Garrick Ollivander, revoluciono en su tiempo al mundo mágico, sus innovadoras combinaciones para la creación de sus varitas las hacia únicas y poderosa. Magos de todo el mundo viajaban a Londres para comprar sus creaciones.

Sus investigaciones y experimentos lo llevaron a crear varitas estables, con mayor poder que las de sus competidores. Los materiales empleados eran tan variados que daban a cada varita cualidades particulares.

Antes de quedarse con el negocio familiar en la creación de varitas, se solían usar materiales para el centro de las varitas, algo a los que los magos y brujas le tenían apego, o tenían una fe ciega en ellos, sin considerar realmente las cualidades que pudiera adquirir al unirse con la madera indicada.

El mago habia marcado un antes y un después en la creación de varitas. Perfeccionando el arte a tal punto que comprarle varitas era casi el acto solemne para los pequeños que comenzaban a incursionar en el manejo adecuado de la magia.

Fue precisamente su gran talento, además de toda la información a la que había tenido acceso en sus investigaciones y múltiples proyectos a lo largo de su vida, que se volvió un mago de mucho interés para el innombrable.

Cuando fue secuestrado, lo mantuvieron cautivo en los sótanos de la Mansión Malfoy. Muchos de sus secretos mejor guardados fueron arrebatados a base de torturas.

El Wandlore es el estudio de las varitas, aunque algunos lo llaman simplemente, Varitologia. Esta es una clase especifica de la magia refiera a la historia y a las propiedades mágicas de las varitas. Ollivander solía decir que es una "compleja y misteriosa rama de la magia".

"Para que una varita funcione el mago debe ganarse la lealtad de esta, de otra manera resultara inservible"

Pronto el Lord oscuro había comprobado por el mismo que tan cierto era esas declaraciones. La varita de Lucius no funcionaba bajo su mando. Durante un duelo podía ganarse la lealtad de la varita del mago vencido, sin embargo, siempre existe la posibilidad que exista una gran afinidad entre la varita y su dueño original que ocasionara que no funcione tan bien como podría hacerlo.

"La varita escoge al mago."

La idea de que una varita escoge al mago es parte de wandlore, como la idea de que puede cambiar de mago si este es capaz de ganar su lealtad. No podía ser de otra manera, la varita correcta en manos del mago indicado.

"Solo muerte puede traer codiciar la varita del sauco, pocos serán capaces de no sucumbir al poder."

Cada varita posee un carácter único que la distingue, que debe emparejar al mago, pues el mago no puede realizar magia si está en conflicto los caracteres suyos y los de su varita.

Al principio se había resistido a hablar, pero después de una extendida sesión de cruciatus perdió completamente la cabeza. Contesto todo cuanto le preguntaron, hablaba por horas hasta que quedaba inconsciente, incluso no estaba seguro de que aún se encontraran presentes sus captores, simplemente hablaba de todo lo que sabia sobre varitas con tal de no sufrir de nuevo en carne propia una de las maldiciones asesinas.

En los interrogatorios siempre estaban las mismas 3 personas. Actualmente dos de ellas estaban muertas, pero había una que escucho con mucho interés todo cuanto conto el viejo Ollivander sobre varitas.

La información era sumamente valiosa, cualquiera de los competidores de Ollivander mataría por tenerla, para así lograr tener al menos la mitad de la fama y fortuna que le había sonreído al mago a lo largo de su vida.

Hablo del proceso para crear una varita, paso a paso. La manera adecuada de acoplar las cualidades de la madera con lo que sería el núcleo de la misma en las varitas modernas, sin embargo, llego a hablar de las primeras varitas. De la manera rudimentaria de crearlas a partir de casi cualquier cosa.

Una historia en particular le pareció fascinante a Lestrasger. Un mago aparentemente inestable mentalmente había extraído mediante una maldición uno de los huesos de su propia mano, el cubito para ser exactos. Esto con la final de confeccionar una varita única en su especie. La historia en si era bastante escalofriantes tomando en cuenta las maldiciones empleadas para cumplir su objetivo.

A pesar de los pronósticos había sido un éxito, no solo logro crear una varita funcional, sino además era capaz de recolocar el hueso en su brazo izquierdo para que pasara inadvertida. Se le había perdido la pista al mago para saber en qué había terminado su creación o si el resto de su vida utilizo la varita de su propio hueso.

Rodolphus Lestranger en su último escape medito sobre el asunto, no estaba dispuesto a soportar el encierro de nuevo o en peor de los casos ser sometido al beso del dementor. Para lograrlo debía perder la vulnerabilidad que representaba quedarse sin varita.

Había escapado por un golpe de suerte, haciéndose con la varita del inepto Auror que ayudaba en su traslado. No perdió oportunidad de maldecir a Potter, era una manera de cobrar parte de su venganza.

La varita robada respondía bastante bien bajos su mandato. No hubiera sido difícil seguir empleándola hasta hacerse con una propia, pero fue justo las reflexiones que lo llevaron a pensar en una nueva varita, lo que trajo a su mente el recuerdo de Ollivander, ¿Podría el crear su propia varita? Pero no seria cualquiera, la finalidad era que fuera no solo excepcional, sino que además pasara desapercibida, que pudiera traerla consigo en todo momento y nadie notara su existencia.

Para poner en marcha su plan había secuestrado a un viejo mago americano con el mismo oficio que Ollivander. Quizá no era tan bueno como la primera opción, pero si lo suficientemente útil para crear un articulo único, su propia varita de hueso humano. Sintiéndose osado le pidió que el núcleo de la varita que confeccionaba a partir del cubito de su mano izquierda fuera el mismo que el de la varita del sauco, cabello de Thestral. Deseaba garantiza que fuera además de única, mucho más poderosa que cualquiera.

La primera vez que la tomo entre sus manos, para admirar su fría belleza fue como renacer. Una sensación indescriptible le erizo todos los bellos de la piel. Era la indicada, podía sentir la magia correr por sus venas, canalizan y transmutando su poder atreves del hueso.

Asesino por supuesto al creador de la varita, quien era el único en saber de su existencia, no dejaría cabos sueltos, además su muerte significaba la oportunidad de fragmentar su alma para crear su primer intento para garantizar su regreso en caso de fracasar.

El siguiente paso fue lograr integrar la varita de nuevo a su brazo izquierdo. Un par de maldiciones lograron que la piel de su muñeca se abriera para darle paso al hueso para recolocarse.

Durante todo ese tiempo no la había sacado de nuevo, dependía de la varita robada completamente, a la espera del momento justo para emplear la nueva. Cuando fue capturado lo despojaron de la varita, mas nunca notaron aquella que se alojaba dentro de su brazo.

El momento que esperaba estaba por llegar, encarcelado como estada, en un área aislada solo esperaba la oportunidad de escapar de nuevo, aunque ese era solo el primer paso para lograr sus planes. Mismos que habían cambiado cuando pudo comprobar que algo del alma de Bellatrix se alojaba en el interior de la sangre sucia.

La codicia brillo en sus ojos al constatar que su esposa se encontraba en aquel cuerpo joven, su sangre entonces ya no importaba mientras la esencia pura de una Black estuviera presente. Hubiera sido estúpido en ese momento descubrir su varita para realizar el hechizo que puso en evidencia a Bella, por esa misma razón se abstuvo de emplearla, se limito a realizar magia sin varita aun aguardando para tener la oportunidad de traerla de vuelta a el, junto con su hijastra.

Ahora solo esperaba, un tiempo que estaba por llegar. Los días corrían y su ejecución estaba a la vuelta de la esquina. Pobres estúpidos todos aquellos que creían que serían capaces de matarle.

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Apenas unos minutos atrás Pansy se retiró de la habitación con cierta resistencia. Le costo mucho trabajo soltar la mano de Harry y caminar hacia la salida, mas aun al saber que la platica que tendría no seria para nada agradable. Antes de cerrar la puerta lanzo una mirada de advertencia que comprendido al instante Draco. No eran necesarias las palabras para tener claro la amenaza no dicha en voz alta.

El silencio se prolongó unos minutos más. Malfoy seguía de pie cerca de la puerta hasta que comenzó a caminar hacia la ventana que estaba a pocos pasos de la cama de Potter. La incomodidad era evidente, así como la mirada asesina que el pelinegro le lanzaba a quien le había salvado la vida.

-Si esperas que te agradezca, estas perdiendo tu tiempo.

La declaración le causo cierta gracia, si no estuviera tan cabreado con el imbécil, incluso se habría reído. Conteniendo de nuevo la ira se acerca hasta estar a solo un par de pasos de la cama.

Potter había tomado los lentes de la mesa auxiliar que estaba a un lado de su cama. Su mirada verde tras las gafas dejaba en evidencia una frialdad poco común en su persona. La decepción había hecho mella en su carácter jovial, endureciéndolo, convirtiéndolo en alguien distinto a quien de verdad era.

Se miraron largamente en silencio después de esa declaración y por primera vez en su vida Draco Malfoy vio a su rival como realmente es. Ahí frente a el a escasos pasos de distancia, convaleciente y débil estaba el hombre que creía había arruinado su vida desde niños.

No le es fácil compaginar la imagen de antes con la de ahora. Los celos influyeron siempre en todo lo que les involucraba, fueron una constante en su vida que lo lleno de amargura y decepción, como un hierro incandecente que se clavaba lentamente en sus entrañas, llenadolo de resentimiento, de odio, pero sobre todo de una desagradable sensación de nunca estar a la altura.

Ahora viéndolo mas allá de la nube gris que siempre nublo su objetividad podía verlo tan humano como cualquiera, con mas errores que virtudes, lleno de resentimiento y rencor como el mismo había estado. Se permitió por un segundo compadecerlo realmente.

-No espero tu gratitud. -Fue mas sincero de lo que hubiera creído al hablar. -Salvarte no es un logro, es un lastre que tendré que cargar el resto de mis días.

Harry sonrió sin alegría. -Te convenia mi muerte.

-A decir verdad la deseaba mas de lo que la desee en el pasado.

-Puedo imaginarlo. -Admitio.

-Puedes imaginar lo que quieras, pero no estarás ni cerca de saber lo mucho que desee tu muerte.

Draco recordó el momento donde estaba completamente decidido en dejarlo morir.

-Pero aquí estoy. -Dijo extendiendo los brazos, conteniendo una mueca del dolor al hacerlo.

Le dolía horrores el pecho, tanto que le estaba costando trabajo respirar.

-No lo he hecho por ti. Por mi a estas alturas estarías tres metros bajo tierra.

La actitud altanera de Pottes solo estaba logrando que Malfoy perdiera el poco control que habia mantenido hasta el momento.

-Esto no cambia nada Malfoy. En cuanto me levante de esta cama are todo lo posible por alejar a Hermione de tu lado. Todo el mundo sabrá el tipo de escoria que sigues siendo al obligarla a casarse contigo.

Draco se encogió de hombros, restándole importancia. -Mi palabra no vale nada, lo sé. ¿Qué puede hacer un ex mortifago contra el héroe mágico? -Soltó con ironía en la voz. -Pero se te olvida un pequeño detalle, la palabra de Hermione tiene tanto o mas peso que la tuya. Ella siempre a sido el cerebro en su grupo, mucho más fuerte y hábil que tu y el nefasto de Weasley.

-Ella va a dejarte.

-¿Estás seguro?

-Tan seguro como que no te ama.

Las palabras fueron un golpe certero en la confianza de Malfoy, mas no se permitió mostrar ningún cambio en su semblante.

-No, no me ama. -Admitió ocultando su decepción. -Se caso conmigo para proteger a su gran amor.

Harry se permitió sonreír radiante, con cierta burla.

-Pero eso no cambia nada.

-Lo cambia todo.

-En eso te equivocas. Si conoces a Hermione tan bien como presumes, sabrás que honrara su palabra hasta el final. Que sin importa que la orillo a terminar en un matrimonio arreglado, no permitirá que rompas el contrato.

-Eso está por verse.

-No intentes alejarla de mí. -Advirtió acercándose en un par de zancadas.

Con los puños apretados se inclino para enfrentarse al rostro de Potter.

Por primera vez la perfecta mascara de Malfoy se desquebrajo para mostrar sus verdaderas emociones. Quizás solo fueron un par de segundos, pero fue suficiente para que el pelinegro fuera capaz de ver más allá de la arrogante frialdad que siempre mostraba Draco.

-La quieres. -No fue una pregunta, era más bien una acusación, como si la sola idea de que Malfoy tuviera sentimientos les pareciera algo aberrante.

La fría sonrisa en los delgados labios de Draco, dijo mucho más que las palabras.

-Es mi esposa, mi mujer, espera mi hijo. Ya esta fuera de tu alcance.

-Ella me quiere a mí.

-Te quería. Pero fuiste lo bastante estúpido como para no darte cuenta de la gran mujer que tenías a tu lado.

-Tu tienes la culpa.

-Si de algo no puedes culparme es de eso. -Se giro para caminar hacia la ventana en un intento de recomponerse después de reciente arrebato. -Puedes acusarme de muchas cosas, pero fuiste tu quien la hizo a un lado para poner a Ginebra por encima de ella.

-¡No la menciones! -Grito con rabia.

-La verdad duele. -Se mofo con amargura. -Ese es otro punto que aclarar.

-Ya no hay nada que aclarar Malfoy.

-Lo hay. Necesitas dejar de hacerte la víctima. Estoy hasta la mierda de tener que aguantar tu faceta de mártir. Ginny no solo te engaño a ti, también me engaño a mi, íbamos a casarnos, también preparaba una boda. Y así como hiciste a un lado a Hermione por estar con ella, Weasley me hizo a un lado para desposarse contigo. El héroe sobre el villano.

Giro el rostro lo suficiente para mirar a Potter de soslayo.

-Yo la quería. -Confeso sin vergüenza. -Estaba dispuesto a delatarla para apartarla de tu lado.

-Lo hubieras hecho. Hubiera preferido mil veces soportar el desengaño y la vergüenza entonces, que tener que soportar la idea de que Hermione tuvo que arrojarse a tus brazos para protegerte. Y de que sirvió su sacrificio si al final fue peor.

-Pudo decirme que no ¿Lo has pensado? -Hizo una pausa para girar más y captar su mirada. -Piénsalo bien Potter, Granger siempre fue para mi una fuerza imparable, jamás logre doblegarla a pesar de mis esfuerzos. No importaron las amenazas antes, que te hace pensar que mis amenazas tuvieran algún valor ahora. Después de todo era la palabra de un ex mortifago, un paria de la sociedad mágica, que se desterró a si mismo para intentar alejarse de su podrido pasado, contra la palabra de la mejor amiga del elegido, una heroína de guerra, eso además de la palabra de tu perfecta prometida.

Las propias reflexiones de Malfoy, los estaban llevando por caminos misteriosos que lo hicieron estremecerse antes sus conclusiones. Hermione pudo decir que no estaba dispuesta a casarse, esa era una realidad que ni el mismo había sido capaz de ver antes.

-Bastaba que Granger levantara un dedo para que me echaran de San Mungo o de cualquier lugar donde te encontraras.

-Se sacrifico por mí.

-Pero pudo no hacerlo. Esa es la diferencia, pudo haberme mandado a la mierda junto con mis pretensiones e igual se hubiera salido con la suya de haberlo querido. Fue su decisión seguir adelante, como la tuya quedarte con Ginebra Weasley.

-No trates de adornar las cosas Malfoy, igual la obligaste a casarse contigo para limpiar tu podrido nombre.

-Lo hice. -Admitió. -Que tan diferente es de que se casaran contigo Ginny a condición de un apellido de héroe, la fama y la fortuna.

-Yo no la obligue. -Grito rabioso. -Fue decisión de ella casarse, fue libre de decidir.

-Hermione también fue libre al decidir soltarte. Tomo lo que le ofrecí, porque también necesitaba avanzar, dejar de vivir a tu sombra, esperando que la mirases, que sintieras por ella lo mismo que sentía por ti.

-Ahora vas a decir que se aprovecho de ti.

-Somos adultos Potter, aquí nadie se aprovecha de nadie. Pudieron ser las cosas muy distintas, pude haber casado con Ginny, pudimos decirte la verdad, pero el hecho es que sin importar como comenzaron las cosas Hermione es mi esposa, será la madre de mi hijo y la quiero. No voy a permitir que tu acomplejado carácter, tu rabia, las ganas de vengarte del mundo y buscar una tabla de salvación para buscar redención, la aparte de mi lado.

-Eso esta por verse, el mundo sabrá la clase de escoria que eres.

-Ya lo saben. -Dijo al tiempo en que lanzaba a su cama una copia del profeta que llevaba en el interior de saco.

En los titulares se podía leer "la historia detrás del matrimonio Malfoy-Granger" en las pagina centrales se narraba como una fuente anónima había hecho llegar una copia del contrato matrimonial, además de hacer fuertes declaraciones sobre que Hermione Granger había sido coaccionada para contraer nupcias, por el ex mortifago Draco Malfoy.

La publicación había sido suficiente para prender de nuevo la mecha de todos aquellos que seguían viendo a los Malfoy con desconfianza.

-Piensa muy bien tu siguiente movimiento Potter. No te tengo miedo, pero si en tu empeño de recuperar algo que has perdido, la lastimas, soy capaz de sacarte el corazón con mis propias manos. Estas vivo gracias a Hermione, no lo olvides nunca. Ella salvo tu culo de nuevo, lo menos que merece es tu egoísmo. Si la quieres en verdad lucha por ella, pero hazlo como un hombre, no con un blandengue que solo busca no estar solo y utiliza su bondad en su contra.

-Si en verdad te importa, déjala ir. Estar a tu lado solo puede causarle daño.

-Yo también soy egoísta Potter, no puedo cambiar lo que soy. Pero al menos yo he sido claro con Hermione desde el principio en mis intensiones y en mi actuar. Tomamos decisiones y actuamos en consecuencia. No estoy dispuesto a dejarla ir, no solo por que nos une un contrato, ni porque esperamos a nuestro primer hijo, yo la amo. Seamos sinceros, tu no la quieres, crees necesitarla y eso son dos cosas distintas.

-Tu que sabes lo que yo quiero.

-Te comprendo mucho mejor de lo que te comprendes tu mismo. Yo también estuve en guerra conmigo, me movía por las razones incorrectas buscando un alivio que no encontré. Si sigues por ese camino terminaras destruyéndote y con ello causándole mas daño del que ya le has hecho. No voy a permitirlo.

Les interrumpió el sonido de alguien llamando a la puerta. Fue Draco quien se adelantó a abrir para darle paso a su mujer.

-Hola. -Saludo con timidez, depositando un casto beso en los labios del rubio.

-Si la castaña sintió la pesadez en el ambiente, lo ignoro por completo. Camino por la habitación para colocar unas flores en la mesa auxiliar.

-Me conto Pansy que Harry despertó y he venido tan rápido como he podido para comprobarlo por mi misma. -Dijo con alegría, una radiante sonrisa cuajo en sus labios al mirar a su gran amigo.

Draco no pudo soportar seguir en la misma habitación, se despidió rápidamente de Hermione como su Harry no estuviera presente, avisándole que la esperaría fuera.

Solo al quedarse solos se atrevió a acercarse a su lado para besar su mejilla rápidamente, tomando su mano con cariño.

-Estoy feliz de que te encuentres mejor, debes agradecer a Draco haber hecho tan excelente trabajo.

-No voy a agradecer nada, soy menos que un conejillo de indias en el cual experimentar.

Hermione frunció el ceño.

-Pudo morir por intentar salvarte.

-¿Y tengo que agradecerle? Yo no le pedí nada. Además, ha sido claro en decirme que solo lo ha hecho por mí.

-Eso no cambia que gracia a él aun respiras.

-Hubiera preferido morir antes que deberle algo. Espero que no piense que por salvarme voy a permitir que te quedes a su lado.

-No necesito de tu permiso. -Hermione se enojo al instante ante la actitud de Harry.

-No puedes seguir con esta locura. No me importa que esperes un hijo suyo, no debes de seguir a su lado. Ya has hecho suficiente, si piensas quedarte con Malfoy por gratitud, no vale la pena. Y si el desgraciado sigue amenazándote clavare su cabeza en una estaca de ser necesario.

-Quien te a dicho que estoy con el por gratitud o bajo amenaza. -Soltó enojada. -Hace mucho deje de buscar otros intereses que no sean los míos. Estoy con él porque así lo quiero.

-Solo tratas de protegerlo.

-¡Deja de decir tonterías! -Exaltada se levanto par aponer distancia de por medio antes de comentar una locura.

-Ya no mientas, no es necesario. Sabemos bien que la única razón por la que aceptaste un matrimonio fue por mi. Ya no es necesario seguir con esta farsa, si lo que te preocupa es el escándalo, creo que es demasiado tarde para eso. Estoy seguro de que incluso habrá una manera de disolver tu matrimonio para que seas completamente libre.

-No te atrevas Harry, jamás te lo perdonaría.

-¿Cómo puedes querer seguir a su lado?

-No son ovias las razones. -Dijo con cansancio.

-Si estas tratando de insinuar que lo amas, no voy a creerlo.

-Entonces ese es tu problema, no el mio. Por mi puedes creer lo que quieras, eso no cambia lo que siento por Draco. Pero no te atrevas a intentar anular mi matrimonio, no estoy bromeando al decir que es algo que no voy a perdonarte si siquiera lo intentas.

Hermione salió aprisa azotando la puerta, intentando contener las lágrimas.