Los personajes que se utilizaran aquí no son míos son de la mangaka Rumiko Takahashi, solo los uso con fines de entretenimiento

Sonrojos.

Kaede abrió los ojos un poco y pudo observar una silueta ya despierta. Se acomodo mejor en su lugar y se estiro todo lo que sus viejos huesos le permitían.

-Buenos días Kaede-obachan –saludo la joven miko con una pequeña sonrisa.

-Buenos días niña –regreso el saludo y observo a su alrededor encontrándose con que tal parecía Inuyasha estaba dormido de espaldas hacía ellas y que Miroku, Sango, Shippo o la gatita demoniaca estaban en la cabaña despertando la duda en la anciana -¿Dónde está el resto?

-Miroku y Kirara fueron a vigilar a Sango que se le ocurrió ir a bañarse a estas horas y Shippo fue a jugar con algunos niños de la aldea –contesto sin mirarla a la cara y observando sus manos.

Kaede no era tonta, tantos años de vida le enseñaron muchas cosas, como por ejemplo: Como saber que las personas estaban inquietas. Ella muy bien sabía el porqué. Quiso sonreír, pero decidió mantener su rostro neutral y mirar a la joven aprendiz.

-Quieres que lo libere, ¿verdad? –pregunto levantándose de su cómodo lugar y causándole un ligero rubor a la miko.

-Bueno… Yo…

La anciana la miro con ternura, quiso soltar una carcajada, pero decidió aguantársela.

-No te preocupes niña, después de todo te lo prometí.

Ante la mirada atenta de la joven se acerco al campo que rodeaba a Inuyasha y recito unas palabras que en su vida Kagome había escuchado. La barrera que rodeaba al albino pronto desapareció y Kagome sonrió enormemente.

-¡Gracias Kaede-sama! –agradeció la joven queriendo ir a abrazar a la vieja mujer, pero se detuvo a una distancia prudente por respeto.

-No hay de que –la mujer se dirigió a la salida de su cabaña y se giro a la joven –Cuando se despierte, nos avisas –pidió la miko antes de salir en dirección a la aldea para ver el estado de los aldeanos y si alguno no estaba bien, ella podía ir y ayudarlo.

Kagome sonrió y giro su vista en dirección a Inuyasha el cual le estaba dando la espalda y parecía seguir dormido. Se acerco ligeramente a él y se sentó a su lado. Cuando el peli-plata dormía, parecía una persona totalmente distinta, pues parecía que estaba descansando cómodamente y su rostro no estaba contraído por las innumerables pesadillas que llegaba a tener cuando no estaban de viaje… Por eso a él no le gustaba dormir…

-Me pregunto si esa bruja no te hiso daño… -se cuestiono en un susurro, pero tal parece que si la escucho porque sus orejitas se movieron delicadamente y los ojos dorados se abrieron adormilados.

-Buenos días Kagome –su sonrisa socarrona adorno su rostro y se sentó en la madera.

-B-buenos días… -apenada, se reprendió mentalmente y trato de levantarse de su lugar.

-Vaya Kagome, no creía que me fueses a enseñar más de tu piel en tan poco tiempo –ronroneo devorando con la mirada el trasero de la azabache quien de inmediato se levanto rápidamente y por acto de reflejo se tomo la falda con un rubor enorme y con la vergüenza a mil. Inuyasha comenzó a reír descaradamente cosa que la indigno aun más.

-Eres un cerdo… -susurro desviando la mirada enojada.

-Pero te gusta que sea así, a pesar de tu enojo puedo ver que estas demasiado roja y no precisamente por la furia… -el albino se levanto de la madera y se acerco a la muchacha peligrosamente.

Sin darse cuanta comenzó a retroceder hasta que su espalda choco contra una de las paredes de la cabaña. Un gruñido de satisfacción atrajo a mirada de Kagome fijándola en la mirada dorada, parecía que el estaba divertido como si fuese a devorar a su presa… Se cuestionaba mentalmente si esa presa era ella, y si era así ¿Qué pensaba hacerle?...

-A-aléjate –de verdad que intento hablar firmemente, pero estar a punto de ser acorralada por el hombre que más amas, realmente la ponía a tartamudear sin razón, especialmente con la mirada oscurecida que le ofrecía.

-¿Por qué lo haría? Aun no he cumplido mi cometido –coloco ambos brazos a los costados del cuerpo femenino para que no se fuese a escapar a pesar de que él dudaba que ella lo hiciera pues sus piernas temblaban de nerviosismo, mejor dicho, todo su cuerpo olía a solo eso y era algo que no le molestaba, al contrario, simplemente cualquier cosa o movimiento que hiciera, le hacía humedecerse la boca y sentir leves corrientes de placer recorrerlo por completo y que terminaran en su entrepierna.

-¡No me hagas decir el conjuro! –amenazo tratando de no caer por el incesante nerviosismo en todo su ser.

-Inténtalo –alentó –te dejo repetirlas las veces que desees.

La mirada de Inuyasha seguía divertida y eso solo logro asustarla y ponerla más nerviosa si era posible. Lo miro decidida y respiro hondo.

-¡ABAJ…!

Sus labios fueron tomados con brusquedad por los de Inuyasha. Abrió los ojos enormemente y sintiendo como sus piernas desistieron trato de aferrarse a los hombros masculinos para no terminar en el suelo. Como respuesta, con una mano la tomo de la cintura y la levando ligeramente y con la mano libre la tomo de la nuca obligándola a profundizar el beso.

La lengua traviesa del hanyou lamio el labio inferior para morderlo ligeramente, Kagome gimió ligeramente y enrollo sus manos en el cuello de Inuyasha buscando más contacto con él. Ella trato de participar un poco y sin saber en que terreno se estaba metiendo intento meter su lengua en la boca del joven. Él se separo ligeramente de ella con una gran sonrisa mientras que la miko respiraba pesadamente buscando normalizar su respiración.

Inuyasha dirigió su rostro a la oreja femenina y mordió el lóbulo recibiendo un pequeño gemido como respuesta.

-Kagome, Kagome –chasqueo la lengua –No tienes idea en que problema te acabas de meter pequeña –susurro sensual contra su oído, ella desvió su mirada apenada en dirección a la entrada de la cabaña tratando de ignorar el comentario anterior por el joven, pero simplemente no lo logro y menos al sentir como la rodilla masculina se colocaba entre las suyas.

En un reflejo trato de cerrarlas, pero ya era demasiado tarde, pues el plan de Inuyasha de distraerla para lograr su cometido real había funcionado. Bajo más la cabeza y se acerco a los senos de Kagome que a pesar de estar cubiertos, se veían exquisitos y muy suaves. Con ambas manos tomo los dos pechos entre sus garras masajeándolos ligeramente.

-¡B-basta! –ordeno ruborizada mientras trataba de alejarlo de su cuerpo. En un intento de silenciarla comenzó a lamer el cuello de Kagome con añico causando que ella gimiera en voz alta –E-espera… ¡Ahh!... D-detente… ¡Por fav…!

Kagome supo que él no parecía tener alguna intención de detenerse, trato de empujarlo para alejarlo de ella, pero en vez de tomas su pecho o abdomen, tal parece que su mano se poso en una zona mucho más delicada logrando un pequeño gruñido en su oído y por consecuencia su inevitable rubor. Los nervios la traicionaron y sin querer apretó un poco el bulto en la hakama consiguiendo esta vez un gemido del muchacho, solo que esta vez ella si pudo separar su mano traicionera a tiempo

-Oh, vamos. Se sentía tan bien, incluso pude haberte premiado –su cuerpo por la pena se quedo paralizado.

Él no dejo pasar tremenda oportunidad y con su mano derecha dejo de masajear los senos de la miko y comenzó a bajarla hasta la altura de sus muslos. Subió su mano en busca de tocar su objetivo, incluso cuando en un intento desesperado ella trato de cerrar las piernas nuevamente, la rodilla del hanyou no se lo permitió y ella cerró los ojos esperando lo inevitable.

-¡TE LO DIJE PEDASO DE IMBESIL! –Sango alejo a Inuyasha del cuerpo de Kagome con un fuerte impacto del hiraikotsu en su abdomen, mandándolo a volar al otro extremo de la cabaña chocando dolorosamente contra la pared la cual milagrosamente no se destruyo por el fuerte impacto.

Kagome siendo víctima de sus temblorosas piernas cayó en la madera de la cabaña. Sango se arrodillo al lado de su amiga junto con Shippo y Miroku se dirigió a auxiliar a su amigo, el cual gruñía del dolor en su abdomen y espalda por los fuertes golpes.

Kagome estaba pasmada y se toco los labios recordando la calidez de los del hanyou sobre ellos… Su primer beso no fue nada comparado con lo que ella había pensado…

-Sango-chan… -la azabache miro incrédula a su amiga y cuando por fin se dio cuenta de lo que estaba pasando, se sonrojo furiosamente -¿L-lo viste todo?... –pregunto apenada.

-No todo –contesto firme para después girarse a encarar al joven hanyou –Creí haberlo dicho Inuyasha.

-¡Khe! Ella no se resistió –contesto aun que molesto, con una sonrisa en sus labios. Por la actitud del oji-dorado, Sango enfureció aun más.

-¡No mientas! –Regaño -¡Cuando llegamos ella trataba de alejarte a toda costa!

-¡Mentira! –se defendió.

-¡SUFICIENTE! –ordeno la anciana miko al entrar a la cabaña después de su visita matutina al pueblo –Independientemente de quien miente y quien no, no justifica que sigan haciendo todo ese alboroto –regaño la anciana Kaede observando reprobatoriamente a todos los presentes.

-¡Cállate anciana bruja!, ¡no tienes ningún derecho ni tú ni nadie a reprocharme algo! –Kaede suspiro pesadamente ante las negativas del albino y miro a Miroku el cual entendió la petición y asintió.

Miroku se separo de Inuyasha y coloco sellos a su alrededor para que le fuese imposible moverse del lugar encerrándolo nuevamente como toda la anterior semana.

-¡Mierda! –mascullo frustrado sentándose bruscamente contra la madera en su típica pose india ocultando sus manos en su traje.

Kagome miraba incrédula toda la situación hasta que la voz rasposa y cansada de la venerable miko la trajo a la bochornosa realidad y que un nuevo sonrojo se instalara en sus mejillas al sentirse observada por sus compañeros de viaje.

-Kagome, debemos discutir una serie de cosas –hablo finalmente Kaede.

-¿Q-que clase de cosas? –realmente ella se sentía incomoda y que todos la miraran curiosos hacia peores las cosas. ¡Que la tierra la tragase!

-Antes que nada, lo mejor será sentarse y discutir con tranquilidad lo que sea que quiera discutir Kaede-sama –hablo educadamente el houshi.

Todos ejecutaron la petición y se sentaron en la madera esperando las palabras de la anciana miko.

-Para empezar –dijo mirándolos seriamente -¿Qué piensan hacer?

El equipo la miro con interrogantes a la espera de saber a que se refería.

-¿Qué quiere decir Kaede-obachan? –pregunto Sango.

-Como equipo quiero que me digan que piensan hacer ¿Seguirán con la búsqueda de los fragmentos de la perla? O ¿se quedaran aquí hasta saber el hechizo y como quitarlo de Inuyasha?

Todos se miraron fijamente, todos tenían un punto de vista, pero todos concordaban en algo.

-El saber que clase de hechizo tiene Inuyasha es indispensable y quitárselo es algo primordial –hablo Miroku observando a la veterana con decisión –Pero tampoco podemos permitir que Naraku se salga con la suya y termine de reunir todos los fragmentos para causar alguna fechoría…

-¿Entonces?, ¿Qué piensan hacer? –cuestiono tranquilamente.

-Seguiremos en nuestro viaje para encontrar los fragmentos de la perla, pero si el hechizo de Inuyasha llega a un nivel peligroso, tendremos que parar la búsqueda y enfocarnos por completo en su cura –continuo Sango con las palabras de Miroku.

-Por supuesto que si tenemos la oportunidad en nuestro viaje por los fragmentos, podremos buscar pistas de su hechizo –finalizo Miroku observando a todos sus compañeros.

-Me parece bien –contesto la anciana miko -¿Tú qué opinas de esto Inuyasha? –pregunto la miko al encontrarlo tan atento a la plática.

-Me parecerá perfecto lo que mi pequeña decida –contesto roncamente paseando su mirada por todo el cuerpo de la miko sin ser detectado por el resto del grupo pero si para la azabache quien de inmediato desvió la mirada sonrojada.

-Creo… Creo que Miroku-sama tiene razón… No podemos atrasar la búsqueda de los fragmentos a no ser que la situación lo requiera… -Kaede se quiso echar a reír, pero guardo su rostro estoico y volvió a mirar al hanyou quien sin que se lo preguntara parecía satisfecho con la decisión.

-Entonces esta decidido –la anciana miko se levanto de su lugar –Yo tratare de ayudar a buscar pistas del hechizo, pero no les aseguro mucho –se acerco a la salida de su cabaña y se giro a ellos –Creo que lo mejor será que salgan al pueblo y mañana empiezan con su viaje.

-Gracias Kaede-obachan –agradeció Sango mientras se levantaba al mismo tiempo que el peli-negro –Vamos al pueblo Kagome-chan –ofreció la castaña extendiéndole su mano.

-Si –asintió la joven, pero al intentar pararse sus piernas la volvieron a traicionar y cayó nuevamente al suelo –Parece que mis piernas no se quieren levantar… -respondió con una risa nerviosa.

Shippo miro preocupado a su cuidadora, recordó lo que el perro tonto le había dicho el día anterior y una sonrisa de pura inocencia se instalo en su rostro.

-Kagome –llamo -¿Jugaste con Inuyasha y por eso te duelen las piernas?

Kagome termino por sonrojarse por milésima vez en tan solo un día ante la pregunta curiosa del pequeño. Inuyasha por su parte, cuando escucho esa pregunto no pudo evitar comenzar a reír a carcajadas evidentemente divertido por la situación y que sin saberlo, el pequeño zorrito había utilizado doble sentido con Kagome. Shippo miro confundido a ambos y por las reacciones de los dos ninguna le daba una respuesta clara y eficiente.

-¿Dije algo malo? –pregunto posando un dedo en su barbilla tratando de meditar mejor, pero sus actuales conocimientos no le permitían saber más de lo debido. Diablos, si que son complicados los adultos…

-No, no dijiste nada malo, al contrario, es algo verdadero, ¿verdad Kag? –pregunto aun entre risas.

-¡Inuyasha! –regaño la castaña pues la miko se había quedado sin habla –Ven Kagome-chan, lo mejor será irnos –opino mientras le ayudaba a levantarse de la madera para después dirigirse ambas a la salida de la cabaña.

Sango le mando una mirada asesina mientras que Kagome le dedico una mira avergonzada y temerosa para salir al exterior.

-No lo entiendo… ¿Por qué se pusieron así? –le pregunto Shippo al oji-dorado.

-Mmmm… -Inuyasha pareció pensárselo un poco antes de contestar divertido -Comúnmente no te lo diría, pero hoy me siento muy bien así que te lo diré.

Justo en ese momento entro Miroku con una mano marcada en la mejilla, no tenían que ser adivinos para saber que había hecho…

-¡Llegas a tiempo Miroku! –afirmo el zorrito seriamente –Inuyasha estaba por contarme a que clase de juegos juega con Kagome.

Miroku pestañeo varias veces observando fijamente a Shippo para después explotar en carcajadas, tirándose la madera y agarrándose el estomago.

-¿Enserio?, ¿se lo contaras? –pregunto tratando de regular sus risas y limpiándose lagrimas de los ojos.

-¿Por qué no? –cuestiono –Tarde o temprano tenía que saberlo –respondió acomodándose mejor en su reducido espacio de cabaña –Bueno Shippo, ¿Qué quieres saber primero? –indago tratando de sofocar una nueva carcajada.

Shippo al apreciar las miradas llenas de malicia de los dos hombres. Trago saliva. Nada iba a evitar que él saciara su gran curiosidad que solo iba en aumento con las actitudes de todos a su alrededor.

-¿Qué le hacías a Kagome cuando entramos en la cabaña antes de que Sango te golpeara? –pregunto a lo que el albino sonrió de lado.

-Eso es fácil –afirmo Miroku abanicando con la mano –Lo que ellos estaban a punto de hacer era que ambos se iban a unir en cuerpo –aclaro tratando de suavizar las palabras para el pequeño niño.

-¿Unir en cuerpo?, ¿Qué es eso? –Ambos se miraron maliciosamente y asintieron al compas del otro para luego volver a mirar al incrédulo zorro.

-¿Tú padre nunca te explico la época de apareamiento o algo por el estilo? –Miroku se estaba aguantando la risa a espaldas de Shippo para que se le diera la "seriedad" requerida para un asunto tan delicado como ese.

-No, nunca –contesto rápidamente.

-Comencemos por lo primero –Inuyasha carraspeo un poco -¿Sabes que es el "apareamiento"?

-No –Shippo sintió que se estaba adentrando en un terreno peligroso, que no debería ser investigado por un youkai de tan corta edad como él.

-Bueno, por lo que tengo entendido "apareamiento" es lo mismo que "hacer el amor" ¿no? –cuestiono Miroku un poco más serio después de haberse aguantado la risa tanto tiempo.

-Algo así –contesto con simpleza.

¿"Hacer el amor"?, ¿"apareamiento"?, ¿eran lo mismo?, ¿pero qué era eso?, ¿era algo que se suponía el debía saber?

-Me están confundiendo mucho, explíquenme primero –pidió molesto al no enterarse ni pisca de lo que hablaban.

-Bueno Shippo –Inuyasha estaba dispuesto a explicarle, pero Miorku parecía muy ilusionado con la idea de explicarle "eso" a un chiquillo, por lo cual le cedió la palabra.

-¡Gracias! –agradeció y miro a Shippo fijamente –Pon mucha atención Shippo –ordeno a lo que el zorro asintió entusiasmado, ¡por fin sabría de que hablaban! –Para efectuar ese hermoso ritual llamado "apareamiento" o "hacer el amor" se requiere de varios factores.

-¿Cómo cuales? –Miroku le palmeo el hombro.

-Déjame continuar y te enteraras –el niño asintió nuevamente –Uno de ellos es que en la acción se requieren de la participación de dos personas las cuales tendrán que hacer una serie de cosas, una de ellas es desnudarse.

-¡¿Desnudarse?! –pregunto asqueado -¡Eso suena raro! –contesto negativamente sacando su lengua en señal de asco.

-Ja ja, una vez que se experimente, no volverás a hacer esa mueca –Miroku se acomodo mejor en la madera y volvió con su explicación –Luego de desnudarse, en este caso hablaremos de un hombre y una mujer para que entiendas mejor –Shippo asintió no muy convencido –Como sabes las mujeres y los hombres tenemos partes del cuerpo diferentes.

-Si, ¿por eso ni Kagome ni Sango tienen lo mismo que nosotros entre las piernas? –ambos sintieron una punzada de celos al recordar que a pesar de que ellos eran los que más deseaban ver a las mujeres desnudas, el que termino por cumplir esa fantasía había sido un niño, un niño youkai…

-Si Shippo… Aun que te pediré que no las menciones más. ¿De acuerdo? –ordeno entre dientes Inuyasha aguantándose por no romper a la fuerza el campo e ir a golpear al niño hasta que sus nudillos se cansaran.

-Está bien. Ya puedes continuar Miroku.

-Como decía, "eso" que nosotros tenemos entre las piernas se le llama pene –Shippo asintió nuevamente –Y lo que las mujeres tienen entre las piernas se les llama vagina –nuevamente asintió muy atento –entonces, cuando se quiere realizar este acto maravilloso, el hombre tiene que…

¡PLAF!

¡PLAF!

Shippo temeroso abrió los ojos sin saber en que momento los había cerrado, encontrando a Miroku noqueado en el suelo por culpa del hiraikotsu y a Inuyasha siendo empujado brutalmente contra la madera por culpa del conjuro en su collar.

-¡Dios houshi-sama! –grito histérica Sango -¡¿Cómo puede estarle explicando eso al pequeño Shippo?!

-¡Sango-chan tiene razón! –continuo la miko -¡Él es aún muy joven!

Shippo con curiosidad miro a las dos mujeres y nuevamente con inocencia hablo.

-Ellos me estaban explicando algo interesante ¿Por qué los golpearon? –ambas mujeres fulminaron con la mirada a ambos hombres.

-¡Por degenerados! –contestaron al unisonó.

-¿Pero qué tiene de malo que estuvieran explicando sobre el "apareamiento" o "hacer el amor"?

Ambas se sonrojaron y nuevamente los rostros de ambos hombres terminaron en el suelo ya fuese por un boomerang gigante o por un conjuro respectivamente…

-¿Qué te dijeron exactamente? –pregunto con rabia la miko futurista.

-Que nosotros tenemos algo llamado bene y ustedes algo llamado… ¿Dagina?...

Miroku levanto su rostro con pesar de la madera y con una gran sonrisa hablo.

-No se llama así Shippo, se llama… -¡PLAF!

Otro golpe con el hiraikotsu fue suficiente para dejarlo desmayado sobre la madera.

-Olvida todo lo que te dijeron –ordeno Kagome y Sango con aire amenazador por lo que simplemente asintió eufóricamente.


Shippo miro curioso a ambas mujeres mientras comían pues parecían seguir fulminando con la mirada a ambos hombres, quienes solo tenían un pequeño plato de arroz comparado con todo lo que habían cocinado con ayuda de la anciana Kaede.

Shippo arqueo una ceja y se cuestiono internamente:

¿Qué tan malo era eso de "aparearse"?

Continuara…

¡Holiwis moffins!

¿Qué les pareció?, ¿muy rebuscado?, ¿divertido?

¡Todo es bienvenido!

Yo por mi parte, envidio a Kagome (Bueno, quien no lo hace) y morí de risa con la explicación a Shippo XD

Me alegro saber que les esta gustando el fic, solo espero que antes de que se acabe el mes pueda subir el otro, ya saben, estoy en época de evaluaciones, algo de lo que no estoy muy orgullosa… ¡Pero a nadie le importa mi vida así que contestare unos reviews! (?)

Angel sangriento: Me carcajee a más no poder con eso de 50 sombras de Taisho XD ¿De dónde sacan tantas ocurrencias tan divertidas?... Oie, oie si 7w7 no lo había pensado antes, tendré que ponerme manos a la obra para la nueva actitud de Inuyasha 7w7… Además, yo también le tengo envidia a Kagome x2, x3 :"v… ¡También gracias por los abrazos y saludos, nos sentimos queridos!

minidracula3: No fui la única que se lo imagino con esa voz, incluso cuando escribía los diálogos trataba de no desangrarme por la nariz (?) Incluso con las sonrisas 7w7… ¡Y no te preocupes, que pronto cumpliré con el otro capítulo si mi vida me da licencia de hacerlo! :"v

Horselover15678: No sé si me puedes entender porque me da un poquito de flojera responder con ingles correcto porque ni español se hablar D:… Con lo de la gramática intentare mejorarlo para próximos capítulos y cuando puedo mejorare los primeros, no digo que lo hare perfecto, pero me esforzare :v. ¡Gracias por tu apoyo!

Isa: ¡Hola!, que bueno que si te está gustando y que esperas la próxima actualización, solo no se impacienten #escuelaquederrepenteseponeexigente. ¡Suerte a ti también!

Guest: Bueno, sobre el deseo de Inuyasha no puedo dar spoilers, pronto lo sabrán así que no se impacienten mucho ;)… ¡Muchas gracias por tú apoyo y suerte!

?: ¿Escucharon eso?

?: ¿El sonido de la alegría?

?: ¿O el sonido de un costal de papas?

?: No y si, parece que Amgd termino desmayada…

?: ¿Por?

?: Creo que por tanto amor…

?: Lo mejor será despedirnos antes de que el lector se aburra de leer nuestra platica SUPER interesante.

?: Concuerdo contigo mi estimado amigo.

¡ADIOS!