Lucius Malfoy fue el primer beneficiado del programa piloto de libertad condicional mágica. En cuanto fue de dominio publico su situación legal, no dejaron de llegar cartas a la oficina de Hermione Malfoy, algunas para solicitar una audiencia donde fueran evaluados los diversos casos sometidos a arraigo que podían ser considerados para dicho beneficio, otras tantas eran extensas misivas para exponer el descontento general ante una nueva oportunidad para los infractores, incluso algunas eran amenazas mas que explicitas y por supuesto anónimas.

La castaña se vio inmersa en decenas de expedientes que se apilaban en su escritorio. Ante la demanda de ese nuevo resquicio legal se vio superada por la carga de trabajo solicitó al Ministro de Magia se creara una subdivisión especial en el departamento y un equipo de trabajo para cubrir como era debido con la carga laboral, para llevar acabo de la manera correcta el programa para intentar reinsertar en la sociedad infractores menores.

Se hizo una convocatoria dentro de los departamentos legales ya establecidos y pronto se sumaron algunas personas interesados por el nuevo proyecto emprendido por la brillante bruja. Muchos tenían sus reservas ante la iniciativa, sin embargo, sabían que si había una persona justa y suficientemente ecuánime para darles una nueva oportunidad a aquellos que desviaron su camino, esa seria Hermione.

Fue una sorpresa para la castaña que Theodore Nott se postulara para cubrir uno de los puestos. Consideraba que era una persona sumamente inteligente e ideal para el puesto. Posiblemente lo único que la detenía para aceptar su solicitud fue que cuando se presento en su oficina, no lo hizo con las manos vacías.

Theo llevaba un grueso expediente, de un amigo muy cercano que solicitaba el beneficio de la condicional.

-Comprendería que no me aceptes en tu equipo después de esto. Si yo estuviera en tu lugar también me lo pensaría. Pero esto es muy importante para mi, al igual que estoy seguro que lo será para Draco y Pansy si llegan a enterarse. No les he comentado nada, primero por que no quiero presionarte y en segundo lugar por que se que tarde o temprano evaluaras la situación.

-¿Entonces por que vienes ahora a pedirme que le de prioridad a su caso?

-Porque su salud esta en juego.

-¿No esta siendo atendido? –Pregunto horrorizada de que algo tan importante como la ayuda medica no estuviera llegando a las personas en arraigo.

-Físicamente se encuentra bien, aunque no puedo decir lo mismo de su estado psicológico.

-¿A que te refieres?

-El fue marcado al mismo tiempo que Pansy y Draco, pero no tuvo tanta suerte como para tener a alguien que le cuidara dentro de las filas del innombrable como lo tuvieron ellos. Yo escape de mi padre, pero para el fue tarde.

Pronto Hermione creo un panorama mental que le helo la sangre.

-Esta dentro del programa de arraigos por su participación en la guerra, pero se pudo comprobar que no asesino a nadie. Lo que no quiere decir que la culpa no lo este consumiendo. De hecho el no a solicitado que el arraigo termine, soy yo quien lo estoy promoviendo.

-Comprendo. Pero por esa misma razón no puedo permitir que formes parte de mi equipo si esperas ser su abogado, habría conflicto de intereses.

-¿Cómo los hubo con Lucius Malfoy?

Hermione enrojeció en respuesta, sabiendo muy bien los motivos poco nobles por los que su libertad condicional fue aceptada.

-¿Qué quieres Nott? –Atajo, tratando de apartar la incomodidad que se retorcía en su conciencia.

-Que seas tu quien analice su caso, agilizar los tramites para que el sea librado de su arraigo. Se que te estoy pidiendo un gran favor y te prometo pagarlo en cuanto me sea posible.

-No se trata de eso, no necesito que me pagues nada.

-Eso quiere decir que aceptas. –Su sonrisa era resplandeciente.

-Analizare hoy mismo su caso. –Tomo la carpeta que tenia delante. –Hare todo lo posible, si merece la oportunidad se la daremos.

-Otra cosa. –Interrumpió ganándose una mirada de desconfianza de parte de la castaña.

-¿Hay mas?

-Me temo que si. –Contesto apenado.

-Suéltalo de una vez. –Dijo suspirando, recargando su espalda con cansancio en el respaldo y cruzando sus manos.

-Blaise esta arraigado en la Mansión de los Zabini, junto con su madre, quien no es la mejor influencia. Solo estoy abogando por mi amigo, por mi que esa maldita mujer se pudra en ese deprimente lugar, pero necesito encontrar un lugar donde pueda vivir alejado de ella.

-¿Qué es lo que no me estad diciendo? –Pregunto mirándole a los ojos. –Creo que hay mucho mas de lo que dices y aun no me aclaras cuales son los problemas que tiene.

-Intento suicidarse.

Hermione abrió los ojos con sorpresa, su expresión se ensombreció a penas escucho esa dos palabras saliendo de la boca de Nott.

-En días pasados se corto las venas, su madre no hizo mucho por ayudarle, pero aun vive con ellos una elfina que crio a Blaise desde niño, solo por su intervención logro sobrevivir ¿Comprendes ahora la gravedad del asunto?

-Esta bien. –Dijo solemne, completamente convencida esta vez de hacer lo correcto. –Adelantare su caso basándome en su estado de salud actual, pero con la condición de que pase un par de semanas internado para su supervisión. Quiero asegurarme que puede vivir solo y no será un riesgo para el mismo u otras personas por su inestabilidad emocional.

-Me parece bien. –Admitió con alivio.

-En cuanto al lugar donde puede vivir dado que no puede estar con su madre y tiene prohibido hacer magia, me parece adecuado que lo haga en mi departamento, tiene lo necesario y es seguro para alguien en sus condiciones, además esta deshabitado.

-No quiero abusar de ti. –Tenía en sus labios una sonrisa de agradecimiento.

-No lo estas haciendo, si es importante para ustedes, lo es para mi.

De nuevo estaba esa maldita sensación de calidez expandiéndose en el pecho de Theodore al escuchar a Hermione y ver su sonrisa sincera. Era gratitud por supuesto, pero además era algo mucho mas grande, un sentimiento similar a la felicidad, algo que no podía definir pero que le hacia sentir que pertenecía de verdad a una familia autentica donde todos se cuidan.

-Ahora te agradecer que te instales a la brevedad en tu cubículo para comiences a trabajar de inmediato, tenemos demasiado trabajo y creo que yo un poco mas. –Dijo levantando la carpeta con el expediente de Blaise Zabini.

-Pensé que habría un conflicto de intereses si me contratabas.

La castaña ya se había acomodado unos lentes de pasta negra que ocupaba para leer y lo miro.

-Creo que hace un tiempo aprendí que las reglas se pueden romper siempre y cuando sean por las causas justas. Aquí acabamos de tratar el caso de una persona vulnerable que necesita ayuda, además, no puedo decir lo mismo del Sr. Malfoy y aun asi lo libere. Digamos que con esto se equilibra de nuevo la balanza de mi karma, ahora deja de escurrir el bulto y ponte a trabajar, antes de que contrate a alguien mas eficiente.

-No encontrarías a nadie mejor que yo. –El orgullo era evidente.

Hermione rodo los ojos en respuesta. –Te tienes en una muy alta estima.

-Lo se. –Admitió levantándose para ocupar el puesto que acababa de ganarse.

La castaña sonrió meneando la cabeza de manera negativa. Parecía que ser un poco egocéntricos y narcisista eran características casi obligatoria en los Slytherin.

. . .

El equipo de Hermione Malfoy se formo rápidamente, la castaña estaba a la cabeza del proyecto, por supuesto, pero a ella se sumaron además de Nott un par de jóvenes mas que compartían sus ideales sobre segundas oportunidades, Oliver Benedetti, Jacob Wood y Miranda Robbinson.

Al termino de la semana tenían estudiados 5 casos mas que serian resueltos de manera positivo, 5 que estaban aun analizado a mayor profundidad y 10 a quienes se les negó por completo la libertad condicional. Mas una lista enorme de solicitudes que aun no se habían evaluado.

El caso que más le interesaba en esos momentos era el correspondiente de Blaise Zabini, aunque ni Hermione, ni Theo, dejaron ver su interés particular en ese caso a sus demás compañeros. Por lo delicado del asunto lo consideraban privado y por tanto cuando llego la hora de dar la resolución definitiva decidieron ir ambos a la Mansión Zabini.

Hermione se quedo asombrada cuando aparecieron a las afueras de la enorme propiedad. Mas que una mansión aquella residencia era un castillo en toda regla. Las altas paredes de roca, la fachada y las altas torres le recordaron un poco a Hogwarts, aunque este lugar no tenia ni la calidez, ni la personalidad del que había sido por varios años su hogar.

En cuanto traspasaron las altas puerta de madera oscura se encontraron con los esplendidos interiores. Nott recordaba a la perfección el lugar. Cuando era un niño fue invitado en varias ocasiones por Blaise a pasar las fiestas decembrinas, junto con Draco y Pansy, además de las hermanas Greengrass. Nunca le pareció un bonito lugar para vivir entonces y ahora le causaba aun mas aversión después de saber que ese lugar también fue cede del innombrable, cuando se cansaba de la Mansión de los Malfoy.

Fueron recibidos por una elfina de ojos saltones, tan entrada en años que se movía lentamente. Estaba claramente en los huesos, demasiado delgada y encorvada. Para el gusto de Hermione que supuso que no la trataban bien en lo absoluto.

-Mi ama les espera en el gran salón. –Dijo mientras les guiaba por los interiores del castillo hacia su destino.

Antes de llegar se escuchaba música y conforme se acercaban pudieron distinguir que alguien tocaba el piano.

-¡Bienvenidos! –Escucharon la voz de Nazarí Zabini.

La mujer era imponente, alta, esbelta, con una envidiable figura, muy hermosa para su edad, con su perfecta piel de ébano tersa como una jovencita, no asi sus ojos que dejaban ver su vileza y oscuridad tan solo al mirarla. Hermione tuvo que contener un escalofrió al estar en su presencia.

-Por favor tomen asiento, les puedo ofrecer algo de beber.

-Esta es una cita de trabajo Señora Zabini. –Atajo la castaña.

Hasta ese momento noto que quien tocaba el piano era Blaise. Quien parecía completamente abstraído mientras sus manos se movían agiles sobre las teclas del hermoso piano de cola. La melodía era sobrecogedora, sumamente triste aunque bella.

El joven ni siquiera mostro ninguna señal de que hubiera notado su presencia, seguía tocando ensimismado, sin tomar conciencia de lo que ocurría a su alrededor.

-Podrías tocar algo mas alegre. –Siseo la mujer con enfado disimulado, pero de inmediato ambos jóvenes notaron la rabia en sus palabras.

Esa simple frase y el tono que empleo logro que el moreno se equivocara en las notas con torpeza. Se recompuso rápidamente notando al fin la presencia de Nott y Granger. Cambio de melodía al instante aun con los ojos de su madre taladrándole implacable.

-Seremos breves Nazarí. –Le hablo con familiaridad Nott. –Estamos aquí para informar que fue concedida la libertad condicional para Blaise.

-¡Qué maravilla! –Exclamo aplaudiendo. –¿Cuando podremos salir de aquí para hacer una vida normal?

-¡Lo siento!, pero su arraigo sigue Señora, solo se a otorgado la liberación a su hijo. –Aclaro viendo como el hermoso rostro de la mujer se descomponía al instante.

-¿Cómo puede ser eso posible? ¡Soy su madre! Merezco tanto como el que gozar de la libertad condicional, entiendo que podría salir por fin de esta Mansión que resulta asfixiante. Hemos promovido juntos los trámites para lograr el indulto.

-Me temo que su solicitud a sido negada. –Dijo el castaño sin ocultar su satisfacción. –No así la de Blaise quien desde este mismo momento puede abandonar este horrible lugar.

-No, no voy a permitirlo. –Colérica se levanto.

Caminando hasta Blaise se puso delante para impedir que se le acercaran. En todo momento el joven parecía aturdido, adormecido y completamente ajeno a lo que pasaba.

-No necesitamos de su consentimiento Señora. –Informo con despacio Nott.

-Si yo me quedo, el se queda conmigo. –Advirtió amenazante señalándoles con un dedo con desprecio.

Hermione dio un paso al frente con la furia burbujeando en sus venas. ¿Cómo era posible que una madre se comportara de esa manera? No comprendía como esa mujer pudiera ser tan egoísta como para negar a su propio hijo un beneficio como ese, solo por que a ella no se le concedía. Ahora comprendía a cabalidad el interés que tenia Theo por alejarla del moreno. Era notable el daño que le estaba causando.

-Nott llama a la elfina. –Pidió sin inmutarse.

-¡Beth! –llamo y al instante apareció la elfina con un plop.

-Por favor, prepare la ropa del joven Zabini, no parece en condiciones de armar su propio equipaje, ponga todo lo que considere que pueda ocupar porque por su bien el no volverá a este lugar.

A pesar de la edad y que sus ojos saltones parecían opacos por las cataratas, fue evidente el brillo de felicidad que estos adquirieron al saber que por fin se marchaba el joven. Un par de lágrimas resbalaron por sus mejillas, al mover su cabeza de manera afirmativa.

-¿Cómo se atreve?

-Otra cosa Beth. –Dijo ignorando por completo a la morena. –Si usted así lo quiere puede irse con nosotros, puede seguir cuidando de Blaise como imagino que lo a hecho hasta ahora.

-Eso no será posible. Mi Elfina no dejara este lugar, me pertenece.

Hermione giro su rostro para mirar a aquella despiadada mujer. Estaba completamente indignada, Nott lo pudo notar al instante, por el bien de la madre de su amigo, se debería callar si no deseaba desatar la ira de la leona.

-Señora Zabini, imagino que ignora la existencia del tratado vigente que regula el trabajo domestico para los elfos y elfinas, porque de otro modo sabría que Beth ya no es su esclava que puede quedarse al lado de quienes fueran sus amos, por elección, no por imposición, que si se queda, usted debe de asignarle un sueldo y asegurar su bienestar, en caso contrario estaría incurriendo un grave delito y dada su actual situación legal eso seria por demás estúpido.

Las palabras de la castaña era amables, pero no dejaban de ser una clara amenaza para la morena.

-Ahora bien, Beth a sido nana de Blaise desde su nacimiento y puede elegir quedarse a su lado si asi lo prefiere y usted no podría hacer nada al respecto, no esta en su poder negarse a complacerla, pues como acabo de decir, ella es libre de elegir. La pregunta es ¿Quieres seguirlo cuidando? –Se dirigió a la elfina que había escuchado atentamente todo lo que esa bonita joven le estaba diciendo.

No tenía palabras, la pobre criatura estaba feliz y conmovida, nunca nadie además de su amo Blaise se había preocupado por ella, y ahora el joven no estaba en condiciones de hacerse cargo ni de él mismo. Solo atino a mover su cabeza enérgicamente de manera afirmativa antes de desaparecer.

-Muy bien. –Dijo satisfecha. –Debido a las condiciones actuales de Blaise Zabini lo trasladaremos de inmediato a San Mungo para que sea tratado y evaluado, el contrato y las guardas de los brazaletes serán colocados después, por ahora solo le otorgare un permiso provisional para abandonar este lugar de manera inmediata.

-No daré mi consentimiento.

-No lo necesito. Solo le estoy informando, no pidiendo permiso. Ahora apártese para poder llevarnos a su hijo.

-¡No! Tendrán que pasar sobre mi para llevárselo y si usan sus varitas les demandare pues lo hacen consientes de que no puedo defenderme.

-Eso se puede solucionar fácilmente. –Hermione se giro y entrego a Theo su maletín, junto con su varita.

Nott se lo estaba pasando en grande al ver a la ex Gryffindor sacar sus garras.

-¡Apártese! –Pidió de nuevo de manera conciliadora. –Ya le he pedio en dos ocasiones que se mueva y no lo hare una tercera vez. Su hijo necesita atención médica y usted esta obstruyendo mi paso.

Nazarí Zabini era mucho mas alta que Hermione, le sacaba fácilmente una cabeza y le miraba de manera burlona por esa razón, al verla desarmada y aun asi atreviéndose a enfrentarla.

-¿Qué puede hacer contra mi una sucia hija de muggle, sin su varita? –se burlo.

Hermione sonrió con frialdad.

-Lo que los muggles sabemos hacer a la perfección, usar las manos y nuestro ingenio.

Nazarí intento abofetearla, le basto a la castaña tomar su mano por la muñeca y hacerla girar para doblarle el brazo y colocarlo contra su espalda baja, levantándola un poco, haciendo presión la hizo inclinarse por el dolor.

-¡Aaah! –Soltó un grito.

-Toma a Blaise y sácalo de aquí. –Le ordeno a Theo, mientras se movía llevando consigo a la morena para darles espacio.

-Como digas. –Contesto impresionado.

Blaise seguía sin reaccionar, se dejo llevar por su amigo, quien lo tomo del brazo para guiarlo hacia la salida.

En cuando salieron Nott y el moreno de la habitación. Hermione soltó el agarre de la mujer alejándose un par de pasos.

-Hare que alguien venga de manera periódica a traerle lo necesario para su comodidad. Imagino que Beth es su única elfina domestica y si se quedo hasta ahora aguantando sus malos tratos fue por cuidar a su hijo. Pero si me entero, que no se comporta con amabilidad y respeto con las personas que envié le retirare completamente mi ayuda.

-Hermione Granger, vas a arrepentirte.

-Mi apellido ahora es Malfoy señora y necesitara mucho mas que amenazas para amedrentarme. ¡Con su permiso!

. . .

Hermione y Theo, se encontraban fuera de la habitación donde un medimago estaba auscultando a Zabini. No era solo el deber lo que los mantenía a la espera de una respuesta, estaban genuinamente preocupados por su estado.

Parecía que estaba drogado, no respondía a estímulos externos, como si le hubieran dado un coctel de barbitúricos y se encontrara en pleno viaje, parecía desorientado, además de tener las pupilas dilatadas.

Hubieran querido esperar a que el moreno se encontrara mejor, pero pensaron que ni Draco, ni Pansy les perdonaría que no les avisaran de lo ocurrido. No tardaron en llegar a San Mungo y por sus rostros no parecían nada contentos.

Blaise Zabini, alguna vez fue parte del grupo selecto de amigos cercanos de Draco, asi fue hasta que poco antes de que estallara la guerra se distanciaran por que el moreno estaba profundamente enamorado de Pansy y en aquel entonces ella creía estar enamorada de Malfoy. El triangulo amoroso término rompiendo de manera irremediable su amistad, o al menos eso creyeron.

La verdad era una muy distinta. Blaise se desligo de sus mejores amigos para no causarles daño. Su madre le obligo a formar parte de las filas del innombrable, quizas de la misma manera en que los Parkinson y los Malfoy hicieron lo mismo con sus respectivos hijo. Aun asi la diferencia entre ellos fue monumental, pues al menos ellos contaban con el apoyo y protección de sus progenitores, mientras que el no podía contar con su madre, por el contrario parecía que gustaba de encomendarle los peores trabajos.

Nunca mato a nadie. Pero fueron muchos a los que torturo para no ser torturado y la culpa lo estaba matando lentamente, mucho mas por que en cuanto fueron juzgados y condenados terminada la guerra, su madre apelo a su condena, cediendo la mayoría de su fortuna para que les concedieran cumplir en arraigo el tiempo que debían pasar en la cárcel.

Mejor hubiera sido para el joven Zabini pasar una buena temporada en Azcaban antes que vivir el infierno que paso al lado de su madre, quien frustrada por su fracaso al elegir el bando equivocado no se canso de martirizarlo. Literalmente lo estaba enloqueciendo, colocando en sus bebidas algunas hiervas que no se llevaron en las requisas los Aurores.

Eran flores y plantas secas en medio de los libros, que parecían inofensivas a simple vista, pero tenían fuertes efectos alucinógenos que estaban logrando que Blaise estuviera a un paso de la locura. Eso lo supieron pocas horas después de que terminaran de evaluarlo, lo que dejo consternada y furiosa a Hermione.

La castaña se encargaría que revocaran su arraigo pero para mandarla una buena temporada a la cárcel por atentar contra la vida de su propio hijo de esa manera. No fue difícil imaginar que los motivos para enfermar y ponerlo a un paso de la demencia era para lograr que los sacaran de su prisión personal alegando problemas médicos que no podían solucionarse dentro de su mansión.

-¿Esta bien? –Pregunto una Pansy pálida y llorosa.

-Lo estará. –Se limito a contestar Nott, tragándose la rabia que sentía en esos momentos contra Nazarí Zabini.

-¿Por qué no me dijiste antes? –Pregunto el rubio tomándolo por los hombros con violencia.

-¡Basta Draco! –Exclamo interponiéndose entre ambos para que lo soltara.

-No sabia sobre la gravedad de su estado hasta que me dijeron que fue ingresado aquí hace algunos días. Evalué la situación lo mejor que pude y logramos sacarlo de su mansión hace a penas unas horas.

-Debiste decirnos antes. –Reprocho.

-Nada hubieran podido hacer.

-Lo hubiera intentado. –Replico molesto.

-¡Cálmate Draco! –Le pidió con tacto Hermione, tomándolo por el brazo para hacerlo que se sentara. –Hicimos lo que creímos conveniente. –Apretó ligeramente su mano intentando mostrar su apoyo.

De alguna manera Malfoy se sentía culpable por el distanciamiento, pensaba que si quizás hubiera hecho las cosas diferentes Blaise no se habría alejado y no le hubiera tocado vivir lo mas crudo de la guerra solo.

-Señora Malfoy. –Le llamaron a la castaña.

Aun no se acostumbraba que la llamaran de esa manera.

-¿Cómo esta? –Pregunto levantándose de su asiento sin soltar la fría mano de Draco.

-Estable y consiente, mucho mas lucido ahora que le hicieron un lavado de estomago y desecho todas las toxinas de su cuerpo. Quizás si hubiera pasado un par de días mas consumiendo esas sustancias no tendríamos tanta suerte.

Hermione suspiro con alivio y Pansy comenzó a llorar por la tensión acumulada. La morena se abrazo sin pensarlo a la joven castaña.

-Va a estar bien, no te preocupes. –Le dijo suavemente acariciando sus cortos cabellos.

-¿Podemos verlo?

-Me temo que como se encuentra en proceso legal, solo pueden pasar la Señora Malfoy y el Señor Nott.

-Esta bien, gracias. –Atajo Hermione viendo las intenciones de Draco de protestar.

En cuanto el medico se marcho la castaña tomo de nuevo las riendas de la situación.

-Podrán verlo en cuanto concluyamos la liberación del arraigo, debido a su estado pospusimos el cierre del contrato vinculante y dado que su madre no es candidata para ser responsable solidaria de la liberación necesito que alguno de ustedes dos –Draco y Pansy- sean quienes se comprometan para poder terminar el proceso.

-Yo lo hare sin problema. Creo que soy la mejor opción para no levantar mas especulaciones en torno a ustedes. –Dijo Parkinson limpiándose el rostro con un pañuelo.

-Muy bien. Entonces déjenos pasar a verle y si ya se encuentra en condiciones se los haremos saber para terminar con el contrato.

Hermione y Theo entraron en la habitación. Se encontraron con una versión mejorada del joven moreno que habían visto en la mansión completamente aturdido.

A pesar de que físicamente estaba mejor, se le notaba demasiado triste.

-Hola Blaise. –Saludo con una enorme sonrisa el castaño. –Te ves terrible. –Se burlo. –¿Recuerdas a Hermione?

Los ojos azules del moreno eran impresionantes, destacaban mucho debido a su piel oscura.

-Es Hermione Granger. –Pronuncio con voz pastosa después de pensarlo por largos minutos y poner rostro de concentración.

-Ahora es Hermione Malfoy.

-Debe ser una broma. –Contesto torciendo el gesto con incredulidad.

-Esa es la verdad amigo, esta castaña que tengo al lado conquisto el frio corazón del Dragon.

-¡No me lo creo! –Exclamo con los ojos sumamente abiertos, después su semblante cambio para mostrar una genuina preocupación. -¿Esta bien Pansy?

-Ahora son amigas. –Dijo con cierta ironía rodando los ojos.

-¡Vaya! –Exclamo antes de soltar una sonora carcajada.

-Si ya han dejado de reírse a mis costillas, será mejor que empecemos. Afuera están un par de personas desesperadas por verte. –Hermione tenía las mejillas sonrojadas, ante la potente mirada azul del moreno.

-¿Quienes? –Pregunto con interés.

-Pansy y Draco.

-¿Están afuera?

-A pesar de que eres un impresentable que hace tiempo nos mando a la mierda, nos sigues preocupando. –Se mofo Nott.

Avergonzado agacho la cabeza.

Hermione interrumpió de nuevo la plática, sabia que Draco estaría a esas alturas como animal enjaulado afuera esperando entrar. Le tendió una carpeta al moreno.

-Este es un contrato de libertad condicional. No tienes que regresar de nuevo a la Mansión con tu madre. Después de lo visto por tu seguridad será mejor de esta manera.

La castaña explico a detalle todas las clausulas del contrato, cada una de las condiciones que debía cumplir, entre ellas las horas de servicio comunitario en el mundo muggle.

-Usaras un brazalete o anillo como prefieras, es para asegurar tu localización y que no utilices magia en ningún momento. En tu caso tu varita te fue retenida por un lapso de 5 años, tiempo que se puede reducir si tu conducta es buena y sigues con todos los lineamientos. Yo sere la encargada de tu condicional por tanto llevare una de estas argollas. –Al tiempo que le explicaba los detalles saco una caja de madera de donde extrajo el primer brazalete para ponérselo, el segundo lo encogió hasta dejarlo aun mas pequeño que una argolla y lo engancho con un hechizo al brazalete que ya llevaba en su muñeca por Lucius Malfoy.

Blaise le miraba con curiosidad y cierta incredulidad, sin poder creer que eso estuviera pasando realmente. Sus ojos azules seguían cada uno de los movimientos de Hermione, viendo apenas los papeles que le había entregado, firmo sin siquiera leerlos, confiando completamente en Nott y en Granger.

-Habíamos creído conveniente que estuvieran internado un par de semanas para ser evaluado tu estado físico y psicológico, debido al incidente que tuviste en días pasados.

Los ojos color miel se fijaron en las finas líneas que estaban sobre sus muñecas. Se sentó con familiaridad en la silla a un lado de su cama

-Pero considero que bastara con solo un par de días. Los médicos aseguran que tuviste una crisis de psicosis debido a lo que ponían en tus alimentos o bebidas. Lo que es seguro es que periódicamente serás evaluado para confirmar que mejores no solo física, sino emocionalmente. Eso es lo único que se a sumado al programa de reinserción al mundo mágico y revocación de arraigo. ¿Tienes alguna duda?

-Ninguna.

-Muy bien, entonces hare pasar a Pansy primero, ella estará vinculada con el tercer brazalete, es quien responderá por ti, si llegas a hacer alguna estupidez. Así que por tu bien y el de ella te recomiendo que sigas todas y cada una de mis indicaciones.

El moreno de removió incomodo en la cama. No sabia que tanto le iba afectar ver de nuevo a sus viejas amistades, mucho menos después de que se porto como un crio por no lograr conquistar a Pansy y con toda la cosas de mierda que hizo siendo mortifago, no tendría valor para mirarles a la cara.

Parkinson entro como un torbellino cuando Hermione la dejo pasar. Se paro a un lado de su cama y levantando la mano, lo abofeteo con fuerte. Sus bonitos ojos azules estaban encharcados de lagrimas, después, solo se lanzo a la cama para abrazarlo.

Zabini no sabia como reaccionar, le ardía el rostro, pero tener a Pansy abrazada a su cuello, mostrándose tan vulnerable fue lo que lo dejo mas descolocado.

-Hermione tiene la culpa. –Dijo como toda explicación Theo, con una sonrisa enigmática. –Parece haber explotado una parte de Pansy que ni ella conocía.

-Idiotas. –Dijo entre lagrimas, con una sonrisa bailando en sus labios.

La castaña no quizo importunarlos mas tiempo, tomando el ultimo brazalete se lo coloco en la muñeca a Pansy.

-Mi trabajo esta hecho. –Les dijo despidiéndose, para que Draco pudiera entrar por fin a ver al moreno.

Afuera se cruzo con Draco.

-Ya puedes pasar, solo traten de no agotarlo demasiado a pasado por muchas cosas y necesita descansar. Les espero en la cafetería. –Aviso comenzando a caminar.

La mano de Malfoy la detuvo, tomándola con delicadeza tiro de ella para estrecharla contra su cuerpo.

-Te debo un gran favor.

-Nott ha dicho lo mismo, pero no es necesario. Con un simple gracias me basta. –Dijo con sinceridad.

Draco sonrió de medio lado antes de besarla y susurrar contra sus labios, un gracias que le supo a su mujer a gloria.

*o*O*o*

Toda una vida a su lado. Y cuando creyó que nada le puede sorprender, se encuentras con lo mas inesperado que le deja sin palabras.

Era consiente de su carácter desde el mismo momento que acepto su compromiso. Entonces no lo amaba, solo el sabio tiempo pudo ablandar su corazón lo suficiente para comenzar a tener sentimientos hacia su esposo, que fueron creciendo lentamente y afianzándose cuando tuvieron a su único hijo.

Lucius siempre fue guapo y gallardo, con una personalidad atrayente, sin duda, con el porte y la distinción propios de su cuna, orgulloso y soberbio, narcisista y con un ego demasiado grande. Defectos que para los de su clase eran permitidos e incluso bien valorados como cualidades.

Quizás si su corazón no hubiera tenido dueño cuando sus padres decidieron concertar el compromiso, le hubiera sido mas fácil y rápido quererle, sin embargo, tubo que consolarse en silencio, ocultando su verdadero sentir para cumplir con el papel que le correspondía y honrar asi el apellido Black.

En ningún momento mostrar debilidad alguna, las pocas lagrimas que se permitió fueron a solas, durante la noche. En un llanto quedo y resignado. Nada podía hacer en contra del deber, ella no tenia el carácter rebelde de Andromeda como para fugarse con su verdadero amor, además, no deseaba tener amor, si su familia siempre negaría su existencia, borrándola para siempre de sus vidas.

Reunió todo su valor para enfrentar su destino con dignidad. Frenando su sentir cuando le vio casarse y algún tiempo después, cuando su boda se efectuó se limito a ser la buena esposa que se esperaba que fuera.

Los años le trajeron una sosegada calma a su corazón, el cariño tibio de juventud se quedo escondido pero presente en las sombras, a pesar de los sinsabores, del dolor de verle hacer una vida en común con otra mujer. Siempre tan cera y a la vez tan lejos, hasta que inevitable sus convicciones y malas decisiones le llevaron a pasar su vida encerrado por sus crímenes de guerra.

Entonces se obligo a desterrarlo por completo de su corazón, para aprender a querer a Lucius, para aferrarse con todo lo que tenía en forjar una verdadera familia. Cumplió a cabalidad con todo lo que se esperaba de ella, fue esposa, compañera, amante y madre. Aguantando estoicamente a lado de su marido en los momentos mas críticos, cuando el mismo termino siendo juzgado y condenado.

Siempre lo apoyaba aun cuando sus ideas fueran una locura, pero habia llegado en un punto de su vida que ya no tenia ni fuerzas, ni ánimos para seguir lidiando con las consecuencias de sus actos.

Pensó que nada mas podía sorprenderla, pero como siempre Lucius parecía superarse. Y ella por primera vez desde que se casaron había contestado con una negativa a su petición.

-No. –Contesto tajante.

La respuesta dejo a Lucius Malfoy ciertamente aturdido.

-¿No? –Replico como si no entendiera el significado de esas dos letras juntas, mucho menos pronunciadas por su mujer.

-No voy a hacer tal cosa.

-Es por un bien mayor.

-Siempre es por un bien mayor. –Contesto contenida, pensando en el maldito brazalete que ahora llevaba en su muñeca y en la restricción en su varita.

-Cissy. –Pronuncio su nombre tratando de persuadirla.

-No Lucius, simplemente no. Ya hemos perdido demasiado.

-Esta vez podemos ganar mucho.

-O perder lo poco que nos queda y no estoy dispuesta a correr el riesgo de perder a mi hijo por tus descabelladas aspiraciones.

Lucius pareció herido por sus palabras, pero de inmediato se recompuso.

-Me dejaras solo en esto.

-Confórmate con que no los ponga sobre aviso, pero si algo estas dispuesto a hacer, no cuentes conmigo.

-¿No quieres nietos?

-Los quiero, pero esperare que lleguen a su tiempo.

-Sospecho que no tienen planes para tenerlos.

-Eso es cosa suya. –Contesto la rubia escondiendo sus dudas, no era momento de mostrar flaqueza.

-Sera como tu quiera. Solo dame lo que te pido y ya veré yo como logro hacer el resto.

-No quiero tener nada que ver en esto Lucius. –Advirtió.

Narcisa salió de la habitación dando un portazo. Jamás había hecho algo como aquello, pero no estaba arrepentida, por el contrario se sentía satisfecha.

. . .

Cuando la Señora Malfoy abandono la habitación, Lucius paso largo rato observando la puerta por la que se había ido, estaba dolido, pero demasiado confundido para analizar mas afondo la situación.

Sin magia propia no podía hacer mucho, lo que no quería decir que no se pudiera valer de otras herramientas útiles a su alcance. Camino hasta la enorme cómoda donde Narcisa guardaba sus joyas, rebuscando en el último cajón, hasta el fondo y tras una tapa falsa encontró un pequeño cofrecito negro que cavia perfectamente en su mano. Lo metió en uno de los bolsillos de su túnica y acomodo todo de nuevo para que no se notara que habia rebuscado entre los cajones.

Su mujer creía que solo por medio de un hechizo a alguna poción podían asegurar que su nuera encargara pronto familia, lo que quizás había olvidado que existía una manera un poco más antigua para lograrlo.

Sonrió satisfecho consigo mismo, comenzando a pensar la mejor manera para entregar lo que llevaba en el bolsillo a Hermione.

*o*O*o*

Era consiente que quizás era una locura la decisión que había tomado, pero no tenia demasiadas opciones para ponerse quisquilloso con la poca ayuda que estaba llegando, independientemente que la persona en la que estaba depositando su confianza en el pasado había sido su enemigo jurado.

Ya no eran niños por supuesto, la guerra habia terminado y con ello buena parte de las rencillas. Malfoy ahora era esposo de su mejore amiga, su casi hermana y aun cuando mantenía ciertas reservas al respecto, no podía negar que su amiga parecía genuinamente feliz.

Sin importar las muchas ocupaciones de Hermione, las responsabilidades por su nuevo puesto como según le había contado y del poco tiempo que tenia para descansar, todas las tardes pasaba por su casa aunque fueran cortas visitas para saludarle y ver como estaba.

Le agradecía profundamente que tuviera esa atención, pues de no ser por ella y Ron a esas alturas habría enloquecido. Ambos eran los únicos que le hablaban con normalidad, dando por hecho que pronto mejoraría. No lo agobiaban con preguntas sobre sus dolencias y molestias. No porque no les preocupara, sino porque le querían otorgar cierta normalidad para no hacer mas deprimente su situación.

Ron no paraba de hablar, incluso aunque fueran solo tonterías lograba sacarle una sonrisa, lo mismo podía contarle de las ultimas bromas en la tienda de George o como uno de los novatos en la academia de Aurores había incendiado su propia túnica.

Con Hermione no importaba que fuera solo una hora o algunos minutos, siempre se sentaba a un lado de su cama, tomaba su mano con cariño mientras le hablaba sobre las simplezas de su día. El tema recurrente últimamente sin duda Lucius Malfoy lidiando con el mundo muggle, le contaba con detalle sus expresiones, lo fácil que terminaba perdiendo los nervios cuando el Sr. Johnson le ganaba en el ajedrez y como empezaron a apostar picados por el juego. Ella creía que las cosas no terminarían bien, pero era inevitable no ceder cuando comenzaba a detectar en los ojos grises del anciano un renovado brillo.

A veces le hablaba del parque frente a la cafetería donde solia tomar un corto almuerzo. Se tomaba el tiempo de contarle si el día habia sido especialmente frio o si el viento terminaba de hacer que las ultimas hojas de colores marrones y ocres terminaban cayendo sobre el césped formando un colorido camino. Eran cosas llenas de cotidianidad que iluminaban sus días grises, le bastaba cerrar los ojos para transportarse a los lugares en los que su amiga habia pasado su día.

Podría decir que el mismo le acompaña en el viaje en taxi con el Sr. Malfoy, el silencio tenso que poco a poco va rompiéndose con triviales preguntas sobre las costumbres muggles, que suelta casi sin darle importancia el rubio hombre; su rostro contrariado a penas conteniendo su decepción y furia al perder de nuevo un juego de ajedrez y su ansiosa necesidad por intentar de inmediato empatar el marcador. Aun sin conocer al Sr. Johnson sabe que mostrara una sonrisa suficiente, sus ojos grises parecidos a los de Lucius brillaran con astucia y orgullo antes de soltar una corta risa que golpeara con fuerza a su oponente.

Puede incluso percibir sin esfuerzo el aroma de los pergaminos y tinta fresca sobre el escritorio atiborrado de papeles de Hermione o el del té rojo que tomo en el almuerzo con esas galletitas dulces glaseadas que crujen desde la primera mordida y que terminaron ensuciando un poco su blusa

Siempre que se marchaba, le dejaba una sensación agradable en el pecho que le ayudaba a soportar su encierro de mejor manera. Solía despedirse con un beso en la mejilla y revolviendo aun mas sus cabellos, siempre sonriente y con la promesa de regresar al día siguiente.

Sí, parecía feliz y eso le daba tranquilidad. Poco le hablaba de Malfoy, pero siempre que escaba de sus labios un detalle casi por descuido, sus ojos adquirían un aire soñador que nunca habia percibido en ella. Cuando en el colegio estuvo enamorada por un tiempo de Ron, presentaba reacciones muy distintas que ahora, en aquel entonces solía tener un aire melancólico todo el tiempo y suspiraba con demasiada frecuencia perdida en sus pensamientos.

Quizás era que había madurado y con ella sus afectos, o tal vez era que en aquel momento solo se había tratado de un vago enamoramiento adolecente. Ahora era toda una mujer, una muy hermosa, era completamente normal que sus sentimientos se transformaran con ella.

Le costo mucho trabajo hacerse a la idea de que su mejor amiga estaba enamorada de Malfoy, siento todo lo sincero que podía ser con el mismo, creía que ella se merecía alguien mejor, pero quien era el para decidir por Hermione o estar en contra de sus deseos.

A pesar de sus reservas, se vio satisfecho. Verlos juntos era presenciar un fenómeno increíble, eran tan distintos y a la vez parecían encajar tan bien que parecía algo estúpido e ilógico, pero así era.

Si alguna duda le quedaba de la sinceridad del rubio para con Hermione, verlos darse ese primer beso después de que los declararan marido y mujer, le esclareció el panorama, mas aun verlos bailar fue la confirmación del afecto y la complicidad que les unía. Era quizas la manera en que se miraban, la cantarina risa que soltó su amiga mientras la hacia girar o el bonito rojo de sus mejillas sumado a el brillo en su mirada.

Talvez suene absurdo pero en aquel momento viéndola entre sus brazos sintió un golpe de celos que intento ignorar, creyó que era normal, después de todo Draco estaba entrando a la vida de Hermione para desplazar los afectos, haciéndolo a un lado a Ron y a el. Trato de ignorar el pesado vacio que se instauro en su pecho bebió la segunda copa que le regalara Parkinson y se sintió un poco mejor.

Ahora la pregunta era ¿Malfoy es confiable? Ron no tardaría en contestar que no lo era, que es estúpido poner su vida en manos de su antiguo enemigo, pero viendo las cosas con perspectiva y haciendo a un lado sus propias dudas para ser objetivo, pensó que si a esas alturas hubiera querido hacer algo en su contra, oportunidades no le habían faltado y por el contrario seguía proveyéndole de pociones y medicamentos que ayudaban a apaciguar su enfermedad.

Se lleno de paciencia para sobrellevar las secuelas de la maldición, pero con un bebé en camino todo el panorama habia cambiado, quería recuperarse por completo para ayudarle a Ginny y no terminar siendo un lastre que solo entorpece todo.

Tomo la decisión de que Malfoy y Hermione fueran los padrinos de su hijo, pidiéndole a Ginny le complaciera y ella había aceptado de bastante buena gana, diciendo que después de todo tenían que comenzar a aceptar que Draco era el marido de su mejor amiga. Eso le facilitaría las cosas.

Hablar con Malfoy no fue nada sencillo, a pesar de todo expuso sus planes al rubio que al principio le miro con cierta incredulidad en su mirada.

-No tengo nada que perder. –Le había dicho y era completamente verdad muy a su pesar.

Si no lograban encontrar a Rodolphus Lestrage, lo que cada vez resultaba mas difícil de que ocurriera, sus pocas esperanza de vida estaban sujetas a las pociones experimentales que le eran suministradas por Malfoy.

-Sabes que puedes morir. –Contesto el rubio haciendo a Potter sonreír.

Encogiéndose de hombros y sin apartar sus ojos verdes de los grises le contesto. –Todos moriremos en algún momento Malfoy. Quizás lo único inevitable es la muerte.

-Eso a sido muy poético de tu parte al igual que estúpido, pero hablo en serio. –El rubio habia contestado con molestia, ocultando muy bien que de alguna manera también le causara cierta admiración su temple.

-Yo también hablo completamente en serio. Después de todo estamos hablando de mi vida y lo que menos quiero es dejar una viuda y un hijo al que posiblemente ni siquiera llegue a conocer.

-Te das cuenta de lo que me esta pidiendo.

-Imagino los riesgos que también corres, pero estoy dispuesto a firmar lo que me pidas para absolverte de cualquier consecuencia derivada de las pruebas.

-Eres consiente de que pones tu vida en mis manos.

-Si Hermione confía en ti lo suficiente para haberse casado contigo, yo también confiare en ti.

-Pones demasiado sobre mis hombros.

-Lo se y lo lamento, pero eres mi ultima esperanza.

-Hermione nunca me perdonaría si llega a pasarte algo.

Harry había sonreído de manera genuina al confirmar de nuevo que a pesar del egoísmo que siempre había caracterizado al rubio, ahora siempre ponía por delante las necesidades y los afectos de su mujer.

-Te perdonara si sabe que yo te lo he pedido expresamente.

-No, no quiero que ella sepa nada, al menos no de momento. Si quieres que te ayude antes, mucho menos ahora, esto tiene que seguir siendo un secreto.

-Sera como tu quieras.

-Preparare los papeles que necesitas firmar, no soy tan estúpido como para no asegurarme legalmente de líbrame de las consecuencias de tu suicidio patrocinado por mí. Necesitaras un testigo, alguien de tu entera confianza para que este presente en todo momento en el proceso.

-De acuerdo.

-Si algo sale mal no solo será tu vida la que termine, arruinarías la mía.

-Te prometo que no será así. –Aseguro con firmeza sin aclarar lo que haría para que eso no pasara.

Jamás perjudicaría a Malfoy de esa manera, mucho menos sabiendo el daño que eso también podría causarle a Hermione.

. . .

La conversación que había tenido ese día con Malfoy seguía revoloteando en su cabeza cuando Hermione llego para su visita diaria.

Lucia hermosa con su cabello suelto, sus rizos se mecían con cada paso que daba al acercarse, tenía una sonrisa cálida pintada en el rostro.

-Hola. –Saludo con simpleza sentándose como siempre al lado de su cama. –Hoy hace bastante frio afuera.

Tenía las mejillas y la nariz roja para comprobarlo. Se quito los guantes y tomo su mano derecha entre las suyas.

-¡Estas helada!

-Lo siento. –Se disculpo he intento retirar su mano, pero no la dejo.

-Deja las caliento.

Comenzó a frotar sus manos con las suyas para hacerla entrar en calor, pronto estuvieron lo suficientemente tibias.

-Gracias. –Le obsequio una tímida sonrisa.

-¿Quieres una taza de te caliente? Se la puedo pedir a Ginny para que termines de entrar en calor.

-No te preocupes estoy bien. Quizás mas tarde.

-Parece que siguen distanciadas.

-Supongo que es normal. –Admitió, después de todo no quería mentir mas de la cuenta. –Nunca quizo que me casar con Draco, supongo que en algún momento se le pasara.

-Ya veras que si. –Le dijo apretando su mejilla de manera cariñosa.

Hermione sonrió un poco forzada sabiendo que eso nunca seria posible.

-Hoy solo podre quedarme media hora, tengo una cena en casa de los Malfoy.

-Tus suegros. –Se burlo el pelinegro.

Rodo los ojos y saco la lengua en un gesto infantil. –Aun no me acostumbro a llamarlos asi.

-¿Te tratan bien?

-La verdad es que si, bueno, ya sabes que no son muy expresivos, ni cálidos, pero a su manera me han aceptado.

-Es que es imposible no quererte.

-Tu solo lo dices por que eres mi amigo, no eres objetivo, asi que tu opinión no cuenta.

-Solo digo la verdad. Malfoy se saco la lotería contigo.

-Gracias. –Tenía las mejillas rojas. –Pero no creo que "mis suegros" piensen lo mismo. No soy lo que esperaban para Draco.

-Eres la bruja mas poderosa de los últimos tiempo, ¿Por qué no te querrían?

No pudo evitar reir por el tono de voz que empleo Harry. –Bueno, si lo dices asi, es imposible que no me quieran. Aunque viéndolo con objetividad parece que me han aceptado lo suficiente, incluso Lucius a preguntado cuando lo haremos abuelo.

La idea le resulto un tanto incomoda a Harry, pero no lo demostró.

-Eso es bueno. Un bebe ya esta en sus planes.

La castaña suspiro. –Creo que es demasiado pronto.

-Nunca se demasiado pronto cuando hay amor de por medio, míranos a Ginny y a mi, seremos unos padres jóvenes.

-Tienes razón. –Admitió con un dejo de tristeza, que el pelinegro noto.

-¿Ocurre algo?

-No. –Negó de inmediato. –Quizás es que me siento un poco celosa de Ginny por su bebe.

-En ese caso tendrás que decirle a Malfoy que quieres un bebe pronto. Seguramente estará encantado.

-Lo se, de hecho parece que es en lo único que piensa últimamente.

-Ahí lo tienes.

-Quizás en poco tiempo. –Dijo tratando zanjar el tema, no se sentía cómoda hablando sobre eso.

Ginny entro en ese momento por la puerta con una charola con te y galletas.

-¿Te quedas a tomar el te, Hermione?

-No gracias Ginny. Tengo un compromiso y ya se me hace tarde. Nos vemos mañana. –Se despidió de Harry besando su mejilla. –Hasta luego. –Dijo al pasar por un lado de la pelirroja.

-Antes de que te vayas quería preguntarte si me harías un favor.

Hermione se detuvo en el umbral de la puerta tratando de ocultar su desconfianza.

-Claro, en que te puedo ayudar. –Contesto sintiendo la mirada de Harry.

-Mañana tengo cita con una doctora muggle para algo que se llama ecomografia.

-Ecografía. –Corrigió, conteniendo un escalofrió.

-Eso exactamente, será la primera para ver a mi bebe. –LE conto con una enorme sorisa de satisfacción. –Harry no puede acompañarme por que es algo lejos y quería saber si puedes acompañarme, serias de gran ayudas, después de todo yo no se demasiado del mundo muggle, pero este hombre me lo a pedido y sabes que no puedo negarle nada.

-No se si pueda.

-¡Por favor! –Suplico la pelirroja.

-Recuerda que serás la madrina y eso es parte de tus obligaciones. –Le dijo Harry con una sonrisa.

-Este bien. –Dijo vencida. –A que hora paso por ti.

-A medio día esta bien.

-Muy bien, nos vemos mañana. –Fue todo lo que pudo decir, sin que la voz le temblara. No quería ni imaginar lo que seria ver a ese pequeño bebe en el monitor, sabiendo que era posible que fuera hijo de Draco y no de Harry.

*o*O*o*

Nott entraba en la Mansión de Draco y Hermione como si esta fuera su casa, sabia que no necesitaba ser invitado para que fuera bienvenido y eso le gustaba. Lo que no esperaba era que no se encontrara ninguno de los dos esa tarde.

Aun a pesar de que la elfina que le recibió apenas cruzo la chimenea le hizo saber que no se encontraban, si le dijo que había una amiga de la señora en uno de los salones.

Theo sintió cierta curiosidad de saber de quien se trataba, así que se dirigió al lugar que le habías dicho. Se encontró en poco tiempo frente a la puerta del salón donde Pansy había hecho estallar algunos muebles y que había terminado como una zona de guerra.

Con ese recuerdo haciéndolo sonreír giro el pomo de la puerta y entro sin tocar.

Los muebles estaban cubiertos con sabanas blancas, al igual que los piso para que no se mancharan. Alguien estaba pintando murales en las paredes y habia tenido el cuidado de cubrir las superficies para que no se mancharan con la pintura.

Sobre una escalera estaba una mujer parada en la parte mas alta, sosteniendo en una de sus manos una paleta de colores y en otra un pincel con el que acababa de hacer algunos trazos con pintura verde claro antes de agregar un poco de amarillo y después de naranja.

Era delgada y no muy alta, con el cabello rubio largo atado con una cita azul y un mono completo del mismo color que le iba quizás dos tallas mas grande, salpicado por todos lados de pintura.

-¡Hola! –Saludo, haciendo que la chica diera un respingo de la impresión y perdiera el equilibrio.

El castaño se apresuro a sostenerla, lo que evito su caída, no asi, que la pintura terminara derramándose sobre ambos.

Después del susto, con el cabello rubio salpicado de morado, aun siendo sostenida en los brazos fuertes de Nott, que tenia todo el traje embarrado de pintura al igual de su cabello le saludo con gracia. –Hola Theodore Nott.

Un poco enfadado la ayudo a ponerse de pie.

-Te queda muy bien el color verde, contrasta con el azul de tus ojos.

-¡Que bien! –Exclamo con un bufido.

Por mas que intentaba limpiar su traje con un pañuelo mas lo ensuciaba.

Luna tomo su varita, que llevaba sobre su oído izquierdo.

-¡Fregoteo! –Conjuro dejándolo limpio al instante. Haciendo sentir aun mas estúpido al castaño que no había pensado en eso.

Sin mostrarse intimidada por la furia del castaño acomodo la varita sobre su oído, se subió de nuevo a la escalera con mas pintura en la paleta de colores y su pincel.

-Un poco de color no hace daño a nadie. –Dijo con simpleza, comenzando a pintar de nuevo un hermoso paisaje que parecía sacado de una postal.

-Si, cuando la pintura se derrama sobre uno de improviso.

-No me refería a la pintura. –Agrego de manera desconcertante.

-¿Entonces a que?

Luna ignoro la pregunta, replicando a su vez. –¿Crees que el morado quede mejor con los Tosopos o el amarillo?

-¿Los que? –Pregunto sin comprender.

-Creo que será mejor el amarillo, ese color alejara a los Dumplig, quizás así dejes de sentirte solo.

-¿Que? –cuestiono de nuevo.

-Hola Malfoy. –Saludo Luna desde arriba de las escaleras sin voltear hacia la puerta.

-Lovegood. –Dijo a manera de saludo, sin poder una sonrisa de burla hacia su amigo. –Por tu bien será mejor que nos marchemos ya. –Sugirió el rubio.

-Sera lo mejor.

-Hoy llegara un poco mas tarde Hermione. –Aviso Draco antes de irse a la joven.

-Lo se. Hermione me dijo, pero esperare a que llegue, creo que necesitara un te caliente y que aleje de su cabeza los tosopos que le suelte Ginny.

Draco se tenso, sabiendo exactamente a donde había ido su esposa y que la rubia a pesar de sus manías y raras maneras de expresarse tenía toda la razón. Hermione regresaría desecha, posiblemente drenada emocionalmente y necesitaría compañía. Quiso agradecerle que le hiciera compañía en lo que regresaba, pero no encontraba las palabras.

-No tienes nada que agradecer, Hermione es mi amiga. –Dijo para su sorpresa, girándose un poco desde lo alto de la escalera para mirar a los dos hombres cerca de la puerta.

-Cuidado o te vas a caer de nuevo. –Advirtió con mal humor Nott.

-No será la primera, ni la ultima vez que caiga, el truco esta en confiar y levantarse siempre. –Dijo con una sonrisa. –Saludan a Harry de mi parte si pueden. –Agrego retomando su trabajo.

Draco no quizo preguntar como sabia esa rubiecilla que iban a ver a Potter. Tomo a un Nott confundido por el brazo y tiro de el para ir por vía flu a la casa del pelinegro, seguramente ya debían estarlos esperando, aprovechando la salida de Ginny y Hermione.

. . .

Cuando Draco regreso, encontró a Hermione con la vista perdida en el techo, la cabeza apoyada en las piernas de Luna, mientras esta peinaba sus rizos con los dedos. Había un par de tazas ya vacías, la mitad de un platón de galletas y pastelillos.

Estaban en el salón que estaba pintando Luna. Solo quitaron la sabana que cubría uno de los largos sillones y la pequeña mesa de madera.

-Ya es tarde, te dejo en buenas manos. –La rubia se despidió besando su mejilla con cariño.

Al pasar por el lado de Malfoy al salir, hablo despacio para que solo el escuchara.

-El valor como el orgullo son armas de doble filo, nunca se es tan valiente como para no temer o tan orgulloso para no valorar lo importante. Hermione te necesita mas que nunca para no perderse.

Draco no se movió de su lugar hasta que escucho la puerta cerrarse a su espalda. Hermione se había recostado de nuevo, parecía abatida e incluso un poco triste.

El no era de palabras, no sabia claramente que debía decir, sabia de sus dudas y el pesar que debía sentir después de acompañar a Ginebvra a esa consulta medica muggle. No encontraba la manera de decirle que todo estaría bien, que a pesar de todo saldrían de alguna manera de todo ese enredo.

Lo único que pudo hacer es dejar que las palabras se quedaran ahí, atoradas en su garganta y paso a los hechos. La tomo en sus brazos, tomando la por sorpresa, mas no dijo nada, se acurruco en su pecho mientras se dejaba llevar hasta la habitación.

Con facilidad la llevo en sus brazos, más no se detuvo cuando entraron en la alcoba, siguió hasta el cuarto de baño, donde la desnudo con mimo, para después desnudarse mientras se llenaba la tina. Se metieron juntos disfrutando de la calidez del agua, dejando que la tensión abandonara poco a poco sus cuerpos.

La tomo ahí, haciéndole el amor lentamente, tratando de borrar de ella la tristeza, se encargo de que sintiera que a pesar de que no se amaban comenzaban a tener algo real uniéndolos. Un cariño forjado en las desventuras.

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Hola a todos,

Primero me disculpo por que esta vez no pude ni siquiera leer una segunda vez el capitulo para editarlo, por que sino, no podría subirlo hoy mismo, como fue mi propósito. Posiblemente encontraron muchos errores y faltas ortográficas, mil disculpas, no quería atentar contra su vista.

Prometido que la próxima semana lo edito y lo subo de nuevo. Pero quería cumplir con mi palabra de tenerles un capitulo de navidad.

Deseo que pasen felices fiestas al lado e su familia y seres queridos. Les mando un gran abrazo y mis mejores deseos.

Hasta muy pronto.

Helena Grand

P.D. Gracias por sus comentarios, me hacen muy feliz, ese es mi mejor regalo.