El contrato prenupcial se firmo en la pequeña sala del departamento de Hermione, pocas horas después de que Ginny Weasley se marchara rabiosa por los celos, he intentara por todos los medios evitar que Malfoy y Hermione siguieran con sus planes de boda.
Lejos de lograr su cometido, la pelirroja orillo a Draco a formalizar el acuerdo verbal que acaba de hacer con Granger, temiendo que se valiera de cualquier artimaña para echar por tierra sus proyecciones a futuro. No estaba dispuesto a permitir que lo saboteara de ninguna manera, mucho menos después de la humillación que sufrió por su engaño.
Pensando en asegurar su unión con la castaña, escribió una corta nota donde solicitaba la presencia de sus dos mejores y únicos amigos en el hogar de su "prometida" para formalizar el acuerdo. A su vez Hermione se encontró en el predicamento de elegir a uno de sus amigos para ser su testigo en todo ese embrollo, solo un nombre estuvo claro en su cabeza.
A pesar del cansancio físico y emocional, se obligo a seguir adelante. Siendo sincera consigo misma lo menos que deseaba era casarse con Malfoy, pero tampoco estaba dispuesta a permitir que Ginny saliera triunfante cuando causo tanto dolor por su egoísmo.
No quería siquiera imaginar lo que Harry sentiría si llegara a enterarse que el amor de su vida le traiciono de la peor manera, mucho menos en las condiciones en las que se encontraba. Además le dolía admitir que su amigo luchaba con más fuerza para sobreponerse a las dolencias que le aquejaban por la maldición, enfocándose en sus sentimientos hacia Ginny y en sus enormes deseos de formar una familia con ella.
El tiempo que duro esa peculiar reunión, en más de una ocasión, se sintió tentada en hechizar a Malfoy por su manera de expresarse sobre ella, como si fuera solo una pieza en venta y no una persona. Tuvo que respirar profundamente y contar hasta cien para mantener la compostura, tratando de pensar que lamentablemente esa era la manera en la que había sido criado y era costumbre hacer ese tipo de acuerdos entre las familias de linaje puro.
A pesar de todo, en pocas horas tuvieron todas las clausulas establecidas. Theodore Nott fue el encargado de redactar el contrato y obligados a utilizar testigos para cumplir con las formalidades Pansy Parkinson firmo como testigo por parte de Draco y Luna Lovegood por Hermione.
Por petición de ambos el documento estaría sellado para que nadie tuviera acceso a el, mas que los involucrados. Sus respectivos amigos, estaban obligados a guardar el secreto del contenido del contrato.
Ese tipo de convenios eran comunes entre los sangre puras, era una manera de asegurar convenios beneficiosos para las partes involucrada. Por tanto, contrario a lo que se pudiera pensar ni Parkinson, ni Nott se mostraron sorprendidos de ese peculiar trato o al menos no expresaron más emoción que la fría formalidad con la que siempre se movían por el mundo.
Luna, era una historia aparte. Escucho en silencio con su tranquilidad habitual sin cambiar en ningún momento su semblante distraído. Sin hacer preguntas firmo el documento sabiendo que eso era lo que deseaba su amiga.
Cuando Hermione se quedo por fin sola, se dio cuenta que nada volvería a ser lo mismo. Ya no le quedaban lagrimas para llorar, ni voz para lamentarse por mas tiempo, sin embargo, en lo profundo de su corazón esperaba que Harry saliera adelante y pudiera tener la vida feliz que merecía, que Ginny a pesar de su comportamiento y errores se diera cuenta del gran hombre que tenia a su lado y lo valorara.
Con ese pensamiento se fue a la cama, sabiendo que ya no había marcha atrás.
. . .
Parecía que desde ese momento a la fecha había pasado una eternidad, sin embargo, lo cierto era que solo pasaron algunos días y aun no se podía hacer completamente a la idea de que en poco tiempo seria la Señora de Malfoy.
El simple titulo le causaba un escalofrió que le cimbraba el cuerpo y le creaba un vacio en la boca del estomago. Todo el asunto lejos de mejorar no hacia mas que empeorar cada vez mas.
Visitar la mansión Malfoy fue toda una odisea, por no decir que fue una experiencia completamente traumática para la castaña. No ayudo en mucho que se encontraba bastante estresada por el último enfrentamiento que tuvo con Ron y que había terminado cuando este vio a Malfoy en paños menores paseándose por su casa, dando a entender que paso mucho mas de lo que en realidad ocurrió.
Tenía los nervios crispados y unas inmensas ganas de echarse a llorar de nuevo como si fuera una niña pequeña, pero su orgullo le impidió doblarse, mucho menos ante la cara de burla del estúpido de Malfoy. Asi que se mordió la lengua y traspaso las puertas de la milenaria Mansión con el corazón en un puño, amordazando el terror que le causaba regresar a ese horrible lugar tan lleno de malos recuerdos.
Estaba lejos de imaginar que a Draco tampoco le causaba ninguna gracia regresar a la mansión familiar. Todo el lugar le traía a la mente el infierno que vivió bajo ese techo. A pesar de la calma aparente tenia todo el cuerpo tenso.
Apenas entraron de manera instintiva la castaña se pego al brazo de Malfoy, fue un acto reflejo e inconsciente, quizás una manera de buscar su apoyo y protección.
Draco la sintió temblar a su lado, aferrada con fuerza a su brazo. Cuando Hermione noto su reacción intento recomponerse y soltarlo, pero el rubio no lo permitió, lejos de dejar que se soltara coloco su mano libre sobre las de ella.
-No tienes nada que temer. -No sabía bien si las palabras dichas eran dirigidas a ella o a si mismo para darse valor, sin embargo, tuvo un efecto calmante en Granger.
-Lo se. -Contesto con más firmeza, tratando de mantener a raya sus miedos.
Así, se adentraron con pasos resueltos intentando dejar atrás sus miedos.
La enorme mansión estaba aun más lúgubre de lo que la recordaba, lucia más deteriorada y sucia. Las viejas glorias de ostentación parecía que habían desaparecido por completo. La luz apenas entraba por las gruesas cortinas de brocados en oro que lejos de mostrar la magnificencia de otros tiempos ahora parecían trozos de tela sucios y empolvados.
Un golpe de culpa le sobrevivo a Draco, dándose cuenta el estado deplorable del que había sido su hogar. Había huido de todo su pasado con el afán de olvidar, sin darse cuenta que la situación de sus padres era precaria. Si bien Narcisa Malfoy conservaba su varita, su poder había sido restringido y dado los últimos acontecimientos en la guerra ningún elfo domestico, bruja o mago se quedo para intentar mantener en pie el lugar sin importar el dinero que les ofrecieran.
La matriarca que jamás había levantado su varita para hacer algo tan poco digno como hechizos de limpieza domestica se vio superada de repente y la suciedad comenzó a apoderarse poco a poco de cada parte de la enorme mansión.
Se suponía que sus padres estaban informados de su visita, después de todo su madre, le exigió que se presentara a la brevedad para las presentaciones correspondientes. La boda se adelantaría como estaba previsto, después de todo aun que no le agradara le idea, cumpliría su palabra de adelantar la fecha, además de que permitiría que el "gran" Harry Potter fuera su padrino de bodas.
Lo que no entendía era como su madre pretendía hacerse cargo de los preparativos de la boda cuando no era capaz siquiera de conseguir servicio de limpieza decente.
-Podrías esperarme un momento aquí, voy a buscar a mis padres.
Hermione se mordió el labio inferior con nerviosismo. Se encontraban en un enorme salón que parecía medianamente presentable, al menos no se encontraba sucio como el resto de la mansión.
-Esta bien. -Acepto, aunque su primera reacción había sido pedirle que no se fuera, le pareció demasiado infantil de su parte.
-No tardare. - Se aventuro a decir antes de marcharse, sabiendo lo difícil que le estaba resultado estar en aquel lugar.
Draco no podía culparla. En sus pesadillas aun podía escuchar los gritos de dolor de Granger mientras su tía la torturaba con saña buscando sacarle información. Furioso consigo mismo golpeo con el puño cerrado una de las paredes del pasillo por el que iba caminando intentando sacar su frustración.
No fue difícil encontrar a sus padres, ambos se encontraban en el salón de te a pocos metros donde dejo a su "prometida"
Contrario a lo que presencio apenas traspaso las puertas de la mansión, ese salón se encontraba impecablemente limpio y decorado con el buen gusto de Narcisa. Imagino que su madre se espero en no dejar decaer también ese espacio y era posiblemente el lugar donde pasaban mas tiempo a lo largo del día.
-¡Bienvenido! -Exclamo su madre apenas lo vio entrar, pero de inmediato frunció el ceño con descontento al ver que llegaba solo. -¿Tu prometida no vino contigo? Deseamos conocerla al menos antes del día de la boda. -Se quejo.
-Viene conmigo Madre, nos espera en el salón principal.
-No debiste dejarla sola. -Le reprendió suavemente, recuperando la sonrisa.
El rostro de su madre parecía cansado a pesar de la efusividad que mostraba. Lucius permanecía en silencio, mirando por la ventana completamente abstraído en el asiento principal.
-Padre. -Saludo con propiedad para hacerse notar.
-Draco. -Contesto de manera parca fijando sus ojos grises en su hijo con aburrimiento. -Por fin te honras en visitarnos. -Recrimino.
El rubio menor apretó los puños para no contestarle. Su padre mejor que nadie sabia por que se había marchado, si regresaba era debido a las circunstancias y por que una de las pocas condiciones que puso Hermione en el contrato era tener su residencia fija en esa ciudad aun cuando tuvieran que viajar con frecuencia.
-Quiero ser completamente claro. -Dijo con frialdad. -Aunque este aquí nada a cambiado. Soy dueño de mi vida y tomare mis propias decisiones en todos los sentidos.
-Creo que no te pedí demasiado.
-Arreglar mi matrimonio para tu conveniencia es demasiado.
-Esas son minucias Draco, pequeños detalles que son una obligación para honrar a la familia.
-¿Honrarla? -Pregunto. -Lo dice el Hombre que hundió nuestro apellido en lo mas hondo del fango.
Lucius se levanto furioso dispuesto a enfrentar a su vástago.
-¡Basta! -Ordeno la matriarca de la familia. -¡Cálmense los dos!
A pesar de la furia que embargaba a ambos varones, obedecieron. Narcisa era la única debilidad para los dos.
-Quiero conocer a mi nuera. -Pidió la rubia con toda tranquilidad como si la discusión que acababa de tener lugar entre su esposo y su hijo no hubiera ocurrido.
-Lo harás madre, pero antes quiero ponerlos sobre aviso.
-A que te refieres.
-Mi prometida es hija de Muggles.
Narcisa se puso pálida al tiempo que su esposo se ponía rojo de rabia.
-Antes de que digan cualquier cosa deben saber que mi boda con ella no esta a discusión. Con su consentimiento o sin el, voy a casarme el próximo fin de semana. Y antes que me tachen de egoísta al no tomar en cuenta mi apellido, sepan que mi elección también los beneficia a ustedes.
-¿Quién es la chica?
-Hermione Granger.
Un silencio se extendió por el salón como un fantasma que a pesar de no notarse demasiado en apariencia, se percibía con claridad.
Cissa fijo sus ojos azules en su marido, aun pálida por la impresión que supuso enterarse quien era la prometida de su único hijo. Esperaba una explosión de cólera de su parte, pero lejos de eso vio un brillo en sus ojos grises que le causo un estremecimiento. Parecía que la idea lejos de disgustarle era de su agrado.
-Sigo pensando que la joven Astoria seria una mejor esposa, es alguien de nuestra clase. Pero dada tu terquedad y obstinación por arruinarnos, la idea de una heroína de guerra no nos viene para nada mal.
-¡Lucius! -Exclamo consternada, por primera vez superada por sus sentimientos no pudo mantenerse imperrima ante tal aceptación por parte de su marido.
-Mucho lamento mi querida Cissa que tu hijo a dejado claro que no esta pidiendo consentimiento nuestro.
-Esto es lo que quiero madre. -Dijo con temple Draco, pasando su mano sobre las heladas manos de su madre para confortarla e ignorando por completo las palabras venenosas de su padre.
-Creo que ya entiendo las razones por las que ayer por la tarde recibí esta misiva tan interesante y conveniente.
Lucius señalo un pergamino que descansaba sobre la mesa de te.
-Tu prometida impura a logrado que retiren mi arraigo con una serie de condiciones que me atan a su maldita aprobación para salir, pero es algo medianamente aceptable, por ahora.
-Granger tuvo que ver en la liberación del arraigo. -Pregunto con genuino interés la rubia.
-Ella logro lo que todo el dinero que pagamos no hizo. -Un dejo de orgullo se hizo presente en la voz de Draco.
-Su nombre pesa en el ministerio, eso es bastante útil en estos tiempos. -El Señor Malfoy se mostraba complacido. -No hagamos esperar a la sangre sucia. Nos conviene tratarla con cortesía.
Draco golpe la mesa con el puño cerrado haciendo brincar a su madre asustada y ganándose una mirada fulminante por parte de su padre.
-Por tu bien no volverá a llamarla de ese modo. Tendrás que respetarla por el solo hecho de que es mi prometida y futura esposa.
-¿Sino que? -Le reto poniéndose de pie nuevamente para estar frente a su hijo que lo miraba desafiante.
-Le pediré que cancele tus beneficios para que termines completamente tu condena en la comodidad de esta mansión. -Siseo amenazante. -No sabes que tanto puede empeorar tu situación si me propongo persuadirla.
-Soy tu padre.
-Esa es mi condena.
-Por favor Draco. -Intercedió Narcisa.
-Da gracias a mi madre, que estés en estos momento aquí, si de mi dependiera te hubiera dejado que pagaras tu condena completa tras las rejas.
Malfoy Junior se acomodo la ropa y paso su mano de manera compulsiva por su cabello para calmarse.
-Iré por Hermione. -Se limito a decir antes de dirigirse a la puerta.
-Sera mejor que la lleves a los jardines. -La rubia se mostro mucho mas dispuesta a aceptar a Granger en su familia, si eso era lo que su hijo quería realmente.
-Como digas madre. -Contesto con una diminuta sonrisa, entendiendo que era su forma de apoyarle.
Hermione esperaba a Draco sentada en un enorme sillón frente a la chimenea principal de la mansión. Colgada sobre la enorme pared de enfrente se encontraba una pintura de los Malfoy.
Era inevitable sentir un escalofrió al mirarles posar sus ojos sobre ella haciendo muecas de completo desagrado por su presencia. Entre mas tiempo pasaba, mas ganas de llorar tenia, se vio obligada a recurrir a todo su valor y orgullo Gryffindor para aguantar las miradas acusatorias y reprobatorias.
Harta de la ridícula situación bufo con hastió y se sentó completamente erguida dispuesta a no dejarse intimidar. Nunca permitió que le afectara los insultos sobre su origen y no empezaría en ese momento a avergonzarse de su procedencia solo por que un grupo de subnormales pensaba que era mucho mas que ella por su larga y putrefacta lista de pureza que nada tenían de bueno.
-Mis padres nos esperan en el jardín. -Informo
-Genial. -Dijo con mas fuerzas de las que esperaba y se levanto para tomar el brazo que Malfoy le ofrecia.
Contrario a la apariencia de la Mansión, los jardines eran esplendidos. Los setos bien podados formaban figuras bellas y una gran cantidad de flores blancas y doradas adornaban un largo camino hasta una plataforma con un parasol flotante como si se tratara de una enorme carpa blanca muggle de telas vaporosas y suaves.
Hileras e hileras de sillas adornadas con cordones y lasillos se acomodaban de manera pulcra a los costados del pasillo. Todo en conjunto era una visión hermosa y aromática que cautivaba todos los sentidos.
Cuando llegaron al lado de Narcisa, ella los miraba ocultando la creciente curiosidad que surgió desde el momento en que Draco le pidiera que se hiciera cargo de los preparativos. Ni en sus sueños mas retorcidos imagino que la prometida de su único hijo seria de origen muggle, mucho menos esa chica que por lo que sabia nunca se habían llevado bien, incluso podía afirmar que se odiaban en sus años de escuela.
-Madre, te presento a mi prometida. -Le dijo Draco con una sonrisa disimulada al sentir temblar a su acompañante aun cuando parecía completamente tranquila.
Narcisa Malfoy era toda una dama de la alta aristocracia mágica en el sentido mas estricto de la palabra. Nunca podía ser descrita como una mujer amable o agradable en apariencia pues siempre llevaba marcado en el rostro el rictus de orgullo y vanidad de los de su clase. Su semblante siempre era frio como si nadie mereciera estar en su presencia y jamás mostraba sus emociones o sentimientos en público.
A pesar de lo que era y representaba su clasicismo de sangre pura, muchas cosas cambiaron con el término de la guerra. Seguía siendo una dama intachable en su aspecto, con un porte altivo y soberbio ante el mundo, pero dentro de lo que ella consideraba su hogar y principalmente cuando se trataba de su hijo se permitía flaquear y mostrar un poco de su humanidad.
Hermione Granger no era de su agrado, por mucho que las cosas estuvieran cambiando en el mundo mágico y esa chica fuera considerada un portento de bruja, además de una heroína de guerra, no era de su clase y nunca lo seria, sin embargo, con todo lo que vivieron en los últimos años y el distanciamiento de su único hijo, prefería aceptar la imposición de esa hija de muggles antes que permitir que Draco se alejara definitivamente de sus vidas.
Hizo notar su desagrado al verla, pero una mirada de advertencia por parte de su vástago fue suficiente para reconvenirla de que se comportara.
Si la castaña noto el desdeño inicial con la que la Señora Malfoy la miraba no dijo nada, solo se mantuvo firme con el cuerpo recto y el rostro altivo, no se dejaría empequeñecer por nadie, mucho menos por esa mujer que estaba completamente desconectada de su vida aun cuando en un futuro fuera su suegra.
-Un placer conocerla formalmente señorita Granger.
-Hermione, puede llamarme por mi nombre. Y el placer es todo mio.
-Hermione. -Pronuncio el nombre con un tono desagradable para el oído de la chica, aun así sonrió con educación ante la mención. -Mi esposo no pudo acompañarnos, se encuentra un poco indispuesto, me pide que lo disculpe.
-No hay ningún problema Señora Malfoy, comprendo perfectamente. Espero que pronto se encuentre mucho mejor y le agradecería que extienda mis buenos deseos y saludos al Señor Lucius.
Ambas mujeres sabían las verdaderas razones por los que el patriarca de la familia no estaba presente, aun así era gracioso lo mucho que se esforzaban para quitarle importancia, ya tenían mucho con que lidiar como para agregar a la lista que Lucius se portara como un niño y no tuviera la cortesía de presentarse formalmente.
-Espero que todo sea de tu agrado. Draco me dio total libertad para todas las elecciones del gran evento.
-Le agradezco que se tomara tantas molestias por nosotros.
-Es un verdadero placer, no todos los días se casa alguien del abolengo de nuestra familia.
El comentario estaba sobrado y todos lo sabían. Los ojos amielados de Hermione brillaron con indignación y tuvo que morderse la lengua para no decirle a su queridísima suegra por donde se podía meter su abolengo.
-A pesar de que tenemos el tiempo encima espero que puedas regalarme un poco de tu tiempo para ponerte al tanto del protocolo de la ceremonia.
-No lo creo necesario señora Malfoy.
-Por supuesto que es necesario.
-Basta madre. -Intento intervenir Draco.
-Este bien querido. -Se aventuro Granger conteniendo la casi segura discusión que estaba por venir. -No veo inconveniente alguno con seguir SUS costumbres. Si le parece bien estaré aquí a primera hora el día de mañana. -Prometió.
Narcisa sonrió satisfecha. Hermione se arrepentiría por el resto de su vida haber aceptado.
*o*O*o*
Theodore Nott no solo era el mejor amigo de Malfoy, sino además era uno de los abogados más reconocidos en el mundo mágico. A pesar de su historial familiar y que su padre fue seguidor del innombrable, el joven castaño siempre se negó a seguir los pasos de su progenitor e incluso escapo de su casa poco antes de que estallara la guerra temiendo por su vida ante la negativa de pertenecer al grupo de mortifagos.
A base de esfuerzo y dedicación se hizo con un excelente puesto dentro del ministerio, precisamente en el área legal, aunque tenía un despacho propio y atendía casos privados, formaba parte de la plantilla del departamento de aplicación de leyes mágicas.
Su puesto le permitía tratar con frecuencia con Granger. Aun cuando no eran amigos se trataban con cortesía por ser colegas y existía una admiración mutua. Quizás por eso Nott se sorprendió al enterarse de que era prometida de Draco, aun cuando no externo sus opiniones, tenia claro que algo había detrás del repentino compromiso y el contrato que el mismo redacto en el departamento de la ex Gryffindor.
Los contratos prenupciales eran una practica sumamente común entre los matrimonio concertados entre los magos de sangre pura, era una manera de afianzar lazos y establecer alianzas que aseguraran la continuación de un linaje puro además de los beneficios económicos que estas uniones conllevaban.
Por eso no veía mucho sentido en un contrato concertado entre Granger y Malfoy; en primera, el linaje de la sangre se perdería siendo hija de muggles y ella misma estableció que no deseaba tener ningún beneficio económico por sus nupcias, incluso su amigo se había molestado ante la tal sugerencia e indignado estableció una cuantiosa cantidad mensual para cubrir absolutamente todos sus gastos, además de un porcentaje igual o mas escandaloso cuando el contrato concluyera y aun cuando la castaña se resistió no hubo manera de persuadirlo.
Y en ese punto radicaba otro gran misterio, ambos establecieron en las clausulas hechos poco convencionales en cuestiones normales, por ejemplo. Existía un punto donde Hermione Granger se negaba de manera rotunda a procrear descendencia. Establecieron una fecha de término del contrato por lo cual al final un divorcio seria inminente.
Cada uno de esos apartados chocaba con las finalidades que perseguía un contrato prematrimonial y aun así los dos parecían satisfechos de lograr el acuerdo con todo y las clausulas de fidelidad y nomas de convivencia.
No podía negar que sentía cierta curiosidad morbosa de saber que se escondía tras esos acuerdos y estaba seguro que de una manera u otro lo averiguaría. Solo lamentaba que sus intenciones de cortejar a Hermione Granger ahora se vieran frustradas pues ella le gustaba y había contemplado propiciar un acercamiento antes de enterarse de que era prometida de su mejor amigo.
Esperaba esa misma tarde encontrarse con Draco y enterarse de los detalles de ese asunto. Según le informo Malfoy se desocuparía por la tarde pues temprano se reuniría con sus padres para presentarle a su prometida.
Sonrió de solo imaginar en que acabaría aquel encuentro.
