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"… Siempre, podían pasar mil años y el calor de ese amor que me hizo renacer y me lleno de agonía permanente sigue latiendo en mi interior. El amor que sentí por ella nunca podrá extinguirse, será la llama roja del color de sus cabellos que siempre, siempre arda.
No importo el tiempo, la distancia y que su corazón le perteneciera a otro. No importo verla ser esposa y convertirse en madre. No importo sentir su cuerpo inerte entre mis brazos, sentir su frialdad y sus ojos verdes sin brillo.
Aun ahora en el ocaso de mi vida, cuando nada tengo mas que unos pocos recuerdos y el compromiso ferviente de mantener con vida a su hijo, un niño que detesto por lo que representa su vida, se ha atrevido a mirarme a los ojos con sorpresa, teniendo el descaro de preguntar,
¿Después de tanto tiempo?
He querido reírme de pura frustración y desencanto mientras sostengo la mirada azul de Albus, antes de darle una respuesta que para mi a sido por mas de 17 años una realidad
Siempre…"
Severus Snape.
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Draco pensaba en aquella entrada en el diario de su padrino que había releído últimamente con frecuencia. La primera vez que se había topado con esa confesión tan intensa de un amor tan profundo, profesado por quien aparentaba no tener sentimientos le sorprendió sobre manera y creo tal confusión e incomodidad interna que habia cerrado el libro, tratando con ello aplacar los latidos de su corazón.
En aquel entonces se había dicho que el amor para el no existía y jamás lo haría, era así una debilidad que nunca podría permitirse. Que ingenuo fue y que tan inesperadamente tuvo que tragarse sus palabras.
A esas alturas de su vida tenia que admitir que quiso mucho a Ginny y que a sido capaz por primera vez de amar a una sola mujer, Hermione.
Esperaba jamás estar en la misma tesitura que su padrino, aunque estaba seguro de que si le hacían a el esa misma en unos años, el quería poder responder lo mismo que Snape. Siempre.
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La tensión en todo su cuerpo es evidente. Siente la tirantez en los músculos de sus hombros y espalda, sabia que ese momento tendría que llegar, después de que le avisaron que logro despertar. Sin duda, espero internamente no enfrentarlo de nuevo.
No le temía, por el puede pensar lo que se le pegue la gana sobre su persona y seguir actuando como el remedo de héroe con complejos de salvador del mundo, sin embargo, otra historia distinta es lo que ocurrirá cuando Hermione este frente a su verdadero amor.
La congoja le estrujaba el corazón, ese órgano rojo y palpitante alojado en su pecho se contraía ante la idea de que Potter lograra convencerla de que lo dejara antes de tiempo. Que sus promesas de amor la alejaran de su lado demasiado pronto.
No soportaría perderla. Ni siquiera se siente capaz de imaginar lo que pasaría si Hermione decide dejarle para ir en busca de su verdadero amor. No es ningún idiota romántico, sabe que su relación tiene fecha de caducidad, hay un contrato de por medio, la conciencia de ello no lo hace menos duro, pero la realidad de que puede tener el cuerpo de Granger, pero no su alma o corazón, le atormenta.
Avanza paso a paso con pesadez como si se acercara a su propia ejecución y no a una consulta médica, para evaluar salvar la vida de una persona cualquiera.
El hombre que lo espera tras la puerta representa todo lo que odia, es quien puede quitarle lo mas grande que tiene. Tal vez sea una ilusión estúpida, pero con un hijo en camino esperaba que sus posibilidades de seguir con su mujer cuando el contrato terminara fueran mas altas.
Aprieta con demasiada fuerza el pomo de la puerta con impotencia. Su rostro no muestra la batalla interna que esta librando, el gris de sus ojos es tormentos mas sus facciones han sido trabajadas lo suficiente para no traslucir su agonía.
Entra sin avisar, ni siquiera lo mira. Camina con paso seguro hasta la mesa de trabajo donde tiene todas las pociones y medicinas con las que trabaja. Acomoda de manera meticulosa los nuevos viales que a preparado.
Pansy no se a retirado de su lado. A tenido la precaución de darle espacio. Mira con aparente tranquilidad por la ventana. La conoce lo suficiente para saber que esa calma es solo aparente, siente su mirar seguir cada uno de sus movimientos, al contrario de Potter que a optado a ignorar su presencia por completo.
El ambiente es denso, tanto que resulta asfixiante para todos. Hasta que es roto repentinamente por la entrada de alguien mas.
Una figura plateada parece danzar por el piso, antes de dar un gran salto a la cama en la que descansa Potter.
El pelinegro sonríe por primera vez ante la presencia de ese amigo peculiar que le esta concediendo tiempo ante algo que posiblemente será inevitable.
Luna no saludo en voz alta, solo hizo un gracioso movimiento de cabeza para llamar a su liebre y sonrió.
Un poco de la tensión acumulada se disolvió como por arte de magia.
-Draco, cuando termine con Harry deberías pasar con Ariana, tiene miedo de terminar siendo un Inferi.
Soltó como si nada, para pasmo de todos, especialmente del rubio que incluso dejo de mover las manos.
-¿Que? -Preguntaron al mismo tiempo Malfoy, Potter y Pansy.
-Eso. Creo que los ha escuchado hablar a Blaise y a Draco sobre las consecuencias de intentar salvarle.
-No va a ocurrir tal cosa. -Se limito a decir el rubio en cuanto fue capaz de recuperar el habla.
-Eso mismo le dije. Aun así, no estaría de mas que hablaras con ella, se que tiene algunas ideas rondando por su cabeza que posiblemente causaran problemas.
-En cuanto termine aquí pasare con ella.
Continúo mezclando sustancias en un mortero, para terminar de preparar la pasta que requería para hacer la curación a Potter.
-Ve con ella, puedo esperar. -Soltó con frialdad y cierta rabia.
Draco hizo como si no le escuchara, siguió con su labor sin reaccionar a sus palabras.
-¡He dicho que vayas con ella! -Grito.
Siguió inmutable, sin mostrar ningún tipo de animosidad a pesar del tono.
-No soy tu elfo doméstico, Potter. -Siseo después de un momento. -No olvides que si estoy aquí no es por ti. Así que cierra la puta boca antes de que te hechice.
-¡Lárgate Malfoy! No necesito nada de ti. -Grito violento, apretando los puños con fuerza hasta que sus nudillos se tornaron blancos.
Solo entonces giro lentamente para enfrentar al pelinegro que no se amilano a pesar de su debilidad.
-Me necesitas para seguir respirando, para no terminar siendo alimento de dementores. Tu vida esta literalmente en mis manos. -Dijo con una sonrisa despectiva.
-Draco, por favor. -Suplico una llorosa morena.
-Dice la verdad. -contesto con simpleza Luna, haciendo que tres pares de ojos la miraran con pasmo. -Necesitas de su ayuda no solo para sobrevivir, sin el estas condenado a perder tu alma. Morir no es lo peor que puede ocurrirte.
Pansy hipo con fuerza, intentando que las lagrimas no escurrieran por sus mejillas.
Potter la miro con cierto resentimiento, pero a pesar de su mirada decepcionada Luna no cambio en lo más mínimo su postura.
Deseando salir lo mas pronto posible de ese insoportable lugar, Draco continúo haciendo su preparado. Luna se había adelantado, descubrió el pecho de Harry como si fuera lo mas normal del mundo, dejando a la vista la piel ennegrecida de su pecho, se podía notar que nuevamente tenia oscurecida la zona sobre el corazón.
Harry giro el rostro para fijar su vista en Pansy que se había puesto del lado contrario de la cama, para tomar su mano. Trato de no prestar atención a Malfoy, concentrando todos sus sentidos en la morena, apretó con fuerza la mano que le ofrecían para contener la rabia que le estaba inundando al tener tan cerca a su enemigo.
Realizo la curación lo más rápido que pudo, su expresión seguía indescifrable e internamente agradecía la presencia no solo de Pansy, sino de Luna. Presentía que de no ser por la intervención de ambas terminaría estrangulando a Potter con sus propias manos.
Cuando termino de limpiar sus instrumentos y guardar en frascos el resto de las pociones que empleo, se dirigió hacia la puerta con paso seguro.
Se detuvo un instante en el umbral de la puerta, sin soltar el pomo que tenía apretado con fuerza.
-No me agradas, no me importa si vives, mueres o te conviertes en un maldito dementor. Únicamente por ahorrarle a mi mujer la amargura de lidiar con tu existencia sombría es que estoy aquí. Pero si te atreves a lastimarla de nuevo por tu estupidez, si por tu causa vuelve a llorar por que eres un malnacido egoísta que solo es capaz de regodearse de sus penas para inspirar lastima, entonces el menor de tus problemas será morir, te lo prometo. -Dicho eso salió dando un portazo.
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Ernest Willow, Auror de 52 años, mestizo, fue asesinado a sangre fría por Bellatrix Lestranger después de ser torturado por una semana completa en los sótanos de Malfoy Manor. Su muerte fue uno de los cientos de pérdidas de la resistencia cuando el innombrable se alzo corrompiendo el Ministerio de Magia.
Su cuerpo nunca fue encontrado y aunque su muerte fue una de tantas, no fue cualquiera. Una de las razones por las que sus restos no fueron encontrados fue por que Bella tomo las precauciones necesarias para que nadie sospechara el hechizo conjurado unos segundos después de su muerte.
No fue algo sencillo, se tratada de una magia negra demasiado antigua y peligrosa, tan poco conocida y temida que la mayoría prefería negar su existencia.
Fue gracias a su Lord que aprendió a conjurarlo y lo uso teniendo una muy buena razón. Deseaba ser inmortar como su amo, para servirle y adorarle hasta la demencia.
Los riesgos de morir eran demasiado elevados por los que el señor oscuro le pidió algo que no podría pedirle a nadie más. El alma de Voldemort había sido fragmentada en tantas partes que dividirla de nuevo le traería muchas más secuelas que un rostro desfigurado y la perdida de una humanidad que ya no poseía. Fue entonces que se aventuro a tomar medidas mucho más extremas.
La concepción de un vástago no había sido casualidad, ni cosas del azar. Fue un acto premeditado que orquestaría la ejecución de un plan a largo plazo que lo traería de nuevo a la vida en caso de perecer en la guerra.
De alguna manera representaba su salvo conducto, el tener un descendiente le aseguraba que habría alguien con su sangre corriendo por sus venas. Seria carne de su carne y sangre de su sangre, traerlo a la vida a través de el seria sencillo.
Con el nacimiento de Destiny, provoco que reajustara sus planes. Había esperado un hijo varón, su soberbia le impidió contemplar el caso de que fuera una niña. Sin mas tiempo, no le quedo mas remedio que enseñar a Bellatrix el hechizo para crear un Horrocrux. Seria parte de su alma la que descansaría en la muñeca que más tarde el mismo le entregaría a la mujer que estaría a cargo del cuidado de su hija.
El Horrocrux tenia un fragmento del alma de Bellatrix lestranger, pero también un fragmento de hueso de la muñeca derecha de Voldermort que el mismo había extraído. Magia muy oscura y antigua fue convocada en la creación de esa muñeca de porcelana.
Seria la sangre de Destiny quien despertaría el alma oculta en Isabella. Con los años cada cierto tiempo el hueso del Lord, que se alojaba en su interior pinchaba el pecho de la niña para mantener fuerte el alma de Bella hasta encontrar el momento mas propicio de encontrar un cuerpo apto para apoderarse de este.
A partir de que el alma de Bellatrix despertara por completo, se iniciaría la búsqueda de un cuerpo nuevo para ella, de no encontrarlo seria la misma Destiny quien le daría el cuerpo a su madre, sin importar que su propia alma fuera desterrada para siempre.
Bella no tenía ningún reparo en hacerse con el cuerpo de su propia hija, esa era la razón por la que habia cuidado de ella durante todos esos años, sin embargo, sus planes cambiaron cuando se encontró con otra posibilidad mucho mas tentadora.
Tenia la oportunidad de poseer el cuerpo de una poderosa bruja, que encima de todo estaba en cinta, por lo que podía utilizar a ese pequeño ser para que su Lord Oscuro regresara de las tinieblas.
"…Sangre de mi sangre, sangre de un portador y un nacimiento, traerán de vuelta a Lord Voldemort, mi señor…"
