Harry Potter fue creado por J.K. Rowling.
DC Comics fue fundada por Malcolm Wheeler-Nicholson.
Cross de FXRobalino.
Puede ser un Cross: Harry Potter/Marvel o Harry Potter/DC (O se pueden usar las tres).
Fem-Harry puede ser transportado a alguno de esos universos o uno donde estén conectados, pero sin que tengan una comunicación, más allá de lo que se ve en los libros de Harry Potter. (Es decir: La Reina de Inglaterra no puede mandar o mantener el Instituto Internacional del Secreto, ella es una Muggle y no sabe, ni debe saber nada)
Fem-Harry es una Reina (Tomado de la historia de FXRobalino Harry Potter: El Retorno del Rey), es un ser muy poderoso en niveles mágicos y tiene el alma de un animal de gran cantidad de magia, en su interior.
Fem-Harry debe tener chicas de ambos lados, las obligatorias (de Harry Potter) son: Hermione, Padma, Daphne y Susan.
Si se decide trabajar con DC son: Starfire y Blackfire.
Los magos deben de ser poderosos. Los magos deben de estar, a un nivel de amenaza aceptable, para no ser menos.
Fem-Harry y las chicas, deben de ser un grupo neutral, enfrentando a héroes y villanos.
.
.
.
38: El Cáliz de Fuego.
Durante la noche, todos pudieron salir y colocar en el interior del Cáliz de Fuego, a su persona favorita, para representar a su respectivo colegio.
Y la mañana siguiente, como era Halloween, entonces la decoración, fue la esperada por la festividad. Cuando los alumnos de Beauxbatons y Durmstrang entraron, para desayunar, se encontraron sorprendidos y encantados, con la decoración.
.
—Dicen que Warrington, uno de los golpeadores de Slytherin, se ha levantado temprano, para colocar su nombre en el Cáliz —decían desde la mesa de Gryffindor.
—Espero, que no tengamos a nadie de Slytherin, como representante del colegio —por el tono de voz de Alex, claramente sus prejuicios y disgustos, hacía Slytherin, no se habían acabado.
—En Hufflepuff, todos hablan de Cedric Diggory —dijo Lisa Turpin, de Ravenclaw.
— ¿Ya colocaste tu nombre, Lisa? —preguntó Clarisse, enseñándole una sonrisa, que demostraba su confianza en la rubia.
Ella frunció el ceño. —No. No me gustaría participar.
—Ella no, pero yo sí —dijo un sonriente Chester Davies, un chico de cabello negro y largo, hasta los hombros y de ojos pardos. —Espero poder ingresar y ganar.
Terminó el desayuno y todos fueron a sus respectivas clases, llegó el almuerzo y todos miraban el Cáliz de Fuego, hasta que se hizo de noche y tras la cena, Dumbledore caminó a paso calmado, hasta el artefacto mágico. Las llamas azules y plateadas, bailaban sobre la taza, calmadas. —El Cáliz elegirá en cualquier momento... —las llamas se volvieron rojas, y un pergamino salió volando, pero Dumbledore lo atrapó en el aire. —El Campeón de Durmstrang, es... Víctor Krum —el jugador de Quidditch, se levantó de su silla, entre los aplausos de las tres casas, y fue hacía una puerta lateral, que le indicaron. Cuando todos dejaron de aplaudir, las llamas se calmaron, volvieron a ser azules y plateadas. Pasaron seis minutos y un nuevo pergamino salió volando y Karkarov lo atrapó, sopló y lo entregó a Dumbledore. —El Campeón de Beauxbatons es... ¡Fleur Delacour! —Los hombres de Hogwarts y Durmstrang aplaudieron. Al tiempo que las otras alumnas de la escuela francesa, se lamentaban por no ser campeonas e incluso, algunas de ellas, lloraban. Nuevamente, las llamas se volvieron rojas y Dumbledore atrapó el tercer pergamino, cuando este salió volando, desde el interior del Cáliz de Fuego. —Y el campeón de Hogwarts es... —abrió suavemente sus ojos. Y para alguien con visión telescópica, como Clarisse, podía decir, que simplemente Dumbledore no estaba sorprendido. — ¡Clarisse Kent! —Nadie decía nada. — ¡Bien, estos son...! —Por cuarta vez, el Cáliz de Fuego se encendió, mientras que Clarisse se ponía de pie, enfadada. Por cuarta vez, el Cáliz escupió un pergamino, que fue atrapado por Dumbledore, cuyo rostro de sorpresa, ahora SÍ era real. — ¡Alex... Potter! —Dijo incrédulo. El hombre se puso nervioso y carraspeó. —De... de acuerdo... sí... vamos... vamos a darles nuestro apoyo... a los... a los campeones. —Alex celebró, cuando unos cuantos lo aplaudieron y fue tras la puerta. Dumbledore miró con enfado, a la pelinegra, quien no se había movido de su lugar. —Señorita Kent, ¿Por qué no sigue a los otros Campeones?
Clarisse sacó su varita mágica. —Yo, Clarisse Euphemia Kent Prince, juro por mi vida y mi magia, que no he colocado mi nombre en el Cáliz de Fuego, ni he pedido a nadie más, que colocara mi nombre en el Cáliz de Fuego y estoy siendo obligada a participar. Así sea. —Un aura dorada, recubrió a la joven. —Expectro Patronum —todos se asombraron, cuando vieron un leopardo plateado, aparecer. No había perdido su magia, estaba diciendo la verdad. Con esto demostrado, caminó a grandes zancadas y furiosa, hacía la puerta, cerrándola detrás suyo, de un sonoro portazo.
—Hola —dijo Fleur, al ver entrar a Clarisse. — ¿Quieren que volvamos allí? —preguntó con un mal inglés.
— (Alguien a engañó el Cáliz de Fuego, y nos ha colocado en el torneo a Alex y a mí) —dijo Clarisse en un francés perfecto y con el ceño fruncido.
— ¡Exijo una explicación, Dumbledore! —dijo Clarisse, en un francés perfecto y con el ceño fruncido. — ¿Tu Línea de Edad, no evitaría que los menores de edad, ingresen en la competencia? Y no solo uno, sino dos.
—No te sorprendas tanto, Karkarov —dijo Snape, sonriendo burlón. —Estos dos, tienen un historial, de hacer lo que quieran. Y todos los aplauden...
— ¿Qué haces aquí? —preguntó Clarisse, con una voz calmada y que demostraba, que Snape no le interesaba. —La profesora Potter, es la madre de Alex. El profesor Flitwick, es mi jefe de casa y la profesora McGonagall es la jefa de casa de Alex, pues él está en Gryffindor. ¿Qué haces aquí?, no tienes motivos para estar aquí.
—Alex —Dumbledore interrumpió la pelea por comenzar, entre Clarisse y Severus. — ¿Colocaste tu nombre, dentro del Cáliz?
—No lo hice, profesor —dijo Alex sinceramente, pero su sonrisa le traicionó. —Pero mi nombre salió, estoy participando, ¿o no?
— ¡Lo prohíbo! —dijo Lily, caminando, hasta donde estaba Alex. —Alex y Clarisse son menores de edad.
— ¿Tienen los pergaminos, con nuestros nombres? —preguntó Clarisse calmada. Dumbledore lo entregó. Ella frunció el ceño. —Esta no es mi letra. —Lo pasó al profesor Flitwick.
—Es verdad. —Afirmó el maestro semi-duende. —La letra de la señorita Kent, es cursiva.
—Y todos vimos el juramento, de la señorita Kent —afirmó Lily, causando que Dumbledore comenzara a sudar frio.
— ¿Y el señor Potter? —preguntó la directora Maxime, mirando con el ceño fruncido al pelirrojo de ojos avellana. —La señorita Kent, está demostrando un claro desprecio, al ser obligada a participar. Pero el señor Potter, no está molesto.
Lily obligó a Alex, a escribir su nombre y enseñó las dos caligrafías, siendo la misma, de la persona que ingresó a Clarisse en la prueba.
—Hay un problema —dijo Crouch Sr. —Me temo, que sus nombres, ya fueron ingresados y tienen que participar o sino, su magia les será arrebatada.
—Señor Crouch —Clarisse fue la primera en hablar. — ¿Tendrá usted, una copia del Reglamento del Torneo de los Tres Magos? —Crouch asintió, y se acercó a una mesa, agarrando un libro bastante grande, y entregándoselo a la joven. —Muchas gracias, señor Crouch.
—Señorita Kent —dijo Lily. Clarisse la miró. —En cualquier momento, en el cual se vea en un problema o.… o si siente, que todo está siendo demasiado para usted... por favor, venga a mí. Le ayudaré, en todo lo que pueda.
Clarisse le regaló una sonrisa. —Gracias. —La chica se fue, dirigiéndose hacia la torre de Ravenclaw, sin prestar atención a nadie. Cuando llegó a su habitación, abrió su baúl y de él, extrajo su computador, el cual siempre había estado cargado y listo, pues funcionaba a base de magia. Se conectó y llamó a su familia y al resto de la Liga.
—Hola Clarisse —el primero, fue el Dr. Destino.
— ¡Hola, Clary! —saludó una sonriente Brianna.
—Hola a todos —dijo ella. —Acabo de... ser obligada, a participar en un torneo entre escuelas. Las escuelas de Francia y Bulgaria, tienen un participante cada uno, que es mayor de edad. En cambio, mi nombre y el de Alex, salieron del Cáliz, aún y cuando yo, no lo coloqué. Alguien quiere... —lo pensó mejor —Definitivamente, alguien busca dañarnos a él y a mí, porque fuimos hermanos. Porque él es el Niño-Que-Vivió, es aquel que venció a Voldemort, y seguramente la persona piensa, que, si lo mata a él, y también logra matarme a mí, sería como un... premio doble.
— ¿Hay algo, que podamos hacer? —preguntó Clark, preocupado.
Clarisse enseñó un libro. —Estas: son las reglas del Torneo. Y dice, que... si dos jueces lo aceptan, entonces un participante, que quiera participar o en el nombre de otra escuela, puede hacerlo. Y creo, que, a los directores extranjeros, no les hace ni gracia, el director Dumbledore. Mañana, hablaré con ellos, en el primer descanso. Si aceptan, les enviaré las coordenadas del colegio.
— ¡Y nosotros, seremos alumnos! —dijeron unos felices Jackson, Kori, Koral, Rachel y Timothy.
—No se emocionen. —Advirtió Clarisse, pero una sonrisa traicionera, apareció en sus labios. —Les avisaré mañana.
.
-/-/-/-
Después del almuerzo del día siguiente, Clarisse siguió a Karkarov. — ¡Director Karkarov! —le llamó.
El hombre de cabello blanco y largo, se volvió hacía la chica, y frunció el ceño. — ¿Sí? —preguntó molesto.
—Director Karkarov, esto es importante —aseguró ella.
Karkarov agitó su varita mágica. —Adelante, jovencita. Nadie puede escucharnos.
—Director Karkarov, me temo que el director Dumbledore, no me cae muy bien y creo que a usted tampoco, teniendo en cuenta lo ocurrido, ¿verdad? —ante la pregunta de la chica inglesa, Karkarov asintió. —El hecho de que Hogwarts tenga dos participantes, y siendo uno de ellos, el chico de oro de Dumbledore, El-Niño-Que-Vivió... ¿no lo cree, demasiado conveniente? —El adulto lo pensó, y lo aceptó. —Según el artículo 34 del Reglamento del Torneo: "si dos jueces lo aceptan, entonces un participante, que quiera participar o en el nombre de otra escuela, puede hacerlo".
—Tienes mi permiso —dijo inmediatamente el hombre, casi sin pensarlo. —Si puedes humillar a Hogwarts, entonces te permitiré incluso, participar disfrazada de mimo.
La chica lanzó una carcajada.
.
Treinta o cuarenta minutos después, Clarisse salía del carruaje de Beauxbatons. —Gracias por aceptar escucharme, Madame Máxime.
—Por nada. Y.… esta idea tuya, para humillar a Dumbledore, es algo que no esperaría de un alumno suyo —dijo Madame Máxime sonriente. —Espero conocer, a esos amigos tuyos, pronto. —La pelinegra asintió y se alejó.
