*O*
"…No espero que muchos aprecien la sutil ciencia y el arte exacto de crear pociones, sin embargo, la minoría selecta que posea la predisposición yo le puedo enseñar como hechizar la mente y atrapar los sentidos... Yo les puedo enseñar a embotellar la fama, elaborar la gloria… y hasta detener la muerte…"
Severus Snape (Harry Potter y la piedra filosofal, primera clase de pociones)
*o*O*o*
Ser ahijado de Severus Snape no era gratuito, aunque la mayoría pudiera hablar sobre las preferencias que tenia el pocionista y jefe de casa con los Slytherin, especialmente con Draco Malfoy. Lo que no sabían era que no todo era tan fácil como parecía, al menos para el rubio.
Malfoy no solo tomaba las clases normales propias de su grado, era obligado por su padrino a tomas clases extra curriculares bajo su supervisión para perfeccionar sus habilidades en pociones y en otras materias menos nobles como Artes oscuras, por decir poco. Seguirle el paso era realmente agobiante, era perfeccionista al extremo y sumamente demandante.
Antes de que explotara la guerra y para mantener su mente entretenida lo obligo a estudiar el doble, entre todo los conocimientos que puso en sus manos, le presto extensos volúmenes de pociones poco conocidas o legales –que a su muerte heredo- Se sumergió de lleno en ese mundo de bebedizos para evadir la realidad y se volvió sumamente hábil en la creación de formulas tan complicadas y complejas que solo podían realizar contados magos, sin correr peligro de morir en el intento.
Quizás tanto empeño por parte de Snape, fue su manera de asegurar que Draco fuera una persona verdaderamente útil, con un futuro mas brillante que el suyo o el de su padre. Esperaba que con un poco de suerte su ahijado fuera capaz de buscar su propio camino, alejado de toda la mierda causada por su Lord. Por eso lo doto de las herramientas necesarias para impulsarlo por caminos menos escabrosos y oscuros, porque si bien le permitió tener acceso al lado más oscuro de las pociones y hechizos, fue para que viera los verdaderos alcances que podría tener una decisión mal tomada.
Si Snape pudiera ver en ese momento los logros de su único ahijado estarían sumamente orgullos. Con su esfuerzo creo su propia compañía de pociones cuando decidió comenzar de cero y había logrado encumbrarla en un proyecto mucho más grande de lo que hubiera jamás imaginado.
Cuando Draco decidió permitirse tener contacto con los muggles y aprender de ellos, tomo el impulso para transformar su negocio hasta convertirlo en la farmacéutica trasnacional más importante, pues fusiono lo mejor de ambos mundos, mágico y muggle para crear una marca innovadora que ayudaba a millones de personas con y sin magia.
Esa era la razón de su triunfo actual en los negocios y ni siquiera sus padres tenían conocimiento de los alcances que tenia la compañía fundada por su vástago. Pues para conservar la legitimidad del negocio y que la imagen no se viera obscurecida por su pasado tuvo el cuidado suficiente para que nadie supiera quien era el fundador.
Creada inicialmente como una pequeña empresa muggle de productos alternativos naturales, tuvo la posibilidad de que su apellido no trascendiera en primera instancia y después al legitimizarla con el mundo mágico para solicitar los permisos necesarios, para patentar y comenzar a distribuir sus productos. Con ayuda de su buen amigo Nott se hicieron los arreglos necesarios para que se guardara el anonimato de su creador, sin embargo, con toda la atención derivada de la boda, seria inevitable que tarde o temprano saliera a la luz. Draco esperaba que fuera mas tarde que temprano.
Mientras tanto aprovecharía que la noticia no trascendiera para intentar ayudar a Potter a sobrellevar su situación lo mejor posible y otorgarle un valioso tiempo, sin tener que estar dando explicaciones que no deseaba dar por ningún motivo.
A decir verdad sus motivos no eran del todo nobles. Le daba exactamente lo mismo que "Harry el Gran Salvador del mundo magico Potter" muriera o viviera, de hecho, siendo todo lo honesto que podía ser con el mismo, su muerte le traería cierto alivio pues dejarían de preocuparle los sentimientos que tenia Granger por el. Sin duda, si otro fuera el caso y el no estuviera a punto de casarse con Hermione, no hubiera intervenido aun teniendo las posibilidades de marcar una diferencia en la vida o muerte de ese desgraciado.
Sus razones para inmiscuirse eran claras, tenían nombre y apellido, por mucho que se resistiera a la idea. Hermione Granger, era la única razón por la se enfrentaría a la aversión que le tenia al pelinegro para ayudarlo.
No tenia un fin romántico volverse por un momento el héroe de la historia, que le estaba dando un obsequio sumamente valioso a su enemigo, por su bella dama. Para el, ese acto tenia que ver mas con saldar una vieja deuda que no le dejaba vivir en paz.
Hermione le perdono por haber sido un cabrón de mierda durante sus años de escuela, los insultos, malos tratos y todo lo que eso implicaba. A pesar de que sabía que era sincera, no podía quitarse de encima esa sensación de estarle quedando a deber algo demasiado grande.
Le parecía absurdo que pudiera perdonarle con tanta facilidad, cuando ni el mismo podía perdonarse todos sus actos criminales, pues aun cuando sus manos no se mancharon con sangre, su conciencia no estaba tranquila. Había demasiada mierda de por medio, causo mucho dolor, para que con un simple perdón y una sonrisa dulce, todo estuviera olvidado. Al menos por su parte, no se sentía satisfecho, ni sentía correcto que todo quedara borrado de un plumazo sin pagar con una cuota proporcional a sus crímenes.
Sabia que la castaña era lo suficientemente noble para olvidar su pasado y no juzgarlo, pero no deseaba dejar las cosas asi, quería pagar por fin su deuda con el karma para poder cambiar de pagina, como había dicho insistentemente Nott.
Ya era tiempo de dejar sus fantasmas y para hacerlo, deseaba estar en paz con la mujer que a partir de ahora seria su esposa, aunque ella en realidad no supiera el enorme cambio que estaba generando, para hacerle que se sobrepusiera al orgullo para ofrecer ayudar al que fuera su mas grande enemigo y aun ahora su rival de amores, aunque este no lo supiera.
Las palabras que su padrino dijera en su primera clase de pociones, las tenia grabadas a fuego en la mente mientras intentaba crear una poción que retardara lo síntomas que pudieran causar la gran mayoría de las maldiciones.
"…No espero que muchos aprecien la sutil ciencia y el arte exacto de crear pociones, sin embargo, la minoría selecta que posea la predisposición yo le puedo enseñar como hechizar la mente y atrapar los sentidos...
El estaba orgullo de ser de esa minoría. Se enfoco principalmente en el dolor con un conjunto ingredientes herbolarios como palmarosa, amapola e ylangylany; enfocándose en bajar la inflamación interna de los órganos, pues varias maldiciones literalmente te hacían explotar desde dentro, para ello empleaba cúrcuma, espino blanco, ginkgo y diente de león. Sumado a pequeñas dosis de morfina muggle y otros elementos que servían como catalizadores que aliviaban los espasmos musculares que se sumaban a la larga lista de malestares dolorosos.
"…Yo les puedo enseñar a embotellar la fama, elaborar la gloria… "
La fatiga crónica, debilidad extrema y perdida de coordinación los atacaba con altos concentrados de posición reconstituyente y proteínica, que tenia patentados.
y hasta detener la muerte…"
Por muy contradictoria que pudiera parecer para prolongar la vitalidad que gradualmente se estaba consumiendo la maldición utilizo los venenos más potentes de acromantula y basilisco en bajas cantidades diluidos con poción de filtro de la paz.
En suma eran pociones potentes poco conocidas y con posibles efectos secundarios a largo plazo. Pero era todo lo que tenían, lo único que parecía estar funcionando para hacer que Potter siguiera respirando aunque no era una solución del mal, era un remedio de los síntomas, mucho más de lo que tenían en un inicio.
Malfoy seguía en busca de una cura definitiva, esperando que cuando Potter mejorara, Granger no tuviera la imperiosa necesidad de permanecer a su lado para cuidarle y saber de su estado con tanto apremio como ahora. Quizás eso le otorgaría la oportunidad de ganarse su cariño y hacer que olvidara por completo a ese héroe de pacotilla.
Probablemente Draco no era consiente, que el peso sobre sus hombros iba menguando al tiempo que lograba sobreponerse a su arraigado orgullo para ayudar a alguien mas, sin importar las motivaciones que tenia para hacerlo.
Crear las pociones en base a la sintomatología que presentaba Potter no fue el reto mas difícil al que se enfrento, lo mas complicado fue superar sus propios sentimientos de aversión y rechazo para ir hasta su casa y ofrecerle su ayuda, aprovechando la ausencia de Ginny.
El simple hecho de tenerlo delante le causaba un sabor amargo en la garganta, habia demasiado entre los dos para fingir que el tiempo hubiera sanado las jodidas heridas en su orgullo y amor propio. Pero ahí estaba dispuesto a amordazar por un momento el pasado para intentar equilibrar su karma.
Fue breve y conciso, lo suficiente para dejarle claro que no le importaba realmente si moría o vivía en el proceso, que si a alguien tenia que agradecer su intervención era a Hermione, pero que ni siquiera ella debía enterarse de nada.
Salió de la casa aun inseguro por sus acciones, pero mucho más ligero.
*o*O*o*
Ronal Weasley
Parecía feliz. Lucia hermosa enfundada en su traje de novia con sus ensortijados rizos danzando con cada paso que daba y sus labios tintados de rojo. Verla le robo el aliento y al mismo tiempo se volvió mas real su infierno. Quizás sin darse cuenta un dementor estaba robándole en esos momentos toda la felicidad que posee para dejarlo completamente vacio.
Ella era su amor, su vida, su todo. Sin importar lo corto de su noviazgo y la distancia que mantuvieron después de la ruptura, el esperaba que el tiempo y el destino jugaran a su favor. Se prometió esperarla hasta que se diera cuenta que nadie la amaría de la misma manera y con igual intensidad con la que el lo hacia.
Alimento sus esperanzas en silencio, tal vez de manera infantil e inocente. Pero la quería tanto que era la única manera de mantenerse cuerdo y sereno ante la idea de perderla para siempre. Cuando supo de su relación con Malfoy su mundo se vino a bajo con sus sueños rotos y entonces renegó de todo, del destino, la vida y su maldita suerte.
Repitiéndose que si fuera cualquier otro, aceptaría aun con todo el dolor de su corazón que la había perdido, sin embargo, no entendía y nunca lo haría, como era posible tal acto de aberrante contradicción.
¿Cómo podía enamorarse de su verdugo? Del maldito que siempre la hizo menos e insulto hasta la saciedad, aquel que le llamo sangre sucia y se regocijo con sus lágrimas. El mismo que esperaba que muriera en las fauces de un basilisco para librar al colegio de su presencia.
Amor, era la simple respuesta. La razón de su dolor y su pena.
Con todo y sus resistencias, con todas esas preguntas sin respuestas satisfactorias y el dolor atravesando su corazón, estaba ahí, por Hermione, para verla caminar hacia el desgraciado que le estaba arrebatando lo que mas quería. Porque sin importar nada esa chica de cabellos castaños siempre estuvo para el.
La vio levantar su varita y unir su vida a otro hombre, para después sellar esa condena con un beso que lo mato un poco mas.
Bebió para intentar aplacar su rabia, para adormecer sus sentidos y que el dolor mermara. Copa tras copa, el licor se hizo camino por su garganta tratando de que la amargura se esfumara.
George y Charlie Weasley tuvieron que llevarlo a media recepción por su mal estado, tratando de prevenir un problema mayor. Ron se negaba, mas no le quedaba mas remedio que dejarse llevar. Lo último que vio fue a Hermione comenzando a bailar en los brazos de Harry con una sonrisa triste mientras le preguntaba si era feliz con Ginny.
Ron suponía que así era el amor y las decepciones, los amores no correspondidos y el vacio de viejos sueños que terminan desapareciendo entre los fragmentos. Amar es destruir y ser destruidos, un poco cada vez entre las decepciones y los corazones que aun rotos no dejan de latir.
*o*O*o*
Lucius Malfoy
Fue algo asi como una sombra en toda la organización mediática de la boda. Siempre que Granger se hacia presente en la Mansión para que su mujer la aleccionara con los protocolos a seguir para un evento de tal envergadura, se decía indispuesto, enclaustrándose en su despacho o en la amplia biblioteca que se había convertido desde que se le retirara su varita e iniciara su arraigo, en su santuario particular.
Aunque su presencia no fuera detectada, no necesariamente quería decir que no estuviera al tanto de todos y cada uno de los pasos que daba la impura para llegar a convertirse en una Malfoy.
Fue un testigo silencioso de sus avances, como de las resistencias en su carácter para acoplarse a las enseñanzas de Narcisa. Era incluso divertido ver la manera en la que trataba de contener su cólera para no dejarla mostrar ante las demandas a veces incluso innecesarias de su rubia mujer que deseaba templarla lo suficiente para no tener que avergonzarse en un futuro.
El patriarca Malfoy era lo suficientemente inteligente para saber que era un caso perdido querer cambiarla, era demasiado terca, obstinada y orgullosa de su origen para lograr algún cambio permanente o al menos significativo.
Tanto Narcisa como su hijo pensaban que el mantenerse al margen de todo el evento era su manera de mostrar su desacuerdo, pero no podían estar mas equivocados. Había algo que ni su mujer, ni Draco podían siquiera imaginar, un motivo por el cual Lucius se sentía satisfecho de la elección de esposa de su vástago.
Quizás nunca lo admitiría en voz alta, pues no podía ir en contra de los preceptos que antes tenia como leyes absolutas, referentes a la sangre y su pureza. Pero en privado y después de sus investigaciones exhaustivas en antiquísimos libros de magia, descubrió un dato por demás interesante, que ponía a Hermione Granger como la mejor candidata para ser su nuera. Era un plus que se tratara de una heroína de guerra y que de paso con ello reivindicara a su familia, porque sin duda la mayor aportación seria a largo plazo.
Era un gran descubrimiento que traería a los Malfoy en un futuro la mejor de las suertes, si sus predicciones eran correctas y estaba seguro que así era.
Lo que no podía saber Lucius era que existía un contrato prematrimonial que coartaba de tajo todas sus expectativas y que tendría que poner mucho mas empeño y jugar muy bien sus cartas para lograr que su apellido trascendiera.
Mientras tanto tenia que trabajar con la nula relación con Hermione. La oportunidad se presento dos días antes de tan esperado evento. Esa tarde su nuera no llego con intensiones de seguir con sus ensayos y asi se lo hizo saber a Narcisa a penas llego.
Esa visita en especial era de carácter profesional, la formalidad de su vestir, las carpetas con documentos y el maletín así lo hicieron notar en cuanto llego por red flu. A penas las llamas se disiparon solicito una entrevista privada con Lucius Malfoy.
Había tratado de postergar esa entrevista lo mas posible, pero ya no podía evadir lo inevitable. Narcisa personalmente, mas llevada por la curiosidad que por la cortesía la acompaño por un largo corredor hacia el despacho de su marido.
Toco la puerta antes de entrar, aunque la castaña estaba segura que no había escuchado que les concedieran el paso. Trato por todos los medios mantener a raya sus nervios, repitiéndose a si misma que ese era parte de su trabajo y que debía ser profesional.
No recordaba la ultima vez que vio a Lucius Malfoy, era posible que fuera durante el juicio, pero no podía estar completamente segura pues por su sanidad mental había tratado de bloquear los recuerdos mas perturbadores y dolorosos de aquel episodio negro de la guerra y los eventos posteriores. Además había estado presente en la mayoría de los juicios como parte de un comité encabezado por Harry, después de todo ellos poseían información privilegiada que podía marcar una diferencia significativa en los procesos de los juzgados.
Lo que si recordaba a la perfección era su rostro demacrado, estaba demasiado delgado, tanto que se notaban los huesos salientes de las mejillas, parecía haber envejecido de repente. La pulcritud que siempre lo caracterizaba ya no estaba presente, sus ropas aunque limpias no eran las finas e impolutas túnicas que siempre llevaba. Lucia enfermo y frotaba sus manos de manera compulsiva con nerviosismo, como si aun esperara que de un momento a otro por la puerta principal entrara el innombrable para terminar el trabajo que había iniciado en su mansión para matarle por sus fracasos.
Lo vio caminar cojeando un poco por los grilletes en los tobillos que le impedía moverse con rapidez, sus cabellos largos no hacia más que acentuar la delgadez de su rostro y lo descuidado de su imagen.
El Lucius Malfoy que tenia en ese momento frente a ella era su versión mejorada mil veces de aquel día. Seguía todavía delgado, pero su rostro estaba mas relleno y repuesto, su largo cabello a pesar de las notorias canas en las sienes estaba lustroso y brillante, de apariencia suave y prolija. Volvía a usar sus túnicas finas e impecables.
Bajo su mirada, se sintió un tanto cohibida pero intento no demostrar el nerviosismo que le seguía causando estar en su presencia. Pensó que Draco tenía el mismo color de ojos y tal vez incluso empleaban la misma frialdad en la mirada cuando deseaban intimidar a sus presas.
-Buen día, Señor Malfoy. –Saludo con cortesía manteniéndose firme y conteniendo la molestia que le causaba que la mirara de arriba a bajo sin ningún disimulo.
-Buen día. –Repitió con fría cortesía. –Por favor tome asiento señorita Granger. –Señalo una de las dos sillas que estaban frente al escritorio.
Narcisa se mantuvo de pie, sin apartar la mirada de su esposo. No necesitaban de palabras para comprenderse, sabia que esa jovencita que tenían delante tenia el poder de ayudarles o dejarles hundidos donde estaban.
-Si no es mucho atrevimiento de mi parte, creo que será mejor que usted también este presente en esta entrevista Narcisa.
Lucius sonrió con petulancia.
-¿Me tiene miedo? –Se burlo.
Hermione levanto la vista de las carpetas que estaba acomodando sobre el escritorio, se tomo el tiempo para contestar, no sin antes devolverle una sonrisa de suficiencia. –En absoluto Señor. –Dijo tajante sacando de un pequeño maletín que también llevaba una caja de madera que coloco a la derecha de las carpetas y en la que poso su mano como si la acariciara.
La respuesta hizo que por un breve segundo la sonrisa del rubio se le congelara en los labios con incomodidad y sin poder evitarlo desvió la vista a la curiosa caja con aprensión por un momento antes de volverla a anclar en los ojos castaños que parecía demasiado seguros de repente.
-Si estoy pidiendo que su esposa se encuentre presente es por que a ella también le ataña el asunto que vamos a tratar.
Narcisa no necesito de más para sentarse elegantemente en la silla de un lado.
-Somos todo oídos. –La insto a que hablara de una buena vez, tratando de contener el ligero temblor de sus manos.
Desde que le negaran volver a hacer magia y le despojaran de su varita, había desarrollado la manía de frotarse las manos de manera nerviosa para tratar de ocultar el ligero temblor en su mano derecha.
Le era inevitable no sentir un cosquilleo corriendo por los dedos, que se extendía por la palma de su mano y subía mas allá del antebrazo. No se necesitaba ser un genio para saber que era a causa de haber perdido una extensión de si mismo. Quitarle su varita fue tanto como cortarle un brazo o una pierna.
-Estoy aquí para finiquitar los detalles de la liberación condicional de su arraigo domiciliario. Este es el contrato vinculante que deben firmar para otorgarle dicha concesión. –Le dijo pasando una de las carpetas a Lucius y otra a Narcisa.
-¿Debemos firmar? –Pregunto comenzando a leer los documentos que tenia en la mano.
-Usted, la señora Malfoy y yo, por supuesto. –Aclaro.
-¿Por qué tendría que firmar mi esposa? –Pregunto en voz alta mientras seguía leyendo todas las clausulad del contrato.
-Su libertad condicional estará vinculada a mi, por ser quien obtuvo el indulto, pero también estará ligada a su esposa, ella responderá ante la ley en caso de que usted no cumpla con el acuerdo.
-¿Y si me niego? –Pregunto molesto.
-En ese caso, todo seguirá como hasta ahora. Pasara los años que le quedan de su condena dentro de las paredes de su Mansión.
Narcisa se encontraba pálida y en silencio, sin ser capaz de leer el documento que tenia entre sus manos. Hermione al verla tan afectada a la mujer que siempre mantenía el rostro inexpresivo se conmovió lo suficiente para hablarle con amabilidad.
-Esto es solo un requisito, dudo mucho que usted pusiera en riesgo a su mujer por intentar huir. Deben comprender que este recurso legal es nuevo y por tanto esta sujeto a la completa aprobación del Señor ministro, quien a pedido que se garantice que usted no aprovechara esta oportunidad para escaparse de pagar de una manera u otra sus culpas.
-Yo estoy de acuerdo. –Dijo la rubia recuperando el aplomo.
Lucius no podía estar más agradecido con Narcisa, a pesar de todo lo que vivieron aun seguía contando con su incondicional apoyo. Inclino la cabeza hacia su mujer con un digno movimiento que intentaba expresar su agradecimiento.
Hermione se removió incomoda en su asiento ante el intercambio de miradas de sus suegros, que sin decir palabras parecía que mantenían una conversación privada con solo verse con fijeza. Le pareció algo tan intenso e intimo que no pudo evitar sonrojarse y desviar la mirada hacia otra parte intentando aplacar el ardor de sus mejillas.
Les concedió unos minutos mas mientras acomodaba algunos pergaminos sueltos que debían también firmar.
-Este convenio es el primero de su clase y su concesión esta sujeto a varios puntos irrefutables, entre ellos los mas importantes son que debe presentarse en el ministerio una vez por semana para firmar la condicional, debe ser puntual y nunca faltar, de hacerlo se revocaría su permiso de manera definitiva. No puede salir de la ciudad a menos que tramite el permiso en el área legar y para tal hecho seré yo quien deba acompañarlo lo que dure su estadía en otro lugar.
Al menos las primeras reglas no le parecieron tan extremas a los señores Malfoy, quienes escuchaban con atención, sin dejar de inspeccionar por su cuenta los documentos, al menos así lo hacia Lucius.
-El derecho de utilizar magia a sido revocado desde el momento que se retiro su varita, sin embargo, sabemos que bien puede hacerse con otra y eso el ministerio lo tiene terminantemente prohibido. Para asegurar que esto no ocurra esta obligado a portar esto. –Le dijo abriendo la caja de madera que era del tamaño de un libro y acercándolo para que viera el contenido.
Cuando Hermione abrió la caja, quedo a la vista tres finos brazaletes
-Este es un detector de mágica, además de un localizador, se colocara en su muñeca derecha como un brazalete o bien puede reducirse al tamaño de un anillo si asi lo prefiere, pero una vez colocado no podrá retíralo usted, solo yo o el mismo señor ministro puede hacerlo. El segundo lo deberá usar su esposa y el otro yo, por las razones que señale al inicio.
Narcisa tomo uno de los brazaletes para observarlo de cerca.
-Estos brazaletes fomentan el vinculo mágico, aseguran que usted siempre este localizable y se pueda comprobar que cumpla con todas las reglas y restricciones que tiene impuestas.
-Me parece bien. –Admitió después de mucho pensarlo.
-Si están de acuerdo es esto, solo faltaría un detalle mas.
-¿Cual? –Pregunto tensa la rubia.
-El que se le otorgara la libertad condicional no es gratuito. –Dijo Hermione con incomodidad sabiendo que se esperaba una batalla campal en cuanto dijera la ultima clausula. –Deberá pagar sus cuentas con la sociedad haciendo labor social.
-¿Labor social? -Pregunto Lucius pálido como la cera, sin comprender a que se refería.
En cuanto Granger termino de explicar en que consistía la labor social, en términos que alguien del abolengo de gran Lucius Malfoy pudiera procesar, además de los programas en los que podía entrar para cumplir con el numero de horas que se le pedían semanalmente, todo se detuvo un segundo antes de ponerse a maldecir. Si toda la situación no fuera suficientemente mal, cuando hizo la aclaración que debía ser en el mundo muggle donde cumpliera con dichas horas todo se fue de madres.
El Señor Malfoy se levanto de manera tan abrupta que la enorme silla en la que había estado sentado se cayo hacia atrás con gran estruendo. Antes de que este se pusiera a gritar a todo pulmón y maldecir al ministro, -de paso también a los muggles,- mientras hacia espavientos de indignación con las manos incapaz de contenerse.
Narcisa se había levantado hasta ponerse al lado de su esposo para intentar calmarlo. Primero lo tomo del brazo y lo condujo hasta el sillón de piel negra que se encontraba a pocos metros del escritorio, el suave toque de su mano logro que dejara los gritos, pero no asi las maldiciones que salían de su boca unas tras otras en francés, alemán y ruso, según pudo entender Hermione.
Lo hizo sentarse, quedando de pie a su lado con su mano apretó su hombro para reconfórtalo.
La castaña espero pacientemente a que la cólera irrisible de su suegro amainara lo suficiente. Se mantuvo imperrima mientras esto ocurría, tratando de contener su propia furia derivada de los insultos y palabras hirientes que soltó de manera venenosa contra los muggles.
Cuando Lucius fue dueño de nuevo de si mismo, recuperando el aplomo perdido y arrepentido por dejarse dominar de esa manera, camino de vuelta al escritorio con Narcisa del brazo, le acomodo la silla con galantería para que se sentara, levantando después la silla que derribo en su ataque de cólera.
Para el momento que ajusto su túnica y paso su manos por su cabello en un ademan demasiado familiar para Granger al haberlo visto antes en Draco varias veces. Se encontraba nuevamente controlado como si nada hubiera pasado minutos antes.
No era así para Hermione que tenía la mirada llameante de indignación y esta vez no se esforzó en ocultarlo, aunque no tendría el mal gusto de ponerse a su nivel como para gritarle todo lo que merecía.
-No voy a hacer eso. –Dijo por fin con dignidad el rubio, con una mirada que pretendía ser lapidaria y fría.
Granger sonrió con la misma frialdad. –¿Esta seguro? –interrogo sin apartar la mirada de la suya, ni perder la suficiencia de su sonrisa.
La rubia estaba visiblemente nerviosa, sabiendo que estaban a nada de perder la oportunidad de dejar el exilio social.
-Deberías reconsiderarlo Lucius. –Su voz era suplicante.
-No voy a humillarme, ni conformarme con menos de lo que merezco.
Hermione había tenido suficiente. –Usted merece terminar sus días dentro de una celda de máxima seguridad custodiada por dementores, si aun se empleara sus servicios en el sistema carcelario, por todas las atrocidades que ha hecho, por todo el dolor que causo a sus victimas. Considere que es afortunado de tener una esposa como Narcisa, que tuvo el valor de enfrentarse al innombrable para hacer un acto que le valió reivindicarse en el último momento, al inclinar la balanza a favor de Harry.
No elevo la voz en ningún momento pero eso no le quitaba el peso a sus palabras.
-También agradezca que tiene un hijo que es lo suficientemente bueno que a pesar de haberlo jodido tanto, no lo ha dejado a su suerte a pesar de que merece pagar por sus crímenes. Draco es la única razón por la que me tome la molestia de interceder por usted para que le otorguen un beneficio que no merece.
-¡No le permito!… -Intento el rubio reprimirla.
-¡No necesito que me permita nada! Esta será su casa, pero esta es una visita oficial. Asi que le advierto que si vuelvo a escuchar que se expresa de los muggles de la manera mezquina, arrogante y grosera en la que acaba de hacerlo, no solo le retirare mi ayuda, sino me encargare de que extiendan su pena al máximo por su racismo ¿Soy lo suficientemente clara?
-Lucius. –Intercedió Narcisa cuando recupero la voz.
-Si. –Se limito a decir.
-¿Quiere o no el acuerdo? Sabiendo las condiciones.
-¡Acepto! -No tenía más remedio que ajustarse a las peticiones de su nuera.
Hermione les indico donde debían firmar los documentos. Coloco en el dedo anular de la mano derecha de Lucius un anillo, Narcisa uso el suyo como brazalete al igual que ella.
-Esta es una copia del contrato. –Entrego una carpeta. –A partir del lunes próximo tendrá que cumplir con las especificaciones, por lo que le dejo estos folletos para que elige la opción que le parezca mas viable para cubrir las horas de trabajo social.
El señor Malfoy apretó los dientes para evitar gritar de nuevo sabiendo las consecuencias que pudieran tener sus arrebatos.
Cuando Granger estaba por retirarse, Narcisa la acompaño hasta la chimenea, dejando solo a su marido por un rato.
El gran Lucius Malfoy tuvo un escalofrió que le recorrió la espina dorsal hasta la nuca, erizándole los vellos de la piel. Jamás en su vida había tratado con muggles y ahora estaba siendo forzado a convivir con ellos y prestarles 15 horas de su valioso tiempo de manera semanal.
Definitivamente el infierno estaba en la tierra o al menos eso pensó mientras leia los encabezados en los folletos que le dejara Granger "Centro comunitario Hope" "Biblioteca del centro" "Geriátrico Buenaventura"
Fue un día terrible para intentar tener una relación pacifica con Hermione Granger. No fue demasiado brillante de su parte dejarse dominar por el pánico y permitir que su lengua se expresara por su cuenta.
*o*O*o*
A pesar de estar acostumbrado a tratar con Nott, conociendo su manera brutalmente directa de ser, en ocasiones lograba descolocarlo lo suficiente para dejarlo sin palabras, además de que terminaba preguntándose si estaba bien de la cabeza por tenerlo como mejor amigo.
-¿Por qué no le permites bailar con Potter? Seria un buen regalo de bodas.
-Eso es absurdo.
-Si lo piensas bien no lo es. Deja tus celos por un momento y piensa las cosas con objetividad, Granger no va a traicionarte, va en contra de sus principios. Además no es nada mas por contrato, te dio su palabra.
Draco bufo como toda respuesta.
-Sabes que lo ama, pero entre mas te aferres a alejarla de el, mas se empeñara en mantenerse cerca, no puedes hacer nada en contra de su afecto, pero puedes ganártela poco a poco y no creo que sea demasiado dejarla bailar una pieza con su amigo del alma.
-Querrás decir con su amor verdadero. –Dijo Malfoy tratando de contener su molestia.
-¡Lo que sea! –Dijo restándole importancias. –El pobre imbécil no puede ni mantenerse en pie, ¿A que le temes? Que te la robe cuando no puede ni con su propia alma ¿Tengo que recordarte que Hermione nos es Ginny Potter?
Theo no espero respuesta, dejo que terminara de arreglarse para la boda. Salió silbando de la habitación con las manos en los bolsillos después de sembrar la duda en su amigo.
Cuando inicio la recepción Draco le entrego a Pansy dos frascos con la instrucción del momento exacto y la manera en la que tenia que ser entregada a Potter.
Malfoy aun tenia sus dudas, pero si Hermione estaba poniendo de su parte para llevar un buena relación, el debía corresponder de la misma manera, aunque no supiera realmente la oportunidad que le estaba dando a Potter por ella.
Siguió con la mirada el camino que hizo Pansy hasta la mesa donde se quedo momentáneamente solo el pelinegro, noto la duda en su semblante cuando le paso una copa, para segundos después buscarle con la mirada.
Se limito a alzar su copa en señal de entendimiento para verlo beber un poco después de un solo trago todo el contenido. Tomo la mano de Hermione para conducirla a la pista de baile y espero mientras bailaban a un ritmo lento que Potter se acercara acompañado de su esposa.
-¿Te molestaría cambiar de pareja por un momento? –Escucho su odiosa voz, pero pudo detectar en ella algo así como agradecimiento.
Hermione se tenso en sus brazos
-Sera un placer. –Dijo con afán de molestarla tanteando el terreno para saber si le afectaba la cercanía de la pelirroja y si podrían llegar a cultivar algo real con su esposa en el futuro.
Los primeros segundos ignoro completamente a la pelirroja que parecía demasiado interesada en llamar su atención. Sus ojos y sentidos estaban puesto en Granger para tratar de saber si se mostraba afectada de algún modo por la presencia de Potter.
No encontró nada fuera de lo normal en su rostro, solo felicidad y un poco de melancolía. Se dijo a si mismo que podía lidiar con eso si se lo proponía.
-Por mucho que te empeñes en ignorarme y finjas poner tu atención en Hermione, a mi no puedes engañarme. Se que me sigues queriendo tanto como yo te quiero. –La pelirroja afianzo su mano en el cuello de Draco en una caricia disimulada.
-No finjo absolutamente nada. Mis intereses están puestos en mi mujer.
-¡Mientes!
-No tengo por que mentir.
-¡Perdóname! Se que me equivoque y estoy profundamente arrepentida, si me dieras la oportunidad puedo demostrarte que nada ni nadie me importa mas que tu. Podemos irnos juntos si quieres.
-No seas ridícula ¿Por qué querría huir con una zorra? Cuando tengo una verdadera mujer a mi lado.
-Solo tratas de lastimarme, para vengarte. Y se que estas en todo tu derecho.
-No te engañes Ginebvra. Creo que incluso tengo que agradecerte que te comportaras como una puta. Me diste una oportunidad privilegiada.
-¡Huyamos juntos! –Dijo suplicante mirándole a los ojos intentando revivir el fuego con su mirada.
-No cambiaria un suculento bocado, por una mierda como tu. –Dijo con rabia, al tiempo justo que se terminaba la canción y la tomaba del brazo para conducirla de vuelta con su flamante esposo.
Cuando llegaron al lado de Potter y Hermione, se despidieron con una extraña cortesía.
-Gracias Malfoy. –Las palabras del salvador del mundo mágico eran de agradecimiento genuino.
Una nueva canción comenzó y los recién casados se quedaron en la pista. Draco tomo a Hermione entre sus brazos para baila con completa maestría.
-¿Te ha salido bien? –Pregunto la castaña con notorio enfado.
El ceño fruncido así lo demostraba como la tensión en el cuerpo.
-¿El que? –Replico como si no entendiera la pregunta, aunque su sonrisa evidenciaba todo lo contrario.
-Tus artimañas para estar cerca de Ginny.
Los ojos de Hermione brillaban con intensidad en una mezcla de sentimientos que no sabia descifrar Malfoy. Poco la conocía realmente para saber que ocultaba en esa mirada tan expresiva, hasta el momento lo único que era capaz de detectar con completa facilidad era la rabia bullir o el enfado y ahora encontraba algo distinto.
-Si no te conociera bien pensaría que esta celosa. Además podría decir lo mismo. –Contraataco haciendo que Hermione se sonrojara.
Vio amainar el enojo después de un largo suspiro, estaba intentando controlar su carácter. Respiro una vez mas haciendo que su ceño se relajara.
-Fuiste tu quien acepto cambiar de pareja. –Su voz era de nuevo tranquila.
-Pensé que te gustaría bailar con tu verdadero amor. –Sus palabras sonaron mas resentidas de lo que deseaba.
Bailaban mirándose a los ojos de manera retadora, sin ser consientes que les observaban con fijeza.
-Si seguimos así no llegaremos a nada bueno y hoy debería ser un día especial para ambos. –Advirtió la castaña sin apartar sus ojos de los suyos, tratando de que su lado racional no se dejara dominar por reproches que ya no tenían sentido.
Hermione pensó en sacar de nueva cuenta el amor que el rubio tenia por Ginny para contestar sus ataques verbales contra sus sentimientos hacia Harry, pero no veía caso en seguir por ese rumbo. Bastante tenían que digerir sin la necesidad de escarbar en sus mutuas heridas.
-¿Qué propones entonces? –Pregunto enarcando una ceja con curiosidad.
-Hoy hagamos de cuenta que empezamos de cero. –Propuso al final luego de pensarlo unos segundos.
-Dudo mucho que eso sea posible. –Draco era completamente sincero en sus afirmaciones, por encima de lo que pudiera desear de un futuro con Granger aun dudaba que pudieran llegar a tener algo real.
-No hay imposibles Malfoy, solo míranos juntos. Cualquiera que nos conociera diría que esto era imposible. Ahora dime, lo intentaras o eres demasiado cobarde.
-¡Hagámoslo! –Le dijo con una sonrisa ladeada haciéndola girar tan rápido que la hizo reír a carcajadas.
No notaron los flases de las cámaras sumergidos en su propio mundo, esperanzados y deseosos de empezar de nuevo.
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Fue su primer beso verdadero, sino de amor, si con un autentico sentimiento de reconocimiento. Uno frente al otro cuando el calor vinculante del hechizo de enlace aun se sentía correr por la piel de sus manos que sujetaban sus respectivas varitas, y se extendía hasta el resto de su cuerpo, causando que todos los vellos se erizaran.
No sabían si era la calidez del hechizo a la forma en que sus miradas se conectaron, pero en el instante que sus labios se tocaron la electricidad corrió de nuevo por sus cuerpos.
Hermione cerro los ojos entregada al contacto, con un suspiro suave escapando de entre sus labios. Draco la apretó con suavidad contra su pecho, saboreado el sabor de esos labios rojos.
Fueron segundos donde solo se tuvieron uno al otro, en un contacto tan íntimo y tan distinto, tan efímero y cálido que les robo el aliento por unos instantes.
Se separaron obligado por la presencia de la multitud que comenzaba a aplaudirles; algunos un tanto incrédulos de lo que presenciaban, algunos otros gratamente sorprendidos y los menos rotos de rabia o desilusión
Ella sonrió con las mejillas sonrojadas y el no pudo hace mas que devolverle la sonrisa.
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La tarde cayo para los nuevos esposos entre el cumulo de emociones que se fueron sumando a lo largo de la velada. Una promesa fue hecha mientras bailaba, una que no tenia el carácter obligado de un contrato, sino la esperanza de disfrutar el tiempo que los uniera.
En la soledad de la alcoba nupcial, sin el bullicio de la gente, sin tener que mantener ante nadie las estúpidas formalidades se encontraron mirándose por vez primera sin las cargas que llevaban a cuestas.
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