Liam intento sabotearles de todas las formas posibles, agito las aguas lo suficiente para que el ministerio revisara todos los negocios de Draco Malfoy. El secretismo sobre sus negocios debía esconder un transformador oscuro que él se encargaría de que saliera a la luz, sin embargo, lejos de lograr su objetivo hizo que el lado altruista de los Malfoy saliera a flote.

A esas alturas ya no era ningún secreto que Malfoy salvo a Potter de una muerte segura. Su intervención salvo al héroe mágico, pero también sus investigaciones estaban repercutiendo de manera positiva en enfermedades que hasta el momento habían sido incurables o los síntomas demasiado severos como para que los enfermos quisieran prolongar su suplicio.

La última guerra no solo había causado la muerte de cientos, sino también una vida llena de dolor para mucho otros que llegaron a sobrevivir pero que debido a las heridas infringidas por maldiciones no podían sanar por completo. En muchos casos se trataban de heridas que nunca terminaban de sanar o bien que aparentemente sanaban superficialmente, pero causaban mucho dolor interno como si por dentro aun no lograra curarse por completo. Eso en cuanto a las heridas físicas, pero también había serias secuelas psicológicas que se estaban tratando de manera equivocada o bien no se estaba considerando que algunas maldiciones no solo atacaban de manera física, sino tocando fibras sensibles emocionales que repercutían en la vida diaria de los afectados.

Las pesadillas no eran gratuitas, no solo eran resultado del trauma vivido, sino también al conjunto de maldiciones empleadas que seguían atacando en silencio y lentamente a las víctimas. El filtro de la paz o la poción para dormir sin sueño aplacaba los síntomas, pero no así la enfermedad en cuestión. Pocos conocían los efectos secundarios de algunas maldiciones y quienes los conocían preferían guardar silencio para no tener que dar explicaciones sobre cómo habían adquirido dichos conocimientos.

La realidad se resume a que era conocimiento de un puñado de personas que algunas maldiciones como la de Mordeo atacaban incluso una década después de ser conjurada, la palabra en latín significaba carcomer o consumir, provoca como su nombre lo indica, la destrucción lenta y gradual de la persona, carcomiendo la salud, paciencia y sensatez. Generalmente ataca durante el sueño provocando pesadillas tan nítidas que los afectados al despertar pueden presentar dolores reales tan agudos o miedo tan intensos que en algunos casos los llevan a sufrir paros cardiacos, al exponer a su corazón a dosis excesivas de terror y adrenalina.

El diario de Snape marco una pauta significativa en el trabajo de Malfoy, sus conocimientos sumados a la experiencia de su padrino en posiciones, así como sus conocimientos en magia oscura le permitieron grandes avances, dos capítulos completos habían sido escritos de puño y letra de Snape allanando un nuevo camino sobre maldiciones apenas conocidas y sus efectos. Después de todo haber vivido siendo parte del lado oscuro, caminando por la delgada línea de lo correcto y lo incorrecto como espía, le daba el conocimiento necesario para poder saber los efectos y posibles curas a las secuelas de las maldiciones más potentes.

Conforme avanzaban las investigaciones, Draco comenzó a ganarse el respeto de conocidos y extraños. Limando algunas asperezas de su pasado. Aunque claramente para muchos siempre seria visto como un ex mortifago, la aversión que sentía hacia su persona y familia fue menguando lo suficiente para darle el beneficio de la duda.

Los negocios que Draco había forjado con su propio capital, así como los que pertenecían a su familia y de los cuales había retomado la dirección por petición de su madre, fueron evaluados y los resultados los libraron de todas las acusaciones hechas al aire de manera anónima ante el ministerio donde dejaban en entredicho la legitimidad de estos.

Se hizo de dominio público que incluso Lucius Malfoy había hecho donaciones generosas a varias de las instituciones donde realizada su servicio social. El geriátrico fue el primero al que proporcionar los medios y recursos para los talleres que dieron un nuevo aire a los ancianos que volvían a sentirse útiles. La casa hogar fue otro proyecto que llevo a cabo con colaboración de Narcisa donde se habilito una biblioteca, áreas de recreación y juegos, actos de índole publicitarios para fomentar la adopción o recolectar fondos para mejorar las condiciones de los infantes.

Los resultados pusieron a Liam en un estado de ira que amenazaba con desbordarse. No era para menos considerando que incluso los planes de Ginny estaban resultados infructuosos. Estudiando a detalle el contrato matrimonial Malfoy-Granger trataron de sacar ventaja a una de las cláusulas, la fidelidad mutua. La pelirroja había preparado que esta se rompiera al hacerse pasar por Hermione, con lo que no contaba era que para el momento que lo intento Draco la descubrió al instante gracias al anillo de rubí que aun portaban en aquel entonces y que la falsa Hermione no llevaba en su dedo, eso sumado al vacío en la boca del estomago cuando lo beso fue todo lo que necesito para echar por tierra sus planes.

En las sombras Liam observaba a su presa deseando que el momento de hacerla suya llegara. La cercanía de Hermione con la familia Weasley le ayudaba a verla con relativa frecuencia cuando su hijo estaba de visita con sus abuelos. También el seguimiento del cuidado del pequeño después de reconocerle y darle su apellido provoco que ocasionalmente la castaña vigilara por su propia cuenta al niño.

La incomodidad que sentía Hermione Malfoy ante la presencia del moreno es inevitable, mas no le daría la satisfacción de mostrarse intimidada. Eso lejos de desanimarle, parecía alentar cada vez más los deseos de Liam.

El hombre está seguro de que llegaría su momento el propiciaría que Hermione terminada en sus brazos, ya fuera por las buenas o las malas. Llegaría su momento, lo sabía con la misma certeza de saber que el contrato matrimonial de los Malfoy-Granger tenía fecha de expiración.

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Le dio el tiempo suficiente, aguanto de manera estoica sus rabietas, tolero la amargura de su carácter y sus desplantes en sus peores momentos. Se lleno de calma para permanecer a su lado mientras recuperaba su salud y vitalidad de manera paulatina. Permaneció en silencio apoyándole mientras vivía su duelo, le acompaño con todo el amor que sentía por el en cada etapa, armándose de una paciencia que nunca había sido fuerte en su carácter.

No se permitió llorar de nuevo, aguanto con valentía el dolor que le causaba cuando hablaba del amor que decía sentir por Hermione aun cuando en el fondo hasta el mismo supiera que no existía aquel amor que alguna vez hubiera sentido su amiga, y lo que él decía sentir era solo obstinación por reclamar algo que había sido suyo y ya no le pertenecía.

Se volvió sin siquiera darse cuenta en su amiga, compañera y confidente. Viviendo con el en la misma casa y paulatinamente compartiendo la misma cama. En la soledad de las noches ambos buscaron el calor de sus cuerpos, uno para espantar los fantasmas que quedaran de una vida en familia que creía que nunca tendría, la otra deseando que abriera los ojos por fin para que la mirara realmente y la eligiera.

Harry se volvió su mundo de una manera que revoluciono su vida. Nunca pensó encontrarse en una situación como esa. La vieja Pansy se hubiera cortado primero su mano izquierda antes de permitir que alguien se atreviera a dejarla relegada en un segundo plano, ella siempre tuvo el papel protagónico en la vida de sus pretendientes y amantes. Pero ahí estaba descubriendo sus debilidades por primera vez en su vida.

Fue cuando Luna decidió marcharse que la morena pensó que había juzgado mal a la rubia, no era ninguna loca era un puto genio, pues su partida fue el detonante que saco a Nott de su letargo para admitirse a si mismo que estaba enamorado hasta la medula de ella, sin embargo, tenía miedo de hacer lo mismo y descubrir que estaba manteniendo falsas esperanzas de que Potter sintiera al menos una mínima parte de lo que su amigo sentía por su pareja.

Una vez que Harry comento a superar la traición de Ginny y el hecho de no convertirse en padre como tanto había soñado. Dejo a un lado parte de su amargura, le llevo más tiempo poder aceptar que Hermione jamás pudiera ser más que su mejor amiga. Detestaba verla con Malfoy, consideraba que la castaña es demasiado buena para estar al lado de un despreciable ser como Draco.

Malfoy podía haberle salvado la vida, más jamás le perdonaría que tuviera el amor puro y desinteresado de Hermione. Odiaba la idea de que le amara, de que su mas aborrecido enemigo le hubiera robado su amor.

Dentro de sus lamentaciones, de ese sentimiento de pérdida que lo invadía y toda la negatividad que le rodeaba. Se daba cuenta que comenzaba a surgir en su interior sentimientos hacia Pansy. La morena no era una mujer dulce o tierna, pero era autentica y pasional, su temperamento a veces indolente, la seguridad con la que se movía por el mundo le parecía algo digno de admirar. No solo era la belleza sino la manera de clamar al mundo que era única.

Quien no conociera la Parkinson podría catalogarla como una mujer frívola e interesada, extremadamente orgullosa y narcisista, pero la realidad estaba muy lejos de ser de esa manera. Era como si Pansy Parkinson tuviera dos rostros; uno que mostraba al mundo, en el que siempre se mostraba inalcanzable, bellamente hermosa como despiadada y otro donde dejaba traslucir una sensibilidad a penas conocida, incluso para sus amigos más cercanos.

Era magnifico por supuesto tocarla, tenerla, gozar de sus favores, de la entrega absoluta en cada encuentro. La pasión que mostraba, su manera tan sensual de ser dentro y fuera de la cama, le nublaba el entendimiento. Con solo besar sus labios todo a su alrededor dejaba de tener sentido, en esos momentos solo deseaba adentrarse en su cuerpo tan profundamente que a veces resultaba doloroso los instantes previos.

Pansy poseía un fuego indómito, uno que alguna vez había poseído Ginny y que con el paso del tiempo se convirtió en una tibieza monótona, que parecía no llenarlo, aunque a pesar de todo, los cimientos fuertes de su amor lograron que se volviera ciego a las claras señales de que el fuego desapareció por completo entre ellos para entrar en un círculo vicioso donde todo se volvió un rutina insatisfecha y triste, basada más en los profundos deseos de comenzar a formar su propia familia y dejar de sentir que no pertenecía a ningún sitio verdaderamente.

Las motivaciones de Ginny eran distintas por supuesto, ahora lo sabía con la misma seguridad de que no encontraba en la pelirroja ninguna señal de la pequeña niña que le perseguía mientras crecían. Había muchas posibilidades de que en realidad nunca había amado realmente a Ginebra, al menos no tanto como había amado la versión que tenía en su cabeza y que claramente no existía más que en sus estúpidas idealizaciones.

Después de que extirparan aquella masa negra de su corazón, con el paso de los días su mente se calmó lo suficiente para comenzar a aclararse. Luna le dijo con completa convicción que mucho de lo que sentía y pensaba era resultado de la maldición que lo aquejaba. El odio, así como los sentimientos más negativos que habían sacudido su cuerpo para llenarlo de la mas profunda rabia y odio en contra Ginny, Draco e incluso un poco contra Hermione, era una reacción a la maldad que comenzó a alojarse de manera literal en su pecho para darle nacimiento al dementor que comenzaría a nacer de los sentimientos mas oscuros y dañinos.

Al principio se negó a creerle, más el tiempo comenzó a concederle algo de razón y como ya había pasado en los momentos más difíciles de su vida, había sido la locuacidad de Luna lo que le ayudo a no dejarse caer por completo y aceptar las posibilidades de que no fue el mismo cuando empuño la varita contra Malfoy con la clara intención de matarle.

Podía detestar a Malfoy con todo su ser, odiarle un poco o mas bien bastante, pero ahora con el cuerpo limpio de aquel hongo que comenzaba a crecer en su corazón y que ya no existía mas, podía admitir con cierto alivio que no se creía capaz de causarle un daño mayor o matarle como había pretendido cuando fue a buscarle para desaparecerlo de la vida de Hermione.

Después de confirmar que no tenía alma o corazón para ser un asesino, le permitió también reconciliarse un poco con el demonio de la culpa que le acechaba cuando vea tan feliz a su mejor amiga al lado de impresentable de Malfoy. Se estremece al pensar el dolor que pudo causarle si hubiera tenido éxito su empresa de matarle.

Temía más al dolor que le causara a Hermione que a las propias consecuencias de volverse un asesino. Aun así, necesitaba tiempo y distancia de su mejor amiga para terminar de subsanar todo lo ocurrido.

Pansy le proporcionaba una inmensa calma, una paz que desde hacía mucho no había experimentado, su personalidad desenvuelta y segura no le permitía aburrirse, siempre tenía un tema que discutir. Su obstinación por animarle era de admirarse al igual que el empeño que podía por hacerle sonreír.

Su cercanía se volvió la mejor medicina para sus males. Y así fue hasta que al cumplirse un año exacto de que se descubriera la traición de Ginny con el nacimiento de su hijo, que Parkinsos hizo su equipaje y se marco de la casa que compartían, sin dar explicaciones.

Transcurrido un mes más de la partida de Pansy, en el que Potter no fue capaz de salir de la desolación y la depresión le mantenía encerrado en su habitación, apenas comía y dormía, pensando en que de nueva cuenta no había sido lo suficientemente bueno para hacer que la morena se quedara.

Se encontraba en esa tesitura cuando llamaron a la puerta. Harry no se movió, no tenía intenciones de hacerlo. No le quedaban fuerzas, ni ánimos para dejar la oscuridad que invadía su habitación, mucho menos para caminar hasta la entrada para ver quien demonios se atrevía a importunarle.

Un rato más sonó el timbre. Ignorándolo por completo se cubrió la cara con la almohada.

Dos minutos después un bombarda destrozo la puerta de la entrada. El estruendo hizo que el joven diera un respingo y se levantara por mera inercia buscando su varita. No alcanzo a llegar a ella cuando la puerta de su habitación fue abierta con el mismo método salvaje de la primera.

Potter sentías el corazón en la garganta. La explosión había hecho que una nube de polvo se levantara, eso sumado a la oscuridad que ya reinaba en el lugar le impidieron ver a la persona causante que invadía su casa.

El silencio impero unos segundos que parecieron eternos para el pelinegro. El miedo que experimento en ese momento hacía tiempo que no lo experimentara. Podía sentir el adormecimiento en sus extremidades y el acelerado ritmo de su corazón que le provocaba un zumbido en los oídos.

Cuando el intruso encendió las luces, los ojos verdes de Potter se abrieron con completo asombro. Nunca hubiera imaginado que quien irrumpiera de esa manera en su espacio privado fuera precisamente ella.

El miedo que experimento Harry no menguo, por el contrario, fue verle a la cara para darse cuenta que estaba en serios, muy serios problemas.

-Déjanos solos. -No fue una petición amable, fue una orden en toda regla. Incluso pudo escuchar el claro rechinido de sus dientes al apretarlos con fuerza.

El muchacho tardo unos segundos en darse cuenta de que no estaban solos y que el acompañante de la mujer estaba un paso más atrás.

-Yo creo que deberías calmarte. -Contesto suavemente.

-Déjanos solos. -Repitió y giro el rostro los suficiente para ver sobre su hombro a Zabini.

El moreno no necesito de más, la mirada asesina en el rostro de la mujer no le dejaron lugar a replica. Levanto las manos en señal de rendición antes de propiciar que le lanzara una maldición.

-Reparare la puerta y te esperare afuera. -Se limitó a decir con cautela.

-¿Qué demonios te pasa Hermione? -Pregunto entre asustado y ofendido.

La pregunta hizo que la castaña volviera su atención al causante de su furia.

En cuatro pasos cruzo la habitación para ponerse frente a Potter y sin media palabra levanto la mano derecha y la estrello con fuerza en la mejilla izquierda del muchacho, con tal ímpetu que le hizo girar por completo el rostro, logrando que retrocediera un paso hacia atrás.

-¿Qué demonios me pasa? -Repitió la pregunta con rabia haciendo que de nuevo le rechinaran los dientes. -¿Qué carajos es lo que te pasa a ti? ¿Qué no tienes cerebro? ¿No tiene sangre en las venas?

Con cada pregunta apuntaba de manera acusadora con su dedo en el pecho de su amigo.

-No vas a hacer nada, vas a dejar que simplemente se vaya.

Hasta entonces se hizo la luz en la cabeza de Potter. Del miedo y la confusión paso a la indignación al comprender que hablaba de Pansy.

-Fue ella la que se marchó. No iba a detenerla si Pansy no quería estar más conmigo.

Hermione bufo frustrada, su cabello castaño estaba despeinado, la mirada salvaje aun burbujeaba en sus ojos llena de indignación y de rabia. Tomo aire un par de veces e intento contar hasta 100 para calmarse.

-¿La quieres?

-¿Qué pregunta es esa?

-Una importante. -Acoto, apartando un mechón de sus cabellos de un manotazo. -Si no la quieres puedo entender tu estupidez, de otra manera no entiendo cómo puedes ser tan cobarde para dejarla ir por miedo.

-¡No soy un cobarde! -Exclamo indignado

-Aunque te duela lo eres. Se que la quieres y eso te aterra. Te conozco lo suficiente para saber que no habrías vivido con ella todo este tiempo sin quererla, no hubieras permitido siquiera que se te acercara si no hubiera despertado en ti sentimientos verdaderos. Puedes mentirte a ti mismo lo que quieras, pero a mi no me mientas. No lo intentes, no subestimes mi inteligencia, ni insultes esta amistad que hemos cultivado por tantos años.

Hermione trato de acomodar su rebelde cabello, pero a esas alturas era un caso perdido y lo sabía. Pero estaba tan inquieta, tan desesperada que no podía estarse quieta ni por un segundo. Parecía una leona enjaulada, caminaba en círculos intentando calmarse pero no podía, se sentía incapaz de aplacar sus sentimientos sabiendo que de esa conversación dependían tantas cosas.

-¡Mírame! -Le pidió volviendo sobre sus pasos para ponerse enfrente de Harry, quien no se había movido ni un ápice.

Le tomo por los hombros y levanto el rostro para mirarle directo a los ojos.

-Mírame a los ojos y dime que no la quieres. Dime que no significa nada para ti. Dímelo mirándome a los ojos, convénceme de que me equivoco, te prometo que si lo haces me marchare por esa puerta y no te molestare más.

Harry le sostuvo la mirada, mas no pudo pronunciar palabras.

Hermione sonrió en respuesta.

-Lamento que la vida se ensañara contigo, que tuvieras que sufrir tanto por culpa de terceras personas. Siento profundamente que perdieras tanto por la guerra y aun después. -Gruesas lagrimas corrían por sus mejillas mientras hablaba. -Entiendo que tanto dolor y sufrimiento te han marcado amigo mio, que es difícil confiar cuando te han destrozado de todas las maneras posibles. Pero no permitas que el miedo a arriesgarte no te permita descubrir que también hay personas buenas, que te aman. No permitas que tus inseguridades alejen al amor verdadero.

-Pansy no me quiere si me quisiera no se habría ido. -Su voz tembló.

La castaña no dejo de sonreír.

-Pansy se marchó, porque al igual que tu tiene miedo, miedo de descubrir que no la querrás por ella misma. Teme que, si se queda, solo permanecerás a si lado por costumbre u obligación, no por que de verdad quieras tener una vida a su lado. Habla con ella, necesitas hacerlo antes de que pierdas una oportunidad preciosa para ser y hacerla feliz.

-¿Sabes donde esta?

-En casa de Blaise.

-¿Estas segura de que me quiere?

-Si necesitas que te conteste, comenzare a pensar que sufres de estupidez crónica. Nadie mejor que tu sabe esa respuesta. Si es algo tan obvio para los que te rodean, porque no podrías ver tu lo mismo que el resto. Solo un ciego no se daría cuenta que se aman.

-Iré mañana a primera hora a buscarla.

Hermione movió la cabeza de manera negativa.

-Tendrá que ser hoy. En una hora se ira de la ciudad. Tiene 10 minutos para bañarte y arreglarte.

La mujer no espero respuesta, giro sobre sus talones para salir de la habitación, no sin antes decir de pasada. -Siento lo de tus puertas.

-Olvidaba que tan contundente puedes ser.

-No tienes idea que tan contundente seré si no sales en 10 minutos.