Los personajes que se utilizaran aquí no son míos, son de la preciosa mangaka Rumiko Takahashi, solo los uso con fines de entretenimiento.

Tu cura es...

Antes de saltar dentro del pozo, pudo sentir como Inuyasha la abrazaba por la cintura. Kagome se dejó hacer mientras se aferraba al pecho masculino. Las luces de colores comenzaron a rodearlos para luego dejar paso a una visión más clara en lo profundo del pozo. Ya habían llegado. De pronto, una nueva inseguridad comenzó a golpearla.

-¿Ocurre algo? -Cuestiono el ambarino, afianzando más su agarre en la cintura.

-No, no es nada. -respondió la joven, sonriéndole de una forma amigable. Él sabía que algo tenía la muchacha, pero prefirió callar.

Kagome sabía que Inuyasha había ido a verla a la fuerza, él mismo le conto que se fugó. Eso quería decir que era evidente que supieran lo que el hibrido había ido a hacer en su época… Curiosamente eso no la avergonzaba, pero de alguna forma tenía una mala sensación.

De un salto, Inuyasha se sentó en el borde del pozo con Kagome al lado. Ambos bajaron y antes de que alguno pudiera reaccionar, una flecha se clavó frente al peli-plata acompañada de una brisa poderosa que lo envolvió solo a él.

No debía ser adivino para saber de quien se trataba.

-¡Inuyasha! -Chillo la azabache al ver que las muñecas, cuello y tobillos del muchacho eran presas de algo parecido a unas cadenas violetas, además de que a su alrededor se formó un campo espiritual.

-Mierda. -Mascullo molesto al saber que ahora sí, era incapaz de liberarse por mucho que lo intentara.

-Así que finalmente decidiste volver. -La mirada chocolate y la dorada se posaron en la figura de la miko. Kikyo bajaba su arco con cuidado mientras una mirada fría era lanzada a la pareja. -Te arrepentirás de haber vuelto luego de irte como lo hiciste. -Un gruñido fue audible.

-¡Libera a Inuyasha de inmediato! -Bramo Kagome, posándose frente al hanyou. No tenía sus flechas, pero había actuado por mero instinto.

Kikyo solo la ignoro y comenzó a caminar en dirección a la aldea. La joven miko no lograba entender nada, hasta que escucho como la bola de energía donde estaba cautivo Inuyasha paso justo al lado de ella. ¿Kikyo se lo estaba llevando con ella de alguna forma? Ella comenzó a seguirlos a la par que escuchaba los gruñidos furiosos del mitad-bestia.

Los tres entraron donde Kaede quien, junto al resto del equipo, los veían sorprendidos. La miko muerta no menciono palaba alguna y simplemente coloco la bola espiritual en una esquina de la cabaña. De pronto las cadenas en sus piernas y brazos desaparecieron, pero la cadena en su cuello aun persistía.

-¡Kagome-chan! -La aludida se giró un poco afectada por la situación. ¿Qué rayos sucedía? -Que alegría que estés bien. -Menciono Sango mientras le sonreía con una tranquilidad palpable. Parecía como si estuviera preocupada.

-¡¿Pero qué ocurre aquí?! -Exigió saber Kagome. Entendía que Inuyasha se había fugado, pero no pensaba que fuera razón para tratarlo como hacían. -¡¿Por qué tratan de esa forma a Inuyasha?!, ¡Se que se escapó, pero no creo que eso amerite todo este alboroto!

Miroku y Sango no mencionaron nada, solo se limitaron a girar su vista a Kaede quien suspiro.

-Inuyasha ataco a mi hermana. -El silencio gobernó la cabaña entera. Los ojos de la azabache se abrieron a mas no poder. ¿Había escuchado bien?

-¿"Ataco"?... ¿Pero de que hablan? Inuyasha nunca…

-Kikyo se lo merecía, era un verdadero dolor de cabeza lidiar con ella. Ya no la soportaba más. -respondió Inuyasha de una forma tosca, ruda y muy frio.

Un quejido de dolor se escuchó de la garganta del ambarino al sentir un ardor en el cuello. Kagome trato de acercarse pero se detuvo al ver la fiera mirada de Kikyo.

-¿No deberías estar contenta, Kagome? -La ironía en su tono de voz serio fue demasiado palpable. -Inuyasha finalmente se acostó contigo… ¿O me equivoco?

Todos miraron a la joven, quien había quedado muda. Sus amigos sabían que era más que evidente que Inuyasha fuera solo y exclusivamente a eso, pero escuchar esa pregunta fue alguna especie de golpe a la realidad.

-Yo…

-Después de toda lo época de apareamiento ya termino. -Continuo hablando la miko.- Ya deberías darte por bien servida.

-¿Quieres dejar de parlotear? -De nuevo aquel tono lleno de ira. -Si, me acosté con Kagome, y te prometo que fue la mejor noche que tuve en mi puta vida y tu ni nadie podrán hacer algo al respecto. -La tensión aumento aún más ante las palabras cortantes de hibrido y la mirada llena de ira de la sacerdotisa muerta.

Kagome se sonrojo. No pensaba que él lo dijera así tan abiertamente…

Sango y Miroku no sabían que decir, mucho menos cómo reaccionar. La verdad, se habían preparado para recibir a Inuyasha con Kagome, pero cuando los vieron regresar con Kikyo todo su plan se vino abajo y ya no supieron que hacer. Era normal, no había visto a Kikyo desde que Inuyasha se había fugado.

-Kagome-chan. -Llamo la taijiya. No sabía muy bien que decir, hasta que una voz cortante la freno en seco.

-Salgan de la cabaña. -Ordeno Kikyo sin girar su vista, aun la tenía centrada en el hibrido que aún se retorcía levemente por las quemaduras echas por la cadena.

-¡No! ¡Yo no me iré! -Grito Kagome a la par que golpeaba el piso con el pie. No pensaba dejarlos solos. -¡Si es porque le vas a decir algo, lo siento, pero tendrás que decírnoslo a nosotros también!

Por una vez, sus amigos supieron que hacer, miraron determinados la figura de la miko muerta, esperando una respuesta. Kaede también miro a su hermana. Por muy su hermana que fuera, era cierto que era probable que le hablara de las curas.

Kikyo no dijo nada.

Inuyasha sospecho.

Seguramente es algo que no le convieneDe nuevo -pensó socarrón el hibrido

-¿Y bien?, ¿Qué es lo que debes decirme? -La sonrisa burlona se asomó sin ningún disimulo.

Luego de unos momentos de silencio la mujer finalmente hablo.

-La cura de un pergamino no funciono. Eso quiere decir que aún queda el otro.

La azabache se alivió un poco. Eso quería decir que Inuyasha no le había mentido, realmente lo que hicieron si era una cura de alguno de los pergaminos.

-¿Cuál pergamino no funciono, Kikyo-sama? -Cuestiono Miroku. Entre más rápido regresara Inuyasha a la normalidad, más rápido podrían comenzar nuevamente con su búsqueda de Naraku y los fragmentos.

Kikyo nuevamente guardo silencio.

-¿Kaede-sama? -Sango, al notar que aquella sacerdotisa no iba a hablar, prefirió ir con la anciana mujer.

-No estoy muy segura, pero creo que el pergamino que no funciono era-

-Kaede. -La voz fría de la mujer se alzó finalmente, callando a su hermana. -preferiría que no mencionaras nada al respecto.

-¿Kikyo-oneesama? -Kaede no entendió el por qué la actitud tan tosca de su hermana mayor.

-El pergamino que queda, no creo que sea la cura de Inuyasha. -Hablo la fría mujer, como en un intento de excusar su actitud impulsiva.

-¿Cómo lo sabes?, ¿A caso ya terminaron de traducir los pergaminos? -cuestiono Kagome. No entendía la actitud de Kikyo. Al igual que ella, la miko muerta deseaba curar a Inuyasha, entonces… ¿Por qué?...

-Mi hermana tomo los pergaminos. -Respondió Kaede.

De inmediato, comprendieron todo. Kikyo había tomados ambos pergaminos para que la anciana Kaede no supiera la cura y de esa forma, no se las pudiera comunicar. Pero la pregunta era: ¿Por qué? Kikyo quería que él fuera curado…

-Kikyo-sama, le pedimos de la forma más atenta que nos comunique el pergamino que falta. -pidió Miroku con un semblante serio, observando fijamente a la susodicha quien se encontraba dándoles la espalda a todos menos al ambarino. -Nuestra búsqueda ya se atrasó mucho. Usted, mejor que nadie, sabe lo peligro que puede ser tardarnos más con esto.

Finalmente, la mujer se giró a ellos con un semblante decidido.

-Pienso curarlo. No permitiré que Inuyasha quede en este estado. -Con eso dicho, Kikyo se arrodillo frente el campo del hibrido, volviendo a darles la espalda al grupo.

Todos estaban estupefactos. Nadie sabía que decir. Ninguno entendía del todo a la sacerdotisa frente a ellos, pero había una sacerdotisa a la que conocían muy bien.

El grupo se giró a la azabache quien miraba a aquella mujer con una mirada llena de desprecio. No decía nada, era como si estuviera tratando de analizar la situación.

Por su parte, la mente de Kagome estaba llena de pensamientos. Por un lado estaba el sentimiento de no comprender a Kikyo; La rabia que sentía por el actuar de la mujer… Pero lo que termino de descolocarla fue la ancha sonrisa de Inuyasha en dirección a… Kikyo…

Una punzada de celos nació en su pecho. Inuyasha había demostrado en los últimos día que aquella miko le era indiferente, le molestaba su presencia, pero ahora él le sonreía de una forma tan juguetona. ¿Por qué hacía eso? Él no le había sonreído de esa forma a la mujer y eso le molestaba.


Dos días habían pasado desde que ella y él habían regresado a la aldea. El grupo no había podido irse pues Inuyasha aún estaba al cuidado de Kikyo… Y si eran sinceros, no tenían ninguna gana de seguir su viaje con la miko muerta, mas que nada porque Kagome estaría molesta o triste, y eso afectaba mucho la unión del grupo.

Tampoco era viable ir sin Inuyasha, pues Sango y Miroku tendrían dos problemas: El primero sería que les costaría un poco de trabajo conseguir pistas sin el desarrollado olfato del peli-plata; Y dos, el que Inuyasha se quedara en la aldea significaba que Kikyo se quedaría con él, evidentemente esa idea le desagradaba mucho a Kagome, por lo que decidió quedarse ahí.

Podrían ir ellos junto a Kirara y tal vez Shippo, pero eran conscientes de que de esa forma era más probable no encontrar nada de nada.

En resumen: Estaban estancados.

Lo peor era que, a pesar de que insistieron mucho, Kikyo no quiso decirles lo que el segundo pergamino decía. Kaede pudo haberles dicho algo, pero cuando depositaron sus esperanzas en la venerable mujer, ella les contesto que solo leyó el titulo antes que su hermana se lo quitara para, luego, desaparecerlo.

-Entonces… Si solo leyó el título, podría decirnos cual era. -Comento Sango, tratando de obtener un poco de información, que esperaba de corazón, fuera relevante.

-Bueno, el pergamino que sobro…

-Kaede. -La aludida se giró al ver ingresar a la cabaña a su querida hermana mayor junto a Inuyasha que tenía ese lazo en el cuello unido a la mano de la miko. Kagome hiso una mueca de desagrado. -Te pediré que no menciones nada.

-¡¿Pero de que hablas?! -Exploto la azabache, harta de la situación que estaban viviendo. -¡Llevamos DÍAS sin salir a buscar una pista porque no sabemos la cura a la condición de Inuyasha! -Kagome se levantó furiosa del piso de madera. -¡Tú eres la única que sabe como curarlo y no nos quieres decir!

El silencia se instaló en la cabaña, más sin embargo, una sonrisa burlona nació en el hanyou.

Kikyo miro a todos unos segundos antes de responder.

-Me gustaría que todos ustedes se quedaran aquí, con Kaede. Yo tengo que hablar con Inuyasha. -ella se encamino en dirección a la salida.

-¡Detente! -Grito la muchacha. -¡No te iras sin decirnos su cura!

-¿Su cura? -sonrió ácidamente. -Pregúntasela a él cuando terminemos nuestra conversación. -Fue todo lo que dijo mientras salía de la cabaña y detrás de ella un Inuyasha que le dedico una mirada cargada de deseo a la chica.

Kagome se sonrojo, pero aún estaba inconforme por ver como ellos dos se iban para quedarse a solas. Estaba a punto de ir a seguirlos y obligar a la miko a confesar, pero Miroku la detuvo.

-Lo mejor será… Que los dejemos hablar. Kikyo-sama parecía querer hablar en verdad con Inuyasha.

Un poco dubitativa asintió


Inuyasha siguió a Kikyo hasta lo profundo del bosque. Ya se habían alejado bastante de la aldea. A pesar de no saber con certeza de que quería hablar, sabía que tenía relación con el hechizo.

Estaba seguro de ello, por algo él estaba sonriendo últimamente, esa mujer sabía la cura, era algo que no le gusto en lo absoluto.

Vaya idiota. -Fue lo que pensó el ambarino mientras la veía dándole la espalda a él.

De pronto, ella se detuvo y él hiso lo mismo. La mujer se giró en su dirección y clavo su mirada en él. Sus ojos demostraban muchas emociones: Frialdad, enojo, decisión y, por muy increíble que pareciera en ella, miedo. De alguna forma eso lo desconcertó, pero decidió no prestarle mucha atención.

Era cierto que amo a Kikyo como a ninguna otra en su momento, pero luego de conocer a Kagome, enamorarse y del hechizo, tenia mas que claro que ya no sentía nada mas por la mujer. Quizá era la maldición, pero creía que lo único que sentía por ella en esos momentos era lastima y asco.

El lazo en su cuello fue desecho, dejándolo libre, pero por una vez, decidió dejarse hacer y escuchar a la miko, a pesar de que le irritara profundamente.

-Inuyasha. -Hablo finalmente. -Creo que ya sabes de lo que quiero hablar.

-Me hago una idea. -Bufo de mala gana.

-Tu maldición me preocupa. -Dijo mientras se acercaba un poco. No deseaba ser dañada de nuevo, sabía que podía curar su cuerpo de barro con la tierra de su tumba sin problemas, pero no podría curar su alma rota y rechazada.

-Ya vas de nuevo. -Gruño exasperado. -Deja de joder con lo mismo, Kikyo. Esto no te afecta en lo absoluto.

-Lo hace y lo sabes. -Él frunció el ceño. -Sabes mis sentimientos hacia ti, y sabes cuánto puedes lastimarme.

-Ese es tu problema, nunca te pedí que te enamoraras de mí, y mucho menos que aún lo siguieras estando luego de tantos años.

-Para mi a sido un instante, para ti también. El tiempo se detuvo para ambos y comenzó a correr nuevamente. Y sin embargo, tu… -Por primera vez, dudo de sus palabras.

-Si, te olvide y me volví completamente loco por otra mujer. -Finalizo con una sonrisa, mostrando sus colmillos.

-Se que no me has olvidado. Es por culpa de la maldición que lo crees. -La mujer volvió a tomar la compostura de una mujer fría e imperturbable.

-Carajo Kikyo. -Estaba harto, deseaba terminar con esa conversación y alejarse de ella lo más rápido que pudiera, deseaba poder tener a Kagome nuevamente, después de todo, desde que habían regresado ya no habían tenido ningún tipo de contacto físico por culpa de esa maldita perra.

-Inuyasha, creo saber la razón del porque no le dices tu cura a Kagome o a los demás. -La mirada ambarina endureció, se volvió mas fría. La análisis y escucho atento. -Y debo reconocer que esa es la razón por la que tengo tanto miedo.

El hombre no se esperaba esa confesión. En todo el tiempo que llevaba conociendo a esa mujer, ella no había expresado ese sentimiento de esa forma. Era inusual en ella.

-¿Miedo?. -Repitió casi con ironía.

-Estoy aterrada de tu razón, porque si estoy en lo correcto, estaré devastada.

-Entonces, Kikyo. ¿Cuál es mi "razón"? -insistió, dejando de lado su pequeña sorpresa, a decir verdad, ahora era indiferente a los sentimientos de la sacerdotisa.

Ella lo miro intensamente unos momentos en completo silencio.

-Tu hechizo es el pergamino "lujuria", ¿me equivoco? -Sus ojos volvieron a mostrar ese temor, pero ahora con tristeza agregada.

-Creo que a estas alturas es mas que obvio. -Contesto de una forma ruda, nada amable.

-Ya veo… -No pudo más, su mirada decayó y termino viendo el piso. Eso confirmaba su temor y de pronto la embargo a una tristeza horrible. -Entonces, tu realmente amas a Kagome.

-¡Khe! Por supuesto que si, estoy perdido en ella. -Le causaba mucha satisfacción causarle dolor a Kikyo, de alguna forma se sentía bien, pero ver su rostro cabizbajo y el olor de la tristeza aumentar, no fue algo de su total agrado.

-Yo… No pienso interponerme más. -El hombre abrió los ojos a mas no poder. Esas palabras lo tomaron desprevenido, esperaba un arranque de ira, uno de tristeza o que incluso fuera a golpearlo, pero ni en un millón de años se esperaba eso.

-¿Pero qué dices? -Pregunto casi incrédulo. Sus palabras las había oído bien, pero no podía procesarlas bien sabiendo que venían de esa miko muerta.

Finalmente, ella levanto la mirada y, por primera vez desde que obtuvo la maldición, sintió mucha lastima por la mujer, sus ojos fríos ahora tenían solo una emoción: La tristeza.

-No puedo renunciar a ti, mis sentimientos aun por ti aun no sanan, y probablemente nunca lo hagan. -Los recolectores de almas comenzaron a llegar para rodearlos. -Pero no tolero la idea que me odies.

-Deberías estar acostumbrada a ello. -Cada palabra era una daga filosa en ella, pero de nuevo, él trato que no le importara mucho.

-Nunca lo estaré… -Respondió mientras se daba la media vuelta, sus serpientes comenzaron a revolotear a su alrededor, alejándose del hanyou. Ella dio un solo paso, antes de girarse lentamente, y con una sonrisa melancólica hablo. -Te amo, Inuyasha.

Ambos guardaron silencio, incluso parecía que los recolectores de almas se habían detenido por un momento. Inuyasha solo bufo.

-No funciono. -Aclaro frunciendo el ceño y mostrando su mejor sonrisa socarrona.

En ese momento, la única pizca de esperanza que Kikyo había tratado de guardar en su corazón, termino por romperse. Su sonrisa melancólica desaparecía su rostro mostro una tristeza enorme. Se giro rápidamente para comenzar a caminar, perdiéndose en la oscuridad del bosque, dejando al hibrido completamente solo.

Por unos momentos Inuyasha no supo que hacer. Tenía demasiadas emociones dentro mezclándose de formas poco convencionales. Estaba feliz de que esa mujer se fuera, esta enojado, frustrado, exasperado, pero sentía lastima, y todo eso se mezclaba con las ansias de ver a la azabache. Su cabeza era un dilema entero, y no le ayudo para nada, escuchar pasos aproximarse a él rápidamente y un delicioso aroma comenzar a llegar a sus fosas nasales.

-¡Inuyasha! -Era Kagome que corría en su dirección, sin saber que su presencia había vuelto loco al hanyou.

Llegaste en el momento exacto, preciosa.

Continuara…

¡Holiwis moffins!

Esta vez no me tarde mucho, ósea fue un mes, pero ya no fue un año, es un progreso jajaja

Debo decir que ya quería llegar a este capítulo, ya me quería deshacer de Kikyo. (?) Confieso que cuando empecé esta historia la pobre Kikyo me caía horrible, pensaba que si, era una perra que juagaba con Inuyasha y él era muy inocente para que el amigo se diera cuenta. Pero ahora (luego de leer el manga) quiero a Kikyo, pienso que es un muy buen personaje y me gusta su desarrollo. De echo, por esos tiempos no me dolía tanto su muerta como ahora, que incluso lloro como magdalena XD

Por eso, me sentí un poco mal de que Inuyasha la tratara tan mal en mi historia, era como de "Rayos, ¿tanto odiaba a Kikyo?", así que si notan que el hombre no le habla tan feo como en otros capítulos es por eso, me daba penita que la lastimara tanto :c

En fin, ¡a sus reviews!

CristalHeart28: Odio la pandemia con todas mis fuerzas, y más con las jodidas clases en línea… ¡Owww! Tampoco espero tardarme una vida, no quiero hacerlos sufrir tanto, pero gracias por tenerme tanta paciencia UwU. ¡Besos!

Aida Koizumi: Tu nombre me suena, así que quizá si o quizá no, pero me alegro que me comentes UwU. También estoy muy feliz que aun sigas la historia desde que la empecé y creo que funciono lo de releer el capitulo 12 una y otra vez, me terminaste por invocar jajaja… Realmente odio esta pandemia con ganas, pero debo admitir que ya encontré el modo de poder escribir sin ningún problema o interrupción, a si que tal vez me vean por aquí una vez al mes… Y sobre el capítulo, de alguna forma Inuyasha si pensó que podría curarse con eso, pero con eso ya confirmo que solo hay un método OwO. No diré nada más… Tal vez si llegue a ser mas cariñoso con Kagome, pero tal vez sea mucho más adelante xD. ¡Muchas gracias, y tú también cuídate linda!

serena tsukino chiba: Ay pero que mentes tan cochambrosas hay aquí, ósea, yo las escribo… ¡Pero ustedes son las pervertidas por leer esto! Jajaja, pero si, ten por seguro que habrá más lemon y el final de este capitulo lo deja claro 7w7r… Inuyasha vaya que será muy sincero con sus sentimientos… ¡No voy a dejar morir mi historia consentida así como así! ¡Besos y abrazos!

LaWeaAzul: Jajaja suele pasar y mas como me tarde xD… Y no te preocupes, suele pasar que al haber leído muchas historias, uno ya no sabe si lo que ocurrió era de un fic o de otro jaja, pero si te soy sincera tampoco veía mucho que leer últimamente, aunque tal vez con el bum de Yashahime eso cambie .-. ¡Besos!

Alpha - Zafiro Rose: ¡Pues ahora hay un 14! ¿Cómo la ves? Jajaja. ¡Hasta luego!

lopezdalia.0810: Claro que sí, aquí esta UwU. ¡Chau!

greyshelgcastilloc: Jajaja adoro responderles, es muy bonito leer lo que comentan :D ¡Abrazos!

Lady Taisho: ¿Cómo crees? Jajaja si aun faltan algunas cosas para que se acabe esta historia… ¡Adoro que te guste tanto el fic! Y sip, Inuyasha oculta algunas cosas, no tiene planes de volver a ser como antes y sobre lo otro… Bueno, Inuyasha será misterioso jajaja. ¡Muchos besos!

Ahora que Kikyo se fue, Inuyasha tiene camino libre en su totalidad, pero ahora Kagome hará lo imposible por regresarlo a la normalidad. Mientras tanto… Se viene otro lemon bien puerko r7w7r

Oh, y sobre Yashahime, debo decir que Moroha me encanta, es un amor, Setsuna igual, pero no puedo encariñarme aun con Towa y menos con sus power-ups de la nada, pero bueno, seguiré bien la serie para ver en que termina. Lo que me tiene contenta, es que ya se es bien oficial que si hicieron el delicioso Inuyasha y Kagome 7w7

Ahora sí.

¡ADIÓS!