Había sido tragada por la oscuridad. Intento con todas sus fuerzas abrir los ojos, pero sus parpados se sentían pesados como el plomo. Le llevo varios intentos abrirlos lo suficiente para que la luz se filtrara entre sus pestañas dejándola por unos segundos incapaz de ver nada.

Se sentía aturdida y el pánico comenzar a ser presente en su sistema cuando su vista se aclaro y no sabia donde se encontraba. Una habitación de blancas y desnudas paredes le dio la bienvenida, la luz que iluminaba el lugar era natural y entraba por un enorme ventanal. Seguramente las ventanas estaban corridas pues el viento que entraba hacia que las cortinas se agitaran.

Apoyándose en los codos se enderezo para ver con mas detenimiento a su alrededor. se encontraba sola, vestida con un camisón que no reconoció y cubierta con una colcha de un rosa pálido hasta por debajo del busto. Llevaba el cabello suelto por lo que sus rizos ingobernables yacían sobre los almohadones como una capa de hojas otoñales.

Podía percibir un tenue aroma a jazmines flotando en el ambiente y a lo lejos el canto de aves se colaba por la ventana abierta.

No le dolía el cuerpo, pero lo sentía extrañamente adormecido, como si hubiera dormido demasiado y sus articulaciones estuvieran agarrotadas por la falta de movimiento. Estiro su mano frente a sus ojos observando con detalle como si se mirase por primera vez.

Se enderezo lo suficiente hasta recargar la espalda en el cabezal de la cama. Fue en ese momento que noto que había un pequeño buro justo en el lateral donde descansaba una lampara, además de un portarretrato con una foto mágica. Aturdida y con el corazón martillando con fuerza sus costillas estiro su mano para tomarlo. Un ligero temblor se hizo presente en sus extremidades cuando logro tomarlo para acercarlo a sus ojos.

Aun le costaba trabajo enfocar la vista, parecía que una capa le impidiera ver con claridad. Parpadeo varias veces hasta que logro distinguir una figura sonriente en la fotografía. Era su hija en los jardines de Narcisa, se encontraba entre las rosas y sonreía radiante.

Seguía sin entender nada, fue cuando intento levantarse de la cama que retiro la colcha que cubría su cuerpo que se percato de su vientre hinchado de mas de 5 meses de embarazo.

-¿Qué…? -Intento preguntar, pero las palabras se atoraron en la garganta.

No sabe donde se encuentra o cuanto tiempo a pasado, dormida o inconsciente. Pero esta segura que por el volumen de su vientre debe de estar por el quinto o sexto mes.

Cerca del ventanal hay un tocador de madera blanca con un enorme espejo. Se levanta tomando como apoyo en uno de los postes de la cama. Camina lento, con miedo de caerse y poder lastimarse. Sus piernas tiemblan con cada paso, como si hubiera pasado demasiado tiempo sin moverlas.

Apenas llega se sienta en el banco frente al tocador. Lentamente levanta la vista para mirarse, se encuentra con sus ojos castaños con evidentes signos de preocupación. Hay algo distinto en su imagen, tiene el rostro mas redondo posiblemente por que ha ganado peso con el embarazo.

Su corazón late con fuerza en su pecho, se siente aturdida y confundida. Sus manos siguen temblando ligeramente e intenta calmarse para pensar con claridad. Aspira lentamente antes de exhalar el aire con la misma lentitud, quiere recobrar la cordura, por lo que se obliga a hacer un ejercicio mental que hace muchos años no pone en práctica.

Durante su exilio en busca de los Horrocruxes cuando se encontraba en los peores momentos, muchas cosas perdían sentido y el miedo era tal que durante las noches no conciliaba dormir, empapaba la almohada con sus lagrimas al borde de un ataque de pánico. Entonces intentaba tranquilizar su mente y espíritu recordando cosas simples.

-Soy Hermione Granger… Granger no… -Se corrió mentalmente. -Hermione Malfoy. -Repitió resuelta.

Volvió a llenar sus pulmones de aire antes de soltarlo poco a poco.

-Tengo 24 años, soy una bruja, mis padres son Margaret y Frank Granger.

Cerro lo ojos por un instante, trataba que al recordar cosas sencillas le ayudara a que su proceso mental se activara y llegara al punto donde se quedó.

-Soy esposa de Draco Malfoy, mi hija se llama Destiny y estoy embarazada.

Sus ojos se abrieron de repente desmesuradamente.

-Rodolphus Lestranger quiere quitarme a mi hija.

Los recuerdos se agolparon en su cabeza tan repentinamente que la hicieron temblar. Agradecía estar sentada en aquel banco, estaba segura que de no ser asi las piernas le abrían fallado en ese momento.

Ahí estaban las imágenes en su mente. Lestranger entrando a la habitación de Destiny. Su hija no estaba por lo que su único pensamiento en ese momento era sacar a ese hombre como diera lugar antes de que Tiny estuviera de vuelta. No permitiría que tocara ni siquiera uno de sus cabellos.

Tenia miedo, estaba realmente aterrada, sin embargo, sobre todo ese terror que estaba experimentando ante la mirada cruel de Lestranger, pudo sentir un pequeño dolor contra su pecho antes de que su miedo mutara en algo mucho más peligroso.

Aun llevaba la muñeca preferida de Destiny, la aprisionaba con fuerza entre sus brazos. Acunándola en su pecho como si representara a su pequeña.

Había levantado su varita con toda la intención de matarlo.

Con la plena conciencia de ese ultimo recuerdo, levanto el rostro para mirar de nuevo su imagen reflejada en el espejo, pero lejos de encontrarse a si misma, encontró el rostro de Bellatrix Lestranger sonriéndole de manera desquiciada, saludándole con la mano.

Eso fue suficiente para hacerla despertar sobresaltada. Asustada miro a su alrededor dándose cuenta de que no estaba sola, Draco estaba a su lado cuidándola e intentaba calmarla.

-Estas bien, todo esta bien. -Le dijo con cautela, tomándola con cuidado entre sus brazos para reconfortarla de la pesadilla que evidentemente había tenido.

Hermione aun respiraba agitada, las palabras tranquilizantes de su marido llegaban aun lejanas cuando instintivamente llevo las manos a su vientre y se encontró que aun no estaba tan crecido como en su sueño, eso la hizo recobrar un poco la compostura. Pero de inmediato volvió a intentar levantarse de la cama.

-Destiny…

-Está bien, ya reacciono y en estos momentos descansa en otra habitación, está bajo el cuidado de mí madre. -La ataja Draco, tomándola suavemente de los brazos la hizo que se recostara nuevamente.

-Pero Lestranger está aquí. -Dijo, alarmada apoyándose en sus codos y antebrazos se impulso para quedar sentada contra la cabecera de la cama.

-¿No recuerdas que paso? -Pregunto con intriga.

Hermione aun sin comprender se limito a mover la cabeza de manera negativa.

-Lograste desarmarlo, esta bajo custodia en este momento. Estaba inconsciente cuando llegaron los Aurores, alertados por la seguridad del hospital.

Entonces todo fue claro, al menos una buena parte de lo ocurrido. Hermione no entendía por que Lestranger había dudado en atacarla. Aun recordaba la mirada puesta sobre ella, sus terribles ojos parecían sorprendidos como si intentara reconocerla.

Fue fácil desarmarlo, lo que no había esperado fue el enorme trabajo que represento no matarlo en ese momento.

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Draco se encontraba de vuelta en la casa de Nott cuando recibió el aviso de que Destiny se encontraba mal y estaba siendo atendida en San Mungo. Había tardado mucho en enterarse debido a que buena parte del día lo había pasado al cuidado de Potter. Como parte de las medidas de protección el lugar era incontable e indetectable por lo cual las lechuzas nunca lo encontrarían.

Fue una gran sorpresa llegar aquella mañana temprano a hacerle una visita de reconocimiento a Harry, que se encontró con Luna Lovegood arrellanada en un sofá ratonera frente a la ventana, mientras una liebre plateada descansaba sobre el pecho del inconsciente pelinegro.

-Hola Malfoy. -Saludo desde su sitio cuando noto la presencia del rubio.

-Lovegood. -Contesto a manera de saludo, un tanto sorprendido, no por su presencia sino por el patronus corpóreo que tenia convocada sobre el cuerpo de Potter.

-No te preocupes, es comprensible que no recordaras que el patronus aleja a los dementores. Eran pocos los alumnos que podian convocarlos en el colegio después de la guerra. No había muchos recuerdos felices en aquel entonces.

Por primera vez Draco miro a Luna como verdaderamente era, sorprendido por su capacidad de deducción incluso sospechaba que tuviera algún dote especial para la adivinación. De que otra manera podía justificar que la rubia fuera siempre tan acertada en sus observaciones. Como podría saber lo estúpido que se sentía en ese momento para no haber pensado en que si bien un patronus no podría curar realmente a Potter, era más que probable que le ayudara a remitir los síntomas causados por la maldición que recibió.

-Pansy y Zabini han estado practicando, sus patronus aun nos débiles pero poco a poco van tomando forma. Creo que también es un buen momento para que lo intentes, ahora ya tienes muchos momentos felices que puedes utilizar ¿No te da curiosidad?

-No había pensado en ello. -Contesto sincerándose consigo mismo.

Jamás se había planteado realizar el hechizo, como bien decía Luna, en el pasado no había tenido muchos recuerdos felices. La guerra se encargo de amargarle la existencia, además que nunca lo había considerado algo necesario hasta que se encontró de frente con los dementores atacando Hogwarts. De no ser por la protección de los profesores y de otros alumnos el desenlace había sido fatal.

-Creo que este es un buen momento para que aprendas. -dijo sonriendo mientras la liebre comenzaba a brincar de un lado a otro alrededor de la cama.

Malfoy no dijo nada, se limito a sonreír como respuesta mientras se acercaba a revisar a Potter.

El semblante del joven había mejorado notablemente. Aún seguía inconsciente pero su rostro había adquirido un poco de color y las oscuras ojeras bajo sus ojos se habían atenuado bastante. Por los monitores pudo comprobar que sus pulsaciones eran fuertes y contantes, también su respiración se había regulado lo suficiente para no necesitar ayuda de un respirador.

-Quizás en pocos días este lo suficientemente fuerte. -El comentario de la rubia había logrado sobresaltarlo, no había notado que había dejado su lugar en el sofá y se encontraba ya a su lado.

-¿Suficientemente fuerte para qué? -Cuestiono con cierta molestia.

-Para que intentes salvarlo.

-No sé si lograra resistir el proceso.

-Puede ser que no lo logre. -Admitió la rubia. -Puede ser que no resista, pero Harry a luchado mucho por sobrevivir para dejarse morir y tú has luchado mucho para demostrar a los demás que has cambiado como para que renuncies sin al menos intentarlo.

-No se trata de renunciar, tengo mucho que perder si muere.

-También tienes mucho por ganar, ya sea que lo logre o no. Cuando te des cuenta de que esto no lo haces solo por que te sientes en deuda con Hermione, entonces entenderás muchas cosas.

Malfoy quería preguntarle a que se refería, pero la llegada de Nott corto el tren de pensamientos cuando incluso antes de saludarle se había acercado a Luna para besarla en los labios. Incomodo había centrado de nuevo su atención en el enfermo.

Bajo la sabana que lo cubría hasta la cintura y desabotono el pijama que llevaba para descubrir su pecho. La piel se encontraba morada como si le hubieran golpeado con fuerza sobre el corazón, la palidez extrema del resto de su pecho no hacia mas que acentuar la oscuridad y hacia que se notaran las venas bajo la piel con claridad.

Llevaba un pequeño maletín que abrió con habilidad para sacar algunos frascos y un tarro con bordes redondos de color marrón, del cual saco un ungüento del mismo color que unto en pequeños círculos hasta cubrir completamente la piel lastimada.

En un extremo de la habitación había una mesa con un pequeño mortero y decenas de frascos de diferentes formas y tamaños acomodados meticulosamente. Camino hasta ahí para dejar algunos frascos nuevos y comenzó a hacer una pasta de color verde machacando algunas hojas que había dejado en remojo desde la noche anterior.

Los movimientos de sus manos eran metódico y fluidos. Era sumamente hábil, sabía exactamente como mezclar cada ingrediente para obtener el resultado óptimo. Muchas de las pociones con las que trabajaba actualmente eran completamente de su invención en camino de ser patentadas. Potter no era el único beneficiado de sus descubrimientos a esas alturas la empresa de Malfoy suministraba de pociones, brebajes, ungüentos y medicamentos al sector de salud mágico, pero también algunos de sus productos eran comercializados entre los muglees.

Cuando termino de preparar la pasta en la que trabajaba, el ungüento que había colocado previamente sobre Potter había sido absorbido por completo haciendo que la piel morada recobrara su color habitual. Coloco con cuidado el preparado, extendiendo la pasta lentamente hasta cubrir desde la clavícula hasta las costillas, terminado el proceso puso un paño limpio antes de cerrarle el pijama y cubrirlo de nuevo con la sabana.

Se encontraba terminando de limpiar sus utensilios cuando fue derribado por algo parecido a un perro pequeño que paso entre sus pies.

-¡Que demonios! -Exclamo molesto levantándose como pudo del piso.

-¡Lo siento! -Se disculpo su amigo sin lamentarlo verdaderamente. Su sonrisa le delataba completamente.

Cuando Draco vio detenidamente quien había sido el causante de su caída, se dio cuenta que no se era ningún perro, sino un pequeño zorro plateado que correteaba a la pequeña liebre que había invocado Luna.

El patronus que Nott acababa de invocar tomo la forma de un zorro, no era una figura tan nítida como la de Luna, sin embargo, para ser su primer intento resultaba un gran logro. El patronus lejos de mostrarse agresivo con el de Luna, por su naturaleza predadora se mostraba jugueton. De un salto había terminado arriba de la cama, echarse a un lado de la liebre que había recobrado su lugar sobre el pecho de Potter.

Draco había estado tentado a preguntarle a su amigo que ocurría entre el y Luna, pero a decir verdad no vio la necesidad, pues se notaba a leguas que estaban juntos y Theo se veía feliz. Ellos que no eran de muchas expresiones o de perder las formas no necesitaban de muchas explicaciones para lo evidente.

El brillo en sus ojos y la sonrisa satisfecha en sus labios decían mucho mas que las palabras. Malfoy suspiro con cierta resignación, pensando en que lo partiera un rayo si alguna vez en el pasado se había planteado que un par de Slytherin como ellos serian capaces de descubrir los verdaderos placeres del amor autentico.

Amor, pensó para si mismo. Eso era precisamente lo que sentía por su mujer. Hermione había trastocado su vida de muchas maneras, hasta hacerse un sitio en su existencia, pero, sobre todo, ganándose un lugar en su corazón.

Siendo el hombre que era ahora, podía admitir por fin sin vergüenza o miedo que la amaba.

Cuando bien entrada la tarde llego a la casa de Nott, se encontró con la mala noticia de que Destiny había enfermado y que se encontraba inconsciente en San Mungo. Ya había pasado un día casi completo del suceso.

Maldijo en voz alta antes de desaparecer para ir al lugar. Apenas llego se llevo varias sorpresas, para empezar Lestranger se había presentado en el hospital con todas las intenciones de llevarse a la niña. Nadie se explicaba cómo se había enterado aquel despreciable hombre tan pronto de que Destiny se encontraba internada, lo que era cierto es que no pensaba marcharse del lugar sin ella.

Había dejado inconscientes a base de maldiciones a los guardias ante la mirada aterrada de un par de enfermeras que no dudaron en darle la información sobre la habitación que ocupaba la niña Malfoy.

Que paso después era una incógnita. Cuando los Aurores llegaron se encontraron con el cuerpo de Lestranger a mitad del pasillo, después de haber sido expulsado aparentemente por un hechizo de defensa de la Sra Malfoy. El hombre estaba completamente noqueado por los residuos de magia que se encontraron en el lugar no lanzo ningún hechizo o maldición para atacar a Hermione, ni siquiera se defendió.

El cuerpo de Aurores sabían perfectamente que es una mujer sumamente diestra y capaz en combate, por lo que no dudaban de desempeño, lo que les causaba intriga es que con los antecedentes de Rodolphus, este no hubiera intentado matarla o torturarla al encontrarla sola y desprevenida.

Según le informaron a Malfoy, su esposa se había desvanecido minutos después. Aparentemente agotada por el suceso. Lo que no le parecía una coincidencia en lo más mínimo es que en cuanto Hermione perdió el conocimiento Destiny salió de su letargo como si nada hubiera ocurrido.

Los dignos vitales de la niña eran completamente normales, no había ningún signo fuera de lo común que indicara que había estado inconsciente, incluso la temperatura corporal se había normalizado.

Draco no podía quitarse la sensación de que algo estaba ocurriendo frente a sus ojos y que no era capaz de verlo.

Desde entonces se había apoltronado a un lado de la cama de su mujer para velar sus sueños. Según los Medimagos todo se encontraba bien, el desmayo fue achacado a los síntomas normales de su embarazo sumados al golpe de adrenalina y el agotamiento posterior al enfrentamiento que tuvo con el ex mortifago.

Poco antes de que Hermione despertara sobresaltaba había escuchado como mencionaba el nombre de Bellatrix poco antes abrir los ojos. En ese momento pensó que se debía a los malos recuerdos que había traído consigo la presencia de Lestranger, aunque no está completamente seguro.

Le pareció curioso que la muñeca de Tiny se encontrara a un lado de Hermione y no en la cama donde seguía recuperándose de manera satisfactoria su hija. Cuando iba a comentar algo al respecto, tocaron a la puerta.

-Adelante. -Concedió, sin soltar la mano de Hermione.

Al abrir la puerta entro una de las enfermeras.

-Le envían este presente a la Sra Malfoy.

La mujer llevaba en sus manos un enorme ramo de rosas rojas.

-¿Quién lo envía? -Pregunto con cierto disgusto.

-No lo se señor. -Se limito a contesta después de acomodar el arreglo en una mesa se retiro con discreción.

-Debe de ser de los chicos.

-Dudo mucho eso. -Se levanto para acercarse con cautela a las flores.

Encontró con facilidad la tarjeta. Después de verificar que no hubiera nada raro se la entrego con cierta reticencia a Hermione.

Apenas leyó la nota, la castaña abrió los ojos con sorpresa.

-¿Qué las manda? -Volvió a preguntar en tono molesto, tomando la nota que le tendió, sin contestar.

Fue leer la nota y un segundo después la incendiaba en un simple hechizo, antes de tomar el arreglo y lanzarlo por la ventana.

-Cálmate Draco. -Suplico.

-¡Que me calme! ¿Sabes lo que significa que alguien como él te mande flores? -Exaltado comenzó a dar vuelta por la habitación.

Los celos se agitaban en su interior, llenándolo de rabia y desconfianza.

-El puede querer lo que se le de la gana a mi no me importa. -Dijo Hermione con calma. -Ven aquí. -Pidió tranquilamente palmeando con suavidad a un lado de la cama.

Todavía molesto obedeció.

-Liam Miller solo desea molestar, no le des el gusto de que te afecte.

-Si el se atreve a acercarte a ti, si vuelve a lastimarte, yo soy capaz de… -Hermione le impidió hablar poniendo con delicadeza uno de sus dedos sobre sus labios.

-Se que cuidaras de mi y de nuestro bebe, nada pasara. -Dijo con convicción.

Por momentos, teniendo a Draco a su lado, Hermione olvidaba todo. Admirando el gris de sus ojos, sintiendo el toque de sus manos, todo el asunto del anillo y sus efectos dejaba de tener sentido.

Estando a su lado, podía sentir como sus sentimientos seguían fluyendo de manera natural e intensa, sin importar que ya no portara el anillo, seguía sintiendo la necesidad de que tocarlo y de que la tocara, deseaba sus besos, su cuerpo, su calor, pero, sobre todo, también podía sentir y ver el deseo que nacía de Draco y eso la satisfacía.

Sabía que en algún momento tendría que contarle del anillo y temía por las consecuencias que esto traería no solo para la pequeña familia que estaban formando, sino por que ese nuevo golpe terminaría de fracturar la relaciona de por si frágil que mantenía con Lucius.

Suspiro antes de recibir un tierno beso de su marido, deseando con todo su corazón que con Lestranger tras las rejas todo comenzara a solucionarse. Con la captura de Lestranger había nuevas esperanzas para que Harry se recuperara y quería confiar que de alguna manera podría lograr que sus amigos aceptaras que sin importar como empezó su relación con Malfoy, ahora lo amaba y deseaba permanecer a su lado.

En esos momentos lo que menos le importaba es que Liam Miller estuviera interesado en ella al punto de mandarle flores con segundas o terceras intenciones.

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