Los personajes que se utilizaran aquí no son míos son de la mangaka Rumiko Takahashi, solo los uso con fines de entretenimiento.

¿Cansada? ¡Ha!

La noche anterior había pasado sin ningún inconveniente, ni nada pervertido por ambos hombres.

Pero definitivamente esa mañana se quería desquitar Inuyasha.

Mientras la joven miko dormía plácidamente, el hanyou intento tocarla sin algún disimulo, sin embargo no logro su cometido pues justo antes de que Kagome fuese tocada Kaede se había despertado y por reflejo encerró a Inuyasha en otro campo espiritual. Tanto ruido despertó al resto del grupo quienes se despertaron aturdidos. Cuando la anciana miko les explico lo sucedido, la azabache enrojeció hasta las orejas, miro al peli-plata y respiro hondo.

-¡ABAJO!, ¡ABAJO! , ¡ABAJO! –repitió ese infierno durante un buen rato. Nadie la detuvo hasta que el albino había cavado un hoyo de por lo menos 7 centímetros.

-Bueno niña, el piso no se repara solo –regaño la anciana mujer mientras tomaba a la muchacha de la mano.

-Lo siento Kaede-obachan… ¡Pero se lo merece por pervertido! –la furia regreso a ella después de la apenada disculpa. -¡Ni Miroku-sama es tan descarado!

La chica se cruzo de brazos esperando algún reclamo del albino, pero al no recibir respuestas lo miro de reojo descubriendo que él la miraba fijamente.

-Tus pechos se ven realmente apetecibles así, ¿sabes? –las mujeres jóvenes enrojecieron a más no poder.

-¡Abajo!

Kaede suspiro pesadamente, luego le pediría a algún aldeano que reparara el piso, ahora tenía que arreglar ciertos asuntos con el grupo.

-Chicos, necesito hablar con ustedes a solas –pidió con voz tranquila a lo que asintieron. –Tú quédate ahí Inuyasha.

El grupo salió por la puerta e Inuyasha no pudo hacer otra cosa que bufar al ver el sexy cuerpo de la azabache alejarse de su alcance de visión.

El grupo salió de la cabaña y siguieron a la mujer quien los condujo al árbol sagrado.

-¿De que deseaba hablar Kaede-sama? –pregunto Miroku mientras se sentaba en alguna raíz del gigante árbol.

La anciana mujer los miro a todos antes de responder.

-No sabemos con exactitud que clase de hechizo tiene Inuyasha y hasta que no lo sepamos no podemos dejar que vague con tanta libertad como antes. –ellos asintieron deduciendo por donde iba el asunto. –Así que tendrán que vigilarlo mientras yo investigo sobre ese tema con la aldea cercana.

-¿Por qué con la aldea cercana? –indago Kagome curiosa.

-Es cierto Kagome-chan, nunca te hemos llevado a esa aldea –Sango se palmeo ligeramente la cabeza en señal de torpeza. –Esa aldea es poco conocida, pero tienen excelentes conocimientos sobre brujas. Mi villa a veces les pedían ayuda con casos muy extremos. –explico Sango mientras que Kaede asentía con la cabeza confirmando las palabras de la castaña.

-Puede que ellos nos ayuden, pero dudo que sea tan fácil. –dedujo el monje mientras recargaba su espalda contra el tronco del árbol. Sabía lo difícil que podía ser negociar información.

-Exacto Houshi-sama. –la anciana miko miro al grupo. –Supongo que tendremos que pagar con algo que ellos quieran, pero también como deben saber, no es muy fácil hablar con los que resguardan la información, por lo menos tendremos que esperar un par de de semanas. Hasta entonces, vigilen a Inuyasha. –los jóvenes asintieron y comenzaron a alejarse. –Kagome.

-Dígame.

-No cedas ante alguna insinuación de él por mas tentadora que sea, no debes caer hasta que tengamos esa información. –las palabras de la mujer sonaban serias, pero con un poco de preocupación.

-Está bien. –la azabache le sonrió cálidamente y le siguió el paso a sus amigos.

-Espero que todo salga bien… -la miko miro al cielo rezando que la voluntad de la joven futurista fuera lo suficientemente fuerte como para resistirse.


Al entrar en la cabaña se encontraron con que Inuyasha estaba durmiendo plácidamente. Tal vez se había aburrido, pero ahora no podía dormir pues si querían avanzar en la búsqueda de los fragmentos tendrían que partir lo más pronto posible.

-Inuyasha… -llamo la miko pero el hanyou seguía dormido. –Eh, despierta. –susurro dulcemente pero no surtió efecto.

Kagome suspiro. Miroku tuvo una idea que al parecer no era muy buena pues le hiso un gesto de disculpa a la azabache, ella por inercia se alejo del monje y este soltó una carcajada. El hombre se sentó al lado del campo espiritual y carraspeo.

-¿Qué dice Kagome-sama? –las mujeres lo miraron con una interrogante al no entender su plan. -¡¿Se piensa desnudar para Inuyasha si se despierta en estos momentos?!

Kagome enrojeció furiosamente y casi se muere ahí mismo al ver que el joven albino rápidamente abrió los ojos y poso su mirada dorada llena de deseo sobre ella.

-¿Así que dijo eso? Pues me agradaría mucho ver eso. –ronroneo y ella lo mando al suelo con un "abajo".

-No sé quien es peor, si tú o el houshi-sama. –Sango se palmeo la frente ante las sonrisas de los hombres.

-Con el tiempo lo sabrás. –Inuyasha se giro en su reducido lugar dándoles la espalda a sus compañeros.

Los jóvenes se quedaron en silencio un buen rato hasta que Shippo intervino.

-Bueno. ¿No dijeron que ya nos íbamos a buscar los fragmentos? –cuestiono un poco molesto mientras se cruzaba de brazos esperando una respuesta de los mas adultos en la cabaña.

-Shippo-chan tiene razón, lo mejor será irnos. –Kagome se dirigió a guardar su saco de dormir en su enorme mochila amarilla.

-Partiremos de inmediato, pero tendremos que esperar a que Kaede-sama le quite el campo a Inuyasha. –Miroku se levanto de su lugar y se recargo en la pared de madera.


Ya habían partido hace un buen rato.

Kagome por temor a que Inuyasha le hiciera algo se fue en el lomo de Kirara junto con Sango mientras que ellos iban tras ellas corriendo. Ninguno cuestiono la decisión de la azabache, incluso Inuyasha comenzó a reír roncamente al escucharla. No le molestaba la idea de que ella se avergonzara tanto, pero juro que sus peticiones estaban limitadas y en ese momento ya había gastado una.

Aun no caía la tarde, pero Shippo decía estar aburrido y Kirara necesitaba beber algo. Por suerte un pequeño prado de flores no estaba tan lejos y se instalaron en el lugar para comer y después jugar un poco.

Nada fuera de lo común pasó durante la comida. Eso extraño a Miroku y Sango, pero trataron de no decir nada para no alertar a su amiga. No creían que el fuese a hacer algo en la presencia de ellos.

Si solo supieran lo que tramaba.

-¡Vamos a jugar! –pidió Shippo a las dos jóvenes.

Ambas aceptaron y Miroku fue con ellas con la excusa de que necesitaba hacer algo de ejercicio para bajar la comida un poco. Así los cuatro fueron a jugar con las flores o a correr simplemente.

Inuyasha se había quedado con Kirara sentados bajo la sombra de un árbol.

La mirada maliciosa de Inuyasha alertaba a Kirara y cada movimiento de él, incluso el respirar, eran motivo para que ella no le quitara ni un ojo de encima. El albino se dio cuenta de ello y la miro a los ojos. Él le sonrió de lado y ella le enseño los colmillos.

-Diablos, así que sabes que tramo. –el youkai lo confirmo moviendo sus dos colas de un lado a otro. -¿Qué piensas hacer al respecto?, ¿le dirás a Sango? –indago recargando su rostro entre sus manos con cuidado para no perforarse la piel con las garras.

-Miau. –negó con el rostro y él sonrió complacido.

-¿Por qué?, ¿piensas castigarme tú o algo por el estilo? –la diversión en su voz era noble y ella gruño en respuesta.

-Miau. –ella lo rasguño levemente en la pierna y él bufo.

-¿Entonces qué quieres hacer? –la gatita frunció el ceño y se subió en la cabeza del joven.

-¡Miau! –el maullido cercano a sus orejas y el reclamo de la pequeña gata lo hicieron reír en silencio.

-¿Quién diría que tienes un lado perverso? –a Kirara no le agrado para nada el comentario y le mordió furiosa una oreja al albino. Gruño levemente por el dolor causado pero no le hiso nada. –Sabes que tengo razón. ¿O tienes alguna otra escusa para tu decisión? –la gatita se bajo de su cabeza y lo miro fijamente a los ojos con recelo.

-Miau…

-Nunca la dañare y lo sabes. –ella negó con la cabeza.

La gata miro a los demás viajeros y después lo volvió a mirar.

-Miau… -Inuyasha relajo el rostro y la acaricio levemente en la cabeza.

-Tratare de no hacerlo… -ella le gruño y en respuesta Inuyasha le pego levemente en la nariz. –Sabes que en mi estado actual será un infierno, pero cuando yo sepa que he ido muy lejos me controlare. No te preocupes todo está bajo control. –ella maulló una vez más en respuesta y después se fue a jugar junto a su dueña. –Aun que sigo sin prometer nada…


Kagome trato de normalizar los latidos de su corazón en un fallido intento de calmarse.

¡Pero por el amor de kami-sama, no podía hacerlo!

Sus amigos habían quedado tan cansados después de pasar toda la tarde jugando, riendo y corriendo de un lado a otro. Kirara no estaba en mejor estado, la gatita estaba cansada, parecía tener sueño y lo único que deseaba era dormir en algún lugar, sin embargo y para la mala o buena surte de todos, había comenzado a lloviznar ligeramente.

Sango conocía una cabaña abandonada no muy lejos, Kirara sabía donde quedaba así que cuando Miroku trato de correr cayó al suelo agotado. No era porque fueran débiles. Tenían una buena razón: Inuyasha. Temían que pudiese hacer algo indecente durante la noche y por ende no durmieron más que un par de horas.

Kagome le cedió su lugar en el lomo de Kirara a Miroku quien agradeció el gesto con una agotada sonrisa e inmediatamente al subir se durmió. Sango imito a hombre e igualmente cayó como si la hubieran noqueado. Shippo también tenía sueño por lo que también se subió en la gatita y durmió. Kirara gruño al saber que teniendo a esos dos se dormiría a mitad de camino, por lo que tendría que ser fuerte.

Eso no era lo que la tenía preocupada, lo que verdaderamente la inquietaba era en hecho de que a ella sus piernas si le dolían y correr tras sus amigos era una opción muy cansada por lo que solo quedaba una opción: Ir en la espalda del albino.

-No te comeré. –Inuyasha estaba sobre las puntas de sus pies esperando a que la miko se subiera a su espalda.

-M-mas te vale… -nunca se había sentido tan apenada por subir en la espalda del chico, pero esta era una situación diferente.

Con mucha vergüenza se subió y fue en ese momento que Kirara emprendió el vuelo para encontrar con facilidad la cabaña mientras que por el suelo Inuyasha corría "velozmente".

Kagome no sintió nada raro por parte de él, pues la tomaba por los muslos como siempre… ¡Hablo muy pronto!

-¿Q-que haces? –pregunto nerviosa en un susurro.

Las manos del joven habían subido considerablemente y ahora sus garras estaban rozando su intimidad.

-¿No es obvio? Te consiento. –sonrió con arrogancia y fijo su mirada en el camino que seguía Kirara mientras que Kagome trataba de liberarse de él.

-¡Suéltame! –ordeno sonrojándose. Inuyasha se alerto, no podía permitir que Sango los interrumpiera, tenía que inventarse algo para que ella guardara silencio.

-Si sigues haciendo ruido despertaras a los demás. –susurro divertido, pero a ella no le importo y pataleo.

-¡No me importa!, ¡déjame! –sonrió de lado al escucharla reprimir un gemido.

-¿No te importa? Ellos no durmieron a noche. ¿De verdad deseas despertarlos por motivos egoístas? –Inuyasha paró en seco esperando la respuesta de la mujer.

Kagome cerró sus puños sobre la ropa del hombre… ¿Eran egoístas sus motivos?... Ella solo quería defenderse de él… Además Kaede le había dicho que por ningún motivo tenía que sucumbir… Pero ellos no habían dormido… ¿Tendría que confiar en sus palabras?... Él nunca le había mentido y dudaba que eso inclusive ahora fuera a cambiar. Se mordió los labios y desvió la mirada. El albino rio por lo bajo y siguió el rastro de Kirara.

Su plan había funcionado.

El resto se había alejado de ellos lo suficiente y él podría hacer lo que quisiera con Kagome.

Sus garras acariciaron levemente la feminidad de Kagome. Su sonrojo volvió y trato de no emitir ningún sonido, no pensaba darle el gusto.

Kagome se resistía bien, era algo que él debía reconocer y era algo que le encantaba de ella. Continúo con su juego de las garras, alternando movimientos tratando de no herirla con lo filoso de sus garras. La humedad en ella se estaba haciendo presente y comenzaba a olor a excitación.

-Sabía que te iba a gustar. –declaro roncamente.

-N-no digas tonte… ¡Ah! –por inercia se abrazo a él, pegando sus senos a su espalda. Un acto que no paso para nada desapercibido, eran muy suaves, le encantaba ese tacto cuando ella iba dormida en su espalda, pero ahora ella se revolvía entre sus garras.

-Me atrevo a decir que te encanta.

-B-bas... Mmm… -se mordía los labios suprimiendo gemidos. Intento no revolverse entre sus garras, pero era imposible ignorar los deliciosos espasmos de placer.

-Admítelo, ni siquiera puedes hablar bien… -le daban tantas ganar de girarla, romperle la ropa y enterrarse profundamente en ella. –Hueles tan bien… Podría poseerte ahora mismo si lo deseas…

El calor en el cuerpo de la chica iba en aumento con cada palabra y cada roce. Incluso con las gotas de lluvia y la fría brisa ella no sentía tregua en su cuerpo acalorado.

Inuyasha visibilizo la cabaña y el rastro de Kirara terminaba en ese lugar. Solo faltaban unos cuantos saltos, pero no deseaba terminar… Sin embargo si quería que su plan funcionase tendría que parar.

-Buna sesión pequeña, pero ya casi llegamos. –la voz de Inuyasha le hiso darse cuenta de que ya habían llegado al lugar acordado.

Sus garras pararon de acariciarla y se posaron nuevamente sobre sus muslos. Su sonrojo aun no desaparecía, pero no deseaba que terminara ahí… La había dejado con ganas de… ¿Más?... Ella lejos de soltarlo lo abrazo aun mas, tratando de pegar lo máximo de su cuerpo en su espalda.

-¿Qué sucede? –pregunto tratando de hacerse el tonto aunque su olor, sus ojos entrecerrados y su labio inferior siendo mordido le daban indicios de lo que ella deseaba. -¿Te encuentras bien?

-Yo… Tú… -ella lo miro unos segundos a los ojos, pero de inmediato enterró su rostro en su cuello. -¿Puedes… continuar?... –su voz titubeaba mucho y se sentía a morir de la vergüenza por haber pedido algo así.

-¿Qué quieres que continúe? –la pregunta era con malicia y ella de inmediato lo supo.

-Malvado… -ella soltó el agarre de su abrazo y simplemente se recargo en su espalda con el rostro completamente rojo.

-Si no me dices con detalle lo que quieres que haga, nunca sabré lo que deseas. –le aclaro mientras seguía caminando a la cabaña para evitar seguir mojándose.

Se sumieron en silencio. Ella de vez en cuando lo miraba de reojo esperando a que él hiciera algo pervertido, incluso que siguiera hablándole, pero se quedo callado el resto del trayecto. Cuando llegaron a la cabaña ella se bajo de su espalda y justo cuando iba a entrar dentro sintió una gran mano posándose en su hombro.

-¿Inu…?

Sus labios se estrellaron contra los del joven bruscamente. Rápidamente ella envolvió su cuellos con sus brazos buscando probar más de él. El plan de Inuyasha era muy simple: Seducirla. Él por mucho que quisiera, no podría satisfacerla para crearle frustración sexual, eso le daría ventaja, logrando que Kagome si deseara hacer cualquier cosa con él. Pero tendría que esperar.

Se separo de ella lentamente, atrapo uno de sus senos entre sus manos y lo pellizco. Kagome gimió levemente y lo vio entras en la cabaña con una enorme sonrisa.

-¿Por qué me deje?... –no tenía que hacerlo, tendría que abstenerse. Se lo había ordenado Kaede-obachan después de todo…

No me dejare seducir otra vez…

Se llevo una mano al pecho y entro en la cabaña, encontrándose con que sus amigos se habían llevado su mochila y gracias a sus enseñanzas futuristas habían prendido a hacer sopa instantánea, tenían la comida hecha y solo los esperaban a ellos dos para cenar.

-Tardaron un poco. ¿Qué hicieron? –cuestiono Sango pasándole su ración de comida a la azabache y un par de palillos.

-Kagome no dejo de quejarse de que le dolía todo el cuerpo y como mis saltos le dolían, tuve que venir caminando en vez de saltar. –el tono de voz que había empleado Inuyasha era tan despreocupado que sonaba como si fuera la verdad. Con desconfianza, la castaña y el oji-azul miraron a la azabache.

Kagome escondió su rostro tras la sopa ocultando su sonrojo.

-Sí, es cierto… -se esforzó en sonar natural, tratando de ignorar la incomodidad entre sus piernas y el calor en sus mejillas.

-Te creeré. –Sango y Miroku comenzaron a comer.

Inuyasha sintió una mirada muy pesada. Observo a Sango, pero la mirada no era de ella. La molesta sensación no se iba y con disimulo busco al dueño de la mirada quien no era nada más y nada menos que Kirara. Lo miraba con confianza.

Inuyasha sabía que ella lo apoyaba hasta cierto punto y por supuesto que aprovecharía eso.

Esa mirada no paso por alto…

Kirara… No me digas que…

Sango enfoco su mirada en el recipiente con comida. No podía ser cierto. ¿Ni en su compañera podría confiar? No era posible, Kirara no estaría de acuerdo… ¿O sí?... Si era así, tendría que vigilarlos mejor. No podría confiar mucho en ella, aun que esa mirada podría significar muchas más otras interpretaciones por lo que tampoco descartaba el hecho de ella se equivocaba…

Como fuera, los vigilaría mejor.

Continuara…

¡Hiliwis muffins!

Sé que prometí una actualización una o dos veces por mes. ¡Pero tengo mi razón!

No pude adelantar ningún fic en desarrollo de los que tengo por lo mismo. Unos compañeros mientras jugaban me golpearon con un fierro en una operación delicada en mi codo. (Toca el violín más pequeño del mundo) Por lo que me lo esguince y tuve que traer férula un buen rato (algo de lo que no estoy muy orgullosa) y no podía hacer literalmente nada porque fue en mi brazo dominante y como no soy ambidiestra… (oie no viejo ezo es muy sad T-T)

Pues esa es mi escusa, ahora sí. Vamos a lo que nos trunche.

¿Qué les pareció el cap? Trate de revelar un poco el plan de Inuyasha e implemente las bases para que no todo le sea tan fácil. ¿Qué opinan de su táctica del hanyou favorito de todos? A mi me pareció un poco lógica, pero no se ustedes. Me gustaría saber que piensan.

Debo agradecerles sus reviws. ¡Nunca creí recibir tanto amor! (?)

Angel Sangriento: ¡Que bueno que logre misión imposible misión: sonrojo! No se tu, pero si esto sigue así yo también me voy a poner a babear, ¡y eso no es bueno! (no lo digo yo, lo dice Sonic)… Siempre me haces reír, ¡Me hiciste el día con lo de "Choriado papuh"!... Gracias por la suerte, aun que así como somos cualquier cosa es posible… ¡Tampoco te vayas tan lejos con lo de l los zombies! No creo tardarme tanto… ¿Verdad?... ¡¿Verdad?!... ¡Nosotros también te mandamos muchos abrazos!

minidraculaura3: Ja ja, que bueno que prefieres dormir antes de ser castigada (Mira quien lo dice)… Oye no viejo, sin cosas sad :v… Aun que yo también me hago llorar solita imaginándome a Inuyasha así… Bueno de hecho lloro con todos los perros :v… Bueno, solo esperemos a que el pequeño Shippo no quede tan traumado XD. ¡Hasta la próxima!

Nina Duciel: ¡Me voy a morir!, ¡no puedo creer que estés aquí!... ¡YO!... (Se murió)… Bueno… Creo que soy la más sensata para responder luego del paro cardiaco que acaba de recibir esta mujer… Bueno, este niña tiene una mente muy pervertida, pero claro que disfrutamos de la personalidad de Inuyasha (hasta yo). ¡Cariños a ti también!

Saikoo666: Supongo que ella también se murió de risa al escribir esa parte, no dejaba de reírse como foca retrasada mientras lo escribía… No te recomendaría tenerle grandes expectativas a esta niña… ¡Nadie aquí es confiable!... Pero no te preocupes, cuando ella comience a flojear la hare trabajar. ¡Besos!

?: Perfecto… ¿Qué hacemos?

?: Ella dejo una lista de qué hacer para el final…

?: ¿Escribir la traducción de Kirara?

?: Supongo…

?: Bueno estimado lector, le dejamos la traducción de Kirara:

1- "No pienso hacerlo"

2- "¡No idiota!"

3- "¡Ayudarte por supuesto!"

4- "Pero no la lastimes"

5- "Promételo"

?: Remplacen cada mísero "Miau" con estas palabras.

¡ADIOS!