"El liderazgo te traerá pocas alegrías. Pero si tienes suerte, encontrarás la fuerza para hacer lo que debe hacerse. Mata al niño. Mata al niño y deja que nazca el hombre"

El Tsuchikage caminaba de un lado a otro por su oficina, claramente estaba enojado y preocupado. Cuando había enviado la solicitud de una reunión Kage no esperó que los demás Kage le dijeron que asistirían en tres meses ya que tenían que resolver asuntos de sus aldeas luego de la guerra.

El momento había llegado, la Reunión de los Cinco Kage se realizaría en Konoha. Kakashi Hatake había solicitado que se realizara allí. Una extraña petición teniendo en cuenta su vínculo con Misato Senju.

Claramente, la recientemente Uzukage no estaba invitada a tal reunión. No sería considerada Kage por las demás Naciones Ninjas. El Tsuchikage Onoki subió a su carreta para ir a Konoha acompañado de sus dos guardias más confiables, y una tercera persona encapuchada.

Mientras tanto, en Uzushio, Misato se encontraba ayudando a reconstruir un edificio. Afortunadamente, ya estaban cerca de terminar la reconstrucción. Era agotador y podía ver el cansancio en los ojos de la población pero los motivó a seguir ya que era su hogar.

Unas horas después, Misato encontró a Sasuke trasladando un gran tronco hacia una casa. Misato sonrió levemente al verlo ayudar, se preguntó dónde estaría Itachi.

– Es interesante ver a Sasuke ayudar a las personas – habló Itachi – aunque lo hemos hecho en nuestro viaje, siempre es interesante de ver – Misato levantó una ceja

– Realmente lo es – respondió Misato mirándolo

De repente, Misato continuó su camino por la aldea a paso tranquilo. Itachi la observó retirarse, había algo diferente en ella. Quizás era el peso de su responsabilidad. Fue sacado de sus pensamientos al escuchar un gran gruñido y un dragón violáceo voló sobre ellos para luego apoyarse sobre un muro, y contemplar la vista. Itachi lo miró atentamente, nunca se acostumbraría a los dragones.

Luego de una breve caminata por la aldea, Misato volvió a la Fortaleza Uzukage específicamente a la sala de reuniones. Allí encontró a Haruo y Tadao hablando animadamente sobre una mesa tallada con las Cinco Naciones Ninjas. Ahora, por supuesto, Seis Naciones Ninjas.

– ¡Lady Misato! – Haruo hizo una reverencia, Tadao lo imitó

– Buenas tardes – saludó Misato – ¿sucede algo? – preguntó al ver sus miradas de preocupación

– Tsuchikage-sama ha solicitado una Reunión de los Cinco Kages – respondió Tadao

– Está bien, ¿en dónde se realizará? – preguntó Misato con calma

– No fue incluída en la invitación, Lady Misato – respondió Haruo – las demás naciones no la consideran la Uzukage

– Ya veo – asintió Misato caminando alrededor de la mesa observando las naciones – debería ir de igual forma – observó a sus consejeros

– ¿Qué mensaje quiere darles con sus acciones? – preguntó Haruo con una mirada pensativa

– Mi mensaje será que Uzushiogakure está de pie y no tolerará más injurias – respondió Misato mirándolos fijamente mientras apoyaba sus manos en la mesa

– Es un buen mensaje, mi Lady – respondió Tadao asintiendo

– Lléveme con usted, Lady Misato – dijo Haruo con una pequeña reverencia

– Necesito que te quedes aquí, Haruo – respondió Misato negando con la cabeza – cuida de Uzushio hasta que vuelva – sentenció – Tadao, tú vendrás conmigo

Sin más, Misato se dirigió hacia sus aposentos para vestirse adecuadamente. Se colocó su antiguo traje de batalla ahora modificado. Ahora era de cuero, y solo poseía colores negro y rojo. Observó su reflejo frente al espejo frente a ella y luego su vista cayó sobre un amuleto plateado. El amuleto tenía la forma de un dragón volando, lo colocó donde estaba su corazón. Luego, tomó su capa y salió rumbo a la aldea.

La gente de la aldea se sorprendió al ver a Misato caminando rumbo a una gran muralla y con aspecto serio. Hattori observó a Misato cuando llegó y al comprender su mirada, dispuso su lomo para que subiera.

Desde la distancia, Itachi y Sasuke observaron a Misato montar el gran dragón ébano mientras que otro hombre montaba otro dragón con una mirada bastante sorprendida y un poco aterrada.

– ¿A dónde crees que estará yendo? – preguntó Sasuke

– No lo sé – respondió Itachi observando cuando el dragón tomaba vuelo y desaparecía entre las nubes

La Reunión de los Cinco Kage estaba bastante alborotada. La gran carpa abierta donde estaban reunidos dejaba entrar la brisa matutina. El Tsuchikage solo hablaba de la guerra que se avecinaba por las acciones de Misato Senju y sus dragones. El Hokage claramente intentaba apaciguar esas declaraciones informando que la joven en cuestión no poseía intenciones de invadir otras aldeas.

Afortunadamente, el Kazekage apoyó los dichos del Hokage. El Raikage estaba un poco confuso sobre su postura con respecto al tema, pero expresó que el Tsuchikage tenía derecho a mostrar su preocupación. La Mizukage no tomó ninguna postura a favor o en contra, simplemente los escuchó hablar sobre aquella joven y el problema que podría traer.

– ¡Es un insulto lo que ella está haciendo! – exclamó el Tsuchikage poniéndose de pie

– Por favor, Tsuchikage – habló Kakashi con calma – conservemos la compostura

– ¡Seguro intentas estar de su lado!

– No estoy de ningún lado más que de la paz – aseguró el Hokage

De repente, escucharon un gran rugido en el cielo. Los Kages se retiraron de sus asientos y salieron de la carpa para observar el cielo.

Allí en lo alto de las nubes visualizaron un gran dragón ébano acompañado por un dragón verdoso. El gran dragón ébano se colocó sobre una muralla de roca y les gruñó a todos los presentes, luego desplegó sus alas y pecho escamoso mientras gruñía nuevamente. Claramente no estaba de humor.

En su lomo, pudieron ver una cabellera rojiza. El dragón ébano descendió de la muralla y cuando estuvo en el suelo, Misato descendió del lomo mientras el dragón la ayudaba bajando su postura.

Finalmente, el dragón verdoso también se apoyó en el suelo dejando ver a Tadao descender con mucha dificultad. Cuando Tadao estuvo en el suelo, Misato caminó hacia los Kages sin apuro. Tadao se posicionó a su lado. Los dragones desplegaron sus alas y volaron hacia el cielo haciendo temblar el lugar.

– Mis disculpas por interrumpir su reunión – habló Misato cuando estuvo frente a ellos – pero, como podrán saber, no fui invitada – dijo recalcando la palabra – y según me concierne, Uzushiogakure ha renacido y está de pie al igual que las demás aldeas

– Lady Misato, la reunión está siendo desarrollada en este momento y no podemos permitir que usted forme parte de la misma – respondió la Mizukage

– Discuten sobre mi aldea, tengo derecho a participar – replicó Misato conservando la calma – vine hasta aquí para asegurarme de que no me tomaban como su enemigo – sentenció seriamente

El aire se tensó visiblemente ante las declaraciones. Claramente si no le dejaban participar estarían diciéndole que era un enemigo de las Cinco Grandes Naciones.

– Uzukage, toma asiento a mi lado, por favor – habló Kakashi observándola a través de su máscara

Una vez que todos tomaron un lugar en la mesa. El Tsuchikage observaba fijamente a la kunoichi pelirroja.

– No vine aquí a hacer enemigos, Kages – habló Misato con seriedad – me preocupa que tomen mi aldea como una amenaza cuando no hemos hecho nada para merecerlo

– ¡Posees miles de dragones y técnicas que no te corresponden! – gritó el Tsuchikage enfurecido

– Los dragones han formado parte de Uzushio desde la antigüedad, Tsuchikage – respondió Misato mirándolo

– ¡Konoha debería sellarte el kekkei genkai de Shodai Hokage! – sentenció el hombre – ¡ya no eres una kunoichi de Konoha por lo tanto, todo lazo que tengas con el Clan Senju debe ser roto!

– Tsuchikage-dono tiene razón – asintió el Raikage golpeando la mesa – ¡su kekkei genkai debe ser sellado!

– Mi kekkei genkai forma parte de mi desde el día en que nací – habló Misato nuevamente – no pueden manipular mi ADN solo porque algunos Kage teman el poder de una kunoichi

Aquel dicho tensó el ambiente aún más. Misato observó fijamente a todos los Kages y decidió hablar nuevamente.

– Ni yo, ni Uzushiogakure se arrodillará ante nadie más que por la paz – dijo Misato con firmeza

– Unas fuentes me han dicho que los sobrevivientes Uchiha están en tu aldea – sonrió el Tsuchikage mientras la kunoichi entrecerraba los ojos. Aquello fue inesperado para todos.

– Ambos son visitantes de la aldea – respondió la joven

– Mis fuentes afirman que han formado una alianza contigo para destruir el Mundo Shinobi – sonrió aún más – todos sabemos las acciones de Sasuke Uchiha luego de la guerra – el Tsuchikage miró a los ojos a todos los Kages – intentó asesinar a los Bijuu y Kages del mundo, ¿quién puede asegurarnos lo que dice la Uzukage sea cierto?

– Lo que dices no es verdad, su presencia en Uzushio es meramente como visita casual – respondió Misato – no hay ningún tipo de alianza entre nosotros. El Hokage puede asegurarlo – miró a Kakashi en busca de apoyo pero se quedó en silencio

– Repito, nadie puede asegurar que lo que dices es verdad – replicó el Tsuchikage con satisfacción

– ¿Pero lo que tú dices es la absoluta verdad? – preguntó Misato indignada – No han aprendido nada en estos últimos tiempos

– Propongo que ninguna aldea y nación reconozca a Uzushiogakure como aldea sino reconocerla como un potencial enemigo – sentenció el Tsuchikage – ¿quién está a favor?

Misato observó en silencio al Tsuchikage hablar con una mirada gélida y al resto de los Kages que apoyaban sus dichos. Su mirada se endureció aún más al ver al Hokage Kakashi Hatake apoyarlo. La kunoichi se puso de pie frente a ellos y los observó unos segundos antes de hablar.

– Supongo que todo termina aquí – dijo Misato fríamente ondeando su capa y retirándose de la carpa

Dentro de la carpa, los Kages escucharon los dragones de antes posicionarse en el suelo para luego volar a su hogar. Mientras Misato estaba en el lomo de Hattori pensó en la grave situación en la que estaban. El odio hacia Uzushio seguía intacto incluso después de tanto tiempo. Frunció el ceño en preocupación, no podía permitirse una guerra pero tampoco permitiría que la ultrajaran.

Unas horas después, Kakashi Hatake llegaba a su oficina luego de despedirse de los demás Kages. Al llegar, cerró la puerta fuertemente y tiró su sombrero Hokage a un lado. Trató de respirar con tranquilidad pero la furia lo consumió y le dio un puñetazo a la pared. Había traicionado a Misato Senju y la culpa lo carcomía. No tenía opción ya que estaba presionado por aquel Kage.

Cuando Misato llegó a Uzushio fue directamente a la sala de reuniones en la Fortaleza Uzukage y allí se encontró con Haruo. Le explicó la situación y el rostro del hombre se contorsionó en horror. El resto del día lo pasaron allí discutiendo posibles soluciones pero ninguna era viable. Tadao ofreció algunos posibles planes para apaciguar el problema pero eran demasiado sospechosos.

Misato estaba sumamente nerviosa y estresada ante tal situación. Tenía a todas las Grandes Naciones en su contra y sabía que volverían a tratar de destruir Uzushio. Apretó los puños con furia, jamás lo permitiría. De repente, alguien golpeó la puerta.

– Lady Misato, dos personas desean verla – informó una mujer

– Hazlos pasar – ordenó Misato a sabiendas

Sasuke e Itachi entraron en el lugar y observaron a todos. Misato les señaló unos sillones para que tomaran asiento. Ambos se sentaron.

– Haruo, Tadao – llamó Misato – ellos son Sasuke Uchiha, e Itachi Uchiha – presentó formalmente – los conozco de hace mucho tiempo y son de plena confianza

– Kakashi Hatake también era de plena confianza, Lady Misato – habló Haruo con preocupación

– Lo sé – asintió Misato – pero tengo esperanzas de que alguna razón ha tenido por sus acciones

– Recuerde, Lady Misato, usted ya no es una kunoichi de Konoha – replicó

Hubo un momento de silencio hasta que Itachi habló.

– Hemos oído sobre lo sucedido y vinimos aquí para ayudar – dijo Itachi – iremos a Konoha para hablar con Nanadaime Hokage

– Misato, sabes que Kakashi no se toma tales atribuciones sin, al menos, un plan – le recordó Sasuke y ella asintió

– Está bien, vayan a hablar con él – aceptó Misato

Finalmente, la reunión finalizó y los consejeros se retiraron del lugar. Itachi se excusó de la sala para ir a preparar sus armas y alimentos para el viaje. Sasuke se quedó con Misato en un silencio confortable.

El ninja observó a Misato caminar hacia la gran ventana. Ella se quedó de pie allí mirando hacia la recién reconstruida Uzushio. Sasuke se acercó lentamente hasta quedar a su lado. Ella lo miró brevemente antes de volver su vista a la aldea.

– Realmente te preocupas por ellos – habló Sasuke

– Son mi familia después de todo – dijo Misato con firmeza

– Todo estará bien – confortó Sasuke

Aquello fue inesperado para Misato ya que no recordaba a su antiguo compañero de equipo expresar palabras de consuelo y confort. De repente, Sasuke la miró y en sus ojos oscuros expresó una mirada profunda y con un leve brillo extraño.

– Has cambiado, Sasuke – dijo Misato al ver su mirada

Sasuke negó con la cabeza y respondió.

– Siempre fue así – sentenció antes de volver a mirar por la ventana

Aquella expresión instaló muchas dudas en Misato. No pudo entender a qué se refería y como vio su reacción decidió no presionarlo. Simplemente imitó su acción de observar por la gran ventana los grandes edificios nuevamente construidos, las luces que iluminaban la aldea y sobre todo, a las personas que paseaban tranquilamente por las calles de Uzushio.