Los personajes que se utilizaran aquí no son míos son de la mangaka Rumiko Takahashi, solo los uso con fines de entretenimiento.
Confianza.
Sango no le quitaba el ojo de encima a Inuyasha y de vez en cuando le echaba una hojeada a Kirara. Momentáneamente, Inuyasha no había hecho nada desde la mañana cuando le manoseo el trasero a Kagome sin mucho disimulo, recibiendo una bofetada y un "siéntate" por parte de la muchacha.
-Estoy un poco cansado… ¡Descansemos unos momentos para comer! –Shippo estaba exhausto y no era para menos, los viajeros habían caminado toda la mañana y parte de la tarde sin descanso alguno.
-Claro Shippo-chan. –Kagome concedió el permiso y nadie dijo nada para evitarlo. Ella se giro a Inuyasha esperando alguna queja o por lo menos su ceño fruncido, pero en lugar de encontrar cualquier cosa típica de él, se encontró con una sonrisa seductora mientras mostraba uno de sus colmillos. La mujer rápidamente le dio la espalda, sentía sus mejillas sonrojadas. ¡Y eso que solo le sonrió!
Todos se sentaron para disfrutar de los extravagantes talentos culinarios de la madre de la miko del futuro. Kagome comía con ganas, tenía un poco de hambre, pero para en seco al sentir una mirada muy pesada. No debía ser adivina para saber de quien era.
-Deja de mirarme, Inuyasha. –pidió la mujer en un susurro, el solo bufo y continuo mirándola ignorando su petición. -¡Deja de mirarme! –ordeno finalmente con un gran sonrojo en el rostro, él le regalo una risa tan magnífica que termino hipnotizada por unos momentos.
-Por favor Inuyasha… ¡Estamos comiendo! –la orden de Sango los hiso guardar silencio a todos y el aludido la reto con la mirada.
-No estay haciendo nada malo, puedo mirar lo que yo quiera. –Sango lo miro con un tic nervioso y él sonrió abiertamente.
-Por lo menos ten dignidad. –mascullo la mujer logrando que el ambiente tenso que se había formado momentos antes se volviera más fuerte.
-Tengo clase. –su sonrisa socarrona la saco de sus casillas finalmente y sin que nadie pudiera hacer o decir algo, la exterminadora ya le había lanzado al pobre hanyou bombas apestosas, él termino por desmayarse cayendo hacia atrás y se llevo a dos víctimas inocentes, aunque una era más inocente que la otra: Shippo y Kirara.
Los que tenían sangre youkai se habían quedado tumbados en el pasto mientras el resto del equipo terminaba de comer, Miroku le daba una ligera charla a Sango sobre que no debía utilizar eso a no ser que fuesen enemigos. Mientras tanto, Kagome comía en silencio sonrojada, regañándose mentalmente por sonrojarse con tanta facilidad.
Debes de controlarte Kagome… Recuerda lo que Kaede-obachan dijo…
Se recordó una y otra vez lo mismo hasta que termino de comer.
El equipo tuvo que seguir con su camino, pero con la mitad de su equipo desmayada tuvieron que dividirse las cargas: Miroku se llevo a Inuyasha en la espalda, Sango se llevo a Kirara y finalmente Kagome tuvo que llevarse a Shippo.
Caminaron un tiempo considerable hasta que por alguna razón, los tres noqueados despertaron de golpe.
-¿Qué sucede? Tardaron mucho en despertar. –regaño Miroku al sentir su espalda cansada y adolorida.
-Hay unas aguas termales cerca. –las palabras de Inuyasha hicieron que el monje soltara un suspiro de alivio puro y sintió la alegría apoderarse de él.
Con duda, las mujeres siguieron las indicaciones de Inuyasha y finalmente llegaron a las dichosas aguas. Como no podía faltar, Kagome y Sango pidieron bañarse primero. Estaban por llevarse a Shippo con ellas cuando ambos hombres intervinieron en su camino impidiéndoles que se acercaran al pequeño niño.
-¿Qué les sucede? Shippo solo va a bañarse con nosotras. –Kagome los miro molesta a ambos, le siguió Sango quien le daba la razón a su mejor amiga.
-Ahora que ambos somos iguales en actitud, ideamos un pequeño trato. –Miroku comenzó a contar el plan a las mujeres, el plan olía a peligro vieras donde vieras…
-¿De qué habla Houshi-sama? –Sango pidió explicaciones mientras se colocaba las manos en la cintura.
-Si el mocoso se baña con ustedes, nosotros también lo haremos. –Inuyasha las miro con tanta decisión que ambas supieron de inmediato que no bromeaba en lo absoluto logrando que las dos se sonrojaran hasta las orejas por solo pensar en tal petición.
-¡¿Qué dices?! –la voz de Kagome sonaba tan nerviosa que le daban una increíbles ganas de reír por ver a la miko así. -¡N-no lo haremos!
Ambos hombres se miraron con malicia y las dos muchachas supieron que ellos tenían un plan "B". Por su parte Shippo al ver a ambos tan decididos quiso liberarse de la planta del pie del hanyou, pero este lo aplasto tanto que le saco el aire y termino por desmayarse… Otra vez…
-En ese caso, le contaremos cosas pervertidas al "inocente" niño. –la amenaza de Inuyasha era con burla. Sango miro a ambos sabiendo que eran capaces de traumar al pequeño con cualquier "explicación" grafica.
-N-no serian capaces… -Kagome los miro incrédula, sin embargo sus miradas decididas les decía otra cosa, serian capaces de eso y mucho más.
-¿Qué eligen?; ¿Su pudor o la salud mental del pequeño Shippo? –la sonrisa de Miroku era maliciosa como pocas veces…
Las mujeres los miraron furiosas. Esta vez habían ido muy lejos, habían cruzado el límite de lo tolerante. Shippo reacciono rápidamente y miro a ambas mujeres.
-No se preocupen, puedo soportar lo que sea. –Shippo se levanto del luego y se inflo el pecho con orgullo.
-¿Eso crees? –los hombres compartieron miradas y el albino miro al zorrito. –Entonces te contare de cómo lubricar a una mujer. –las mujeres sintieron que se les paraba el corazón al saber que realmente le iba a contar de eso al niño.
-¿Lubricar?... ¿Qué es eso?, ¿y porque a la mujer? –las mujeres le taparon con rapidez la boca al hanyou mientras sudaban frio y un furioso sonrojo apoderándose rápidamente de su rostro. Miroku ante tal escena comenzó a reír descaradamente mientras a Shippo le salía la interrogante de la noche.
-Entonces… ¿Tenemos un trato? –las mujeres muy a su pesar asintieron muy avergonzadas.
Kagome tomo apenada las cosas de baño. Sango tomo su toalla mientras bufaba molesta. No solo tenía que lidiar con un Inuyasha lujurioso por su amiga, sino que ahora tendría que lidiar con el monje pervertido. Ellos por su lado las esperaban recargados en un árbol. Miroku aun no podía creer que el plan que había ideado con Inuyasha mientras él estaba fingiendo estar inconsciente cuando iban de camino a las aguas termales había funcionado… Inuyasha no podía esperar por ver totalmente desnuda a Kagome antes de tiempo…
Las mujeres se acercaron ellos muy sonrojadas.
-¿Quién entra primero? –la pregunta de Inuyasha no tenía escapatoria. No importaba si ellos o ellas iban primero, al final las verían desnudas.
-Yo… este… -Kagome tenía tanta vergüenza que al hablar se enredaba con sus mismas palabras.
Sango tomo de la muñeca a Kagome y miro decidida a los dos hombres tratando, sin mucho éxito, de no estar tan avergonzada.
-Nosotras primero, si no les molesta. –la azabache miro con pena a su amiga y se preguntaba que tramaba.
La miko futurista miro curiosa a su amiga y le susurro al oído.
-¿Por qué dijiste eso? Ahora estaremos menos protegidas… -en cierta forma tenía razón. La castaña no debía de preocuparse tanto, pues aun que Miroku era un degenerado, tenía limites… O al menos eso deseaba pensar…
-No te preocupes… Kirara nos cuidara la espalda. –contesto en otro susurro.
Aun que susurraran lo más bajo posible, el hanyou aun podía oírlas con su maravillosa audición. Sonrió de lado y miro a la gatita quien le devolvió la mirada sin mucha preocupación. Inuyasha le hiso un gesto con la cabeza y el pequeño youkai entendió la petición.
-Kirara dice que irá a encender el fuego y a cuidar las cosas para que nadie las robe. –Sango casi se cae de espaldas al oír las palabras del albino. Miro a su amiga gatuna y esta solo hiso un movimiento excéntrico con las patas en forma de burla. Sango la maldijo por lo bajo.
-¿Qué esperan?, ¿no se piensan meter? –la voz del hanyou hiso que las dos mujeres se pusieran nerviosas a tal grado que comenzaron a temblar como gelatinas.
Miroku le lanzo una mirada de reproche. Había estado de acuerdo con molestarlas ligeramente y avergonzarlas, incluso chantajearlas con el pequeño zorro, pero no coincidía demasiado con su amigo con tratar de obligarlas.
-E-es que… -ahora era Sango la que tartamudeaba.
-¿No piensan cumplir un trato? Creí que ambas eran mujeres de palabra, pero veo que ahora con vergüenza tratan de huir con la cola entre las patas. –la mirada retadora del ambarino logro que las dos se enojaran al máximo, lo miraron casi queriéndolo matar. –Si desean huir adelante, cobardes.
-¡Abajo! –inevitablemente el rostro del "chantajista" se estrello contra el suelo. -¡No somos cobardes!
-Pues demuéstrenme lo contrario. –Kagome apretó sus manos tratando de controlar la ira que momentos antes de pudor.
Kagome les dio la espalda a los hombres y comenzó a quitarse las calcetas ante la atónita mirada de la castaña. Sango copio a su amiga y se dio la vuelta rogando que su pelo cubriera gran parte de su espalda y si era posible, sus caderas. Ambas mujeres comenzaron de desvestirse ante las atentas miradas de los hombres. Miroku pudo haberlas detenido, pero ¡Al demonio! Esto era mejor que cualquier mujer bailándole sensualmente. Por el lado de Inuyasha, no podía estar excitado, el cabello de la azabache era relativamente corto y le permitía ver y delinear mentalmente las curvas de su perfecto cuerpo… Cuando ambas mujeres tomaron sus toallas entre sus manos y comenzaron a meterse, ambos hombres parecían estar babeando. Ese había sido un gran espectáculo…
Kagome estaba tan roja, parecía un jitomate y Sango no estaba mejor, estaba igual o hasta peor que ella… La miko los miro retadoramente.
-Su turno, gallinas. –se tapo la boca rápidamente. ¿Qué acababa de decir? Literalmente los había insultado para incitarlos a hacer algo que parecía deseaban como algo inalcanzable.
Inuyasha se quito su haori lentamente mientras clavaba su mira en los ojos chocolates de la azabache.
-No corras Kagome. Ustedes nos dieron un gran espectáculo, nosotros no debemos defraudarlas. –Miroku miro al hanyou ligeramente sonrojado y luego a Shippo quien no sabía que hacer.
-S-solo hagan que termine esto rápido para poder vestirnos. –Sango golpeo el agua avergonzada mientras giraba la cabeza para evitar cruzar su mirada con la de Miroku.
Mientras Sango trataba de ignorar a Miroku, Kagome no podía alejar su mirada de Inuyasha. Él hanyou rápidamente se dio cuenta de que la mujer no dejaba de observarlo, aun que sinceramente, no le molestaba en lo absoluto, al contrario, le encantaba saber que quizá su plan estaba funcionando de las mil maravillas. Cuando Inuyasha se quito su kosoude, Kagome delineo con la mirada el pecho del hombre, lleno de músculos y cuando le dio la espalda para dejar las prendas bajo un árbol, le quemaron las manos por tocar su espalda… ¿Cuántas veces no lo había curado? La sensación de sus músculos tensándose bajo sus manos asaltaron su mente logrando que su deseo creciera más… Cuando vio que sus garras se posaron en el nudo de su hakama, quiso desviar la mirada, pero parecía hechizada con el encanto del hombre… No podía apartar la mirada por más que su mente le reprochara por ello. Él estaba por acabar de desanudar el nudo…
-¡Kagome-chan! –Sango tomo el rostro de su mejor amiga entre sus manos logrando que girara la cabeza y que dejara de ver al albino. -¡¿Qué creías que hacías?! –Kagome enrojeció hasta las orejas y la melodiosa risa de Inuyasha se hiso presente. Kagome en un intento de esconderse, se sumergió profundo en el agua.
-No la regañes, después de todo, mirar no le hace daño a nadie. –Sango escucho la voz de Miroku a sus espaldas y de inmediato se alejo de la orilla llevándose con ella a la azabache.
Los hombres aprovecharon y se metieron al agua termal disfrutando de la sensación de relajación en su cuerpo entero. Shippo miro atentamente el comportamiento de todos: Miroku no parecía cómodo, pero tampoco era que se estuviera retorciendo de la incomodidad, simplemente trataba de actuar como normalmente lo hacía cuando se bañaba solo con Inuyasha; Sango tenía sus piernas dobladas hasta su pecho mientras intentaba tontamente de lavarse; Kagome imitaba a la castaña con sus piernas, solo que ella si se había sumergido hasta las orejas en el agua; Y por su lado, Inuyasha tenía una pierna flexionada y la otra estirada en una pose despreocupada.
Kagome estaba tan sumida en sus pensamientos… ¿Por qué no había desviado la mirada? Sentía que había hecho algo malo, pero a la vez… ¿Necesario?... No lo entendía y estaba hecha un lio…
Inuyasha trataba de observar a Kagome "disimuladamente" para que la taijiya no lo matara. Se sentía muy bien el agua relajando sus músculos y se sentía en el paraíso teniendo a Kagome tan cerca de él, completamente desnuda, pero a la vez se sentía en el infierno por no poder tocarla, era una contradicción horrible y placentera.
Sus agudos sentidos le hicieron darse cuenta de que algo o alguien los observaba y sabía que Sango y Miroku sentían lo mismo, pues estaban tensos y aun que no lo pareciera estaban alerta.
Inuyasha desvió la mirada molesto del cuerpo de su hermosa miko y busco al causante de obligarlos a ponerse alertas…
Una serpiente.
Era una serpiente recolectora de almas de Kikyo.
El albino suspiro divertido volviendo a mirar a la azabache quien parecía seguía en su mundo. Sin que nadie pudiera detenerlo, se acerco rápidamente a la muchacha y la abrazo fuertemente, pegándola por completo a su cuerpo.
Sabía que lo que estaba por hacer era una tortura al tenerla tan cerca, completamente desnuda, estrechada contra él… ¡Joder! Sentía a la perfección como la piel de la joven se erizaba bajo su piel… Sus senos con sus pezones erectos se aplastaban deliciosamente contra su pecho y las piernas de la mujer estaban rozando sin querer su miembro. Dios… Se sentía tan placenteramente bien… Pero si quería seguir con el plan y dejar algo en claro, tendría se tragarse su propio placer… Después de todo, más tarde cuando todos durmieran él podría masturbarse tranquilamente mientras veía como entre sueños ella movía sus delicadas y contorneadas piernas.
-¡I-Inuyasha! –grito sonrojada y avergonzada la mujer después de estar unos segundos estupefacta, siendo traída a la realidad cuando sintió algo suave y que se estaba poniendo duro rozarse contra sus rodillas.
Sus labios fueron juntados con brusquedad con los del hombre quien la atrajo desde la nuca para meterla la lengua y probar salvajemente cada rincón de la boca de Kagome. La mujer se sentía a desfallecer, sentía todo su cuerpo caliente y no precisamente por las aguas termales…
-¡Inuyasha! –Sango regaño al ambarino, pero sintió la mano de Miroku sobre su hombro. Cuando se giro a verlo él la miro intensamente, sabiendo que tenía que dejarlos hasta que su amiga pidiera ayuda.
Sango sonrojada busco con la mirada a Shippo y al no encontrarlo donde antes estaba casi golpea al monje, pero cuando vio que este lo tenía tapándole los ojos con su mano.
-¡Miroku, ya soy un niño grande así que déjame ver! –le reprochaba el pequeño zorrito. Por suerte no había visto nada más allá del abrazo.
Inuyasha se separo de los labios de la miko con un hilo de saliva. La miro directamente a los ojos y ella se sentía a morir por el calor extremo en su cuerpo y por tener a Inuyasha frente a ella con una sonrisa tan sexy y para complementar, estaba desnudo… ¡Por dio estaba desnudo!, ¡DESNUDO!
-Te amo pequeña. –Kagome casi chilla como colegiala enamorada… Bueno, era una, pero no chillaría de ese modo.
-Yo… -antes de que ella pudiera responder, él ya se estaba saliendo del agua termal, dejándola con las palabras en la boca y completamente roja y avergonzada.
Ella desvió la mirada tratando de ya no ver su ancha espalda y su… ¡Se estaba preguntando seriamente si ella no era la pervertida!
Inuyasha se coloco su hakama aguantándose la risa por saber que la miko estaba muy avergonzada y por si fuera poco, estaba excitada. Suerte que las aguas lograban disminuir el olor, porque de no haber sido así, él la hubiera poseído salvajemente en ese mismo instante sin importarle que estuvieran sus amigos presentes.
Dios… Incluso se imaginaba a él mismo metiéndole el pene hasta lo más profundo de su cuerpo… Casi podía sentir si carne apretándolo deliciosamente…
-Oh, Kagome… -él giro su vista en dirección a la hermosa miko. Sonrió de lado mostrando uno de sus afilados colmillos, logrando que la mujer lo mirara embobada. –Si ahora que estamos acompañados casi te desmayas de la vergüenza, imagínate cuando estemos los dos completamente solos. –Inuyasha se relamió los labios con sus palabras y como un regalo gracias a un descuido de Kagome, logro ver uno de sus senos al descubierto.
Cuando la mujer se dio cuenta se cubrió de inmediato con sus manos mientras Inuyasha se iba riendo del lugar y se dirigía a las cosas del equipo para descansar un poco.
Sango y Miroku estaban estupefactos con todo lo que acababa de ocurrir, casi parecía todo tan irreal, sin embargo había sido algo bizarro…
Sango miro a su amiga y se cuestiono muchas cosas… ¿Realmente estaba bien que ella "salvara" a Kagome?, ¿Qué tal si ella deseaba ser tocada por el albino y ella estaba haciendo un mal tercio? No podía hacer eso… Después de todo, Kagome había sido una de las principales razones de que su relación con Miroku estuviera dando sus frutos… Supo que tenía que preguntarle a su amiga, pero no en ese momento…
Por su lado. Inuyasha se sentó tranquilamente en el lugar donde sus amigos y él pasarían la noche. Recargo su espalda vagamente contra el tronco de un árbol. Miro a Kirara y le agradeció con la mirada. Sin ella, no hubieran podido elaborar él y Miroku su plan para bañarse junto a las chicas…
Sentir a Kagome tan pegada a él y desnuda había despertado a su desesperado pene. Recordar como esos botones se endurecían en su pecho hizo que su miembro diera un tirón dentro de su hakama…
-Kirara… Creo que necesitare privacidad. –la gatita asintió sin rechistar y se largo del lugar como alma que llevaba el diablo. Estaba por desanudar el nudo de su hakama cuando sintió el incesante escozor en su nuca de saber que alguien seguía mirándolo, desvió molesto la mirada y se encontró con que aun la serpiente de Kikyo seguía mirándolo. -¿No escuchaste? Necesito privacidad maldito bicho. –bufo al ver que esa cosa no tenía tantas intenciones de irse. –Está bien, si tanto quieres darle un mensaje a tu dueña, dile esto: "No necesito tus serpientes niñeras, maldita zorra".
La serpiente pareció molesta unos momentos, pero después se fue dejando a Inuyasha tal y como quería.
Desanudo el nudo que le impedía poder darse placer a sí mismo. Poso su mano sobre su despertado miembro y comenzó a masajearlo lentamente mientras recordaba a la dulce y sexy miko completamente desnuda frente a él. Iba a aumentar la velocidad cuando escucho las voces de sus amigos. Se volvió a atar el nudo de su hakama mientras suspiraba pesadamente. ¿No podían dejarlo solo cinco minutos solo para masturbarse en paz?
Después de un buen rato donde sus amigos se estaban alistando para dormir, finalmente cayeron dormidos menos él.
Desde la rama que estaba listo para dormir miro hacia abajo encontrándose con que la muchacha se estaba moviendo entre sueños y gracias a un movimiento de sus manos, pudo apreciar sus hermosos pechos, solo que cubiertos con una extraña tela, pero eso no impedía que se vieran exquisitos. Quizá aun no podía poseerla salvajemente, pero podía masturbarse mientras veía como la azabache se movía y dejaba más a la vista su perfecto cuerpo.
Así que por ahora, tendría que conformarse con masturbarse mientras la veía dormir.
Continuara…
Holiwis… ¿mofins?
Lamento la demora, pero digamos que estos últimos días he estado muy agitada y cansada, demasiado desganada, pero no es para menos. Con todas las emociones que he vivido últimamente no había tenido tanta inspiración "pervertida" para escribir, pero creo que ahora si podre hacerlo. Prometo que recompensare mis dos meses sin actualizar… Pero después :3
¿Qué les aprecio el capitulo? Mucha zukulencia por parte de Inuyasha, enserio, ese hombre derrama sensualidad *T*
Ahora Kikyo se enterara de todo y nuestro Inuyasha se volverá un maniático degenerado a partir de ahora XD
Bueno, creo que contestare reviws (como es la única historia en la que me dejan ;C)
Angel Sangriento: ¡El poder de Zeno Sama me curo! Ja ja. Gracias por preocuparte por eso y por enviarme la ayuda mística (?)… Mmmm, no sé si estoy muy fea o simplemente no quiso venir, pero Jiren nunca vino a visitarme ;C…¿Qué es lo que te vibra? 7W7r. Nel, no cierto ;D. Pero: Ven pequeña, tengo más capítulos en el lado oscuro 7W7… ¡Diablos!, ¿alguien ha visto mi inocencia por ahí? No puedo encontrarla D:. ¡Maldito Inuyasha y su salchicha! 7w7. ¡Besos y abrazos!
Saiko666: J aja, lo siento, pero soy una caja de sorpresas que en cualquier momento puedo actualizar :D. Y si a ese perro se le está pasando la mano bastante, pero así es como les gusta ;D. ¡Gracias por los halagos! Eres de las pocas personas que les gusta la forma en la que escribo TWT. ¡Saludos ti también!
?: Mas de dos meses y apenas te dignas a parecer.
?: ¡Exacto! Yo ya extrañaba a los fans *puchero*
?: Berrichudos.
Amgd12: Calla, no te quedas atrás tampoco.
¡ADIOS!
