Tenia el puño destrozado, no se había limitado a dar un primer impacto, descargando toda su frustración dio golpe tras golpe hasta que el dolor les resulto insoportable. Sus nudillos sangraban y comenzaban a hincharse adquiriendo un color amoratado.
Sin tomar en cuenta el dolor, con la mente mas despejada se apresuro a salir de la habitación, bajo las escaleras corriendo con la esperanza de alcanzarla antes de que se machara.
-¡Demonios! –Grito al ver los últimos resquicios de las llamas verdes en la chimenea.
La hubiera seguido si supiera cual era su destino, pero no tenia idea a donde se dirigía. No sabía el origen de esos pendientes que la entretendrían antes de ir al trabajar al ministerio. Sin más remedio tuvo que regresar sobre sus pasos para comenzar a arreglarse, tenia demasiada carga de trabajo encima para perder el tiempo.
Pronto iniciaría el tratamiento con Potter y aun no concluían sus primeras investigaciones y pruebas, era imperativo terminar antes de la fecha pactada para tener tiempo de hacer algún ajuste de ser necesario.
Pudo haber curado su mano con un simple hechizo, incluso estaba seguro que en el botiquín del baño guardaba díctamo y bálsamo para bajar la hinchazón, pero se encontraba aun tan rabioso consigo mismo que no curo su mano, como si con eso tratara de aleccionarse por su estupidez.
El agua de la regadera estaba helada, necesitaba enfriar sus caóticos pensamientos, todavía le escocían las palabras de Nott en el orgullo y aun cuando no quisiera admitirlo, habían llegando tan profundamente que seguían retumbado en su cerebro como una amenaza lapidaria.
Con ambas manos apoyadas en las frías baldosas del muro y la cabeza inclinada, dejo que los chorros de agua cayeran directamente en su nuca, para después resbalar por su tensa espalda y el resto de su anatomía. Quería refrescarse, quitar esa sensación de ahogo e incomodidad que sembró desde la mañana anterior su mejor amigo.
Sabía que podría mentirle todo lo que quisiera a Theodore, pero nunca lo engañaría y que caso tenía negar que hubiera pensado por un momento aceptar un segundo trato cuando terminara el convenio que tenia con Hermione. Pero no todo era como su amigo sospechaba, al menos no completamente. Mucho menos después de esa noche de mierda que paso encerrado en su despacho lidiando con la pesadez de perder los papeles con su mujer.
Levantarle la voz después de que mostro su preocupación por el, lo mantenían al borde. Pocas veces había sentido una culpa tan visceral por algo que en otro tiempo hubiera considerado sin importancia. No soportaba recordar su expresión cuando le hablo con dureza, sus ojos castaños se habían abierto sorprendidos y lucían ciertamente heridos.
Estaba cabreado por la discusión, tan jodidamente alterado como no había estado en mucho tiempo y la insistencia de Hermione fue el detonante para terminar explotando con la persona que menos se merecía lidiar con toda su mierda. Se arrepintió en el mismo momento que las palabras abandonaron su boca, pero supo que ya era tarde cuando vio el aturdimiento en su rostro.
Fue cobarde escapar de la situación, mas aun encerrarse en su despacho para terminar comportándose de nuevo como el gran patán que había sido en el pasado y que se había prometido a si mismo no volver a ser.
No sabia exactamente que era lo que mas le molestaba, si su garrafal error de explotar con su mujer o quedarse callado ante los evidentes ataques de Nott con los que esperaba abriera los ojos.
Conocía demasiado bien a Nott para saber de antemano cual fue su intención al hablarle de manera tan fría y cruda, pero eso no hizo que dejara de calar hondo en su orgullo y amor propio. Mucho menos al confirmar que en lugar de tenerlo a su lado como siempre, de manera incondicional, ahora le estaba aclarando que su postura no le favorecería en esta ocasión.
"Quiero a Hermione en mi vida" fueron exactamente esa frase y no sus anteriores acusaciones lo que le pusieron los pies en la tierra. No podía culparlo conociendo tan bien la soledad que siempre les había asechado, Granger representaba la calma en la tormenta de sus vidas, era una paz sosegada que le hacia saber que sin importar la oscuridad aun tenían esperanza. Quizás, solo quizás por eso pensó que era incorrecto aferrarse a ella, privándola de encontrar alguien mejor, aunque no podía estar del todo seguro y era tan jodidamente egoísta que seguía sin querer dejarla ir.
La manera en la que se expreso de Hermione encendió un fuego interno que le revolvió las entrañas, a pesar de todo, de las circunstancias que los unieron, que se expresara de Granger como un par de piernas que le brindaban solo placer lo hizo sentir asqueado.
Sí, pensó seriamente la propuesta de los Greengrass. Su vida seria mucho mas fácil si se inclinara por un tipo de relación que no le exigiera el esfuerzo de enamorar a alguien quien no lo amaba, sin embargo, por algún motivo aun desconocido para el, no podía hacerse a la idea de perder lo que fuera que estaban construyendo poco a poco con Hermione.
El no era un cobarde, pero estaba cansado de mantener expectativas que terminaban en nada. No quería seguir luchando contra Potter por un cariño que quizás nunca seria verdaderamente suyo. Era agotador y desgastante pensar que existía la posibilidad de que a pesar de sus esfuerzos no lograra que su mujer pudiera sentir por el la mitad de lo que sentía por su enemigo.
Estaba cansado de luchar una batalla que consideraba perdida, pero aun con todo no estaba dispuesto a dejarla ir. Quería intentarlo, ser el hombre que la mereciera, a pesar de sus dudas, de sus traumas y esa inseguridad que le hacia odiar con todas sus fuerzas a Potter.
Tenia que arreglar las cosas, no sabia de que manera. Pero lo haría.
*o*O*o*
Astoria fue sincera en sus intenciones, aunque la idea de poner al tanto a Draco sobre los planes de sus padres no fue de ella, sino de su hermana mayor Daphne, que no era tan noble y no actuaba tan desinteresadamente como ella creía.
Daphne era completamente opuesta a Astoria, no solo físicamente, aunque esta también era sumamente hermosa –con un cabello castaño claro, un par de ojos verdes y un cuerpo armonioso-, sino en carácter y personalidad. La mayor de las Greengrass era voluntariosa y soberbia, fría y calculadora.
En los años de colegio tenia sus esperanzas puestas en conquistar a Draco, pero con Pansy en medio no pudo llegar con sus planes demasiado lejos, se consoló con compartir su lecho un par de ocasiones, como lo hiciera con casi toda la población femenina de Slytherin que estaba en edad. Sus motivos en aquel entonces tampoco eran nobles, quería el apellido y la fortuna, el poder y la gloria que por aquel momento cubría a los Malfoy.
Aunque su frio corazón también latía y tenia dueño, uno quien nunca la tomo en serio, lo que solo logro acentuar la amargura de su carácter y su odio hacia Parkinson.
No buscaba la felicidad de Astoria cuando le sugirió buscar a Draco. Su único interés era no caer en la ruina. Su familia podía tener un buen apellido y no haberse visto involucrada en la guerra, pero los últimos malos negocios de su padre terminaron dilapidando sus últimos recursos.
Su pequeña hermana nunca cedería a las exigencias de sus padres, ni pondría al tanto a Malfoy de su situación económica, pues no buscaba la caridad, ni la lastima de nadie, antes preferiría tener que trabajar para sobrevivir, que rebajarse de esa manera. Pero sin duda también la conocía lo suficientemente bien como para apelar a su nobleza e intentar poner sobre aviso al rubio, si creía que eso podía librarlo del acoso de sus padres.
Posiblemente no tenia mucho sentido mandarla con Malfoy sabiendo que no intentaría enamorarlo como habían ordenado sus padres, lo que no quería decir que su presencia y su dulzura no tentaran al hombre que nunca había dejado pasar una oportunidad cuando esta se le presentaba en charola de plata.
Ella al igual que la mayoría del mundo mágico creía que el matrimonio Malfoy-Granger era producto de un trato conveniente. No conocía lo suficiente a la Gryffindor para saber que la pudiera orillar a enlazar su vida a la del hombre que tanto la hizo sufrir en el colegio, pero de lo que si estaba segura es de que había algo sumamente turbio en ese enlace, Draco la tenia que estar chantajeando con algo para que le ayudara a limpiar su apellido y hacerse del prestigio necesario que le ayudara a recuperar sus viejas glorias familiares. Y ella averiguaría de que se trataba, para poner las cosas a favor de su hermana y así salvarse de la deshonrosa ruina.
El anzuelo había sido lanzado, logrando que al menos la tierna y linda Astoria mostrara una mirada soñadora mientras hablaba del corto encuentro que tuvo con Malfoy. Si lograba que esos sentimientos se afianzaran en su hermana, facilitaría su tarea de someter a Draco y lograr que la hiciera su amante al menos de momento para después conseguir que se divorciara de Granger para casarse con su hermana.
Fue una tremenda suerte la que llevo a Daphne encontrarse por casualidad a un joven mago que podría volverse su aliado. Después de todo no era ningún secreto que Ron Weasley siempre estuvo enamorado de Granger. Incluso para la mayor de los Greengrass que estaba tan desconectada de las vidas de personas tan inferiores a ella, lo sabía.
Antes de abordarlo se tomo un momento para observarlo, incluso dio algunas monedas a una de las meseras del bar que estaba a pocas cuadras del ministerio.
Fue fácil obtener información útil, según la joven, el pelirrojo iba todas las tardes después de terminar su turno como Auror. Tomaba algunas copas antes de retirarse, generalmente iba solo, aunque en algunas ocasiones era acompañado por un hombre alto de cabello castaño que bebía una cerveza de mantequilla.
Algunas veces casi sin querer habia escuchado sus platicas, siempre hablaban de la misma persona –Hermione Granger, ahora de apellido Malfoy. El pelirrojo parecía destrozado cada que la mencionaba y por mas que se empeñaba su amigo en animarlo, nunca lo lograba.
Ese mismo días Daphne decidió que Weasley una buena pieza para conquistar sus planes. Dejo que bebiera solo un par de copas, antes de acercarse.
-Eres Ron Weasley, ¿verdad?
-¿Quién pregunta? –Cuestiono fijando sus ojos azules en los verdes de la joven.
-Posiblemente no te acuerdes de mi, estudiamos en el mismo grado en Hogwarts.
Ron elevo la ceja con curiosidad. –¿Estaban en Slytherin?
-Asi es.
-Por eso no te recuerdo, tu casa no era precisamente mi preferida.
-Lo entiendo. –Contesto fingiendo pesar. –Te dejare entonces tranquilo.
La chica hizo ademan de levantarse de la silla, pero una gran mano la detuvo tomándola del antebrazo.
-¡Disculpa! –Casi grito avergonzado por su arrebato.
Aunque no estaba completamente borracho, estaba bastante mareado.
-No quise ofenderte.
-No lo has hecho, solo pensé que no te agradaría hablar conmigo.
-Digamos que no es tu culpa, no me encuentro en mi mejor momento.
-Y se puede saber porque. –Pregunto con fingida inocencia.
-Es mejor que no lo sepas, incluso yo intento olvidarlo. –Dijo levantando su copa. -¿Gustas tomar algo?
-Lo mismo que tu. –Acepto con una resplandeciente sonrisa.
-Disculpa, cual es tu nombre. Sinceramente no te recuerdo.
-Daphne. –Contesto coqueta, extendiendo su mano para estrecharla con la del pelirrojo, sin tener intenciones de soltarla de inmediato.
Ron sonrió al escuchar su nombre y ante la calidez de esa pequeña mano que se aferro a la suya, mientras sus mejillas se teñían de un bonito color rojo. Era una mujer muy guapa y parecía agradable. Con la mente nublada por el alcohol que había consumido, se dijo que quizás ya era tiempo de cambiar de página e intentar olvidar a Hermione.
*o*O*o*
No era solo un cuerpo, su rostro o su belleza. Era la profundidad de sus sentimientos, su amor por las causas perdidas, por los finales irreparables y las personas rotas que no saben vivir de otra manera.
La quería en su vida, no por que la amara, ni sustentara realmente enamorarla para quitarsela a su mejor amigo. Sabia que quizás Draco se estaba cansando de la misma cantaleta, de tanto repetir que quiere a Hermione para el, pero no tenia mas armas para emplear que la semilla de los celos.
Tenia que reventarlo, que sintiera la ira y la rabia, que pudiera percibir al menos un atisbo de lo que seria perderla. Quizas el camino hacia Astoria seria mas sencillo, estaría menos lleno de dificultades y de retos. Seria acoplarse a una mujer mas hecha a sus formas y manera, mas acorde con su clase y sus expectativas. Por supuesto que a ella no tendría que enamorarla, el afecto no es fundamental para los sangre pura, pero le parecía una desgracia que por su ceguera crónica se confortara con la tibieza de una vida de la cual siempre renegó, en lugar de un calor verdadero que trastocaría aun más todo su mundo.
A el mismo le daba rabia con Draco, por siquiera pensar en dejar a Hermione para no nadar contra corriente. Es estúpido y cobarde sopesar incluso por un segundo hacer a un lado una vida llena de cambios, por el conformismo cómodo y conveniente de una vida arreglada.
Estaba conflictuado, no encontraba la manera de ser un buen amigo, sin verse en la necesidad incluso de sabotear a Draco, para que pruebe lo que seria perderla. Tenía la esperanza de hacerle entrar en razón lo suficiente, antes de que Malfoy eche por la borda lo que a logrado hasta el momento.
Theo era el pendiente que tenia que atender Hermione antes de dirigirse a su trabajo. Cuando salió de la oficina de Draco hecho una furia lo primero que hizo fue mandarle una nota a la castaña para invitarle a desayunar a la mañana siguiente.
No era tan estúpido como para intentar seducirla, conociendo el carácter de Granger, imaginaba que como poco lo castraría si lograba insinuar intenciones poco nobles. Ademas esa no era su intención. Quería jalar un poco la frágil cuerda que representaba la confianza de Draco y con ella que ardieran sus celos a punto de bullicio, que imagine lo que seria después probar algo tan delicioso, para verse privarse de las mieles dulces de una persona que puede ofrecerle vivir plenamente.
Ciertamente Nott no era un hombre que pudiera catalogarse como romántico, sin duda era demasiado pragmático y practico como para entrar en esa categoría. Lo que no evitaba que pudiera apreciar una belleza distinta a la física y que su carencia de afectos no le dejaran darse cuenta que incluso la persona mas fría y distante pueda apreciar que a su vida se colara por primera vez una ráfaga de viento fresco que azuzaba las llamas de un fuego que creía extinto por completo.
No caería en el error de encandilarse de más con la danzarina calidez que representaba Hermione, era demasiado para soportar para un corazón que apenas va descubriendo como latir en una nueva sintonía. Sin duda bastaría mandar mensajes inocente a un cerrado amigo que le hicieran creer cosas que no ocurren, para que se ponga a pensar en las probabilidades de que al final no sea el quien decida tomar un nuevo camino, sino que sea expulsado de su camino actual.
La recibió con una sonrisa, haciendo que le correspondiera con otra mucho mas pequeña de las que solían tirar de las comisuras de sus labios, parecía pensativa, incluso un poco triste. No quiso preguntar nada que pudiera incomodarla, pero podía sospechar quien era el causante de que luciera apagada y eso pico en lo hondo de su conciencia.
Era el responsable o al menos el responsable indirecto de su actual estado anímico. No necesitaba hacer conjeturas al respecto, tenia la plena seguridad de que Draco la habia cagado de alguna forma con la leona y el era tan culpable como su amigo.
Cuando se retiro de la oficina de Malfoy había dejado la mecha encendida, explotaría en cualquier momento y ante cualquier persona que presionara siquiera un poco. Si existía algo con lo que no sabia lidiar Draco, era con la frustración. Desde pequeño habia sido de esa manera y lo seguía siendo ahora de adulto.
-¿Todo bien? –Pregunto con sutileza dando un sorbo a su café.
-Estoy un poco cansada. –Un suspiro escapo de su boca.
No quería mentirle a Theo, pero no se sentía con ánimos de hondar mas en un asunto que solo le ataña a ella y a Draco.
-Has trabajado demasiado en los últimos días. Tu proyecto se volvió sumamente demandante, pero esta dando buenos frutos. –Decidió que era mejor no presionarla, por eso siguió hablando del tema.
Una sonrisa sincera se pinto en sus labios, la primera real desde que se vieran en aquella cafetería para desayunar. –Vale la pena completamente el esfuerzo.
-Lo se, pero eso no quiere decir que debas exigirte tanto.
-Por eso hable con el ministro ayer, necesitaremos al menos otra persona en nuestro equipo de trabajo. ¿Conoces a alguien que cubra el perfil?
-En este momento no se me ocurre nadie, pero si se de alguien te avisara.
-Me parece bien. Gracias. Por cierto, que es eso tan importante que querías consultarme para vernos mas temprano.
-Quería proponerte algo.
-¿De que se trata? –Pregunto con algo de desconfianza.
-Después de lo que ocurrió con Blaise y que tu amablemente le ofreciste tu departamento para quedarse, creía que seria buena idea, habilitar un lugar donde se puedan acoger a las personas que se encuentran en el programa de libertad condicional. Facilitaría el control, pero también se les daría un espacio propio a aquellos que perdieron todo o que por causas personales quisieran tener un lugar alejado de su pasado.
De inmediato se mostro entusiasmada con la idea.
-Seria de gran ayuda. –Admitió con los ojos brillantes.
-Podemos solicitar recursos del ministerio o bien donaciones privadas para comprar un edificio de apartamentos.
-Creo que tienes muy bien pensado todo el asunto.
-Mas o menos, solo seria cuestión de afinar algunos detalles.
-Pues me parece perfecto, plantea el proyecto por escrito para pedir su autorización, me parece tan buena idea que estoy segura de que lo aprobaran.
El desayuno termino entre la creación de nuevos planes que pudieran ayudar a mas personas. No solo a quienes gozaban de la libertad condicional, sino también a sus familias.
Para cuando Theo y Hermione se presentaron en el ministerio con amplias sonrisas por sus nuevas expectativas, se encontraron con un nada complacido rubio.
Malfoy ni siquiera saludo a su amigo, que se limito a sonreírle con sorna, tomo por el brazo a Hermione para entrar junto con ella a su oficina.
-Necesitamos hablar.
-Lo siento mucho Draco pero justo en este momento no tengo tiempo.
-Pero si tuviste tiempo para salir con Nott. –Reclamo con enfado.
-Fue un desayuno de trabajo, además a ti que mas te da. –Dijo saliendo por fin del aturdimiento inicial. Dando un tirón libero su brazo.
-Eres mi esposa y te debes de comportar como tal.
La furia se hizo presente en Hermione, el rubio fue consiente de ella. Tras tantas peleas en el pasado le conocía lo suficiente para saber que estaba de pisar terrenos peligrosos.
*o*O*o*
Ella es como Alicia en el país de las maravillas. Empecinada en buscar al conejo blanco que huye de ella por que se le a hecho tarde, su curiosidad siempre va tan lejos como sus pensamientos abiertos le permiten, como para creer que puede ser normal que un pequeño peludo orejón corra de un lado a otro checando su reloj de bolsillo.
Va a parar en un mundo donde nada tiene sentido o lógica, donde todos los días puedes celebrar tu no cumpleaños y preocuparse no es una opción. Entre seres fantásticos y animales exóticos, flores que hablan y Reinas que solo quieren rosas rojas.
Lugares de ensueño, sin sentido, secuencia o razón de ser.
Ella no busca explicaciones, toma como verdad cualquier cuestión absurda si no hay manera de negar la improbable existencia de los seres más retorcidos que habitan en su avispada mente.
La llaman Luna, loca, Lunatica. Le huyeron antes de que pudieran ver su extravagancia como creatividad y sus fantasías como percepciones inteligentes de la realidad. Esta por encima de lo correcto o lo educado, su simpleza no tiene filtros y no los necesita. No disfraza la verdad porque aprecia que por muy dura es la única certeza a medias que podemos aceptar.
Ve lo que otros no notas por que se acostumbro a vivir en la soledad por sus rarezas y sabe observar lo suficiente para leer entre líneas, desentrañando secretos que nunca revelara en voz alta.
Sabe que Hermione comienza a enamorarse, que descubrir al hombre tras la fría y elaborada mascara de villano que abrió una brecha en su corazón. Gano terreno desde el mismo momento que presencio como le rompieron en corazón, su empatía era tal que dentro de su amargura y la desazón por su futuro, no lo culpo de obligarla a casarse, porque ella quería sanar su corazón, salvando el suyo en el proceso.
No duda que la castaña sea inteligente, pero no es la primera vez que pensar tanto, provoca que pase por alto lo que siente. Y como siempre su personalidad le hace anteponer el bienestar de otros antes que el suyo y terminan las inseguridades tomando terrenos hasta que la hacen sentirse pequeña, cuando en realidad es grande.
Luna es de las raras personas que ve los defectos como cualidades mal entendidas. Sabe que Hermione no es perfecta, que le pesan mucho sus inseguridades, pero sin duda a hecho de su miedo un pretexto para luchar el doble. Limpiando sus lagrimas a levantado el rostro de manera orgullos, acallando sus gritos frustrados a dado su voz a otro -a los débiles-, centrándose en el amor que da a los demás, mucho antes de esperar recibir ese afecto de vuelta.
Hermione a sido la única que le a preguntado sobre lo que paso en la mansión Malfoy cuando fue secuestrada, tan directamente que de la misma manera tuvo que contestarle. Habia sido extraño hablar en voz alta de lo que siempre considero una pesadilla. Pero fue real, tanto que no dejaba de doler el miedo.
Fue torturada y mantenida con vida, para controlar a su padre. Si alguien podia entender ese vacio que se formo en su interior, que le hacia levantarse por las noches en medio de crueles pesadillas, esa era su amiga. La misma que sintió en carne propia la maldición cruciatus, la misma que le pidió hablar y solo así se alejaron los malos sueños.
. . .
Bajo de elevador cuando llego al piso correcto, ya se habia equivocado dos veces y tuvo que pedir indicaciones antes de encontrar la oficina de Hermione en el departamento legal del ministerio.
Cuando llego Theodore Nott veía fijamente la puerta de madera del único privado. Parecía satisfecho, tenía una sonrisa en los labios.
-¿Te has salido con la tuya? –Pregunto poniéndose a su lado, haciéndolo sobresaltarse.
No había notado su presencia hasta que la escucho hablar.
-¿Que?
Pregunto girándose a verla con mal humor por ser tomado desprevenido.
-Bonito lugar. –Solto como quien no quiere la cosa. –Yo pondría algunas plantas.
-¿Te puedo ayudar en algo Lovegood?
-No en realidad.
-¿Buscas a Hermione? –Pregunto comenzando a perder los nervios y el buen humor que habia conseguido después de ver a Draco tan cabreado y celoso.
-Sí, a menos que me equivocara de nuevo de piso. –Contesto un poco pensativa.
-Se encuentra ocupada.
-No importa puedo esperar.
-Sera mejor que no. –Por nada del mundo quería que interrumpieran la discusión que seguramente estaba teniendo Hermione y Draco.
Luna lo miro con sus enormes ojos azules, incomodándolo aun más.
-Te parece si te invito a tomar un café hay una cafetería a pocas cuadras de aquí.
-No me gusta especialmente el café.
-Puedes tomas lo que quieras Lovegood.
-Si quieres puedes llamarme Luna, después de todo eres amigo de Hermione y por ente somos amigos también.
La lógica de la rubia podía con los nervios de Nott, pero no tenía mas remedio que llevársela de ahí, para que sus planes salieran como esperaba.
-Esta bien Luna. –Dijo ocultando su desagrado.
La rubia sonrió caminando hacia el elevador.
-¿Te he dicho alguna vez que los totopos confunden a los magos? -Pregunto a penas se cerraron las puertas, Theo estuvo tentado en detener el ascensor para bajarse, pero como buen amigo de Draco resistió aquella tortura por su bien.
-No. –Carraspeo incomodo.
-Es lógico, tienes mucho sobre la cabeza. –Dijo como si nada. Haciendo que el castaño rodara los ojos.
