*o*O*o*

"… Las cosas son así... Por mucho que quieras, no cambiaras el hecho de ser "el niño que vivió" "El elegido" Ese es TU destino, contra el no puedes hacer nada. Pero el como te enfrentes a el, si esta en tus manos.

No estas solo. Ya sea que lo quieras o no, siempre voy a estar contigo…"

Hermione Granger

*o*

Días antes de la boda…

A pesar de su aparente tranquilidad compartía muchas de las inquietudes de su amigo, pero sabia que externarlas solo lograría empeorar la situación y no los llevaría a ningún lugar agradable, ni cambiaria la situación por mucho que así lo quisieran.

Así que lo único que podía hacer era esperar, para que el explosivo carácter de Ron terminara de bullir hasta que terminara menguando y transformándose en la triste calma que precedía a la tormenta.

Estaba a pocos minutos de llegar a ese punto. Ya había dejado de maldecir y romper cosas, ahora se paseaba por la habitación rojo de rabia como un animal enjaulado y herido. Tirando de sus cabellos con desesperación, intentando comprende lo incomprensible.

No se equivoco, pasados 15 minutos mas. Ron se dejo caer desganado en el pequeño sillón frente a su cama con el rostro entre sus manos, tratando de contener las lágrimas sin mucho éxito. Cuando fue capaz de levantar el rostro tenía los ojos brillantes y rojos, con un movimiento brusco se limpio las mejillas húmedas con el dorso de la mano.

-¿Qué hice mal? –Pregunto dolido con la voz rota.

Sabia que no esperaba una respuesta, se quedo en silencio sin apartar la vista. Tratando de transmitirle lo mucho que le dolía verlo en ese estado.

-Puedo entender que no me ame. Pero ¿Por qué el?

La rabia que sentía crecía cada que lo mencionaba, haciendo que elevara la voz hasta casi llegar a los gritos.

-Las cosas son así. –Dijo simplemente después de que el silencio se hubiera extendido por varios minutos. –Esta enamorada y contra eso no podemos hacer nada, mas que apoyarla.

-Estamos hablando de Draco Malfoy.

-Lo se. –Admitió con un suspiro triste.

-No puedo, simplemente no puedo. –Negó con la cabeza, ocultando de nuevo su rostro entre sus manos.

Harry sabia que tenia que hacer algo para interceder por Hermione. Que por mucho que dijera que entendía que Ron no quisiera asistir a su boda cuando le llevo las invitaciones, ella deseaba internamente poder contar con su apoyo a pesar de no tener su aprobación.

-¿Sabia que Malfoy es dueño de la farmacéutica transnacional mas grande hasta el momento?

-No, sinceramente no me importa de que sea dueño ese desgraciado. Puede estar podrido de dinero y eso no lo hace mejor persona.

-Yo tampoco lo sabía. –Dijo ignorando hasta cierto punto las resistencias del pelirrojo. –Recién me entere y porque el mismo me lo conto ayer que vino a visitarme.

Ron retiro las manos de su rostro levantando la vista hasta encontrarse con los ojos verdes de Harry, sin comprender a que quería llegar con todo ese parloteo.

-Ahora me dirás que son amigos del alma. –Soltó molesto con los puños apretados.

-No, en absoluto. Aunque ya no tengo nada en su contra, creo que hay demasiada mierda entre los dos como para llegar a eso y el lo sabe perfectamente, incluso me atrevo a afirmar que tiene el mismo sentir.

-Entonces a que vino.

-Para ofrecerme su ayuda. –Ron intento replicar, pero el pelinegro no lo dejo. -Como te dije es dueño de una farmacéutica importante donde crean, producen y comercializan pociones con fusiones de medicamentos muggles, son una gran innovación medica.

-Ve al grano Harry. –Urgió el pelirrojo aun sin comprender.

-Me ofrece ayudarme con un tratamiento experimental que están desarrollando para contrarrestar los efectos de la maldición que me golpeo.

-Seguramente te negaste.

-No.

-¡Acaso estas loco! –Se paro de manera abrupta con la furia de nuevo haciendo estragos en el. -¡Intentara matarte!

Encogiéndose de hombros le resto importancia. -En mi estado son pocas las opciones que tengo.

-¿Qué no ves que es solo una trampa?

-¿Una trampa para que? Después de todo se va a casar con Hermione con o sin mi aprobación. Y yo tengo un pie en la tumba. Además, sabes cual fue la única condición que me puso para intentar ayudarme.

-¿Cual?

-Que no le cuente nada a Hermione. De hecho sabiendo que no confiaría en el, me dejo muestras para mandar analizar y en San Mungo no solo aprobaron el tratamiento, se mostraron sorprendidos e interesados en formar parte de las pruebas.

-Eso no cambia nada.

-Te equivocas. –Negó con calma. –Esto cambia muchas cosas y confirma lo que Dumbledor opinaba de Malfoy, quizás es un desgraciado ególatra y engreído, pero no es malo.

-Quizás, pero tampoco es lo suficientemente bueno para Hermione.

-Eso no lo decidimos nosotros, ella es inteligente para saber lo que hace, por mucho que nos desagrade la idea. Y no se tu, pero prefiero aceptar que Malfoy forme parte de su vida que Hermione termine sacándonos de la suya y que siga con sus absurdos planes de marcharse por que no aceptamos a su prometido.

-Es que no lo ve como realmente es.

-Lo único que tengo claro es que mientras la haga completamente feliz para mi es suficiente. El que ofrezca su ayuda habla de que esta dispuesto a tragarse su orgullo porque sabe que somos importantes para ella.

-No confió en el.

-No te estoy pidiendo que lo hagas, ni siquiera te pido que dejes de odiarlo. Lo único que quiero es que te des cuenta que Hermione necesita nuestro apoyo.

-No puedo. Es tanto como decirle que estoy de acuerdo.

Harry por primera vez elevo la voz perdiendo la calma.

-Hermione siempre a estado con nosotros apoyándonos, incluso cuando no estaba de acuerdo. A pesar de que le rompiste el corazón en el colegio y que mas de una vez le fallamos cuando mas nos necesitaba. –No ahondo en el tema pero sabia muy bien que se refería cuando los abandono a mitad de su exilio cuando buscaban los Horrocruxes.

Ron no soportaba escuchar las duras palabras que le escupió Harry, agacho el rostro con congoja como si le estuviera golpeando.

-Siempre fue la primera en llegar al lado de nuestras camas, cuando estábamos enfermos o heridos. No importaba la lluvia y el frio, no faltaba a nuestros partidos, a pesar que aborrece el quiddich siempre lo hizo por nosotros, al igual que hizo muchos sacrificios por ayudarnos. Se que la amas y que te duele verla con Malfoy, pero ella debe de estar por encima de esos sentimientos, como tu y yo estuvimos siempre por encima de todo, incluso al punto de arriesgar su vida por nosotros.

El pelirrojo temblaba sin poder contener las lágrimas, las dejo correr libremente, sin vergüenza, dejo que el dolor fluyera con ellas, permitió que la tristeza por su amor no correspondido saliera.

Se dejo caer de rodillas sin fuerza, herido por la verdad de las palabras de Harry. Sabiéndose vencido e incapaz de resistirse a complacerla. Porque la amaba y asi tuviera que amordazar sus sentimientos y el intenso odio que siempre sintió por Draco Malfoy, estaría para Hermione aunque eso significara morir un poco.

Harry se levanto de la cama y con pasos torpes llego hasta su amigo, inclinándose para sentarse a su lado. Apretó con la mano su hombro para consolarle.

-¡Todo estara bien! –Le prometió, deseando con todas sus fuerzas que sus palabras fueran ciertas, que todo pasara rápido y que pronto dejara de doler.

. . .

Cuando Harry se quedo solo, se sentía sumamente cansado, levantarse de la cama supuso un gran esfuerzo con la frágil salud que tenia. Estiro su mano para tomar un pequeño frasco de color verde que descansaba en la pequeña mesa a un lado de su cama. Lo bebió de un trago sin importar el sabor amargo, después de unos minutos el dolor que sentía fue menguando.

Las pociones que le facilito Malfoy le ayudaban a mitigar el dolor, además de aligerar la fatiga. No le había mentido a Ron sobre la visita del rubio, pero le oculto que incluso el desconfió de que sus intenciones fueran legitimas cuando ofreció su ayuda. Tomo las precauciones de mandar analizar el contenido de los frascos e hicieron pruebas para comprobar su efectividad donde se arrojaron resultados bastante prometedores.

Aun entonces se resistía a tomarlos, pero después de evaluar las pocas opciones con las que contaba, pensó que al menos debía intentarlo. No le conto a nadie sobre la visita de Draco como había prometido pero no podía dejar de decirle a Ron, con tal de tener una manera de convencerlo de acompañar a Hermione en su boda, aunque le hizo prometerle que nadie, además de ellos dos sabría el verdadero origen de ese peculiar tratamiento.

Malfoy no quería especulaciones al respecto y fue lo suficientemente claro para decirle que la única razón por la que se atrevía a intervenir era por SU mujer.

No le agrado en lo mas mínimo la manera posesiva en la que se dirigió a su amiga, pero conociendo las formas del rubio, sabia que era mucha cortesía viniendo de su parte, el simple hecho que se tomara la molestia de acudir a su casa, la que fuera anteriormente la ancestral casa de los Black, donde permanecía enclaustrado por su enfermedad, para darle la oportunidad de ganar algo mas de tiempo, era mucho mas de lo que nunca hubiera esperado de su parte.

No sabia si fue coincidencia que llegara en el momento justo en que se quedo unos minutos solo, debido a que Ginny había tenido que salir a comprar medicamento, pero el hecho era que Malfoy fue tajante al exigirle que su ayuda esta condicionada a su silencio, ni Hermione, ni su familia debían enterarse quien era la fuente de aquel alternativo alivio para sus aflicciones.

No quiso ahondar mas en el tema y comenzar a pensar en conspiraciones para matarlo como lo haría Ron. Se limito a tomar la oportunidad que le estaban brindando. Deseando con todas sus fuerzas que le otorgara el tiempo suficiente para que los Aurores y los Rompedores de Maldiciones encontraran la manera de aliviarlo de manera definitiva.

Quería tener una vida normal, formar su propia familia a lado de Ginny. No estaba dispuesto a darse por vencido sin luchar.

Cerró los ojos un momento dejando que sus pensamientos fluyeran, recordando a su amiga y todos lo que vivieron juntos. Parecían tiempos demasiado lejanos, aunque a su vez aun tenía demasiado presentes los horrores que tuvieron que pasar, para sobrevivir a la guerra.

De manera distraída acaricio la cicatriz de su frente, trayendo al presente un ayer que no estaba dispuesto a irse por completo. Había pensado que los tiempos mas difíciles ya eran cosa del pasado, sin embargo, ahora se encontraba librando una nueva lucha que no sabia si ganaría.

Quizás todo se debía al exceso de confianza o era tal vez que el destino quería burlarse de nuevo de sus planes. Sea cual fuera la razón cuando ya tenían casi completamente listo el traslado de los últimos arraigados para su juicio, Rodolphus Lestrange lo ataco con la varita que le quito a uno de los jóvenes Aurores de su escuadrón.

Todo pasó demasiado rápido y eran pocos los recuerdos que tenia de ese momento. Solo vio un rayo de luz que micro segundos después se estrello contra su pecho, doblándolo del dolor, después, todo comenzó a desvanecerse a su alrededor con una atroz sensación que pareció partirlo por la mitad.

Cuando logro despertar se encontró con la noticia de que sus días parecían estar contados, que su cuerpo antes fuerte ahora se reducía a la debilidad de una enfermedad que parecía incurable y le estaba consumiendo lentamente.

Suspiro, frotando sus ojos con cansancio para intentar alejar los vestigios de unas nacientes lagrimas. No era momento para darse por vencido y aun tenía una promesa que cumplir.

Estaría al lado de Hermione, como ella siempre había estado a su lado.

En el pasado cuando estaba a punto de mandar todo a la mierda y darse por vencido fue su mejor amiga quien lo sostuvo y no lo dejo caer. Tenía muchos recuerdos de Hermione, tantos momentos especiales y decisivos en su vida, pero entre todos ellos recordaba uno con especial afecto que marco un cambio en su existencia.

Sirius, su padrino acababa de morir a manos de Bellatrix. Su muerte le marco profundamente y le hizo replantearse si valía la pena luchar, para seguir viendo morir a los que amaba. Quería con todas sus fuerzas desaparecer, dejar de cargar la responsabilidad de que todos esperaran que hubiera de salvarles cuando claramente no podía hacer nada contra el innombrable.

Hermione lo encontró el piso de su habitación que estaba completamente destrozada por la explosión de cólera y dolor que lo envergaba. Le pidió a gritos que se marchara, que le dejara solo, que no quería ver morir a nadie mas por su causa. Pero lejos de obedecer se hinco frente a el, sujetando su barbilla con fuerza, hizo que levantara el rostro para que la mirara.

-Las cosas son así... Por mucho que quieras, no cambiaras el hecho de ser "el niño que vivió" "El elegido" Ese es TU destino, contra el no puedes hacer nada. Pero el como te enfrentes a el, si esta en tus manos. –No fue solo la intensidad y firmeza de sus palabras, fue su mirada la que penetro tan dentro de el que se sintió sacudido. -No estas solo. Ya sea que lo quieras o no, siempre voy a estar contigo.

Después de eso lo arropo entre sus brazos para dejarlo llorar hasta que la angustia fue remitiendo poco a poco y la fuerza regreso en su interior con mas brío, recordándole que no era ningún cobarde para huir y que jamás estaría solo si la tenia a ella de su lado.

Cuanto la admiraba y la quería. Su presencia fue una constante en los momentos mas críticos de la guerra. Sin ella todo hubiera fracasado.

Todo era más sencillo a su lado. Tanto que por un momento pensó que comenzaba a enamorarse de Hermione.

Esos sentimientos habían comenzado a afianzarse en su corazón en los momentos mas desesperados, cuando se encontraban solos en medio de la nada, escondidos mientras buscaban los Horrocruxes. Siempre la había querido de una forma especial que nada tenia que ver con el amor carnal, pero en sus largas vigilias, cuando carecían de todo y solo se tenían uno a otro, los sentires se volvieron distintos.

Fue entonces que la vio no como su hermana, sino como una mujer en toda forma. Viéndose atrapado en una dualidad que le aterro por completo sabiendo que era prohibida para el, por lo que atribuyo su confusión al guardapelo que portaba en el pecho y que estaba tan maldito como para hacerle traicionar en pensamiento a su mejor amigo al desear a la chica de la que estaba enamorado desde siempre.

Cuando Ron regreso y ambos destruyeron el guardapelo, pudo ver las ilusiones terribles que veía su amigo, donde Hermione y el estaban juntos. Sepulto entonces cualquier afecto que no fuera fraterno y se aferro con mas ahincó al amor que descubrió en Ginny. Dejando que el tiempo se llevara su aturdimiento y las cosas volvieran a su orden natural.

Jamás volvió a pensar en esos días hasta entonces, al menos lo referente a sus sentimientos hacia Hermione. Aun ahora después de casarse con Ginny procuraba no pensar demasiado en ello, sabiendo que lo que sintió en aquel momento mientras danzaban al ritmo de una música imaginaria, tomados de las manos, sonriendo y mirándose a los ojos no debía ser real, sino un engaño que lo destruiría si lo permitía.

-¿Estas bien? –La pregunta de Ginny lo saco de su aturdimiento.

-Si. –Fue su escueta respuesta, alejando de nuevo las ilusiones pasadas. –Pensaba en Hermione.

-¿Qué exactamente? –Pregunto con desconfianza ocultando la ira que sentía de escuchar su simple nombre.

-Prometió venir mas tarde a traer tu vestido como dama de su boda. Le he dicho que accediste a serlo.

-No debiste.

-Se que no te agrada Malfoy, tampoco a mi. Pero creo que ya a sido bastante con negarte a ser su dama de honor como para que también le hagas el agravio de no asistir.

-No me voy a perder su boda, si eso crees.

-Entonces cúmpleme el capricho de fingir que no te importa quien sea el novio y usaras ese vestido para hacer feliz a Hermione.

-Sera como tu quieras. –Contesto con una sonrisa fingida antes de abandonar la habitación.

Cuando cerro la puerta tras salir, se recargo en ella tragándose las lagrimas y pensando con rabia que podía hacer para arruinar la estúpida boda para que no se llevara acabo.

*o*O*o*

Se levanto por inercia de la cama, cuando el timbre de la puerta no dejaba de sonar. Caminaba a paso lento, descalza, frotándose los ojos para intentar despertar por completo. Su cabello estaba completamente alborotado dándole una apariencia leonina, por eso siempre lo tejía en una trenza antes de dormirse, pero había caído tan cansada que ni siquiera recordó hacerlo.

No tenia idea quien pudiera ser tan temprano, ni siquiera tenia cabeza para pensar en su apariencia y que iba a abrir estando en pijama.

-¿Quién es? –Pregunto en un bostezo, girando el pomo de la puerta.

-¡Leona! –Escucho que le decían en tono jocoso y eso le hizo despertar de golpe.

-¿Que? -Atontada todavía por el sueño los vio pasar por su lado para hacerse paso al interior de su casa.

-Con esas fachas "leona" es lo mas amable que escucharas. –Le dijo con una sonrisa de suficiencia su prometido.

-¡Alguien me debe 100 galeones! –Declaro el castaño Nott de buena gana.

-No molestes Theo.

-Apuestas, son apuestas. –Acuso señalando a la morena con fingido enfado.

-Te pagare. –Soltó con un bufido de frustración Pansy quien ya tenia en alto la varita para hechizar la diminuta sala para ampliarla a base de hechizos.

-¿Qué hacen? –Pregunto temiendo la respuesta viendo como el trió catástrofe la ignoraba por completo y hacían su santa voluntad como si ella no estuviera.

-Sera mejor que vayas a cambiarle. –Le indico Draco después de unos minutos.

-Primero explícame de que va esto. –Dijo comenzando a enfadarse.

-Por mi esta bien si se quiere quedar asi. –Levanto una ceja de manera coqueta fijando sus ojos azules en la corta camiseta que se ceñía a su torso mostrando el nacimiento de sus generosos pechos.

Hermione se sonrojo por completo cubriéndose de la mirada del castaño tras Malfoy que no parecía para nada divertido por el comentario de su amigo. –¡Contrólate! –Advirtió.

Nott levando las manos en señal de rendición y se giro para enfocar su atención en Pansy que ya había despejado por completo los pocos muebles de la sala, dejando la apariencia de un salón de buenas proporciones.

Granger no tuvo mas remedio que correr a su habitación para ponerse algo mas decente, intentar aplacar su indomable cabello lo suficiente y arreglarse para no parecer una pordiosera entre las tres serpientes que vestían de manera impecable.

Para cuando regreso a la sala, el lugar estaba irreconocible, además de ampliarlo mágicamente, estaba mejor iluminado y en un rincón ya se apilaban filas y filas de ropa de toda clase, además de un vestidor y un biombo largo y alto lleno de espejos de cuerpo entero.

-Pueden dejarnos solas. –Pidio de mala gana la morena con una mano en la cintura al ver que ninguno de los dos hombres parecían dispuestos a marcharse.

-¿Nos podemos quedar Pansy?

-No.

-Y si olvidamos el dinero que me debes. Por cierto Granger, gracias. Me has hecho ganar los 100 galeones mas fáciles de mi vida.

-¿Yo? –Pregunto incrédula y curiosa.

-Pansy esperaba encontrarte sin tu melena.

Hermione se llevo la mano a su largo cabello que estaba sujeto en una cola alta. -¿Porque?

-Sera mejor que te calles. –Advirtió con una mirada amenazante.

-Hermione será parte de la pandilla al casarse con Draco, es justo que se entere de algunas cosas. Además ya no puedes quejarte de ser la única chica entre tanta testosterona.

La castaña fijo su mirada en la de la morena, que no parecía muy complacida, pero que se estaba pensando las cosas lo suficiente para contestar a Nott.

-Este bien. –Acepto al final con las mejillas rojas.

Theo se froto las manos divertido, completamente dispuesto a contar la historia detrás del corte de cabello de su amiga.

-Lo que pasaste ayer con la madre de Draco, lo paso Pansy hace algunos años. Digamos que es algo así como una prueba de resistencia.

-No entiendo.

-No es algo difícil de entender, la señora Malfoy prueba tu carácter llevándote al extremo. Nuestra querida Pansy desde entonces lleva el cabello corto para recordar que nunca debe dejar de ser ella misma para complacer a otros, aunque sea tu aparentemente futura suegra.

Draco no decía nada, solo los observaba, aunque internamente se sentía orgulloso de encontrar que Hermione no cedió frente a su madre y seguía conservando sus rizos. Sonreía internamente al disfrutar de esa dinámica entre las pocas personas que le seguían importando, además de su madre.

Nott y Parkinson era los hermanos que nunca tuvo y les agradecía aun cuando no lo dijera en voz alta que no le cuestionaran y le apoyaran como siempre.

Hermione se quedo en silencio después de lo que conto Nott, sin poder creer completamente lo que le decía. Pero por el rostro molesto y la mirada asesina que le dedicaba la morena por sus burlas, todo parecía ser cierto. Se sintió repentinamente preocupada de estar entrometiéndose en sus vida o que ese matrimonio concertado dañara a Parkinson de alguna manera.

-¿No te importa que me case con Draco? –Pregunto con cautela y Nott estuvo a punto de reír pensando que era una broma, hasta que se dio cuenta que la castaña hablaba en serio y parecía genuinamente mortificada.

-En lo absoluto.

-Estas segura.

-Mira Granger eso es pasado, cosa de adolecentes hormonales. Éramos buenos en la cama, pero fuera de eso no tenemos nada en común. –Dijo con simpleza encogiéndose de hombros.

A pesar de tales declaraciones no se sintió incomoda, agradecía la sinceridad de la morena, con su peculiar forma de ser.

-De acuerdo. –Admitió. –Ahora me van a decir de que viene todo esto. –Dijo señalando alrededor.

-Es tu sesión de moda. –Le dijo Pansy y Hermione no pudo evitar sentir un escalofrió.

. . .

Cerca de mediodía, después de que la morena le hiciera medirse cientos de prendas de todo tipo, Nott y Malfoy regresaron para llevarlas a almorzar antes de acompañar a la castaña a la cita puntual con Narcisa.

Hermione creyó que podría tomar un respiro en el famoso almuerzo pero estaba muy equivocada, pues a penas llegaron a un finísimo restaurante ahora fue turno de Nott de "instruirla" en los buenos modales en la mesa, la degustación de vinos y los mas adecuados según la comida, la utilización de los cubiertos y todo tipo de protocolo según el evento de que se tratara.

Se ofendió bastante de que creyeran que era algo asi como una cavernícola, pudiera ser que no tenia los finos modos de los de su clase, pero por supuesto que sabia dirigirse con propiedad y emplear los cubiertos de manera adecuada.

Poco pudo probar y beber antes de ser encaminada a la Mansion de los Malfoy para seguir con su instrucción a manos de Narcisa.

Para la noche estaba completamente extenuada, física y mentalmente, mucho mas que le día anterior. Draco pasó a recogerla a la mansión de sus padres y se aparecieron dentro del departamento de la castaña. Hermione le invito un café para seguir viendo los detalles que faltaran de la boda. Después de llevarle una taza de humeante líquido se sentó en el sillón a un lado de Malfoy y sin sentir se quedo dormida.

Draco termino cargándola, para llevarla a su habitación y dejarla descansar al menos por unas horas, pues sabia que a la mañana siguiente Pansy no la dejaría ni respirar, pues la llevaría a comprar zapatos para combinar con su nuevo guardarropa. No podía menos que compadecer a Granger de solo imaginar lo que le esperaba.

*o*O*o*

La conversación con Theodore Nott le aclaro muchas cosas y de alguna manera le sirvió para sacar de su sistema sus recientes aflicciones. Aun le calaba muy hondo la traición de Ginny y sus sentimientos por ella aunque menos intensos seguían causando estragos.

No tenia claro si la quería realmente o si solo era una pasión enfermiza que le hacia desearla. Se había aferrado a ella con todas sus fuerzas hasta el punto de hacer a un lado sus frías formas, dejándose envolver por el calor de su cuerpo y las promesas de una vida distinta.

Pero los hechos ahí estaban, le explotaron en la cara sus pretensiones cursis y baratas de formar una familia. Entonces estaba dispuesto a cobrar la afrenta y sacar el mayor provecho posible.

Limpiaría su nombre y cobraría venganza, pero ¿Podría sacar algo más que eso? Según Nott, sí podría, si lograba aprovechar la oportunidad en otros sentidos.

-Granger es especial, sacaría el lado bueno incluso de las piedras si fuera posible.

Se lo dijo con una sonrisa burlona en los labios, pero lo conocía lo suficiente para interpretar su mirada y sus formas para saber que hablaba completamente en serio.

-Y a decir verdad nosotros estamos tan podridos que necesitamos mas luz que el resto. No dejes pasar esta oportunidad Draco, no desearía tener que decir "Te lo dije"

Las palabras de Nott seguían retumbando en su cabeza como un mantra y aunque sabia que posiblemente tenia razón, no estaba seguro si podría volver a confiar en alguien lo suficiente para entregarse en una relación una segunda vez.

-Granger no es Weasley, tenlo presente y no tires tu mierda a quien no lo merece, si no quieres que te la regrese.

Draco se preguntaba si podría lograr enamorarse de Granger y a su vez conquistar su amor, para hacer que se olvidara de Potter para siempre.

Era una cuestión delicada que le calaba en el orgullo y amor propio. Su futura esposa estaba enamorada de su némesis y no sabia como digerir la situación lo suficiente como para no joder mas la delicada relación que apenas estaba cultivando con Hermione.

Malfoy no esperaba mucho de su boda en cuestiones afectivas, siendo realista los de su clase la mayoría de las veces si no es que siempre, contraían nupcias con motivos económicos o beneficios que nada tenían que ver con el trillado y engorroso amor.

Si Ginny Weasley no se hubiera puesto en su camino, el aspiraría sin pena ni gloria a un matrimonio concertado sin mayores pretensiones que un acuerdo beneficioso, sin embargo, la pelirroja le hizo plantearse varias cuestiones que antes había tenido por reglas estrictas.

Quería ser diferente a sus padres en todos los sentidos. Habia dejado atrás las estupideces de la sangre y las ínfulas de sentirse superior por ser de linaje puro. De esa misma manera aspiraba a algo mas que la concertación de un contrato, para elegir su pareja por un sentimiento y no un valor en galeones.

Todo se fue a la mierda, dicho sea de paso, quizas por ese motivo su boda con Granger le dejaba un sabor amargo a pesar de lo mucho que le beneficiaria a la larga tanto a el como a su familia.

Ahora las preguntas eran ¿Podría amarla? Sentir por ella algo real que lograra calentarle el alma ¿Lograría que lo amara? Olvidando a Potter ¿Podrían obtener juntos una verdadera felicidad? Dejando de lado los frustrados amores que los habían llevado a que unieran sus vida.

Seria interesante descubrirlo, pero quizás, solo quizás fuera demasiado doloroso darse cuenta que era incapaz de volver a amar.

Hermione era una elección ideal en muchos sentidos. Era bonita sin poseer una belleza extravagante, era demasiado dulce para su gusto, pero tenia una fuerza y una manera de ser siempre directa que le parecía atractiva. Tal vez seria fácil llegar a amarla, pero por ahora no podía alejar por completo el recuerdo de Ginny y eso le molestaba profundamente.

*o*O*o*

La Boda

Pansy, una tarde prometedora…

No hizo preguntas, pues no necesitaba respuestas. Cumpliría con su papel de mejor amiga hasta el fin, aunque la mayoría de las veces no comprendiera los motivos que movía a Draco, estaría para el, de la misma manera que siempre estuvo para ella.

Contrario a lo que pensaba la mayoría de las personas que los conocían, ella no estaba enamorada de Malfoy, al menos ya no como en el pasado. Sí, le quería. Pero era ese tipo de amor que no es romántico, pero si incondicional.

Quizás si en el pasado, durante el colegio, le hubieran preguntado si lo amaba, no hubiera dudado en contestar que estaba completamente enamorada, pero de eso ya había pasado mucho tiempo. Lo suficiente para darse cuenta que en verdad lo amaba de manera platónica, pero que incluso ella admitía que nunca podrían estar juntos, se parecían demasiado para eso.

Perdieron juntos la virginidad, esa fue una de las muchas primeras veces que compartieron y sufrieron uno al lado del otro. No solo en los terrenos de una cama y las paciones de la enfebrecidas hormonas que los dominaban en ocasiones hasta entrada la madrugada, sino en ámbitos mas oscuros y dolorosos. Ambos fueron marcados al mismo tiempo como mortifagos, cagaron el peso de la seguridad de sus respectivas familias sobre sus hombros, además de soportar el miedo ante algún fatídico desenlace.

Compartían sus cuerpos como una manera de mitigar sus tribulaciones, para olvidar por los lapsos cortos que se tenían, el futuro obscuro e incierto que los acechaba. Muchas noches solo se abrazaban y lloraban sin juzgarse, permitiéndose sacar un poco del veneno que los estaba quemando por dentro, para por la mañana seguir mostrando sus altivos y fríos rostros, esas mascaras elaboradas que les permitía ocultar sus verdaderos tormentos.

Ellos como buenos Slytherin no eran sentimentales, estaban acostumbrados a no mostrar ese tipo de debilidades, pero eso no significaba que no hubiera lealtades solidas que trascendían hasta el punto de confiar su vida en el otro.

Por ese cariño que les unía, les pareció lo adecuado que sus padres en primera instancia les comprometieran en matrimonio, por esa razón Pansy paso por el escrutinio de la Señora Malfoy, quien termino cortando su cabello, sin embargo, la alianza prevista se rompió cuando después de la guerra sus respectivos padres fueron juzgados y condenados.

No era algo que les pesara realmente, a pesar de la disolución del contrato, siguieron siendo aun mas cercanos que antes. Después de todo Theo y Draco, eran todo lo que tenía la morena desde antes de que estallara la guerra y después cuando sus padres fueran condenados a pagar sus culpas tras las rejas, ellos la acogieron como a una hermana, sin segundas intenciones.

Así que si Draco le pedía que se volviera la sombra de Ginny Potter, lo haría, con mas placer que obligación. Pues uno de sus deportes favoritos era hacer rabiar a las chicas obsesionadas con su blondo amigo.

Era posible que no tuviera ninguna amiga, pero esperaba que Theo tuviera razón sobre que Hermione podría ser la primera si le diera la oportunidad. La verdad necesitaba una con mucha urgencia, estaba cansada de lidiar solo con los chicos y tanta testosterona.

Fue una experiencia nueva y sumamente refrescante poder tener una chica en "la familia" para arrastrarla de compras, sin que se estuviera quejando todo el tiempo.

Con eso en mente siguia a la pelirroja que intentaba entrar en la mansión con no muy buenas intenciones.

-¿Perdiste el camino Weasley? –Pregunto venenosa.

-Buscaba el tocador Parkinson y te recuerdo que mi apellido ya es Potter.

-Es toda una lastima debo decir.

-¿Que? –Pregunto sin ocultar la molestia.

-Que te desviaras tanto cuando los servicios que se habilitaron para los invitados están en aquella dirección, acá solo puede estar la familia. –Se dijo regalándole una enorme sonrisa, burlándose de ella.

Ginny estaba segura que no era una coincidencia encontrarse con Parkinson, pues no era la primera vez que se topaban desde que llegara al lado de Harry para la boda. Incluso la morena fue la encargada de darles la bienvenida y conducirles a un Chalet en los jardines cercanos donde se efectuaría la boda para que Potter pudiera descansar del bullicio de afuera hasta que comenzara la ceremonia.

Airada se giro en la dirección que le señalaba Parkinson, apretando los puños con frustración. Fue una odisea excusarse de su marido para poder ir en busca de Draco dentro de la mansión, como para que echara por tierra sus planes con tanta facilidad.

Pansy la dejo avanzar unos metros antes de seguirla de manera disimulada. La tarde a penas comenzaba y parecía bastante prometedora.

. . .

Las expectativas de Narcisa Malfoy…

Astoria era la personificación de la perfección para Narcisa, no solo era una joven hermosa, proveniente de una familia distinguida de la alta sociedad, sangre pura, además de que nunca se vieron implicados en la guerra o con el innombrable haciendo que fuera una de las muy pocas familia que no cargaban con el estigma social con los que lidiaban la mayoría de la alta aristocracia mágica.

La joven Greengrass tenía todas las cualidades para ser una Malfoy, no solo la casta y el porte, sino la fortuna y el nombre, sin embargo, Draco se empecino en negarse a ese matrimonio alegando que el no se casaría con alguien que no fuera de su elección.

Para darle mayor énfasis a sus palabras habia tomado su maleta y se marcho del viejo continente para poner tierra y agua de por medio y poder dirigir su vida como le diera la gana, sabiendo que no podría seguirle debido al arraigo al que estaba sujeto su marido.

Aun cuando se mostro herida por la partida, no podía culparlo, paso por demasiadas cosas por causa de Lucius y de ella misma, era comprensible que quisiera por primera vez en su vida tomar las riendas de su existencia, aunque no dejaba de ser doloroso mantener un escueto contacto por medio de cartas impersonales y sombrías donde se limitaba a decirle que se encontraba bien.

Le tomo por sorpresa encontrar que en su ultima carta le contara sus planes de casarse con una prometida de la cual no dio mas datos que era su elegida y no estaba a sujeta a su aprobación. Que solo le pedía hiciera todos los preparativos necesarios para sus nupcias y que a su tiempo la presentaría para cumplir las formalidades.

Su corazón se lleno de regocijo al saber que el hijo prodigo regresaba a casa, aunque no le complació del todo no conocer a la jovencita a la que pretendía unir su vida, sin embargo, debía ser lo suficientemente hábil para no soltar cualquier conjetura al respecto.

Lucius no tomo de tan buen agrado el compromiso como ella, aun asi, sin mas posibilidades que resignarse a sus elecciones, hicieron cuanto pudieron para hacer los preparativos aun cuando sus condiciones actuales no les permitían hacer de ese evento lo digno que debían, como consecuencia de haber sido exiliados por completo de la alta sociedad mágica a la vez que todos les dieron la espalda y aun con su dinero se negaban a prestarles cualquier tipo de servicios.

La rubia esperaba que la llegada de Draco, trajera consigo la posibilidad de hacer de los preparativos medianamente a la altura, pero sus expectativas en muchos sentidos se vieron frustradas.

Hermione Granger no era de su agrado, no solo era una sangre sucia, sino que además era una chica simple que nada tenia que ver con lo que ella esperaba de la prometida de su único hijo.

Era demasiado altanera e independiente, cada dos por tres cuestionaba su autoridad y se negaba a hacer todo lo que le pedía, por mucho que le dijera que respetara sus costumbres no podía hacer que cambiara del todo para ajustarse a sus formas.

La joven Astoria estaba entre los invitados y al verla, no podía evitar suspirar con cierta nostalgia deseando que hubiera sido ella quien se desposara ese día con su hijo, sin embargo, ese sentimiento no le duro mucho cuando escucho la manera en la que los invitados hablaban solo maravillas de Hermione.

Se tomo entonces el tiempo de pensar con calma y revaluar las expectativas y compararlas con la realidad que la había alcanzado.

Hermione podía ser una hija de muggles, pero era querida y respetada por todos en el mundo magico, no por su dinero, su apellido o su abolengo, sino por su valor, lealtad y carácter, era una heroína, la chica que se enfrento al innombrable al lado de sus amigos.

Recordó como se negó a cortarse el cabello, su firmeza inquebrantable y como en el fondo se sintió un orgullosa de que tuviera el carácter suficiente para enfrentarla.

También era cierto que con su unión muchas cosas estaban cambiando para ella y su pequeña familia. Empezando por Lucius que parecía renovado a pesar de no tener varita, era un gran progreso salir de las paredes de la Mansión. En cuanto a Draco pudo ver por una fracción de segundo algo diferente en sus ojos grises cuando la música comenzó a sonar y Hermione apareció por el pasillo central del brazo de su padre, parecía orgulloso y feliz.

Sí, sus expectativas iníciales se vieron frustradas, pero eso no necesariamente era malo.

Rebelde como era su nuera se libro del peinado y las joyas para lucir su abundante cabello suelto, apena sujeto con la tiara que le obsequiara la noche anterior. Tenia que reconocer que se veía bastante bonita sin las restricciones del elaborado peinado y la algarabía que le impuso con formalismo. El rojo de sus labios resaltaba su piel al igual que el ramo de rosas.

Lo cierto era que estaba un poco molesta pues había pasado buena parte de la mañana haciendo que la arreglaran para que estuviera perfecta. Pero cuando paso por su lado con un aire orgulloso y tranquilo y se detuvo a su lado todo el enfado se esfumo al momento.

-Honrare su apellido a mi modo, se lo prometo. –Le susurro con una tímida sonrisa antes de salvar la ultima distancia que la separaba de Draco.

Narcisa no pudo mas que estar complacida, quizas Granger siempre será Granger en sus formas, pero estaba segura que como una Malfoy pondría muy en alto el apellido si se atrevía a enfrentarse a quien se le pusiera delante, como lo había hecho por ella.

Sus expectativas y la realidad variaban monumentalmente, pero ya no era algo que le desagradara.

. . .

Una copa para el padrino…

Pansy llego al lado de Potter con una copa en cada mano y de inmediato le ofreció una al joven que parecía cansado.

-Toma.

-Gracias pero no pudo beber.

-Lo se. –Contesto con una sonrisa enigmática. –Pero lo que te ofrezco no es un licor cualquiera, es un regalo del novio.

Harry tomo con desconfianza la copa, buscando con la mirada a Malfoy. No tardo en encontrarlo, como siempre parecía demasiado serio, pero levanto la coma brindando a la distancia para animarlo a beber antes de levantarse de su mesa con Hermione para dirigirse a la pista de baile.

-Me han dicho que te sentirás mejor, lo suficiente para que puedas tener un baile con la recién casada. –Le dijo en voz baja, antes de alejarse.

Sin pensarlo mucho se llevo la copa a los labios tomando un líquido azul claro que le quemo la garganta y le dejo un sabor mentolado intenso. Pasados uno segundo en efecto se sintió mucho mejor.

Ginny había dejado un momento a solas a Harry para ir a la mesa donde se encontraban sus padres, tratando de calmar a un ya alcoholizado pelirrojo. Cuando regreso a su lado su marido le pidió bailar y aunque le pareció extraño no se resistió pues era su oportunidad para acercarse a Draco.

-¿Te molestaría cambiar de pareja por un momento? –Le pidió Harry a Malfoy con una media sonrisa llena de un agradecimiento silencioso.

Hermione se tenso en los brazos de Draco al instante, de mil amores bailaría con Harry pero detestaba tener que permitir que Ginny se acercara demasiado a su marido.

-Sera un placer. –Dijo con afán de molestar a Hermione, quería ver si le afectaba la cercanía de la pelirroja. Tanteando el terreno si podrían llegar a algo en el futuro.

Cuando comenzaron a balsear despacio al ritmo de la música la castaña se mostro preocupada.

-¿Estas bien?

-De maravillas.

-¿Estas seguro? No quisiera que te excedieras, no hay necesidad.

-No puedes librarte de esta Hermione, se que no bailo muy bien, pero es obligación del padrino bailar con la novia.

La joven sonrió con cariño.

-Gracias por todo. –Sus ojos se pusieron brillantes por la emoción. –Ha significado mucho para mí que estés aquí y que convencieras a Ron.

-Te queremos demasiado para no estar en este momento tan importante para ti.

-Me da miedo preguntar que habrás hecho para convencerlo.

-Le ofrecí una rana de chocolate y una cena. –Bromeo.

-En verdad gracias.

-No tienes que agradecer. Eres mi hermana, nunca me perdería tu boda.

Hermione no pudo decir más, por miedo a romper en llanto. Solo le sonrió con cariño, con el corazón latiéndole con fuerza.

-¿Eres feliz? –Mucho.

-Estoy casado con la mujer mas maravillosa sobre la tierra y tengo por pareja de baile a otra hermosa mujer.

Sonrió de nuevo apartando la tristeza que esas palabras le traían. No se arrepentía de nada, si Harry era feliz.

Cuando la pieza termino Draco se acerco a ellos, llevando a Ginny del brazo.

La pelirroja parecía molesta, mas no dijo nada.

-Gracias Malfoy. –Le dijo con sinceridad el pelinegro marchándose a paso lento de regreso a su mesa al lado de su mujer.

Una nueva canción comenzó a sonar, Draco tomo a Hermione entre sus brazos para bailar con suma habilidad.

-¿Te ha salido bien?

-¿El que?

-Tus artimañas para estar cerca de Ginny.

-Si no te conociera bien pensaría que esta celosa. Además podría decir lo mismo. –Contraataco haciendo que Hermione se sonrojara.

-Fuiste tu quien acepto cambiar de pareja.

-Pensé que te gustaría bailar con tu verdadero amor.

Bailaban mirándose a los ojos de manera retadora.

-Si seguimos así no llegaremos a nada bueno y hoy debería ser un día especial para ambos. –Advirtió la castaña sin apartar sus ojos de los suyos.

-¿Qué propones entonces?

-Hoy hagamos de cuenta que empezamos de cero.

-Dudo mucho que eso sea posible.

-No hay imposibles Malfoy, solo míranos juntos. Cualquiera que nos conociera diría que esto era imposible. Ahora dime, lo intentaras o eres demasiado cobarde.

-¡Hagámoslo! –Le dijo con una sonrisa ladeada haciéndola girar tan rápido que la hizo reír a carcajadas.

Harry estaba solo de nuevo, alguien por accidente choco con uno de los meseros haciendo que derramara una charola llena de copas sobre la ropa de Ginny y esta furiosa tuvo que ir en busca de su varita al chalet, la necesitaba para secarse la ropa, aunque ella juraba que la llevaba consigo no la encontró por ningún lado.

-¿Otra copa Potter? –Escucho una voz a su lado.

Pansy se había sentado en el lugar libre que dejo Ginny para ofrecerle una segunda copa.

-¿Porque no? –Dijo con una sonrisa tomando la copa que le ofrecían, para tomarla de un solo trago. –Gracias.

-Por nada. –Contesto cortes y se perdió de nuevo entre la gente.

Harry estaba tranquilo, el dolor se había ido por un momento dejándole respirar con normalidad. Desde su lugar pudo ver a Hermione reír mientras Malfoy la hacia girar en la pista de baile. Parecía realmente feliz y eso le hizo sentir satisfecho.

Con ironía pensó que tenia mucho que agradecerle a Malfoy a pesar de que en el pasado le había hecho la vida imposible, ahora le estaba dando una posibilidad de sobrevivir, obsequiándole un poco mas de tiempo y estaba habiendo feliz a la mujer mas importante en su vida junto con Ginny.