Había pasado una semana del nacimiento del pequeño James, hijo de Ginny y de padre desconocido. Siete días de que su propio embarazo fuera confirmado y aun no sabía exactamente que debía sentir o pensar al respecto. Todo fue tan inesperado, que su cabeza y su corazón seguían girando, dando vueltas y vueltas, ante la expectativa de convertirse en madre.

Se mentiría a si misma si no admitiera que estaba feliz por la noticia, sin embargo, a esa felicidad se le sumaban una serie de sentimientos y emociones, con los que no sabia muy bien como lidiar. Estaba ilusionada, pero también sumamente asustada y confundida. Era claro que sus sentimientos hacia su marido tomaron un cause muy distinto al que hubiera imaginado.

Sus pensamientos eran claros cuando acepto casarse, pero ahora no tenía la misma claridad que tuvo entonces. En pocos meses todo lo que tenia por seguro se tambaleo para dejarla en un estado de abrumadora confusión.

Paso de vivir al día y no tener expectativas en una relación que tenia fecha de caducidad a tener una hija adoptiva y un bebe en camino, eso sin contar los sentimientos que comenzaban a afianzarse con mas fuerza en su interior hacia Draco.

Cuando decidió adoptar a Destiny, contemplo todos lo posibles panoramas. Llegado el momento se divorciaría de Draco, pero solicitaría la custodia compartida, si así lo quería Malfoy. Era un lazo permanente el que los uniría a la pequeña, pero no cambiaba de ningún modo el contrato original. Lo que no ocurría con el bebe que ya esperaba.

Tenían mucho que hablar con Malfoy para aclarar la relación, su embarazo y el convenio matrimonial que los unía; pero entre el prematuro nacimiento del bebe de Ginny, la vigilancia constante de la salud de Tiny, la deteriorada salud emocional y física de su mejor amigo, sumado a los problemas de Lucius para cumplir con su servicio en la casa hogar y tener que restringir a Blaise para mantenerlo a raya y no cometiera mas locuras en su propio trabajo comunitario. Ningún momento parecía el adecuado para abordar el importante tema. Eso sin contar que Draco últimamente pasaba jornadas mas largas en su oficina o terminaba llevándose trabajo para continuar en casa, pidiendo no ser interrumpido.

Poco tiempo tenían disponibles para ambos y eso comenzaba a calar hondamente en su seguridad y confianza. Trataba de ser paciente, pero la distancia que se estaba formando entre ambos comenzaba a causar estragos.

Además de sus múltiples ocupaciones, Hermione pasaba un par de horas, todas las tardes en casa de Pansy, haciéndole compañía a Harry, tratando de animarlo y sacarlo de la profunda depresión en la que estaba sumido.

Potter hablaba poco, se limitaba a escuchar a la castaña, con semblante ausente y triste. A pesar de todo había sido tajante en algunos aspectos, quería divorciarse de Ginny y aun cuando el bebe es inocente aun no sabia que sentir al respecto, no era su hijo y era todo en lo que podía pensar hasta el momento.

Hermione se encontrara en San Mungo. El pequeño James seguía internado y sus abuelos estaban a cargo. De todo ese asunto lo que mas le preocupaba fue enterarse en el departamento legal del Ministerio de que un tipo, de nombre Liam Miller estaba pidiendo la custodia total.

Fue un impulso investigarlo. Sabía que no debía meterse más de la cuenta en asuntos que ya no le incumbían, pero le fue imposible contenerse. No fue difícil averiguar sobre su vida y obra, después de todo era un hombre importante, un magnate millonario que tenia en su poder varias empresas muggles y mágicas.

No tenia un historial del todo limpio aunque no se le implicara en ningún delito grave directamente, se sospechaba que mucho del dinero de sus arcas no eran resultado del todo de negociaciones lícitas.

Había sido demandado en algunas ocasiones por abusos y lesiones, sin embargo, a los pocos días desistían de sus demandas de manera misteriosa. Se catalogaría como un tipo de carácter violento, brutal como empresario, no tenia piedad para pisotear a quien ese pusiera en su camino, o al menos eso es lo que se decía de manera extraoficial.

Durante la última guerra se mantuvo al margen, manteniéndose en el extranjero, donde amaso aun más su cuantiosa fortuna a base de cobrar escandalosas sumas, escondiendo mestizos que empleaba en sus empresas con documentación falsa y a los cuales explotaba. Después de concluida esa etapa oscura en el mundo mágico, lavo el dinero comprando un consorcio de artículos deportivos y un par de equipos de Quiddich.

Solo pensar en ese hombre le causaba escalofríos y de alguna manera tenia que alertar a los Weasley para que se protegiera. Si llegaba a comprobarse la paternidad y Ginny seguía negándose a hacerse cargo de la criatura, temía que el resto de la familia de pelirrojos jamás volviera a ver al pequeño y con los antecedentes del hombre le aterraba pensar el futuro que le aguardaría a James.

No sabia de que medios se había valido para que le emitieran un poder para hacerse cargo del bebe de manera inmediata, lo que era claro por la premura y la falta de pruebas para legitimar la paternidad, no eran legales del todo y posiblemente estaba siendo promovido gracias al pago de fuertes cantidades de dinero. Ya después se tomaría el tiempo de cortar cabezas de aquellos que hubieran aceptado los sobornos para emitir un poder que a todas luces era ilegal.

Sus miedos se materializaron apenas entro a la habitación donde Molly se encontraba con su nieto. El mismo Liam Miller estaba presente con quien seguramente era su abogado.

Miller era un hombre imponente, tan alto como Blaise, con una perfecta piel oscura. Llevaba el cabello negro muy corto y sus ojos fieros color ámbar solo eran la constatación de su personalidad. Altivo y soberbio miraba a Molly como si no fuera más que escoria. Usaba un traje muggle de diseñador que se amoldaba a su figura, mostrando su bien trabajado cuerpo

Después de la discusión, vinieron las amenazas. Hermione estaba más que acostumbrada de tratar con personas que tratan de amedrentar, imponiendo su voluntad, por que creer que por su poder y dinero les da ese derecho, pero estaba equivocado.

Claro que sintió miedo cuando el hombre enterró la punta de su varita en su cuello, mas no lo demostró. Se mantuvo firme, sin apartar su mirada de la suya. Contestado como siempre de manera inteligente y mordaz.

Los vio marcharse y solo entonces se permitió suspirar con alivio.

-Todo estará bien Molly, de alguna manera lo solucionaremos. –Prometió y esperaba poder cumplir su promesa.

La señora Weasley le miro con agradecimiento acariciando al pequeño que cargaba en sus brazos.

-No voy a mentirle, no será algo sencillo de lograr, pero no es imposible.

-Gracias Hermione. –La castaña le sonrió con afecto en respuesta.

No se quedo mucho tiempo, tenía que comenzar a hacer los movimientos legales necesarios, no contaría con el apoyo de Ginny. Por lo que dijo Miller, le había entregado la custodia completa sin rechistar. Así que tenia que hacer lo necesario para desacreditarla por su inestabilidad emocional, para que no pueda tomar decisiones por el niño. Contaba con las enfermeras y médicos de San Mungo para comprobar su estado, incluso si fuera necesario no dudaba que Molly y Arthur la respaldarían si con ello podían mantener con ellos y a salvo a James.

En el peor de los casos podría obtener una custodia compartida, para que los abuelos no perdieran contacto con el niño y así poder asegurar que seria criado de manera correcta y estaría bien.

Hermione no presto demasiada atención en la marca en su cuello. Molly limpio el delgado hilo de sangre que rodo del pequeño punto, era algo superficial pero había alcanzado a perforar la piel dejando una señal roja y alrededor un pequeño moretón.

Sumida en un mar de documentos paso el resto de la tarde, ni siquiera tuvo tiempo de visitar a Harry ese día, se limito en enviarle una nota para disculparse con su amigo y pedir a Pansy que le siguiera cuidando.

Mientras escribió la nota pensó mucho en Pansy y Harry. No sabía como sentirse al respecto. No se necesitaba ser un genio para darse cuenta que la morena tenia sentimientos fuertes hacia su amigo, bastaba ver la manera en que le cuidaba y le miraba.

Ni siquiera estaba del todo segura cuando habían surgido una amistad tan estrecha entre ellos, cuando estaba casi segura que no habían hablado mas que un par de veces a lo largo de su estadía en el colegio y algunas veces mas después de ello, durante su boda.

Theo y Draco aseguraban que el mejor lugar donde podría estar escondido, debido a su estado actual, era sin duda la casa de Pansy, nadie esperaría que se refugiara en los dominios de una antigua enemiga y ante el acoso de la prensa era mejor de esa manera.

Habían dicho que fue algo del momento, una decisión tomada a las desesperadas después de confirmar que no era el padre de la criatura y ante una crisis nerviosa que precedida al shock fue lo único que consideraron conveniente para no involucrar de mas a los Weasley.

Malfoy le aseguro que los mismos médicos que le trataban en San Mungo lo estarían tratando de manera privada para evitar escándalos, hasta el momento no los había visto, pero el suministro de medicamentos y pociones no faltaban y aun cuando estaba débil, permanecía estable.

Hermione estaba lejos de imaginar que Draco trataba a Harry personalmente o que sus largas ausencias y el trabajo excesivo eran precisamente por su causa. El rubio seguía manteniendo en secreto todo el asunto del tratamiento experimental. A pesar de todo, el hecho de que se mostrara lo suficientemente interesado para apoyar al pelinegro a mantenerse oculto y protegido lo había hecho merecedor de toda la gratitud por parte de su mujer.

Para cuando llego a casa, la castaña estaba exhausta. Le costaba trabajo mantenerse con los ojos abiertos, pero tenia hambre y era una nueva costumbre tomar la merienda con Destiny. Draco seguía encerrado en su despacho, se disculpo por no acompañarlas.

Algo en esa disculpa termino exasperando a Hermione. Después de ayudar a Tiny a prepararse para dormir y leerle un cuento, bajo las escaleras dispuesta a enfrentar a su marido de una buena vez.

Se detuvo un momento antes de tocar la puerta, respirando largamente para intentar contener los inexplicables nervios que comenzaban a hacerse presente.

-¡Pase! –Escucho que dijeron al otro lado de la puerta, un segundo después de que su mano golpeara la madera.

-¿Sigues ocupado? –Pregunto con cautela.

-No, estoy terminando. –Contesto cerrando el libro que estaba consultando.

Tratando de no llamar mucho la atención de su mujer, recogió los documentos que contenían sus últimas anotaciones sobre los avances de Potter. Los acomodo en una carpeta, metiéndolos poco después en uno de los cajones del escritorio.

-¿Esta bien Destiny? –Hermione sonrió tranquilizadora ante su evidente preocupación.

Era gratificante observar el cambio en Draco y todo el afecto que comenzaba a demostrar por su pequeña hija.

-No, Tiny esta bien, ya se encuentra en su cama. –Hizo una pausa tratando de ordenar sus pensamientos, sin darse cuenta estaba mordiendo su labio inferior.

Draco arqueo su ceja con intriga ante el nerviosismo de su mujer.

-¿Qué ocurre? –Volvió a preguntar acercándose.

La fuerza magnética que les unía aun estaba presente, haciendo que los vellos de su piel se erizaran ante cualquier leve roce. Los últimos días habían sido un tormento para ambos, la distancia que se había establecido por sus respectivas ocupaciones se volvió una enorme carga difícil de sobrellevar.

Entando de nuevo juntos, los hacia consientes de esa necesidad sofocante con la que habían tenido de lidiar los últimos días. Quizás solo fue una semana en la que Hermione lo esperaba en la habitación conyugal y que terminaba quedándose dormida en su larga espera y para cuando Draco llegaba se tenia que limitar a admirarla dormir, sin sentirse capaz de despertarla, se acostaba a su lado, con el deseo de estrecharla y hundirse en ella.

Por las mañana era la castaña quien se levantaba al alba, para alcanzar a cumplir con todas sus obligaciones y asegurarse que tanto Lucius como Blaise cumplieran con su parte de servicio de manera adecuada y sin matar a nadie en el proceso. No se sentía capaz de despertar a Malfoy viendo las pronunciadas ojeras bajo sus ojos cerrados y el cansancio reflejado en su rostro, se limitaba a inclinarse para depositar un casto beso en sus labios antes de marcharse con una sensación de vacio que cada vez iba creciendo mas.

Draco la estrecho en sus brazos. La sensación de sentirse completos los embargo, haciéndolos suspirar largamente.

Hermione se permitió cerrar los ojos disfrutando del calor y el aroma varonil de su marido. Recargo la mejilla contra su pecho escuchando los armónicos latidos de su corazón. Un sentimiento de paz y seguridad la asaltaba siempre que estaba en sus brazos. Sus miedos y dudas se esfumaban por arte de magia, junto con toda la revolución de pensamientos que antes la agobiaban.

La historia para Malfoy no era muy distinta. Se sentía completo y pleno sintiéndola contra su cuerpo, era como ser dos pizas de un mismo rompecabezas que embonan perfectamente y que solo estando de esa manera puede tener sentido su existencia.

El rubio se inclino para besarla, jadeando ante el primer contacto. El hambre seguía en sus cuerpos haciendo estragos. Un bebe venia en camino, pero el brillo de sus alianzas seguía a la par del fulgor del anillo de rubí rosado.

Si dejar de besarla le quito el abrigo haciendo que resbalara por sus hombros. Bajo la gruesa prenda llevaba un vestido azul claro que hacia resaltar su piel bronceada y dejaba al descubierto sus hombros. Deposito un suave y húmedo beso en cada uno, buscando a tientas el cierre en la espalda para abrirlo, despojándola asi de la estorbosa prenda.

Un bajo gruñido salió de su garganta al admirarla hermosa, ya solo vestida con su ropa interior de encaje en color blanco.

Hermione había hecho su labor, desabotonando su camisa, librándolo también de los pantalones, no sin dificultad debido a sus imparables besos que la mareaban y enloquecían sobremanera.

Pronto quedaron completamente desnudos en medio del despacho. Se besaban cada vez con más necesidad, acariciando y amasando sus carnes, lamiendo y mordiendo la piel a su alcance. Terminaron sobre el sillón donde antes se entregaron después de su primera noche juntos.

Hicieron el amor lentamente, disfrutando y amándose en un silencio roto solo por sus gemidos roncos y las palabras inconexas que huían de sus bocas.

-Draco. –Susurro su nombre en una voz aquejada de un placer sublime cuando las embestidas se volvieron más erráticas y veloces.

Lo sentía hundirse en su interior con fuerza, rompiéndola en mil pedazos para después unirla, teniéndola desenado con todas sus fuerzas que no se detenga. Quiere que se sumerjan juntos en el limbo de un orgasmo.

Llegan al culmen. Hermione quiere decir un te amo, que no llega a nacer en su garganta. Pero la certeza de sentirlo tan real la avasalla y la hace sonreír como una idiota. Oculta su rostro en el hueco de su cuello y se queda ahí, sintiendo la intensidad de una verdad que tiene tiempo cocinándose en su alma y que hasta ahora es capaz de admitir para si misma.

Lo ama.

*o*O*o*

No habían vuelto a tocar el tema de Ginny y su bebe, evitaban hablar de cualquier cosa relacionada con ellos. Pansy creía que de momento era lo mejor para que tomara fuerzas y se encontrara emocionalmente mas estable. Aunque es consiente que no podrían evitarlo por siempre pues había cosas importantes entre ambos que tenían que finiquitar y por lo que tendrían que verse cara a cara.

Temía que ese día llegara. La morena es consiente que los sentimientos no cambian de la noche a la mañana y que a pesar de todo el daño que la chica Weasley le a causado a Potter, lo cierto es que la ama demasiado para borrar de un plumazo su historia juntos

A pesar de todo, se hizo una promesa. Tomaría el tiempo que pasara a su lado con filosofía. No lloraría más, no porque no tuviera razones para hacerlo, sin duda, las tenia. Pero estaba cansada de su actual fragilidad emociona, agotada de sentirse tan débil y tan absurda en ocasiones.

Era mucho mas fácil levantar el muro que la protegía de cualquier daño, ese que alejaba a las personas, manteniéndolas a una distancia prudente. La mascara fría es garantía de soledad, pero también de protección. Indudablemente no podía, ni quería ser la misma mujer indiferente y fría que nada le importaba, pero le pesaba estar en el lado opuesto de la balanza donde no puede ignorar a otros y donde las palabras herían mucho mas que cualquier maldición física.

-¿En que piensa? –la pregunta la saco de sus cavilaciones.

Se esforzó en sonreír. Comenzando a retirar la bandeja con la comida de su invitado.

-Nada importante. –Admitió después de recomponer su semblante con maestría.

-No parecía que fuera algo sin importancia. –Contesto con escepticismo.

Una nueva sonrisa cuajo en los labios de la morena. Apartando la charola se sentó de nuevo a un lado de su cama.

-Todos tenemos demonios con los cuales lidiar.

-Lo se. Aunque a veces creo que estoy contigo en desventaja.

-¿A que te refieres?

Después de un largo suspiro Harry continúo. –Tu conoces mis demonios y yo, yo apenas te conozco así que desconozco cuales pueden ser los tuyos.

-No hay nada interesante que decir y tampoco es muy agradable mencionarlos.

-No parece algo muy justo.

-La vida no es precisamente justa con las personas buenas. –Contesto mirándole con más intensidad de la que pretendía. -¿Qué te hace creer que lo seria con alguien como yo?

-¿Alguien como tu? Yo solo puedo ver una mujer extremadamente dulce detrás de su apariencia fría. –La miraba tras sus gafas con una sonrisa sincera en los labios.

Las mejillas de Pansy se tiñeron de rojo. Pudo sentir el calor florecer en su rostro y se sintió repentinamente turbada.

-Algún día deberías de presentarme a esa mujer, además e Hermione no conozco ninguna. –Desvió su mirada avergonzada.

-Sera que no te vez con frecuencia al espejo Pansy. –Agrego en un tono que pretendía ser mas severo, pero que caía ante la sonrisa que aun mantenía en los labios. -¿Quién mas cargaría con un enfermo como yo? Eres demasiado noble.

Parkinson intento recomponerse. Se levanto lentamente con la charola en sus manos para que no notara que le temblaban.

-No soy noble Harry. Haciendo honor a la casa que pertenecí, estoy siendo astuta. –Sonrió enigmática antes de salir de la habitación, dejando al muchacho confundido.

. . .

Lo primero que hizo Nott al llegar a la casa de Pansy. Fue buscar a Lovegood. No la encontró por ningún lado, como tampoco al insufrible Neville.

-¡No esta aquí! –Dijo con simpleza la morena sin despegar la mirada de la revista que leía en la estancia.

Theo no sabia si sentirse aliviado o molesto. Su ausencia señalaba que estaba posiblemente en el departamento que compartían. El simple pensamiento le hizo hervir la sangre. Apretó los puños y sus dientes rechinaron por la fuerza con la que los mantenía presionados.

La risa de Pansy rompió el silencio y se tomo un par de segundos mas en bajar su revista para mirarlo directamente.

-Esto mi estimado Nott se llama Karma. Por si lo habías olvidado suele ser una perra y regresa todo en cuanto te descuidas.

-¿De que demonios hablas? –Pregunto airado tratando de relajar sus músculos tensos.

El castaño se dejo caer en el sofá a un lado de donde estaba su amiga, con un bufido cansado y molesto.

-¿Qué le decías a Draco que pasaría si no conquistaba a Hermione?

El silencio se extendió a la par con la amargura en su boca.

-¡No es lo mismo! –Contesto apresurado, hundiéndose mas en el sillón como si con ello pudiera dejar de escuchar a Pansy.

-Tienes razón es completamente diferente. –Soltó con sarcasmo, moviendo su flequillo negro hacia un lado. –No es como si Neville hubiera declarado a los cuatro vientos que Luna le gustaba a penas término la guerra.

-¡Cállate! –Dijo con rabia. –No sabes lo que dices.

Pansy enrollo la revista con molestia y lo golpeo con ella en el hombro.

-Se perfectamente lo que digo. Estas siendo el mismo cobarde asustado que fue Draco, cuando pensaba que no merecía una persona buena a su lado.

-No es absolutamente lo mismo.

-¿Ah no? Entonces ilumíname por que no logro ver la diferencia. Como yo lo veo, incluso estas en medio de una situación mucho menos complicada que en la que estuvo Draco. Apenas se trataron en el colegio, nunca te metiste con ella y por tanto no hay un pasado de mierda con el cual luchar.

-No es tan sencillo. –Rechino los dientes al contestar.

-Es tan sencillo como quieras que sea.

-Si voy por ella y no funciona, Hermione me matara.

-Estas pensando en ello de manera equivocada. Si en verdad te interesa tienes que poner de tu parte y dejar de ser el hijo de puta, baja bragas que eres ahora.

-Gracias por el elogio. –dijo con sarcasmo, bufando al mismo tiempo.

-Que nos conocemos demasiado Theo. Por supuesto que no te estoy juzgando, de hecho a tu favor puedo decir que siempre eres bueno con tus amantes, no prometes cosas que no vas a cumplir y eres completamente sincero desde el inicio en cuanto a tus intenciones.

-Lo ves ¿Por que tendría que cambiar?

-Sabes muy bien la respuesta. –Suspiro exasperado -Es la misma razón por la que tienes miedo.

-¡Yo no tengo miedo! –Clamo ofendido.

Pansy lo ignoro, desenrollando lentamente la revista y estirándola un poco para desarrugarla.

-Luna no es como el resto, si así fuera ya le habrías pedido una buena cogida y todo hubiera terminado. Pero en el fondo sabes que quieres algo más, algo que ella puede darte porque no es como el resto.

-Deberías tomar tus propios consejos. –Theo estaba tan enfadado consigo mismo y con las palabras de Pansy, que hablo sin pensar.

-Lo dejare pasar por que estas muy jodido, pero sabes que eso es un golpe bajo.

El castaño no pudo disculparse, pero inclino la cabeza con arrepentimiento. Pansy acepto sus disculpas como si nada con el mismo movimiento.

-Mi caso y el tuyo no tienen nada en común. Y a pesar de todo, aquí me tienes. –Dijo señalándose a si misma. –No me he dado por vencida y lo sigo intentando. Es mucho mas de lo que estas haciendo tu para ser sincera.

Nott se levando sin decir palabra, se acerco a Pansy para besar su frente y se marcho de inmediato.

La morena sonrió al verlo partir, retomando su lectura. Sabía muy bien a donde se dirigía su amigo. Se sintió un poco perversa por que omitió el pequeño detalle de que sabia que entre Neville y Luna no había nada, mas que un verdadero sentimiento de amistad. Ambos lo intentaron pero no había química entre ellos, al menos no lo suficiente. Por eso Neville salia con Hanna ahora.

*o*O*o*

Isabella jamás seria una muñeca cualquiera para Destiny. Lo fue todo cuando no tenia nada y ahora que tenia mucho no podía desprenderse de ella. El cariño que le tenia es comparable con el que tendría hacia una persona de carne y hueso, por alguien que la había cuidado desde que tenia memoria cuando su madre lo único que le demostraba era indiferencia e incluso un odio que no comprendía, pero al que termino acostumbrada.

Los inviernos eran largos y sombríos, el hambre apretaba su estomago con frecuencias, tanto que dolía y no podía hacer nada mas que aguantar en silencio para no ser castigada o reprimida por demostrar lo que sentía.

Sin duda su presencia en aquel sótano era como el de una sombra a la que termino acostumbrándose Melinda y a la que no le prestaba ninguna atención.

La pequeña terminaba subiendo las escaleras del sótano en que vivian, en cuanto sus pies la sostuvieron. Cuando el hambre era demasiada lloraba sin emitir sonido alguno, abrazada a esa muñeca y sin mas cuando no se lo esperaba alguien, cualquier desconocido, se acercaba a ella para ofrecerle al menos un trozo de pan que llevarse a la boca.

A veces eran niños con miradas ausentes o adultos que no conocía, que ni siquiera la miraban antes de soltar lo que tuvieran en sus manos. Nunca se cuestiono por eso, se limitaba a llevarse a la boca con desesperación lo que hubiera caído en sus manos.

Cuando el frio se presentaba atroz, haciéndola temblar tanto hasta que le dolían las articulaciones de cuerpo y los dientes de tanto apretarlos, se abrazaba a su muñeca con necesitad y entonces un calor envolvente la cubría haciéndola suspirar de alivio.

Fue hasta que cumplió los 5 años que comenzó a escuchar como Isabello le hablaba. No eran largas conversaciones o frases completas, eran palabras que describían sus necesidades, justo antes de que se presentara un alivio para sus penas.

El día en que su madre murió, Isabella dijo una palabra diferente a comida, calor o sed.

-¡Huye! –Fue la palabra y no dudo en obedecer a pesar de que Melinda le hablaba a gritos y jamás antes la había desobedecido.

Salió tan rápido como le daban sus pequeñas piernas brincando los escalones para salir del sótano. Un aire sobre natural soplaba fuera revolviendo su cabello negro.

-¡Escóndete! –Escucho de nuevo y corrió unos metros mas lejos del callejón para esconderse tras unos contenedores.

Apretó los ojos con fuerza, sosteniendo en su regazo con manos temblorosas a Isabella. Su corazón latía con fuerza y su respiración era agitada por la carrera. Estuvo en ese lugar por horas hasta que anocheció por completo.

-¡Regresa! –Le pidió de nuevo la voz.

Obediente regreso sobre sus pasos para encontrarse con la mujer que consideraba su madre, tendida en la cama, con una expresión de dolor y horror que aun le acompañaban en sus pesadillas.

Permaneció en el sótano por 3 días antes de que se dieran cuenta de que permanecía a lado de una muerta. Cuando llegaron los servicios infantiles, ella esperaba sentada en la parte trasera de una ambulancia, donde comprobaban sus signos vitales.

Entre las personas que fueron ese día al sótano para sacar los restos de Melinda, vio un hombre que se distinguía entre todos ellos. Le sonrió de una manera que le causo escalofríos, pero no podia quitarle los ojos de encima.

No la toco, pero su mirada era tan aterradora que estaba temblando, incluso un oficial de policía al ver su estado le coloco una frazada sobre sus hombros.

Parecía que nadie notaba la presencia de ese hombre, que seguía caminando hacia ella. Cuando se inclino para ponerse a su altura cerro los ojos inclinando el rostro, esperando con miedo como si supusiera que solo quería lastimarla.

-Te pareces a ella. –Dijo en hombre en voz baja con cierto anhelo mezclándose con rabia.

Escucho pronunciar algo mas en un idioma extraño y cuando abrió los ojos se había esfumado y solo estaba el oficial con mirada perdida. Terminado de llenar unas formas antes de dirigirse a los demás de grupo y llevarla sin más preámbulos a la casa hogar a la que fue asignada.

Desde entonces solo había escuchado a Isabella hablar en dos ocasiones desde que fue adoptada por Hermione; cuando llego de visita a la casa de sus abuelos Narcisa y Lucius, escucho claramente como dijo –Hogar-; y la segunda ocasión Draco acababa de informarle que tendría pronto un hermano o hermana –Mestizo- el tono en que lo pronuncio no fue agradable, Destiny jamás se había sentido de esa manera, fue inevitable sentir ¿miedo?

*o*O*o*

Seguían en el despacho. Con un simple hechizo Draco encendió la chimenea convoco una cobija para arropar su desnudez. Habia estado tan abstraído, tan necesitado de sentirla contra su piel y tomarla que no habia notado la pequeña herida contra la piel de su cuello.

Paso los dedos de manera distraída, pero al hacerlo Hermione dio un pequeño respingo. Sintió la piel abullonada y de inmediato se alejo lo suficiente para observar que tenía.

La castaña se tenso de inmediato, el cambio fue percibido por su esposo haciendo que sus alarmas internas se encendieran.

-¿Qué te paso?

-Yo. –Intento decir, pero su voz era inestable y claramente nerviosa.

-¿Quién carajo se atrevió a lastimarte? –En un abrir y cerrar de ojos Malfoy monto en cólera.

Sujeto con firmeza pero sin lastimarle la barbilla para hacer que la levantara y ver con mayor detenimiento el punto herido en su piel. No le costo trabajo adivinar de que se trataba, muchas veces tuvo esa misma marca en su piel y otras tantas las había provocado el mismo a otros, por el tipo de daño causado en la piel no podía ser otra cosa que la punta de una varita.

El rubio estaba fuera de si. Levanto la vista de la perforación en su piel hasta encontrarse con los ojos color miel que mostraban preocupación.

-Quiero la verdad Granger. –Sentencio al ver la duda en su rostro.

Que le llamara por su apellino no era una buena señal. Siempre que la llamaba de esa manera era por que estaba sumamente molesto, lo que hacia bastante tiempo no había ocurrido. Sin más remedio, bajo su intensa mirada comenzó a contarle lo ocurrido en San Mungo esa misma tarde.

Cuando termino de contarle, Draco se levanto del sillón completamente fuera de sus cavales. No le importo estar paseándose de un lado a otro completamente desnudo, bajo la atenta y sofocada vista de su mujer.

-¡Voy a matar a Miller!

-¡Por favor cálmate! –Suplico Hermione, sosteniendo la cobija contra su cuerpo para cubrir su desnudez se levanto para interponerse en su camino.

-¿Cómo carajos me pides calma? Se atrevió a amenazarte. Te lastimo.

-No es nada, de verdad.

-No minimices las cosas. Ese desgraciado te lastimo y va a pagar por ello.

-¡Draco no! –Suplico abrazándose con desesperación a su cuerpo. –No quiero que te hagan daño.

Esa declaración no la esperaba, se quedo inmediatamente quieto, con su mujer abrazada a su cintura con desesperación. Sin pensarlo acaricio suavemente su espalda para reconfortarla. No podía describir lo que sentía en ese momento, saber que su mujer se preocupaba por su bienestar lo dejo sin aliento.

-¡Por favor! Hagamos esto por medios legales. No soportaría que ese tipo te hiciera algo.

-Conozco perfectamente a Liam Miller, el no se conformara con lo legal, mucho menos después de que lo retaste. Y no voy a permitir que te haga daño. –Hizo una pausa- que les haga daño. –Dijo haciendo se una de sus manos resbalara haciendo una suave caricia sobre su vientre.

Hermione sonrió en respuesta, dejando caer la cobija que le cubría para enredar sus manos tras el cuello de Draco y besarlo.

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Hola a todos,

Lo prometido es deuda y aquí estoy para traerles un nuevo capitulo. Gracias por todos los comentarios, votos y vistas que me regalan, me hacen sumamente feliz.

Ayer fue mi cumpleaños. Mis dulces 35 ya llegaron y no puedo sentirme mas bendecida por la vida. Recibí todas las buenas vibras, felicitaciones y cosas buenas, de las lindas personitas que me siguen en facebook y twiter. Mil gracias. Como recompensa hice todo lo necesario para subir capitulo hoy, son 12 hojas de Word lo que equivale a poco mas de 5,000 palabras, es mi manera de agradecerles todo el afecto, bendiciones, las buenas vibras y excelentes deseos para mi y mi familia –Especialmente para mi pequeño Marco-.

Así que gracias y espero que disfruten el capitulo. Me disculpo por no contestar los comentarios, pero mi tiempo por ahora es limitado y prefiero complacerles con capitulo, así que por favor no me lo tomen en cuenta.

Besos enormes,

Helena Grand