Así solo con la desnudez de sus cuerpos, atrapándola bajo el, con la calidez de su piel acariciándolo, dándole una bienvenida que no merece. Sus cabellos monos esparcidos alrededor de su rostro de mejillas sonrojadas y labios hinchados.
Ha bebido de su boca, se siente borracho. Embriagado por su frescura y el sabor desconocido de un sentimiento que va mas allá de los deseos superficiales. No la ama, pero la desea.
Quiere pensar que la atracción que siente es porque debería ser una mujer prohibida, alguien intocable siendo amiga de Hermione. Pero no puede contenerse, no quiere hacerlo. Desea tomarla, creyendo que con eso la expulsara de manera definitiva de su mente, realizando un exorcismo de ese cuerpo, de esos labios.
Después de desnudarla y desnudarse, después de que ya nada se anteponía a ese ultimo movimiento para tenerla, se obligo a levantarse y llevarla en brazos a su alcoba.
Tendida sobre su cama, la blancura de su piel inmaculada resaltaba contra el color oscuro de la colcha. La admira placida, suave y femenina. Como un hada frágil de cuerpo espigado con las tímidas curvas de sus caderas, sus lechosos muslos, sus pechos de piel cremosa y pezones rozados.
Luna se dejaba hacer, entregada a las caricias que le profesaban, ardiendo en un deseo desconocido que la consumía, quemaba cada parte que Nott besaba y tocaba. Gemidos salían de su garganta sin aviso, arqueaba su espalda ante la invasión de la ávida boca contra sus pechos.
Suspira tratando de llevar aire a sus pulmones, el aire le hace falta, su respirar es superficial, agitado. El corazón amenaza con salir de su pecho, no lo culpa, siente tanto al mismo tiempo que esta mareada.
Gime de nuevo esta vez con más fuerza, apretando los ojos cuando el camino de besos se a hecho paso entre sus piernas, aprieta en un puño la colcha tratando de encontrarse en esa oscuridad que la está devorando al mismo tiempo que Nott succiona, chupa y lame.
No puede más. Se consume en un orgasmo que la deja temblando de éxtasis, cuando es capaz de abrir los ojos puede ver punto de colores flotando a su alrededor. Sonríe.
Theodore se cierne sobre su cuerpo y la besa profundo, aun con el sabor de su propio placer en los labios. Las delicadas manos de Luna acaricias la piel expuesta, primero tímidas, titubeantes, después sin ser capaz de detenerlas hacen trazos en sus costados, su espalda, sus brazos. Toma todo lo que esta a su alcance. Pero es cuando toma su rostro y lo mira para tomar aire que algo extraño ocurre.
Toda seguridad se desvanece, aun cuando el deseo le nubla y su miembro clame por hundirse en su cuerpo se detiene.
Es su vacilación lo que la hace sonreír, acariciando su mejilla como si intentara calmarlo, su mirada es serena como siempre aun cuando un velo brillante de deseo dance sobre sus ojos azules. El no entiende el motivo que ínsita esa sonrisa y una tierna caricia. Pero sin duda es la revelación que viene después lo que lo deja pasmado.
-No soy virgen, si eso temes.
Algo en el interior del joven se aprieta, se escapa el aire de sus pulmones, haciendo que una sensación desagradable que nace en su pecho se extienda a su estómago.
Nunca a sido machista al respecto. No a preguntado a sus parejas de cama si a sido el primero en sus vidas, sería estúpido e hipócrita de su parte. Jamás ha mantenido expectativas al respecto, pero a sido la candidez de Luna lo que lo hizo pensar que no había estado con ningún hombre y ahora no sabia por que de alguna manera se sentía traicionado.
El malestar crece con un calor distinto a la pasión desmedida que hasta el momento había hecho arder la sangre. No sabe darle un nombre a lo que siente, pues se niega a admitir que siente celos de cualquier malnacido que hubiera estado antes en su lugar, tocando su piel y besando esos labios que lo intoxican.
No, ya no se detiene, no podría hacerlo, aunque quisiera. Ya no importa nada, ni el riesgo que corre de que Hermione lo castre si se entera. Ahora solo quiere borrar cualquier recuerdo que quede de otro en el cuerpo que tiene bajo el suyo.
La besa esta vez con cierta rabia, no es violenta mas si demandante. Impulsado por ese calor nuevo que desconocía se enfoca a tomar todo de Luna.
Bebe sus gemidos cuando hunde dos dedos en su interior húmedo ya listo para recibirlo. Pero quiere alargar el momento tanto como pueda, quiere que suplique, que entienda que no tendrá a nadie mejor en la cama.
El tiempo se alarga regalándole un delicioso orgasmo que la dejaron temblando.
Esta tan duro que duele y sabes que no podrá mantener por demasiado tiempo su juego. Aun así, aprieta los dientes y aguanta, haciéndola girar para besar su espalda. Aparta su largo cabello rubio para besar la sinuosidad de su columna hasta llevar a sus nalgas.
Luna gime, sudorosa y dócil se arquea, su piel esta hipersensibilizada, el calor es insoportable, se muerde los labios, apretando los ojos tratando de encontrarse en esa niebla que la hace sentirse increíblemente bien.
La gira de nuevo, cerniéndose sobre ella.
-¡Mírame! -Le ordena jadeante.
La rubia abre los ojos parpadeando un par de veces para enfocar al hermoso hombre que tiene delante, sus cabellos castaños caen sobre su frente ocultando un poco su mirada. Estira su mano para retirarlos y poderle ver. Puede notar sus pupilas dilatadas y como se forma una sonrisa que por primera vez no sabe descifrar en los delgados labios de Nott.
Es cuando sus miradas se anclan que se dejar ir, hundiéndose por fin en la entrada de Luna.
No, la verdad ya no le importa no ser el primero, pero hará lo necesario para ser el último. Fue verla de nuevo a los ojos para darse cuenta que nunca tendrá lo suficiente de ella.
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Hermione camina por entre los arboles con cuidado, el punto mas cercano para aparecer esta como a 50 metros de distancia de la casa donde están sus padres y Destiny. Cuando encuentra la pequeña senda que da al patio delantero algo se remueve con inquietud en su interior.
Su padre la espera en la entrada, con el rostro descompuesto por la preocupación, le basta verle a los ojos para saber que algo terrible a pasado. Quiere correr, pero sus piernas parecen clavadas al piso, la preocupación le amarga de inmediato la boca con un sabor a bilis.
Da un paso tembloroso y después otro, cuando su padre da un paso hacia ella, encuentra de nuevo la voluntad para mover su cuerpo con mas rapidez. Corre los poco pasos que les separa para tomarlo de los brazos.
- ¿Qué paso? -Pregunta con miedo, las palabras se le atoran en la garganta y el temblor se hace mas intenso cuando ve que su padre no encuentra su voz para contarle lo que ocurre.
Pasa por su lado, incapaz de esperar por mas tiempo una respuesta. Lo único de lo que puede estar segura en ese momento es a su pequeña le ha ocurrido algo malo.
Sube a tropel las escaleras, tastabillando cuando se tropieza en el último escalón. Como puede se sostiene de las paredes para no caer y seguir su carrera. Cuando llega a la habitación de Destiny se detiene titubeante sujetando el pomo de la puerta con miedo de lo que encontrara al abrir.
La tarde a caído, pero los últimos rayos del sol muestran la palidez de muerte en el rostro redondo de su hija, que yace en la cama con sus cabellos negros esparcidos sobre la almohada, tiene los labios morados y oscuras ojeras bajo sus ojos.
Un sollozo involuntario escapa de sus labios cuando entra por completo a la habitación de su hija que huele a lavanda.
La Señora Granger se encuentra sentada en una silla a un lado de su cama, acaricia sus cabellos cuando ve entrar a Hermione. Tiene el rostro congestionado y los ojos rojos, parece llevar mucho tiempo llorando.
- ¿Qué…? -Intenta preguntar, pero su voz se rompe.
Cuando toma la pequeña mano entre las suyas, percibe la frialdad de su piel a pesar de que esta cubierta por gruesas cobijas.
-Se desvaneció en cuanto te marchaste. No ha despertado desde entonces.
Hermione no es capaz de hablar, pero su mente despierta del letargo antes siquiera de tomar una nueva bocanada de aire. No puede perder mas tiempo, tiene que llevarla al hospital mas cercano para que la atiendan.
Isabella, su muñeca descansa a su lado, cuando la carga queda en medio de ambas.
Baja con cuidado las escaleras, llevándola con cierto esfuerzo entre sus brazos. Esos meses a ganado peso y estatura, con casi 6 años la niña es más pesada, lo que dificulta moverse rápido.
Su padre intenta ayudarle, pero se niega a soltar a su hija.
-Por favor, necesito que se queden. No puedo llevarlos conmigo, pero les avisare a penas sepa que le ocurre. -Casi suplica.
El Sr. Granger pasa el brazo por los hombros de su mujer para abrazarla. La preocupación es evidente en ambos.
Se mueve tan rápido como sus piernas le permiten. Necesita llegar al final del sendero para poder aparecer con la niña. La distancia le parece insalvable, siente el corazón martillar con fuerza contra sus costillas y esta casi sin aliento por el esfuerzo, pero no piensa detenerse, su hija necesita atención medica inmediata.
Apenas pone un pie en la zona desaparece.
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La espera se hace eterna en aquella habitación. En sus brazos sostiene la muñeca de su hija. El tiempo corre demasiado lento a su parecer y no entiende muy bien que está pasando. Destiny parece sana. Los últimos exámenes arrojan que su estado de salud es óptimo, aun así, nadie se explica por qué no despierta.
Los latidos de su corazón y respiración son contantes, lo único que denota que algo esta mal es que su temperatura corporal es mas baja de lo normal. No demasiado para presentar un estado de hipotermia, pero si para poner señales de alarma sobre ese hecho.
Hermione tardo algunas horas antes de mandarle avisar a Draco donde se encuentra, en parte porque no quería alertarlo en caso de que no fuera algo serio y por otro lado para evitar que alguno de los espías de Lestranger diera con su paradero en un momento tan vulnerable.
Hace apenas unos minutos se han llevado a Tiny a otra sala a hacerle más pruebas. Tiene el corazón pendido de un hilo, hace tanto tiempo que no se sentía tan aterrada que no encuentra la manera de pensar con la mente fría.
Cuando la puerta se abre de par en par, se levanta de inmediato como impulsada por un resorte, pensando que trae a su hija de vuelta, pero es levantar la mirada lo que necesita para sentir que la sangre del cuerpo la abandona.
El hombre tiene la varita en rice, amenazante. Anticipando la reacción de cualquier persona que se encontrara en la habitación. Aunque no esperaba encontrarla sola, mucho menos que la niña no estuviera tampoco en su cama.
-¿Dónde Está? -Preguntó en voz fría.
El silencio fue la respuesta. Se encontraba petrificada por el miedo, pero aun así no dejaría por ningún motivo que tuviera acceso a su hija. Rogaba a todos los magos muertos que los estudios se prolongaran lo suficiente para desasearse de alguna manera de Lastranger.
-Lo preguntare una vez más, sangre sucia. -Escupió la palabra con desprecio. - ¿Donde esta Destiny?
Hermione sostenía la muñeca con fuerza contra su pecho. Fue un segundo después de que sintió un pinchazo lastimando su piel que algo cambio de manera drástica.
-¡No vas a tocarla! -Siseo la castaña con una sonrisa en los labios amenazante.
Fue un segundo lo que Radolphus Lestranger titubeo. Sabia perfectamente quien era la mujer que tenia delante suyo, pero hubo algo, un cambio en la expresión de sus ojos que se volvieron fríos y amenazante, algo en la sonrisa que se formo en su boca y la manera en que lo miro, que le hizo acordarse de alguien más.
-Es mi hija. -Afirmo altanera. -No vas a tocarle ni siquiera un cabello.
Podía ser que en sus manos aun tuviera solo una muñeca, pero le señalaba con su dedo índice con insolencia.
Inclino la cabeza hacia un lado, antes de solar una carcajada que incluso hizo al hombre retroceder un paso.
Fueron esos minutos de duda los que hicieron que Hermione pudiera sacar su varita y lanzar un primer hechizo de ataque. No esperaría a que aquel hombre la matara para después llevarse a Destiny. Jamás permitiría que se llevara a su pequeña.
-Bella… -Alcanzo a pronunciar el hombre con labios temblorosos antes de que el hechizo le golpeara de lleno en el pecho.
Ni siquiera había intentado defenderse.
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Liam Miller es un hombre sumamente hábil que sabe mover los hilos indicados para obtener lo que quiere. De momento le conviene restaurar la reputación de Ginny, después de todo es la madre de su hijo y si la ligaran a su nombre tiene que lograr que deje de ser odiada por el mundo mágico.
Lograr que la perdonen por su falta no seria una tarea sencilla, tomando en cuenta que había traicionada al héroe mágico, sin embargo, aun cuando parecía una labor titánica Liam sabia que todo se basaba en la apariencia y en una historia bien elaborada.
Convirtió a Ginny en una victima mas de la guerra, la pinto como una heroína que lucho en Hogwarts, quien perdió a un hermano y a tantos amigos que se aferro con todas sus fuerzas a lo poco que quedaba de la vida que había tenido.
Se publicaron varios artículos sobre las secuelas que dejo la guerra, como se vivía después del dolor, las perdidas y el sufrimiento. Se pudiera pensar que nada tenia que ver con Ginny Weasley, pero los tirajes se habían hecho para crear empatía con la comunidad mágica.
Después de algunas semanas, ya allanado el camino la pelirroja dio una conferencia de prensa, se presento con una imagen bastante cándida en contraste con su verdadera personalidad. Llevaba un vestido azul cielo muy simple hasta la rodilla, con el cabello suelto, sin gota de maquillaje.
A pesar de que se mantuvo firme, todos percibieron su tristeza y vergüenza cuando se disculpó públicamente, o al menos eso fue lo que quiso demostrar y todos, sin excepción le creyeron. Gruesas lagrimas rodaron por sus mejillas y su voz se quebró en varias ocasiones. Había sido aleccionada perfectamente, bajaba la vista al piso como si le costara enfrentarse a las consecuencias de sus actos.
-Lo siento, lamento mucho que las cosas ocurrieran de esta manera. Amaba a Harry mas que a mi misma, estuve enamorada de él desde siempre. -Dijo entre lágrimas. -Nunca me di cuenta cuanto cambiaron las cosas después de la guerra y que me quedé a su lado por miedo de lastimarle. No me justifico. Harry es un buen hombre y no merecía que me enamorara de otra persona.
Fue entonces que paso de victima a mártir. Dispuesta a sacrificar su verdadero amor por Liam, para hacer feliz a un hombre que se merecía todo aun cuando tuviera que dejar morir sus afectos.
La historia que narro fue simple, pero convincente. No era perfecta, había cometido errores pensando que casándose con Harry llegaría a hacerlo feliz aun cuando quedaran en segundo plano sus verdaderos sentimientos. Además, estaba el atenuante del incidente que lo puso al borde de la muerte, no podía dejarle en esas circunstancias. Se había casado sin saber que estaba embarazada. Afirmo que de saberlo antes jamás hubiera llegado tan lejos con una boda.
Esos eran lo hecho o al menos el montaje que armo entre lágrimas de arrepentimiento, después de la ultima pregunta Liam se había acercado con su pequeño hijo en brazos para entregarse.
Las pocas reservas que quedaban se disolvieron ante la imagen de la pelirroja con su hijo en brazos, acunándolo y besando su frente. Afirmando al mundo que estaba agradecida de tener la oportunidad de ser madre a pesar de sus errores.
Hizo publico que por respeto a Harry el nombre del pequeño había sido cambiado de James a Matteo, legítimamente recocido como Miller.
Lentamente Ginny se dejo ver en sitios públicos, siempre con su hijo. Dando una imagen de madre dulce y abnegada.
El mundo mágico perdono el engaño al salvador del mundo demasiado rápido, incluso hubo quien se había pronunciado siempre en su favor, culpando a las circunstancias e incluso a Potter que aun sabiendo su grave estado había atado a una joven mujer a su lado de manera egoísta.
La pelirroja estaba bastante satisfecha, pero había algo que seguía amargando su existencia, quería a Draco de vuelta. De una forma retorcida y poco sana decía amarlo. Estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por recuperarlo incluso deshacerse del estorbo de Hermione y el hijo que esperaba. Liam lo sabia y lo usaría de la mejor manera para hacerse de una nueva presa.
El moreno no sabe bien que es lo que le llama la atención de Hermione, no es una belleza en el sentido estricto de la palabra. En su haber a tenido todo tipo de mujeres hermosas con cuerpos voluptuosos y rostros angelicales. Pero sin duda hay algo que lo atrae de la misma manera que una polilla a la luz.
Quiere tenerla, hacer que se doblegue a sus deseos para que pague la osadía de enfrentarle y negarse a sus deseos. Las condiciones que a puesto sobre su propio hijo lo enfurece, nadie nunca le había enfrentado, jamás le han negado algo que quiere y esta no será la primera vez.
Sabia ser paciente y no dejaba nada al azar. De la misma manera que había tenia de Ginny siendo prometida de Potter, de esa misma manera tendría a Hermione siendo esposa del estúpido de Malfoy.
Liam quería ver arder los ojos color miel de la castaña bajo un contexto diferente, mientras la tuviera desnuda y sudando bajo su cuerpo. Para entonces la haría tragar su altanería.
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Después de hacer varias paradas y comprobar que nadie los seguía, Neville se había atrevido a tocar el timbre de aquella casa. Fue una joven rubia quien le diera la bienvenida, pero unos pasos por detrás de ella pudieron ver a un moreno alto observándolo con desconfianza.
-Buen día. -Saludo el joven.
-Buen día. Puedo ayudarles en algo.
-Podemos ver a nuestro amigo. -Se adelanto a decir Luna a su lado.
-Déjalos pasar. -Pidió Zabini con amabilidad a su novia para que les permitiera entrar a su casa. -Los conozco lo suficientemente bien para saber que son inofensivos.
Neville no sabía si sentirse alagado u ofendido por el comentario.
Pronto se encontraron tocando a la puerta de la habitación donde se encontraba Harry en compañía de Pansy.
Cuando abrieron la puerta, el frio que salió de la habitación les golpeo el rostro. Se adentraron con rapidez los tres magos al notar que algo malo ocurría. Parkinson parecía dormir recostada al lado de Potter, tenia los labios amoratados y la piel de todo el cuerpo helada.
Fue Luna la primera en reaccionar.
-Expecto patronum. -Conjuro.
Humo plateado salió de la punta de su varita formando una pequeña liebre que se puso a dar saltos por toda la habitación antes de terminar recostada contra el pecho de Harry.
Pasaron apenas unos segundos cuando la temperatura comenzó a normalizarse y Pansy despertó de su sueño como si nada., solo sorprendida por la compañía.
-Alguna vez han intentado conjurar un patronus. -Pregunto la rubia de repente, dirigiéndose a los ex Slytherin. -Quizás no sepan, pero este hechizo es muy efectivo para mantener alejados a los dementores.
La liebre de Luna seguía descansando sobre el pecho de Potter, parecía como si durmiera sobre el. El pelinegro había recuperado algo de color en el rostro y su respiración se había hecho mas rítmica.
Neville la miro asombrada. Luna acababa de otórgales tiempo de gracias y posiblemente una oportunidad de salvar a Harry.
