Harry Potter fue creado por J.K. Rowling.

DC Comics fue fundada por Malcolm Wheeler-Nicholson.

Cross de FXRobalino.

Puede ser un Cross: Harry Potter/Marvel o Harry Potter/DC (O se pueden usar las tres).

Fem-Harry puede ser transportado a alguno de esos universos o uno donde estén conectados, pero sin que tengan una comunicación, más allá de lo que se ve en los libros de Harry Potter. (Es decir: La Reina de Inglaterra no puede mandar o mantener el Instituto Internacional del Secreto, ella es una Muggle y no sabe, ni debe saber nada)

Fem-Harry es una Reina (Tomado de la historia de FXRobalino Harry Potter: El Retorno del Rey), es un ser muy poderoso en niveles mágicos y tiene el alma de un animal de gran cantidad de magia, en su interior.

Fem-Harry debe tener chicas de ambos lados, las obligatorias (de Harry Potter) son: Hermione, Padma, Daphne y Susan.

Si se decide trabajar con DC son: Starfire y Blackfire.

Los magos deben de ser poderosos. Los magos deben de estar, a un nivel de amenaza aceptable, para no ser menos.

Fem-Harry y las chicas, deben de ser un grupo neutral, enfrentando a héroes y villanos.

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37: Beauxbatons y Durmstrang.

A la mañana siguiente, los alumnos de Ravenclaw y de Gryffindor, se dirigieron al invernadero, al ser la clase de Herbología, lo primero en esa mañana.

Las chicas, hicieron una mueca de asco, al ver las plantas más asquerosas, que verían jamás. Además, de que no parecían plantas, en lo más mínimo, sino babosas gruesas y negras, saliendo verticalmente de la tierra. Todas ellas, estaban retorcidas y parecían llenas de algún tipo de líquido extraño, en unos bultos violetas, que tenían aquí y allá.

—Son Buboturbérculos —dijo con énfasis, la profesora Sprout. —Hay que exprimirlas, para recoger el pus.

— ¿El qué? —preguntó Lisa Turpin, con una mueca de asco.

—El pus, Turpin, el pus —repitió la profesora. —Es extremadamente útil, así que espero no se pierda nada. Recuerden ponerse los guantes de piel de dragón, debido a que tienen efectos sobre la piel, bastante molestos, cuando no se han diluido. —Exprimir los Bubotubérculos resultaba desagradable, pero extrañamente satisfactorio. Cada vez que se reventaba algún bulto, salía de su interior un líquido espeso de color amarillo verdoso que olía intensamente a petróleo. Lo fueron introduciendo en botellas, tal y como lo había pedido la profesora Sprout, y al final de la clase habían recogido varios litros. —La señora Pomfrey se pondrá muy contenta. —Comentó, mientras colocaba un corcho, en la última botella. —El pus de Bubotubérculo es un remedio ideal para las formas más persistentes de acné. Evitará a futuro, que los alumnos recurran a ciertas medidas desesperadas.

— "Como Eloise Midgen" —susurró Hannah Abott, a Susan Bones. — "Se lanzó una maldición a sí misma, para tratar de quitarse los granos"

—Una medida muy estúpida —dijo la profesora Sprout, frunciendo el ceño. —Afortunadamente, la Señora Pomfrey, logró colocarle la nariz, dónde le correspondía.

La campana resonó, señalando el final de la clase. Los alumnos abandonaron los terrenos, para dirigirse a su siguiente clase.

Algunos alumnos caminaron por el prado, los otros, fueron hacía el acogedor interior del castillo.

—Están entrando en una fase muy importante, de su educación mágica —les dijo Minerva, cuando todos se sentaron en el salón de clases. —Están acercándose sus exámenes TIMO. Deben ustedes de prepararse.

— ¡Pero si no tenemos TIMO, hasta quinto curso! —gritó un horrorizado Dean Thomas.

—Puede que eso sea verdad, Thomas. Pero créame: van a agradecer, el prepararse lo mejor posible —dijo McGonagall, con severidad. —Las señoritas Granger y Kent, siguen siendo las únicas, capaces de convertir el erizo en un alfiletero. Permítame que le recuerde, Thomas, que su alfiletero, se vuelve una bola, cuando le acercan un alfiler.

Leían pasajes de las guerras contra los gigantes, del siglo XII, y tenían que descubrir antídotos a venenos, a través del color y olor de las pociones (o, mejor dicho, venenos) que hervían suavemente, en los calderos; luego de que Snape diera a entender, que envenenaría a uno de ellos.

El profesor Flitwick les ordenó, leer tres libros más, como preparación a la clase de los encantamientos convocadores, al no ser el Accio, el único método para lograrlo.

¡Incluso Hagrid, les hizo leer sobre varias criaturas del año pasado!

Los Escogrutos crecían a un ritmo asombroso y Hagrid descubrió, que les gustaban los tentáculos de pulpo crudo. Así que tenían que alimentarlos, Hagrid les entregó unos raros arneses con cuerda, para que pudieran llevarlos a dar una vuelta.

Dos días más tarde, aquella mañana, un gran tumulto de alumnos, se reunieron en el vestíbulo del Gran Comedor.

TORNEO DE LOS TRES MAGOS.

Los representantes de Beauxbatons y Durmstrang llegarán a las seis en punto del viernes 30 de octubre. Las clases de interrumpirán una hora antes.

Los estudiantes llevarán sus útiles escolares y mochilas, a sus respectivas habitaciones, antes de reunirse en la entrada del castillo, para recibir a nuestros huéspedes, antes del banquete de bienvenida.

— ¡Genial! —dijo Padma.

—El profesor Snape, no podrá envenenarnos —dijo Clarisse, con una sonrisa, haciendo reír a muchos.

A lo largo de la semana, no se habló de otra cosa que no fuera el Torneo de los Tres Magos y comenzaron a sonar nombres, de la talla de Cedric Diggory.

Se hablaba de cuan diferentes, serían los uniformes de Durmstrang y Beauxbatons, o los hechizos que conocerían en otros países.

Además de esto, el castillo se vio sometido, a una limpieza exhaustiva. Las armaduras dejaron de chirrear, y los cuadros hablaban enfadados, irritados y abochornados, sobre la limpieza a la cual se vieron sometidos.

— ¡Longbottom, ten la amabilidad de no decir ante los alumnos de Durmstrang que no puedes hacer un hechizo convocador! —pidió la profesora McGonagall, cuando finalizó la clase, y luego de salvar a Neville, cuando se injertó un cactus en sus propias orejas.

Aquella mañana, todos descendieron y encontraron el Gran Comedor, engalanado. De los muros, colgaban los estandartes de las cuatro casas de Hogwarts.

Los gemelos Weasley, hablaban entre ellos al tiempo que le gruñían a su hermano Ron, por molestarlos.

— ¡Hey! —les llamó Clarisse sonriente. — ¿Se les ocurre algo, para participar en el torneo?

Fred ¿o era George? Miró amablemente a Clarisse. —No. Le preguntamos a McGonagall, sobre cómo se escogían los campeones, pero no me quiso decir. —Frunció el ceño. —Me mandó a callar, y seguir con la transformación del mapache.

Clarisse se encogió de hombros. —He hecho, algunas cosas peligrosas.

—Sí, pero no delante de un tribunal —dijo George. —El profesor Dumbledore, será un juez. Y.… creo que obviamente, los otros dos directores de Beauxbatons y Durmstrang, serán también jueces.

Nadie estuvo muy atento a las clases, ese día. Pero los profesores se hicieron odiar con saña, debido a que les llamaban la atención, todo el tiempo y los obligaban a trabajar en los trabajos que les habían colocado.

Especialmente Snape y Binns, y aunque Flitwick deseaba darles el resto de la hora libre, Lily no tuvo corazón y los obligó a trabajar.

Alex se molestó con ella. —Oh, vamos mamá, no pasa nada. Ya mañana, podemos retornar a las clases normales —Causando que todos los demás, se rieran de él, por decirme "madre", ante toda la clase (incluso y cuando sabían, que era verdad).

Incluso la clase de Pociones fue más llevadera, al durar media hora menos, porque llamaron a todos los alumnos, a ir a las puertas del colegio.

— ¡Weasley, ponte bien el sombrero! —ordenó McGonagall. — ¡Patil, quítate esa cosa ridícula del cabello! —Parvati gruñó, mientras se quitaba una moña, con forma de mariposa de la parte baja de su trenza. — ¡Kent, deja de jugar con la varita y muestra interés! —ordenó, haciendo suspirar a la pelinegra de ojos verdeazulado y guardar su varita, causando las risas de Hermione y Daphne. —Ahora, síganme por favor. Los de primer año, adelante ¡sin empujar!

Clarisse escaneó los cielos, con su mirada telescópica, pero no vio nada. — ¿Cómo creen que llegarán?

— ¿En escobas? —preguntó un alumno de segundo.

—No. No desde tan lejos —dijo Susan.

—Quizás se Aparezcan —dijo Ron Weasley, sonriente. —A lo mejor, en sus países pueden aparecerse antes de los diecisiete.

—El problema con la Aparición, es que el colegio tiene toda clase de hechizos. —Dijo Hermione. —No solo los que repelen a los Muggles. También los que impiden la Aparición, por si hay un ataque extranjero de algún tipo. Entre muchos otros...

— ¡Aja! —dijo el profesor Dumbledore. —La delegación de Beauxbatons, se acerca. —Varios creyeron que era una casa voladora, debido a su tamaño, hasta que aterrizó ante ellos. Era un carruaje de tamaño colosal, tirado por caballos voladores de pelaje y plumaje dorado, igualmente inmensos.

—Abraxans, un tipo de caballo volador —informó un sonriente Hagrid.

Los caballos aterrizaron, una puerta se abrió del carruaje y un chico bajó de un salto, colocando una escalera, de la cual salió una mujer alta, de cabello negro y liso, que enmarcaba su rostro, ojos enormes y también negros. Llevaba una túnica de satén negro y alrededor de su cuello, llevaba un collar de joyas de ópalo.

Los alumnos bajaron del carruaje, todos sonrientes y vestían con túnicas de color azul pálido hechas de seda fina.

—Dumbledore, es un placer verte —dijo la directora.

—Madame Máxime, el placer es de mi escuela y mi castillo —dijo Dumbledore.

— ¿Ya ha llegado Karkarov? —preguntó la directora Máxime.

—Aún no, pero... —Dumbledore fue interrumpido.

— ¡Miren allá! —gritó una chica, señalando hacía el lago negro, del cual surgió un barco pirata, como si fuera un submarino, pronto de él estaban bajando, el director y un grupo de alumnos vestidos con pieles gruesas, las cuales se quitaron casi de inmediato.

Y mientras se acercaban, hablaban sobre como el frio de Escandinavia era aún mayor, que el de escocia.

— ¡Dumbledore, mi querido amigo! —dijo Karkarov, abrazando al profesor. Era un hombre de avanzada edad, de cabello largo, entre negro y cano, con una barba de chivo. —Madame Maxime, es un placer para mí, tener la dicha de verla, una vez más.

—Gracias, Karkarov, me alegro de verlo —dijo ella.

—El viejo Hogwarts, sigue tan maravilloso e imponente, como lo recuerdo —dijo Karkarov alegre.

Beauxbatons entró primero, luego siguió Durmstrang y al final, entraron los de Hogwarts. Se encontraron con las cuatro mesas más largas, de lo que los de Hogwarts esperaban, y permitieron a los invitados, elegir primero en dónde sentarse.

Había alimentos de los tres países concursantes, las conversaciones entre los extranjeros aparecieron, se hicieron las conversaciones y las risas por bromas o anécdotas divertidas, no se esperaron.

Los tres directores, se veían satisfechos.

Cuando la cena estaba finalizando, una puerta se abrió y vieron ingresar al conserje, el Señor Filch, traía una caja, de la cual extrajo una copa de madera, toscamente tallada, que tenía unos vidrios de muchos colores, y la colocó encima de la caja.

Los tres directores, se pusieron de pie y lanzaron una diminuta llama, cada uno, permitiendo que la llama ingresara en la copa, la cual se encendió con fuego azul. Entonces, Dumbledore apuntó al suelo, y los tres directores, dieron un paso atrás. —Minorum prohibitus. —Y una luz azul y blanca, surgió de la varita, tocando el suelo, antes de dar una vuelta, mostrando un circulo de fuego, que pronto se apagó, ahora dejando ver, un círculo rúnico.

—Cuando elijan a un posible candidato, escriban sus nombres y la escuela a la cual pertenecen, en un trozo de pergamino y, déjenlo caer dentro del cáliz —dijo Dumbledore. —Estará permitido, que entren y salgan a lo largo de la noche, para que puedan venir a colocar sus nombres, así que no se preocupen por ese lado. Bien, pueden irse a descansar.