Harry Potter fue creado por J.K. Rowling.

DC Comics fue fundada por Malcolm Wheeler-Nicholson.

Cross de FXRobalino.

Puede ser un Cross: Harry Potter/Marvel o Harry Potter/DC (O se pueden usar las tres).

Fem-Harry puede ser transportado a alguno de esos universos o uno donde estén conectados, pero sin que tengan una comunicación, más allá de lo que se ve en los libros de Harry Potter. (Es decir: La Reina de Inglaterra no puede mandar o mantener el Instituto Internacional del Secreto, ella es una Muggle y no sabe, ni debe saber nada)

Fem-Harry es una Reina (Tomado de la historia de FXRobalino Harry Potter: El Retorno del Rey), es un ser muy poderoso en niveles mágicos y tiene el alma de un animal de gran cantidad de magia, en su interior.

Fem-Harry debe tener chicas de ambos lados, las obligatorias (de Harry Potter) son: Hermione, Padma, Daphne y Susan.

Si se decide trabajar con DC son: Starfire y Blackfire.

Los magos deben de ser poderosos. Los magos deben de estar, a un nivel de amenaza aceptable, para no ser menos.

Fem-Harry y las chicas, deben de ser un grupo neutral, enfrentando a héroes y villanos.

.

.

.

42: El Baile.

Clarisse se acercó sonriente a Daphne, al finalizar la clase de Encantamientos. —Hey, Daph.

—Hola Clary, buenos días —dijo Daphne sonriente, mientras cargaba sus libros. Su sonrisa se debía, a la enorme cantidad de diminutos trozos de pergamino, de miembros de la clase, pidiéndole ir con ella al baile.

— ¿Te gustaría venir conmigo, al baile de navidad? —preguntó Clarisse sonriente. En ese momento, Daphne se sorprendió tanto, que el libro, los pergaminos, la pluma, la varita se le cayeran de las manos, pero Clarisse, a una enorme velocidad, recogió los útiles de su amiga y se los devolvió. —Aquí tienes.

—Gracias —dijo Daphne sonriente.

—Daphne...

— ¿Sí? —preguntó la rubia, ahora sonrojada.

—No me has contestado —le sonrió la pelinegra, quien encontraba esta situación, bastante divertida.

—Sí Clary, sí quiero ir contigo al baile —dijo Daphne, avanzando hacia ella, cada vez más roja y dándole un beso. —Pero tienes otros problemas.

— ¿Otros problemas? —preguntó Clarisse confundida y volteando ligeramente su cabeza.

—Hermione, Susan, Padma y tu amiga... Black Bat, nos matarán, producto de los celos que las abordarán, al enterarse de que iremos tú y yo, al baile —dijo Daphne sonriente y comenzando a sudar, provocando que Clarisse se riera.

—Tranquila, ¿sí?, yo me encargaré —dijo Clarisse, Daphne asintió y ambas continuaron su camino, por los pasillos de la escuela. —Daphne, perdóname, por no haberme dado cuenta antes de que... bueno: de que tú (y las otras), están enamoradas de mí. —En realidad, no sabía qué o cómo hacerlo. Tenía cinco... no. Si sus sospechas eran correctas, quizás incluso Kori y Koma, estarían también (quizás) enamoradas de ella. Pero se juró que algo se le ocurriría, antes de que alguna de las chicas, descubriera la Kryptonita e intentaran asesinarla, en un ataque de celos.

-/-/-/-

—La comida de Hogwarts es muy pesada. Nunca podré lucir mi túnica —se lamentó Fleur Delacour.

—Oh no, que gran tragedia —gruñó Hermione enfadada, con la chica y volteando los ojos, para ponerlos en blanco. —Es demasiado... superficial.

—Así somos las modelos —bromeó Clarisse, quien estaba detrás de su amiga, Hermione se volteó y la encaró, sonrojándose, debido a que Clarisse desconocía, que Hermione la vio en su traje de Suprema. Pero Hermione comprendía lo importantes que eran, las identidades secretas de los héroes y se prometió, jamás decírselo a nadie. Ya le gustaría a ella, tener ese cuerpo de reloj de arena, que tenían las compañeras heroínas de Clarisse y la propia chica.

—Ja, ja. Que graciosa —gruñó Hermione, quien no pudo evitar sonreír.

Aun así, Hermione acompañó a Clarisse, para buscar hechizos de respirar bajo el agua. También, Clarisse, Susan, Padma, Parvati, Daphne y Astoria se convirtieron en las maestras de Hermione, en cuanto a baile, pues (según parecía), sus amigas irían unas con otras.

Si Clarisse no tuviera súper oído, jamás hubiera descubierto del amor que le tenían Hermione, Susan, Padma y Daphne. Ellas cuchicheaban entre sí y al parecer, Daphne planeaba revelárselo, en la noche del baile.

Y las otras tres chicas, en las noches circundantes.

Debido a esto, estuvo sonrojada y algo distraída, en los días siguientes, previos al baile... pero no lo suficientemente distraída, como para que sus hechizos o atención a las clases o en pociones, fuera mala o que sus notas repentinamente, comenzaran a ser negativas.

Clarisse estuvo en la biblioteca, al igual que Víctor y Fleur, tratando de encontrar hechizos que les fueran útiles, pues claramente ellos dos, habían resuelto el misterio del huevo. Y ahora, quedaba el cómo respirar bajo el agua. Entonces, encontró un libro de hechizos submarinos, el cual comenzó a leer a gran velocidad, encontrándose con un hechizo casi olvidado por completo de la antigua Grecia, cuando algo le pasó.

Se vio a sí misma, de pie en un salón y ante ella, dos Mortífagos. Se colocó en posición de ataque y solo entonces, se percató de que, debido a su ira hacía ellos, acababa de adquirir su Visión de Rayos Caloríficos.

Vio a un Voldemort bebé... apariencia demoniaca, y que parecía estar en carne viva. —Ya veremos, si es que todos se presentan en el Cementerio. El 24 de junio... yo regresaré. Y, gracias a que Alex Potter estará en el cementerio de Little Hangleton, podré acabar con él. Y con esa maldita mocosa de Clarisse Kent.

Salió de la visión, y vio que estaba sujetando el libro. Desactivó su visión calorífica, agitó la cabeza, tratando de despejar su mente. Usó su súper inteligencia y súper velocidad, para leer el libro a toda velocidad, antes de ir a buscar a sus padres, para advertirles de lo que acababa de ver.

Al escuchar que Voldemort intentaría revivir, Superman fue por Constantine y Flash, luego, usando su súper velocidad e ingresaron en la sección prohibida, dispuesto a leer todos los libros de magia oscura que pudiera, en busca de rituales de resurrección y buscar una forma para detener esto. John Constantine estuvo investigando tanto como pudo, hasta encontrar un único ritual, que parecía tener sentido. —Hueso del padre, otorgado sin saberlo, revivirá al hijo; carne de vasallo otorgado voluntariamente y sangre del enemigo, revivirá a quien odias —comunicó John Constantine al grupo, unos minutos después. —Este, es el único hechizo que tiene sentido. Propongo, que busquemos la tumba del padre. ¿Cuál dices que es el nombre completo de Voldemort?

—No lo sé. —admitió Clarisse, para entonces recordar lo ocurrido en la Cámara de los Secretos. —Dijo llamarse Tom Solvoro Ryddle, pero dijo que es un mestizo y desconocemos el nombre y apellido de la madre. Quizás... quizás Dumbledore sepa algo.

—En ese caso, yo leeré su mente —dijo J'onn, mientras abandonaba la habitación, cambiaba de forma física, haciéndose pasar por un alumno de Gryffindor e iba a buscar al anciano, logrando encontrarlo. Entrar en su mente, fue muy fácil. Pues una cosa, era ingresar en la mente de otra persona, con telepatía y una muy distinta, hacerlo con la Legeremancia, en la cual, la magia tenía que (literalmente) entrar en el cerebro de la persona. Encontró varios secretos, y entre esos, el recuerdo que necesitaban. Se alejó discretamente. —El padre se llamaba Tom Ryddle, era un hombre sin magia, pero muy adinerado, de quien la madre de Voldemort estaba enamorada. Ella, era una Sangre Pura, nacida en una familia llamada Gaunt y su nombre es Merope Gaunt. Ella falleció, cuando Voldemort nació. Él está enterrado en el cementerio de Little Hangleton y ella está enterrada en el cementerio del orfanato Saint Joe.

-/-/-/-

Finalmente, llegó la noche del baile. El Gran Salón, estaba adornado. Los muros del Gran Comedor, fueron adornados con escarcha plateada. Cientos de guirnaldas de muérdago e hiedra, adornaban el techo nocturno, lleno de estrellas.

Había un centenar de mesas pequeñas, adornadas con faroles, cada una con capacidad para unas doce personas.

Los campeones, se acercaron a la mesa principal, de gancho con sus respectivas parejas.

Clarisse llevaba un vestido blanco, con detalles dorados, que recordaba a la versión de su madre, de la Tierra 30 (Hijo Rojo).

Daphne iba colgada de gancho con Clarisse, llevando un vestido azul marino, con detalles plateados, y no podía dejar de apreciar, cuan bella estaba su novia.

El profesor Dumbledore se veía feliz, llevaba una túnica marca Déjame-Ciego, pues cambiada de colores fosforescentes, cada dos segundos.

El director Karkarov parecía estar gruñendo, por dentro, pero se le notaba en el rostro. Estaba vestido, con una túnica negra.

La directora Máxime, llevaba un vestido de seda suelto de color azul lavanda.

Clark Kent y Diana Prince, vestían de manera formal y estilo Muggle (Clark de traje y corbata, y Diana llevaba un vestido de color vino tinto)

La música comenzó a sonar, y todos se pusieron a bailar.

Clarisse estaba un poco confundida. En un momento, estaba bailando con Daphne, de la nada Padma la abordó y Daphne se desvaneció, después fue Hermione, luego Susan, le siguió Brianna e incluso bailó con su padre.

Varias chicas le pidieron a Richard bailar, pero no notaron los celos de Jessica.

Rápidamente Bruce apareció y bailó con su hija adoptiva, para evitar que matara a alguien en un ataque de celos.

Clarisse y Clark, salieron del Gran Comedor, luego de agarrar unos alimentos para picar, y se dirigieron hacía el patio central del castillo. Entonces, lo escucharon: era el director Karkarov y el profesor Snape.

— ¡No puedes negar lo que está pasando, Severus! —dijo Karkarov. —Ha empezado a ser cada vez más evidente durante los últimos meses, y estoy preocupado de verdad, no lo puedo negar...

—Entonces huye, —dijo Snape, —yo te disculparé. Pero yo me quedo en Hogwarts.

Padre e hija se miraron, se movieron a una velocidad extraordinaria y ninguno de los dos magos, podían moverse, ni verlos. Rápidamente los revisaron a fondo, hasta notar una especie de tatuaje en los brazos derechos, el cual tenía un relieve. En vista de que estaban en el Mundo Mágico, aquello era mucho más, que un tatuaje. Se miraron y volvieron dentro, trajeron a John y al Dr. Destino, para que vieran aquello.

—Runas de esclavismo. —dijo John, luego de un rato, refiriéndose a lo que vieron, en los brazos del director de Durmstrang y en el brazo del Profesor de Pociones. —Pero en este caso, sirven para llamar a los esclavos a dónde se encuentre, aquel que los ha marcado.

—Y... Karkarov dijo, que se está marcando —dijo Clarisse. —Ambos fueron Mortífagos. Voldemort está regresando.

-/-/-/-

El Dr. Destino se movió. Se acercó a una puerta cualquiera, del otro lado debería de encontrarse un salón de clases como cualquier otro, en ese castillo que cumplía la función de ser un colegio de magia, pero él usó un hechizo, para atravesarla. Del otro lado, estaba el cementerio Little Hangleton. Comenzó a buscar, con un hechizo a algún fallecido, cuya tumba dijera "Tom Ryddle", al encontrarla, empleó un hechizo, que generó varios círculos de runas. Uno rojo, dentro del rojo, uno azul y dentro del azul, uno violeta. Entonces levantó los brazos y una luz blanca, recubrió por unos minutos, cada minúscula piedrecilla y grava, encima de la tumba, antes de que la luz se desvaneciera. —Veamos que piensan tú y tus esclavos, después de que resucites... Tom Ryddle —pensó Destino, para sí mismo, mientras atravesaba el marco de una puerta, que solo estaba allí, sin ton, ni son, en medio de la fría noche en el cementerio. La atravesó, agarró el pomo de la puerta y al cerrarla, esta se desvaneció del cementerio, como si una goma de borrar invisible, la borrara de la existencia.

Hueso del padre, otorgado sin saberlo... Carne de vasallo, dada voluntariamente... Y sangre del enemigo, arrebatada por la fuerza. —pensó John Constantine. Él estaba allí mismo, bajo un árbol muerto, y el Dr. Destino, no lo había sentido. —Con que solo uno de esos ingredientes, hiciera falta... entonces el ritual no se llevaría a cabo... Al menos, no de la forma en la cual, ellos querían. —Se acercó a la tumba y sacó un frasco de su gabardina. —Los huesos de Tom Ryddle Sr... —y una sonrisa se dibujó en su rostro, al reconocer lo que allí hizo, el Dr. Destino. —Inteligente. Esos guardianes de porquería, al final sí que fueron útiles para algo, ¿eh? —Volvió su cabeza, hacía atrás. Hacía la colina. Allí, había algo. Algo oscuro. —El trabajo parece alargarse. —Con su mano derecha, dibujó un circulo en el aire, y un portal se abrió, hasta las cercanías de la casa en la colina. —Una barrera curiosa. Activada por el lenguaje de las serpientes. Astuto cabrón. —Pensaba, mientras extraía una flauta extraña. —Flauta con hueso de un gurú africado de seiscientos sesenta y seis años de vida. Un dolor en el culo, poder encontrar a un sujeto así. Pero lo encontré y cuando falleció, cavé en su tumba, le arranqué una pierna, le quité todo y dejé el hueso limpio. Papa Midnight, se hizo cargo del resto. —La acercó a sus labios, era una flauta traversa y comenzó a tocar. Tocó y tocó, hasta que el árbol ante él, comenzó a deformarse, tomando una forma zigzagueante, que comenzó a vibrar y a moverse violentamente. Como si fuera, el correr de un rio. Finalmente, el árbol se deshizo en el aire. Caminó por un sendero de hierba alta y setos sin cortar, hasta que una legión de serpientes, se lanzaron en su contra. Extrajo de su bolsillo un frasco, con un ojo rojo en su interior, bañado en un líquido violeta, destapó el frasco y roció a unas serpientes, con el líquido violeta y las serpientes sisearon, hasta la muerte. —Ojo de un Cocatriz (cuerpo de gallo, cola de serpiente y alas de murciélago), bañado en sangre de un fénix oscuro... Producen un ácido fatal, para millones de criaturas. —Siguió moviéndose, hasta las inmediaciones de la casa, dónde sintió las Salvaguardas y se arremangó la camisa, enseñando un tatuaje en cada antebrazo. Juntó sus brazos, completando el tatuaje y susurró un hechizo en africano, hasta lograr retirar las salvaguardas, y un fuego de llamas escarlata, se inició alrededor de la casa, de forma espontánea. — (…) ¡Arde en los pozos de fuego del Infierno, bajo la atenta y omnipotente visión de Haborym! —Acercó su cigarro, hasta que su punta, fue lamida por las llamas y luego lo llevó a sus labios, dándole una calada. Pronto, escuchó un grito y vio ascender a pocos metros de él, un humo verde, con el rostro más feo, que jamás haya visto, jamás. —Vaya, ¿Qué te parece? —se dijo divertido, a sí mismo. —Ese es un rostro, que solo una madre, podría amar.

Con todo esto hecho, se acercó a la puerta de la casa en ruinas, pronunció otro hechizo, pateó la puerta y del otro lado, se veía la así llamada por Clarisse "Sala de los Menesteres", entró, cerró la puerta con fuerza, y el portal se cerró para siempre, cuando la mansión de los Ryddle, se vino abajo.

Cuando Voldemort llegó al lugar, en brazos de su secuaz, rugió de ira, al ver su casa paterna, hecha cenizas.