Narcisa tuvo que reconocer que su hijo había tenido toda la razón sobre los beneficios que les traería ese enlace. Pues apenas fue de dominio público el compromiso, toda la sociedad mágica volcó nuevamente sus atenciones para con el apellido Malfoy.

La foto de Draco Malfoy y Hermione Granger estaba en primera plana, no solo de las revistas de corte rosa, sino en todas aquellas publicaciones respetables donde se abordaba el tema de la futura boda desde distintos ángulos, algunos mas escabrosos que otros, sin embargo, todo apuntaba a que seria el evento del año.

La boda de Harry Potter con Ginny Weasley se había anunciado por todo lo alto, el evento estaba en el foco de atención en el mundo mágico, pero derivado del desafortunado incidente donde el héroe mágico fue herido se volvió un acto de carácter privado, disminuyendo asi la magnitud inicial prevista.

Por el contrario del enlace matrimonial de Draco y Hermione que despertó todo tipo de especulaciones sobre la relación oculta que mantuvieron y que desencadeno en una boda al vapor. Se decía desde que el heredero de los Malfoy había empleado todo tipo de artimañas para seducirla -Incluso Amortentia y filtros de amor- hasta que la heroína estaba en estado interesante y pronto nacería el primer Malfoy mestizo.

Los rumores los tenían sin cuidado, de hecho Hermione se preparo mentalmente sabiendo lo que se le avecinaba. Después de todo la única opinión que le importaba además de la de sus padres, era la de sus amigos mas cercanos y los primeros a pesar de mostrarse sorprendidos estaban ilusionados creyendo que se casaba completamente enamorada, en cuanto a sus mejores amigos no podía esperar demasiado, Harry estaba conforme y la apoyaba aun cuando Draco no le agradara y Ron, bueno, el era lo único que no le permitía respirar tranquila.

Previniendo la explosiva reacción que desataría una noticia como esa en el mundo mágico, Malfoy convoco a una conferencia de prensa para hacer participes a todos de su enlace, el mismo día en que presento formalmente a su novia con sus padres con apenas unas horas de diferencia.

Granger estuvo incomoda todo el tiempo, segada por los flases de las cámaras que no cesaban, al contrario de su prometido que parecía pez en el agua y gozaba de todas las atenciones que los medios mágicos le otorgaban. Aun asi resistió con valentía, sonriendo tímidamente cuando las preguntas subían de tono y la hacían perder un poco los nervios.

-Conocen nuestra historia. Saben que no fue amor a primera vista. -Había dicho con toda la elocuencia posible con una diminuta sonrisa tirando de la comisura de sus labios al recordar incluso que le rompió la nariz en la escuela.

La castaña había decidido que no era tan buena mintiendo y actuando como lo era Draco, asi que tenia claro que para lograr cumplir con su papel de novia enamorada, tenia que hacer lo mismo que hizo cuando hablo con Ron y con Harry, soltar verdades a medias que podían ser interpretadas como mejor quisieran.

-Lo justo es decir que nos odiábamos a muerte en el colegio. -Sus mejillas le ardían por el sonrojo intenso del que eran victimas, pero aun así continuo hablando. -¿Qué como nos enamoramos? Digamos que fue algo muy inesperado para ambos, no teníamos pensado que la vida nos tenía preparado una sorpresa como esta.

Draco tomo su mano con suavidad y una nueva tanda de flases le cegaron por un momento. Se le formo un nudo en la garganta y sus ojos se volvieron acuosos como si estuviera a punto de llorar.

El calor despedido por el toque de la mano de Malfoy la recompuso, dándole el empuje que necesitaba para seguir hablando.

Recordó que el hombre que sujetaba su mano en ese momento era el mismo que mostro su lado mas humano cuando intentaba convencerla de que amaba realmente a Ginny para que le diera una oportunidad ¿No podía ser tan malo? No, cuando el día que volvió a verlo, estaba genuinamente preocupado por la felicidad de su entonces "prometida" lo suficiente como para ir en contra de su orgullo y principios para pedirle un favor a una hija de muggles que siempre había odiado.

Era el mismo, al que presencio como le rompieron el corazón con el engaño, quien a pesar de la mascara fría que siempre usaba se noto el dolor que eso le causo. Podía ser que en su afán de vengarse se aprovechara para obligarla a casarse, pero siendo todo lo sincera que podía ser consigo misma, ella también lo utilizo para su conveniencia, para asegurar la felicidad de Harry.

-Draco Malfoy, mi prometido, no es perfecto, pero tampoco es el hombre desalmado o el demonio que todos pintan. A cometido errores y tomado malas decisiones en el pasado, pero sus motivaciones eran legitimas a pesar de todo, pues con sus elecciones solo buscaba proteger a su familia.

-Entonces usted justifica su manera de actuar durante la guerra. -Pregunto con saña una periodista.

-Todos vivimos una terrible guerra e hicimos cuanto pudimos para sobrevivir y salvar a los nuestros. No soy quien para juzgar si su manera de actuar fue buena o mala, solo hablo por mi misma cuando digo que si hubiera estado en sus zapatos posiblemente hubiera tomado las mismas decisiones sabiendo que la vida de mis padres estaba en juego. Al final del día considero que todos fuimos victimas de un inmenso odio de una persona enferma de poder y que volver sobre nuestros pasos para juzgar a alguien no nos hace mejores personas.

Draco parecía altivo y seguro desde que la conferencia iniciara, pero escucharla hablar con tal vehemencia e intensidad, sacudió fibras muy sensibles en su interior elevando su orgullo. No esperaba que Granger se expresara de esa manera de su persona, mucho menos por que sabia que realmente sentía cada palabra que estaba diciendo.

Quizás no era consiente de la manera en la que apretó ligeramente su mano, dándole énfasis en las palabras, incluso mirándolo de vez en cuando con la transparencia y vivacidad de sus ojos castaños.

-¿Qué si nos odiábamos? Por supuesto que lo hicimos durante el colegio, éramos de casas rivales y bastante competitivos por decir poco. Nunca fuimos amigos y hasta hace poco mas de una año seguimos caminos completamente distintos. -Ahora era Malfoy quien contestaba con fluidez y una nota de sarcasmo y petulancia.

Se mantuvieron tomados de la mano, sintiendo el tacto del otro como si se tratara de un soporte que los sacaba a ambos a flote.

-Nos encontramos en New York durante un congreso de negocios y coincidimos en algunas conferencias, desde entonces supimos que las cosas eran distintas.

Era cierto que se encontraron en aquellas circunstancias, se vieron a la distancias y solo se saludaron con un movimiento de cabeza y un gesto de reconocimiento mas no se acercaron a platicar, no tenían mucho que desiste con el pasado que les había unido. Pero eso no tenían por que saberlo los demás.

-¿Distintas? -Replicaron con morbosidad.

-Ya no éramos los mismos y en un terreno neutral no somos tan diferentes como se pudiera pensar.

-¿Qué opina su familia Sr. Malfoy? Después de todo es bien sabido lo mucho que valora la pureza de la sangre.

-Los tiempos han cambiado, mi familia aprendió de los errores. La pureza de la sangre es algo superfluo y sin ninguna importancia para nosotros.

-Pues a pesar de no tener importancia, son fuertes los rumores sobre las negociaciones de un compromiso con la familia Greenglass.

-Tanto mi familia como yo, tenemos una buena relación personal y de negocios con los Greenglass pero los rumores no son ciertos.

-¿Qué opinan su familia y amigos mas cercano sobre su enlace Señorita Granger?

Hermione suspiro largamente antes de contestar, sus ojos de por si cristalizados por la situación se tornaron mas acuosos y melancólicos.

-Los he tomado por sorpresa como a todo mundo. -Era evidente la tristeza en sus palabras. -Pero esto es lo que quiero y asi se los he hecho saber. Cuento con el apoyo incondicional de mi familia y de Harry quien será nuestro padrino de boda, así que espero que con el tiempo mis demás amigos y ustedes puedan comprobar que no existe el trasfondo oscuro que imaginan, esta es una decisión tomada por amor.

Draco sabia que no mentía, aun cuando ese amor no fuera dirigido a su persona. Un sabor amargo inundo su boca, pero como el buen actor que era se obligo a sonreír con petulancia ante las declaraciones de "amor" de su prometida.

. . .

Ginny temblaba de rabia y celos. Incapaz de contenerse había hecho pedazos e incinerado el periódico donde se anunciaba la gran boda del año por todo lo alto en los esplendidos jardines de la Mansión Malfoy para el próximo fin de semana.

No toleraba que Hermione se estuviera llevando las glorias cuando ella sacrifico tanto por cristalizar sus sueños. Su propia boda fue todo un fiasco en comparación a lo que se propuso lograr debido a la condición de Harry y ahora tenia que aguantar que su verdadero amor enlazara su vida a la oportunista de Granger.

Ella era la que merecía esa boda de ensueño, aparecer en las portadas de todas las revistas y periódico, quería ser el centro de atención del mundo mágico, que la miraran con admiración, que todos se dieran cuanta que estaba por encima de ellos. Pero sobre todo, deseaba volver a ser la mujer de Draco, vibrar en sus brazos, consumirse en las pasiones que solo el podía desatar en su cuerpo.

Era tanta su rabia que los cristales de las ventanas de su habitación se rompieron debido a una explosión de magia involuntaria.

-¿Qué ocurre? -Entro la Sra. Molly alarmada por los ruidos.

Encontró a su hija llorando a lágrima viva sobre su cama.

-¿Qué voy a hacer si Harry muere? -Mintió con lágrimas de rabia y no de dolor corriendo por sus mejillas.

-¡Oh Querida! Harry estará bien. -Aseguro la matriarca de los Weasley creyendo la sinceridad de su hija la abrazo para consolarla. -Los nuevos tratamientos a los que se esta sometiendo le ayudaran y esto será solo un mal recuerdo.

-Eso espero. -Dijo entre sollozos, pidiendo en silencio a todos los magos muertos que Harry no lo lograra, que muriera para estar completamente libre antes de que esa estúpida boda entre Malfoy y Granger se llevara acabo.

*o*O*o*

Estaba literalmente tirada en el sofá de la sala. Completamente exhausta y con unas inmensas ganas de echarse a llorar de pura frustración. Sentía que de un momento a otro su cabeza estallaría, frotaba sus sienes intentando aplacar las punzadas de dolor que venia cada vez con más frecuencia e intensidad. Además le dolían horriblemente todo el cuerpo, especialmente los pies y el cuello.

Había pasado por un infierno las últimas horas de su vida. En el pasado se enfrento a un perro de tres cabezas, un basilisco, dementores, carroñeros, gigantes, mortifagos y niñatos narcisistas y egocéntricos que se creían el ombligo del mundo, incluso al mismísimo innombrable, pero nada, absolutamente nada se podía comparar con el poder de destrucción emocional y psicológico de Narcisa Malfoy.

Todo inicio de manera inocente al día siguiente de la presentación formal. Se presento como prometió y siguiendo el protocolo esperado, fue paciente ante todas las indicaciones de la Señora Malfoy, pero conforme transcurría el tiempo, las ganas de salir corriendo para no regresar jamás se hicieron insoportables.

Al principio cuando llego acompañada por una cuadrilla de Elfos Domésticos para que regresaran el viejo esplendor a la Mansión de los Malfoy, incluso la rubia se mostro complacida y agradable. Para llevar la fiesta en paz, omitió el hecho de informar que los cerca de 12 elfos eran parte de una asociación de limpieza domestica bien establecida donde gozaban de todos los derechos y de la que estaba sumamente orgullosa pues era el resultado de todos sus esfuerzos desde el colegio para que tuvieran una vida digna, decorosa y sus servicios fueran bien remunerados.

Sabía perfectamente lo que opinaba sobre el asunto los Malfoy, acostumbrados a tenerlos a sus servicios y tratarlos como si fueran solo esclavos, no verían su iniciativa con buenos ojos, por eso era mejor omitir ciertos detalles. Siendo diplomática, se limito a decirle que para agradecer todas sus molestias y atenciones había hecho los arreglos correspondientes para que su hogar quedara deslumbrante.

Todo fue medianamente bien hasta ese punto, pero las cosas se comenzaron a torcer en cuanto entraron a la sala de te, todavía no cerraba la puerta tras de ella cuando Narcisa ya se encontraba arremetiendo contra ella.

-Camina recta con el rostro altivo ¡Pero con gracia! -Corrigió dándole un pequeño golpecito en la espalda con un hermoso abanico de brocados. -¡Por amor a Merlín! No arrestes los pies. Pasos cortos, ¡No tan cortos!

Hizo que caminara alrededor de la habitación hasta que los pies comenzaron a dolerle, porque encima de todo le facilito unas zapatillas de tacón alto. No lograba hacerlo como Narcisa deseaba, primero estaba muy encorvada, luego demasiado recta, le pedía que se relajara y después que tuviera mas dominio de su cuerpo. La hizo sentarse y levantarse de la silla infinidad de veces hasta que logro hacerlo de manera aceptable.

Bebieron te o al menos eso intento Hermione, pues nunca llego a probarlo, al menos caliente. Cuando fue capaz de dar un corto sorbo de la manera adecuada, levantando el meñique y luciendo el dorso de la mano en una posición "femenina" estaba tan frio que no resultaba apetecible.

-Cuando entres en una habitación todos se giraran a verte y debes mantener un semblante digno del que será tu apellido.

-Mi apellido ya es digno Señora. -Corrigió conteniendo su molestia.

-Lo será aun más dentro de poco. Por tu bien debes de aprender a contenerte y no mostrar tus emociones o sentimientos si no deseas que los demás tomen ventaja. -Le reprendió al notar su enojo. -En nuestra clase no se permiten ese tipo de debilidades querida.

Hermione se mordió la lengua para no contestarle e intento mantenerse imperrima ante los sutiles ataques verbales de su suegra, que a la menor provocación intentaba dejarle claro que la consideraba por debajo de ella y su familia.

Se trago las lágrimas a base de morderse la lengua. No le daría el gusto de verla derrotada. No se quejo aun cuando los pies la mataban con aquellos estúpidos zapatos que acentuaban sus "demasiado sutiles" formas femeninas. Ataviada con un pesado y descomunal vestido que simularía su traje de novia, subió y bajo escaleras, camino de ida y vuelta por el largo pasillo de flores que la llevaría al altar donde se llevaría acabo la ceremonia.

La castaña incluso permitió que la maquillara la estilista personal de la familia. Llegando a un punto de no sentir el rostro por los hechizos empleados que buscaban destacar sus insulsas facciones. Pero cuando llegaron a su cabello y Narcisa dio la orden de que lo cortaran, fue todo lo que pudo soportar.

-No. -Pronuncio contundente.

-¿Perdón? -contesto la rubia como si no entendiera a que se refería.

-No cortaran mi cabello.

-Es necesario. -Replico de nuevo.

-He dicho que no.

-No hay manera de dejarlo tan largo como lo usas, mas que cabello parece una mata de rizos ingobernables, un nido de pájaros, cortarlo es lo mas sensato que podemos hacer.

-Sera lo que usted quiera pero no voy a permitirles que lo corten. -A pesar de que sus palabras eran tranquilas, su mirada era desafiante al encontrarse con los ojos azules de Narcisa.

-Alice, dejarnos a solas un momento. -Solicito la rubia.

La estilista obedeció en el acto y en cuestión de segundos se encontraron con un silencio opresivo en la habitación.

-Creo que no te a quedando clara la situación en la que estas. -Comenzó a decir. -Serás la esposa de mi hijo, una Malfoy y para serlo tienes que amoldarte para cumplir con tu papel. Debido a tu origen son necesarios el doble de sacrificios para lograrlo y si no eres capaz de cumplir con algo tan mínimo como mejorar tu imagen, estas pérdida.

-Ese es el problema Señora. No dejare de ser yo misma, por ser la esposa de nadie. Mi origen no va a cambiar por mucho que me vista de seda y oropeles. Respeto sus costumbres, su manera de ser y de pensar, pero no las comparto. Estoy aquí dispuesta a ajustarme en medida de lo posible a sus maneras pero no voy a cambiar lo esencial de mi persona para agradarle a nadie.

-Eres muy insolente.

-Posiblemente, pero no tanto como usted, que no a parado de agredirme.

-No eres lo que quería para mi hijo.

-Eso lo tengo claro, lamentablemente para las dos esta es la situación. Voy a casarme con su hijo y esto puede ser tan fácil o difícil como usted lo quiera. Tengo la mejor disposición de llevar una relación cordial, pero si seguimos por este camino le aseguro que no saldrá nada bueno de esto. Puedo ser tolerante y flexible pero todo tiene un limite, le recomiendo que piense bien si esta dispuesta a correr el riesgo de pasarlo.

-Me estas amenazando. -Soltó alarmada.

-Por supuesto que no Narcisa. Yo no soy del tipo que amenaza, soy solo una hija de muggles que sabe cumplir su palabra.

Con las cartas sobre la mesa, se miraron en silencio.

-Sera mejor que continuemos mañana. -Dijo al fin la señora Malfoy, saliendo de la habitación.

Hermione no podía estar más agradecida que su martirio hubiera terminado, al menos por ese día.

Lo que no sabía era que Narcisa Malfoy lejos de estar molesta por lo ocurrido, se sentía satisfecha, su futura nuera tenía lo necesario para ser una buena Malfoy. Tenía valor y el carácter suficiente para ser una orgullosa y digna esposa de Draco.

Quizás si Granger lo supiera no se sentiría tan abatida. Ahora solo tenia ganas de dormir y deseaba con todas sus fuerzas que pronto terminara ese infierno.

*o*O*o*

Draco se reunió con su mejor amigo en la Mansión Nott ya entrada la noche. Había sido un día complicado y estaba cansado, pero prometió a Theo que ese mismo día se reunirían para platicar sobre el favor que le hiciera al redactar el contrato prenupcial.

En cuanto termino la conferencia de prensa, acompaño a Granger a San Mungo. No era de su agrado pero después de lo que había logrado para ayudar a su padre, no tenía más remedio que cumplir con su promesa.

No se encontraba con ánimos para aguantar a Weasley y estaba más que seguro que con lo que había visto en la mañana en el departamento de Hermione, el pelirrojo no tendría ganas de acercárseles por un buen tiempo, por esa razón le concedió que se quedara sola, después de solicitar formalmente que Potter fuera su padrino de bodas, aun cuando no le complacía que se quedara al lado de su gran amor.

En verdad no le importaba que Granger hubiera tenido una historia amorosa anterior con cualquiera y aun cuando detestaba a morir a la comadreja tampoco le causaba conflictos, después de todo era agua pasada, y de la misma manera que el tenia un largo historial sexual no esperaba casarse con una virgen, ni mucho menos. Incluso podría decirse que le provocaba mayor malestar los sentimientos que tenia por Potter aunque sabia que siempre fue algo platónico, que lo que pudo llegar a tener con cualquier otro en le pasado.

Era innegable que a pesar de que no mantenía expectativas en ese aspecto, sintió un gran placer al enterarse que entre ellos no había existido intimidad, contrario a las insinuaciones que dejo caer el pelirrojo sobre haberla tenido desnuda en su cama.

Se deleito al escuchar la conversación que sostenían en la sala, mientras el acababa de salir de la ducha para volver a la vida después de la borrachera de la noche anterior. Viendo una oportunidad de cobrar venganza no iba a desperdiciarla, se dejo ver en la sala casi al desnudo solo con una toalla enredada en sus caderas para que el pobretón pagara un poco del malestar que causo por estar de lengua larga.

Aunque el regocijo le duro poco, pues a penas se marcho el pelirrojo como alma que lleva el diablo, se encontró con una imagen bastante perturbadora. Le resulto incomodo verla llorar, no sabia como debía lidiar con los sentimentalismos de Granger. Como buen Slytherin no sabía mucho de exteriorizar los sentimientos, mucho menos tenia idea de cómo contenerlos o consolar a alguien como ella.

No queriendo pensar más en el asunto, lo único que creyó conveniente era distraerla con los muchos compromisos que tendrían que cumplir antes de la boda. Casi la arrastro a la mansión de sus padres para sacarla de su letargo. Incluso espero pacientemente sentado en la diminuta sala para que esta se arreglara y poder marcharse de ese departamento que comenzaba a ponerlos de los nervios, pues lo hacia sentir claustrofóbico.

Cuando la vio salir de la recamara mas dueña de si misma, era como otra persona. Aunque no lo dijera en voz alta le sorprendía la capacidad que poseía para no dejarse vencer. Quizás en el momento de crisis podía dejarse dominar unos minutos por el pánico, pero de inmediato lograba recuperarse y mostrarse lo suficientemente ecuánime para no ser sobrepasada por la situación.

Durante la corta estadía en la Mansión Malfoy pudo verla de nuevo sobreponerse a sus miedos, sacando su valor Gryffindor, que antes tanto había detestado y ahora solo podía admirar.

Nunca le había prestado demasiada atención a la castaña, bueno al menos una atención que no consistiera en molestar, insultar o ensañarse con ella. La detestaba tanto o mas que al pobretón de Weasley y a Potter, por ser una sabelotodo que siempre lograba ponerlo en vergüenza con sus respuestas rimbombantes y elocuencia barata.

Haciendo a un lado la dinámica destructiva que la convirtiera en su victima predilecta, nunca antes se tomo el tiempo para observarla a profundidad, después de todo la consideraba inferior, una escoria, hija de muggles que no tenia derecho a estar en el lugar que estaba, sin embargo, muchas cosas pasaron desde entonces, entre ellas, ya no era el mismo niño estúpido que vivía protegido por una burbuja imaginaria que lo volvía intocable.

Con sus fantasías de poder cayeron los ideales retrogradas, entonces se supo igual que cualquiera, la muerte es la misma para todos, no distingue entre ricos, pobres, magos o muggles.

Jamás lo reconocerían ante nadie, pero la guerra le dio un baño de realidad que le golpeo el orgullo y el amor propio, cuando fue capaz de ver las cosas como eran realmente. Cuando sintió el verdadero miedo correr por sus venas de sangre pura se le cayo la vendad de los ojos para darse cuenta que no era mejor que nadie, que para el mestizo loco de poder, no era mas que un peón sacrificable para conseguir su meta.

Maduro a base de golpes y ya no volvería sobre sus pasos. Por esa misma causa se prometió a si mismo que el único dueño de su vida seria el. No permitiría que sus padres volvieran a tomar decisiones sobre su vida en ningún aspecto.

Los últimos años vivió en New York tomando esa decisión como una ley. Por fin se permitió conocer a los muggles y fue capaz de reconocer con cierto resquemor lo sorprendentes que podían llegar con su inventiva para superar los obstáculos sin utilizar magia.

Se podría decir que ahora si era capaz de ver a Hermione Granger con otros ojos, quizás por esa misma razón se encontraba gratamente sorprendido con sus descubrimientos.

Podía ser que siguiera siendo la misma sabelotodo de siempre con mas edad y mejores curvas de cuando estaban en el colegio, pero además podía apreciarla desde un punto de vista muy diferente al de antes, era mas objetivo y ecuánime en todos los aspectos.

No era una belleza exótica como Ginny, pero era bonita y tenía una dulzura poco común, era obviamente inteligente y talentosa, pero esa era solo una parte de su personalidad. No la conocía aun lo suficiente para descubrir todos sus encantos, pero en el corto tiempo y dadas las circunstancias por las que pasaron descubrió un lado atrayente de su persona.

Trato de alejar esos pensamientos al entrar al despacho donde ya lo esperaba su amigo.

-¡Bienvenido! Hace tanto que no nos vemos. -Dijo con una nota de sarcasmo ofreciéndole una copa de vino. -Bueno sin considerar la corta visita profesional que me pediste para tu contrato prematrimonial.

Draco bufo pero sonrió petulante. -Si mal no recuerdo nos vimos hace solo un par de meses.

-Claro, solo un par de meses y entonces no me dijiste que estuvieras contemplando casarte y mucho menos quien era tu novia. -Arremetió con falso enfado. -Pudimos tener un serio conflicto de intereses. -Soltó como no queriendo.

-¿A que te refieres?

-Que sin saber que Granger es tu prometida estaba decidido a cortejarla, has de saber que llevo planeando un acercamiento desde hace tiempo. Siendo compañeros de trabajo en el ministerio pude conocerla lo suficiente como para encontrarla adorable.

-Debes de estar bromeando. -La incomodidad se hizo presente y apuro su copa para beber un largo trago, para mirar a su amigo después con una mezcla de desconfianza y aprensión.

-Solo digo la verdad. No se por que te sorprende, tu mejor que nadie debe de saber que Hermione es un delicioso bocado, eso sin tomar en cuenta su fama como heroína.

-Controla tu lengua Nott. -su voz era amenazante.

-Sigues siendo tan posesivo como siempre mi estimado amigo, pero sabes que soy incapaz de meterme en tus asuntos, solo te hago participe de lo mucho que te odio y envidio por ganarme la partida. -Dijo en tono jocoso y Draco tenia que admitir que su amigo solía ser siempre brutalmente sincero y eso lo agradecía. -Lo que no me queda del todo claro es el motivo por el cual solicitaron un contrato prenupcial como el que redacte.

Draco respiro hondo meditando si debía o no contarle la historia que unió su vida a la de Granger. Sin duda no estaba orgulloso de ser engañado como un crio por la puta de Ginny, pero también tenia la necesidad de poder desahogarse y sacar todo el veneno que se trago desde entonces.

-La última vez que tú y Pansy fueron a visitarme ya tenía planes de boda, aunque mi novia era otra.

Nott lo permitió tomarse el tiempo necesario para hablar, fuera lo que fuera que tuviera que contarle parecía que no era nada bueno. No hizo preguntas, se limito a llenar su copa y esperar que continuara su relato.

-No quise contarles nada hasta que todo fuera un hecho, en mucho porque para ese entonces aun no me había hecho una propuesta formal. -Sonrió sin alegría mirando el líquido ambarino de su copa. -Tuvo sus ventajas ser precavido después de todo me ahorro el ridículo o al menos una buena parte.

Con sus ojos fijos en un punto infinito y sintiendo de nuevo la rabia apoderarse de su cuerpo, levanto la vista para encontrarse con la mirada azul de su amigo, antes de continuar.

-Ginny Weasley era mi novia. Sobra decir que no sabia sobre su compromiso con Potter, me desconecte por completo de mi pasado y eso me impidió darme cuenta del engaño del que era victima.

-Su boda con Potter se anuncio con bombos y platillos. Resultaba incluso de mal gusto encontrarse todos los días con sus fotos en todos los tirajes de la prensa. Resulto ser una gran zorra.

-La mejor meretriz. -Menciono con amargura. -A la par que mi madre organizaba nuestra boda sin saber aun quien era mi prometida, la muy puta hacia planes para casar un mes antes de la fecha que teníamos prevista con otro.

-Y de que manera entro Granger en tu vida.

-Fue gracias a ella que descubrí el engaño.

-Muy noble de su parte.

-Granger tenia todas las intenciones de contar la verdad, de desenmascara a esa zorra y con ello salvar a Potter de vivir un engaño, pero las cosas cambiaron cuando hirieron al héroe del momento, con un pie en la tumba quiso protegerlo.

-Entiendo. -La mente pragmático de Nott pronto unió los puntos para llenar los huecos de esa historia y saber con toda certeza lo que ocurrió a partir de ahí. -Siempre sospeche que estaba enamorada de Potter.

-Creo que el único imbécil que nunca se dio cuenta fue el.

-Eso parece molestarte.

-No es de mi agrado que mi futura esposa este enamorada de ese estúpido.

-Aun así vas a casarte.

-Tenia que sacar alguna ventaja después de todo. Además sabes la precaria situación en la que se encuentra mi familia socialmente, no es que a mi me importe demasiado, pero me interesa que mi madre sea feliz, para complacerla era eso o aceptar casarme con Astoria.

-Astoria es preciosa, pero no la veo a tu lado son demasiado parecidos para tolerarse lo suficiente y llevar un buen matrimonio. Y siendo asi tomaste la decisión mas adecuada, entonces mi estimado Draco tendrás que cargar con las consecuencias. Sabes que no va con nosotros eso del romanticismo, somos demasiado parcos y prácticos para ese tipo de sutilezas, pero debes saber que tienes entre tus manos una flor preciosa y seria una pena que se marchitara por tu obstinación.

-De parte de quien estas. -Reclamo.

-De la razón, solo de la razón.

-Se supone que eres mi amigo.

-Como tu amigo te digo que tienes una oportunidad envidiable para que no la desaproveches. El contrato es claro, tiene fecha de caducidad, si no la conquistas, la perderás.

-Para ese momento mi nombre y apellido dejara de ser una condena.

-Posiblemente. -Admitió con cautela. -¿Pero es eso lo que quieres? Te conformaras con limpiar un apellido que aborreces en lugar de tratar de obtener mucho más que eso.

-Ella no me quiere y se niega a darme un hijo en el futuro.

Nott sonrió enigmático.

-Cuando te han detenido las resistencias de una dama, mas cuando puedes ganar mucho mas de lo que crees. Aunque para mi beneficio creo que esperare que fracases, así podría tener mi oportunidad de conquistarla. -Pico en su orgullo.

-No bromees.

-No estoy bromeando. Si para la fecha en que termine su contrato no logras retenerla ella será libre de buscar en otros horizontes su felicidad y yo soy claro con mis intenciones y puedo ser tan bueno como cualquiera.

Draco sabia que no mentía. No podía culparlo de mal amigo conociéndolo como lo conocía. Siempre fueron claros con sus intenciones cuando se trataba de conquistas, de frente y sin segundas intenciones, eran leales y respetuosos, pero si no se llegaba a nada el primero se hacia a un lado sin rencores.

Ya no estaban en el colegio, pero seguían basándose en su regla de ética y lealtad masculina. Granger seria su esposa, pero si no lograba retenerla, Theodore Nott o cualquiera podrían tenerla, era asi de simple y complicado.

Una pesadez se instauro en su estomago, como un aviso de que las cosas estaban por cambiar muy pronto junto con sus intenciones iníciales hacia Hermione.