Los personajes que se utilizaran aquí no son míos son de la mangaka Rumiko Takahashi, solo los uso con fines de entretenimiento.

Fallos.

Kagome miro hastiada la escena frente a sus ojos: Kikyo hablaba con los niños de la aldea tan tranquilamente, como si hace unos días no hubiera hecho de las suyas apareciendo de la nada en la aldea y por si fuera poco, desde que había llegado y los había interrumpido a ella e Inuyasha aquel día, no se había alejado de él ni un momento. Maldición, ¡incluso parecía una sanguijuela! Trato de tranquilizarse, ahora no se suponía que debía estar matando con la mirada a la miko, se supone que estaba… ¿Qué estaba haciendo?

-¡Cuidado, Kagome! –la joven no tuvo tiempo de reaccionar cuando sintió unos fuertes brazos alrededor de su cintura. Sabía de sobre de quien se trataba y sin poder vitarlo, se aferro a sus ropas mientras enterraba su rostro en el mismo lugar de sus manos. Inhalo profundamente el olor tan atractivo del hanyou sintiéndose como en otro mundo…

-¿Estás bien? –pregunto Inuyasha con un susurro, ella simplemente asintió, él sonrió satisfecho para después girarse en dirección a Shippo quien tenía sus "armas" en miniatura. -¡¿Qué demonios crees que hacías, enano?! –lo regaño con un tono de voz autoritario.

El pequeño zorrito miro el trompo que por poco y le daba a Kagome de lleno en la cabeza y bajo medio cuerpo avergonzado.

-Perdóname, Kagome… -la mirada suplicante del pequeño fue suficiente como para que ella le sonriera tranquilamente, queriéndole transmitir que todo estaba bien.

-Inuyasha. –sin poder evitarlo dio un respingo cuando escucho la voz fría y poderosa a sus espaldas. Se giro chocando su mirada con la de la miko muerta, parecía que poco le faltaba para lanzarle algún conjuro para matarla, pero parecía abstenerse porque ahí estaba Inuyasha un abrazándola. -¿Qué haces fuera del campo espiritual?

-No soy un jodido esclavo como para no poder salir de ese encierro. –la mirada de Kikyo seguía fija en ella y eso le causaba cierta incomodidad. Por inercia se abrazo más a él y eso solo logro aumentar su ira de la mujer. –Vete. ¿No tienes algunas plantas por recoger? –la mujer lo miro ofendida, pero termino por resignarse y se giro para continuar con su labor.

-Solo tienes hasta que acabe. –ella reanudo su tarea mientras les daba la espalda.

La situación había sido lo bastante incómoda como para que ahora recordara que estaba sentada sobre las rodillas de Inuyasha. Un gran sonrojo se apodero de su rostro mientras que lo empujaba nerviosa tratando de alejarse de él.

-¿De verdad? Me hubiera gustado por lo menos tocar…

-Cállate. –pidió desviando la mirada apenada, se levando les pasto sacudiéndose su falda ligeramente para alejar la tierra de ella, pero el movimiento logro que se le nota un poco de sus bragas.

-Son moradas.

-¡ABAJO! –grito furiosa y apenada tomando su falda y apretándola contra sus piernas para que ya no se levantara.

Kagome se fue corriendo del lugar y se dirigió a la cabaña de la anciana Kaede. Odiaba… pero amaba… Que Inuyasha se comportara de esa forma tan pervertida. Comenzaba a extrañar al antiguo Inuyasha, pero de alguna forma, a una parte de ella, le encantaba que Inuyasha fuera así con ella… Solo con ella… Ahora que lo pensaba mejor… ¿Por qué solo como ella? Es decir, no le molestaba… Bueno si… ¡El punto era otro! ¿Con ella era diferente por tener poder espiritual? Pero Kikyo también lo tenía y con ella se comportaba tan cortante y fría que daba miedo… Sacudió su cabeza rápidamente tratando de alejar esas nuevas dudas de ella, pero ya era demasiado tarde, las tenía grabadas casi con fuego. Entro en la cabaña con la idea de ponerse a estudiar para un próximo examen pero al encontrarse con la anciana miko, sus dudas volvieron a golpearle con fuerza.

La anciana mujer noto que algo le molestaba a la joven futurista por lo la miro tranquilamente y casi por intuición pregunto:

-¿Sucedió algo con Inuyasha?

-¿Eh? –al verse descubierta se sintió apenada. -¡N-no! Bueno… Tiene que ver con él… Si. –Kaede la miro diciéndole con su mirada que prosiguiera. –Me preguntaba algo sobre su hechizo…

-¿En cuanto a qué? Ya traduje un poco de los pergaminos y quizá pueda responderte a eso. –la joven la miro con ilusión peguntándole si era verdad mientras la mujer le contestaba pacientemente un ligero "si".

-Pues… La actitud que tiene Inuyasha… ¿Por qué solo la tiene conmigo? –la mujer coloco una de sus manos en su mentón tratando de pensar las cosas y unirlas.

-Depende el hechizo, los dos pergaminos que nos entregaron tienen diferentes explicaciones a eso. –comento mientras sacaba los pergaminos de una cajita muy bien cuidada con detalles de oro y plata en ella. –Por ejemplo, en este que es el de "Amor", dice que puede deberse a que fuiste la primera persona que miro y por eso solo se comporta así contigo. –Kagome bajo la cabeza un poco desilusionada. ¿Podría ser esa la razón? De alguna forma se sentía insatisfecha… -Pero en el "Lujuria", dice que se debe a que esa persona te tiene un amor o un deseo muy profundo. -¿Podría ser esa opción? No lo sabía, podía ser… ¿Pero que decía? Si justo antes de que todo esto pasara, pocos días antes, ellos dos se habían peleado por una tontería de la cual ya ni se acordaba.

-¿Puede que Inuyasha tenga alguna de esas dos? –pregunto alejando, nuevamente, sus pensamientos tan raros.

-Puede ser, ambos hechizos comparten similitudes.

-¿Similitudes? No lo entiendo… ¿Qué tienen de parecido esas dos opciones?

-En ambas eliges a una persona, solo a una, para la cual te desgastaras; En las dos los usuarios se comportan de una manera apasionada, pero la diferencia aquí, es que en la de "Amor" se comportan de una manera tierna y hasta casi dulce; Y el ultimo parecido es que en las dos las personas se vuelven muy celosas y hasta casi posesivas. –Kagome estaba perdida. Sonaban como la misma cosa. –Sin embargo, tienen una diferencia muy grande.

-¿Cuál? –pregunto esperanzada en saber cuál podría ser el hechizo de el joven hanyou.

-La cura. –la voz gélida de Kikyo a sus espaldas le hiso poner los pelos de punta. –Se dice que son muy diferentes, pero Kaede y yo aun no podemos traducir esa parte, aun nos falta mucho por traducir antes.

Kagome suspiro triste. Estaba cerca de descubrir lo que tenía Inuyasha… Kagome ignoro la conversación tan casual entre las dos mikos mayores frente a ella. Observo su mochila amarilla y se acerco a buscar entre sus cosas un libro… Libro… Libro… ¿Libro?... ¡¿Libro?!

-¡Lo olvide! –Kagome salió corriendo de la cabaña gritando un "vuelvo pronto" o por lo menor, eso parecía por la distancia tan larga que había corrido la muchacha en tan poco tiempo…

Kaede suspiro más divertida que cansada. Esa niña podía hacerle el día con alguna de sus ocurrencias. Hablando de ocurrencias, ¿Dónde estaba Inuyasha a todo esto?

-Hermana. –llamo la mujer curiosa. -¿Dónde está Inuyasha?

-El monje deseaba hablar con él, así que lo deje. –Kaede la miro unos momentos antes de finalmente decir lo que pensaba desde hacía un buen tiempo con esto del hechizo.

-Es un hechizo, hermana. Aun no sabemos si los sentimientos de él son verdaderos o solo son parte de uno de los dos hechizos. –le recordó la anciana a su hermana, pero esta ni se inmuto, solamente se giro a la puerta de la cabaña mientras murmuraba algo que apenas había escuchado.


Inuyasha miraba ilusionado a Miroku como si ahora mismo tuviera la misma cara de un ángel y lo acabara de bendecir. Su amigo pervertido pensaba que lo comprendía un poco, pero la forma en la que se tomo la noticia le hacía pensar que estaba exagerando un poco.

-¿No crees que exageras? –le pregunto. Entendía que esto tenía algo de bueno, pero de ahí a echarse en el pasto riendo como un maniático…

-¡¿Bromeas?! ¡Esto es perfecto! –contesto parando de reír, pero aun con su sonrisa plasmada en el rostro. -¡Con la actitud de Sango, pensé que nunca me dejaría el paso libre! -¡Esto era maravilloso! ¡Ya no tendría que seducir a Kagome de una forma tan tortuosa para ambos como últimamente ahora podía ir y…!

-Y… ¿Ahora que sucede? –cuestiono cuando la cara de el hanyou pasa de una feliz a una desanimada en cuestión de segundos.

-Olvide que ahora esta Kikyo para…

-Inuyasha.

-Joderme. –murmuro esa última frase al girarse y darse cuenta que por algún motivo aparente, la había acabado de invocar. -¿Qué sucede ahora? –le pregunto de una manera brusca, pero no se arrepentía.

-Con el permiso de su excelencia, quiero hablar contigo en privado. –él la miro molesto. ¿Por qué debía ir con esa puta a hablar sin razón aparente?

-¿De qué quieres hablar?

-De algo urgente. –ambos hombres compartieron una mirada antes de que la mirada ámbar se posara sobre ella con asco.

-Pero que sea rápido. –ambos se quedaron viendo unos momentos. -¿Qué te pasa? ¿Tengo que tomarte de la manita y dar saltitos para hablar?

-No, no es eso. –confirmo. –Deseo hablar contigo a solas.

-Si les molesto yo… -Miroku trato de irse al darse cuenta de que hacia un mal tercio ahí sentado contemplando la escena.

-No será necesario excelencia, él y yo iremos a hablar al Goshimboku. –ella comenzó su caminata al lugar predestinado e Inuyasha con cansancio y resignación la siguió sin gana alguna.

Mierda. ¿Dónde estaba Kagome para desahogarse cuando la necesitaba? El camino no fue tan largo como él pensaba, cosa que agradeció al mundo infinitamente. La inmensidad del árbol era tan notable que entre todos esos árboles medianos, parecía un monstro imponente. La mujer se sentó en una raíz, invitándolo a hacer lo mismo. Cuando los dos estuvieron sentados los golpeo un silencio sepulcral. ¿Esa era su plática? ¿Sentarse a ver como las hojas de los arboles caían sobre ellos mientras el Goshimboku solo hacía ruidos tranquilizadores?

-Seré breve, Inuyasha. –ella se giro a encararlo a los ojos. –No puedo dejar que te enamores de otra mujer que no sea yo.

-Oh, mierda… -suspiro con asco, sabía que ella podía venirle con esas mierdas de "te quiero, por eso no serás de otra",

-No puedo dejarte hacerlo… No ahora… Ahora que reviví podemos formar la pareja que siempre quisimos. Podríamos pedírselo a la perla cuando termine de ser juntada y entonces tu y yo…

Inuyasha se sobo la cien notablemente molesto.

-Ese es tu problema Kikyo, no puedes dejar el pasado atrás. Sé que antes estaba ilusionado contigo, pero ahora las cosas cambiaron. Ahora mi cuerpo, alma y corazón son de alguien más. –la miko lo observo con dolor en su mirada.

-Pero…

-No lo hagas más difícil para ti. –él se paró de su lugar y estaba dispuesto a irse, pero fue detenido por la mano tan fría como el hielo tan peculiar que solo ella poseía.

-"Para mí". –repitió casi con ironía. –Tú sientes algo aun por mí. Lo sé. –él rolo los ojos fastidiado de la situación.

-Cree lo que quieras, yo ya te conteste a eso. –ella se coloco frente a él, dispuesta a robarle un beso y probar su punto, ahora que no estaba Kagome, podía ser que eso ahora funcionara.

Sus labios estaban tan cerca de los de él que al sentir el cálido aliento sobre sus labios sonrió, no se había separado aun y eso… ¿Qué?... Él… Acaba de… Ella se alejo rápidamente de él con el rostro desconcertado… Inuyasha le acababa de rasgar el brazo con sus garras. La sangre no broto de sus heridas, pero si salieron libres unas cuantas almas. Con su mano sana trato de sellar el hoyo en su cuerpo de porcelana.

-No te atrevas a volverme a tocar de esa manera, ¿entiendes? –su voz fría le causo escalofríos, pero al no pareció importarle, porque así sin más, se encamino de vuelta a aldea.

Ella se quedo aturdida unos momentos. No lograba procesar lo que había sucedido… ¿Él la había dañado? Nunca había hecho eso y a decir verdad… A pesar de ser solo un alma en pena en un cuerpo de porcelana… Se sentía verdaderamente mal… Ella había hecho cosas terribles, pero nunca había sido dañada de ese modo por el hombre que más amaba… Él incluso antes, daría su vida por sobre todo para que ella no saliera lastimada. Sabía que eso era antes, pero para ella parecía reciente. Se sentía como la miko de esos tiempos que aun era joven, jugaba con su hermana y los niños de la aldea tan alegremente, y que también paseaba y charlaba amistosamente con aquel hanyou. El tiempo se le había congelado a pesar de saber que para Inuyasha había sucedido igual… Pero al parecer él lo había olvidado más rápido que ella. ¿Sería cierto lo que él le dijo?, ¿Qué no podía dejar atrás el pasado? Podía ser, su amor por Inuyasha aun era fuerte como para dejarlo ir… Quizá nunca dejaría de lado su amor por él y ahora tal vez se estuviera portando muy egoísta, pero no podía evitarlo… Haría lo posible por evitar que Inuyasha se quede con Kagome…


Inuyasha entro en la cabaña de la anciana Kaede encontrándose con Sango quien estaba arreglando un poco sus ropas de exterminadora.

-Gracias. –la castaña se giro levemente sorprendida por esas palabras, pero al instante comprendió todo y la sorpresa en su rostro cambiaron a uno despectivo. –Viendo tu rostro, puedo apostar que ya sabes a lo que me refiero. –comenzó a reír después de sus palabras, ¡es que esas dos mujeres eran transparentes! Podías adivinar que estaban enojadas con solo ver su rostro lleno de indiferencia.

-Que quede claro que no lo estoy haciendo por ti. –ella se giro para continuar limpiando su traje, dándole la espalda al albino quien termino de reír, pero la sonrisa socarrona que se formo no se fue.

-Claro. –su voz sonaba irónica y eso le hiso enojar un poco más. –Lo que más me alegra es que me dejaste el camino libre a tiempo.

-¿A tiempo?... –fue en eso momento que algo en su cabeza resonó. -¿Te refieres a…?

Su sonrisa se ensancho un poco más.

-La época de apareamiento, por supuesto. –Sango suspiro pesadamente, se levanto de su lugar en el suelo de madera y se acerco al hombre quedando frente a él.

-Inuyasha. –comenzó. –Enterré el hacha en el suelo porque de alguna forma, porque confió en Kagome y de alguna forma en ti, por eso, si te atreves a hacer algo que ella no quiere y la haces llorar, créeme que ni siquiera Naraku ni Sesshomaru juntos te darían la paliza que pienso darte si haces algo que ella no acepte.

-¿Por quién me tomas? Seré muchas cosas, pero no la obligaría a eso.

-¿Enserio? –pregunto con ironía. –Las veces que te hemos encontrado con ella a solas e incluso en las aguas termales, han parecido otra cosa.

-¿Ella parecía resistirse del todo ante mi? Ponía "fuerza", pero nunca hiso muecas o movimientos lo suficientemente bruscos como para dejar notar su desagrado.

Sango le golpeo la frente con "suavidad" y se regreso a sentar.

-Estas advertido. –sentencio tratando de sonar firme, pero la sonrisa en sus labios la delato.

Él simplemente rio por lo bajo y se sentó en un extremo de la cabaña recargando su espalda sobre la madera para tratar de relajarse. La plática con Sango había sido de alguna forma agradable, incluso le había hecho casi olvidar la plática con Kikyo.

-¡Ya llegue! –Kagome entro feliz a la cabaña con su libro de matemáticas en las manos, había tardado más de lo previsto pues decidió tomarse un pequeño baño caliente.

-Bienvenida. –saludo Sango con una sonrisa sincera.

Kagome observo a Inuyasha unos momentos, cosa que no pasó desapercibida.

-¿Qué sucede princesa? Solo estoy descansando. –Kagome giro la cabeza apenada de verse descubierta.

-No, nada. –contesto rápidamente para irse a sentar junto a Sango.

La exterminadora al ver la actitud apenada de Kagome, comenzó a carcajear con fuerza, siendo seguida de Inuyasha. La azabache se sonrojo furiosamente, rogándoles que pararan a los dos, pero nada funciono, ni siquiera cuando Kaede entro en la cabaña junto con Miroku y Shippo se calmaron. ¡Es más! ¡Comenzaron a reír aun más!

-¡Ya basta!

Continuara…

¡Holiwis moffins!

Lo sé… Lo sé… Me quieren matar. Pero… ¡No me arrepiento de nada!

¡Pronto se vendrá la suculencia! La época de apareamiento esta cerca y ¿saben lo que eso significa? ¡Exacto! ¡Un Inuyasha más pervertido aun!

Los dos pergaminos tendrán mucha relevancia para curar a Inuyasha porque como dijo Kaede y Kikyo, la cura es lo más diferente entro los dos. ¿Cuáles serán sus curas? Me gustaría saber sus teorías conspirativas. Ja ja.

C2r3i4s5t6a7l8: ¡Aquí esta el próximo capítulo, baby! (?)

serena tsukino chiba: A Inuyasha poco le falta para matarla (?) No lo sé, ese hombre podría matar a Kikyo en el momento que quiera, pero no lo hace, teman porque ya les metí un miedo interno más (?) En cuanto a Kagome, supongo que tomo esa actitud porque de pronto el hombre que amas toma una actitud mucho más apasionada y tú te sacas de onda. Ahora sí que esta como el meme: "Al principio te saca de onda, pero a la vez esta chido". ¡No vemos moffin!

Saiko666: ¡Los celos enfermizos de Kikyo son un animal en peligro de extinguirse! ¡Tomen fotos antes de que desaparezca! Ja ja, ok no. Y no te lo voy negar, yo también siento satisfacción cuando la insulta… Si pudiera dejaría que él simplemente le diga hasta de lo que se va a morir, pero soy un alma buena… Ok, ni esa me la creí yo. Y si, también yo me dejaría hacer de todo. Digo… ¿Quién tiene hambre? Y sobre la bomba de tiempo… ¡Te dejo con la intriga! ¡Abrazos!... ¡¿Dónde está mi Inuyasha?!

Angel Sangriento: ¡Yo también me sentí importante! Nunca nadie antes se había preocupado tanto por mi… creo que llorare… Y tu referencia puede que tarde unos dos capítulos, pero puede que incluso ese capítulo les guste mucho (?) ¡Si, dame esos polvillos de hadas, con la fe, la imaginación y confianza! Ja ja. Él pobre Inu… Pero pronto se desquita (?) ¡Nos vemos pequeña mofinn pecadora!

Yani Anderson: Me parece una falta de respeto lo que la Kikyo hiso, pero Inuyasha de alguna forma se vengo aquí (?) Y si… Yo también deseaba escribir que se corrieran, pero decidí esperar un poco más… Que el tiempo cura las heridas y también una erección :) ¡Abrazos!

Guest: ¡Ahora mismo pequeño moffin, Guest!

Bueno, dejando de lado el hecho de que en este capítulo le falto suculencia, me despido moffins.

¡ADIOS!