*o*O*o*

"…Si lo piensas bien el amor y el odio no son sentimientos tan distintos, ambos pueden ser tan potentes, intensos o destructivos como para llevarte al cielo y al infierno al mismo tiempo…"

Draco Malfoy

. . .

A pesar del cansancio no conciliaba dormir. Recostada en su cama sus pensamientos y emociones estaban tan revueltos que no le permitían un momento de paz. Apenas unas horas atrás Draco Malfoy se encontraba en la pequeña sala de su departamento decidiendo sobre su futuro de la misma manera en que debía finiquitar las transacciones de un negocio cualquiera.

Suspiro abatida cubriéndose mejor con las sabanas, como si ellas pudieran protegerle de tan oscuro y confuso panorama, sin embargo, aun cuando le mortificaba sobre manera su porvenir al lado de un hombre al que no amaba, su mas grande miedo seguía siendo que Harry no sobreviviera y su últimos momentos lo llenaran de dolor por la traición. Eso era lo único que le daba fuerzas para seguir en esa locura.

Ya no era capaz de llorar, sus ojos se encontraban ya secos después de las ultimas horas, suspiro de nuevo y cerro sus parpados. Morfeo se apiado de ella y le concedió dormir sin sueños un par de horas antes de despertar a su nueva realidad.

Era medio día cuando se despertó sobresaltada, hecho un vistazo al reloj de pared y se levanto rápidamente para tomar un baño y arreglarse para regresar a San Mungo. Terminaba de acomodar las cosas dentro de su bolso cuando tocaron a su puerta.

Se apresuro a abrir, pensando que entre mas pronto atendiera a quien llamara, mas pronto podía ir a visitar a Harry.

-¡Ya voy! -Grito ante la insistencia del timbre, parecía que quien estuviera tocando se había quedado pegado al botón. -¡Que manera de toca! -Se quejo abriendo por fin la puerta y se encontró con la sonrisa ladeada de Malfoy.

-Buen día también para ti Granger.

-Se puede saber por que tocas el timbre como si no hubiera mañana.

-Es solo que no me gusta esperar. -Contesto encogiéndose de hombros.

-En ese caso mejor te hubieras marchado para que no tuvieras que perder el tiempo.

-Creo que no amanecimos de buen humor. -Pico mas, haciéndola bufar exasperada.

-¿Qué necesitas Malfoy? -Pregunto para cortar la discusión. -Llevo un poco de prisa voy a San Mungo.

-De hecho pase por ti para ir juntos. No esperaras que te deje ir sola para que Weasley te este rondando.

Hermione lo miro desconcertada, si no lo conociera tan bien pensaría que estaba celoso, pero seguramente era parte de su famoso plan para guardar las apariencias o incluso solo deseaba acompañarla para ver a Ginny. Por algún motivo la sola idea de imaginar que esa última era la verdadera razón la puso furiosa.

-No será que quieres acompañarme para estar con Ginny. ¿Tengo que recordarte que me prometiste fidelidad?

-Recuerdo perfectamente mi promesa, pero si lo dudas ahora mismo podemos hacer un juramento inquebrantable. -Se burlo.

-No es una mala idea. -Contesto con obstinación, retándolo.

-¿Estas segura? -Pregunto acorralándola contra la puerta. -¿No será demasiada responsabilidad para ti?

-Responsabilidad para mi, ¿A que te refieres? -Contesto con un hilito de voz al sentir su cálido aliento chocar contra su rostro.

No podía siquiera parpadear, perdida en el gris tormentoso de sus ojos y esa sonrisa ladeada que dice más que mil palabras.

-Que dadas tus condiciones serás la única mujer con la que mantenga intimidad y tendrás que mantenerme satisfecho.

Las mejillas de Hermione se tiñeron de rojo, al tiempo que mordía su labio inferior con nerviosismo.

Ese inocente gesto parecía una invitación para besarla y estaban tan cerca que seria un pecado rechazar tan generosa oferta. Ya se inclinaba sobre ella cuando se escucho un suave "plop" y aparecieron fuera del departamento Ron y Ginny Weasley.

Draco no se aparto de inmediato de Hermione, ni se resistió a besarla, pero lejos de apodarse de su boca con el deseo que le invadió por unos segundos, se limito a darle un casto beso en sus tibios labios.

-Lamentamos interrumpir. -Dijo la pelirroja apenas verlos, tragando el veneno de los celos que invadió su garganta.

-Si tanto lo lamentan deberían marcharse para concedernos tiempo a solas.

-Draco por favor. -La voz de Hermione era suplicante y al mirarla a los ojos se encontró con un brillo especial que antes no había notado.

-Sera como tu quieras querida. -contesto depositando otro suave beso en sus labios. -Me disculpo por mi comportamiento, creo que uno no puede dejar atrás algunas malas costumbres. -Dijo al tiempo que veía de manera significativa a Ginny.

-Espero que al menos tus costumbre de Mortifago asesino si las olvidaras. -Esta vez era Ron quien ataco, removiendo el pasado turbio de Malfoy.

-¡Cállate Ron! -Exigió la castaña deteniendo del brazo a Draco para que este no se fuera contra su amigo.

-Solo digo la verdad. Sigo sin entender por que estas con alguien tan despreciable con un pasado tan podrido como el suyo.

-Te equivocas, Draco no es un asesino, además no me importa quien fue, me interesa quien es. Así que te pido que lo respetes y aceptes mi decisión. -Sus palabras eran resueltas al defenderlo, tanto que logro sorprender incluso a Malfoy.

-No puedes obligarme a aceptar una locura como esta.

-Tienes razón. -Concedió con tristeza. -No puedo, ni quiero obligarte a hacer algo que no quieras. Pero Draco ya forma parte de mi vida y si no eres capaz de aceptarlo es como si no me aceptaras a mi tampoco. -Era visible el dolor que le producía lo que estaba diciendo a uno de sus mejores amigos.

Hermione era consiente que no había marcha atrás, para bien o para mal acepto un acuerdo con Malfoy, dio su palabra y la iba a honrar hasta las últimas consecuencias.

-Lamento mucho ponerte en este predicamento, sabes que eres muy importante en mi vida, eres junto con Harry, mi mejor amigo, mi hermano, mi compañero de batalla, mi familia. Daría mi vida por ti y lo sabes, no quiero perderte tu amistad, ni tu cariño.

Estaba frente a Ron. Lo conocía tan bien que sabia lo herido que estaba, lo mucho que lo decepcionaba por aquella decisión. De esa misma manera sabia que no la perdonaría y por tanto estaba a punto de perderlo de manera irremediable. Aun así quería que entre todas las mentiras que ahora envolvían su vida, decir la verdad más grande, quizás la única razón sincera que podría darle.

-Uno no le dice al corazón a quien amar, a veces simplemente llega sin aviso o lógica. De manera tan inesperada e intensa que te deja completamente aturdido hasta que logras comprender que lo que siente no requiere mayores explicaciones que estas perdidamente enamorado. El amor no entiende de los inconvenientes o de las diferencia, lo llena todo sin dejarle cabida a nada mas. Y por el, se es capaz de entregarlo todo. -y para sus adentros pensó que por amor incluso se hacen los mas grandes sacrificios.

Hermione hablo sobre la única verdad entre tanta mentira. No menciono su nombre solo el amor que la impulso a tomas un camino que nunca había imaginado.

Hasta ese momento Malfoy tuvo plena conciencia de que lo que sentía Granger por Potter era mucho mas de lo que creía. Enterarse de esa manera lo molesto profundamente. No entendía porque el no podía tener a alguien que lo amara de esa manera, con esa intensidad.

Ron no fue capaz de decir nada se marcho llevando consigo a Ginny. Cuando se quedaron solos Malfoy hablo tratando de ocultar sus propios demonios.

-¿Tanto lo quieres? -Dijo en tono de burla.

-Lo quiero tanto como alguna vez llegue a odiarte.

Malfoy sonrió por su respuesta.

-Si lo piensas bien el amor y el odio no son sentimientos tan distintos, ambos pueden ser tan potentes, intensos o destructivos como para llevarte al cielo y al infierno al mismo tiempo. Solo no olvides que pronto serás solo mía y ese amor que ahora sientes por el, ya no será nada. -Prometió antes de besarla con furia.

*o*O*o*

Ya anochecía cuando le permitieron verlo. Lucia sumamente enfermo, la palidez de su rostro era tan evidente como las oscuras ojeras que se formaban en torno a sus ojos cerrados. Tenía los labios resecos y su cabello negro siempre desordenado le caía por la frente ocultando su cicatriz.

Cerro la puerta tras de si con cuidado, para no despertarlo. A pesar de su aspecto parecía tranquilo como si solo durmiera y no fuera victima de una maldición que estaba matándole lentamente.

El diagnostico aun era reservado, todavía no lograban averiguar que maldición recibió durante la redada, solo parecía que la vitalidad se le escapaba con cada suspiro, de la misma manera en la que un árbol sin agua se va secando.

La señora Weasley le dijo que por la mañana estuvo consiente por unas horas, los suficientes para pedir ver a su amada Ginny y pedirle lo que parecía ser su ultima voluntad. Deseaba casarse antes de morir, para dejar a su gran amor todas sus posesiones.

Nada podía hacer al respecto, más que aferrarse a la idea que le estaba concediendo la oportunidad de una ultima voluntad que lo hiciera feliz, ocultando algo que le causaría sufrimientos.

Malfoy insistió en acompañarla y esperaba afuera para marcharse juntos. No hubo manera de convencerlo de que le permitiera quedarse a cuidarlo y velar su sueño. Mas le concedió tiempo a solas para verlo.

Hermione se aventuro a tomar su mano entre las suyas.

-Pensé que te habías olvidado de mí. -Su voz sonaba débil.

-No digas tonterías. -Sonrió al verlo despierto. -No me permitían entrar a verte hasta después de que tomaras tus medicinas y han dicho que te resistías a beberlas.

-A mi favor tengo que decir que saben horrible, aun mas que la poción multijugos que me hiciste probar aquella vez en el colegio y eso ya es mucho decir.

-No cambias. -Le regaño apretando su mano suavemente.

En la mesita a un lado de su cama se encontraban sus gafas rotas.

-¡Reparo! -Conjuro Hermione arreglándolas antes de acomodárselas con cuidado.

-Parece que fue ayer que conjuraste ese mismo hechizo cuando nos conocimos. -La nostalgia era evidente en la voz de Potter.

Suspiro ante el recuerdo, pero trato de alejar las tristezas que le aquejaban para disfrutar ese momento.

-Y parece que aun no puedes recordar un simple hechizo que tengo que repáralas por ti. -Bromeo.

-Siempre has sido mucho mejor que yo.

-No trates de adularme eso no te salvara de tomar tus medicinas.

-Eres demasiado lista para engañarte ¿Verdad?

Hermione sonrió al tiempo que una lágrima escapaba de sus ojos.

-No pasa nada. -Intento consolarla, pero solo logro que llorara con mas fuerza abrazándolo con cuidado.

-Prométeme que estarás bien. -Suplico con la voz quebrada.

-Voy a hacer mi mejor esfuerzo. -Prometió retirando un mechón de cabellos castaños que cubría su rostro.

Estuvieron en silencio algunos minutos. Hasta que el pelinegro hablo de nuevo.

-¿Qué hay de cierto en que vas a casarte con Malfoy? -Soltó como si nada aun jugueteado con un mechón de cabello.

-¿Quién te dijo? -Pregunto después de suspirar.

-Ginny me a pedido que intente persuadirte, no cree que Malfoy sea bueno para ti. Ron no a dejado de maldecir en idioma duende desde que entro a verme, creo que nunca lo escuche hablar de esa manera antes, te aseguro que si Molly lo hubiera escuchado lo tendría haciendo gárgaras con baba de thol.

-No lo dudes. -Contesto contrariada.

-Me pidió que solicite que te internen para que revisen si recientemente no te han golpeado la cabeza o si te han hechizado con alguna maldición o una poción.

-Estoy perfectamente bien. -Se quejo.

-No estaría de mas que te checaran.

-¡Harry! -Pronuncio su nombre con reproche.

-¡Esta bien! No he dicho nada. -Levanto las manos en señal de rendición. -Era solo una sugerencia. -Sonrió, haciéndola sonreír a su vez.

-No deberías tomar en cuenta lo que te ha dicho Ron.

-Sobre pedir que te internen o que te vas a casar con el hombre que te hizo insoportable los años en el colegio.

-Hablo por supuesto sobre internarme, Draco no me a hechizado.

-¿Ya no confías en mi? -Pregunto con seriedad el pelinegro.

-Te confiaría incluso mi vida.

-Entonces me vas a explicar por que nos ocultaste algo tan importante como que tienes planes de boda con Malfoy.

-No sabia como decirles, sabiendo la difícil historia que pasamos en el colegio.

Hermione mantenía su rostro oculto entre su mata de cabellos siempre indomables y el refugio que representaba el pecho de Harry. Así le era más fácil mentir sin poner en evidencia sus verdaderos sentimientos y emociones.

-No estaba dentro de mis planes enamorarme de la persona incorrecta. -Admitió de nuevo soltando verdades a medias. -Solo sucedió, cuando fui capaz de darme cuenta que lo que sentía era amor, me encontré completa e irremediablemente perdida.

-Te entiendo, supongo que el amor es asi. No se que haría si no tuviera a Ginny.

La castaña se tuvo que morder la lengua para que el dolor distrajera sus ganas de echarse a llorar en ese momento.

-Pensaba contarles hasta después de su boda para no complicar la situación.

-¿Es Malfoy la razón por la que quieres marcharte? La última vez que hablamos me dejaste claro que querías irte por que deseabas buscar tu propio camino, ¿El es lo que buscas?

Harry sin saberlo le estaba facilitando las cosas con sus suposiciones.

-Sabia que no aceptarían mi relación con el, creí que lo mejor era alejarme.

-Eso es absurdo Hermione. Esta bien que Malfoy no es la persona que hubiéramos imaginado a tu lado, que nos une una historia demasiado complicada y que será muy difícil dejar todo atrás, pero sin duda, prefiero aceptar que forma parte de tu vida, antes de permitir que te alejes.

-Gracias. -Fue lo único que atino a contestar.

Hermione se encontraba sumamente conmovida.

-Siendo así, aquí me tienes. No iré a ninguna parte. -Harry sonrió en respuesta.

-Y no te preocupes por Ron y Ginny tarde o temprano se darán cuenta de que eres feliz y terminaran aceptándolo.

-Eso espero. -dijo no muy convencida.

-Ya veras que así será.

Un fuerte ruido los sobresalto, alguien discutía y por las voces no tardaron en saber de quien se trataba.

-Sera mejor que vaya a separarlos antes de que se maten. Regresare mañana temprano para visitarte.

-No te preocupes, estaré aquí esperándote.

La castaña se inclino para besar su mejilla y revolverle mas el cabello.

-Más te vale mejorarte, tienes que ser padrino de mi boda.

-Pensé que nunca lo pedirías.

-Nunca imagine pedírtelo. -Confeso suspirando.

-Comprendo.

Ya estaba a medio camino hacia la puerta cuando regreso sobre sus pasos, se inclino sobre Harry hasta que sus narices casi se tocaban.

-Nunca olvides que te quiero. -Susurro conteniendo las ganas de besar sus labios. Se contento con acariciar con cariño su mejilla y besar su frente. -Hasta pronto.

-Hasta pronto. -Repitió y a penas la vio salir su rostro reflejo todo el dolor que estuvo aguantando para no asustarla. Esperaba vivir lo suficiente para ver a su querida hermana casarse.

. . .

Afuera la situación era mucho peor de lo que esperaba. Ron tenía el labio roto y la mandíbula amoratada, lo sostenían con dificultad sus hermanos George y Ginny pues estaba dispuesto a echársele encima a Malfoy que parecía mucho mas controlado, aun así su rostro reflejaba su molestia.

-¿Qué paso?

-¡Nada! -Contesto Draco a pesar de la obviedad.

Fue en ese momento que noto que también se encontraba lastimado, tenia la ceja izquierda abierta.

-No creo que esto sea nada. -Dijo señalando las heridas de ambos.

Ron parecía mucho mas dueño de si mismo al ver a Hermione, incluso su rostro se puso repentinamente pálido. Sus hermanos lo soltaron y por algún motivo evadieron la mirada interrogante de la castaña.

-Sera mejor que nos vayamos. -Insistió Malfoy.

No tuvo más remedio que seguirlo aunque no estaba dispuesta a dejar pasar el asunto.

. . .

Malfoy insistió en acompañarla hasta su departamento. Aparecieron de nuevo en medio de la sala.

-¿Quieres algo de tomar?

-Estoy bien.

-¿Me vas a decir que paso? -Pregunto de nuevo con la poca calma que le quedaba. Mientras hablaban fue a buscar a su habitación un pequeño neceser de color azul.

Draco no estaba muy dispuesto a hablar, sentado en uno de los sillones aun se encontraba bastante molesto por el enfrentamiento que tuvo con la comadreja. Todo había comenzado con una nueva discusión por encontrarse en la sala de espera del hospital y termino saliéndose de control en el justo momento en el que el pelirrojo le restregó en la cara su relación con Hermione.

-Espero que puedas vivir sabiendo que tuve a Hermione desnuda en mi cama primero que tu. -Esas fueron las palabras que detonaron una explosión en su interior.

Colérico no pudo detenerse, estrello su puño contra el estúpido rostro del pelirrojo poco hombre que se atrevía a hablar de la intimidad que había sostenido con Granger en el pasado. Incluso el sabia que un caballero, un verdadero hombre no debe tener memoria, mucho menos el descaro para hablar de esa forma de alguien que se supone seguía siendo importante en su vida.

Podría contarle lo ocurrido, incluso estaba seguro que Granger estaría a su favor y desollaría vivo al pelirrojo en cuanto lo viera. Pero no deseaba darle mas importancia a sus estupideces.

-No me importa quien estuvo en su vida antes, mientras sea yo el último y único hombre de su vida. -Contesto desafiante y con eso le toco probar el puño de Weasley, aunque logro sacarse un poco y le dio solo un rozón sobre la ceja.

Estaba tan sumido en sus pensamientos que no se había percatado de que Granger saco lo necesario para curar la herida de su ceja, hasta que sintió el frio de la gasa húmeda con la que comenzaba a limpiarle.

-¿Qué haces? -Le dijo deteniendo su mano por la muñeca.

-Que no es obvio. -Contesto rodando los ojos.

De inmediato soltó su mano permitiéndole seguir con su labor. Parecía genuinamente preocupada mientras lo curaba. Después asegurarse que la herida estaba completamente limpia, la vio ponerle una gotita de Dictamo que le cerró de inmediato el corte sobre su ceja. De un pequeño tarro saco un ungüento que comenzó a colocar con cuidado esparciéndolo con las yemas de sus dedos de manera circular dando un pequeño masaje. Draco cerró los ojos sintiendo la tibieza de su toque.

-Esto ayudara a que baje la inflamación con mayor rapidez.

La tenia tan cerca que no le costo trabajo tirar de su mano para hacer que terminara sentada sobre sus piernas.

-Así esta mejor. -Siseo, sonriendo por el rojo que se hizo presente en sus mejillas.

-Me vas a decir ahora que paso o tendré que preguntarle a Ron.

-Dudo mucho que tenga el valor para decirte nada.

-Entonces dime tu.

-No tiene importancia. -Repitió Malfoy.

Molesta intento levantarse de las piernas del muchacho, pero este no lo permitió.

-¿En verdad quieres saberlo? -Pregunto y como toda respuesta hizo un movimiento de cabeza de manera afirmativa.

Se había quedado repentinamente sin habla debido a la cercanía y por la manera en que la miraba.

-Tu amigo me a echado en cara que te a tenido en su cama antes que yo.

Hermione abrió los ojos con sorpresa, sus ojos castaños brillaron por las lágrimas que comenzaron a acumularse. Parecía demasiado dolida para contenerse y al mismo tiempo tan decepcionada.

-Te dijo eso. -Su voz temblaba.

-Lo grito en medio de la sala. -Por algún motivo tenia la necesidad de consolarla la estrecho contra el.

Hermione busco refugio en su pecho. Ya entendía la manera en que todos la miraban cuando entro a la sala de espera.

-¿Que le contestaste?

-Que no me importa tu pasado, me interesa el presente, ser el ultimo y el único en tu vida.

Esa frase era la suma de las palabras de Draco mas las suyas. Era de alguna manera lo único real a lo cual pudieran aferrarse, ya no importaba el pasado, ahora solo tenían el presente.

La castaña levanto el rostro y lo miro directo a los ojos, pensaba que después de todo Malfoy podría llegar a ser importante en su vida, después de todo tenían algo en común, a ambos les rompieron el corazón y ahora eran solo una parte de un todo, quizás juntos podrían sostenerse.

-En verdad no te importa que estuviera con otro.

-Seria muy hipócrita de mi parte. Pero no te confundas ya eres mía y no permitiré que nadie mas te tenga.

-Te recuerdo que no soy un objeto, sino una persona. -Aclaro y poniendo su dedo sobre sus labios no le dejo replicar para continuar hablando. -Yo cumplo mis promesas, si cumples tu palabra no habrá en mi vida nadie mas hasta el fin y si quieres podemos hacer el juramente inquebrantable que sugeriste antes.

-Si tu puedes confiar en mi, yo confiare en ti. No se trata de eso el matrimonio. -Soltó con cierto sarcasmo.

-Te recuerdo que aun no estamos casados. -Le siguió el juego con una sonrisa divertida.

-Pero lo estaremos muy pronto.

-Sobre eso, quería pedirte un favor. -Le dijo poniéndose seria de repente.

-¿Cuál?

-Adelantar la boda.

-Ahora cual es la urgencia.

-Quiero que Harry sea nuestro padrino.

-No estoy de acuerdo en eso. -Se negó rotundamente.

-Creo que en este acuerdo no te he pedido demasiado. Firme el contrato prenupcial que asegura nuestro matrimonio aun cuando Harry muera antes, acate todas tus condiciones a pesar de no te has cansado de tratarme como una cosa y no como una persona. Acepte que tu madre impusiera su voluntad respecto a todos los detalles de la boda y no me puedes conceder al menos adelantar las cosas para que mi mejor amigo que esta muriendo crea que esto es real, que me voy a casar con un hombre que me ama tanto como yo lo amo a el.

-No adornes las cosas Granger, puedes decir la verdad que quieres que este presente en nuestra boda tu verdadero amor. ¿No es por Potter que te sacrificas casándote conmigo?

-Nunca te he mentido, sabes exactamente las razones por las que acepte casarme.

-Lo se, pero eso no quiere decir que tolere la presencia del desgraciado del que esta enamorado mi mujer en mi boda.

-No soy tu mujer. -Protesto poniéndose de pie.

-Pero lo serás.

-No voy a ceder en esto Malfoy.

-Peor para ti. Aunque pensándolo bien hay una manera en que puedo concederte tu capricho.

-¿Qué quieres?

-Que me des lo único que te negaste a concederme en el contrato. Un hijo.

-No. -Se negó. -No, concibo siquiera la idea de tener un hijo si no hay amor de por medio.

-Entonces olvídate de adelantar nada y hazte a la idea de que Potter no será el padrino de nuestra boda.

Granger guardo silencio un segundo con una nueva idea danzando en su cabeza. Sonrió resuelta teniendo un nuevo plan que le concediera lo que quería.

-Me concederás lo que te pido si logro que indulten la condena de tu padre respecto a su arraigo.

Era una oferta tentadora, tomando en cuenta que de esa manera haría feliz a su madre, que debido a la sentencia de su padre, vivía enclaustrada en su mansión.

-Si lo logras, tendrás lo que quieres.

-Gracias. -Dijo al final, estirándose para alcanzarlo lo beso.