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Nada le quedaba. Ni la certeza de un amor a prueba de todo, ni la esperanza que embriagaba su alma ante la idea de ser padre.
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Podía sentir los delgados brazos de Hermione enredados con fuerza a su cuerpo tembloroso, sus rizos le hacían cosquillas en el rostro e incluso comenzaba a percibir la humedad de sus lágrimas sobre su hombro. Pero era todo lo que podía sentir, tenia el resto del cuerpo entumecido, aterido e insensible. Completamente desconectado de su mente y voluntad.
Sus ojos fijos en el bebe que lucha por sobrevivir. Pequeño, frágil e inocente. Hermoso, tierno y con todo, sabe con el solo hecho de verlo, que no es suyo.
Un dolor abrazador lo envuelve, robándole el aliento. El tormento que a pasado durante el tratamiento no es nada en comparación. En aquellos momentos angustiantes cuando su cuerpo parecía arder entre las llamas del infierno, su fortaleza se mantuvo inquebrantable por el amor hacia su mujer y su futuro hijo.
Ahora no tenia nada, nada le quedaba. Ni la certeza de un amor a prueba de todo, ni la esperanza que embriagaba su alma ante la idea de ser padre.
Lo mejor hubiera sido morir –piensa- dejando salir un ronco sollozo que le estrangula la garganta y el corazón.
El dolor se extiende de adentro hacia afuera, hasta correr por sus venas con su sangre, rompiendo los huesos que lo sostienen, destruyendo cada célula.
El aire no llega a sus pulmones, la opresión en su pecho es tal, que no le permite respirar. Comienza a marearse por la falta de oxigeno. Sus piernas le fallan y son los brazos de su mejor amiga los que lo sostienen y no lo dejan caer de golpe.
Solo resbala hasta que sus rodillas tocan el piso, sus brazos cuelgan a sus costados vencidos, derrotados y sin fuerzas.
En ningún momento lo suelta. Sus brazos le aprietan con fuerza, escucha sus palabras, mas no las entiende. Se encuentra tan destruido que ni siquiera es capaz de moverse. Se deja abrazar, perdido en el dolor de la traición mezquina de la mujer por la que hubiera dado la vida.
-Todo estará bien. –Le promete entre lagrimas. -Todo estará bien. –Repite una y otra vez, tratando de creer sus propias palabras.
El silencio se extiende y solo es roto por el llanto quedo de Hermione. Harry no es capaz ni siquiera de llorar abiertamente, las lágrimas escurren lentas de sus ojos verdes empañando sus lentes.
Potter vuelve a ser el niño indefenso y destruido, de su infancia. Vuelve a ser aquel a quien nadie quiere realmente, no hay amor para el, ni el consuelo de una familia. Todo es y ha sido una mentira, ¡Una maldita mentira!
Su cuerpo se estremece siendo mas consiente de la realidad, del golpe fatal de la traición de su esposa, de la mujer que eligió amar y a la cual se aferro con todo su ser para salir bien librado de la guerra y de las secuelas de la maldición que lo tienen con un pie en la tumba.
Todo a su alrededor explota en miles de fragmentos para después ser absorbido por su corazón hecho añicos.
Ya no tiene nada. Lo único real como siempre es ella, la mujer de rizos castaños que intenta consolarle, la misma que llora por su dolor y que no lo suelta en la turbulenta vorágine que se volvió su vida.
Se ha roto la burbuja que lo rodeaba, es por fin consiente del engaño. Ginny no es la mujer que pensaba, si le quisiera un poco, no le hubiera hecho algo como esto.
Monta en cólera cuando el dolor se intensifica y su mente trastornada esta a punto de reventar con la furia que comienza a agitarse en su interior.
Hermione percibe el cambio. Se separa lo suficiente para buscar sus ojos y lo que ve la asusta.
-Necesitas pensar las cosas. –Le dice con suavidad.
-¿Pensar que? –Pregunta riendo sin alegría. –Pensar en que mi mujer me ha engañado y que a tenido un hijo que claramente no es mío.
Sus palabras son amargas y tristes.
-Tengo que irme. –Suelta con urgencia tambaleándose, intentando ponerse de pie.
Se incorporan del piso, pero la castaña se niega a soltarle.
-¡Por favor, espera! –Suplica, posando sus manos en las mejillas de Harry. –No hagas una locura de la cual puedas arrepentirte.
-A estas alturas de lo único que puedo arrepentirme es de haberla amado como un idiota.
-¡Por favor! –Su voz quebrada esta ansiosa y preocupada.
Potter cubre sus manos con las suyas para quitarlas de su rostro. Con sus ojos verdes llenos de dolor y decepción le mira a través de las gafas.
-Debí amarte a ti por encima de ella, tu jamás me hubieras traicionado.
Hermione siente sus labios tembloroso posarse en sus manos dándole un beso en cada una antes de soltarla.
-Necesito estar solo. –Es lo último que dice antes de salir huyendo.
Corre tras de Harry, intentando alcanzarlo, mas las fuerzas le fallan. Tienen que sostenerse de la pared del pasillo para no caer, han sido demasiadas emociones juntas.
-¿Qué pasa? –Pregunta Molly pálida, acercándose. Esperaba junto a su esposo en el pasillo para entrar a ver a su nieto.
La castaña no sabe que decir, solo llora y mueve la cabeza de manera negativa.
-¿Le a pasado algo al bebe? -La angustia asalta a la abuela y Arthur la sostiene con fuerza para estabilizarla.
-Esta bien. Pero creo que ustedes debe verlo por si mismos.
No puede dar explicaciones, no tiene palabras para decirles que Ginny, la más pequeña de sus hijos a sido capaz de engañar a Harry y a dado a luz a un hijo de otro.
Hermione se obliga a caminar por el estrecho pasillo hasta llegar a la sala donde todos se encuentran. El primero en ir a su encuentro es Draco, que la estrecha contra su cuerpo al verla tan pálida y con el rostro descompuesto por las lagrimas.
Theo siguen de cerca a Draco. Les basta ver el estado de la castaña y como acababa de salir corriendo Potter para confirmar que algo estaba bastante mal.
-¿Qué ocurre Hermione? –Draco espera lo peor al ver su estado. Hasta el momento había conservado las esperanzas de que ese niño no pudiera ser suyo.
-No es de Harry. –Dice en un susurro antes de desmayarse.
-¡Hermione! –Le llama cargándola, sintiendo el peso de su afirmación.
El niño no es de Potter, entonces, era un Malfoy.
*o*O*o*
Lucius, Narcisa y Destiny desayunan en el gran comedor de su mansión en un tranquilo silencio. La pequeña es demasiado callada y tímida, mantiene sus ojos en su plato comiendo lentamente, con los buenos modales y el protocolo que la abuela Cissy le ha enseñado.
Sus ojos grises siguen a discreción los movimientos de los adultos, tratando de imitar la gracilidad de su abuela al tomar los cubiertos o la manera en que se lleva la servilleta a los labios.
El señor Malfoy advierte sus movimientos y sonríe complacido, es innegable que por la venas de esa niña corre sangre Black. Le resulta incluso un tanto molesto encontrar rasgos del odioso de Sirius como el color de sus ojos, el todo gris es aun mas oscuro que los de Draco y al mismo tiempo, tan similar que si tuviera el cabello rubio pasaría por una legitima Malfoy. Trata de no pensar mucho en el padre de la niña, hacerlo solo hace que un escalofrió atraviese su cuerpo erizando los vellos de su piel.
Aun no esta convencido de que sea una buena idea mantenerse tan cerca de Destiny, pero tanto Narcisa como su nuera se han aferrado en protegerla y cuidarla sin importar su origen. Por su parte, el tiene ciertas reservas, hay algo en esa pequeña que no termina de gustarle aunque no sabe exactamente que es.
La observa disimuladamente, la muñeca que siempre carga descansa en su regazo, parece que nunca se desprende de ella a pesar de tener ahora decenas de juguetes, esa sigue siendo su favorita.
-¿Quién te dio esa muñeca? –Pregunta después de digerir el último bocado.
La sola pregunta hace que la niña se ponga nerviosa y abrace con mas fuerza su valioso tesoro.
-No te preocupes, no pienso quitártela. Solo me da curiosidad quien te la ha obsequiado, se nota que le tienes mucho aprecio.
Sin atreverse a mirarlo directamente contesta con timidez. –Fue regalo de mi padre.
-Draco te la dio. –Pregunto con duda Narcisa.
-No. –Se apresuro a decir Tiny. –Mi otro padre.
-Comprendo. –Se limito a decir Lucius. -¿Sabes quien es?
La niña movió la cabeza de manera negativa. –Mi mama Melinda nunca me dijo su nombre. Solo me conto que fue regalo de mi padre el día en que naci.
Lucius y Narcisa se miraron sin decir palabra, cada uno pensando en Destiny de diferente manera. Uno como una victima otro como un posible verdugo.
*o*O*o*
Le basto ver la destrucción reflejada en su rostro para adivinar que el mundo se estaba desmoronando a sus pies. Debería sentir cierta alegría al respecto, pero solo podía sentir una profunda pena.
En verdad estaba cambiando, ya no era la misma persona que se congratulaba de las desgracias ajenas. Aquella que no le importaba pisotear a quien se le pusiera adelante para salirse con la suya.
Debería estar feliz, con el regocijo de una pequeña esperanza brillando en su porvenir, comenzando a mover las piezas que propiciaran su triunfo, pero no podía. Ya no podía regresar sobre sus pasos, para rencontrarse con la persona que fue en el pasado y que no deseaba ser en el futuro.
Tendría que alentarlo a dejar a esa desgraciada que lo traiciono. Alimentar en su cabeza los demonios, ahora que estaba vulnerable. Debía exprimir ahora su corazón para que no quedara nada y poder tomar lo que quería para si misma.
Debería mostrar su lado más Slytherin para aprovechar las circunstancias, molerlo, reducirlo hasta que tenga que depender completamente de ella. Hacerle creer que nadie lo amara si ella no lo ama, que suplique e implore por sus atenciones.
Su cabeza le pide que aproveche lo que bien se le esta ofreciendo. Que tome a ese hombre bueno, vulnerable y dolido para manipularle en sus debilidades, para que crea que solo ella puede ser la cura de sus males
Debería hacer tantas cosas, pero su corazón por primera vez le ordena actuar de otra manera, por que lo quiere.
Corre tras de el, ignorando el dolor en sus piernas o la falta de aliento por la carrera. Le sigue de cerca empujando a su paso a todo aquel que le impida llegar a su lado. Por momentos se desespera al pensar que puede perderlo entre la multitud de personas que caminan por la calle, pero para su suerte se detiene.
Dejo de correr cuando lo vio detenerse. Tiene que apoyar sus manos en las rodillas para recuperar el aire que a perdido, su corazón golpe con fuerza sus costillas y le duele el costado por el flato. No puede hablar, no tiene palabras que puedan consolarle.
Lo ve destrozado, manteniéndose de pie, temblando e ignorando los empujones que le dan las personas que caminas pasando por su lado. Parece que no se da cuenta de nada, ni de las miradas molestas y contrariadas de los transeúntes en las banquetas y calles abarrotadas. A comenzado a moverse de nuevo, pero esta vez no corre, solo da pasos inestables, moviéndose sin rumbo, ni dirección. Solo chocando con mas frecuencia y mas fuerza con desconocidos que lanzan maldiciones entre dientes.
Quiere detenerlo, decirle algo, pero no quiere mentirle y sabe que en ese momento lo único que necesita es desahogarse, dejar que el dolor fluya, que se apodere de todo su sistema para ser destruido antes de siquiera recolectar los fragmentos que queden de su corazón.
Amar es ser destruido en mil pedazos y de cientos de formas posibles.
Sin consuelo que darle, sin palabras que pronunciar se acerca. Toma su mano y la aprieta.
Harry parece despertar por un momento y eleva la vista para fijarla en los ojos azules de Pansy.
-No voy a soltarte. –Le promete, sosteniendo con firmeza su helada mano.
Así entre la multitud Pansy se a negado a ser la vieja chica que tomaba todo cuanto deseaba, para ser aquella que entrega todo, sin esperar nada a cambio. No le ofrece palabras de consuelo que no necesita escuchar, solo le promete aferrarse a su mano hasta que el dolor pase y se sienta más fuerte.
Harry se aferra a su mano y sonríe triste. Dejándose guiar entre la multitud.
. . .
Lo tiene en su cama. Es la primera vez que la comparte sin fines carnales. Le a quitado las gafas y ahora descansan sobre el taburete al lado de la cama.
Como prometió no lo a soltado, ambos están de lado sobre las sabanas, completamente vestidos.
Harry parece sumamente cansado, mantiene los parpados firmemente cerrados, ojeras oscuras se han formado bajo sus ojos y su respiración se ha vuelto irregular. Pansy esta preocupada, las alarmas se disparan en su cerebro cuando siente el calor de su mano elevarse. Estira la que tiene libre para posarla sobre la frente del muchacho que esta perlada de pequeña gotas de sudor.
Los ojos azules de la morena se abren alarmados. Esta ardiendo en fiebre. No quiere soltar su mano, pero es necesario. Corre desesperada al cuarto de baño y comienza a llenar la tina con agua tibia, casi fría.
Con manos temblorosas a escrito una breve nota que a convertido con su varita en una ave que termino saliendo por su ventana. Necesita ayuda urgentemente, el estado de Potter a empeorado con la reciente noticia y tiene que estabilizarlo. Sabe que sola no podrá hacerlo y que además necesita las medicinas y pociones que a estado tomando.
Trata de centrarse al comenzar a desvestirlo. La fiebre tiene al muchacho semi inconsciente y delirando, le ha subido demasiado rápido y eso no es buena señal.
Dejándole los bóxer puestos, tira de sus brazos para levantarle y con gran esfuerzo comienza a caminar con el apoyado en su cuerpo, parece ebrio, no coordina sus movimientos. Llegan casi sin aliento por el esfuerzo, pero a logrado meterlo a la tina sin accidentes.
Harry tiembla al sentir el fresco líquido chocar con la temperatura de su cuerpo, comienza a temblar. Sus labios se tornan amoratados y sus articulaciones rígidas. Hecha la cabeza hacia atrás y Pansy se apresura a sostenerlo para que no se hunda de mas en la tina.
Con una esponja gruesa empapada comienza a humedecer su cabeza. La aprieta entre sus dedos para exprimirla y el agua que a adsorbido corra por su frente caliente. Repite la operación una y otra vez, rezando por que la ayuda no tarde.
-¡Parkinson! –Escucha que alguien grita su nombre.
-¡Aquí! –Grita en respuesta, con las lágrimas queriendo escapar de sus ojos de puro alivio. –¡Estamos en el baño!
La puerta se abre rápidamente y Neville con el rostro pálido se acerca a la tina.
-¿Cómo esta? –Su voz es temblorosa.
-La fiebre no cede del todo ¿Trajiste lo que te pedí? –Su voz desesperada casi grita la pregunta.
-Aquí esta todo. –Dice abriendo una bolsa que lleva entre sus manos.
Pansy suspira aliviada. Ha visto tantas veces durante su tratamiento las pociones que le suministra Draco, que las conoce a la perfección.
-Abre el frasco verde. –Le pide y en cuanto lo recibe de las temblorosas manos de Neville lo acerca a los labios del pelinegro. –Tienes que beber tus medicinas. –Le pide.
-No. –Responde con voz descompuesta apretando los labios. –Que caso tiene ya.
La fiebre a cedido lo suficiente permitiendo a Potter estar mas consiente.
-Por favor. –Suplico con lágrimas rodando por su mejilla. –Hazlo por Hermione, ella se enfadara mucho si sabe que te estas dando por vencido. –Pansy sentía su corazón apretado.
-Ella ya no me necesita mas.
-Eres su mejor amigo, siempre te va a necesitar, más ahora que será madre. Tu no eres un cobarde para darte por vencido.
-Estoy cansado de luchar. –Su voz era apenas un gemido lastimero.
-¡Basta! –Grita la morena. –No voy a permitir que te rindas ¿Entiendes? Has llegado demasiado lejos para dejarte vencer por alguien que no vale la pena. Abre la boca y bebe, si no lo haces voy a obligarte y te aseguro que no seré amable. –Advierte limpiando sus lagrimas con el dorso de la mano.
Harry sonríe sin los lentes el rostro de Pansy no es tan claro, pero aun asi puede notar sus lagrimas y la desesperación en su voz. No dice nada, solo entreabre los labios y toma todo lo que la joven le ofrece.
Con Neville como apoyo es mas fácil sacarlo de la tina. El se encarga de secarlo y cambiarlo, antes de acostarlo de nuevo en la cama de Pansy.
La nota que había escrito se la envió a Loogboton sabiendo que el podía conseguir con facilidad las pociones de la casa de los Potter sin levantar sospechas. Había pensado en contactar con Draco, pero era posible que aun se encontrara en San Mungo y quizás tardaría mas tiempo en ir hasta sus oficinas para traer las pociones que necesitaba.
-Si quieres puedo trasladarlo a mi casa. –Dijo saliendo de la habitación afuera esperaba Pansy con el rostro pálido.
-Creo que será mejor no moverlo hasta que se encuentre mejor. Si quieres puedes quedarte hay varias habitaciones disponibles.
-No quiero ser una molestia. –Dijo con incomodidad, haciendo que la chica rodara los ojos.
-No digas tonterías. Creo que últimamente hemos pasado por demasiadas cosas, creo que ya podemos considerarnos amigos.
Neville sonrió.
*o*O*o*
Ron observa en silencio como Astoria no aparta los ojos de donde se encuentra Malfoy y Nott. Le mira absorta con cierta aflicción filtrándose por su rostro.
Aun esperan por noticias. Nadie entiende por que Harry salió huyendo o la razón por la que Hermione termino desvaneciéndose en brazos de su marido. Ahora atienden a la castaña en una habitación contigua a la de Ginny, mientras que los Señores Weasley se encuentran en los cuneros todavía.
-Todavía le quieres. –No era una pregunta, no es necesario cuando es tan obvio.
Astoria parpadea varias veces tratando de acomodar sus pensamientos dispersos. Sus mejillas se tiñen de rojo, bajando la vista avergonzada.
-Creo que mi cariño nunca fue suficiente. –Admite al final levantando el rostro.
-Entiendo bastante bien esa sensación. –La amargura se hace presente en la voz del pelirrojo.
Aparta la vista de su odiado enemigo para contener la furia que siempre amenaza en bullir en su interior cuando lo mira.
-Aunque creo que lo que siento, no se compara en lo que tu sientes por Hermione. –Hay tristeza en sus palabras. Estira su blanca y pequeña mano para ponerla sobre la de Ron que esta apretada en un puño.
El pelirrojo suspira y se obliga a abrir los puños, no se había dado cuenta de la fuerza que estaba empleando hasta que sintió la cálida mano de su cuñada sobre la suya.
Daphne se había disculpado para ir al baño, a su regreso se encontró con una escena bastante comprometedora. Quizás el toque de la mano de Astoria en Ron era inocente, pero sus miradas tenían un contenido diferente. Tuvo que ignorar el retorcijón en su estomago para terminar de acercarse.
-¿Todo bien? –Pregunta con inocencia sin mostrar ningún otro sentimiento.
Astoria no retira su mano, su actuar no es malicioso como para sentirse mal por tratar de consolar un poco a Ron, cuando ve que aun sufre mucho por su mal de amores. Su caso con Draco es muy distinto, no llego a amarlo realmente. Se había enamorado de la idea de ser su esposa y por supuesto desde niña le había parecido atractivo.
Sus sentimientos infantiles fueron alimentándose con expectativas mas reales cuando fue creciendo hasta convertirse en una mujer en toda regla. Para entonces su corazón latía al ritmo de su nombre con un tibio amor platónico que alimento sus ansias.
Le dolió el rechazo, pero aun entonces creía poder tener una oportunidad de casarse con Draco. Solo quería una oportunidad para demostrarle que era una buena mujer y que podía aprender a amarla con el tiempo.
Cuando supo de su boda con Granger, le dolió el corazón y todas las ilusiones que guardo siendo una adolecente enamorada del amor se rompieron. Trato de olvidarlo, de expulsar de su corazón sus sentimientos, pero volverle a ver removió con fuerza lo que creía muerto y enterrado.
Draco siempre fue amable con ella, no la trataba con el resto. Era considerado y atento, incluso cuando le conto de los planes de sus padres sobre asegurar un futuro convenio nupcial.
No quería pensar mas en eso, le hacia daño. Pero tenerlo tan cerca avivaba sus sentimientos. La añoranza volvía con fuerza y le dolía saberlo de otra.
Era precisamente reavivar los sentimientos en Astoria, parte de los planes de su hermana mayor. Ella mejor que nadie conocía sus sentimientos y la nobleza de corazón. Sabia a ciencia cierta de su afecto y lo mucho que se movería en su interior si volvía a ver al dueño de sus afectos.
La relación con Ron le proporcionaría a Astoria mantenerse cerca de los Malfoy a través de sus amistades y le daría la oportunidad de buscar alguna debilidad en su relación, para garantizar su ruptura y con ello asegurar su futuro. Además de eso emplearía el amor que el pelirrojo aun sentía por Granger para sembrar los destructivos celos en el rubio. Pero eso era apenas una pequeña parte de sus planes y no le importaba destruir la vida de varias personas en el proceso.
Tenia que mover sus piezas rápido, antes de que fuera de dominio público la ruina de su familia. Con algo de suerte podían mantener las apariencias por algunos meses, quizás un año.
*o*O*o*
Cuando Ginny Potter abrió los ojos, le costo trabajo enfocar la vista. Tuvo que parpadear varias veces hasta que lentamente se aclaro su visión. Intento moverse pero le dolía el cuerpo. Desorientada vio a su alrededor, pronto descubrió que se encontraba en una habitación de hospital.
Trato de recordar que había pasada, fue cuando sus ojos se abrieron con clara sorpresa. Lo ultimo que habia escuchado antes de sentir una fuerte punzada en su bajo vientre y que todo se volviera negro fue la afirmación de Harry de que Hermione estaba embarazada.
Por inercia llevo sus manos al vientre y descubrió que ya no estaba embarazada. Asustada y aun aturdida por los medicamentos recorrió las sabanas para descubrir su cuerpo y comprobar que su vientre volvía a estar vacio.
Estaba a punto de gritar cuando la puerta se abrió dejando entrar a su madre con un pequeño bulto entre sus brazos. Respiro con alivio y una sonrisa se formo de inmediato en sus labios. Por un momento había imaginado que había perdido a su criatura y lo necesitaba para sus planes.
Molly se detiene a un par de pasos de su cama, es cuando Ginny nota la sombra de decepción en su cara. Lejos de preocuparse, sonríe satisfecha sabiendo que tenia razón al estar segura de que espera un hijo de Draco.
-¿Cómo has podido Ginebvra? –Las primeras lágrimas escurren de sus ojos. –Si ya no querías a Harry por que llevar las cosas tan lejos.
-Por que me convenía. –Dijo encogiéndose de hombros.
Su fría tranquilidad y su cinismo estremecieron a Molly Weasley.
-¿Quién es el padre?
-¿Qué no es obvio?
-Si lo fuera no te estaría preguntando. Lo que si es seguro es que mi nieto es un guerrero a pesar de ser tan pequeño han podido respirar por si mismo, le quitaron el respirado y han logrado sacarlo de la incubadora sin riesgos.
-Es un digno hijo de su padre. –Soltó con arrogante orgullo.
Tratando de apaciguar su ansiedad la mujer termino de acercarse a la cama de su hija para tenderle al bebe. Fue mover su sabana un poco para descubrir su rostro lo suficiente y constatar quien era realmente su padre.
*o*O*o*
Hermione fue dada de alta a las pocas horas, su desmayo era normal debido a su estado y la enorme carga emocional y el estrés. Ahora descansaba en su propia cama, dormía gracias al calmante que le habían suministrado.
En la misma habitación estaban Theo y Draco viendo a la castaña dormir.
-¿Qué vas a hacer? -Pregunto en un tono de voz bajo.
Ambos sabían bien que se referían al bebe de Ginny.
Negando con la cabeza se paso las manos por el cabello despeinándolo -No lo se. –Admitió. -¿Reconocerlo? Supongo.
-Fue una suerte que Potter no te viera al salir. No creo que conozca muchos rubios de ojos grises que puedan ser los posibles padres. –Soltó con ironía.
-No estoy para bromas.
-¡Perdón! –Se disculpo su amigo. –Creo que son los nervios.
-¿Draco? –Ambos escucharon la voz de Hermione y de inmediato se acercaron a verla.
-¿Estas bien? –Preguntaron al mismo tiempo.
Malfoy le gruño a su amigo haciéndolo sonreír y rodar los ojos.
-¿Que? Es mi amiga y estaba preocupado.
-Estoy bien. –Contesto la castaña cortando una posible discusión.
El rubio tomo la mano de su mujer entre las manos. No sabia que decir, lo único de lo que podía estar seguro completamente es que deseaba volver al tiempo atrás para borrar a Ginny de su vida y estuviera solo ella.
La luz se hizo en la cabeza de Hermione y abrió los ojos ampliamente, apretando la mano de Draco.
-Harry no es el padre.
-Lo se, me lo dijiste antes de desmayarte.
Los ojos color miel de Hermione se llenaron de lágrimas, mordía su labio inferior con nerviosismo.
-Sí. Lo que no alcance a decirte es que…
-No necesitas decir nada. –Le dijo poniendo un dedo sobre sus labios. –De alguna manera lo solucionaremos. Me hare cargo del niño pero no quiero saber nada de su madre.
La castaña movió la cabeza de manera negativa. Se notaba débil y las lagrimas seguían escapando de sus ojos.
Levanto lentamente su mano libre para retirar sus dedos de boca.
-Tampoco es tuyo. –Soltó con un sollozo ahogado de emoción y alivio.
*o*O*o*
Un silencio abrumador y despues un grito de frustración y de rabia.
-¡Nooo! El no puede ser mi hijo.
-Lo es. –Afirmo la pelirroja mayor protegiendo al pequeño que comenzó a llorar entre sus brazos ante el desprecio de su madre.
-No, no, no. El no puede ser mi hijo. –Negaba enloquecida con el rostro congestionado por las lágrimas.
-Es tu hijo Ginny. Es carne de tu carne, tu sangre. –Soltó destrozada Molly al no reconocer a su propia hija.
-Eso no puede ser mi hijo.
-¡Cállate! –Ordeno la mujer con rabia. –Te desconozco Ginebvra. ¿Cómo puedes ser capaz de rechazar a tu propio hijo?
El bebe agitándose entre la sabana aun llorando se estiro un poco haciendo que la sabana escurriera dejándolo a la vista de ambas mujeres. Era un hermoso bebe, con un suave cabello rizado negro y piel de ébano.
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Hola a todos,
Gracias por las buenas vibras, por la fuerza que me envían, sus oraciones, palabras de motivación y sus buenos deseos para mi bebe. No tengo palabras para expresar mi agradecimiento, lo mucho que significa para mí en estos momentos. Mi pequeño Marco en un guerrero y se encuentra bien a la espera de su cirugía.
El capitulo anterior rompí su corazón y lo siento, pero es un mal necesario. No todo puede ser perfecto, las dificultades que se presentan son necesarias para templar el carácter y ver el crecimiento de los personajes en situaciones difíciles. Trato en medida de lo posible hacer una historia creíble, independientemente que se desarrolle en un mundo ficticio de magia.
Estoy muy contenta por la aceptación de la historia. Hace mucho que no me sentía tan emocionada y motivada como ahora. Pongo un poco de mi corazón en todo lo que escribo por eso agradezco infinitamente el tiempo que me regalan para leerle, votar, comentar, ponerme en favoritos, seguirme y recomendar esta y mis demás historias, no hay mayor recompensa que esta.
De antemano me disculpo por mis fallas y errores, aun trabajo en pulir mis escritos, pero a veces no me alcanza el tiempo. Siempre he recibido sus consejos y criticas constructivas con la mejor actitud, por que me ayudan a intentar ser mejor, sin embargo, en días pasados he recibido fuertes criticas sobre mis "vergonzosas y estúpidas fallas" hay quienes se muestran ofendidos por mis errores y los catalogan de ridículos e imposibles de tolerar. Lo único que puedo decir al respecto, con todo el respeto que se merecen como mis lectores es que pueden leerme o obtenerse de hacerlo si de alguna manera les ofendo con mi falta de cultura y mis fallas ortográficas.
Escribo por que me gusta hacerlo, por que es una gran terapia para mi. No cobro por ello, mi mejor pago es que me regalen un poco de su tiempo para leerme y comentar si pueden. Se que tengo mucho por trabajar y que hay cosas que se deben y pueden corregirse, pero mientras lo hago no puedo obligar a nadie que tolere o acepte algo que le desagrada.
Disculpen si de alguna manera mis palabras les ofenden, esa no es mi intención. Pero me gusta ser clara y sincera. Las críticas constructivas siguen siendo bien recibidas, pero si lo que les ofrezco no es suficiente para todos, tengo que dejarles ir, para que busquen en otro lugar lo que necesitan.
Le mando un gigantesco abrazo y muchos besos.
Helena Grand
