Sala de estar de la casa de Corban Yaxley, Mánchester. Septiembre de 1978.

—La inflamación se irá en unos días—. Dice Yaxley, tras bajarle la manga de la camisa. Rabastan le da una palmada en el hombro y no le tira al suelo de puro milagro.

Barty no responde, se limita a mirarse la marca con expresión impasible, nota como arde sobre la piel y parece querer quebrarle los huesos. Es una sensación extraña. Dolorosa, pero soportable.

—La quemazón pasará también—Sigue hablando Corban mientras se limpia las manos, manchadas de la sangre de Barty, con un pañuelo—. Pronto dejará de palpitar y solo notarás que está ahí cuando el Señor Tenebroso nos necesite.

—Recuerda cubrirla bien—Habla el hermano de Rabastan, recostado contra el marco de la puerta—no queremos que tu padre y sus perros del Ministerio se enteren de te has pasado al lado oscuro—Hay burla en su voz, aunque sus ojos no le acompañen—, sería un verdadero fastidio.

Barty no responde, sabe que Rodolphus piensa que es un crío estúpido que fastidiará los planes de su Señor a la primera de cambio, pero está dispuesto a demostrarle que se equivoca. El Señor Tenebroso no conocerá mortifago más leal y eficiente que Barty Crouch Jr.

Ha nacido para darlo todo por la causa y no dudará en hacer lo que haga falta por su líder.

Rabastan, quien recibió su marca un par de días antes que él, apenas puede contener su emoción y, apartando a Yaxley a un lado, se recuesta sobre el brazo del sillón donde Barty está descansando.

—No puedo esperar a que Evan y Reg reciban sus marcas.

—¡Por Salazar, Rabastan!—Censura su hermano—No puedes revelar la identidad del resto de tus compañeros así como así, es peligroso.

El menor de los Lestrange pone los ojos en blanco ante las protestas de Rodolphus.

—¿Y quién va a oírme? Aquí solo estamos nosotros cuatro, y no estoy desvelando ningún gran secreto—Bufó—Además ¿No deberías decirle eso a tu querida Bella? Solo le ha faltado publicar en El Profeta que Regulus por fin va a unirse a nosotros y que restaurará el orgullo de su familia y todo el resto de chorradas que se pasa repitiendo desde que se levanta.

Nombrar a Bellatrix frente a Rodolphus, en el tono en que Rabastan lo había hecho, nunca era buena idea por lo que antes de que ambos hermanos lleguen a las varitas, Yaxley decide intervenir y se lleva a Rodolphus de la habitación con la pobre escusa de que quiere enseñarle el último artefacto que ha adquirido en Borgin y Burkes.

Rabastan, satisfecho consigo mismo, palmea a Barty de nuevo antes de rodearle los hombros con el brazo, en un gesto de camaradería.

—No le caigo muy bien a tu hermano ¿No?

—A Rod no le cae nadie bien. Es un idiota estirado que cree que el Lord comete un error al permitir que nos unamos a la lucha, dice que somos unos niñatos inestables, incapaces de conjurar un simple Expeliarmus, a los que el Ministerio atrapará en su primera misión—Vuelve a bufar—Lo que pasa es que le fastidia que el Lord se haya fijado en unos brujos recién graduados antes que es su insulsos amigos y nos prefiera a nosotros antes que a ellos—Sonríe—, aunque creo que a ti te tiene especial manía por ser un Ravenclaw—Dice para fastidiarle, revolviéndole su pajizo cabello. Barty le da un codazo en las costillas para librarse de él.

—¿Has conocido al resto de mortífagos?

—No, aparte de mi hermano, Bellatrix y alguna que otra vieja gloria como Yaxley o Nott, no conozco a nadie. Seguramente los conozcamos a todos cuando Evan y Reg reciban sus marcas—Se frota las manos, extasiado—, estoy deseando salir a las calles y demostrarle a esos necios traidores a la sangre y sangre sucias de La Orden del Fénix que no tiene nada que hacer contra nosotros.

—Si, yo tampoco puedo esperar—Coincide Barty, acariciándose la marca.