Los personajes que se utilizaran aquí no son míos, son de la preciosa mangaka Rumiko Takahashi, solo los uso con fines de entretenimiento.
En el bosque.
La noche ya había llegado. Hacia rato que Inuyasha y Kikyo salieron de la cabaña, dejándolos con dudas y alguna que otra preocupación, más que todo, del lado de la azabache. Kagome estaba consciente que, en el estado actual de Inuyasha, no iba a hacerle mucho caso a la miko muerta… Hasta que sus amigos comenzaron a hablar y todo se fue al traste.
-De que creen que vayan a hablar esos dos? -Cuestiono Shippo de forma inocente, sin saber que con esa sola pregunta había desatado el infierno.
-No tengo ni la menor idea, Shippo. -Respondió Miroku. -Sin embargo, repito, parecía una plática muy importante.
-Al menos para Kikyo. -Debatió la taijiya.
Kagome, guardo silencio, solo se limitó a simplemente escuchar.
-Tal vez quiera hablar de su cura. -Menciono el monje, sin que se le cruzará una idea mejor.
-Es posible… -La idea no le pareció descabellada a Sango, quien observo a la anciana Kaede. La anciana mujer se mantuvo a raya en todo momento, escuchando solamente.
El silencio se instauró en todo el lugar, por un momento, Kagome sintió la presión en su pecho disminuir, pero Shippo, como todo niño, hablo.
-Esperen, eso quiere decir que Kikyo ya sabe su cura?
-Es muy posible, sí. -Miroku se olía a dónde quería llegar el niño, y no le gustaba en lo absoluto.
-Entonces, dicen que Kikyo tratara de curarlo?!
-Quizá… -Sango, que hasta ese momento se dio cuenta, noto el rumbo de la conversación y temió lo peor.
La azabache estaba de espaldas a ellos, observando fijamente la entrada de ella cabaña, por lo que no sabían la reacción en su rostro.
Kagome no se perdió ni un momento de la conversación.
-Pero, que acaso si logra curarlo, Inuyasha no caerá de nuevo en sus brazos?
Miroku y Sango, por primera vez, desearon golpear al niño para callarlo.
De pronto, la joven miko se levantó de su lugar.
-K-Kagome-chan… -Sango no sintió el aura asesina que solía rodear a la muchacha en ese tipo de circunstancias, pero estaba claro que poco le faltaba para eso.
-iré con ellos. -Dijo la chica sin más, mientras salía de la cabaña. A sus espaldas, pudo escuchar como intentaron detenerla tratando murmurarle algo, pero sin mucho éxito.
Afuera comenzó a caminar en dirección al bosque, luego comenzó a trotar, hasta que acabo corriendo con todas las fuerzas que podía.
Kagome era consiente que ahora Inuyasha rechazaría a capa y espada a la miko, lo sabía perfectamente, pero… Y si Kikyo encontraba la cura? O peor, si lo curaba? Kagome por supuesto que deseaba regresarlo a la normalidad, pero luego de tanto tiempo, la inseguridad de que Inuyasha hiciera algo con la miko muerta se intensificó.
Confiaba en Inuyasha, pero no creía ser capaz de soportar verlos juntos en un ambiente romántico luego de todo lo que ella había vivido junto al albino, y claro, luego de todo lo que había pasado desde la maldición de este… Sabía que no podría soportarlo…
Se detuvo un momento y sacudió su cabeza, en un intento de alejar todos los pensamientos inquietos de su cabeza, respiro profundo y observo su alrededor. Sin darse cuenta, ya se había adentrado al bosque hace rato. Fue en ese momento que se dio cuenta: No sabía a dónde habían ido.
-Que tonta soy… -Se reprochó en un murmullo. La preocupación y un reciente enojó comenzó a embarcarla por completo. Apretó los dientes, reteniendo sus deseos de gritar. Suspiro, tratando de calmar sus emociones, funciono a medias, pero lo suficiente para poder ver su entorno, con eso era más que suficiente. Miro a su alrededor, en un intento burdo de encontrarlos. -Esas son… -Tal vez su suerte no era tan mala. Un poco alejada de ella, apareció en el cielo una serpiente cazadora, así que sin pensarlo mucho, corrió en esa dirección.
Comenzó a jadear pesadamente, sus piernas le estaban doliendo un poco, resentidas por la principal carrera de la aldea al bosque y ahora en dirección a los bichos caza almas, que cada vez se veían más cerca, hasta que…
-Desaparecieron?...
No detuvo la marcha, al contrario, aceleró más, tratando de encontrar los bichos, pero encontró algo mejor: Inuyasha estaba de espaldas a ella.
-¡Inuyasha! -Grito sin pensarlo mucho. Se detuvo a unos pasos de él, respirando pesadamente, tratando de recuperar todo el aire que había perdido en el camino. -¡Al fin te encuentro! – Dijo entre jadeos. Estaba muy feliz, y sin notarlo una boba sonrisa apareció en su rostro, y más al no encontrar rastro de la otra sacerdotisa cerca.
-Llegas en el mejor momento, preciosa. -Sin darle mucho tiempo a pensar, o a recuperarse si quiera, sintió como el hombre unos sus labios con los suyos en un tosco beso.
Le costó mucho seguirle el paso marcado por los labios masculinos, él estaba siendo muy rudo, sentía como como su lengua incitaba a la suya, estaba intentando devorarla. Trato de corresponderle, pero estaba agotaba, había corrido demasiado y era evidente que sus pulmones le exigían el preciado oxígeno. Cuando Inuyasha se separó un poco para volver a besarla, Kagome ladeo rápidamente la cara haciendo que el albino la mirara fijamente.
Su respiración era muy pesada, además de entrecortada. Temblorosos jadeos salían de sus labios sin poder evitarlo. El beso había sido demandante, pero a pesar de eso, a ella le había encantado. Odiaba sus malditos pulmones de humana en ese momento.
-Kagome. -Inuyasha no era idiota, la mujer había corrido mucho, tal vez desde la aldea. Por alguna razón, pensar eso lo alegro.
-I… Inu… yasha… -El hilo de voz que la joven logro encontrar en su garganta fue suficiente para que él la escuchara. Su nombre ser pronunciado de esa manera, fue… -Te… encontré. -Su respiración ya no era tan irregular, pero aún seguía agitada.
-Y lo hiciste en el mejor momento. -Ella lo miro interrogante, no tenía ni idea de lo que él le hablaba. -La perra de Kikyo, finalmente, me dejo en paz. -Kagome lo miro asombrada.
-¿Qué? -Era evidente en su rostro, que a la azabache le encanto oír eso, era un peso menos de encima… ¿No? Es decir, si Kikyo le había dejado camino libre a Inuyasha…
-Como lo escuchas, esa desgraciada finalmente me dejo tranquilo, ahora podemos hacer todo lo que queramos, pequeña. -Un temblor involuntario recorrió a la chica de pies a cabeza, la frase había sido dicha con doble sentido, ya se había acostumbrado un poco a eso.
-Entonces… ¿Kikyo se fue? -El hibrido asintió, lanzándose a besarla nuevamente.
Kagome se dejó hacer, moviendo sus labios para tener mejor acceso a los labios masculinos. La alegría en ella era enorme, no podía creerse esa noticia. Había estado un poco angustiada con respecto a que Inuyasha y la sacerdotisa muerta fueran a hacer algo, gracias a que esta última sabía… Su cura… ¡Era cierto!
-Inuyasha, espera. -El oji-dorado se separó un poco irritado. ¿No podía dejarse besar tranquilamente?
-¿Ahora que ocurre? -Cuestiono casi en un gruñido.
-Tu cura. Creí que Kikyo intentaría curarte… -La miro unos segundos antes de reírse casi a carcajadas. -¿De qué te ríes?
-¿Tú crees que esa zorra iba a poder curarme?
-Bueno… Es que ella dijo que sabía como curarte y…
-Ella sabe cómo curarme, el problema es que no puede hacerlo. -Kagome lo miro entre asombrada y curiosa. ¿Kikyo sabia su cura, pero no podía curarlo?
-¿Qué quieres decir?, ¿Quién puede curarte?
-¡Khe!, eso no es importante ahora. -Inuyasha evadió las preguntas, tratando de besarla de nuevo, pero ella se lo impidió rápidamente.
-¡Osuwari! -De inmediato, su cara se estampo de lleno contra el piso. Gruño adolorido, hacia mucho tiempo que esa mujer no lo sentaba, ya había olvidado lo doloroso que era.
-¡¿Qué te ocurre?!
-¡Responde mis preguntas por una vez! -La chica estaba exasperada. Él nunca respondía sus preguntas, siempre las evadía a toda costa, pero hoy no sería el día, no señor, esta vez iba a sacarle la vedad aunque tuviera que sentarlo hasta cavar un nuevo pozo con el cuerpo del hanyou. -¡¿Cuál es tu cura y quien puede curarte?!
-¡No pienso decir nada! -Intento levantarse pero le fue en vano.
-¡Osuwari! -Nuevamente, beso el suelo. -¡Responde!
-¡Basta, Kagome!
-¡Osuwari! -Un golpe más.
-¡Te lo advierto!
-¡Osuwari! -Y otro.
-Bien, tú te lo buscaste. -Gruño por lo bajo.
Antes de que la mujer pudiera volver a recitar el conjuro, el hombre fue más rápido, se levantó de su lugar y encaro a la mujer.
-¡Ya fue suficiente! -Sujetando las muñecas femeninas comenzó a acorralarla, avanzando lentamente, obligando a la chica a retroceder un poco atónita por la rápida acción.
-¡Osu-! -Sus palabras se vieron cortadas por un fiero beso. Inuyasha estaba hambriento de los labrios de la chica, no la había tocado en días y estaba al borde de la locura.
Kagome trato de protestar, movió sus piernas, pero el hombre la afianzo por la cintura hasta pegarla con él. Sus piernas seguían retrocediendo a la par que él avanzaba, se tropezaba a veces, pero la mano que la sujetaba era firme. Trato de mover sus manos en vano, sus muñecas habían sido capturadas por la mano izquierda del hombre. Supo que no tenía escapatoria cuando sintió como su espalda chocaba levemente con el tronco de un árbol, la mano del hombre sirvió para amortiguar el golpe de lleno. Jadeo sin poder evitarlo.
-Inu…
La joven se sintió excitada de pronto, estar acorralada por el cuerpo el hanyou era demasiado estimulante para ella. Ignorando sus pensamientos, Inuyasha lamio su labio inferior y se separó, dejando un pequeño hilo de saliva que se vio cortado cuando bajo a atacar su cuello. Su lengua comenzó a juguetear en la zona, sus colmillos a veces la rozaban levemente, estremeciéndola.
La azabache gimió más alto de lo que le hubiera gustado, sentía como la mano masculina abandonaba su cintura para comenzar a acariciar sus muslos, a la par que esa lengua comenzaba a bordear el escote de su blusa. Intento reprimir un gemido mordiendo sus labios, pero cualquier intento por acallar su garganta se vio frustrado cuando Inuyasha levanto su pierna, enredándola con su cadera y sin ningún pudor presiono su creciente erección contra su centro.
-Quiero follarte. -Confeso rozándose con más insistencia contra ella. Kagome solo pudo ahogar un gemido, esa forma de decirlo le gusto, la hiso sentirse deseada y el calor ardiente que le transmitía el cuerpo el hibrido se lo confirmaba.
Inuyasha libero sus manos, y comenzó a pasear la suya por la estrecha cintura acariciándola. Le encantaba que la mujer tuviera una piel tan suave, cremosa y apetecible. Subió su mano a la par que levantaba la blusa de la muchacha, exponiendo así sus senos cubiertos por, lo que le parecía, el molesto sostén.
Con sus manos ahora liberadas, trato de buscar un soporte en los anchos hombros, estaba cansada para sostenerse, pero eso era tan erótico que la verdad no le importaba mucho. Deseaba disfrutar el momento por completo, ignorando su cuerpo que le pedía una tregua.
Ambos buscaron sus labios, devorándose fuera de si. Inuyasha estaba siendo tosco y rudo, en el beso que estaba recibiendo se encontraba la lujuria pura, sentía como él estaba desperado por sentir más, por besarla más… Parecía que quería tener todo de ella. Kagome no se quedó atrás, si bien sus besos seguían siendo un poco torpes, esta vez estaba siendo demandante, necesitaba al albino.
Luego de la primera noche tuvieron, Kagome había quedado más que fascinada, pero debido a la inoportuna Kikyo, ambos habían quedado en abstinencia, sin poder tocarse, o incluso hablar. Se habían extrañado, pero también se habían deseado mucho.
Un par de garras trataron de cortar la estorbosa tela que cubría sus pechos, pero ella le sostuvo la mano a tiempo, mirándolo en modo de advertencia, no quería que cada encuentro sexual que tuvieran, resultara con su ropa interior desgarrada.
Por su lado, el hombre no estaba dispuesto a privarse del maravilloso espectáculo que eran sus senos, por lo que sin pensarlo mucho, y ya que no comprendía el mecanismo de esa extraña prenda, opto por simplemente levantarlo, como hiso con su blusa, dejando los deliciosos montes de carne a su total merced. Casi babeaba al ver como esas generosas formas redondeadas botaban libres.
-No tienes ni idea de lo duro que me estas poniendo. -Kagome gimió en voz alta al sentirlo amasar sus pechos. Mordió sus labios, tratando de acallar los sonidos de su boca. El hombre al notarlo, sonrió socarrón y se lanzó a besarla con pasión, sintió como ella tratado de suspirar entre el beso por lo que lo intensifico más.
Kagome no podía, sentía como su centro estaba tan húmedo, que no dudaba en que el hombre lo hubiera notado ya. Y no se equivocaba, Inuyasha sentía lo húmeda que estaba la azabache a través de su hakama. Él también estaba muy duro, ansiaba poder liberarse de las telas y poder hacerla suya de una vez… Hasta que una idea surco su mente.
-Quiero probar algo, preciosa. -Ella jadeo al sentirlo presionar sus erectos pezones entre sus garras.
-¡Inuyasha!
-están muy duros, ¿acaso estas tan excitada, mi hermosa perra? -Kagome quiso reclamarle, pero lejos de sentirlo como un insulto, se mojó más… No pensaba que fuera de las mujeres que le gustaba que le hablaran sucio.
-¡Ah! N-no los presiones… ¡Mhn! -Adoraba escucharla hablar con su voz impregnada de placer.
-No dejare de presionarlos hasta que respondas. -Amenazo, presionando más los pequeños pezones rosados, los sentía duros entre sus dedos, y probo estirarlos un poco, logrando un gemido sonoro en la dueña de estos.
-¡Inuyasha, detente! ¡Kyaa! -La mujer sentía como toda su columna vertebral recibía deliciosas descargas cada vez que presionaba sus sensibles botones, pero cuando los estiro tuvo que arquear la espalda, eso había sido delicioso.
-Responde y me detendré. -Le estaba gustando tortúrala, por lo que comenzó a embestirla, sintiendo como la pierna enredada en su cadera trataba de acercarlo más en un acto de reflejo.
-¡Ahh! Si lo… estoy. -Murmuro a penas, le gustaba la pequeña tortura, más de lo que le gustaría aceptar, pero era mucho para ella.
-"Si estas", ¿Qué? -Demando saber, dándole una fuerte embestida que la hizo temblar por completo. No podía formular nada coherente, sus zonas erógenas estaban siendo estimuladas de una forma que la hacía mojarse aún más, incluso logrando hacer que le doliera su intimidad, sentía como palpitaba, lloraba de la necesidad del duro y, muy bien dotado, miembro del hanyou que la llenara hasta el fondo.
-Excitada… -Ya no podía más, sentía que iba a acabar en cualquier momento, sus piernas, manos y sus temblorosos gemidos acompañados de jadeos se lo anunciaban.
-Habla claro, Kagome. -Era evidente que estaba jugando con ella. El hombre trato de bajar a succionar los duros pezones, pero si lo hacía dejaría de embestirla por la posición, por lo que simplemente bajo a su cuello a repartir lamidas mientras ella empezaba a perderse en el placer, sus gemidos fueron mucho más audibles que antes, hasta que con un grito llego al deseado orgasmo.
-¡Estoy excitada, Inuyasha! -Grito, mientras sentía como sus paredes vaginales se apretaban entre espasmos, la humedad era creciente, casi a un punto incómodo. Necesitaba el falo del hombre metiéndose en ella, llenándola por completo. -Te necesito, Inu. -Jadeo furiosamente, sentía como todo su cuerpo estaba sudando, su flequillo se le pegaba al rostro, al igual que uno que otro mechón rebelde. -Te necesito tanto, por favor…
-Si me lo pides así, seré benevolente, hermosa. -La mujer sentía como temblaba sin parar, estaba deseosa. -Pero quiero seguir probando.
Sin darle mucho tiempo a pensar la giro, dejándola de espaldas a él, luego la bajo por el pecho, obligándola a sostenerse del árbol. La mente de la miko no lograba entender lo que el oji-dorado trataba de hacer, hasta que sintió como sus caderas las acerca hasta su pelvis.
-I-Inuyasha. -Trato de decirle algo, pero callo de inmediato al ver que desataba el nudo en su hakama dejándola caer al suelo, liberando así su monstruoso pene. La garganta de Kagome se secó al verlo tan erguido, tan rojo… Termino por temblar solo de la expectación.
-¿Te gusta? -Pregunto pícaramente al descubrirla mirándolo tan fijamente. No dijo nada, solo asintió levemente con la cabeza, casi inconscientemente. Inuyasha tuvo que sonreír, esa mujer ni siquiera era consciente de lo que solo ella lograba poner en él. -Estoy tan duro solo por ti. -Sus mejillas estaban ardiendo, y más al verlo llevar su mano a su miembro mientras se masturbaba ente su atenta mirada. Se regaño mentalmente por ser tan pervertida, sin embargo, no aparto la vista, observo como acariciaba su caliente carne, mientras el líquido pre-seminal salía de la punta mientras el hanyou hacia movimientos ascendentes, haciendo que el espectáculo de por si fantástico, ahora fuera tremendamente erótico, a un punto que sintió como se mojaba de nuevo. -¿Te gusta verme masturbarme, mi pequeña? Eres una completa pervertida. -Al sentirse completamente descubierta, desvío su mirada, sintió su rostro arder aún más, lagrimillas se acumularon es sus ojos debido a todo el acto en si que la superaba.
-¡Yo…! -Su protesta se vio interrumpida cuando las garras del hanyou bajaban sus bragas.
Inuyasha se relamió los labios extasiado. La vagina de Kagome estaba demasiado húmeda, tanto que gracias tenue luz de la luna, podía ver como brillaba levemente, además de que la ropa interior de la muchacha futurista estaba empapada de los jugos de la azabache.
-Carajo, Kagome, estas muy mojada. -Un par de garras estimularon el clítoris de la chica, haciéndola temblar, sus piernas se arquearon. Empezó a jadear, el aire era tan caliente para ella que le resultaba difícil respirar. -Tan mojada por mí. -Supo entonces que el ego del hombre estaba por los cielos debido a su estado actual, pero a decir verdad, no le impostaba mucho eso ahora.
Echo sus caderas hacia atrás, invitando al hibrido a adentrarse en ella. Estaba deseosa, su cuerpo entero temblaba, estaba muy caliente, las gotas de sudor cubrían su cuerpo entero a pesar del frio de la noche.
Inuyasha no estaba mejor, estaba transpirando mucho, sentía como las ropas eran demasiado calientes para él, pero ni siquiera quería quitárselas, solo quería unirse a la mujer pronto.
-Inuyasha… -Clamo, sintiendo como las garras eran remplazadas por la punta de su pene. -Por favor… ¡Ahhh! -La joven sacerdotisa estaba ardiendo, sus caderas, por insistiendo, comenzaron a moverse con insistencia, haciendo que ambos sexos se friccionaran placenteramente.
-Me encanta que estés tan ansiosa. -Por la posición, Inuyasha tenía completa vista del trasero de la chica, su vagina húmeda que trataba de meter su miembro en ella con insistencia era un gran espectáculo. -No puedo más.
Sus garras sujeto su cadera, deteniendo el movimiento erótico que estas estaban haciendo. La guio hasta su falo, se posiciono en la entrada de una muy ansiosa Kagome, que lo miraba a los ojos y sus mejillas completamente rojas.
Ante aquellos ojos chocolates deseosos, embistió hasta el fondo de la mujer de un solo movimiento. La azabache jadeo en respuesta, estaba tan deseosa que ese movimiento le supo a gloria, todo su cuerpo estaba sensible, especialmente su entrepierna, que palpitaba constantemente, aprisionando al hombre dentro.
El interior de la mujer lo recibió húmeda, liza y totalmente apretada, jadeo al sentirla alrededor suyo por completo, esa mujer era todo un manjar… Su manjar. Pensó que la mejor opción sería darle embestidas suaves hasta subir la velocidad, no era lo que deseaba, y parecía que ella tampoco, porque la muchacha inicio un movimiento con su cadera, sacando y metiendo su miembro con un poco de fuerza. ¿Así que ella también lo quería rudo? Pues mejor para él.
Sin mucha contemplación, inicio las penetraciones de forma rápida, sentía como con cada empuje de sus caderas, el trasero de la chica rebotaba en respuesta del brusco movimiento. Jadeo inevitablemente, Kagome sabía cómo tratarlo.
Hablando de la pobre chica, apenas podía sostenerse del árbol, necesitaba tanto al hombre, pero era evidente que su cuerpo no daba para mucho, sus manos temblaban y sus piernas no estaban mejor, sentía que en cualquier momento terminaría desplomándose por el tambaleo de estas. Arqueo la espalda en respuesta de una poderosa embestida que le propino el ambarino. Lo sentía por completo… Y era maravilloso.
-¡Inu…! ¡Ahh! -Las palabras no lograban salir de sus labios, solo temblorosos jadeos y ruidosos gemidos eran todo lo que podía emitir. -¡Si… gue! ¡Mmh!
-Ni loco me detendré, Kagome.
Inuyasha tenía los ojos impregnados de lujuria, el placer era demasiado intenso, notaba como con cada embestida sus testículos chocaban contra sus cremosos glúteos. Kagome estaba tan mojada que, además del sonido Indecente que hacían cuando sus caderas chocaban, las penetraciones eran mucho más fáciles, haciendo todo mucho mejor, más placentero, por supuesto que mucho más exquisito.
Al poco tiempo, la azabache no pudo seguir más el ritmo salvaje con sus caderas, dejo que el hombre la domara como quisiera, mientras ella traba por todos los medios posibles sostenerse del tronco del árbol. Estaba realmente necesitada, lo había extrañado tanto. Por la posición, agacho su cabeza tratando se observar el panorama por debajo. Maldijo la jodida falada que le tapaba la visión del pene de Inuyasha entrando y saliendo de ella, pero la visión de sus piernas temblando, incapaces de seguir manteniéndola de pie, y las de él complemente tensas por el esfuerzo, fue suficiente para ella. Sus pechos rebotaban incontrolables, poco le importaba, adoraba recibir el duro miembro hasta el fondo de su ser, aprentándolo todo que podía. Estaba en su límite.
-Termina, pequeña. Quiero sentirte apretando tan fuerte como puedas. ¡Hazlo! -Obedeciendo la demanda, la muchacha apretó los ojos fuertemente mientras era recorrida por espasmos deliciosos, sentía como lo estimulaba cada vez más en su interior, a la par que terminaba.
Lo estaba succionando, anhelando sacar su blanquecina semilla. No podía más, se encorvo un poco, pegando levemente su pecho con la espalda femenina, dando los últimos empujes. Luego de dos estocadas más, él también se corrió en un gutural gruñido, su semen la lleno por completo, sus testículos se apretaban, dejando que la sensación de placer subiera y se liberara todo dentro de ella.
La mujer noto como la esencia del hombre la llenaba por completo, estaba caliente, espesa… Deliciosa. sonrió complacida. Él le beso la espalda, susurrando roncamente.
-Buena chica.
Noto como abandono su interior, pero ni siquiera tenía las fuerzas de cerrar las piernas, notando como, de su interior, escurrían ambas esencias mescladas. Con la respiración pesada solo atino a recargarse mejor en su soporte, tratando de que sus extremidades no le fallaran y por consecuente terminara de bruces en el suelo.
El medio-demonio la observo completamente sumisa, la perspectiva que tenía era exquisita. Su semen comenzó a salir de la mujer, era demasiado para que ella pudiera contenerlo todo en su interior. Empezó escurriendo de su vagina hasta que llego a sus muslos donde comenzó un leve camino hacia abajo. La visión se le antojo demasiado sensual. Nuevamente estaba listo para seguir.
-Eso… -La miko trato de hablar de lo maravilloso que eso había sido, de cuanto había gozado aquello, pero solo atino a jadear sorprendida al sentirlo rozarse contra sus sensibles labios vaginales.- ¿Qué…?
-No hemos terminado aquí. Estuvimos mucho tiempo separados, en abstinencia, y créeme que esta noche lo cobrare todo. -Declaro rozando la punta brillante de su miembro contra la entrada hipersensible de la mujer.
-¡E-espera!… ¡N-no creo ser capaz de…! ¡Mhn! -Mordió su labio al sentirlo ingresar de nuevo en ella. Su piernas, a pesar de estar agotadas por tener que soportar tanto peso, se juntaron con fuerza, tratando de lidiar con la exquisita sensación de ser llenada de nuevo.
-Claro que lo serás. -Ante esta afirmación, continuo los embistes salvajes.
Con los recientes orgasmos, entrar en ella era mucho más sencillo y, por supuesto, placentero a morir.
Ella no podía más con el rudeza del hombre, sus manos estaban por ceder hasta que lo escucho hablar.
-Dame el listón de tu cuello. -Escucho como jadeaba agitado tras de ella. Quiso decir algo, pero cualquier palabra salió en forma de jadeo, sus pulmones le exigían aire. -¡Dámelo! -Era muy demandante, sus palabras y acciones lo demostraban en el acto.
Como pudo, con una mano trato de desamarrar el listón rojo que tenía en su uniforme, mientras que con la otra se sostenía. Fue un reto, pero lo logro. Una mano masculina dejo de sostener las hermosas caderas para recibir el pedazo de tela que la mujer siempre llevaba. Esa noche estaba experimentando mucho, y que kami-sama lo perdonara, pero esa mujer mañana no podría ni moverse.
Sostuvo la tela entre sus dientes, mordiéndola. La muchacha trato de regresar su mano a ayudar a la otra a sostenerse, pero fue atrapada rápidamente por las garras de Inuyasha, que llevaron su brazo hacia atrás. Gimió en el acto. ¿Qué es lo que hacía?
Los pensamientos femeninos se vieron cortados al notar como la mano libre del hombre se dirigió a su muñeca, la tomo y la jalo hacia atrás, dejándola con ambos brazos hacia atrás, los ojos abiertos y un intenso sonrojo.
-¡Inuyasha! -Pudo decir su nombre sin entrecortarlo. La impresión del acto hiso que por un momento se olvidara que sus piernas estaban rogando un descanso. Antes de poder regresar a la realidad, su amante le dio otra ruda embestida que la hiso exhalar todo el aire que a duras penas había podido recolectar. -¡Haaa! ¡Esper…! ¡Ahhh!
Aprovechando la burbuja de placer en la que Kagome había entrado, amarro las dos pequeñas manos por las muñecas, dejándola, prácticamente, a merced de sus deseos mas carnales. Siguió embistiéndola hasta que sintió como la mujer temblaba a un punto en que ya no creía que ella se pudiera sostener.
-¡Ahh! ¡Ya no puedo… más! -Con un gimoteo, las piernas de la azabache comenzaron a ceder al cansancio, obligándola a caer, claro que el albino la tomo de la cintura, dejando caer a la jadeante chica suavemente sobre el pasto. -Inuyasha… -Ella trato de moverse, sin embargo, sus manos estaban atrapadas, fue hasta entonces que su cerebro hiso "click" y noto que era para eso que quería la tela de su uniforme. -¡E-esto!
-Shhh, sigamos. -Lo miro avergonzada. Ahora estaba mas que claro que estaba indefensa ante la férrea fuerza y pasión de aquel hanyou.
El ambarino la miro sonriendo perversamente. Sostuvo sus caderas con una mano, mientras que la otra se dirigía hacia uno de sus senos, para pellizcarlo y gozar del manjar que era su cuerpo. La rodillas de la miko la obligaron a quedar en la posición de perrito. Estaba agotada, y muy segura de que sus pobres extremidades terminarían totalmente rojas y adoloridas. Pero valdría la pena.
Lo sintió ingresar y salir de esa forma tan salvaje que ella adoraba con locura. Poco a poco iba perdiendo la cordura del mundo real, tan solo gritando el nombre del ser que la poseía insaciable en ese momento.
Inuyasha pudo ver cómo, a pesar de estar practicante sumida en el océano de placer, las manos de la mujer se retorcían, tratando de escapar de aquella atadura. Supuso que era un simple reflejo al no saber como descargar las sensaciones que gobernaban por completo su cuerpo. Los pezones de la muchacha estaba tan duros que deseo meterlos en su boca y chuparlos hasta dejarlos completamente rojos y sensibles. Con malicia, metió la mano que sostenía las agradables caderas hasta dirigirla al punto donde se concretaba su fogosa unión. Busco el botón hinchado de su presa y lo torturo, lo masajeo en círculos, obteniendo nuevos grititos de la mujer, que a ese punto ya solo grita incoherencias, y rogaba ser poseída por el hibrido.
-¡Ahh! ¡Me voy a-Mhm! ¡Inu…! -Con desesperación, la mujer giro su cabeza para ver el rostro de su pareja. Estaba con los ojos entrecerrados, la boca ligeramente abierta, jadeando aire caliente, su rostro perlado del sudor, sus músculos visibles entre la ropa estaban notablemente tensos.
Ella no estaba mejor, Sus ojos estaban casi cerrados, llenos de lagrimas de placer puro, su boca estaba totalmente abierta en un intento de respirar bien, de sus labios corría un hilo de saliva, sin mencionar el adorable, pero intenso sonrojo en sus mejillas de porcelana.
Sintió que ambos iban a terminar de nuevo, por lo que la tomo de la cintura y la jalo hacia atrás, dejándola a horcadas sobre él, recibiendo de lleno su duro falo. Al notar el cambio de posiciono, ella solo pudo emitir un pequeño chillido de sorpresa, mientras seguía siendo dominada por ese ambarino.
Ya no podía más, sus bolas se empezaban a apretar con fuerza. Acelero el movimiento de su mano que la masturbaba, causando un nuevo orgasmo arrebatador en ella, gimiendo sonoramente, se humedeció aun más, mojando por completo la longitud de su miembro. Al sentir que de nuevo acababa, enterró su rostro en el suave cabello de la azabache, oprimió los dientes y se corrió. De nuevo, la sensación le recorrió toda la columna hasta terminar en su pene, llenando a su pequeña por completo.
Con el corazón bombeándoles a mil y sus mejillas ardiendo, se miraron exhaustos, satisfechos y felices. La joven apenas podía creer todo el placer que acaba de sentir, eso se había sentido demasiado bien…
-Te adoro, Kagome. -Los fuertes brazos enrollaron la estrecha cintura. Ella le sonrió cálidamente.
-Yo también, Inu. -Esta vez fue él quien le regreso esa sonrisa altanera que la cautivo. Sintió la mejilla del hombre recargarse en su hombro. Se sentía completa. -Inuyasha.
-¿Mmm?
-¿Puedes desatarme? -Cuestiono moviendo un poco sus manos, rozando sin querer la bronceada piel expuesta por el kosoude del joven albino.
-Pensaba hacerlo, pero si sigues moviendo así las manos, tal vez tengas que esperar un poco más, preciosa. -Detuvo cualquier movimiento, sintiendo como su rostro no podía dejar de arder por mucho que lo intentara.
-¡Eres un degenerado! -Gruño al sentir la vergüenza subir por todo su cuerpo, al notar la posición en la que estaba, y la forma en que estaba desarreglada.
-Lo sé. -Afirmo acariciando cariñosamente el vientre plano con sus garras.
Continuara…
¡Holiwis moffins!
Oh, por kami-sama… Adore escribir este capítulo, todo me fluyo fácilmente, la inspiración andaba con todo, el problema es que… ¡Hace un montón que no escribo lemon! Sentí por momentos que había perdido la chispa ;-; (Bueno, mejor que mis primeros lemos si esta), pero bueno, esta pasable, es decente XD
Quería que este fuera un regalo de navidad, pero se me paso, así que ahora será su regalo de año nuevo! Pa´ que inicien su año con un capítulo puerko r7w7r
Y señor jebus, vaya sorpresa que me lleve al ver que la página de Facebook de A través del pozo me noticeo *w*, estoy muy feliz porque hacia rato que sigo su pagina y cuando vi que lo recomendaron grite de la felicidad! w Hasta le tome screenshot (Si, bien exagerada que soy xd), la verdad no tengo ni idea si alguien más recomendó mis fics (espero que no, porque me sentiré mal de no haberselos agradecido apropiadamente :-:), pero estoy muy feliz!
Bueno, dejando de lado el fangirleo, voy a los reviews, otra vez son muchos! Y eso me hace aun más feliz! además de que es la primera vez que una de mis historias llega a los 100 reviews(Y los sobrepasa)! *Llora de felicidad*
chelytahisho500: Me agrada Kikyo, pero es evidente que Kagome es mi nena consentida XD ¡Besos!
Alpha - Zafiro Rose: Jajaja Adoro que se emocionen con mis actualizaciones UwU… Kikyo, Kikyo se va! Se va! Se va! Ok no xd. Es que siento que esa mujer es odiada (en su mayoría) porque en el anime la hacen ver como una bitch total .-. ¡Abrazos!
Aida Koizumi: ¡Holi! :U ¡Me alegra ver que aun sienten emoción con esta historia! Luego de tanto tiempo ;w; … La verdad no entiendo del todo porque hicieron eso de hacerla ver como la mala, puedo pensar que es para que el publico se fuera con Kagome y no con ella, pero dejaron mal parada a la pobre :/ … Adoro a Inuyasha y Kagome, son bien lindos los dos y siento que hacen una muy linda pareja UwU (COFCOFademásdequehayunosficsbienpuerkosdeellosdosCOFCOF) Jajaja en fin, espero que hayas disfrutado del lemon 7w7 ¡Nos vemos, preciosa!
tdgeefada: Bueno, es lindo que le hayas dado una oportunidad, y aun que no te gusto, te agradezco que lo hayas leído un poco uwu
serena tsukino chiba: Jajaja pues espero que este pan al menos ande comestible xD Hace tiempo que no escribía lemon, espero no estar tan oxidada :"u … Y bueno, no le dijo casi nada a la pobre Kagome, pero a cambio lo dio lo que pedía el cuerpo (?)… Kikyo me agrada, pero reconozco que nunca me agrado que quisiera cambiar a Inuyasha, es decir, si entiendo que lo quería hacer humano para evitar discriminaciones, mantener cierta imagen o alguna vaina así, pero me molesta mucho eso porque Kagome siempre lo acepto tal y como era, nunca le pidió cambiar, eso solo dice que el amor de esta niña era bien hermoso w ¡Nos vemos, linda!
bluesweet: Awwww, ¡Muchas gracias! /(w)\ … A ambos les falto mucha confianza el uno en otro, incluso Naraku se lo dice a Inuyasha en un capítulo, por el contrario, la relación que Inuyasha tiene con Kagome tiene mucha confianza (Dejando de lado los celos xd) Ambos saben que no se van a traicionar en ningún momento y me encanta eso UwU ¡Abrazos!
Alexandraaa4: Es spoiler amiga mía, más adelante lo sabrán, así que paciencia (uwu)… F por Kikyo jaja. ¡Saludos!
greyshelgcastilloc: ¡Gracias a ti por leer! :D … Bueno, aquí esta jaja. ¡Saludos!
lopezdalia.0810: ¡Claro que sí! Aquí esta UwU ¡Saludos!
Giise Gaspar: ¡Gracias! (UwU) ¡Espero que te siga encantando! ¡Besos!
Chechy14/cecilia Ponce/cecilia ponce es: (Asumiré que son la misma persona, sorry si no es así m)… ¡Holi! Es lindo que haya personas que les interese mi historia, y que de paso les guste, estoy demasiado feliz por eso UwU… Inuyasha la sabe, pero no diré nada más (0w0)… jajaja al pobre no lo dejan gozar a gusto, era normal que fuera en la casita de Kagome xd, aun que ahora fue en el bosque jaja. ¡Saludos desde México!
Yaya: ¡Gracias! Espero que al menos te resulte palomera uwu ¡Besos!
Ferchis-chan: ¡Stop! ¡Stop! ¡Me sonrojan bien gacho! (U/U), jajaja tratare de actualizar mes con mes ¡Besos y abrazos a ti también! W
¡Y con eso termino! Estoy feliz que en su mayoría les esta gustando la historia, se los agradezco mucho UwU. Admito que yo misma ya quiero que sepan cual es la cura, pero es que quiero que sea un momento especial (?)
¿Qué les puedo decir de Yashahime? Adoro a Moroha, la he extrañado en los últimos capítulos, pero es entendible, la niña tiene un montón de carisma, tanta que (yo siento) le roba cámara a las gemelas (Cosa curiosa porque en Inuyasha, he leído muchos comentarios que dicen que Sesshomaru era el que robaba cámara, pero ahora que sus hijas son las protas, es la hija de Inuyasha la que se robó los reflectores, vaya karma xD). Se que a much s les molesta eso, pero al menos yo entre a ver la serie con el pensamiento de "Las protas son las hijas de Sesshomaru, Moroha con suerte será el alivio cómico". (Ay, no me peguen m) Estoy satisfecha que, si bien si es el alivio cómico, es la más carismática de las tres jajaja. Ah, y mi menos favorita es Towa, odio sus power-ups. Fin del comunicado (?) Arena, ven a mí.
¿Cuál es la cura del perro?, ¿Quién lo puede curar?, ¿Kagome preferirá a este Inuyasha y no al anterior? ¡Descúbranlo en el siguiente capítulo! O… tal vez no…
¡Antes de que se vayan! ¿Cuál es su head-canon (creo que se escribe así) favorito de los fanfics de Inuyasha? Yo adoro lo de los "compañeros" y la marca, es muy lindo, ni idea de cómo nació eso, pero es una idea que me gusta mucho. Como plus, me gusta también que la mamá de Kagome le de concejos a Inuyasha, no recuerdo si lo llega a hacer (si es así díganme), pero es una idea muy cute 3
Las notas mas largas de la vida, en fin.
¡ADIOS!
