Harry Potter fue creado por J.K. Rowling.

DC Comics fue fundada por Malcolm Wheeler-Nicholson.

Cross de FXRobalino.

Puede ser un Cross: Harry Potter/Marvel o Harry Potter/DC (O se pueden usar las tres).

Fem-Harry puede ser transportado a alguno de esos universos o uno donde estén conectados, pero sin que tengan una comunicación, más allá de lo que se ve en los libros de Harry Potter. (Es decir: La Reina de Inglaterra no puede mandar o mantener el Instituto Internacional del Secreto, ella es una Muggle y no sabe, ni debe saber nada)

Fem-Harry es una Reina (Tomado de la historia de FXRobalino Harry Potter: El Retorno del Rey), es un ser muy poderoso en niveles mágicos y tiene el alma de un animal de gran cantidad de magia, en su interior.

Fem-Harry debe tener chicas de ambos lados, las obligatorias (de Harry Potter) son: Hermione, Padma, Daphne y Susan.

Si se decide trabajar con DC son: Starfire y Blackfire.

Los magos deben de ser poderosos. Los magos deben de estar, a un nivel de amenaza aceptable, para no ser menos.

Fem-Harry y las chicas, deben de ser un grupo neutral, enfrentando a héroes y villanos.

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40: El Opaleye de las Antípodas.

—Buenos días —murmuró Ron Weasley, con voz queda, dirigiéndose hacia Clarisse, Hermione y Padma. Eran las primeras horas de la mañana y era momento de desayunar, pero el Gryffindor, no estaba precisamente, en la mesa de los leones y Clarisse estaba dándoles la espalda a sus amigas de Ravenclaw, en la mesa de la Liga de la Justicia.

—Buen día, Ron —corearon las tres chicas, dándoles una sonrisa.

— ¿Qué pasó? —preguntó Clarisse, mientras comía algo de fruta y bastante ensalada.

Ron frunció el ceño por un instante. — ¿Les molesta, si me siento con ustedes? —preguntó, mientras se sonrojaba. —Es decir: en Ravenclaw. Al menos... solo por hoy. Lo juro.

Hermione y Padma se miraron, algunos Ravenclaw se miraron. —Adelante —contestó Mandy Brocklehurst, encogiéndose de hombros.

—No parece, que los estén obligando a competir —murmuró Ron, quien escuchó muy claramente, el suspiró de cansancio, de muchos de los presentes.

—Déjame adivinar —dijo Anthony Goldstein, con una fingida pose de pensamiento, y dejando de leer, el libro que tenía en la mesa. — ¿Potter se volvió más arrogante, luego de colocar su nombre en la copa?

—Todos saben, que Alex no me agrada —comenzó Clarisse, todos asintieron. —Pero Ron, te lo aseguro: Colocaron nuestros nombres, en la Copa. No fuimos nosotros.

Ron frunció el ceño. No desconfiaba de Clarisse, pero tampoco se fiaba de Alex... especialmente por la sonrisa arrogante, que tenía y porque ahora mismo, estaba diciendo que ganaría los galeones y demás cosas. —Si no lo hicieron realmente, como lo estás diciendo, ¿entonces por qué está actuando de la forma, en la cual lo hace?

Hermione hizo una mueca. —Lo conoces mejor que nosotros. Y por más tiempo, que nosotros. —Ron asintió. — ¿Le importa algo más, que ser El Niño Que Vivió y recordárselo cada minuto, a todo aquel ser vivo a su alrededor?

—No. —Admitió Ron. —No le importa, nada más. Haría cualquier cosa, con tal de... aumentar su fama.

—Clarisse —habló Bruce, interrumpiendo la charla.

— ¿Sí, tío Batman? —preguntó ella, volviéndose hacía él.

El hombre le enseñó una sonrisa. —Ya he leído tu horario. Te esperamos en el patio central de la escuela, desde las 14 hasta las 16, para comenzar el entrenamiento. No sabemos cuáles serán las pruebas, y lo mejor es estar dos pasos por delante.

—Sí señor.

-/-/-/-

A la hora del almuerzo, J'onn J'onzz se acercó a la mesa de los maestros.

— ¿Ocurre algo, sr. J'onzz? —Preguntó Minerva.

—Eso me temo, maestra McGonagall —dijo el Detective Marciano. —Necesito, que llame a los... agentes encargados de mantener el orden público y la seguridad, en el Mundo Mágico, por favor —pidió amablemente.

— ¿Y porque, tendríamos que hacer algo de eso? —preguntó Snape, con un deje de burla.

—Por esto... —J'onzz repentinamente alargó su brazo derecho, hacía Moody, capturándolo e impidiéndole respirar o agarrar su estuche. Con la otra mano, agarró el estuche y lo pasó a los maestros. —Este recipiente, tiene algún tipo de... bebida mágica, lo que ustedes llaman "poción", que le permite a este hombre... —todos gritaron o lanzaron jadeos, cuando vieron como el profesor Moody, cambiaba de apariencia. Las cicatrices se borraron, la piel se alisó, la nariz quedó completa y se achicó; la larga mata de cabello entre cano, comenzó a hundirse en el cuero cabelludo y se volvió del color de la paja; con un golpe sordo, la pata de palo se zafó del muñón y la pierna le creció mágicamente. El ojo mágico saltó de la cara, siendo reemplazado por un ojo real.

— ¡Crouch! —dijo un incrédulo Snape, quien palideció rápidamente, al ver a su antiguo compañero Mortífago, justamente allí. — ¡Barty Crouch Jr.! —Pero antes de que Snape actuara, Lily fue por la poción de la verdad, empujando a Snape en el proceso.

La mujer volvió minutos después, y le dio tres gotas al hombre.

Dumbledore intentó convencer a los maestros para llevar a Crouch Jr. a su oficina, pero Lily no se cortó ni un pelo, y comenzó con las preguntas. Allí mismo, ante todos los alumnos presentes, de Hogwarts, Durmstrang y Beauxbatons.

Después de todo, eran SUS hijos, quienes estaban en ese maldito torneo, sus hijos de solo catorce años y ahora mismo, le importaba muy poco, lo que Dumbledore quisiera o pensara.

Lily preguntó, sobre cómo había escapado, qué buscaba en Hogwarts, porqué colocar a Clarisse y a Alex en el Torneo.

Cuando la pelirroja de ojos verdes, quedó satisfecha con las preguntas contestadas y con la realidad sobre el plan de Voldemort, entonces se dignó a enviar un Patronus a Kingsley y a Shacklebolt, quienes eran Aurores y eran miembros de La Orden del Fénix; para que vinieran y se llevaran a Crouch Jr. además de preparar, su recuerdo y envasarlo.

Las clases comenzaron ese día, con un aire pesado en el colegio, al haber escuchado que Crouch estaba trabajando en conjunto, con otros Mortífagos en un plan de Voldemort, para vengarse de los Potter, por haberlo matado.

El verdadero Alastor Moody, se presentó ante sus alumnos y comenzó a enseñarles algunos hechizos, de los cuales, unos ya los conocían y otros fueron verdaderamente nuevos: Protego, Impedimenta, Expelliarmus, entre otros.

Luego de verlo a él, realizar esos hechizos, pidió a todos, que se pusieran en parejas, uno ante el otro y que uno usara el hechizo de desarme y el otro el hechizo de protección.

Clarisse le sonrió a Daphne, quien se sonrojó, solo para activar un Protego repentino, que no sirvió de nada, pues el Expelliarmus de Clarisse, fue más rápido.

— ¡Hey! ¡Esa no es forma de tratar a una dama, Clarisse! —se quejó Daphne.

—Quizás no lo sea... pero es un medio para detener las posibles futuras discusiones, con una de mis esposas —dijo la pelinegra, causando un sonrojo en la rubia.

Los ojos azules de Daphne, juraron venganza contra Clarisse, por avergonzarla, al decir de forma tan despreocupada, que algún día estarían casadas.

¡Especialmente, decirlo ante toda la clase!

-/-/-/Patio Delantero de Hogwarts, 14:00 horas/-/-/-

Superman abrió un portal hacía la Fortaleza de la Soledad, y volvió con un maletín, el cual abrió, enseñando unos brazaletes de color plateado. —Clarisse, Koriand'r, Komand'r, ustedes tres, usarán estos brazaletes, que han sido creados a partir de uno de los metales más pesados del universo.

Batman llegó y enseñó otro maletín. —Robín, Sorceress, Black Bat, Aqualad, ustedes también van a usar esto. —En su interior, había unos chalecos llenos de arena, que serían similares para ellos cuatro, en peso, a los brazaletes de la Kryptoniana-Amazona y las Tamaranianas.

Gracias a un conjuro del Dr. Destino, una pista de obstáculos apareció, debidamente marcada y no hizo falta, que les dijeran a las cinco chicas y a los dos chicos, lo que tenían que hacer. Comenzaron trotando, luego corrieron, saltaron unos obstáculos, hicieron un camino Zig-zagueante, se arrastraron por un tramo y luego, usaron sus habilidades, magias, poderes energéticos o artilugios, para derribar unos drones.

Realizaron el circuito, seis veces y cuando unas curiosas Hermione, Padma, Parvati, Daphne, Tracey, Susan y Ginny, se acercaron. Y de alguna forma Clarisse las convenció de hacer ejercicio con el resto del grupo y fueron arrastradas a todo esto. Con Daphne siendo la única que le hacía juramentos de futuro asesinato a Clarisse, mientras que las otras seis chicas, encontraron el motivo para hacer todo esto: si algún día eran desarmadas, podrían usar artes marciales, contra sus enemigos.

El fin de semana, los jóvenes fueron a Hogsmeade y la Liga de la Justicia, junto a los miembros de Justicia Joven, fueron con ellos a conocer el pueblo y acabaron bebiendo cerveza de mantequilla.

—Anoche... salí a dar un paseo —dijo Clarisse. No sabía lo que pensarían sus amigas, si se enteraban de que podía volar. —Y en medio del paseo, escuché un fuerte... soplido —negó con la cabeza, por un momento. —No sé de qué otra forma explicarlo. Y.… vi cuatro dragones. —Todos dejaron de beber y miraron a la pelinegra y líder no oficial de Justicia Joven.

—O sea: Dragones tipo... —Brianna miró de un lado a otro y miró a su amada. —lagarto gigante, con cuatro patas, alas estilo murciélago y que exhalan fuego.

—Exactamente —dijo Clarisse, quien estaba palideciendo, al recordar a los Dragones.

—No me cabe ninguna duda, de que son para la primera prueba del torneo. —dijo Batman. —Destino, llama a Zatanna y comiencen un entrenamiento exhaustivo en magia para Suprema.

—Estoy en ello —aseguró Destino, mientras hacía aparecer una hoja de papel y escribía en ella. La sujetó ante su rostro y esta se consumió en un fuego escarlata y negro. Unos minutos después, cuando Destino hizo aparecer una bandeja muy grande de nachos, queso, carne molida y pollo desmechado; entró por la puerta del negocio, una mujer, que atrajo todas las miradas: Tenía el cabello negro medio largo y brillantes ojos de color cian con una construcción esbelta. Llevaba una camisa blanca con una corbata de bolo negra, un saco negro y una falda de color negra. Su otro, traje más informal es un par de pantalones de color blanco o negro con un violeta claro o top rojo oscuro y zapatos blancos o negros. Ella también llevaba pendientes blancos.

—Hola equipo —dijo Zatanna sonriente, al acercarse a la mesa y rápidamente, su mirada se fijó en la joven de cabello negro y líder no oficial del grupo de jóvenes héroes. —Entonces, ¿comenzamos a entrenar, Clar?

—Por favor, Zat —pidió ella. Estaba algo asustada.

—Yo también puedo ayudar —dijo Rachel sonriente, mientras se peinaba el cabello negro-violeta, con sus manos.

—Estoy segura de que sí, Rach —dijo Clarisse sonriente y más confiada.

Usaron la biblioteca de Hogwarts y la biblioteca de la casa de Constantine, para poder hacer frente a un dragón.

Clarisse estuvo estudiando, entrenándose físicamente y en hechizos. Algunos del colegio, otros que había aprendido con Zatanna y John, escabulléndose en la sección prohibida de la biblioteca de Hogwarts o convenciendo a Timothy de que le permitiera ver un baúl que John no quería abrir (y también se entrenó en sus habilidades Metahumanas)

Intentó aprender algunos de aquellos hechizos, más complicados o peligrosos de John, pero eran hechizos que requerían de un sacrificio físico y estos se activaban, mediante una serie de runas, que no tenían que ser tatuadas en la piel, sino que se empleaban mediante un método de modificación corporal, llamado Escarificación (es la acción de producir escaras en la piel mediante la aplicación de incisiones superficiales o profundas. Las escaras o granulaciones que se derivan son pequeñas costras que se forman como consecuencia en la dermis. Estas heridas, por lo general, son de color oscuro como consecuencia de la muerte del tejido. Al tratarse de una modificación corporal, las incisiones se suelen realizar de manera controlada para no comprometer la salud de la persona y obtener un dibujo que, en la mayoría de los casos, es estético).

Pero no estaba lo suficientemente loca, como para intentar algo así, de modo que los dejó de lado.

Pasaron casi dos semanas y todos sabían de los entrenamientos de Clarisse o al menos, de una parte, de su entrenamiento. Aquello fue visto con buenos ojos, por los directores de las escuelas extranjeras, pues esto llevó a Fleur y a Víctor, a buscar aún más conocimientos en la biblioteca de Hogwarts o en las bibliotecas de su carruaje y barco.

Pero los que no estaban para nada contentos de ver a Clarisse entrenándose tan a fondo y adquiriendo tanto conocimiento, eran Alex, Snape y Dumbledore.

Alex estaba resentido de que casi todo Hogwarts, lo estuviera haciendo a un lado y lo creyeran un perro de la gloria, y se negaron a ayudarlo, cuando les pidió ayuda a algunos. Además, de que su usual actitud arrogante, no ayudaba.

Recuerdo

Hey, Ron —dijo Alex, acercándose a su "amigo", cuando este ingresaba en la biblioteca.

— "¿Qué quieres?" —susurró Ron, enfadado.

— "Necesito que me ayudes" —pidió Alex. — "No he preparado nada, para las pruebas y me he enterado, gracias a que el Profesor Dumbledore me llevó a verlos" —Ron alzó una ceja. — "Ron, tendré que enfrentarme a un dragón" —Ron tuvo que resistir, el decirle a su "amigo", que eso él ya lo sabía, porque estuvo en el mismo salón de té, dónde estuvieron los miembros de la Liga de la Justicia, Justicia Joven y Clarisse. Los escuchó y él mismo había palidecido, al enterarse.

— "¿Y qué esperas que haga yo, por ti?" —preguntó Ron, frunciendo el ceño.

— "Pues podrías ayudarme, buscando libros, ¿o no?" —sugirió Alex, también frunciendo el ceño, ante la estúpida pregunta de su "amigo".

Ron lo miró enfadado, y de un manotazo, se quitó la mano de Alex, del hombro. — "¿Crees que no sé, sobre los comentarios machistas, que has estado haciendo hacía mi hermana, desde el año pasado?" —le atacó, en un susurro. — "Crees que no te escucho, cuando haces ciertas... actividades manuales, y susurras el nombre de mi hermana" —preguntó enfadado. — "Además: Siempre has dicho que eres El-Niño-Que-Vivió, y dices que venciste a Quien-Tu-Sabes, en consecuencia: Un dragón no debería de ser tan difícil, estamos en una biblioteca, solo busca libros, como de... no sé: ataque y defensa o algo así"

— "Pues si quieres irte, vete entonces" —dijo Alex enfadado, y mirando a su amigo, con una mueca de asco. — "Cuando gane el torneo, gane la copa y el millón de Galeones, ya te veré arrastrándote hasta mí"

Fin del Recuerdo

Él mismo, tuvo que sumergirse en la biblioteca y tomar muchas notas, cosa que odiaba.

Pues su madre no podía ayudarlo, por ser una maestra y ellos tenían que ser imparciales.

Odiaba tener que buscar información sobre encantamientos y maleficios, pues él no era bueno estudiando y mucho menos, era bueno memorizando, pero estaba haciendo su mejor esfuerzo, y estaba completamente solo. Su actitud arrogante, alejó a todo el alumnado de Hogwarts.

Mismos alumnos, quienes creyeron a su insoportable hermana mayor, cuando dijo que ellos no ingresaron libremente, y que fue en realidad ese tal Crouch Jr.

Mismos alumnos, que se divertían escuchando las historias de esos malditos meta-muggles y viéndolos hacer gala, de sus raras habilidades.

Oh, como odiaba a Clarisse Kent.

Odiaba ver que ella, era una de las mejores alumnas del colegio.

Odiaba como él, estaba por lo más bajo, académicamente en el colegio y como sus padres, lo obligaban a estudiar casi siempre, cada periodo vacacional, incluso en diciembre, negándole casi toda diversión y constantemente, comparándolo con esa ave de biblioteca.

-/-/Cinco semanas después/-/-

Los cuatro campeones, ingresaron en la carpa de espera.

Un hombre bajo y robusto, de brazos musculosos de cabello anaranjado y largo, y ojos azules, de rostro curtido por el presunto trabajo al aire libre y tenía pecas en el rostro, sus dedos tenían callos y ampollas. —Hola a todos. Soy Charles Weasley, soy el encargado de la supervisión de esta prueba y estoy a cargo de los magos que estarán listos, para auxiliarlos, cuando puedan recuperar aquello, que hemos dejado en el nido de las dragonas. —Explicó, James Potter apareció, y les dio sonrisas de animo a su hijo y la joven señorita Kent, lamentándose mucho, de cómo resultaron las cosas, solo porque su esposa y él, no supieron negarse a las palabras de Dumbledore, hace ya catorce años.

—Hola. Ya me conocen, soy James Potter. Y como ya les ha explicado mi compañero, el señor Charles Weasley, lo que deben de hacer, es conseguir un huevo dorado, que estará siendo custodiado por la dragona —todos asintieron. —Consigan distraer a la dragona, alcancen el huevo y vuelvan, tan pronto como puedan. Bien, ya que todos lo entienden, aquí tengo estaba bolsa, con cuatro estatuillas, una por cada dragón. Y cada uno de ellos, tiene alrededor de su cuello, un diminuto número, que será aquel en el cual ustedes saldrán. —James dio un paso al frente, hacía la joven rubia de ojos azules. —Señorita Delacour. —La chica metió su mano y extrajo una estatuilla, con un número dos. —Gales Verde Común. —Se movió hacía Krum, quien metió y sacó su mano rápidamente, palideciendo. —Bola de Fuego Chino —Krum tragó saliva, pues sería el primero. Pero rápidamente cerró los ojos, y comenzó a mover su boca avivadamente, quizás estaría pensando en los hechizos que estaba pensando en utilizar. —Señorita Kent —la chica tragó saliva, metió su mano y extrajo del interior, una estatuilla con el número tres. —Opaeye de las Antípodas. —Miró a su hijo, quien se acercó a él, con una sonrisa en su cara, haciendo que James dudara, de si su hijo realmente se daba cuenta del peligro en el cual se encontraba. —Colacuerno húngaro, señor Potter, el cuarto turno —informó James, incluso antes de que lo extrajera.

Fleur masculló algo que nadie escuchó y salió a hacerle frente al dragón. Solo se escuchaban los comentarios de Bagman, sobre lo que hacía Fleur y luego de varios minutos, volvió a entrar, con el huevo.

Fue entonces, en turno de Krum, quien (según los comentarios de Bagman), transfiguró una piedra, como un perro y eso distrajo al ladrón, mientras que él, agarraba el huevo y volvía velozmente a la carpa. Sonriente y con el huevo de oro. Lo dejó caer al suelo y él se derrumbó, acostándose en el suelo, con los brazos estirados y respirando agitadamente.

Rao, abuelo Zeus, abuela... auxilio —rogó Clarisse, mientras tomaba aire y lo soltaba lentamente, cerró sus ojos y esperó.

«¡Ahora, una de las competidoras más jóvenes!» Dijo Bagman. «¡Miembro del alumnado de Hogwarts, pero representando a la Academia Constantine: Clarisse Kent!» Clarisse, corrió fuera de carpa a una gran velocidad, asombrando a todos. «¡La señorita Kent, claramente ha usado el hechizo Agilitatem, para poder moverse a tal velocidad y va directo hacía el nido de la Opaleye!» Se escuchó un rugido. «¡Y aquí está la mamá dragona, volando hacía sus hijos y arrojando una llamarada, hacía la señorita Kent!» Todo se quedó en silencio un segundo.

Clarisse patinó en el césped y atacó, empleando su varita mágica. — ¡Partis Temporus! —Como el torrente de un río, cuando se encuentra con una piedra, que se abre por la mitad; pues eso mismo hizo el fuego, al no tocar a Clarisse.

«¡Oh, pero que forma para escapar de la llamarada, damas y caballeros!» Dijo Bagman. «¡No por nada, hablamos de una Ravenclaw y ahora...» «¡Oh! Al parecer, la Señorita Kent, ha usado el hechizo Elastica, para así permitirse saltar lejos de las llamas de la dragona... ¡Y acaba de hacer uso del hechizo Atrapado, para impedirle a la Dragona moverse, incluso cubriéndole el hocico, para que no vuelva a atacarla!, ¡Que genialidad, damas y caballeros, digno de una Ravenclaw y ahora sí, va por el huevo y vuelve sana y salva!» Todos aplaudieron, ante lo sencillo y de Clarisse, al sortear a la dragona y tomar el huevo, estaban encantados. «¡Y ahora, el señor Alex Potter, representando a Hogwarts!»

Clarisse apagó su cerebro e inspeccionó el huevo. Uso sus rayos X, pero el huevo estaba vacío. Encontró unas bisagras y al abrirlo, el huevo chilló. Víctor y Fleur dijeron que ya lo habían abierto y que siempre se escuchaba lo mismo.

Ella los miró extrañada, mientras decía que ella, no escuchó ningún chillido, al estar afuera. Ellos se miraron y Fleur contestó, que quizás la carpa fue mágicamente silenciada. Clarisse frunció el ceño y asintió, mientras escuchaban lo que hacía Alex, y de cómo el chico invocó una escoba y como recuperó el huevo, para luego escapar del fuego de la dragona, según las palabras de Bagman, la reptil parecía estar muy enfadada.

Por otra parte, Dumbledore suspiraba, ahora más tranquilo, viendo como Alex pudo escapar del fuego de la dragona. Al decidir qué dragona quería él, para que Alex lo enfrentara y se fortaleciera, gracias a la prueba, fue en la madrugada a la jaula de las dragonas e hirió a la Colacuerno en una pata, con la esperanza de hacerle a Alex más simple la prueba.

Pero olvidó algo: Un animal herido, es más peligroso, que un animal sano, y fue un milagro que Alex lograra invocar la escoba y escapar.

El anciano se enfadó, cuando vio que Clarisse Kent, quedó en el primer lugar, ante la gran cantidad de hechizos, que enseñó contra la dragona.

Por debajo suyo, estaba Víctor Krum. Después le seguía Fleur Delacour y, al final, estaba Alex Potter.

Dumbledore volvió a su oficina, y no podía creer que la mocosa estuviera en el primer lugar. No sirvió de nada, convencer al dueño de la reserva, de proporcionarle uno de los dragones más peligrosos del mundo, pues Clarisse Kent logró sortearlo con maestría y con tanta simpleza, que se enfadó, cuando esto le recordó a sí mismo. Pues él, solía emplear hechizos de bajo nivel, y tener grandiosos resultados.

Quería vomitar, cuando pensó en la mocosa, como un reflejo de sí mismo.

Necesitaba matar a la mocosa, a como diera lugar para el momento de la prueba final. Pues lo único que había estado haciendo, todo este tiempo, era interponerse en las pruebas que él le colocó a Alex Potter, impidiéndole al joven, tener la experiencia necesaria, para cuando llegara el gran día, en el cual enfrentaría a Tom Ryddle y lo derrotaría, esta vez, para siempre.

Y así, Alex salvaría a la Inglaterra Mágica y cumpliría la profecía de Trelawney.

Matar a la mocosa, por el Bien Común.

Matar a la mocosa, por el bien de toda la Inglaterra Mágica.

Matar a la mocosa, antes de que sus detestables padres adoptivos (por no mencionar a James y Lily), descubrieran lo que intentó hacer aquella noche, hace ya tantos años.