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Decir que está enojada es un eufemismo. Algo demasiado ligero para su temperamento. Con sus mejillas rojas, esa mirada incendiaria y la respiración errática mas propia de una locomotora que de una mujer embarazada. Hermione Malfoy es como poco intimidante.

Draco se mantiene en silencio, no se a movido, por su propio bien sabe que no debe hacer movimientos bruscos. La conoce demasiado y esta verdaderamente cabreada por lo que no quiere ser el pobre desgraciado que termine pagando por los platos rotos.

Cuando ve que comienzan a llenarse sus ojos color miel de lágrimas, es cuando se precipita al vació dispuesto a hacer lo que sea para no verla llorar, acercándose con lentitud para contenerla extiende sus brazos para abrigarla en su pecho.

Aun tiene entre sus pequeñas manos una de las tres cartas que acaba de leer. La aprieta con tal fuerza que la a convertido en una bola de papel que esta lista para ser desechada en el cesto de la basura.

Al envolverla entre sus brazos siente la tensión en cada musculo de su menudo cuerpo, algo se aprieta en su corazón queriendo aliviar su pesar.

Quiere decirle muchas cosas, tratar de reconfortarla de esa manera, pero sigue siendo un hombre de pocas palabras, su imposibilidad para verbalizar sus sentimientos le desespera y aun cuando a tenido algunos avances no puede cambiar el hecho de hablar en esas circunstancias en es su fuerte.

Se limita a acariciar con suavidad su espalda, de arriba abajo, hasta que la escucha suspirar y ahogar un sollozo, un segundo después siente la humedad de sus lágrimas empapar su camisa.

"… alguien va a pagar por esto…" se promete mentalmente apretándola más firmemente, besa sus rizos castaños, susurrando un "todo estará bien", aunque no sepa a ciencia cierta que está ocurriendo, tiene la convicción de solucionar cualquier cosa que la allá puesto de esa manera.

Sigue llorado por un rato mas con el rostro escondido en la calidez del pecho de su marido. Le gusta escuchar los latidos de su corazón contra su oído. Lentamente comienza a calmarse, aunque el nudo de su garganta aun la atenaza.

Las caricias en su espalda siguen lentas, desasiendo la tensión a su paso.

Hermione sabe que no esta sola, que nunca volverá a estarlo. En algún tiempo, hace algunos años atrás había estado rodeada de gente y a pesar de ello fue inevitable sentir la soledad aun en la compañía de los amigos, hasta que no entro Draco en su vida, pudo comprender la sutil diferencia de sentirse completa al encontrar a la persona correcta.

-¿Me vas a decir que pasa? -Pregunta con calma tomándola por la barbilla para hacer que lo mire.

Como toda respuesta suelta su presa y se lo ofrece para que lea por el mismo lo que ocurre. El papel de pergamino esta arrugado, le lleva unos segundos estirarlo lo suficiente para intentar leerlo.

La letra es estilizada una escritura fluida con trazos largos, escritura femenina sin duda. El color de la tinta pudiera pasar por negro, pero es de un color borgoña intenso.

Los ojos grises de Draco bailan por el papel con rapidez, su ceño se frunce al instante y entonces entiende. La rabia lo sacude y ahora son los brazos de su mujer los que lo mantienen anclado a la cordura.

Esta furioso cuando termina, si Hermione no estuviera aun abrazada a su cuerpo, estaba seguro de que destrozaría a base de hechizos todo a su alrededor.

-¡Quiero matar a esa mujer! -La voz fría de Draco hace eco en los pensamientos de Hermione.

Aun cuando esta en contra de la violencia, en ese momento compartía el sentir de su esposo.

-Va a pagar, te lo prometo. -Pronuncio la promesa a su mujer con total convicción y ella no podía estar mas de acuerdo.

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En seis años, Blaise recibió un total de 3 cartas por parte de Nazari Zabini, su madre. En ese tiempo no se había atrevido a abrirlas. Las mantenía guardadas en un cofre pequeño -bajo llave- dentro de un cajón de la cómoda, como si temiera que pudieran escapar de ahí para lastimarlo.

La mayoría de las heridas psicológicas causadas por su progenitora habían sanada, pero en el fondo de su ser, cada vez que pensaba en ella, no podía evitar estremecerse. En esos años había tratado de no pensar demasiado en ella, aun le hacia daño su recuerdo.

Con el tiempo las pesadillas eran menos frecuentes, pero el miedo y el dolor que vivió en los años que vivió recluido en la mansión familiar junto a su madre, dejaron una profunda marca.

Fue gracias a que Ariana toco su vida que lentamente se permitió sanar. Su recuerdo aun lo mantiene fuerte en momentos de debilidad cuando la soledad pesaba demasiado. La luz que irradiaba seguía presente en su vida de muchas maneras. Por esa razón cuando recibió la última carta, pensó que ya era tiempo de dar el siguiente paso.

Conociendo a su madre antes de abrirlas solicito que las cartas fueran revisadas. No se equivoco al suponer que había magia oscura en su interior, misma que se había desvanecido casi en su totalidad con el paso de los años, sin embargo, eso dejaba en evidencia que su madre deseaba vengarse de alguna manera.

Las cartas no habían sido enviadas directamente desde Azcaban donde se encontraba recluida. Fueron escritas de su puño y letra, para después ser enviadas a la mansión que algún tiempo habían ocupado mientras estuvieron arraigados. Desconocía quien había sido el intermediario quien conjurara la magia oscura, como tampoco por que se había tomado la molestia de enviarlas después.

Lo que quedo en evidencia es que aun recluida Nazari es capaz de causarle daño a su propio hijo con tal de salir de su encierro y vengarse. La mujer confiaba en que Blaise no seria capaz de acusarla por las amenazas escritas en las cartas, los hechizos solo fomentarían un vinculo para inducir al moreno a seguir las indicaciones que se detallaban.

Tuvo razón en suponer que su hijo no la delataría con las autoridades, lo que no pudo suponer es que se acercaría a Hermione para solicitar su ayuda cuando estuvo listo para abrir las cartas con las debidas precauciones.

Como no deseaban involucrar a las autoridades del ministerio, Hermione Malfoy solicito un favor personal a Bill Weasley, como rompedor de maldiciones estaba familiarizado con ese tipo de magia y estaba completamente dispuesto en ayudarla sin pedir explicaciones.

Abrir las cartas no fue agradable. La petición de ayuda no era para nada amable, las amenazas eran demasiado explicitas para dejarlas pasar. Blaise tuvo una crisis nerviosa cuando termino de leer la segunda carta, tuvieron que esperar dos semanas para que se recuperara emocionalmente lo suficiente para abrir la tercera.

En ese momento Hermione se mostro ecuánime, apoyo moralmente a su amigo, sin emitir ningún comentario al respecto. Hasta saber cómo quería proceder el moreno, sin embargo, apenas llego a su casa volvió a releerlas, fue en ese momento que Draco la encontró hecha un basilisco.

Nazari Zabini pagaría muy caro el intentar causarle daño a su amigo. Si la mujer no estuviera a pocos meses de cumplir su sentencia en Azcaban para comenzar a cumplir con el arraigo domiciliario posiblemente dejarían las cosas como estaban, pero era un hecho que la última carta perseguía como única finalidad amenazar a Blaise para que moviera los hilos necesarios para poder entrar al programa de arraigo.

La madre del moreno pago una fortuna para contar con los mejores abogados, después del declive que la llevo a regresar a prisión, interpuso un sinfín de recursos legales para ampararse. Alegaba que había sido el mismo Blaise, quien a sus espaldas estuvo tomando por su cuenta pociones que le causaron el estado en el que se encontraba cuando Hermione y Theodore acudieron a su mansión.

Los alegatos iban hasta estaba sumamente traumatizado por lo que vivió en la guerra, hasta que su dependencia por ciertas sustancias poco saludables lo habían llevado a consumir cualquier tipo de brebaje que estuviera a su alcance para alimentar su adicción.

Poco pudo hacer contra el moreno, quien contaba con la protección de Nott y el matrimonio Malfoy, sin embargo, había logrado crear una duda razonable sobre darle una oportunidad de gozar nuevamente del veneficio del arraigo domiciliario, para dejar al fin las frías paredes de la prisión.

Nazari fue meticulosa para protegerse, las cartas no habían sido entregadas de manera directa y no había manera de comprobar que en efecto era ella quien las hubiera escrito, mucho menos considerando que estas contenían magia oscura que la bruja no estaba en las facultades de convocar en su encarcelamiento. Sabían de antemano que se necesitaban muchas más pruebas para hacer que esa malvada mujer no volviera a irrumpir en la vida de Blaise.

Lo único que tenían claro Hermione y Draco, es que moverían cielo, mar y tierra para hundir de manera definitiva a la Señora Zabini, quien buscaba seguirle causando daño a su amigo.

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La tensión fue desvaneciéndose lentamente de su cuerpo, los brazos protectores de su marido le devolvían la calma. Sumado a esa paz que encontraba a su lado estaba la promesa hecha.

"Va a pagar. Te lo prometo."

Estaba segura que así seria, si algo distinguía a Draco es su manera posesiva de ser, no permitiría que nadie tocara a los suyos, es demasiado protector en ese sentido. Aun cuando la mayoría pudiera calificarlo con egoísta y frio, cuando se trataba de su familia, se convierte en una fuerza natural implacable.

Quizás Hermione siempre sea la voz de la cordura, pero en ocasiones como esta odiaba profundamente a los abusivos y aun cuando la violencia nunca fue un camino para ella, la tentación de usar métodos los suficientemente contundentes para terminar de una buena vez con esa malvada mujer resultaban tentadores.

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El largo cabello negro de Destiny está sujeto con el alfiler de oro en un moño alto. Caminaba por los pasillos del colegio con dirección desconocida. Tenia la vista velada, sus ojos grises parecían translucidos, tanto que parecía que estaban completamente blancos.

Sus pasos son seguros, no advierte el peligro de estar a deshoras paseando por el castillo. Resuelta no detiene sus pasos hasta traspasar la puerta y terminar en los jardines exteriores. El frio besas sus mejillas, pero parece no notarlo, continua sin detenerse con un destino fijo en mente. Aunque no es precisamente ella quien toma la decisión.

Se adentra en el bosque prohibido, tropieza algunas veces con las ramas de los árboles. La oscuridad de la noche no facilita su caminata, la tenue luz de la luna que se alcanza a filtrar por entre las copas de los arboles no es suficiente.

Termina con raspones en las rodillas y las palmas de las manos, ni eso la detiene. Sigue ajena a cualquier cosa que no sea el destino claro por seguir. Cuando se ha adentrado lo suficiente parece despertar de un sueño, parpadea varias veces hasta que sus ojos vuelven a la normalidad y es capaz de ver.

-¿Qué…? -Comienza a preguntar en voz alta con el pulso repentinamente acelerado.

Tiene miedo, no sabe como llego a ese lugar en medio del bosque. Su respiración se agita al tiempo que los latidos de su corazón golpean con fuerza sus costillas. No está sola, percibe la sombra de alguien o algo a pocos metros de distancia.

La sombra se mueve rápidamente. Destiny quiere correr, es capaz de dar algunos pasos, pero se enreda con las raíces salientes de un árbol. Cae al piso con un ruido sordo. El pánico se apodera de su cuerpo, quiere gritar, pero la voz no le sale, todo el cuerpo le tiembla presa del miedo, pero también del terrible frio del que apenas es consciente.

Aprieta los ojos con fuerza cuando la sombra se cierne sobre ella y levanta los brazos intentando protegerse de lo que sea que esta por atacarla. Siente un aguijonazo, algo clavándosele en el brazo un dolor intenso, un grito y después todo se vuelve oscuridad.

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Antes de abrir los ojos, lo primero que advierte es un fuerte aroma a plantas y antiséptico. Los parpados le pesan tanto que tiene que hacer un gran esfuerzo para abrirlos. Cuando logra hacerlo, los rayos del sol que entran por la ventana la ciegan por un instante.

Se encuentra recostada en una de las muchas camas de la enfermería, el lugar parece vacío. Pero advierte a su lado un ligero movimiento que le hace saber que realmente no se encuentra sola. Son sus cabellos de color azul lo primero que ve.

Trata de incorporarse en la cama y el movimiento despierta a su acompañante.

-¡Destiny, por fin despiertas! -Su amigo parece sumamente aliviado.

-¿Qué paso? -Pregunta confundida.

-¿No lo recuerdas?

Se acomoda de nuevo, intentando aclara su mente. Lo ultimo que recuerda es haberse ido a dormir después de terminar un trabajo de pociones.

Le tiemblan los labios cuando susurra un -No, - apenas audible.

-Te encontraron deambulando en el bosque prohibido.

-¿Me encontraron? -Pregunto haciendo un gran esfuerzo por recordar que paso la noche anterior.

-La profesora Nott. Cree que eres sonámbula.

-¿Sonámbula?

Ted se encogió de hombros como respuesta. La profesora Nott siempre es un enigma, aunque una excelente instructora de criaturas mágicas para la mayoría.

El peliazul le explico que Luna Nott la encontró vagando por el bosque prohibido descalza y sucia, con las rodillas y las manos llenas de raspones y arañazos. La herida más profunda que le encontraron, casi llego a tocar los tendones y esta sobre su muñeca aproximadamente de un tamaño de dos centímetros.

En general, Destiny se sentía bien. La mayoría de los raspones y pequeños golpes habían desaparecido, aun mantenía un vendaje sobre su muñeca que no le causaba molestia alguna. Además de encontrarse ligeramente cansada, se encontraba extrañamente tranquila.

Sobre una mesa auxiliar descansaba el alfiler de oro que antes había llevado sujetándole el cabello. Un extraño silencio le dio una calma que desde hacia varios meses no disfrutaba. Suspiro largamente antes de recostarse un momento mas aun haciendo un esfuerzo por recordar.

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Luna tenia algunos meses desempeñando el papel de Hagrid, quien se había tomado un año sabático en al terminar el curso anterior. Se fue tranquilo dejando en buenas manos el trabajo que tanto amaba. La rubia siendo naturalista se le facilitaba impartir las clases, sus peculiaridades le resultaban agradables a sus alumnos, incluso a aquellos mas exigentes.

Le apasionaban las criaturas mágicas desde siempre, eso no era un secreto, lo que nadie sabía, al menos no a ciencia cierta es que tenia ciertas cualidades para la adivinación. Harry fue el primero en notar que en sus acertados consejos siempre hubo algo escondido. En sus peores momentos la rubia siempre había encontrado las palabras justas para ayudarle a encontrar de nuevo el camino. Hacía que todo parecía casualidad, sin embargo, había un trasfondo que nunca fue capaz de explicar de una manera lógica que no incluyera el hecho de aceptar que Luna sabia mucho mas de lo que decía.

Tenia una percepción profunda de las cosas, lo que la mayoría calificaba como falta de locuacidad es en realidad una sensibilidad amplia de temas mucho mas complicados. Sus presentimientos siempre eran acertados y aunque la misma Luna jamás se describiría como una persona con dotes de adivinación, se dejaba guiar por su instinto para poner en curso las cosas.

Una de las razones por las que había aceptado el puesto que le ofrecieron en Hogwarts fueron sus frecuentes sueños de Destiny, sueños que rápidamente se volvieron pesadillas.

Había algo curioso sobre la hija adoptiva de Hermione que le causaba cierto malestar. Le era difícil leer a la niña. Generalmente le resultaba sencillo leer a las personas, desde su personalidad, carácter o aficiones, lo que le proporcionaba una manera clara de visualizar lo que les ocurriría en ciertas situaciones, pero con Tiny no era así. Parecía que un velo la cubriera lo que la incapacitaba a percibir algún indicio sobre su futuro.

Destiny es un enigma para Luna. Quien estaba lejos de imaginar que era precisamente la antigua magia de protección en los Horrocrux de que alguna manera la repelían. Lo que no evito que comenzara a soñar con mas frecuencia con la niña conforme esta iba creciendo. Desde que ingresara a su primer curso en el colegio no había pasado una sola noche sin que sus sueños de una manera o otra la llevaran a ella.

La neblina que la rodeaba cada vez era mas densa, pero había ciertos picos de luz que dejaban colarse en las pesadillas de la niña. Quizás la vulnerabilidad del sueño cuando la pequeña bruja dormía le permitía a Luna adentrarse a mas profundidad sin importar las barreras de protección en torno a ella.

Fuera lo que fuera, desde las pesadillas de Destiny, Luna pudo visualizar el punto exacto de un objeto que le estaba causando daño. El pequeño fragmente de hueso en su muñeca. Posiblemente la magia que protege este Horrocrux era más débil por que el alma del innombrable había sido fragmentada en demasiadas ocasiones y no contaba con la misma protección que tenia el creado por Bellatrix, que seguía sin detectar la rubia.

Luna pudo extraerlo en un momento en que Destiny se encontraba vulnerable. Estaba saliendo de un trance.

La rubia siguió a Tiny desde el mismo momento en que abandono el castillo, a una distancia prudente para no ser detectaba. Iba en dirección al lugar donde habían sido sepultados y sellados los restos de Voldemort. A penas la vio volver en si, fue el momento de actuar. Con un corte limpio realizado con un cuchillo de plata, extrajo el fragmente de hueso que termino incrustándose en la corteza de un árbol por una oleada de magia cuando abrió la tierna piel de la muñeca de Destiny.

Apenas el fragmento estuvo fuera de su cuerpo, la joven Malfoy se desvaneció. Luna se encargó de llevarla de vuelta al colegio para ser atendida en la enfermería. Alegando sonambulismo. Después regresaría sobre sus pasos para recuperar el fragmento incrustado en el árbol, hasta encontrar la manera de destruirlo.

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Cada domingo se realizaba un desayuno familiar en el hogar de los Nott. Se decidió que fuera de esa manera para tratar de evitar conflictos entre Malfoy y Potter. Se puede decir que los Nott eran un terreno neutral que resultaba lo suficientemente cómodo para la mayoría.

Los niños disfrutaban de ese día al margen de los problemas y diferencias de los adultos. Scorpius Malfoy y Lily Potter eran inseparables, tanto o mas como los gemelos Nott de 4 años, Lorcan y Lysander. Aunque hubiera un año de diferencia entre el hijo de Malfoy y la hija de Potter, estos parecían gravitar siempre uno alrededor del otro, para desagrado de sus respectivos padres.

A pesar de las resistencias de Harry y Draco, tanto Pansy como Hermione estaban felices de lo unidos que eran sus hijos. Había una compenetración que incluso ellas que estaban de acuerdo no podían entender. Cuando estaban juntos parecían entenderse incluso aunque no hablaran.

Harry y Draco, habían gritado, renegando e incluso blasfemado antes ese curioso entendimiento entre los niños y a pesar de todo no habían encontrado la manera de separarles. Resignados tuvieron que guardar silencio ante la molestia de sus esposas por algo tan ridículo como sus rivalidades.

Los domingos generalmente se juntaban hasta 8 niños, Destiny era la mayor de todos y quien generalmente se encargaba de ayudar un poco para mantenerlos controlados. Ocasionalmente Teddy Lupin acompañaba a los Potter y sus hijos Lily de 4 años y Albus de 2, quienes lo trataban como a su hermano mayor. Los gemelos Nott Lorcan y Lysander eran un torbellino de 4 años que tenían como única debilidad su pequeña hermana Margaret de 2 añitos.

Aunque Harry nunca lo admitiría, disfrutaba de esas reuniones a pesar de verse rodeado de serpientes. Ya completamente recuperado y libre de la maldición que estuvo a punto de convertirlo en un dementor pudo darse cuenta que mucho del odio y el resentimiento que sintió en aquel entonces se acentuó y creció debido a la maldición que comenzó a drenar no solo su salud, sino su felicidad.

Potter estaba feliz de la familia que había formado a lado de Pansy. Contrario a lo que pudiera creer las personas que no los conocían la morena le complementaba de una manera curiosa. Si alguien le hubiera dicho que terminaría casado con ella, lo habría tachado de loco.

Ron también habia formado su propia familia a lado de Astoria y tenían dos hermosos hijos d años respectivamente. Rose y Hugo Weasley. Aunque con frecuencia lo invitaban a las reuniones dominicales el pelirrojo se sentía fuera de lugar, por lo que prefería mejor reunirse una vez al mes con sus amigos y los hijos de estos.

Esas reuniones del trio dorado solían hacerse en la madriguera con los demás Weasley, el último sábado de cada mes. Draco prefería por el bien de todos y su propia salud mental no asistir. Lo que no evitaba que Ginny siempre se apareciera por el lugar y hasta que confirmaba que no asistía el hombre del que seguía obsesionada se desaparecia con algún pretexto dejando solo a su hijo Matteo para que conviviera con el resto de su familia.

Hermione trataba de ignora el comportamiento obsesivo de la pelirroja, aunque no siempre lo lograba del todo, al menos en los últimos años aprendió que la mejor manera de desquitarse de sus ataques verbales ocasionales era ignorarla por completo.

Curiosamente contraria a la aversión que sentía Ginny por la castaña, Matteo Miller con sus 5 añitos, siempre se acercaba a Hermione buscando su calidez. Le encantaba sentarse a su lado para que leyera en voz alta cualquiera de los libros de cuentos que con frecuencia llevaba para entretenerlos. En el fondo deseaba que su madre fuera como la Señora Malfoy, quien siempre tenía una sonrisa cálida en sus labios para obsequiarle o una caricia que hacía que su corazón saltara de alegría. Su madre en comparación siempre se mostraba fría y distante, como si le molestara su sola presencia.