Bienvenidos al último capítulo de esta historia. Realmente fue un placer escribirla y me gustó desde el momento en que mi amiga Flor me la propuso (gracias por eso, como siempre). Espero que a ustedes también les haya gustado!
Capítulo 23
Sehrazat apoyó a uno de sus bebés sobre su pecho, mientras sostenía a un costado al otro. Sintió que quería llorar en ese preciso instante. Tenía miedo, pero por otro lado la felicidad de tenerlos ya con ella era tan grande, que casi no podía respirar…
El parto no había tenido otras complicaciones que las usuales, y ambos niños habían nacido en perfectas condiciones. Kaan era el más dormilón y Ali, el más vivaz…
Escuchó unos golpecitos en la puerta de su cómoda habitación en la clínica y vio entrar a Onur que le sonrió al verla…
-No golpees la próxima vez…- le dijo en voz bajísima ella.
-Lo siento… es más fuerte que yo…- dijo observando embelesado a sus hijos.
-Kaan se quedó dormido recién…- dijo señalando al que estaba pegado a su costado, que tenía el cabello más espeso y oscuro.
-¿Hay que cambiarle los pañales a Ali?
-Así es…- dijo ella y lo vio extender sus brazos para levantar a su hijo y sonrió.
-Déjame hacerlo…- dijo él y besó la carita de su hijo en cuanto lo tuvo en sus brazos.
-¿Seguro? - preguntó ella mientras los observaba y acariciaba a Kaan.
-Estaré bien… este pequeño y yo ya nos entendemos bien…- dijo y cuando lo apoyó sobre el cambiador, Ali abrió los ojos y le dedicó una de sus muecas, parecida a una sonrisa que lo hizo sentir orgulloso- ¿has visto? Ya se rie con su papá…- dijo y Sehrazat alzó las cejas y bufó, fingiendo fastidio.
-Es verdad, ya se entienden… dime ¿ya le darás las llaves del auto? - preguntó en tono de broma y Kaan comenzó a quejarse.
-Sería mejor que te ocuparas de nuestro otro hijo… porque solo tengo dos manos…- dijo y ella puso los ojos en blanco y se acomodó en la cama para atenderlo.
Un rato después, tuvo que levantarse, mientras amamantaba a Ali, para ayudarlo con Kaan y Ebru, que entró a verlos, comenzó a reírse en voz baja…
-¿Están un poco complicados, tal vez? - les dijo y Sehrazat se mordió el labio.
-¿Puedes venir a ayudar?- le dijo Onur y la chica se acercó y lo asistió, permitiendo que su mamá continuara amamantando a su otro hermano…
Unos días más tarde, cuando volvieron a casa, ya estaban un poco más acostumbrados al trajín de lidiar con los dos niños y sus necesidades casi al mismo tiempo y Ebru los ayudaba bastante, por lo que comenzaron a recibir las visitas de todos quienes querían conocer a sus hijos…
Sehrazat retomó su trabajo casi en seguida, aunque Onur no estaba demasiado de acuerdo, pero la conocía tanto que no quiso interponerse en sus proyectos y solo le dio su opinión, la cual ella agradeció, pero no compartió…
Aún con sus hijos muy pequeños, Sehrazat continuó con su proyecto y se convirtió en una arquitecta todavía más reconocida hasta que finalmente, decidieron que el estudio de ella se fusionaría con Binyapi, porque era la mejor manera de financiar sus emprendimientos y eso también le traería ganancias a la empresa de él…
No todo fueron rosas en la vida de ellos desde que se complementaron también en el trabajo, pero como habían logrado superar su crisis antes de tener a los niños, pudieron sortear todas las dificultades y manejar el éxito en los negocios y en sus carreras, con la vida familiar…
Ebru siguió los pasos de su mamá y se convirtió en arquitecta, pero le apasionaba la decoración y comenzó a trabajar en la empresa, pero pronto tuvo sus propios proyectos…
Los pequeños, Kaan y Ali fueron muy traviesos desde pequeños, pero sus padres se mantuvieron cerca y guiándolos permanentemente…
Solo ocurría que, luego de que crecieran un poco, cada dos años, los dejaban al cuidado de su hermana mayor y hacían una escapada romántica a algún lugar, a veces más cercano, a veces no tanto, para recordar esos momentos mágicos que los hacían seguir eligiendo permanecer uno al lado del otro durante toda la vida…
Y, por supuesto, ese amor nunca dejó de existir, a pesar de todas las crisis, porque Onur y Sehrazat estaban hechos el uno para el otro…
-Mi vida…- dijo Onur en una de esas escapadas, esta vez a París, una de sus ciudades favoritas, en donde recientemente habían instalado un hotel construido por Binyapi con el proyecto de Sehrazat.
-Dime…- dijo ella algo distraída, perdida en las luces de la ciudad que se observaban desde la terraza casi privada de la habitación más elegante del hotel.
-Todavía no concibo como es que después de tantos años, no te aburres de estar a mi lado…
-Bueno…- dijo y lanzó una carcajada feliz- tú tampoco te aburres de mí…- dijo y entrecerró los ojos cuando sintió los labios de él sobre su hombro, tiernos, suaves, como siempre.
-¿Cómo podría? Estar a tu lado es una permanente aventura…
-No lo era hace un par de años…
-Pero cambiaste, ambos hemos cambiado…
-Pero nuestro amor no lo hizo…- dijo y giró para mirarlo- ¿verdad?
-Yo creo que en un punto sí… porque durante aquella primera crisis, ambos sentíamos que no teníamos futuro, y sin embargo ese amor, que siempre existió, se convirtió en el motor para que pudiéramos solucionar nuestras diferencias.
-Es verdad…- le dijo y lo abrazó, sus manos acariciando su cuello con suavidad- y dime… ¿te arrepientes de algo de lo que pasó en estos años?
-De nada… ni siquiera de un solo segundo…
-¿Ni siquiera de todas las complicaciones que nos trajo la llegada de los mellizos?
-No… para nada… ¿tú sí?
-No, no podría… los amo demasiado… pero me han hecho enojar…- dijo y sonrió.
-Y lo que falta aún…- agregó él y besó sus labios con ternura.
-Brindemos…-dijo ella y se separaron para buscar sus copas de vino espumante.
-Por nuestros hijos…
-Por nuestro amor… porque pudimos vencer las adversidades y ser felices… cosa que nos merecíamos…
-Y por no bajar los brazos en el proceso…- agregó él y chocaron las copas.
-Exacto…- dijo ella y volvió a besarlo.
Bebieron el contenido de sus copas mientras se miraban a los ojos y el sonido del móvil de Sehrazat los interrumpió.
-¿Sabía alguien que estaríamos aquí?
-No realmente… sacando la familia…-dijo e inspiró hondo cuando vio en el identificador que se trataba de Ebru.
-¿Ebru?
-¿Qué hicieron esta vez? - preguntó Sehrazat cuando conectó la llamada, ya estaba curada de espanto con la conducta de sus hijos por momentos.
-¿Mamá? - escuchó la voz de Ali del otro lado.
-Ali… mi vida… ¿cómo estás?
-Te extraño…- dijo el niño y Sehrazat se mordió el labio.
-Yo también, cariño… son solo unos días…
-Yo también te extraño mami…- escucharon a Kaan que gritaba al lado de Ali.
-Los quiero…- dijo Sehrazat y Onur sonrió.
-¿Se están portando bien?
-Siiiii- gritaron los mellizos a coro.
-Se están portando bien, pero querían hablar con ustedes…- la voz de Ebru los calmó un poco.
-Me inquieté al ver que llamabas a esta hora…
-Perdón mamá…- dijo la chica.
-No te preocupes… es solo que me cuesta un poco dejarlos…
-Pero debes descansar… descansen… hasta mañana…
-Te queremos- dijo Onur antes de que cortaran.
-Esos pequeños…- Sehrazat sacudió la cabeza.
-Están demasiado grandes…- dijo Onur y la tomó en sus brazos.
-El tiempo pasa muy rápido…- dijo ella y él le dedicó una mirada intensa.
-No para ti, mi vida…- sus ojos profundos le permitieron expresar aún más con lo que no dijo.
-Mmmm… te amo…- le dijo ella cuando sintió sus labios cálidos, allí, en su cuello, en ese lugar favorito de él, que se había convertido también en el favorito de ella…
FIN
Hasta la próxima historia!
