Lo ve salir de la oficina aturdido, con el semblante pálido y la vista perdida. Casi lo derriba al pasar por su lado y ni aun así se detuvo al menos para concederle una disculpa o un saludo. Aun piensa en Lucius cuando toca la puerta de Hermione.

Cuando abre la encuentra tras su escritorio con la vista fija en un punto infinito. Tiene el rostro pálido y muerde sus labios de manera nerviosa. Sobre su escritorio descansa su varita, lo que no es común, parece que recientemente la a utilizado y eso no le da buena espina.

-¿Estas bien? -Pregunta con cierta alarma en la voz al verla tan ensimismada.

En la cabeza del joven ya se va formando un escenario completo de lo que posiblemente acaba de suceder dentro de esas cuatro paredes.

-¿Puedo confiar en ti, Nott? -Pregunta.

La seriedad de la pregunta lo descoloca, pero no hay necesidad de hacerla realmente. Los ojos castaños de Hermione se fijan en los suyos esperando una respuesta.

-Con mi vida. -contesta con convicción.

Es una verdad absoluta. Hermione se ha vuelto parte de su familia, no solo por el hecho de ser esposa de su mejor amigo, sino por méritos propios. Se a ganado su lealtad y respeto.

-¿Qué ocurre? -Se sienta frente a ella sin recargar su espalda en el asiento. Inclinado hacia ella se apresura a poner una de sus manos sobre una de las suyas. Tratando de transmitirle su apoyo en lo que fuera que necesitara.

-Lo que voy a decirte es un secreto, no puedes contarle absolutamente a nadie, especialmente a Draco.

Ni siquiera esa aclaración lo hace dudar. -Esta bien. -Acepta solemne.

-Sabes que en nuestros planes no entraba un hijo. Principalmente por que creo que una criatura debe nacer del amor y no de un contrato con vigencia.

-Yo creo…

-Déjame terminar. -Interrumpe lo que pretendía decir Nott. -Tu mejor que nadie sabe las condiciones por las cuales acepte un matrimonio. El amor no fue una de las razones que motivo nuestra unión. -Sonríe triste.

Con nerviosismo Hermione se levanta de la silla, incapaz de quedarse quieta mientras habla.

-Nos cuidábamos, era algo de suma importancia para mí. Pero algo ocurrió que hizo que me olvidara de todo, incluso de mis cuidados para evitar un embarazo. Ahora ya se las razones, incluso las condiciones bajo las que concebimos a mi hijo.

Se lleva las manos a su vientre de manera protectora. Camina de vuelta a su escritorio solo para sacar la pequeña bolsa de piel de topo que ahí guarda. La ofrece a Theo para que este vea el contenido.

Con cierto temor da un paso hacia atrás cuando el pequeño anillo es puesto sobre su escritorio, como si tuviera miedo de que pudiera seguirla afectando.

-Lucius hizo todo lo necesario para que ese anillo cayera en mi poder, la piedra es un rubí mágico, con cualidades únicas. Cualidades que pueden lograr que dos personas sin nada en común y sin sentimientos de por medio puedan concebir.

Nott observo la joya con aprensión, con una clara visión de los tormentos por los que en ese momento estaba pasando Hermione.

-¿Qué es lo que te preocupa?

-Mi hijo fue concebido por influencia de una magia muy potente, no sé, si esta magia podría afectarle en un futuro, como tampoco tengo idea de cómo reaccionara Draco cuando se entere.

-No veo la necesidad por la que tenga que enterarse. Después de todo eres sumamente importante para Draco, esto no cambiara nada.

-¿Estas seguro? -Pregunta con la mirada triste. -Lo que causa ese anillo es algo muy similar a los efectos del amortentia. Recién estábamos construyendo una relación verdadera y ahora creo imposible lograr recuperar algo de confianza en que lo que nos llevó a dar los pequeños pasos que nos acercaron.

-El te quiere Hermione. -Insiste. -Esto no debe cambiar nada.

-El no siente nada por mi, para Draco solo fui un negocio conveniente y ahora soy la madre de su hijo, pero nada mas. Cuando el tiempo llegue nuestro matrimonio se disolverá como acordamos, seguirá con su vida y yo con la mía. Pero tengo miedo, no por mi, sino por mi criatura, no quiero que por ningún motivo las razones de su concepción sean una carga para el, no lo soportaría.

-Todo estará bien. -Aseguro Nott.

-Me gustaría tener la misma seguridad que tienes. Pero creo que hay que ser realistas. Además eso no es todo.

-Imagino que tiene que ver con el hecho de que hechizaras a Lucius.

Hermione no se mostro sorprendida ante la declaración de su amigo.

-Vino aquí para negociar.

-¿Negociar qué?

-Mi silencio por información.

Theo permaneció en silencio esperando una explicación mas precisa. Tras un largo suspiro la chica prosiguió.

-No desea que ponga al tanto a Draco sobre el anillo, no solo por las consecuencias que podría traerle con su familia, sino además teme que pueda emprender un proceso en su contra por utilizar artefactos mágicos. A cambio de mi silencio me ofreció información sobre la maldición que empleo Lestranger contra Harry.

-¿Qué hiciste? -Pregunto sospechando la respuesta.

-Digamos que ya no estaba dispuesta a negociar con alguien en quien no confió.

. . .

Ron entro sin llamar a la puerta, sobresaltando a Hermione y a Nott. Lucia agitado con el rostro enrojecido, sus cabellos apuntaban para todos lados, desordenados y era evidente que llevaba la misma ropa que el día anterior. Apenas traspaso el umbral de la puerta fijo la vista con desconfianza en el joven que acompañaba a su mejor amiga.

-Déjanos solos. -Demando sin ninguna cortesía.

-Por si no te has dado cuenta Weasley estamos ocupados. -Contesto con voz controlada aun cuando mantenía la postura relajada la presencia del pelirrojo lo puso a la defensiva.

-¡Marchate! -Replico de manera amenazante dando un paso al interior con los puños apretados, dispuesto a sacarlo a golpes de ser necesario.

La acción le saco una sonrisa al castaño, que comenzaba a ponerse de pie para hacerle frente al pelirrojo que solo buscaba una excusa para echársele encima.

-¡Basta! -Fue la voz tajante de Hermione la que se alzo logrando que detuvieran sus movimientos. -¿Qué ocurre Ron?

-Necesito hablar contigo, a solas. -Contesto continuando con una lucha de miradas con el joven que tenía delante.

-Como te a dicho Theodore en estos momentos no encontramos muy ocupados.

-Me importa un cuerno. Necesito hablar contigo. -La rabia en su voz alarmo por completo a Hermione.

-Estas muy equivocado si crees que voy a dejarla sola contigo, viendo lo alterado que estas.

Ron sonrió sin alegría. -Ya no necesitas fingir que te importa su bienestar.

-No tengo que fingir nada.

El pelirrojo meneo la cabeza de manera negativa. -¡Lo se todo! -Admitió al fin. -Así que ahórrate el teatro Nott. Conozco las razones por las que Hermione acepto casarse con la escoria de Malfoy.

Esta vez fue Theo quien dio un paso amenazante hacia Weasley. Hermione se apresuro a ponerse en medio para que no llegaran a los golpes.

-Déjanos solos, -Pidió con calma, encontrándose con el descontento claro en el rostro del castaño. -Voy a estar bien. -Aseguro.

Nott obedeció no muy contento de dejar en ese momento a Hermione.

La joven suspiro viendo marcharse a Nott, antes de girarse para enfrentar a su amigo. Estaba segura de que iban a tener una larga conversación que había esperado no tener jamás.

-¿Por qué simplemente no nos dijiste? -Reprocho tirando de sus cabellos.

-Fue mi decisión.

-Ese malnacido te obligo a casarte con el, como carajos eso pudo ser tu decisión.

-Escucha Ron…

-No, ahora me vas a escuchar a mí. Estoy cansado de tantas mentiras, ¿Qué no te das cuenta hasta donde has llegado? Todo por tratar de proteger a Harry. -El dolor era evidente en sus palabras. -Si tan solo nos hubieras dicho.

Tiraba de sus cabellos con violencia, sintiendo de nuevo la maldita impotencia ante lo sucedido.

-Vas a dejarlo, puedes vivir en mi casa o en la madriguera si prefieres, pero hoy mismo dejaras a ese malnacido.

-No voy a hacer tal cosa.

-Ya no necesitas seguir con esta farsa, después de todo Harry ya esta enterado de todo.

-¿Como?

-Como lo oyes, de nada sirvió tu sacrificio si al final tuvo que enterarse de que te arrojo a los malditos brazos de Malfoy.

Las fuerzas abandonaron a Hermione por un momento. Mareada se tambaleo teniendo que sostenerse del escritorio para no caer. Ron se acerco para sujetarla temiendo que se desmayaría. Sus peores miedos se estaban haciendo realidad.

*o*O*o*

Cuando Neville regreso a la casa de Pansy la encontró vacía. Se atrevió a pasar hasta la habitación que hace poco había sido de Harry, todo estaba completamente limpio y ordenado, como si jamás hubiera estado ocupada por su amigo. La poca ropa que había descansado en la cómoda y el closet ya no estaba.

Se sentó en la orilla de la cama. No estaba sorprendido, por lo contrario, de alguna manera ya sospechaba que Potter se desaparecería por una temporada. Después de todo había dejado en su poder los documentos necesarios para actuar en su representación y promover el divorcio contra Ginny.

Aunque no se lo había dicho directamente, había insinuado su necesidad de alejarse por un tiempo de todo lo que le causaba daño.

Le preocupaba su decisión, pero en el fondo de su ser lo comprendía perfectamente. Paso por mucho, el mismo había presenciado los dolorosos tratamientos a los que se estaba sometiendo con la única finalidad de estar bien para ver crecer a su hijo a lado de su mujer. Todo se le había venido abajo tan inesperadamente que si el estuviera en su lugar como mínimo hubiera enloquecido de dolor.

No podía juzgarlo, por tanto, continuaría con lo que le había encargado. Esa misma tarde presentaría los documentos en su poder ante el ministerio para finiquitar la relación que unía a Harry con la mujer que lo había destruido de todas las formas posibles.

Solo esperaba que regresara pronto para que pudiera seguir su tratamiento. Dio un ultimo vistazo a la habitación antes de salir.

Neville no noto que alguien lo vigilaba de cerca cuando abandono la casa de Parkinson, quizás de haber tardado unos minutos mas dentro se hubiera topado de frente con el hombre que era causante de que sus padres terminaran sus días con sus mentes perdidas en un limbo del que jamás regresarían.

. . .

Ya salía del ministerio después de iniciar los tramites de divorcio cuando se topó con Malfoy. A penas se percato el rubio de su presencia se le acerco sin ceremonias. Lo tomo con brusquedad por el brazo hasta llevarlo a una esquina donde nadie los molestaría para después conjurar un muffiato.

-Potter está muy delicado. -Hablo en tono bajo.

-¿Que? -Pregunto alarmado, palideciendo al instante.

-Se presento ayer en mi oficina y colapso. Estuvo a nada de morir.

El castaño enmudeció por un momento.

-Pero porque, estaba estable. Incluso pensé que había seguido con sus planes de tomar un respiro lejos de aquí.

Por supuesto que no le diría que el muy cabrón lo había atacado por que se entero sobre las razones por las que Hermione acepto casarse con él, sería tanto como ajustar el nudo a la soga enredada a su cuello. Aun asi no se esforzó en lo mas mínimo para mostrarse tranquilo, después de todo como buen Slytherin era un maestro para ocultar y mentir.

-Sabes que esa estabilidad es solo aparente. No hay una cura para lo que tiene y todo este tiempo solo hemos estando lidiando con los síntomas de algo que no conocemos por completo.

-¿Dónde está?

-En un lugar seguro. En su actual estado en mejor mantenerlo escondido, mas aun por que Lestranger esta al acecho. Ayer ataco mi casa.

-¿Como? ¿Hermione y Destiny se encuentran bien?

El rubio narro a grandes rasgos lo ocurrido, al menos de lo que estaba enterado gracias a Nott, pues hasta el momento no había podido ver o hablar con su mujer e hija, de hecho, si se encontraba en el ministerio era por la sencilla razón que conocía demasiado bien a Hermione como para saber que se encontraría atrincherada en su oficina y aun cuando sabía bien donde estaba su refugio, no deseaba comprometer de ningún modo su paradero. Después de todo el lugar más seguro donde podría estar era precisamente ese.

-Como entenderás no podemos moverlo de donde se encuentra no solo por su estado delicado, sino por que nos exponemos a que intenten terminar el trabajo que iniciaron con esa maldición.

-Entiendo. -Neville estaba pálido, sentía la garganta seca y con un sabor amargo ante las malas noticias.

-Ahora tengo que asegurarme que mi familia este bien. Pero te espero mas tarde en mi oficina para llevarte a donde se encuentra. Tendremos que tomar ciertas precauciones para llegar ahí, pero siendo su representante debes de estar presente por si Potter no resiste.

-¿Esta solo?

-¡No sea ridículo! no podría estar solo aunque lo quisiera. Pansy esta a cargo de su cuidado, además de algunas personas mas que son de mi entera confianza.

Avergonzado ante el arranque de rabia de Malfoy solo asistió con un movimiento de cabeza en comprensión.

-Entonces nos veremos mas tarde. -Afirmo Draco sin mas ceremonia antes de continuar su camino hacia los elevadores para llegar a la oficina de su mujer

*o*O*o*

Afuera esta soleado, la luz se filtra a través de las cortinas azul cielo. Todo parece tranquilo, incluso el rítmico sonido de los aparatos que son una constancia de que sigue vivo, con su corazón latiendo aun debilitado.

Si le quedaran lágrimas, lloraría, pero sin duda después de las ultimas horas sus ojos están cansados y secos. Pone una de sus manos con delicadeza sobre las suyas, tratando de calentarlas. No sabe la razón por la que aun a pesar de que se encuentra bien abrigado la temperatura de su cuerpo es fría.

Hace un rato que llevada un poco por el cansancio y las ganas de sentirlo cerca, se tumbó en la cama a su lado. Se entretiene observando como su pecho sube y baja de manera pausada, como si le costara trabajo incluso respirar.

Se levanta un poco solo para depositar un suave beso sobre sus labios. Solloza ante el toque y se reprende mentalmente por ser tan débil.

-¿En qué me has convertido? -Pregunta apartando un mechón de cabellos de su rostro. -Soy una de esas enamoradas ridículas de las que tanto me burle en el pasado.

Pansy trata de sonreír, pero la sonrisa no le llega a los ojos, solo esta ese escozor que le avisa que nuevas lagrimas pugnan por salir. Suspira, tratando de contenerse, intentando ser de nuevo la misma mujer fuerte e imperturbable de siempre, sin embargo, sabe que no puede volver sobre sus pasos, que muy atrás a quedado esa chiquilla egoísta que solo se preocupaba por si misma.

Aun cuando es doloroso y que parte de su corazón morirá si ese joven que yace a su lado no abre los ojos, se niega a ser la misma que fue. Esta cansada de encerrarse en esa burbuja impenetrable que le protegía de sentir realmente.

Un suave golpeteo la regresa a la realidad.

-Necesitas comer. -La rubia dueña de la casa entra a la habitación con una charola en las manos llena de comida.

-Gracias, pero la verdad no tengo apetito.

-Vamos Pansy, -Insiste. Necesitas estar fuerte, en estos casos tu fuerza se vuelve la de el.

Quiere protestar, pero la determinación en la joven le hace saber que será una batalla perdida.

-Esta bien. -Acepta suspirando y de mala gana se levanta de la cama para sentarse.

Se quedaron un buen rato en silencio.

-Tenia muchas ganas de conocerte Pansy.

La morena bajo lentamente la taza que se había llevado a los labios.

Nunca pensó que tendría una platica como aquella, la joven que tenia delante de cierta manera era muy parecida a Hermione. Demasiado transparente en muchos sentidos, amable y sumamente valiente.

No hablaron mucho de la enfermedad que la aquejaba y aun cuando Parkinson estaba al tanto de su estado delicado debido a que Blaise les había explicado los motivos por los cuales aquella casa contaba con una habitación equipada con aparatos muggle para emergencias.

Pudo notar como la mirada de la rubia se iluminada de solo mencionar a Zabini, eso le hizo sentir una increíble calma. De alguna manera se sentía culpable en el fondo de su ser, por no haber sido capaz de corresponder a los sentimientos del moreno.

Su compañía fue capaz de arrancarla al menos por un momento del suplicio de ver a Harry sumido en aquel sueño del que no sabía si algún día despertaría.

. . .

Blaise las observaba desde el marco de la puerta, se sentía incapaz de interrumpirlas. Era un poco curioso que dos mujeres que no tenían absolutamente nada en común comenzaran a llevarse como si fueran amigas de toda la vida.

Una sonrisa se formo en los labios ante lo que sus ojos presenciaban. Si en el pasado alguien le hubiera dicho que vería a su elitista mejor amiga socializar con una muggle, y que precisamente esa muggle sería su pareja lo hubiera tachado de chiflado.

Demasiadas cosas habían cambiado con los años y tenia que admitir que con todo y el infierno que les tocó vivir, había ciertas cosas que hacían que todo valiera la pena. Se giro sobre sus talones, alejándose por el pasillo hacia las escaleras.

En el bolsillo de su saco llevaba una carta que había recibido desde hace casi un mes y que no se había atrevido a abrir, era de su madre.

No sabia como sentirse al respecto, aun se encontraba dolido, pero al mismo tiempo tan necesitado de un cariño maternal del que nunca había disfrutado que se debatía internamente sobre el hecho de abrir ese pequeño sobre que posiblemente le traería más amargura que bienestar.

Quería enfocarse en lo importante. De momento había planteado el caso de su novia a Malfoy, con la esperanza que pudiera ayudarle.

-Realmente no se si podre ser de ayuda. -Le dijo con franqueza. -Todo dependería de muchos factores, pero principalmente de que tan agresivo es la enfermedad y que tanto ha avanzado.

-No tenemos nada que perder. -Admitió el moreno ante las palabras de su amigo.

-Hare todo lo que este en mis manos. Había prometido y eso era suficiente para darle un poco de esperanzas.

*o*O*o*

Cuando las puertas del ascensor se abrieron, se encontró de frente con Nott y una mujer que no conocía o al menos eso pensó en el primer segundo. Fue el rojo en sus mejillas y la manera en la que evadía su mirada lo primero en llamar su atención, pero sin duda la manera en la que mordió su labio inferior despejó cualquier duda al respecto.

Se hizo a un lado para hacerles espacio. Estaba a punto de cerrarse de nuevo la puerta cuando una mano impidió que se cerrada por completo, sobresaltándolos un poco ante la brusquedad.

-¡Disculpen! Voy al piso de abajo.

-Que bueno que te veo Amanda. -Exclamo Nott de repente con una naturalidad improvisada. -Había olvidado por completo que tengo algo de suma importancia que tengo que tratar contigo.

-¿Podrá ser más tarde? Tengo que llevar a firma estos documentos antes de salir a almorzar.

-Lo siento, pero creo que no puedo esperar. -Advirtió pasándole un brazo sobre sus hombros para encaminarla a la salida.

Cuando las puertas se cerraban de nuevo tanto Draco como la Joven que estaban en silencio pudieron ver que Theodore Nott sonreía como el gato de Cheshire, a sabiendas que les estaba dando una oportunidad privilegiada.

Apenas la puerta se cerró una corriente eléctrica fluyo en el interior erizando los bellos de su piel, la mandita tensión sexual seguía entre ellos a pesar de que Hermione ya no llevara el anillo sobre el dedo. No sabia si solo ella sentía aquello, pero por mas que intentaba calmarse, su respiración se volvió agitada y temblaba un poco ante la cercanía de Draco.

-Si te beso estaría quebrantando mi acuerdo de fidelidad. -Soltó de repente el rubio haciéndola sonreír.

-No sé por qué tendría que besarme si no me conoce de nada.

Malfoy apenas rozo su mano en una caricia apenas perceptible.

La puerta se abrió en el siguiente piso dando paso a una señora ya entrada en años, después de ella entraron dos hombres haciendo que hubiera menos espacio y tuvieran que acomodarse.

Draco y Hermione terminaron tan cerca, que la castaña podía sentir contra su cuello el cálido aliento del rubio. El corazón golpeaba con fuerza contra sus costillas, tuvo que cerras los ojos un poco mareada por la intensidad de sus sentimientos. Estaba segura de que si Draco diera un paso a traes perdería la poca estabilidad. Luchaba con fuerza para tratar aplacar el evidente sonrojo de su rostro.

-¿Se encuentra bien? -Había preguntado la mujer levantando la mano para posarla contra su frente. -Estas demasiado roja querida.

Draco había sofocado la risa con una tos repentina. Una sonrisa petulante se tatuó en su rostro.

-Estoy bien gracias. -Se apresuro a contestar amable, pero en un tono bajo para tratar de ocultar su verdadero tono de voz.

-A mi no me lo parece. -Insistió frunciendo el ceño.

-Es solo que hace calor.

-Eso es verdad. -Admitió al fin no muy convencida, pero la dejo estar.

Cuando llegaron a su destino las puertas se abrieron y salieron todos rápidamente.

Hermione le dio un codazo en las costillas a Malfoy para intentar quitarle la sonrisa idiota que mantenía en los labios.

Caminaron uno al lado del otro, dejando una distancia prudente. No era conveniente que vieran a Malfoy al lado de una mujer que no fuera su esposa. Pero era una tarea difícil, tan titánica como ninguno de los dos imagino.

Sus pasos eran coordinados, llevaban la vista al frente como para no verse directamente, pero se sentían. Era la presencia del otro, la electricidad o esa maldita fuerza magnética que antes habían sentido gracias al anillo.

Salieron del ministerio, mezclándose con la gente que caminaba fuera. Entraron en un cajellon solo para que Hermione sacara dos pequeños frascos del bolso y le entregara uno a Malfoy.

-Bébelo, te están siguiendo. -había dicho rápido, mientras ya tomaba el contenido de su propio frasco.

El rubio no protesto, lo tomo conteniendo el asco ante el sabor amargo.

Un segundo después un par de jóvenes de cabellos castaños salían tomados de la mano, mientras un hombre intentaba localizar al dueño de una cabellera rubia que se había desaparecido cerca de ese mismo lugar.