Pequeña y triste. Demasiado seria para su edad, mantiene la vista fija en su muñeca. Todavía no se atreve a levantar el rostro para ver quien es la mujer que la ha rescatado de sus recientes agresores.

Se deja hacer. Que le limpie con motas de algodón empapadas en antiséptico, los arañazos reciente y las marcas de mordidas que han comenzado a tomar tonalidades moradas en sus delgados brazos. Le duele, pero aguanta. El dolor se ha vuelto un amigo muy cercano, que le ha hecho aprender que es mejor mantenerse callada.

Un largo suspiro la hace levantar un poco el rostro. Se encuentra con unos ojos cálidos, expresivos, y ciertamente preocupados.

-¿Estas bien? –Pregunta mientras limpia un rasguño en su mejilla.

No alcanza a procesar la pregunta Destiny, cuando alguien da una respuesta por ella.

-No habla. –Dice con simpleza la enfermera, un tanto irritada con la joven castaña por hacerla un lado y curar a la niña ella misma.

-¿No habla?

-Tiene aquí dos semana, siempre esta en silencio, no importa cuanto traten de sacarle media palabra, nunca contesta. El Doctor Douglas a dicho que no tienen ningún impedimento físico, lo que solo deja la opción que es un inconveniente psicológico.

Algo en el tono de la enfermera y la manera en como la mira le incomodaba. La dulce sonrisa que mostro cuando las presentaran se a borrado para ser sustituida por una fría mueca indiferente y despectiva.

-Quizás solo se trate de que no ha tenido nada interesante que decir hasta el momento. –Su voz tranquila se hace paso en los oídos de la niña, haciendo que eleve mas el rostro para mirarla con una fascinación curiosa.

Destiny parece interesada. Sus ojos se enganchas a los castaños de Hermione hasta que es consiente de que la mira directamente, se apresura a bajar el rostro para centrarse en su muñeca.

La enfermera sonrió con burla, sin apartar su mirada de la niña.

-Ilumínenos entonces Señora Malfoy. –Sus palabras sacuden a la castaña, incomodándola pero también poniéndola a la defensiva.

Hermione ignoro el tono sarcástico que empleo la mujer, se inclino hasta estar a la altura de la pequeña. Acaricio su mejilla con cuidado, apartando en el proceso un largo mechón de cabello oscuro.

-Tu muñeca es muy bonita, al igual que tu.

No había dejado de acariciarla tratando de aplacar la inquietud que comenzaba a brillar en sus ojos apagados, lo que pudo identificar como miedo. Sin esperar respuesta continúo hablándole suavemente, levantando su barbilla para buscar su mirada.

-Cuando yo era pequeña, tenia una muñeca igual de linda que la tuya, se llamaba Marcella, siempre fue mi mejor amiga, éramos las dos contra el mundo, cuando los días eran grises y todo parecía ir en nuestra contra. –Suspiro.

Hermione se levanto, solo para sentarse a un lado de Destiny y tirar de ella para sentarla en sus piernas. Enredo sus brazos a su alrededor, conociendo muy bien el sentimiento de sentirse perdida. Quería reconfortarla.

Podía ser que ella tuviera unos padres increíbles que siempre le amaron y apoyaron, pero su infancia no fue precisamente fácil, siempre se sintió como el bicho raro, siempre fuera de lugar, tolerando los maltratos y las palabras hirientes de otros niños desde antes de enterarse que por sus venas corría magia.

No recordaba cuantas veces había regresado a casa con las rodillas o los codos raspados, por los empujones que hacían que terminara en el piso, con el rostro congestionado por las lágrimas y un dolor que cimbraba su tierno corazón.

-Te gustaría conocer a Marcella, aun la conservo con mucho cariño.

Destiny levanto el rostro, con la curiosidad plasmada en sus facciones. Trataba de averiguar si la propuesta era real.

-Mucho me temo Señora Malfoy, que eso no será posible. No esta permitido que los niños abandonen el lugar para hacer visitas.

-Y quien le a dicho a usted que solo será una visita. –Sus brazos se afianzan a la pequeña de manera protectora haciéndola suspirar por la calidez desconocida que la envuelve.

-¿No pretenderá adoptarla?

-¿Por qué no? –Pregunta conteniendo un golpe de rabia por el desprecio presente en sus palabras.

Toma aire para calmarse, antes de girar a la pequeña un poco para hablarle directamente.

-¿Te gustaría vivir conmigo? –Le pregunta suavemente.

No recibe una respuesta inmediata, haciendo que una risa burlona comience a escucharse por parte de la enfermera.

Hermione suspira, pero no cambia su expresión tranquila y paciente, sus ojos color miel se sumergen en los de la pequeña.

-Le advertí que no hablaba.

-Si… si quiero. –Su voz es titubeante, apenas un susurro. Pero a pesar de todo se hace escuchar sobre las palabras cortantes de la mujer.

Una sonrisa satisfecha y cariñosa se curva en los labios de Hermione. Besa su coronilla estrechándola contra su pecho.

Entonces y solo entonces, con esa calidez desconocida por Destiny sacudiendo su interior se esconde entre los rizos marrones de su protectora y comienza a llorar en silencio. Esta vez no es de dolor y angustia, sino algo muy cercano a la emoción.

*o*O*o*

Han pasado demasiado tiempo entre las sabanas. Disfrutando de sus cuerpos. El sexo es tan bueno como la compañía. Trata de aferrarse al remanso de paz que le envuelve mientras se pierde entre sus piernas.

Dejándose llevar la a presentado a sus padres como su novia. Ella parece feliz y el pretende estar igual de complacido. La amargura al menos va remitiendo junto con la desazón que había azotado a su corazón en la soledad.

Incluso ha comenzado a incluirla en sus planes. En la visitas dominicales a la madriguera, algunas tardes en casa de Harry y Ginny o algunas otras salidas con sus pocos amigos cercanos.

Daphne es divertida, con un carácter extrovertido y vivaz, que le tranquiliza. Ilumina la oscuridad aun presente en su rostro con la luz que irradia. A veces es caprichosa y voluntariosa, pero sabe utilizar a su favor la feminidad latente en su personalidad para dominarlo y hacerlo ceder en casi todos los casos.

Es hermosa, con su cabello lacio, de un castaño claro, casi rubio, sus ojos verdes son enigmáticos con sus seductoras pestañas largas y rizadas. Cada facción de su rostro invita a admirarla, como las curvas en su cuerpo.

Ron poco conoce a su familia, solo han coincidido con la joven Astoria, que es físicamente distinta a su novia. Es mucho mas tranquila, incluso tímida en comparación. Pero sin duda le agrada, parece una buena persona y es fácil sentir por ella empatía.

Daphne conoce muy bien el carácter de su hermana y lo fácil que se le da cautivar a las personas que la conocen. No es casualidad que la hubiera presentado a Ron y que poco a poco despertara en el un instinto protector que el pelirrojo siempre emplea con las personas que le son importantes.

Ha soltado algunos comentarios de vez en cuando sobre los sentimientos de su hermana menor.

"Le rompió el corazón la boda de Draco" había dicho como por casualidad haciendo que la espalda del pelirrojo se tensara por la sola mención del nombre de su aborrecido enemigo.

"Lo quiso tanto que aun ahora le cuesta mucho trabajo olvidarlo" Ron conocía demasiado bien esa sensación. En silencio había observado a Astoria buscando encontrar en su mirada alguna nota de resentimiento, pero no había encontraba nada de lo que esperaba. Mas aparte de la dulce tranquilidad que inspiraba su presencia, no encontró rastros de sentimientos dañinos.

Pronto se encontró así mismo tratando de distraerla de lo que el consideraba un tormento similar al suyo. Daphne estaba encantada de llevarla a donde quiera que iban, sabiendo que poco a poco se estaban entretejiendo los hilos de su red.

Astoria termino siendo una constante en la vida de los Weasley al igual que su hermana mayor, sin embargo, era mejor vista su presencia por la familia de pelirrojos que de la propia Daphne. Su carácter se gano con facilidad los corazones de todos, incluso de aquellos que tenía más resistencia con los de su clase.

-El viernes se hará una cena en la casa de mi hermana. Esperan contar con tu presencia y la de Astoria.

-¿Cuál es la ocasión?

-Festejar la próxima llegada de mi sobrino.

-Iremos encantadas ¿Han confirmado que será niño?

-El mes pasado les dieron la noticia de que esperan un varón.

-¡Es maravilloso!

-Lo es. –Admitió con una sonrisa en los labios. –Harry y Ginny están sumamente felices.

Daphne se acerco a Ron con una mirada cargada de sensualidad mientras se abrazaba a el. Comenzó a besarle el cuello, de manera calculada para despertar su libido. Lo que no le costo demasiado esfuerzo.

Después de culminados sus placeres. Recostados en la cama la joven expreso cierta inquietud.

-Imagino que Malfoy estará presente en la cena.

Ron se tenso dejando de jugar con los mechones de cabello que enredaba en sus dedos.

-El y Hermione serán los padrinos de mi sobrino. –Su voz sonó demasiado áspera.

-No se si sea muy conveniente que Tory este presente, sabes que sus situación es complicada.

-No tiene por que esconderse. En tal caso seria Malfoy quien tendría que estar avergonzado por alimentar sus esperanzas cuando nunca considero realmente casarse con ella.

-Por favor, no te molestes cariño. –Su tono era meloso.

Se giro para acomodarse sobre su pecho y besarle los labios.

-Cuidare de ustedes, Malfoy no será problema. –Advirtió mirando sus ojos verdes.

-Ahí estaremos Ron. Astoria estará feliz de acompañarnos.

Recargo su mejilla en el pecho de su novio ocultando su rostro, para que no notara la sonrisa ladina que adornaba sus rellenos labios.

*o*O*o*

Hermione es una persona sencilla, que nunca a necesitado del dinero para ser feliz. Sus padres le enseñaron que el verdadero valor de las cosas nada tiene que ver con lo que cuesta. Por eso la enorme fortuna de su marido no la tentaba, incluso a pesar de tener una cuenta corriente gracias a Malfoy donde se depositaba puntualmente una cantidad escandalosa de galeones semanalmente, no la utilizaba.

Cubría sus gastos con su propio dinero. Ganaba lo suficiente para ello, incluso tenia mas de lo que necesitaba realmente. Por eso mismo, era una novedad para ella emplear por primera vez el poder que representa el dinero para obtener algo que en otro caso no podría tener.

No era del todo agradable valerse de ese medio para hacerse con la custodia de Destiny, pero no tenía más remedio que amordazar a su conciencia para que la pequeña no pasara ni una noche más en aquel lugar.

Los tramites dudarían un par de semanas, pero pago lo suficiente para que le extendieran una custodia precautoria tomando en cuenta el estado emocional de la pequeña. En su expediente se detallaba que "su madre" murió en situaciones extrañas, que no quedaron del todo claras.

El cuerpo de Melinda Rowle fue encontrado completamente rígido y frio. Aunque no se encontraron señales de que fuera torturada, la expresión facial que se quedo perpetuada en su rostro lívido mostraba una mueca de horror y dolor que causo escalofríos a quienes lo encontraron.

Entre las pertenencias de la difunta se encontraron los documentos de Destiny, su partida de nacimiento indicaba que nació el 2 de febrero, era hija natural de Rowle sin padre reconocido. Vivian en un pequeño sótano de una vieja casona, que rentaban, sus únicas posiciones eran una cama matrimonial, con una cómoda desvencijada, una pequeña estufa, una mesa y par de sillas.

Su situación parecía sumamente precaria, por lo que se podía deducir a simple vista. Bastaba ver a la niña para darse cuenta de su delgadez extrema y el desgaste en sus ropas. Lo que contrastaba mucho con la muñeca que nunca soltaba, que parecía de cara manufactura.

La castaña no abandono la casa hogar, hasta llevarse consigo a Destiny. La pequeña se asió a su mano y en ningún momento la soltó hasta llegar a la entrada de la mansión Malfoy-Granger.

-Este será tu nuevo hogar. –Apenas pasaron el umbral de la puerta, se inclino para estar a su altura. -Quiero presentarte a alguien. –Dijo acariciando su rostro.

Con la pequeña mano entre la suya se dirigió al despacho de Draco. Habían acordado que se tomaría la tarde libre para conocer a la pequeña.

Toco la puerta y entraron en cuanto escucho la voz del rubio. –¡Adelante!

Draco estaba tenso a pesar de mantener una actitud relajada. No podía evitar sentir un escalofrió al ver a la pequeña. Se obligo a recordar que Destiny no tenia la culpa de los errores de sus padres y que no debía de tomar contra ella sus resentimientos.

Destiny sujetaba la cálida mano de Hermione, se mantenía un paso mas atrás de ella, oculta un poco por su falda.

Malfoy se puso de pie, rodeando su escritorio. Sin terminar de acercarse. Le miraba con cautela, tratando de encontrar algún parecido con su tía Bellatrix o incluso con el innombrable.

-Ella es Destiny, nuestra hija. –Pronuncio Hermione con total convicción.

Al momento Draco elevo su vista de la pequeña a los ojos color miel de su mujer "Nuestra hija" dos simples palabras que le llegaron muy hondo. No pudo evitar sonreír de manera ladeada, mirando con intensidad a Hermione, hasta hacerla ruborizar.

-Nuestra hija. –Repitió. Volviendo sus ojos a la niña que acababa de salir de su escondite, también sorprendida por la reciente declaración. –¡Bienvenida, Destiny!

Hermione le sonrió de manera dulce a Draco, antes de inclinarse de nuevo para cargar a la pequeña entre sus brazos. Con cinco años parecía demasiado pequeña para su edad y era bastante liviana también.

Malfoy no era muy expresivo, pero ver a Hermione con la niña en brazos le causo muchos sentimientos que no sabia como sobrellevar. Se limito en fijar sus ojos grises en Destiny para intentar dominar sus emociones.

Llevado por un magnetismo extraño se vio a si mismo elevando su mano para tocar la mejilla de la niña que le veía con cautela. Quizás esperando que la rechazaría.

La sintió temblar bajo tu tacto, haciendo que un sabor amargo subiera de su estomago a su garganta, imaginando la pesadilla que hasta el momento le había tocado vivir a pesar de su corta edad, como para que una simple caricia despertara en ella el terror.

-¡Estarás bien! –Prometió. Tomándola con cuidado de la barbilla para hacer que le mirara. –Cuidaremos de ti.

. . .

A pesar de que Destiny le expreso que era completamente capaz de bañarse sola. Hermione quería mimarla. Lleno a la mitad la tina de baño con agua cálida y le ayudo a meterse. Un largo suspiro de placer salió de la pequeña boca.

Lavo su cabello negro con suaves movimientos, dándole un ligero masaje para después aclararle con agua hasta que toda la espuma se fue. Cuando termino de ayudarla a bañarse la envolvió en una gran toalla blanca y la condujo hasta la habitación donde ya le aguardaba ropa limpia.

Destiny nunca olvidaría ese día. Por primera vez en su vida supo lo que era sentirse protegida y amada.

. . .

Tres semanas después de la primera noche que paso en la Mansión de sus nuevos padres, la resolución de la adopción llego. Paso de ser Destiny Rowle a ser legítimamente reconocida como Destiny Malfoy-Granger.

La pequeña era una niña preciosa, con el cabello color negro y la piel blanca, parecía una muñequita de porcelana fina, sin duda, había sacado los rasgos mas atractivos de Tom Riddle de su juventud, pero los ojos eran definitivamente una característica muy propia de los Black. Tenía unos impresionantes ojos grises que en algún momento tomaron por negros por su intensidad.

Comenzó a ganar peso, su apariencia antes enfermiza, fue sustituida conforme pasaron los días por una muy distinta.

Hablaba poco, pero sin duda, su confianza iba ganando terreno. Dejando en evidencia una inteligencia poco común y una lucidez mas propia en un adulto que de una pequeña de cinco años.

Para sorpresa de los Malfoy la niña había sido criada como una muggle, a pesar de que tenían la certeza que la mujer que la había acogido como hija era en realidad una bruja que vivía entre los muggles para no llamar la atención.

Sus investigaciones les llevaron a saber un poco mas de Rowle. Era una bruja partidaria del innombrable. Por eso desapareció poco antes de que estallara la segunda guerra, ahora la razón era mas que evidente. Bellatrix le había encomendado la difícil tarea de hacerse cargo de su hija.

Después de terminada la guerra y ante la muerte de ambos progenitores. No era difícil suponer que se mantuvo en las sombras a la espera de tener noticia de Rodulphus. Por eso apenas sobrevivían con los escasos recursos con los que contaba.

Por lo poco que contaba la niña, Rowle la maltrataba con frecuencia, culpándola de sus desgracias. Aunque nunca le dijo claramente que no era su hija, en muchas ocasiones se lo insinuó.

La muñeca que cuidaba con tanto espero había sido un regalo de su padre. Por eso Melinda no se había atrevido a quitársela, imaginando que no era un juguete cualquiera. Le permitió conservarla.

Melinda Rowle, no se equivoco al suponer que no era un regalo común. En su interior guardaba algo importante.

. . .

Hasta que los trámites de la adopción habían concluido, Hermione visito a Harry para ponerle al tanto sobre el origen de Destiny. Si alguien necesitaba conocer el origen de esa pequeña era su mejor amigo, solo esperaba que tomara la noticia de buena manera.

-Creo que sobra decir que es muy importante que nadie conozca quienes son sus verdaderos padres. –Dijo Hermione y de inmediato recibió una afirmación por parte de su amigo.

-Has tomado para ti una responsabilidad demasiado grande.

-Lo se, Harry. Pero no podía permitir dejarla en ese lugar.

-¿Malfoy estuvo de acuerdo?

Hermione se encogió de hombros. –No al principio. Comprenderás que hay demasiada historia de por medio, para que fuera una decisión sencilla.

-Justo eso hace preguntarme, si estas complemente consiente del paso que has dado. Y no hablo solo de la responsabilidad de criar una niña como hija tuya, sino saber quienes son sus padres y todo lo que hicieron en contra de los muggles, especialmente en tu contra.

-Lo estoy. Se que no será sencillo, pero estoy dispuesta a enfrentarlo.

-¿Le dirás quienes son sus padres?

-Aun no lo se. –Suspiro largamente con algo de frustración. –No se que tan conveniente sea contarle.

-En algún momento tendrás que decidir, por ahora no tiene caso que te atormentes al respecto.

-Lo que si es seguro es que podemos intentar seguirle la pista a Lestrager. De momento hemos asegurado que no volverá a estar sola Narcisa por si intentan contactarla de nuevo.

-Me parece bien. –Dijo con sequedad.

-¿Estas bien? –Pregunto preocupada, acercándose a su amigo.

El sonrió en respuesta, pero su sonrisa no llego a los ojos.

-¿Qué te preocupa?

-A veces no me agrada que me conozcas tan bien, no puedo ocultarte nada. –Se quejo.

-¿Qué es? –Pregunto de nuevo con ansiedad.

-Me preocupa que esa niña termine siendo como sus padres.

-Nunca permitiría que eso pasara.

-¿Cómo puedes estar tan segura?

-Porque ya es mía, mi hija.

-Entonces será como tu. –Admitió al fin con una sonrisa genuina.

-Destiny ya es una niña amada y aprenderá a amar en consecuencia, a valor y apreciar la vida. ¿No es el amor la más poderosa arma?

-Lo es. –Dijo convencido acariciando con afecto la mano de su amiga.

*o*O*o*

Hermione no se sentía bien, últimamente se encontraba enferma todas las mañanas, débil y con nauseas. Culpaba al estrés por su estado, trataba de no darle demasiada importancia. Después de todo entre la adopción de Destiny, sus múltiples intervenciones en el programa de libertad condicional, se encontrada exhausta la mayoría del tiempo. Eso sin mencionar los múltiples encuentros sexuales con su marido.

No podían estar demasiado tiempo sin tocarse. Era una necesidad tan primaria como respirar. De manera inevitables, si se encontraba en la misma habitación, una fuerza magnética los atraía para buscarse, hasta estar uno al lado del otro, acariciándose con disimulo o al menos tomados de la mano, para percibir el calor del otro.

Las noches se volvían cortas. Entre las caricias que hacían vibrar sus cuerpos y alteraban sus sentidos. No eran solo el fuego del deseo, era la intensidad de un sentimiento que ganaba terreno tan rápidamente que ni siquiera eran consientes de ello.

En la intimidad de su alcoba se permitían ser ellos mismos, sin apellidos, sin cargas pasadas, sin expectativas o falsas ideas. Draco se adentraba en Hermione con la plena conciencia que no había en el mundo nadie que lo hiciera sentir tan pleno y satisfecho como ella.

Con frecuencia la madrugada les asaltaba cuando aun buscaban sus labios para besarse, antes de dejarse vencer por el sopor de un sueño breve pero satisfactorio.

El anillo de rubí seguía presente en el dedo de Hermione, haciendo que sus alianzas brillaran, logrando que su unión fuera mucho mas intensa.

En algún punto, sin darse cuenta se volvieron realmente no solo una pareja, sino una familia. La llegada de Destiny termino de afianzar los lazos invisibles que volvieron su relación algo mas real.

Draco jamás se imagino siendo un padre, mucho menos de una pequeña que no era legítimamente suya, pero era inevitable no comenzar a sentir por ella afecto. Muchas veces era como un animalito asustado, todo el tiempo temiendo que le harían algo malo y eso le rompía el corazón.

Se veía reflejado en sus ojos, en su angustia. Lo que hacia nacer en el una necesidad de cuidarla, de protegerla, pero sobre todo de quererla de la manera en que a el le hubiera gustado que le amaran cuando niño.

No se refiere a sentirse querido por el volumen de obsequios el día de su cumpleaños o que le compraran todas las malditas cosas que quisiera y le permitiera cumplir hasta el mas pequeño capricho, sin importar sobre quien tuviera que pasar.

Sí, Narcisa le amaba y a veces creía que incluso su padre le quería de una manera retorcida y extraña. Pero el quería para esa niña, todo lo que el no había tenido, principalmente una presencia constante y no las ausencias prolongadas de unos padres que viven de apariencias.

No era alguien afectuoso por supuesto, como tampoco le era fácil mostrar sus sentimientos. Pero cansado de la frialdad que siempre estuvo presente en su vida, quería proporcionarle a Destiny la posibilidad que el jamás había tenido a pesar de vivir rodeado de lujos.

Quizás era algo insignificante y sin importancia, pero desde que la pequeña llego a su casa, no se permitió faltar a ninguna comida en casa. Desayunaba, comían y cenaban juntos. Compartiendo una dinámica tan peculiar y reconfortante que incluso no fue difícil comenzar a valorar esos pequeños momentos en familia.

Los sábados pasaban la tarde en la mansión de sus padres, donde Destiny disfrutaba de los hermosos regalos de Lucius y Narcisa. Se comportaba con la propiedad de un adulto y a pesar de todo podía ver como sonreía con mayor frecuencia, en ocasiones incluso se permitía ser la niña a la que se iluminan los ojos de alegría como a cualquier pequeño que es realmente feliz.

-Hermione es una maravillosa madre. –Narcisa mantenía su vista fija en su nuera que paseaba en el jardín con Destiny.

-Sí madre, lo es. –Contesto con satisfacción el rubio.

-No han pensado en encargar familia pronto.

-No esta en nuestros planes.

-¿Porque? –Pregunto con curiosidad. Ocultando sus sospechas.

-Aun tenemos mucho por delante. Ya habrá tiempo para hacer creer la familia. –Draco quería creer que podría existir esa posibilidad.

-Tu padre quiere nietos. –Narcisa se llevo la tasa de te a los labios para evaluar la expresión perdida en el rostro de su hijo.

-Mi papa siempre espera demasiado. –Contesto con evidente enfado. Su padre siempre resultaba ser un tema delicado de tratar.

-En esta ocasión yo opino lo mismo. –Admitió regresando su mirada a Destiny que parecía escuchar con atención a Hermione. Sus ojos grises veían con adoración a la castaña. –Además Tiny seria mucho más feliz con un pequeño hermanito.

-No me presiones madre. –Bufo.

-No será acaso que Hermione es quien no quiere hijos por el momento. Sera quizás que duda que su relación sea duradera.

-Déjalo ya por favor. –Pidió en un tono molesto.

-Solo toma en cuanta que un hijo los uniría aun más.

-Por si no te has dado cuenta ya tenemos una hija.

-Una muy hermosa. –Admitió con los ojos azules brillantes. –Pero un pequeño de ustedes dos seria maravilloso. Contrario a lo que pienses, mereces ser feliz y Hermione te da esa felicidad.

-Parece que ya te simpatiza mi mujer. –Dijo en tono burlón.

-Quizás mas de lo que nunca admitiré. –Contesto con seriedad dejando desconcertado a Draco. -¿Has notado que esta mas pálida de lo normal? –Una diminuta sonrisa se formo en sus labios.

El rubio giro el rostro con preocupación ante el comentario de su madre.

-Se nota cansada y pálida. Deberías acompañarla al medico.

-Ahora que lo mencionas tiene algunos días que se encuentra indispuesta. Pero asegura que es por el exceso de trabajo.

-Puede ser posible, pero no estaría de mas confirmarlo.

Draco asistió. Sin perder de vista a su mujer.

. . .

Era viernes, estaban por salir a cenar en casa de los Potter. Destiny dormiría en casa de sus abuelos. De momento no querían exponerla demasiado a los medios, aunque se había hecho publica su adopción trataban de protegerla lo mas posible y tenían entendido que en la recepción se encontrarían algunos reporteros para cubrir la nota de la celebración en honor al bebe que esperaba Ginny.

Decir que estaba nerviosa, era poco. Tenía los nervios completamente destrozados. Hacia un par de horas había caído en cuenta de algo importante, algo que posiblemente cambiaria su vida para siempre.

Quizás fue una tontería. Pero mientras se encontraba buscando las zapatillas que hicieran juego con su vestido se encontró con una caja en su vestidor, que la hizo consiente de golpe que algo importante que habia olvidado hasta ese momento.

La sangre bajo a su pies mareándola. Sin soltar la caja, tuvo que apoyar su espalda en la pared para guardar el equilibrio y se dejo resbalar lentamente hasta quedar sentada en el frio piso.

Con manos temblorosas abrió la caja encontrándose con las pociones anticonceptivas que le había llevado Draco para cuidarse. Sobra decir que estaba casi completamente llena, solo había bebido el contenido de 10 frascos.

Se llevo la mano a la boca para contener un grito de sorpresa, cuando cayo en cuenta que ni siquiera recordaba la ultima vez que las había tomada. No podía creer que hubiera olvidado algo tan importante.

Las nauseas se hicieron presentes de nuevo revolviéndole el estomago, a tropezones a penas alcanzo a llegar al baño para vomitar. Tiro de la cadena y enjuago su boca.

Intento correr a la habitación, pero un nuevo mareo le impidió moverse con rapidez. Apoyada en las paredes logro su cometido. Su cuerpo temblaba presa del pánico, cuando se sentó en la orilla de colchón y comenzó a buscar en su cómoda una agenda donde llevaba el control de sus periodos.

Siempre era puntual, siempre. Con ojos llorosos se dio cuenta que un atraso de mas de dos semanas solo podía significar algo. Aun así empujo el pensamiento. Tomando sus cosas y sin decir una palabra del asunto salió para conseguir una prueba de embarazo cacera.

No era momento de entrar en pánico, quería pensar que posiblemente era el estrés lo que estaba provocando el atraso y todos esos síntomas que la aquejaban últimamente. Su mente parecía borrosa cada que se esforzaba en recordar las fechas concretas en las que dejo de beber la poción anticonceptiva.

Regreso pálida a la mansión con la prueba en su bolso. Subió rápidamente las escaleras y se encerró en el baño. Estaba esperando que se cumpliera el tiempo de espera para ver los resultados.

Su cabeza era un caos, un hervidero de sentimientos encontrados que no sabia definir. Tenia miedo, mucho miedo de comprobar sus sospechas, pero también dentro de toda esa vorágine que la sacudía había un sentimiento profundo que hizo latir su corazón con fuerza.

-¿Estas lista? –Escucho que le preguntaban desde el otro lado de la puerta.

-En un segundo. –Se apresuro a contestar con el corazón a punto de salir por su garganta.

Casi estaba completamente lista. Con el maquillaje intento ocultar la palidez de su rostro. No le quedo mas remedio que guardar de nuevo la prueba en su bolso y salir antes de que Draco sospechara que algo ocurría.

No había tenido el valor de ver el resultado. Se aliso de manera nerviosa el vestido, dándose un último vistazo en el espejo. Tomando una gran bocana de aire lleno sus pulmones, dejándolo escapar después lentamente en un intento de tranquilizarse.

Cuando abrió la puerta se encontró con la mirada acerada de Draco, mirándole evaluativamente y con su típica sonrisa torcida.

-Estas, hermosa. –Exclamo caminando para sostenerla contra su cuerpo. –Seria mas agradable quedarnos aquí para poderte quitar ese encantador vestido. –Dijo insinuante haciéndola enrojecer.

-Tenemos que ir. –Contesto casi sin aliento al tenerlo tan cerca. –Nos esperan.

-¿Sabes que solo lo hago por ti?

-Lo se, Draco. –Beso sus labios rápidamente sin dejar de admirar el gris de sus ojos. –Gracias. –Le dijo con voz suave.

-¿Tienes frio? Estas temblando. –Pregunto elevando una ceja.

-La noche esta un poco fresca. –Mintió, tratando de ocultar sus emociones.

Draco pasó sus manos por los brazos desnudos de Hermione, en una caricia sensual, haciendo que se estremeciera aun más.

-Yo puedo calentarle. –Susurro en su oído, subiendo lentamente de nuevo hasta sus hombros.

-Dejémoslo para nuestro regreso.

-En ese caso estaré deseando toda la noche regresar.

-¿Aun la quieres? –Pregunto sin poder contenerse mientras mantenía su rostro oculto en el hueco de su cuello.

No era difícil saber que se refería a Ginny.

-Hace mucho que no significa nada para mí. –su respuesta fue rápida y completamente cierta para sorpresa de ambos.

Hermione suspiro con alivio enlazando sus manos en su cuello.

-Es bueno saberlo. –Confeso con sinceridad. –Creo que aun es temprano, podemos tomarnos unos minutos. –Insinuante beso su boca profundamente.

Estaba asustada, tenía mucho miedo de confirmar sus sospechas y le aterraba pensar la reacción que tendría Draco. Sabia que deseaba un hijo de ambos pero no estaba segura de que fuera el mejor momento, como tampoco las circunstancias idóneas ¿Cómo justificar su descuido? Incluso no sabia que pensar sobre si Malfoy cumplió con su parte o el también olvido hacer los hechizos anticonceptivos.

No podía reclamarle de ningún modo, cuando ella misma es consiente de que olvido por completo tomar las pociones.

Apartando sus dudas y los miedos se entrego a Draco, antes de acudir a su cita. Necesitaba desesperadamente sentirlo su piel contra la suya. Que la hiciera olvidar por un instante sus temores, quería sentir su calor apaciguando sus sentidos, haciendo sentir sino amada, si querida.

El vestía un traje negro, ella un largo vestido de fiesta. Ambas cosas terminaron en el piso mientras se amaban cobijados por esos sentimientos que no podían seguir manteniendo a raya.

. . .

En la casa de los Potter todos lucían felices. La salud de Harry seguía delicada, pero estable dentro de todo. Los avances con el tratamiento experimental no eran pocos, aunque los costos eran demasiado elevados en cada sesión, el dolor se multiplicaba conforme se acercaban a una cura que pretendían fuera definitiva.

La numerosa familia Weasley esta presente en su totalidad, disfrutando de los aperitivos y los deliciosos vinos que circulaban para tal ocasión. Ginny esta exuberante con su vientre de poco mas de 7 meses, estaba emocionada esperando que pronto llegara Draco, deseaba verlo y buscar la manera de estar a solas con el.

Faltaba muy poco para el nacimiento de su hijo. La pelirroja estaba completamente convencida de que Draco era el padre, se aferraba a su instinto para asegurar que no podía ser de otra manera. Solo le quedaba esperar para que todos supieran que su bebe era un Malfoy, y por tanto su vida siempre estaría ligada a la del rubio, así seria mucho mas fácil conquístalo de nuevo.

Quería que el tiempo pasara rápido, para mandar por fin a la mierda a Harry y estar al lado del hombre que de verdad amaba. Ya nada le importaba, ni lo que su familia o todo el mundo pensaran. Por ella todos podían irse al infierno. Incluso no sentía ningún afecto por el bebe que esperaba, solo era una herramienta que utilizaría para salirse con la suya y obtener lo que deseaba.

Las llamas verdes en la chimenea avisaron de una nueva llegada. Ginny sabia que eran Draco y Hermione, solo ellos faltaba. Tuvo que contenerse de maldecir al verlos tomados de las manos, sonreírse y mirarse como dos enamorados le revolvió la tripa.

-Pensé que nunca llegaría. –Sonto rabiosa, haciendo que notaran su presencia.

-Buenas noches también para ti Ginny. –Contesto de manera cancina el rubio. –Estábamos pasando tiempo de calidad como pareja, comprenderás que el tiempo deja de ser importante en esos casos.

El doble sentido de sus palabras solo logro hacerla enojar más. Pero tuvo que contenerse porque Harry se había acercado a darles la bienvenida.

-Que bueno que ya están aquí. Por favor pasen. –Invito guiándolos hacia el salón donde se llevaba acabo la recepción.

Draco se mantenía tenso, pero fue educado. No esperaba encontrarse con Daphne y Astoria, mucho menos enterarse que la primera era novia de Ron Weasley. La tención seguía siendo evidente entre ambos, no le agradaba las miradas llenas de adoración y nostalgia que le dedicaba a su mujer, sin embargo, no le quedaba mas remedio que contener sus celos.

Podía sentir a Hermione a su lado cada vez mas tensa conforme avanzaba la velada, la notaba extraña y nerviosa. Las atenciones y cercanía de Ginny no hacían mas que tensar aun más la situación. Estaba a punto de mandarle a la mierda si seguía por ese camino la estúpida pelirroja.

Se estaba volviendo mas descarada, parecía que ya no le importaba guardar las apariencias. Pero todos parecían tan cegados que nadie parecía intuir las segundas intenciones de sus comentarios o los mordaces comentarios que soltaba en contra de Hermione.

Cuando les concedió un respiro Draco se alejo con Hermione. Necesitaba preguntarle que es lo que la mantenía tan nerviosa.

-¿Qué ocurre?

-Nada.

-No me mientas. –Siseo con molestia. –A ti te pasa algo y me vas a decir que ocurre.

-Creo que no es el momento, ni el lugar para que dejes salir tu carácter posesivo. –Se quejo intentando alejarse, pero Drano no lo permitió.

-Me importa un carajo, Hermione. Si hay algo que te moleste dime de una buena vez que pasa.

-Hablaremos cuando lleguemos a casa. –Pidió con la voz quebrada. Lo que logro asustar verdaderamente al rubio.

-¿Estas bien? –Pregunto con genuina preocupación, tomándola del rostro para inspeccionar su semblante. Su enojo se había esfumado tan repentinamente como había llegado.

Hermione se limito a mover la cabeza de manera negativa.

-No se como decirte esto, es que simplemente no se como paso. Bueno es decir, se como paso, lo que no me cabe en la cabeza es como pude olvidar algo tan importante. –Las lagrimas amenazan con salir de sus ojos.

-Solo dilo. –Pidió, esta vez más suavemente. Frotando su espalda tratando de animarla al verla tan vulnerable.

-De hecho aun no se si es verdad. Quizás no pase nada y estoy paranoica. –Dijo tratando de calmarse de nuevo.

-Sigo sin entender media palabra de lo que estas diciendo.

Con las manos temblorosas abrió su bolsa de mano para buscar en su interior. Sacando la prueba, sus ojos se abrieron con sorpresa al ver el resultado.

Las palabras no salían se su garganta, solo fue capaz de entregarle la prueba a Draco, para que la viera por si mismo.

-¿Una prueba de embarazo? –Pregunto al tiempo que la luz se hizo en su cabeza.

Sus ojos grises se abrieron con sorpresa, buscando los de Hermione, que ya estaban anegados de lágrimas y temerosos.

-Es positiva. –No fue una pregunta, sino una confirmación.

No podía creerlo. Fue hasta que la vio asistir con la cabeza que pudo confirmarlo.

-¿Esta todo bien? –Pregunto con preocupación Harry a sus espaldas al notar las lágrimas en el rostro de su amiga.

Draco ni siquiera le presto atención, todos sus sentidos estaban enfocados en la mujer que tenia delante, temblando y llorando.

-¡Vamos a ser papa! –Exclamo aturdido, pero con una sonrisa genuina.

La beso en los labios, acariciando su rostro. Estaba completamente conmovido, la abrazo sintiéndola temblar con mas fuerza y suspirar posiblemente de alivio.

Harry sonrió al escuchar a Draco casi gritar que serian padres. Les concedió el espacio que necesitaban. Pudo ver la manera en la que se abrazaban y besaban felices por la noticia, quizás les había tomado por sorpresa por que se notaban aturdidos, pero era imposible no notar su felicidad.

-¿Qué pasa con esos dos? -Pregunto con molestia Ron.

-Parece ser que acaban de confirmar que serán padres. –Le informo Harry con una enorme sonrisa.

-¿Que? –Preguntaron a la vez Ron y Ginny.

-Hermione esta embarazada.

Ron se puso pálido de golpe al igual que la menor de los Weasley. Ya no alcanzaron a decir nada mas cuando vieron a Ginny desvanecerse a su lado.

Harry la alcanzo a coger antes de que se golpeara contra el piso. Todo se había puesto negro para la pelirroja, que no reaccionaba. Tuvieron que trasladara de inmediato a San Mungo.

*o*O*o*

Se encuentran en el pasillo, con un vaso desechable en las manos de un horripilante café, frio insípido e imbebible. Ni siquiera intentan tomarlo, lo sostiene solo por el hecho de hacer algo con sus manos.

-Sigo sin entender que hacemos aquí. –Se quejo sin apartar la vista de una joven rubia que también espera a pocos metros de distancia, pero dentro de una sala de espera abarrotada.

-Puedes irte cuando quieras. –Contesto con molestia.

-Solo estoy haciendo una simple pregunta Pansy ¿Por qué estamos aquí? O mejor dicho ¿Por quien?

-Por Draco y Hermione. –Mintió a medias.

-Imagino que nada tiene que ver que Potter este con toda su comitiva en la otra sala ¿Verdad?

Pansy guardo silencio.

-No quiero que me lo tomes a mal Pam pero tengo la obligación de ser directo. Nos conocemos muy bien como para andar con estupideces y tu me importas demasiado como para permitir que te encariñes con la persona equivocada.

La morena bufo, negando con la cabeza. –No se que quieres decir.

-Sabes perfectamente que quiero decir. Puede ser que ya no seamos enemigos, que de hecho tengas una extraña amistad con el, pero no olvides que esta casado y su esposa, esta dentro de una de esas salas luchando por traer al mundo a su primer hijo, eso sin mencionar que esta perdidamente enamorado de esa zorra.

-¿Crees que no lo se? –Pregunto airada, con los ojos brillantes por las lágrimas. –Creo que tu advertencia viene demasiado tarde Nott. Soy plenamente consiente de su situación y eso no cambia lo que siento.

-¿Quieres decir que…?

-Exactamente eso. –Dijo interrumpiéndolo.

Luna se acerco a Theodore y Pansy, aparentemente sin darse cuenta de la tensión en la morena.

-¿Draco y Hermione aun no regresan?

-No deben de tardar. –Se apresuro a contestar el castaño. –De hecho ahí vienen. –Dijo señalando el corredor.

La rubia sonrió al verlos, no necesito de ninguna confirmación para extender sus brazos y enredarlos en Hermione. –¡Felicidades!

-¿Cómo…? –Intento preguntar Pansy.

-Mejor no preguntes, estoy seguro que ella lo supo mucho antes de que Hermione siquiera lo sospechara. –La franqueza en las palabras de Nott tomaron por sorpresa a su amiga.

-Creo que estas demasiado al tanto de la vida de Lovegood. –Dijo en voz baja.

Theo se tenso incomodo. –No se a que viene eso.

-Como quieras, podemos seguir con las evasivas. Puedes mentirte y yo fingir que te creo. Pero esperaba que después de que acabo de admitir mis sentimientos lo menos que esperaba es que fueras igual de sincero para enfrentar los tuyos. –Le dijo con suspicacia.

-No es nada de eso.

-Repítelo hasta que lo creas. –Se burlo de el, dejándolo solo para ir a felicitar a Draco y Hermione.

Después de que Ginny perdiera el conocimiento todos fueron a San Mungo preocupados por el estado de la pelirroja. El parto se estaba adelantando demasiado y los riesgos eran demasiados.

Mientras esperaban Hermione decidió confirmar su estado. Las pruebas indicaron que tenía 3 semanas de gestación. Draco la había acompañado y se mantenía firme a su lado en todo momento.

Pansy, Theo y Luna les felicitaron por la buena noticia. Los futuros padres estaban aun en shock por la reciente noticia pero en el fondo a pesar de todo ambos estaban felices por la buena nueva.

En la sala de un lado la historia era muy distinta. El caso de Ginny se complicaba a cada momento, le faltaban aun 8 semanas para estar a término y la situación no pintaba para nada bien. La impresión de enterarse sobre el embarazo de Hermione jugo en su contra.

Harry se encontraba angustiado a la espera de cualquier información. Hacia horas que le habían informado de una cesárea de emergencia, pero nadie salía a darles mas informes. Una hora mas tarde un medico entro a la sala, el silencio se extendió de manera pesada entre los presentes. Draco y Hermione se habían acercado para escuchar los últimos informes.

-La señora Potter esta delicada, pero fuera de peligro.

-¿Y el niño? –Pregunto desesperado Harry.

El medico parecía nervioso.

-Tomando en cuenta que nació prematuramente se encuentra estable. Tendrá que quedarse en una incubadora hasta que sus pulmones terminen de madurar y pueda respirar por si mismo. Es muy pronto para saber si tendrá alguna secuela por su apresurado nacimiento, pero de momento tomo parece normal.

-¿Podemos verlos?

-Seria conveniente dejar descansar a la madre, en cuanto al pequeño pueden verlo a través del cristal de las incubadoras, se encuentra en un área aislada para protegerlo de cualquier posible infección.

. . .

Harry no quiso pasar solo a ver al bebe, le pidió a Hermione que le acompañara. Después de todo ella era la madrina y quería compartir con su mejor amiga ese mágico momento.

Todo se detuvo en el instante que sus ojos se fijaron en el pequeño que parecía dormir dentro de la incubadora. Varios cables estaban conectados al frágil cuerpo de la criatura que tenia que respirar con ayuda de un diminuto respirador.

Le llevo a Harry solo una fracción de segundo darse cuenta de todo. Hermione a su lado tembló y ahogo un grito con su mano, las lágrimas corrieron silenciosas por sus mejillas. Sin pensarlo, se abrazo al cuerpo de su mejor amigo, imaginando el duro golpe que lo estaba destrozando por dentro. El engaño acababa de ser descubierto y no sabia si Harry podría resistirlo.

. . .

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Hola,

Lamento las tardanzas pero he tenido algunos problemas personales que me han dificultado escribir. No se preocupen, todo va mejorando, pero me absorben mas de lo normal. La operación de mi bebe fue pospuesta de nuevo y eso me tiene un poco angustiada, pero dentro de todo va mejorando

De momento mis prioridades han cambiado y me temo que tardare un poco en las actualizaciones, pero no desesperen sin importar cuanto tarde seguiré actualizando hasta el final.

Para compensar mi ausencia trate de hacer un capitulo un poco mas largo que cubriera los puntos mas importantes. Como siempre agradezco sus comentarios, los votos, quienes ponen mi historia en favoritos y la recomiendan, como también a esos lectores silenciosos que me siguen.

Hace poco reviví mi cuenta en Twitter por si gustan seguirme y saber sobre mis actualizaciones o hacer cualquier pregunta al respecto pueden encontrarme como Helena_Grand

Besos enormes,

Helena Grand