Los personajes que se utilizaran aquí no son míos son de la mangaka Rumiko Takahashi, solo los uso con fines de entretenimiento.
¡Tú eres mío!
Se acerco lentamente a un lago no muy lejano de la aldea en donde estaba ocultándose momentáneamente. Las almas en su cuerpo habían comenzado a agotarse y necesitaba más. Entre la oscuridad de la noche y las profundidades del bosque, escucho un ruido familiar. Giro su vista y se encontró con una de sus serpientes. Era la serpiente que había mandado a ver como de costumbre el avance en la búsqueda de Naraku. La serpiente a pesar de su falta de muecas, sus ojos reflejaban algo que sinceramente le causo un escalofrió en la espalda… No venía con bunas noticias…
-¿Qué sucede? –le pregunto la miko muerta, tomando a la serpiente entre sus manos.
La serpiente le permitió ver todo lo que momentos antes había visto…
¿Pero qué…?... N-no puede ser… ¿Inuyasha?... Ese no es mi Inuyasha…
Las escenas de Inuyasha besando apasionadamente a Kagome le golpeaban fuertemente. Ese no podía ser Inuyasha… ¡Él nunca le sería infiel de esa manera!...Él… Él dijo que la esperaría…
Kikyo apretó con fuerza sus manos. Ese no podía ser él, debía ser alguna trampa de Naraku, pero para comprobar si el albino estaba a salvo, decidió ir a buscarlo y comprobar todo. Él no le sería infiel así…
Habían llegado a una aldea para "exorcizar" algún youkai. Obviamente era una estafa de Miroku para poder dormir en un techo y ganar dinero fácil, pero los demás esta vez no le dijeron nada, pues estaban cansados, menos Inuyasha quien solo les había dicho que donde fuera Kagome no le importaba a donde…
Después de fingir un exorcismo enorme, el grupo comenzó a comer el gran banquete que la aldea les había preparado en su honor. Kagome sentía de nuevo aquella mirada cargada de deseo sobre ella, pero a decir verdad, comenzaba a acostumbrarse… Es decir, no le gustaba que la comiera con la mirada… Solo era… Bueno… ¡El punto era que se estaba acostumbrando!
-Por favor, síganos a nuestras habitaciones para las guerreros. –un par de sirvientas aparecieron ante ellos con una reverencia. El grupo sin rechistar comenzaron a seguirlas.
Cuando llegaron a la habitación, a Kagome y Sango casi se les sale el corazón por la boca… ¡Ese cuarto solo estaba separado por un par de tablas y el resto era una conexión libre a la otra parte sin puertas ni paredes de por medio…
-Este… Perdone… ¿No tienen otra habitación? –pregunto Kagome tímidamente con la esperanza de que la mujer le contestara positivamente.
-Bueno… Las otras habitaciones de huéspedes están en remodelación… Lo lamento señorita. –se disculpo la amable sirvienta. Kagome apenada le agradeció y fueron a acomodarse donde mejor pudieran.
Kagome tenía miedo de dormir en el mismo cuarto con Inuyasha. Es decir… Si, había dormido cerca de él en los últimos días, pero era en espacios abiertos o con un campo espiritual… ¿Sería una buena idea un campo espiritual? No descartaba del todo esa opción… Sango se acerco a Miroku junto a su hiraikotsu para limpiarlo un poco. El albino se sentó en una esquina apartada de sus compañeros de viaje y Kagome trato de que Inuyasha no se diera cuenta de su nerviosismo, pero le era prácticamente imposible… Tomo con torpeza un libro de su mochila y se dirigió detrás de las tablas para recargarse y estar un poco más oculta del campo de visión del hanyou.
Sango miro detenidamente la actitud de su amiga y siguió con su tarea de limpiar el hiraikotsu. Miroku trato de hacerse el mano larga, pero Sango logro abofetearlo antes de tiempo. Ella lo miro con una venita en a frente.
-Sango. ¿Qué te mantiene tan pensativa últimamente? –el tono de voz de Miroku era bastante bajo para que nadie en la habitación se diera cuenta de la plática.
-Bueno… -la castaña dejo su arma sobre el piso antes de responder. –Desde la noche en as aguas termales, me he preguntado una cosa… -él la miro atentamente, indicándole que tenía toda su atención y ella siguió. -¿Cree que estoy haciendo bien en evitar que Inuyasha se acerque a Kagome-chan? –la pregunta de la mujer dejo pensativo a Miroku.
-¿Por qué te preguntas eso? –le cuestiono ciertamente curioso.
-Bueno… Kagome-chan a pesar de todo, quiere a Inuyasha mucho… Y… Esa noche en las aguas note que ella no estaba tan en desacuerdo con lo que le hacía él… -Sango comezón a recordar como Kagome actuó con Inuyasha esa noche. Ella parecía aparentar que trataba de resistirse, pero a su vez parecía que lo disfrutaba. ¿Estaba bien dejarlos?
-Pues… Creo que eso debería preguntárselo a Kagome-sama. –aconsejo. –Creo que las apariencias pueden engañar o ser el reflejo de un deseo… No puedo darte otro consejo más que ese. –Sango asintió con una sonrisa.
Ambos giraron su vista a donde se supondría que debía estar Inuyasha pero no encontraron a nadie. Se extrañaron, pero decidieron esperar a que él solo se delatara.
Kagome estaba tratando de estudiar las malditas matemáticas pues pronto tendría exámenes y sinceramente no había tenido la cabeza en la escuela por culpa de todo el asunto del hechizo de Inuaysha y su cura… Además de que él la distraía mucho…
-¿Qué estás leyendo? –el susurro en su oído le hiso dar un escalofrió y por poco da un gritito. La respiración en su oreja le hacía sentir incomoda, pero de cierta forma, era sumamente agradable.
-Inuyasha… Yo… No es algo que te interese. –respondió finalmente con las mejillas sonrojadas y evitando a toda costa mirarlo.
-Te ves realmente adorable y sexy así. –la azabache se quedo quieta por unos segundos nerviosa. Sentía su corazón golpearle el pecho fuertemente como queriendo salir. Trato de mantener la compostura y trato de ignorar el comentario anterior. Inuyasha la miro impaciente.
¿No planeaba girarse y mirarlo? Bueno, dos podían jugar ese juego, pero él no estaba dispuesto a ganarlo. Recargo su mentón sobre el cuello femenino esperando a que la mujer se girara, pero ella simplemente no lo hiso y eso lo animo más. Comenzó a lamer la piel expuesta lentamente. Sabía bien, muy bien… Kagome se sentía aun más avergonzada, pero se sentía bien… Quizá debía dejar que continuara… ¡No! No debía… Aun no sabían la cura y si ella hacía alguna tontería, podría arrepentirse luego… Pero se sentía muy bien… Retuvo a duras penas un gemido de sus labios en el momento en el que él la mordió ligeramente en el mismo lugar donde estaba lamiendo momentos antes.
-Inuyasha… Para… -ella suspiro y eso le quito la credibilidad de hacerse la fuerte, pero no podía evitarlo…
-Mírame. –ordeno, pero ella ignoro su petición y el sonrió burlonamente. –Mírame o te hare el amor tan fuerte que no podrás pararte a pedir ayuda. –eso le causo un escalofrió por toda la columna vertebral. Eso se supone que debía sonar amenazante, pero solo logro que la incomodidad entre sus piernas creciera. -¿Piensas ser una perra rebelde? –se estremeció y se giro lentamente a mirarlo a los ojos… Su mirada ámbar estaba muy cargada de deseo, ella casi podía sentirse derretirse entre su cuerpo…
Inuyasha se acerco a ella y a comparación de los demás besos salvajes y violentos, este solo fue un ligero roce… Esa la extraño, pero no le desagrado. Kagome se quedo inmóvil unos segundos antes de pestañear rápidamente tratando de procesar lo que él había hecho y en especial en saber que hacía alejándose. ¿No le iba a hacer algo más? Es decir… No es que fuera una pervertida… Pero él comúnmente la hacía más cosas…
Inuyasha sonrió para sus adentros al verla inconforme. Su plan iba por un buen camino y sinceramente rogaba porque ella desistiera rápidamente. Le dirigió una mirada a Sango y ella lo miro más tranquila. ¿Eso qué significaba? Debía de estar un poco más atento a lo que ella y el monje hablaran, pues si ella ya había decidido desistir, él muy bien ya podría ir y hacer suya a Kagome sin ningún problema.
El albino se sentó en la esquina de la habitación donde momentos antes había estado. Observo por una ventana cercana a la luna.
Oh… Diablos, otra vez esos bichos.-refunfuño en su cabeza molesto. ¿Qué hacían esos bichos ahí? Seguramente venían a joderle su agradable noche.
Parecían que quería que los siguiera. Suspiro molesto y miro al resto del grupo. No tenía ninguna gana de ir, pero así podría dejarle las cosas claras a esa estúpida mujer.
-Iré a dar un paseo. –se levanto de su lugar y se dirigió a la puerta corrediza que dirigía al exterior.
-Este… N-no vayas muy lejos… -le recomendó la azabache tímidamente. Él no solía hacer paseos nocturnos y eso le causaba cierta inquietud.
-No lo hare. –y al termino de esas palabras salió de la habitación dejando a sus compañeros de viaje extrañados sobre el paseo de su amigo.
Inuyasha corrió rápidamente siguiendo a las escurridizas serpientes. Estaba molesto por dos cosas: La primera era que se alejaría de Kagome y la segunda era que tendría que ir a hablar con Kikyo. Esos bichos se internaron más en el bosque y él las perdió de vista, pero al ver el lago cercano no debía ser adivino para saber que ahí era el lugar donde ella quería hablar con él.
-¡Kikyo! –llamo desesperado. Estaba un poco molesto y quería acabar con eso rápido.
De un árbol cercano, bajo la mujer seguida de sus fieles serpientes. Se paro justo delante de el hombre y lo miro fijamente a los ojos antes de hablar.
-Inuyasha.
-¿Para qué me llamaste? –Kikyo se extraño al no percibir nada diferente en el. Parecía ser el mismo de siempre, pero la actitud que le describió su serpiente no concordaba del todo… ¿Era Inuyasha? –Habla, tengo mejores cosas que hacer.
-Inuyasha… ¿Qué tienes que hacer? No ha habido pistas sobre Naraku. –le recordó la miko. La actitud de Inuyasha era mucho más fría que antes… Incluso parecía que ella no le importaba en lo absoluto.
-¿No tienes nada nuevo que decirme? Entonces me voy. –estaba listo para volver con sus compañeros de viaje y Kagome cuando sintió la fría mano de la mujer posarse sobre su muñeca.
-Espera. –pidió. –Tengo que comprobar algo…
Inuyasha frunció el ceño al verla acercarse tanto a él con la clara intención de besarlo.
Kagome trataba de seguir leyendo el libro de matemáticas, pero no dejaba de pensar en la actitud de Inuyasha y en su supuesto paseo nocturno. Estaba tan centrada en sus pensamientos que no se percato de la presencia de Sango quien se había sentado a su lado. Dio un respingo cuando sintió una mano sobre su hombro y desvió su mirada a su amiga. Ella le sonrió y Kagome devolvió el gesto.
-¿En qué tanto piensas, Kagome-chan? –Kagome dudo un poco, pero finalmente le respondió.
-En todo lo que ha sucedido en estos días con Inuyasha… -en parte era lo que la tenía pensativa, pero ahora su mente divagaba en la razón de su excusa de "paseo nocturno".
Sango la miro con un gesto duro. Debía preguntarle lo que la estaba carcomiendo. Debía zafarse de esa duda y así no fallarle a su amiga.
-Kagome-chan… -la azabache la miro y ella desvió la mirada. –Tú… ¿Te gusta lo que te hace Inuyasha? –Kagome se sonrojo enormemente y después desvió avergonzada la mirada.
-¿P-por qué la pregunta? –ella comenzó a jugar con sus dedos y Sango sintió que sabía la respuesta con ese simple gesto, pero quería estar segura.
-Bueno… La noche en las aguas termales no vi que tuvieran mucha resistencia, además todos sabemos lo que sientes por él. –le contesto mirándola fijamente.
Kagome se quedo muda… ¿Sango tenía razón? ¿O solo estaba delirando? La verdad es que le encontraba más sentido a la primera opción, pero… ¿Realmente le gustaba lo que él le hacía? La verdad se sentía muy bien… Pero la verdad es que era vergonzoso admitirlo…
Sango observo en comportamiento de su amiga… Se veía tan nerviosa… Cerró los ojos y suspiro.
Sin avisar, se abalanzo a Kagome para abrasarla dejando a una estupefacta muchacha.
-Ten cuidado… Pero si necesitas ayuda… No dudes en decírmelo. –después de esas palabras la castaña se alejo de su amiga y se dirigió al lado de Miroku.
Kagome pestaño varias veces. ¿Cuidado de… Inuyasha? Suponía que era a lo que se refería. Miro la puerta corrediza por donde hace momentos Inuyasha se había ido.
Eso es… -Kagome logro reconocer a una de las serpientes de Kikyo fuera de la habitación. Kagome miro a sus amigos, pero ellos parecían ajenos a eso.
La serpiente miraba fijamente a la miko como queriendo decirle algo… ¿Deseaba que le siguiera? Se levanto de su lugar y se dirigió a la puerta.
-¿A dónde va, Kagome-sama? –ella se tenso. Sin mirarlos le respondió.
-Voy a buscar a Inuyasha…
Al terminar sus palabras salió corriendo en dirección a donde la serpiente la estaba guiando.
Se adentro en lo profundo del bosque, tratando de no caer con alguna roca o rama. Consiguió vislumbrar un lago, en el cual se reflejaba la luna brillante de esa noche. Trato de encontrar con la mirada a la serpiente que la había traído al lugar, pero no encontró nada…
-¿No tienes nada nuevo que decirme? Entonces me voy. –la voz irritada masculina llego a sus oídos y se giro encontrándose a Kikyo e Inuyasha no muy lejos de ella. ¿No se habían dado cuenta de su presencia?
-Espera. –pidió la miko muerta. –Tengo que comprobar algo…
Kagome abrió los ojos como platos al ver que ella se aferraba a las mangas del haori de Inuyasha con la intención de plantarle un beso. Se quedo inmóvil en el momento en que ella logro su cometido y le dio beso…
Inuyasha al sentir los fríos labios sobre los suyos sintió rabia. Tomo a la que alguna vez fue la mujer que amo firmemente de los hombros y la alejo de él bruscamente.
-No vuelvas a hacer algo así en tu puta vida. –Kagome se estremeció por lo tétrica de su voz. Había sonado tan frio que le daba miedo. Kikyo sintió pánico. ¡Ese no podía ser su Inuyasha!
-¿Quién eres? –le pregunto con voz segura la miko muerta mirándolo con decisión. –Kagome. –la muchacha se sobresalto al sentir el llamado y sus piernas temblaron al ver la mirada ámbar posarse sobre ella de una forma tan intensa y a la vez sorprendida. -¿Él es Inuyasha? –la pregunta la tomo por sorpresa. –Responde.
Inuyasha quiso acercarse a Kagome, pero Kikyo lo tomo del brazo para tratar de evitar que se acercara a la mujer.
-¡Saétalo! –una punzada de celos la gobernó en ese momento y golpeo el pasto con el pie fuertemente. La miko de la impresión lo soltó y él no desaprovecho esa oportunidad para ir con ella.
-¿Cuándo llegaste, preciosa? –Kagome se ruborizo y desvió la mirada, pero el peli-plata la tomo del mentón obligándola a mirarlo a los ojos fijamente antes de robarle un tierno beso.
-Yo… No tiene mucho… -contesto nerviosa tratando de ignorar aquel último gesto embriagador.
-¡Inuyasha! –ambos giraron la vista y recordaron que ahí se encontraba Kikyo quien los miraba con recelo. -¿Qué te sucede Inuyasha? –la voz de la mujer era temblorosa. –Esa no es tu forma de ser…
Inuyasha suspiro cansado del asunto. Tomo a Kagome la cintura y se abalanzo a sus labios en un brusco beso. Le coloco las garras tras la nuca obligándola a profundizar el beso. Ella sin poder evitarlo lo abrazo por el cuello correspondió a la deliciosa sensación del beso. Inuyasha paso la mano que tenía en la cintura de ella, subiéndola lentamente bajo la blusa escolar, recorriendo la espalda femenina con el peligroso filo de sus garras. Kagome gimió y se abrazo aun más a él.
-Inuyasha, tú… ¡Eres mío! –sentencio Kikyo en un grito que saco a Kagome del transe cálido en el que había entrado. -¡No puedes hacer esto! ¡Tú mismo me lo dijiste! –Kagome miro a la mujer observándola enojada y con lagrimas en los ojos.
¿Qué estaba haciendo?
-No digas mierdas Kikyo. –la voz penetrantemente fría de Inuyasha asusto ambas mujeres. –Eso fue hace bastante tiempo, cuando aún era tan imbécil en enamorarme de ti. –Kikyo lo miro con los ojos llenos de rabia.
-¡No dejare que rompas tu promesa sí de fácil! –Kikyo fue llevada por sus serpientes en el cielo. -¡Te ayudare! –afirmo antes de desaparecer por el cielo.
Kagome se aferro aun más al cuello masculino. Había estado aterrada sin saber el porqué. El color a sus mejillas volvió al sentir que las garras juguetonas del hombre aun seguían bajo su blusa.
-Creo que lo mejor será volver con los demás. –la voz ronca de Inuyasha la estremeció y sin ser capaz de hablar, solo se limito a asentir levemente con la cabeza.
Inuyasha cargo al estilo nupcial a Kagome y ella se abrazo nuevamente a su cuello.
Estaba confundida… ¿Por qué Inuyasha había actuado de esa forma tan fría y cortante con Kikyo? Nunca había actuado así con ella… ¿Sería por el hechizo? Era lo único que se le ocurría, pues su actitud con Sango y Miroku también había cambiado levemente, pero no a tal extremo de tratarlos tan mal. Chillo de la impresión al sentir la mano masculina sobre uno de sus pechos, aplastándolo levemente. Desvió su mirada a la de él quien le regalo una sonrisa seductora. Se sonrojo nuevamente y bajo la cabeza evitando mirarlo al rostro directamente.
-No salgas así por la noche… Me asustaste… -comento Kagome trata donde de tranquilizar el calor en su rostro.
Inuyasha miro a la azabache y sonrió. Sabía que ella había estado celosa pues su olor había cambiado. Simplemente se limito a asentir y a besarle la frente dejando estupefacta a Kagome.
Llegaron finalmente a la habitación que era destinada a "los guerreros" y él bajo a Kagome antes de entrar.
Kagome aviso de su llegada y se apresuro en sacar su bolsa de dormir y meterse en ella para tratar de pegar ojo.
Sango miro interrogante a Inuyasha pero este solo se limito a sonreírle burlonamente. La mujer suspiro y resignándose se fue a dormir.
Kagome se aferro a su bolsa de dormir con fuerza. Aun podía sentir las garras de Inuyasha en su espalda y eso le agradaba… Quizá le agradaba demasiado… Más de lo que debería…
Inuyasha fijo su mirada en la mujer antes de cerrar los ojos y hacerse a la idea de que al día siguiente se encaminarían de regreso a la aldea para descansar.
Pronto continuaría con su plan.
Kaede estaba llegando de recolectar hierbas medicinales. Era hora de dormir pues la noche había gobernado hace un muy buen rato. Abrió la cortina de su cabaña. Hecho una última mirada al cielo nocturno para después meterse, pero en el cielo algo llamo su atención.
¿Eso es…?
Continuara…
¡Holiwis, moffins!
¿Me extrañaron? ¡Yo se que solo me quieren por mi mente pervertida! Jaja
Pues que puedo decir. Creo que en este capítulo le hiso falta mas zuculencia, pero creo que la idea quedo clara. Jaja
Pues antes de continuar con las notas, les voy a contestar mis amores :3
Saiko666: Pues si, a todas nos gusta eso de Inuyasha 7w7 (?) Y esa escena de Shippo realmente me la saque de la manga, solo quería una excusa para que los chicos se metieran en las aguas termales con ellas, jaja :v. Y respondiendo a tu pregunta, puede tomarse como un spoiler, pero pues en fin, solo te puedo decir algo pequeña moffin: Kagome no esta tan lejos en sus sospechas :"v
Angel Sangriento: Me matas de risa con tus ocurrencias. JAJAJA :,v. Realmente me mato eso de "La salchicha de Inuyasha es legendaria". ¿De dónde sacan la imaginación para hacerme reír? Jajaja. Y no, como no soy nada sana me voy por el camino de la salchicha 7w7r. ¡Besos!... ¡Pinchi Jiren! (Inserten pacman emperrado aquí)
Yani Anderson: Créeme amiga, ustedes por leer esto son igual o más pervertidas que yo 7v7. ¡No me pienso rendir hasta que Shippo tenga un post-trauma con todo esto (?) Y si tienes razón… ¡ESTO SE VA A DESCONTROLAR!... ¡No vemos moffin!
Andi Soul: No desesperes moffin. ;)
A partir de aquí todo se va a descontrolar… ¿Inuyasha tendrá finalmente el camino libre?, ¿En que apoyara Kikyo a toda esta historia?, ¿Por la personalidad tan fría de Inuyasha?
Puede que conteste eso en el próximo capítulo :)
?: ¡Espera que no hemos hablado noso…¡ (*Lo golpea con la pala de los gatos*)
¡ADIOS!
