No sabia cuanto tiempo llevaba en el baño, perdida en sus pensamientos. Lo único que logro hacerla consiente que había pasado demasiado tiempo, fue el frio que comenzaba a sentir y que la hizo tiritar.

El agua de la tina se enfrió por completo, pero a penas acababa de notarlo, su piel estaba arrugada y fría. Tenía la cabeza demasiado revuelta y el corazón estrujado por una sensación asfixiante que no la dejaba estar tranquila.

Se levanto con cuidado de la tina y se enredo en una suave toalla de color blanco, tomando una mas pequeña para enroscar su cabello y comenzara a escurrirse. El vaho se había esfumado por completo del cuarto de baño, ya solo se apreciaban gruesas gotas de agua en la superficie del enorme espejo sobre los lavabos.

Retiro de sus cabellos húmedos la toalla para limpiar con ella la superficie del espejo y poder ver su reflejo con mayor claridad. Tuvo que admitir que se notaba algo mas pálida que en la mañana, lo que era normal dadas las ultimas noticias.

El fin de semana estuvo lleno de emociones fuertes; su boda, la primera noche con Draco, el descubrimiento de que si bien no amaba al rubio, creía que ambos podían llegar a un punto medio en su relación que pudiera sanarlos emocionalmente lo suficiente para seguir su propio camino cuando llegara la hora de separarse.

Experimento por primera vez lo que era vibrar en los brazos de un hombre, sentir ese calor envolvente que intoxica los sentidos, que hace que la piel arda en un deseo agónico, desmesurado e incontrolable, llevándola a un culmen que le erizó cada vello de la piel y la hizo caer en un abismo tan profundo y basto que fue glorioso.

Después de esa noche, antes de caer exhausta en el sopor de un sueño que prometía ser dulce, se prometió dejar ir lo que sentía por Harry desde sus años de adolecente. Sabia que lo seguiría amando por bastante tiempo, hasta que sus sentimientos mutaran en el cariño sincero sin tintes pasionales que siempre los uniría, pero que ya no le causaría daño. Seria por el resto de sus días alguien importante en su vida, su mejor amigo, el compañero de batalla en los peores momentos de la guerra, el amor platónico que alimento su tierno corazón adolecente, el dueño de sus primeros anhelos sentimentales, pero solo eso.

No alimentaria por más tiempo, vanas esperanzas, ni ilusiones que no la llevarían a ningún lado. Ahora lo quería demasiado, pero esperaba que con el paso del tiempo su corazón tuviera cabida para alguien que correspondiera con sus afectos. Por eso soltó su amor para que fuera libre de depositarse en alguien más cuando su corazón sanara por completo.

Dejaría que el amor que tanta angustia y dolor le habían causado se fuera por fin, dispuesta a abrazarse a otros sueños, libre de esas ataduras invisibles que ella misma se diseño para aferrarse con uñas y dientes a algo que simplemente nunca pasaría.

Le amaba como solo puede amarse al primer amor, siempre tendría un lugar especial en su corazón y en su vida, pero nunca más haría a nadie responsable de su propia felicidad.

A la mañana siguiente de su primera noche reafirmo su decisión del día anterior. Por primera vez en mucho tiempo se sintió ligera, era una tranquilidad de la que hacia muchos años no disfrutaba. Imagino que se sentiría incomoda con la presencia de Malfoy, en un hogar muy distinto del que alguna vez vivío, demasiados lujos y ostentación a su alrededor, sin embargo, estando a su lado se sentía cuidada en todo momento aun con su carácter y peculiar manera de ser y la visita inesperada de Nott y Parkinson aunque accidentada le ayudaron a aplacar en algo sus inseguridades.

Tuvo un desayuno armónico como si todos fueran amigos de toda la vida. Le agradaba Pansy a pesar con su carácter voluble era directa y abierta, no tenia pelos en la lengua para hablar de todo tipo de temas, lo mismo hablaba de moda –de lo que apenas entendía nada- como de la crema y nata de la sociedad mágica que se había reunido el día anterior para la boda, dando algunos detalles interesantes y otros tantos sórdidos. Por otro lado Theo era brillante, con un sentido del humor bastante peculiar y una enigmática personalidad que resultaba agradable, poco decía, pero siempre que hablaba le daba la sensación de que habia dicho mucho mas cosas de las que expresaba con palabras. Y entre ellos, vio a un Draco distinto que aplaco su mordaz lengua, su voluble carácter y su sentido del humor oscuro y acido para dejarse llevar por el momento.

Fue un almuerzo ameno como el que compartía con los chicos cuando sus respectivas ocupaciones se los permitía. Pensar en ellos le provoco un golpe de nostalgia, mas no permitió que avanzara. Incluso la corta conversación con Nott sobre la situación legal de Lucius Malfoy no le causo mayor inconveniente ya establecidas las reglas del juego.

Todo, hasta los encuentros íntimos que sostuvo con Draco le permitieron disfrutar de un sentimiento que estaba muy cerca de llamarlo, felicidad. Hasta que todo se torció para desembocar en una noticia que debería ser feliz y que sin embargo, causaba mas angustia que otra cosa, al menos para ella.

Pensar en ese bebe que ya crecía en el vientre de Ginny le causaba una terrible desazón. No quería ni siquiera imaginar que pasaría si realmente ese pequeño resultara ser hijo de Draco. La noticia le rompería el corazón por completo a Harry, estaría destrozado y herido de tantas maneras que no estaba segura si incluso pudiera perdonarle haber ocultado la verdad, por muy nobles que hubieran sido sus intenciones para que no lo dañaran.

Estaba segura que en su momento había tomado la opción más viable. Harry se encontraba al borde de la muerte, los pronósticos no eran alentadores y todos esperaban que incluso no fuera capaz de pasar la noche. Por eso cuando vio a Draco arribar a San Mungo con claras intenciones que desenmascarar a Ginny, varios escenarios pasaron por su mente en un segundo. Ninguno de ellos era alentador para las personas que quería.

Desde el mismo momento que se entero del actuar de Ginny, de cómo jugo con las vidas y sentimientos de dos hombres, su intención fue decir la verdad, sin embargo, todo cambio cuando supo que la vida de uno de ellos pendía de un hilo y que posiblemente sus últimos momentos estarían llenos de un enorme dolor al saberse traicionado. Después mantuvo las cosas como estaban sabiendo que quizás era el gran amor que sentía por Ginny lo que le hacia aferrarse con mas ahincó a la vida. Pero ahora entre mas se aferraba Harry a la esperanza de mejorar, parecía que la pelirroja se empeñaba mas en regresar con Draco, sin importar a quien lastimara en el proceso.

Su silencio no fue gratuito entonces y no lo era ahora tampoco, se volvía cada vez una carga demasiado pesada de llevar sobre los hombros.

Cuando pensaba que las cosas se irían solucionando poco a poco al asegurarse que la obsesión de Ginebvra estaba fuera de su alcance con su matrimonio y que incluso había logrado una armónica convivencia con Draco que de alguna manera la hacia sentir completa y plena, las cosas se complicaron con su embarazo.

Era frustrante, incluso doloroso encontrarse de nuevo angustiada por lo incierto del futuro. Dolida de algún extraño modo con Draco, por ser tan imbécil como para que existiera la duda de que el fuera el padre, porque aun cuando el no hubiera confirmado o negado la posibilidad, su silencio había hablado por si mismo.

Parada frente al espejo, observo con detenimiento su rostro. Tratando de aparta al menos por un instante la incertidumbre que la torturaba. Cerró los ojos por un momento y suspiro con pesadez intentando que el aire entrara en sus pulmones para calmarla antes de exhalar lentamente.

Una idea la asalto de nuevo haciendo que abriera los ojos -"Un bebe" – pensó para sus adentros, llevándose de manera instintiva las manos a su vientre plano, evocando de nuevo esa imagen en su cabeza donde veía a un pequeño de cabellos rubios platinados y ojos gris. Un hijo de Draco seria hermoso, un pequeñito que se pareciera a el. De manera inevitable imagino lo que seria tener un hijo de ambos.

Asaltada por esa idea, trato de desecharla en el mismo instante, pero sin duda su cabeza les estaba jugando una mala pasada. No podía evitar pensar en un pequeño, un bebe que tuviera lo mejor de ambos, su hijo. Alguien a quien amar y cuidar. Pero le basto acordarse de Ginny y esas fantasías se esfumaron de la misma manera que habían llegado.

Quería ser madre, formar su propia familia y ser feliz. Deseaba amar y que la amaran de la misma manera para que ese pequeño o pequeña que llegara a sus vidas pudiera sentir desde el primer momento que era producto del mas hermoso y grande amor, y no de un frio convenio.

Suspiro de nuevo profundamente antes de caminar hacia el vestidor y sacar uno de los hermosos camisones nuevos que había elegido Pansy para ella. Esta vez no era blanco, en su lugar era uno en color burdeos con finos tirantes, encaje en el área del pecho y los costados, una cuarta mas arriba de la rodilla, en una sedosa tela, que incitaba a ser acariciada. A juego una pequeñas bragas también de encaje en el mismo color.

Seco su pelo con un simple hechizo antes de salir del cuarto de baño, dispuesta a dormirse para que su mente dejara de jugar con ella.

No imaginaba que Malfoy siguiere despierto. Lo encontró semi-recostado leyendo un libro a la luz de la lámpara y en cuanto escucho que la puerta se abría lo bajo para mirarla con intensidad.

Repentinamente se sintió cohibida ante la fuerza de su mirada gris, tanto, que no noto que había detenido sus pasos y se encontraba en medio de la habitación, sin saber si debía terminar de meterse a la cama o salir huyendo por la puerta.

No llego a tomar ninguna decisión al respecto. Draco se había puesto de pie, dejándole ver que solo llevaba el pantalón del pijama, su torso descubierto era una maravillosa visión a la que no estaba del todo acostumbraba y no pudo evitar sonrojarse al tenerlo de nuevo tan cerca.

Poniendo su mano sobre la barbilla la hizo que levantara el rostro para mirarlo.

Malfoy había tenido el tiempo suficiente para pensar las cosas mientras Hermione se atrinchero en el baño.

-¿Quieres la verdad? –Pregunto con voz segura, tomándola por sorpresa, solo puso asistir con un movimiento de cabeza incapaz de encontrar su voz.

No había retirado la mano de su rostro, incluso con el pulgar y casi de manera distraída había comenzado a acariciar sus labios.

-Si el hijo que espera Ginebvra es mío, voy a reconocerlo y hacerme cargo de el, pero nunca querré tener nada de nuevo con ella. Quiero que tengas presente que ahora eres mía en todos los sentidos; mi esposa, mi mujer y mi amante, cuando no lo seas y si te empeñas en no darme un hijo, aun así no pienso volver con esa puta, aunque fuera la madre de mi heredero ¿He sido lo suficientemente claro?

Los ojos color miel de Hermione se abrieron con sorpresa, al tiempo que escuchaba aquella afirmación de Draco. Una calidez desconocida se hizo presente en su interior como una flama que iluminaba el oscuro provenir que había supuesto.

Draco no era romántico, no lo amaba y aunque deseaba que le diera un hijo, ella no quería tenerlo por compromiso. Pero así teniéndolo tan cerca, mientras le habla con tanta determinación, se sintió protegida, sino amada, si valorada.

Le estaba dando un lugar en su vida, sin importar que no tuviera uno en su corazón y no podía estar mas que agradecida. Quizás era demasiado posesivo, si el caso fue otro, no hubiera tardado en aclarar que ella no era de nadie, no era un objeto que poseer, sino una persona completa que no somete a la voluntad de nadie, pero a pesar de que ese era su pensamiento, su sentir era distinto.

Era algo nuevo y cálido, desarrollándose en su pecho. Talvez era la manera en que la miraba, la fuerza y seguridad de sus palabras o la forma en la que acaricia su rostro. Pero sin importar cuales era las razones se encontró deseando ser parte de algo mas grande.

Deseaba quererlo, ser suya. No para ser la mitad de algo, sino la suma de un todo.

-¡Eres mía! –Repitió. –No quiero que esto cambie.

Hermione se vio a si misma estirándose para juntar sus labios en un beso mas de aceptación que de amor. Aun era muy pronto para darle nombre a lo que estaba construyendo poco a poco, pero para ambos funcionaba ir descubriendo que a pesar de las diferencias que siempre los habían separado y la manera en la que inicio todo, no eran tan distintos al desear encontrar algo que sosegara sus almas y corazones.

El beso primero lento fue evolucionando en uno voraz que encendió la sangre en sus cuerpos, sus lenguas se buscaban intentando satisfacer una sed que los asaltó tan repentinamente que los hizo temblar abrazándose uno al otro.

Las manos de Draco corrieron por la piel expuesta de sus hombros y espalda donde finas tiras se cruzaban hasta poco mas arriba de punto justo donde la espalda pierde su nombre, sintiendo la suave calidez bajo su tacto y el ardor en su piel se volvió insoportable.

Alzándola hizo que enredara sus piernas en sus caderas. La sostuvo por las nalgas estrujando sus redondeces antes de dirigirse con agilidad a la cama para intentar aplacar el ardor que los consumía a ambos.

No había amor de por medio en ese acto, pero se encontraban en un punto intermedio donde a pesar de saber que no se amaban, eran consientes de lo bien que se sentían al estar juntos.

*o*O*o*

A primera hora de la mañana, poco después de que Hermione saliera de la mansión para seguir cumpliendo con el compromiso laboral que tenia con Lucius. Nott apareció en la chimenea de los recién casados. Draco le mando una corta nota desde el día anterior mientras su mujer seguía encerrada en el baño.

Hacia unos minutos que ambos hombres se encontraban en el despacho. Draco parecía que no encontraba las palabras para comenzar a hablar y eso no era una buena señal, al menos para Theo que lo conocía desde niños y sabia bastante del temperamento de su amigo.

-Suéltalo de una buena vez, antes de que te de algo. –Había cierto humor en su voz aunque solo era una manera sutil de romper el hielo e incentivarlo para hablar.

-Ginebvra esta embarazada. –Soltó de repente con una voz que sintió ajena debido a que lo pronuncio demasiado rápido.

Esa declaración le basto a Theo para entender la angustia que su amigo mostraba, podía ser que para cualquiera que no le conociera, no notarían nada que delatara su siempre indiferente semblante. El por el contrario podía notar en sus hombros rígidos la tensión, además que tenia la manía de pasar sus manos por el cabello de manera compulsiva cuando estaba nervioso, además de que no podía estar completamente quieto, ya fuera que caminara de un lado a otro dentro de la habitación aun cuando sus pasos fueran aparentemente tranquilos, o bien, frotando sus manos y haciendo girar cualquier cosa que callera en ellas, como para distraer su mente.

-¿Crees que es tuyo? –Pregunto, a pesar de imaginar claramente cual seria su respuesta viendo su actitud.

Draco bebió de su copa antes de contestar. Era demasiado temprano para beber pero necesitaba con urgencia un trago. Después de tomar de un sorbo casi media copa se dejo caer en un sillón de cuero negro.

-Me gustaría asegurar que no hay posibilidad, pero no puedo.

-Lamento decir que eso es muy estúpido de tu parte.

El castaño no buscaba ofenderlo pero no era fácil imaginar que alguien tan metódico y práctico como Malfoy tuviera un descuido tan grave.

-Siempre la cuide y según me dijo ella mismo lo hizo. Estaba incluso obsesionada con el tema, no quería terminar como su madre, llena de hijos.

-¿Pero…? -Insto a que continuara.

-Con ella era todo demasiado intempestivo para estar completamente seguro. –Admitió

Draco no dio mas detalles, no era necesario hondar mas sobre la volátil y ardiente relación que mantuvo con la pelirroja. Se sobrentendía que a pesar de sus cuidados la posibilidad estaba, simplemente por que el tiempo que pasaron juntos se la pasaron teniendo sexo como conejos.

Las cortas temporadas que pasaba Ginny en New York, pocas, muy pocas veces salían de las paredes de su departamento. No importaba el momento o que no hiciera mas de 10 minutos de su última cogida, a la menor provocación iba por ella para tomarla de nuevo sin importar si era sobre la barra de la cocina, el sofá, la alfombra, contra alguna de las paredes o las puertas.

Le bastaba empotrarla en cualquier lugar que le permitiera levantar sus piernas para hundirse en ella. Todo era intenso, desenfrenado y ardiente.

Apenas notaba que era posible de que Ginny se negara a abandonar el departamento por que temía que la vieran a su lado, en aquel entonces había pensado que estaba tan enganchada de el, como el lo estaba. Pero de eso nada, todo fue una mierda, se dejo manipular siendo el mejor en ello y eso le seguía enervando.

El estaba mas que furioso consigo mismo, por su estupidez, no se dio cuenta de la trampa, confió ciegamente en la persona equivocada. Por primera vez se permitió amar, mostrar los sentimientos que siempre creyó una debilidad y eso fue su perdición.

Furioso lanzo la copa contra una de las paredes, perdiendo por unos instantes los papeles. Estaba cabreado con la puta de Ginebvra, pero sobre todo con el mismo.

Al fin se desidia a intentar algo mas profundo con Granger yvenia Ginny a echar por tierra sus planes con un supuesto hijo.

-¿Hermione lo sabe? –Pregunto con cautela.

Draco rio sin alegría. –Nos han pedido ser los padrinos de ese niño.

-Eso si que no me lo creo.

-Potter a tenido la brillante idea de pedírnoslo a Hermione y a mi, aunque no es difícil adivinar que fuera la misma Ginny quien lo sugiriera, tiene la mente tan retorcida que no lo dudo.

-Seguramente te negaste.

-Como podía negarme sin levantar sospechas. No es que me importe mucho que el estúpido de San Potter se entere de una buena vez que tiene por esposa a una infeliz ramera que dice esperar un hijo mío, pero sabes que no puedo hablar sobre el tema, es parte del convenio que hice con Granger.

-Así que accedieron a ser los padrinos.

-No solo eso. –Dijo sin emoción aparente el rubio con la vista fija en los cristales rotos que descansaban en la alfombra después de su arrebato.

-¿Hay mas? –Cuestiono curioso, viendo con atención el cambio en la mirada de su amigo.

-Mucho más. –Dijo yendo de nuevo a sirviéndose otra copa, para beberla de toda de un solo trago –Sobra decir que estos es confidencial, nadie debe saberlo, especialmente Hermione.

Afirmo con seriedad el castaño, de su boca no saldría nada.

-Potter quiere ser mi conejillo de indas.

-Explícate. –Pidió con un mal presentimiento.

-Justo eso, quiere que haga todo lo necesario para buscar una cura definitiva, sin importar lo poco ortodoxo o experimental que pueda llegar a ser el tratamiento. Incluso me dijo que podía firmarme el consentimiento cuando quisiera, deslindándome de cualquier responsabilidad en caso de fracasar.

-En pocas palabras esta poniendo su vida en tus manos.

Malfoy se limito a mirarlo, afirmando con un gesto incomodo. Harry Potter, el niño que vivió, su némesis y actual rival de amores –Aunque este no lo sabe- estaba depositando en el completamente su confianza. Poniendo en sus manos el poder para hacer la diferencia entre mejorar para sobrevivir o morir.

*o*O*o*

Lucius Malfoy noto al instante que su nuera estaba inusualmente callada, miraba distraída por la ventana del taxi que habían tomado a poca distancia del caldero chorreante con dirección al Geriátrico. Parecía ensimismada como si algo le preocupara.

Era fácil leerla, su lenguaje corporal decía mucho sin necesidad de las palabras y eso podía usarlo en su beneficio si sabía utilizarlo con sutileza. No podía ser tan directo para abordarla, pues solo lograría que se enfadara.

-¿Me acompañaras todas las mañanas?

-No pensé que le molestar mi presencia en este caso. –Confeso sin molestia alguna, solo señalando la obviedad por todos los años en que fue menos que una cucaracha para Lucius.

-Ni en este, ni en ninguno. No me molesta su presencia en absoluto.

Hermione giro su rostro para mirarle con cierto brillo de burla en sus ojos, enarcando una ceja con escepticismo.

-Bueno no puedo hacer demasiado ya que desde hace apenas unos días somos familia. –Agrego el rubio como quien no quiere la cosa, antes de que la castaña comenzara a replicar sobre la veracidad de ese hecho.

-Que sea mi suegro no le obliga a tolerarme o soportarme mas de lo debido. –Dijo sincera, volviendo a mirar a la ventana. –Se muy bien que no le simpatizo.

-Yo podría decir lo mismo y a pesar de todo, aquí nos tienes, compartiendo tiempo de calidad juntos. –Soltó con sarcasmo haciendo sonreír a Hermione.

-No se preocupe, solo tendrá que aguantarme esta semana, después podrá hacer el camino de ida y vuelta sin mi.

-Su compañía me parece mas entretenida, después de todo, como ya dije ahora eres parte de mi familia. La futura madre de mis nietos.

Hermione no contesto nada, pero el rubio pudo percibir una sombra de algo parecido a la tristeza en sus ojos y una pequeña arruga en el entrecejo como si la idea le incomodara. Eso no le gusto en lo mas mínimo, era imperativo que procrearan para renovar la sangre mágica de los Malfoy.

En su enclaustramiento, Lucius Malfoy tuvo el tiempo suficiente para pensar con calma e investigar en su basta biblioteca sobre la continuidad y la pureza de la sangre. Su alarma había surgido un par de años antes de que la última guerra estallara, pero en aquel momento no se encontraba listo para aceptar que aquella hipótesis que había escuchado por casualidad pudiera tener algo de verdad.

El empeñarse en mantener el linaje y la sangre pura, estaba teniendo serias consecuencias. No era casualidad que en las ultimas generaciones de las mejores familias mágicas, que tenían un especial cuidado en mantener la pureza con sus uniones matrimoniales, se presentaran cada vez con mayor frecuencia nacimientos de Squip –hijos de magos, nacidos sin magia- al principio se creía que era un mal aislado, pero seguía sucediendo y con cada nueva generación parecía que el poder mágico fuera disminuyendo.

Después de terminada la guerra y con todo el tiempo libre, debido a su arraigo domiciliario y sin la posibilidad de hacer magia, lo único que lo mantuvo cuerdo fue investigar a profundidad las causas por las que ese fenómeno estaba causando estragos en la comunidad mágica. No era por supuesto por explorar su lado altruista, sino por el contraria, estaba estimulado especialmente para evitar a toda costa que ese nefasto acontecimiento pudiera suscitarse en su descendencia.

La respuesta no se hizo esperar, preservar la pureza de la sangre tenia serias consecuencias a largo plazo. Podía ser que el linaje se mantuviera intacto, pero con el tiempo para mantener las costumbres era por demás común que se efectuaran uniones entre parientes lejanos y a veces incluso demasiado cercanos.

Investigando el árbol genealógico de las familias mas prestigiosas y de mayor abolengo mágico descubrió que posiblemente aun sin saberlo se estaban efectuando uniones entre personas con la misma genética familiar, bodas entre primos lejanos eran comunes, pero también entre primos hermanos. El resultado era que la sangre pura terminaba degradándose cada vez más.

Al no entrar sangre nueva a esas mezclas, poco a poco la magia se iba diluyendo, trayendo consigo el fatídico resultado que en largas líneas de magos y brujas nacían niños sin magia o con pocas aptitudes para desarrollarla –Los Goyle y los Crabbe son un claro ejemplo- Caso contrario entre las familias mestizas que solían procrear vástagos no solo saludables, sino mágicamente talentosos –Potter era una muestra viviente, muy a su pesar- y entre ellos ningún caso de squip se había dado.

Existía además otro fenómeno que le interesaba particularmente a Lucius. Era cada vez mas frecuente que entre los muggles nacieran rarezas mágicas, magos y brujas con talentos extraordinarios, con capacidades únicas derivados de su sangre de origen no mágica. No había otra manera de llamarlo que evolución humana en su expresión mas pura.

Su sangre tenía cualidades muy distintas a la de los mestizos que podían atribuir sus dotes mágicos a uno de sus progenitores, pero en el caso de los nacidos de ambos padres muggles la situación era mucho mas interesante de analizar.

La evolución llegaba a otro nivel superior, la selección natural hecha tras siglos de mejoras en la raza humana para dotarle de los suficientes medios para sobrevivir los hacia peculiarmente fuertes mágicamente hablando, desarrollando talentos pocas veces vistos entre los magos sangre pura.

El señor Malfoy tuvo que admitir que su ceguera crónica sobre todo lo relacionado con los muggles le impido darse cuenta antes, aunque también tenía mucho que ver su orgullo herido ante la situación que los estaba poniendo en desventaja con todo y su sangre real.

La solución era buscar los mejores genes de alguien nacido de muggles para renovar la sangre, para incrementar la magia en futuras generaciones. Draco sin saberlo había acertado completamente con la mejor opción posible.

Hermione Granger, era la solución de sus problemas, quien renovaría con su unión la sangre de los Malfoy. Por esa misma razón no podía permitir que su nuera no estuviera dispuesta a darle esos nietos que tanto deseaba y con los que aseguraría que su casa seguiría siendo mágicamente superior al resto a pesar de mezclarse por vez primera con una nacida de muggles.

Astoria Greengrass había sido su elección mas viable en cuestión de negocios, además después de analizar su árbol genealógico era quien menos riesgos traería a su posible descendencia. Pero con la llegada de Granger todo había cambiado, por eso no tuvo muchos reparos para aceptar a Granger, nunca diría sus motivos pues guardaría celosamente ese secreto para si mismo, después de todo era parte de su naturaleza ser egoísta, pues era la clave para que su familia siguiera estando por encima de todas las demás.

El rubio sabia que no podría dejar ver su juego para no provocar a su nuera, ya se encargaría de hablar a fondo con Draco para persuadirles a que era un tiempo muy bueno para que comenzaran a hacer que la familia Malfoy creciera, por supuesto que disfrazaría sus palabras y acciones sabiendo que si algo llegara a sospechar, con tal de joderlo era capaz de negarse a darle nietos.

. . .

Cuando llegaron a su destino hicieron lo mismo que el día anterior. Hermione se quedo a distancia prudente mientras James y Lucius jugaban ajedrez en silencio.

Ese no fue un agradable día del todo para el mayor de los Malfoy. Que el Sr. Johnson le ganara todas las partidas de ajedrez le había dejado un sabor amargo en la boca, la sorisa ladina del anciano solo había hecho que se enojara aun mas. Se prometió al día siguiente que le ganaría todos los juegos.

Hermione tuvo que disimular una sonrisa al verlo tan molesto mientras hacían el camino de regreso al caldero chorreante.

-¿Qué le parece tan gracioso? –Dijo de mal humor el rubio.

-Que por un momento haya olvidado que jugaba con un muggle, además claro de que este le gano todas las veces.

-Si, muy gracioso. –Soltó con sarcasmo haciéndola sonreír más.

-Un poco si que lo es. –Admitió la castaña sonriendo abiertamente a su enfurruñado suegro.

Lucius ya no contesto, se limito a mirarla con atención pensando en la mejor manera de lograr que su nuera se embarazara lo mas pronto posible. No le importaba utilizar métodos poco ortodoxos para lograrlo, después de todo de su éxito dependía que la línea familiar se renovara y fuera mucho mas fuerte mágicamente hablando. Deseaba los talentos de Granger para los Malfoy, para sus nietos.

Entonces sonrió el rubio a Hermione de manera enigmática, cosa que no le agrado del todo a la castaña y le provoco un escalofrió que no supo como interpretar.

*o*O*o*

Draco estableció unas oficinas centrales de su empresa, en Londres, debido a que Hermione no quería cambiar de residencia aunque estaba dispuesta a viajar con frecuencia a su lado cuando necesitara tratar algún asunto en las de New York.

Mientras su mujer se preparaba para la inminente boda el había hecho todos los preparativos para establecerse. Compro un enorme edificio, en los primeros pisos se habilitaron las oficinas administrativas para llevar los controles de distribución y venta de sus productos farmaceuticos, mientras que en los últimos se acondicionaron los laboratorios de producción e investigación y a los cuales solo tenían acceso personal restringido. En el piso mas alto se encontraba su oficina con una anexo que daba a un amplio laboratorio donde tenia todo el equipo e indumentaria necesaria tanto mágica como muggles y donde desarrollaba sus propias investigaciones.

Se informo mediante una rueda de prensa que el era solo uno de los varios inversionistas, además de administrador de la nueva sucursal, dando entender que no era directamente el dueño, para evitar conjeturas innecesarias, no deseaba que hondaran en el asunto y que se ventilara la verdad.

Malfoy era muy disciplinado y celoso de su deber, le había costado mucho esfuerzo contruir su propia empresa, por eso a pesar de que no era del todo necesario se sujetada a un horario de trabajo. Se tomaba con suma seriedad sus investigaciones y ahora que tenía entre manos un proyecto que podría cambiar la vida de San Potter debía exigirse el doble. Por eso después de hablar largo y tendido con su mejor amigo para exteriorizar un poco sus frustraciones y preocupaciones actuales, se habia dirigido a su oficina para comenzar con su nueva tarea.

Lo menos que imagino era que en la sala de espera se encontraba esperándolo Ginebvra Potter, que a penas lo vio salir del elevador se levanto de su asiento caminando hacia el con suma familiaridad para intentar abrazarlo.

El rubio se limito en levantar la mano para detenerla, con una mueca de desagrado que puso de mal humor de inmediato a la pelirroja.

-Creo que tenemos que hablar.

-No tenemos absolutamente nada de que hablar, no tengo ni el tiempo, ni la paciencia para soportarte.

-¡Por favor! –Suplico- sino es por mi al menos por nuestro bebe.

Sus palabras solo lograron encender su furia. Tomándola por el brazo con brusquedad la hizo entrar a su oficina y le pidió a su secretaria que no les molestaran. Apenas entraron la soltó como si quemara su tacto y con su varita hechizo el lugar para que nadie escuchara su conversación.

-Ahórrate los chantajes emocionales, sabes que los aborrezco y no tienen ningún efecto en mi. Además no estoy seguro de que esa criatura sea mía. –Sonto con saña. –Puede bien ser de tu marido o de cualquier otro idiota con los que te acuestas. –Sonrió con desprecio.

-No me ofendas. –sollozo con los ojos brillantes por las lagrimas. –Se que es tuyo.

-¿Cómo puedes saberlo? Si te acostaste con Potter y conmigo todo ese tiempo. Así que no me vengas con estupideces que no te quedan.

-Puedes decir lo que quieras pero yo estoy segura.

-Suponiendo que asi sea, me da lo mismo.

-Se que no lo dices en serio, se lo mucho que deseas un heredero.

-Quiero un heredero de mi mujer, no un bastardo tuyo. –Soltó venenoso. –Asi que no pierdas tu tiempo, no me interesa regresar contigo a jugar a la familia feliz, tu ya solo me generas asco. Ve con tu marido a gozar de todo lo que has ganado ¿No es eso lo que querías? Un buen apellido que no estuviera sucio como el mio, la fama y la fortuna ahora te sonríen como la esposa del elegido.

-Se que hablas de esa manera para herirme, quieres vengarte de mi y lo merezco. Pero también se que me amas tanto como yo te amo. Dame la oportunidad de demostrarte lo arrepentida que estoy por mi estupidez. Estoy dispuesta a todo por ti, si me lo pides dejare a Harry e iré contigo a donde quieras para tener a nuestro hijo y ser felices.

La pelirroja intento acercarse para besarlo, Draco la aparto sin sutilezas tomándola por las muñecas para evitar que lo tocara.

-De la misma manera que antes te ame ahora te aborrezco. Por tu bien no vuelvas a buscarme, no estoy interesado en tu propuesta. Tengo una verdadera mujer en casa que me complace en todos los sentidos.

-¡Mientes! -Grito derramando lágrimas rabiosas.

-Digo la verdad, incluso estoy agradecido de que resultaras ser una perra desalmada que solo perseguía prestigio y un buen nombre, eso me dio la oportunidad de tener a Hermione, una mujer en toda la extensión de la palabra.

-Ella no te ama, siempre a estado enamorada de Harry, te estas conformando con sus sobras.

Sus palabras le calaron hondo, pero no demostró lo mucho que le afectaba.

-Conformarme con sus sobras seria quedarme contigo Ginebvra. Puedo decir con toda certeza que Hermione no es como tu, incluso tuve el privilegio de ser su primer hombre y ahora el único. –Se mofo.

-Eso no quiere decir que te ame.

-Quizás no, pero ella me da mucho mas de lo que tu nunca me ofreciste, sinceridad. Una palabra que seguramente no esta en tu vocabulario.

-Con tan poco te conformas. –Se agito furiosa para que la soltara.

-Tengo todo lo que puedo desear. No me engaño con las estupideces del amor, lo que tengo con Granger es lo mas real que jamás he tenido con nadie y eso es gracias a ti.

-Vas a arrepentirte cuando compruebes que este hijo si es tuyo y entonces ni siquiera te permitiré que lo conozcas.

-Has lo que te plazca que no me importa. –Mintió. –Y ahora por favor vete que mi tiempo es demasiado valioso para perderlo contigo.

Soltó el agarre que mantenía en sus muñecas, la pelirroja aprovecho para asestarle una sonora bofetada.

-Juro que vas a arrepentirte de despreciarme.

-Por favor no me hagas reír. –Se burlo con saña.

Poco después la vio salir azotando la puerta. Apenas lo dejo solo se sentó en la silla de su escritorio masajeando sus cabeza, le dolía.

Tenía claro que el infierno acaba de desatarse y no sabía que tan bien librado saldría en esta ocasión, mucho más ahora que tenía verdaderamente a alguien a su lado que no deseaba perder.

. . .

. .

.

*o*O*o*

AliceMlfy no hago de menos los capítulos, cuando mencione que era irrelevante fue porque era un poco corto y no trataría nada demasiado importante por esa razón, pero amo todos y cada uno.

Camila Anahi842, es inevitable odiar a Ginny.

Baruka84, mis bebes están muy bien gracias, saliendo de la gripe, ya sabes que con los cambios de clima es inevitable enfermarse. Se que es difícil ver a Harry en el papel de victima pero por ahora es completamente necesario.

Lilithsr, No te preocupes por el reclamo, igual siempre intento actualizar al menos una vez por semana y cuando puedo hasta dos –como en esta semana- aunque a veces si tengo mucha carga de trabajo pueda tardar como máximo dos semana.

MARUVTA, creo que hasta el momento del nacimiento nadie sabra quien es realmente el papa del bebe de Ginny, asi que ármate de paciencia por que aun falta un poco para llegar a ese punto.

Doristarazona, son demasiados sentimientos conflictivos para Hermione y para Draco, aunque este ultimo muestre siempre indiferencia va a padecer mucho ante la idea de ser padre.

, como siempre mil gracias por tus comentarios, por seguirme en todas mis historias. Aun hay mucho por descubrir asi que no desesperes, se que sufres mucho por Hermione, pero a veces es inevitable para alcanzar la felicidad.

Yaro Alex, me complace que disfrutaras de los pensamientos de Theo, lo creí conveniente para despejar algunas dudas y aclarar que si bien envidia de cierta manera a Draco, no seria capaz de traicionarlo de ninguna manera, lo que no quiere decir que si su amigo no llega a retener a Hermione el no tomara la oportunidad para el.

Guest, me alegra de que te guste mi historia, espero que te siga gustando hasta el final.

Gracias a todos.

. . .

. .

Hola a todos,

Como han sido sumamente amables conmigo al regalarme tantos y tan lindos comentarios en el capitulo anterior, hice que mis musas trabajaran horas extras para tener listo este capitulo hoy. Es mi manera de agradecer el apoyo que me brindan, por el tiempo que se toman para leer, votar y comentar, asi como los que amablemente recomiendan esta y mis demás historias. Muchas gracias.

Espero que el capitulo fuera de su agrado y lo disfrutaran tanto como yo disfrute escribirlo. Por supuesto se que quedan muchas incógnitas que poco a poco se irán despejando mas adelante y que posiblemente odien cada vez mas a Ginny, que se esta volviendo mi villana favorita.

Pensaba meter un par de personajes en este capitulo, pero creí conveniente dejarlos mejor para el siguiente. Hare todo lo posible por actualizar a mediados de la próxima semana.

Besos,

Helena Grand