El estado de Harry Potter golpe con fuerza a su familia –los Weasley siempre lo considerarían un miembro más de la suya-, a sus mejores amigos y aquellos mas allegados, pero también a toda la comunidad mágica que se sentía de nueva cuenta insegura.
Se manejo por el ministerio como un evento aislado, después de todo la maldición que lo golpeo fue en la fuga de un mortifago y desde entonces no se habían suscitado mas incidentes, sin embargo, seguía libre y eso no los tenia tranquilos.
A pesar de la incertidumbre que se podía sentir en el aire, quizás el mas afectado además de Harry quien padecía las consecuencias, era Neville Longbottom. La fuga de Rodolphus Lestrange saco del armario viejos fantasmas que lo atormentaban con demasiada fuerza. Este había sido junto a otros tres mortifagos, los que torturaron a sus padres a base de cruciatus hasta hacerles perder la razón.
Alentado por sus propias ganas de vengarse solicito una licencia por algunos meses de su trabajo como profesor de herbolaria en Hogwarts, después de todo dejo de ser Auror para tomar el puesto y estaba bien entrenado para dicho propósito.
Sus intenciones eran claras, destruir a ese hombre, aunque nunca se atrevió a expresarlas a nadie, en el fondo de su corazón había un dolor que no podía calmarlo nada, mucho menos al saber que uno de su más grandes y fieles amigos estaba con un pie en la tumba por causa del mismo maldito que arruino la vida de sus padres y de paso la suya propia.
El que el buen Neville estuviera firmando un contrato de confidencialidad no era casualidad, a pesar de sus reservas, si alguien podía comprender a cabalidad a Harry era precisamente el. En ningún momento lo cuestiono, por el contrario le expreso sus mejores deseos para que el tratamiento experimental al que se iba a someter diera resultados.
Si en algún momento sus padre hubieran tenido una esperanza de recuperarse, aunque fuera mínima, lo hubiera intentado con todas sus fuerzas, sabiendo que era mil veces mejor la expectativa de presentar una mejora que seguir viéndolos sumidos en esa neblina mental que los tenia en un estado aletargado casi todo el tiempo, casi como si fueran vegetales.
Visitaba con frecuencia a Harry en su casa, fue precisamente en la última, cuando lo puso al tanto de su decisión. Quería que fuera su testigo, que le acompañara siempre que tuviera que presentarse para someterse a ese tratamiento experimental que Draco Malfoy estaba realizando.
El pelinegro fue sincero al expresarle que había pocas esperanzas, que incluso el mismo tratamiento pudiera acabar con su vida y por eso mismo quería asegurarse que de ninguna manera se viera perjudicado el esposo de Hermione. Sabia que le pedía mucho, conociendo también la historia de sus padres, pero no podía confiar en nadie mas.
Ron, a pesar de ser su mejor amigo, sabia que estaba demasiado cegado por el resentimiento que guardaba por Malfoy como para ser imparcial, incluso si lo pusiera al tanto de la situación, tenía la completa certeza de que intentaría persuadirlo y Harry no tenia demasiadas fuerzas para entrar en una guerra sin cuartel con el pelirrojo. Ya tenía mucho con lidiar con su amigo cuando se entero que estaba tomando posiones que le proporcionaba Draco para ayudarle con los síntomas, como para exponerle que voluntariamente se estaba ofreciendo para que experimentaran con el para buscar una cura que podía no llegar.
Pasaron apenas 10 minutos de que Ginny y Hermione salieron de la casa, cuando arribaron Nott, Parkinson y Malfoy.
-Buen día. –Saludaron Harry y Neville con cierta incomodidad, contestando con fría formalidad Draco y Theo.
-¡Que tal! -La morena estaba un paso más atrás de sus amigos y se estiro un poco para saludar con familiaridad a los dos chicos que les dieron la bienvenida.
-¿Quieren algo de beber? –Pregunto el pelinegro con cortesía.
-Preferiría terminar con esto lo más pronto posible. –El tono de Draco era firme.
Se notaba a todas luces que se encontraba demasiado incomodo de estar en ese lugar.
-Como prefieras. –Acepto. –Neville será mi testigo, como lo solicitaron.
-Muy bien. –Esta vez era el castaño quien contestaba, ofreciéndoles a ambos una carpeta con varios documentos. –Este es el contrato que tendrán que firmar.
Nott era todo un profesional, leyó punto por punto, cada clausula, lo que no era demasiado agradable, ni alentador de escuchar.
-La farmacéutica, asi como el proveedor en este caso, Draco Malfoy no se hace responsable de los efectos secundarios o secuelas que puedan provocar el tratamiento por si solo o en conjunto con otros tratamientos que al momento de inicial el proceso estuviera tomando. Para efectos legales el paciente/cliente, Harry Potter es consiente y acepta que el tratamiento que le será suministrado por el proveedor es experimental y por tanto no existe seguridad, ni garantías de presentar una mejora, incluso existe la posibilidad de que su salud se deteriore derivando en una muerte prematura.
Neville contuvo un escalofrió, apartando la vista de los papeles busco la mirada de Harry, que se limitaba a escuchar, pues la carpeta permanecía cerrada sobre su regazo.
-Las posibles efectos secundarios y/o secuelas están en el apéndice a y b, pudiéndose agregar mas especificaciones en estos apéndices conforme sea necesario o progresen los experimentos, siempre y cuando ambas partes estén de acuerdo y se acepte en consenso –Índico sin variar su tono de voz. –De igual manera se establece que la farmacéutica se compromete a llevar un registro de todas y cada una de las sesiones a las que el cliente sea sometido, así como las pociones y medicamentos muggles y mágicos, reservándose el beneficio de patentar mas adelante los descubrimientos que deriven de esta investigación.
Pansy estaba en calidad de testigo, como lo había hecho antes cuando Draco y Hermione firmaran su contrato prenupcial. Escuchaba en silencio, sentada en un cómodo sillón que se encontraba cerca de una ventana, parecía ausente, mantenía su vista fija en algún punto del exterior como si no prestara atención a todo lo que se leía del contrato.
-El cliente estará en cada sesión acompañado por su testigo, Neville Longbottom, que de ser necesario estará facultado para tomar decisiones en representación del paciente/cliente, en caso de que este no pueda tomarlas por si mismo en algún momento del tratamiento. Para asegurar que el testigo este en virtud de ejercer legalmente esta facultad se anexa al presente contrato la carta poder notariada. ¿Estas de acuerdo Longbottom? –Pregunto para confirmar el castaño.
Neville se tomo su tiempo para contestar, su mirada se conecto con la de Harry, quien le sonrió de manera tranquilizadora, eso era lo que quería, así que no tenia mas remedio que apoyarlo. -Sí estoy de acuerdo.
-Muy bien. –Dijo Nott retomando la lectura del contrato.
En los demás puntos se especificaba que Pansy Parkinson era testigo por parte del Malfoy, asi mismo se estableció que tenia también que estar presente en todas y cada una de las sesiones, para que en caso de que lo inevitable pasara y Harry no lograra sobrevivir fuera ella una segunda garantía de que todo se había hecho de manera legal y conforme a los protocolos necesarios de salud, siguiendo los deseos del paciente/cliente para asegurar que nadie pudiera culpar de negligencia a la farmacéutica o a Draco.
-El presente contrato es confidencial, siendo redactado y firmado por particulares por el estado de salud de quien los solicita, entiéndase paciente/cliente, Harry Potter. Será sellado para asegurar que nadie mas tenga acceso, sin embargo, por lo delicado del asunto se acordó por ambas partes interesadas que una copia del mismo se conserve en salvaguarda en el departamento legal del ministerio, con los mismos hechizos de protección que el original. ¿Tienen alguna duda? O ¿Desean alguna modificación del contrato?
Draco negó con la cabeza, mirando con seriedad a Potter que se mantenía demasiado sereno en apariencia.
-Por mi todo esta bien. –Dijo al fin Harry.
-¿Necesitas de tiempo para firmar? Quizá quieras asesoría legal o que alguien revise el contrato antes de firmarlo.
-No es necesario. Confió en ustedes.
-Pues no deberías. –Dijo con cierto sarcasmo Malfoy.
El pelinegro sonrió en respuesta. –Mi mejor amiga confió lo suficiente en ti como para casarse y ella es la bruja mas inteligente de las ultimas generaciones, no veo por que no pueda fiarme de su buen juicio para juzgar que eres confiable.
-No se si sentirme alagado. –Se burlo.
-Si ya dejaron de parlotear, creo que deberíamos ir al grano y firmar. No te ofendas Potter pero esta casa me causa escalofríos. –Se quejo Pansy frunciendo el ceño.
-Yo que pensaba invitarles a comer. –Contesto Harry con simpatía, sabiendo de antemano que ninguno de los tres Slytherin se quedarían un minuto mas del necesario.
-No sabia que tenias sentido del humor. –Se mofo Nott, haciendo bufar a Malfoy.
-Creo que nunca nos tratamos lo suficiente para conocer el humor del otro. –La respuesta era para Theo, pero sin duda también iba dirigida de manera implícita para Malfoy.
-Y ahora todos somos amigos. –Dijo con una carcajada la morena, levantándose del sillón para acercarse a firmar donde le indico el castaño.
-Creo que tratar tanto con Hermione te esta ablandando demasiado. –Le dijo con una sonrisa llena de ironía Draco.
Nott y Potter no pudieron evitar sonreír cuando la morena le dio un codazo en pleno estomago al rubio.
-Hermione suele sacar lo menor de las personas. –Dijo mas para si mismo Neville con una sonrisa nostálgica.
Después de todo, tenia a Granger en muy alta estima, fue la primera amiga que hizo en el tren cuando se dirigían a su primer año en Hogwarts, siempre fue amable y tuvo la paciencia para ser una constante ayuda cuando era demasiado patoso y torpe para su propia seguridad. Cuando estaba a punto de darse por vencido y declararse un inútil completo para la magia, era ella quien le daba una sonrisa reconfortante y quien le obligaba a seguir intentado. Sin importar lo mucho que se equivocaba, siempre lo motivaba.
Pansy y Theo le concedieron completamente la razón. – ¡Cierto! –Dijeron a la vez.
-Tendré que avisarle a mi mujer que van a formar un club de fans en su honor –Draco intento burlarse con cinismo de ellos, pero hasta el mismo tenia que admitir que Longbottom tenia razón, lo que no le ayudo mucho para dejar de sentir una punzada de malestar, que podría ser tomada como celos.
-Sin duda me pido ser el presidente. –Nott siguió la broma haciendo que el ceño del rubio se frunciera con desagrado.
-Mejor aplícate para terminar esto antes de que regresen.
Potter parecía divertido con la dinámica de ese par. Nunca se hubiera imaginado que fueran tan "normales" cuando siempre se mostraban fríos e indiferentes ante los demás. Lo que le pareció aun mas curioso es que mientras Malfoy y Nott discutían entre bromas, Parkinson no apartaba los ojos de el.
No pudo evitar sentirse ciertamente intimidado por ese par de ojos azules. Parecía como si quisiera decirle algo y al final algo la detuviera, se mostraba vacilante a pesar de la firmeza de su mirada.
Cuando terminaron todos de firmar y se sellos el contrato, se despidieron con formalidad, programando una primera sesión en dos semanas a partir de ese día.
Neville se quedaría con Harry hasta que Ginny regresara para no dejarlo solo, pero acompaño a los visitantes a la chimenea. En el último momento Pansy se detuvo.
-Los alcanzare mas tarde. –Les aviso a sus amigos tomándolos a todos por sorpresa.
-No te tarde, no me gustaría que te encontraras aquí cuando estén de vuelta, harían demasiadas preguntas. –Advirtió Malfoy.
-No tardare. –Prometió.
Los vio desaparecer por la chimenea entre llamas verdes. Se giro para estar de frente al Neville que la veía con intriga.
-Me gustaría hablar un momento a solas con Potter.
-Preparare un poco de te. –Contesto dirigiéndose a la cocina, para concederles tiempo a solas.
Parkinson respiro profundamente antes de abrir la puerta de la habitación, sin detenerse siquiera a tocar. De inmediato se arrepintió, al ver que Potter se encontraba sin camisa y ya desabotonaba el pantalón, al parecer estaba por tomar una ducha.
-¡Perdón! -Se disculpo girándose para no verlo.
Harry se reacomodo la ropa, lo mas rápido que pudo.
-¿Se les olvido algo? –Pregunto tratándose de recuperar de la sorpresa. –Ya puedes voltear.
-En realidad no.
El silencio se prolongo unos minutos hasta que Pansy fue capaz de encontrar su propia voz.
-Quiero disculparme.
-¿Disculparte?
-Así es. –Admitió, recuperando el aplomo, dio un par de pasos para acercarse.
-¿De quieres disculparte? –Pregunto sin comprender.
Harry se había sentado en la orilla de la cama, aunque ya tenia de nuevo la camisa, no la había abotonado, por lo que Pansy pudo observar la fibrosidad de su cuerpo a pesar de la delgadez extrema. Aparto su mirada nerviosa para centrarse un poco.
-Longbottom tiene mucha razón al decir que Hermione saca lo mejor de las personas, tengo muy poco tiempo de tratarla, pero me parece una persona extraordinaria, sumamente amable a pesar de que no tendría que serlo, después de cómo la tratamos.
El pelinegro suspiro. –Tiene un gran corazón.
-Eso parece. Por eso creo que estando a su lado es inevitable al menos intentar hacer mejor las cosas. No puedo dejar de sentir que te debo una enorme disculpa por pedir que te entregaran durante la última guerra.
Lo tomo completamente por sorpresa, nunca espero una disculpa, mucho menos sobre algo que había quedado en el pasado. En los últimos años ni siquiera había pensado una sola vez en ese momento en específico.
-No tienes por que disculparte. No es como si los demás no lo hubieran pensado.
-Eso no cambia que fui yo quien alzo la voz y eso fue muy egoísta de mi parte. ¿Podrías perdonarme algún día? –Pregunto con los ojos acuosos por las lágrimas.
Pansy Parkinson no era una mala persona, aunque tampoco podía ser catalogada como alguien amable o desinteresada. Fue criada con los valores arcaicos de todo sangre pura, le enseñaron a ver los sentimientos como algo inservible, solo un estorbo, como un defecto que se debía evitar a toda costa. Por muchos años, mas de los que le gustaría admitir esa habia sido su ley, sin embargo, la guerra le obligo a replantearse varias cuestiones.
Hermione logro conmover su corazón lo suficiente para dejar fluir esos sentimientos que siempre se empeño en ocultar, y ya que estos comenzaron a salir a raudales era imposible detenerlos.
Mantenerse fría y distante, no hacia que doliera menos la soledad, lejos de protegerla le causaba mayor daño, darse cuenta que mantener las apariencias la privo de verdaderas amistades, aparte de la de los chicos, nadie la toleraba lo suficiente. Mucho menos por siempre estar cerca de Draco.
Antes no podía decir que hubiera echado eso en falta, por que estaba acostumbrada al vacio que rodeaba a los de su clase, pero cuando fue capaz de disfrutar de la calidez refrescante de alguien que no limita, ni oculta sus sentimientos, pudo ver y sentir con claridad lo sola que en realidad se sentía, lo diferente que pudiera ser su vida si dejaba de vivir de apariencias para centrarse en cosas mucho mas importantes.
Parte de su proceso de aprendizaje y de madurar emocionalmente, fue admitir sus errores pasados. De la misma manera que ahora se estaba disculpando con Potter lo había hecho con Hermione, y fue liberador en muchos sentidos. Esa sensación le animo a tomar al toro por los cuernos y enfrentarse al joven que tanto detesto en el pasado a pesar de no tener razones reales para hacerlo y pedir perdón por sus debilidades.
-No tengo nada por que perdonarte. –Dijo con sinceridad.
-¡Por favor! –Suplico con la voz rota.
Harry comprendió que Pansy estaba intentado reconciliarse con su pasado.
-No te culpo de nada, fueron las circunstancias. Pero si es tan necesario para ti, te perdono.
Pansy ahogo un sollozo, cruzo los tres pasos que la separaban de la cama y se inclino para abrazar a Potter.
-Gracias. –Dijo suspirando. –Pero te matare si se lo cuentas a alguien. –Bromeo.
Potter sonrió con la joven aun abrazándolo con fuerza.
-Este será nuestro secreto. –Prometió.
-Uno más a la lista. –Contesto separándose lo suficiente para ver sus ojos verdes tras las gafas.
Estaban demasiado cerca, perdidos en el choque de sus miradas, tan absortos, que cuando llamaron a la puerta ambos se sobresaltaron.
Pansy se alejo unos pasos, limpiando su rostro con la mano para esconder la humedad de su rostro.
-Les traje te.
-Gracias Neville.
-Gracias, pero tengo que irme. –Aviso, nerviosa, mirando una ultima vez a Harry antes de irse. –No te molestes en acompañarme Longbottom, se el camino hacia la chimenea.
Ambos jóvenes la vieron marcharse.
-¿Todo bien? –Pregunto con curiosidad, entregándole una taza de te.
-Si. –Fue lo único que contesto con una media sonrisa, viendo hacia la puerta por donde se había marchado Parkinson.
*o*O*o*
Necesitaba mantener su mente ocupada, sino quería enloquecer. Las ultimas horas fueron un tormento que preferiría que no se volviera a repetir, pero antes de marcharse de la casa de Harry, Ginny había soltado una amenaza en toda regla.
-Anota en tu agenda que mi próxima cita será en un mes, me encantaría que siendo la futura madrina de nuestro bebe estuvieras presente en todas. ¿Verdad que es una gran idea Harry?
-Me tranquilizaría mucho que pudieras acompañarla, Hermione. –El pelinegro tenia en sus manos las impresiones de la primera ecografía de su bebe y estaba que estallaba de pura felicidad.
-Hare todo lo posible. –Contesto amordazando sus sentimientos.
-Eso no me basta. Promételo. –Exigió la pelirroja, con una sonrisa satisfecha.
-Se que te pedimos demasiado, que estas demasiado ocupada, pero como no puedo acompañarla personalmente, te agradecería profundamente que pudieras estar con Ginny.
-Esta bien. –Dijo forzándose a sonreír.
Ahí estaba de nuevo sintiéndose incapaz de negarse. No quería decepcionarlo, como tampoco deseaba que sospechara las razones que tenia para resistirse.
. . .
Tratando de no pensar mas en el bebe de Ginny, se sumergió de nuevo en el trabajo para mantener su mente ocupada. Además, ese día saldría Zabini del hospital y quería estar presente para ayudarle a instalarse en el departamento que antes había sido suyo.
Estuvo puntual en San Mungo, esperando afuera de la habitación para darle tiempo a que se cambiara, había imaginado que ahí se encontraría con Pansy, Theo y Draco, pero ninguno de los tres aparecieron, pensó que quizás olvidaron que hoy daban de alta a su amigo.
-¿Listo? –Pregunto entreabriendo la puerta después de tocar y escuchar un suave "pase"
Se encontró con Blaise sentado en la orilla de la cama, completamente arreglado, pero con la vista perdida en una esquina de la habitación.
-¿Estas bien? –Pregunto con cautela acercándose hasta sentarse a su lado.
-¿Lo estoy? –Contesto con otra pregunta como si tampoco el supiera bien como se encontraba.
Sin pensarlo puso una mano sobre las suyas para reconfortarlo.
-Estarás bien, ya lo veras. –Le dijo suavemente, apretando ligeramente su mano.
-¿Sabes que pasara con mi madre?
-De momento perdió el privilegio del arraigo, a regresado a Azkaban y se quedara ahí por una buena temporada.
-Eso es un verdadero alivio. –Dijo suspirando, aunque demasiado triste para que fuera verdad.
-En verdad espero que no creas que eso es tu culpa de algún modo. –Dijo molesta, soltando su mano para tomarle por la barbilla para que la mirara.
Blaise muy en el fondo asi se sentía. Creía que era su culpa, estaba tan dañado emocionalmente que de alguna forma retorcida se sentía culpable de que la arpía de su madre pisara e nuevo la cárcel. Por eso se sorprendió de que Granger hubiera adivinado lo que sentía.
-Fue ella la que tomo malas decisiones y tendrá que pagar las consecuencias. No conforme con arrastrarte con ella, fue capaz de herirte hasta tal punto que estuviste a nada de morir. Eso no es tu culpa ¿Lo entiendes?
-Es mi madre. –Dijo con simpleza.
-Una muy mala por cierto. –Soltó con rabia, pero al verlo de nuevo tan perdido suspiro abatida. –Lo siento. –Se disculpo. –Se que a pesar de todo lo que ha hecho es tu madre y debe dolerte mucho, pero no por eso debes dejarte arrastrar por sentimientos que no tienen razón de ser.
Se quedaron en silencio un instante. Hermione le había soltado la barbilla para tomar de nuevo su mano.
-No ahora, pero te prometo que cuando te encuentres mejor, puedo arreglar una visita. Ahora necesito que te enfoques en estar bien, en salir adelante y tener una nueva vida.
-Una sin magia.
-Eso también es provisional, pero te aseguro que no es tan malo.
-Ojala sea cierto.
-Lo es, ya lo veras. Ahora es mejor irnos para que conozcas tu nuevo hogar. –Le dijo con una sonrisa animada.
-Sigo sin entender como terminaron juntos tu y Draco, son tan distintos y se detestaban.
Se encogió de hombros. –No has escuchado que los polos opuestos se atraen. –Bromeo.
En el departamento ya lo esperaba Beth, que apenas lo vio llegar rompió en llanto, estaba sumamente emocionada y feliz por que su amo estaba por fin bien.
Después de darle las indicaciones necesarias le entrego algunos folletos para que eligiera donde comenzaría su servicio social. Eran opciones bastante diferentes a las que había dado a Lucius y ninguna de ellas había sido una casualidad. La castaña tenia la esperanza que le ayudara a sanar sus propias heridas.
Cuando regreso a la mansión que compartía con Draco estaba exhausta. Luna la esperaba, seguía pintando las paredes del salón con suma dedicación.
A Lovegood le encantaba dibujar y pintar, tenia mucho talento para hacerlo, tomo algunos cursos de arte que fueron suficientes para despertar el don innato que antes había mantenido dormido. Seguía amando profundamente a las criaturas, después de todo el arte era mas un pasatiempo y ser naturalista era una parte de si misma que nunca abandonaría, por completo.
Trabajaba a tiempo parcial en Hogwarts ayudando a Hagrid, pero su sueño era emprender un largo viaje para buscar todas esas criaturas de las que le había hablado su padre con tanta emoción. Era consiente que posiblemente no existían, aun así deseaba investigar en los lugares mas remotos del mundo para explorar por su propia cuenta.
Pospuso su viaje para estar con Hermione, sabiendo que por el momento necesitaba una amiga con la cual contar en esos momentos difíciles. Posiblemente en el colegio Ginny Weasley había sido su primera amiga, mas que otra cosas por que ambas cursaban el mismo grado aunque pertenecieran a casas distintas, pero conforme el tiempo paso comenzaron a tomar distancia al tiempo que su amistad con Hermione y los chicos se iba fortaleciendo.
Luna era bastante perceptiva, aun cuando por su personalidad y comportamiento la mayoría pensaran que era despistada o que vivía en las nubes, demasiado lejos de la realidad, lo cierto era que tenía una sensibilidad tal que podía darse cuentas de cosas que para los demás pasaban desapercibidas.
Ella supo el momento justo cuando el inocente cariño que sentía Ginny por Harry evoluciono de manera incorrecta, llevándola por caminos mucho más tortuosos y poco sinceros. Vio como algo que había sido completamente espontaneo y sincero, se volvió un juego de intereses y fama.
Vio con sus propios ojos como la dulce niña de cabellos rojos y rostro pecoso, se volvió una mujer cada vez más frívola y superficial. Cada vez más interesada en ganar, sin importar los medios que tuviera que emplear para lograrlo. Fue testigo de la metamorfosis de Ginny de la misma manera en la que vio como los sentimientos de Hermione por su amigo se afianzaron hasta no dejar cabida para nada más.
No pudo hacer nada, no por falta de valor o entereza, sino porque era consiente que cada quien debe de buscar su propio camino y que facilitar las cosa lejos de ayudarnos nos hace incapaces de crecer y aprender de nuestros errores.
A pesar de todo, como buena amiga, estuvo presente cuando lo inevitable ocurrió y Hermione se vio arrestada por nuevas circunstancias, haciéndola participe de una elección que cambiaria su vida para siempre.
Luna esperaba que el corazón de Hermione sanara pronto y estaba segura que en el proceso mas de uno se salvaría.
Cuando Hermione regreso drenada emocionalmente hablando. Luna le mostro sus avances en las paredes, hablo por mucho tiempo de todo tipo de cosas, algunas sin sentido, otras tantas con tanto detrás, que la castaña se dejo llevar por lugares un poco menos dolorosos.
Ver en el monitor la imagen del bebe de Ginny la sacudió profundamente. Era una extraña mezcla de emociones y sentimientos que por unos minutos la dejo paralizada mientras escuchaba los pequeños latidos de su corazón.
Deseaba con todas sus fuerzas que fuera de Harry y no de Draco, pero en ese momento mientras la doctora explicaba a detalle lo que veían en la pantalla, deseo con la misma intensidad ser madre. Estaba segura que aun con sus muchos defectos Malfoy seria un gran padre y ese pensamiento fue precisamente el que mas la lastimo.
Tal vez en 6 meses mas su marido seria padre de un bebe que ella no le daría.
*o*O*o*
Poco se sabia de la vida de James Johnson, no era un hombre especialmente sociable o hablador, por el contrario, era un hombre reservado y taciturno, poco o nada decía desde que llegara a el geriátrico. En los únicos documentos que conformaban su expediente se leia que había ingresado de manera voluntaria a ese centro para ancianos y que no tenia ningún familiar vivo.
La única persona que logro medianamente sacarlo de su letargo había muerto meses atrás, fue su único amigo desde que llegara y con su partida, se acentuó con más fuerza ese aire melancólico que siempre lo rodeaba.
La propuesta que le hizo Lucius el primer día que se conocieron, le pareció sumamente conveniente, no deseaba ser molestado. Estaba cansado de ser acosado por los enfermeros o los asistentes para que saliera de su cómoda habitación. Pensó que esa seria una buena forma de quitarse a todo mundo de encima.
Los primeros días Lucius se limitaba a sentarse a su lado y bebían el te de medio día. Siempre hablaban de las mismas cosas; el clima, los insoportables metiches, las malditas expectativas de todo mundo. Lo hacían con el fin de que quien los viera creyeran que se habían salido con la suya, sin embargo, con el paso de los días, mucho mas pronto de lo que creyeron, su acuerdo se fue extendiendo a una competencia que hacia que el tiempo corriera mas rápido y resultara divertido ver como un hombre adulto podía hacer el mismo berrinche que un niño por perder al ajedrez.
Pronto ya no hablaron del clima y dejaron de quejarse, para enfrascarse a batallas campales, sin posibilidades de treguas. Casi por accidente Lucius le hablaba de su único hijo, el maldito bastardo que no lo toleraba solo por que había hecho todo lo posible por hacerlo sobresalir y a su vez James le revelo casi por inercia que el era viudo y que nunca tuvo que soporta la tortura de traer hijos al mundo.
Se rieron con cierta amargura de sus tragedias, aun cuando Lucius las contara a medias, pues no tenía permitido hablar sobre el mundo de donde provenía. Al final, casi sin darse cuenta dejaron de fingir y se hicieron amigos, lo suficientemente cercanos para mandarse a la mierda cuando alguna estrategia fallaba y terminaban perdiendo.
El Señor Malfoy descubrió que en sus tiempos de juventud James fue un excéntrico joyero, lo que le dio inicialmente la mejor idea para hacer realidad sus planes a mediano plazo. Fue cuando empezaron las apuestas, que perder ya no fue tan frustrante o al menos se consolaba al pensar que era para lograr un fin mayor.
Sus apuestas le dieron al Señor Johnson la posibilidad de volver a trabajar en lo que amaba. Lucius lo doto de todo el equipo necesario para diseñar y fabricar de nuevo joyería de la mas alta calidad. Todo había empezado cuando perdió primero un anillo de oro con una esmeralda engarzada y James comento que era una baratija comparado con sus viejos trabajos, de ahí salieron nuevos retos y la oportunidad que Lucius estaba esperando.
-No creo en tu palabra James. –Le dijo con burla y una sonrisa lobuna tirando de la comisura de sus labios.
-Yo con menos haría una verdadera obra de arte. Es una pena que no tenga manera de probarte lo que digo.
-¿Qué necesitas?
-Ahora dirás que tú me darás lo necesario, eso cuenta bastante y con tus fachas dudo mucho que puedas conseguirlo.
Lucius se sintió ofendido, lo que James noto a todas luces causándole gracias.
-Pídeme lo que quieras y mañana mismo lo tendrás. Y ya que te dices todo un artista, lo que dudo mucho, me tendrás que hacer un presente para mi nuera.
-Y yo que creí que no te simpatizaba.
-No se trata de simpatía Johnson, después de todo y por mucho que lo deteste es esposa de mi hijo.
-Y tu carcelera. –Se burlo, haciendo alusión al servicio que tenia que dar bajo su supervisión.
-¿Aceptas o no el trato? –Dijo de mal humor el rubio.
-Acepto. –contesto estrechando la mano que le ofrecían.
Lucius llevaba en el bolcillo del pantalón una pequeña caja con un dije en su interior, era simple pero hermoso, tenia un enorme rubí de un color peculiar y estaba bordeado por oro, el mismo material de la cadena. Ese seria el regalo para Hermione, aunque lógicamente le llegaría en una presentación distinta y por otras manos que no fueran las suyas, era mejor asi, que nadie sospechara su procedencia o las cualidades de la gema.
*o*O*o*
Hola a todos,
Me disculpo por tardar en actualizar en esta ocasión, pero la semana pasada me quede sin computadora, lo que me hizo imposible escribir.
Espero que el capitulo aunque un poco corto fuera de su agrado. Mil gracias por sus siempre amables comentarios, me hacen muy feliz.
Les mando mis mejores deseos para este año, junto con un fuerte abrazo y muchos besos.
Helena Grand
