Las vidas de los Aurores Willow y Bridge están marcadas por la desgracia, sus padres murieron bajo el yugo de los Lestrager en la última guerra. Después de una larga tortura fueron asesinados sin piedad. No es casualidad que ambos hubieran tomado por carrera profesional la de Auror, de alguna manera es su forma de honrar sus memorias.

El asesinato de Ernest Willow a manos de Bellatrix, dio origen al Horrocrux que pretende traerla de vuelta a la vida. Para el momento en que la maldición fue convocada, el pobre Auror ya suplicaba por la muerte. Sus restos mortuorios fueron encontrados junto con muchos otros cuerpos, en uno de los puntos que menciono Rodolphus Lestranger cuando fue interrogado por Hermione.

El día en que dieron con la fosa clandestina, muchos cuerpos fueron recuperados y entregados a sus familias. Fue un momento doloroso, pero sin duda necesario para darle un cierre a tantas familias que aun buscaban una respuesta.

Entre los cuerpos encontrados también se encontró al padre de Louis Bridge, quien también fuera torturado y asesinado, en este caso bajo la varita de Rodolphus.

El destino es caprichoso en muchos sentidos, de que otra manera se pudiera explicar que coincidieran en el mismo lugar Lestranger y Bridge hijo, además de que el parecido de este con su padre fuera tan notorio como para que pudiera ser identificado por el agresor de su padre.

En ese momento Lestranger buscaba un distractor, cualquier medio que le otorgara unos segundos de gracia para poner en marcha su plan. Ya caminaba por el corredor para recibir el beso del dementor. Sin duda la suerte estaba echada.

La enorme cicatriz de Louis Bridge que surcaba el pecho desde el hombro derecho hasta poco mas arriba del ombligo no fue lo único que gano ese día en su enfrentamiento con Rodolphus Lestranger. Ese día murieron dos compañeros Aurores, además del asesino de su padre, desde entonces traía sobre sus hombros una carga pesada, la culpa.

Fue un segundo lo que cambio todo, un instante donde no pudo contener la rabia y el odio que sentía por el hombre que había torturado y dado muerte a su progenitor. El tiempo que llevo conectar un golpe certero contra el desalmado que lo dejo huérfano de padre, fue el mismo que hizo que Lestranger sacara de su propio brazo la varita de hueso que había mantenido oculta y que dejo inconscientes a los tres Aurores al instante.

Un par de hechizos surcaron el aire, dos potentes maldiciones fueron convocadas. Los Aurores no tuvieron ninguna oportunidad ante las habilidades mortíferas de Lestranger, mucho menos cuando no esperaban que tuviera escondida una varita que los dejo fuera de combate de inmediato.

La primera maldición fue convocada para crear un horrocrux. Rodolphus usaría los mismos medios que su Lord y su esposa, el también buscaría regresar para cobrar venganza, la muerte ya no significaba nada para alguien que no teme a las consecuencias. La muerte de uno de los aurores fue necesaria para tales fines, realizando el hechizo con la varita de hueso para que en las de los aurores al ser revisadas no fuera detectado la maldición empleada. El segundo fue muerto para no dejar testigos, usando la varita de uno de los Aurores.

Los primeros hechizos convocados por la varita de hueso fueron simples pero certeras, sencillos hechizo para desmayar a los Aurores, lo que siguió fue la complejidad de la maldición para capturar parte de su alma en la varita de hueso.

Una maldición mas para herir a Bridge lo suficientemente precisa para que fuera de gravedad, una maldición con su sello personal de crueldad para que fuera creíble su ataque, pero no tan contundente como para matarlo. Antes de herirlo había retirado del cuerpo inconsciente de Bridge, el hueso cubito de su brazo izquierdo para ser sustituido por la varita de hueso que ya contenía un fragmento de su alma e incrusto en su propio brazo el hueso ajeno para cubrir cualquier huella. Antes de conjurar un enérvate había acomodado de manera metódica los cuerpos de los Aurores muertos, para que todo apuntara a que había dado muerte a ambos con la varita hurtada del primer Auror caído.

-¡Enérvate! -Conjuro Lestranger para despertar a Louis, seguido a este, convoco la maldición que le abriera de un solo tajo el pecho. A pesar del agónico dolor que sufría el Auror logro conjurar el hechizo que le quitara la vida a Rodolphus Lestranger.

Bridge logro caminar unos pocos pasos antes de colapsar. Cuando la ayuda llego se encontraron con una escena salida de una pesadilla. Aun a pesar de todo en el rostro de Lestranger había una mueca de fría satisfacción que nadie supo como interpretar.

Nadie culpo a Louis por lo sucedido, fue un hecho fortuito donde termino siendo una víctima más del oscuro mago que dio muerte a dos personas antes de ser contenido. Aunque internamente Louis Bridge se responsabilizaba completamente de aquel evento que arrebato dos vidas inocentes, si no hubiera sido por su arrebato, quizás sus compañeros seguirían con vida.

Los meses que siguieron al ataque Bridge vivió un verdadero infierno, el dolor se volvía insoportable, fueron muchas veces las que termino perdiendo la conciencia. La herida de su pecho parecía no sanar y el dolor que le causaba nublaba cualquier otra cosa, incluso la resistencia que ponía su propio cuerpo ante un objeto extraño y maldito.

Los días eran largos, tan largos que creyó enloquecer. No importaba el número de pociones, brebajes o ungüentos, aun en medio de la neblina del sueño inducido a base de dosis de calmantes y analgésicos podía sentir el cuerpo arder en llamas que le quemaban vivo desde a dentro.

Ardía en las llamas de su propio infierno, grito tanto que se quedó sin voz y los gemidos que escapaban de su garganta se parecían más a los de un animal herido que de una persona. Maldijo tanto que tuvieron que insonorizar su habitación para que no alterara a los demás pacientes.

No hay manera de explicar lo que sintió en aquel entonces de una manera que no sea la cruda cronología de una pesadilla sin fin, que de solo recordarlo le causaba escalofrío. Fueron meses largos y angustiantes, donde pensar en el suicidio era el único pensamiento que parecía correcto.

Era una tarde fría cuando lo vio entrar por la puerta. Lo conoció en el colegio solo de vista, ya que iba tres cursos más arriba cuando el elitista sangre pura ingreso a Hogwarts, eso no evito que conociera a ciencia cierta el gran cabrón que era, sabiendo la familia torcida que tenía y que eran fieles seguidores del innombrable aun cuando habían sido lo suficientemente hábiles para aparentar que tenían las manos limpias.

Cuando atacaron el colegio, los rumores corrieron con velocidad para informar a todo aquel que quisiera escuchar, que había sido Draco Malfoy quien facilito la entrada a los mortifagos y que fue el causante de que Albus Dumbledor hubiera sido asesinado. Lo odio entonces y lo odiaba ahora, quizás con más fuerza que antes. Representaba todos lo podrido del mundo, todo lo que odiaba, pero sobre todo hacia poco se había esclarecido la desaparición y el posterior asesinato de su padre a mano del tío de Malfoy.

Si hubiera tenido fuerzas para levantarse, al menos siquiera para moverse o hablar. Lo sacaría a empujones, apartando sus malditas manos de su cuerpo para que no lo tocara.

Si tan solo no hubiera sentido que el dolor que lo consumía lo hacía ser extraño en su propio cuerpo, al menos quizás, tendría voz para gritarle cuatro frescas, para dejar claro cuanto aborrecía a los de su clase.

"Malditos, malditos todos… fueron ellos quienes acabaron con todo lo que amaba, es su culpa estar deseando la dulce muerte para dejar de sufrir…" -Pensaba.

Lagrimas silenciosas escurrieron de sus ojos, mismas que achacaron al dolor que debía sentir. Nadie podría imaginar que eran de rabia y odio.

Bridge quedo a merced de Malfoy, sin voluntad o fuerzas para negarse a ser atendido por alguien de la familia de asesinos que dieron muerte a su padre. Apretó los ojos firmemente esperando su muerte, si alguien como él estaba en ahí, los resultados no serían buenos.

Espero un fin, más con la resignación nacida de la impotencia que con el alivio que le causaría la muerte. Solo podía desear que fuera rápido para que el ardor y dolor que le consumía se detuviera. Mas no llego el fin que esperaba, la muerte no le visito ese día, por el contrario, llego una calma que le hizo abrir los ojos sorprendido.

Un suspiro escapo de sus partidos labios, una larga y profunda exhalación que le trajo al cuerpo una paz que le llenaron los ojos de nuevas lágrimas. Con los ojos sumamente abiertos le miraba, sin entender que había hecho.

La comprensión tardo en llegar tan lentamente como el dolor se apaciguo por completo. En ese momento aun abrazando el alivio esperaba que de un momento a otro todo volviera con mas fuerza, que el ardor llegara con un ímpetu mayor que le calcinara hasta los huesos.

Busco entonces en el rostro de Malfoy algún tipo de respuestas, esperaba encontrar la misma mueca de arrogancia y burla satisfecha que viera en Letranger. Pero no fue así, no estaba gravado en su rostro cualquier símbolo de superioridad de antaño, incluso parecía concentrado, genuinamente alerta a despertar en su cuerpo cualquier malestar.

De manera constante mientras le atiende, le miraba con atención a los ojos buscando detectar cualquier cambio, a sabiendas que aun no es capaz de articular palabra le observa con detenimiento para saber si sus movimientos le están causando dolor.

Malfoy pasa cerca de una hora examinando a detalle el pecho, la herida aparentemente cerrada se mantenía de un color rojo intenso, lo que no era normal. Además, parecía transpirar un aroma agrio azufrado.

Coloco sobre la cicatriz una gruesa capa de ungüento que al momento tranquilizo el ardor que venía sufriendo día a día.

-No voy a mentirle la situación es grave. -Hablo por primera vez en voz alta. -La maldición que recibió no permite que el tejido interno sane, lo que le provoca el intenso dolor que ahora le aqueja. Lo que acabo de poner es solo un calmante lo que le dará tiempo de aclararse un poco y pensar si esta dispuesto a que lo trate. No puedo garantizarle que sobreviva, tendré que abrirle de nueva cuenta la herida, para después raspar todo el tejido; ya sea musculo o piel que este afectado para intentar limpiar lo suficiente para que comience a cicatrizar, será un proceso largo, doloroso y si logra resistirlo tampoco puedo asegurar que sanara por completo o que no deje secuelas.

El rubio hizo una pausa antes de proseguir para acercar una larga aguja que le mostro antes de darle un pequeño picotazo en un área cercana para demostrar un punto importante.

-Estas perdiendo sensibilidad, lo que se traduce que el tejido dañado se esta expandiendo, de no retirarlo, lo mas seguro es que afectara al resto de tu cuerpo hasta que no haya tejido sano. Eso sin considerar que el dolor general que te está causando también te esta deteriorando no solo física, sino mentalmente.

Tomo la carpeta que descansaba en una mesa auxiliar cercana.

-No tienes familia que pueda tomar la decisión por ti, así que me he tomado la libertad de darte una dosis alta de calmantes especiales, lo suficientemente fuertes para remitir el dolor, pero no tanto para dormirte, necesitas pensar las cosas con lucidez. Tienes un par de horas de gracias para decidir que deseas hacer.

Louis no podía pasar de su asombro, el hombre que tenía delante parecía una persona distinta al muchacho que conociera en el colegio. Distaba mucho de la imagen de su memoria, parecía incluso humano. Poseía un aire profesional, sin embargo, no le miraba con repulsión como esperaría o asco. Parecía incluso afectado. Sus movimientos metódicos se detenían cuando tenían una reacción desfavorable, era evidente que trataba de causar el menor malestar posible.

-Te dejare a solas para que decidas. Sin importar que decidas puedes mandarme la respuesta con la enfermera.

Hasta ese momento Louis se dio cuenta de que no estaban solos, una joven mujer esperaba a pocos pasos de su cama, observando con atención los movimientos de Malfoy.

Para cuando salió de la habitación el joven Auror se quedó con la vista fija en la puerta cerrada, como si esperara que de un momento a otro fuera entrar de nuevo solo para decirle que todo era una cruel broma para burlarse de él. Los minutos transcurrieron lentos, pero nada paso. Entonces debía ser real el ofrecimiento. Un ex mortifago le estaba dando una oportunidad para sobrevivir.

Temía moverse, desatar con algún movimiento el dolor que parecía haber desaparecido. Su cerebro aun no era capaz de procesar de información para saber que estaba pasando realmente. Quizás algo en la confusión en su rostro hizo que la joven enfermera se atreviera a hablar.

-No es la misma persona. -Su voz se hizo escuchar dentro de las cuatro paredes de esa habitación.

Dejo que las palabras se asentaran antes de agregar. -Yo también lo odiaba, no toleraba verlo o estar incluso en la misma habitación.

Con paso lento pero decidido se acerco a la cama hasta sentarse en la silla que descansaba a un lado.

-No voy a mentirte a veces aun me cuesta trabajo aceptar que cambio. Su apellido me sigue pesando mucho, tanto que en ocasiones no puedo evitar odiarlo un poco. Sabes, también perdí a mi familia en la guerra, como tú. En un abrir y cerrar de ojos mi familia ya no estaba, todos fueron asesinados por seguidores de Voldemort.

Lagrimas silenciosas rodaron por sus mejillas, mismas que limpio rápidamente con el dorso de su mano.

-Quizás siempre lo voy a odiar un poco, no tanto a Draco Malfoy, sino lo que representa, pero ha hecho tanto bien, a aliviado tanto dolor en los enfermos, en los heridos con secuelas de maldiciones, personas que llevaban años sufriendo es tanta su dedicación y el esfuerzo que hace con cada uno que no puedo seguir sintiendo lo mismo en su contra.

-¿Porque quiere ayudarme? -Logro articular con esfuerzo.

-Supongo que es la manera que encontró para resarcir el daño causado por el pasado de sus padres. -Se encogió de hombros. -Realmente no se cuál es su motivación, solo puedo asegurar que si Malfoy te esta ofreciendo una oportunidad para sobrevivir, tómala. No te pedirá nada a cambio.

-¿Qué diferencia habría?

-Sobrevivir.

-¿Para qué?

-Para ayudar a los demás. Pensar en eso es lo que me hace levantarme cada mañana, no puedo cambiar lo que ya paso. Yo tome mi decisión, tu muerte no traerá de vuelta a tu familia, pero tu vida podría mantener su recuerdo vivo.

-No entiendes. -Debatió.

-Claro que entiendo. Yo estuve en esa cama y tuve que tomar una decisión como la que debes tomar ahora. Esto es sencillo Bridge intentas sobrevivir o esperaras enloquecer lo suficiente para suicidarte.

Las palabras quedaron suspendidas en el aire como si se tratara de un hechizo.

. . .

. .

.

Tiempo después del nacimiento de Scorpius, cuando a penas tenía 8 meses de edad habían intentado secuestrarle. Todo ocurrió una tarde en el callejo Diagon cuando el niño y Destiny estaba al cuidado de sus abuelos.

Era parte de su rutina dominical pasar el sábado junto a Lucius y Narcisa, para otorgarles un poco de tiempo de pareja a Draco y Hermione. Fue precisamente el hecho de que era algo cotidiano y rutinario verlos por ese lugar en ese horario que se planeo que sería el mejor momento para intentar secuestrar al niño.

Esperaban el momento justo para atacarles, dando por hecho que Lucius Malfoy tenia prohibido realizar magia, estaría a su completa merced. No contaban con que hacia un par de semanas su varita había sido liberada, junto con parte de su magia.

Narcisa había entrado en la heladería junto con la Tiny, para comprarle su helado favorito cuando todo paso demasiado rápido. Lucius sostenía en sus brazos al pequeño Scorpius cuando alcanzo a ver por el rabillo del ojo que un par de sujetos se le acercaban con no muy buenas intenciones.

Hacia rato Lucius tenía la sensación que lo seguían, no por nada tantos años como mortifago le concedían cierta experiencia, generalmente se mantenía alerta para no ser sorprendido. Y aunque ahora todo pareciera estar en calma, eso no hacía que dejara atrás algunos viejos hábitos.

Un par de tiendas atrás había identificado a los dos hombres con túnicas oscuras. No apartaban sus ojos de ellos, aunque parecían especialmente interesados en el bebe. Fue esa la razón por la que aparto a Narcisa y a Destiny, sugiriendo que compraran un helado para refrescarse.

No conforme con alejarlas un poco, camino de prisa una calle más abajo para alejarlos lo mas posible de ellas. Aferro con fuerza al niño en sus brazos para protegerle, entrado a uno de los callejones menos concurridos.

Lo que ocurrió después saco de balance a sus atacantes que no vieron venir los hechizos que convoco Malfoy para repelerlos. Tomo la precaución de dejar escondido a Scorpius en unos contenedores protegido por un ponte escudo especial. Estaba dispuesto a matarlos o morir antes de permitir que tocaran a su nieto. Pero si por algún motivo no logra su cometido estaba seguro de que el niño no seria localizado mas que por sus padres.

Logro herirlos antes de que se dieran a la fuga, sin embargo, con su magia liberada fue una tarea titánica que le valió ser herido de gravedad. Lo que no tenía la menor importancia cuando comprobó que su nieto estaba ileso y sonriente.

Cuando Draco fue informado el alma se le cayo al suelo imaginando lo peor, su madre intento calmarlo de inmediato.

-Tus hijos están perfectos, no lograron llegar a ellos.

En ese caso no entendía las lagrimas de su madre hasta que supo que fue su padre quien había repelido el ataque con serias consecuencias.

. . .

Lucius logro sobrevivir, aunque paso varias semanas en recuperación. Lamentablemente derivado del ataque perdió la visión de su ojo izquierdo y una notoria cicatriz desde la cien izquierda hasta por debajo del ojo. Perder parte de la vista no le causo ningún tipo de reacción, algo que sorprendió mucho a su esposa.

-Fue un precio demasiado pequeño a pagar. -Admitió con serenidad. -Hubiera ofrecido mi vida por la de mis nietos.

Narcisa estaba satisfecha.

. . .

Los cuerpos de los dos presuntos secuestradores fueron encontrados una semana después con claras señales de ser torturados. Matarlos fue la única manera de no dejar cabos sueltos. Liam Miller no correría ningún tipo de riesgos. Su obsesión con Hermione lejos de aplacarse parecía crecer con el paso del tiempo.

Sin duda debido al intento fallido para deshacerse del hijo del Malfoy tendría que esperar algún tiempo antes de volver a atacar de nuevo. Lo que menos necesitaba era agitar las aguas para ponerse en evidencia. Ya llegaría su momento de tener a Hermione entre sus brazos solo para el.

. . .

Muchas cosas cambiaron ese día. Draco no volvería a ver a su padre con los mismos ojos. Quizás en el fondo de su corazón ya le había perdonado, pero es inevitable sentir en ocasiones el aguijonazo de la duda asechándole. Lucius le causo mucho daño en su afán de que siguiera con sus viejos preceptos de la sangre, fueron sus malas decisiones lo que lo arrastraron hasta convertirlo en un despreciable mortifago. Pero sin duda ahora cada vez que lo veía no podía evitar sentir que lentamente los muros que había construido a su alrededor para protegerse comenzaban a caer.

Había escuchado sin querer una conversación entre sus padres. Su madre le preguntaba si no le molestaba no ver, mientras le cambiaba el vendaje de su rostro.

"Fue un precio demasiado pequeño a pagar. Hubiera ofrecido mi vida por la de mis nietos…"

No fueron solo las palabras, si no la intensidad de las mismas lo que lo sacudió con fuerza.

Quizás le llevaría algo de tiempo hecha a bajo todas sus reservas y la mala historia que vivió por su padre, sin duda había mucho en que trabajar, pero ahora cada vez que ve la cicatriz en su rostro no puede dejar de pensar en el fondo de su ser, que con todo y sus errores su padre, Lucius Malfoy si es capaz de amar y cambiar.