Mikasa caminaba decidida hacia la casa Jaeger, no podía creer que Levi fuera tan descuidado como para dejarse atrapar por aquellos funestos cazadores, le sorprendía el hecho que supieran cuando viajaría y que él era un vampiro, pero tampoco lo creyó imposible.

Farlan su mano derecha y uno de los más cercanos a Levi, había desaparecido la misma noche en que hicieron su emboscada y ya no cabía dudas en quien había traicionado a su primo. Deseaba volver a cruzarse en su camino para poder destrozarle la garganta como era debido, ya estaban demasiado expuestos como para tener alguna falla más en su círculo, tendría que haber seguido las palabras de Levi y abandonar el clan antes de que creciera considerablemente. Aunque si lo pensaba le gustaba estar al mando y ya le sería imposible dejar a la cantidad de hombres y mujeres que se encontraban siguiéndolos, después de todo ahora sus vidas estaban en sus manos.

- ¡Atención! Hoy a las diez de la noche,ejecución en la casa Jaeger - una carreta venía por la calle principal, el hombre alzaba la voz y ella se detuvo como todos los demás - ¡Atención! Hoy a las diez de la noche, ejecución en la casa Jaeger.

- ¡Señor! - Mikasa corrió para acercarse, logrando que el hombre detuviera el caballo y por ende la carreta - ¿Qué ejecución?

- Pues no sé mucho señorita, pero como vocero estoy diciendo lo que me pidieron que haga - el hombre la observó por unos segundos y sonrió - es la ejecución de un vampiro ¡Dios nos libre de estas bestias!

Mikasa le dio un leve asentimiento de cabeza y la carreta siguió su curso, subió un poco más la capucha de su abrigo y comenzó a caminar hacia el lado contrario de la casa Jaeger, necesitaba comunicárselo inmediatamente a Erwin.

Erwin Smith era uno de sus mejores aliados, él había viajado inmediatamente desde Francia cuando Mikasa le informó sobre la captura de Levi. Su mujer, Hange, había llegado con una carta entre sus manos y luciendo bastante alterada se la entregó.

Sabía que si ellos tal vez no hubiesen esperado a que Ackerman viajara inmediatamente, su amigo hubiese podido estar a salvo, así que lo menos que podía hacer era ir a pedido de Mikasa a Inglaterra.

El pequeño grupo de vampiros que estaban allí era un caos, la joven de cabellos negros estaba en medio de un ataque de nervios y la mano derecha de Levi, Farlan, había desaparecido. Hizo todo lo que estaba a su alcance para ayudar a Mikasa, la joven no era lo suficientemente fuerte como para controlarlos a todos, tampoco era consciente de lo que significaba realmente la captura de su primo. Si Levi llegaba a morir, el descontrol que se ocasionaría podría llegar a poner en riesgo no sólo a ellos, sino a todos los clanes que estaban esparcidos por el mundo, Ackerman había llegado a ser tan importante como Smith y eran respetados no sólo por vampiros comunes sino también por grandes figuras de la sociedad.

Mikasa llegó cerca de las tres de la tarde, con leves quemaduras en su cuerpo por el descuido que había tenido al volver casi corriendo a su guarida. A Erwin le pareció una falta terrible que saliera a esas horas, ya que si alguien notaba lo mal que le había afectado la luz solar posiblemente estarían perdidos ¿Acaso los Ackerman eran siempre tan descuidados? Cualquier reproche quedó retenido en sus labios cuando vio los ojos de la joven que despedían un brillo singular, estaba aterrada.

- Erwin, necesito hablar contigo - vio como el rubio se alejaba de un pequeño grupo que lo rodeaba y se acercaba a ella bastante intrigado - es sobre Levi.

Los vampiros que estaban cerca de ellos la miraron con atención y Mikasa apretó sus labios.

- Hablemos en privado - comentó Smith.

Aún Mikasa tenía mucho que aprender, se dijo, nombrar a su líder de esa manera tan desesperada solo ocasionaría un revuelo innecesario, ya que todos sabían la situación en la que se encontraba Ackerman.

La guió a través de los grandes y extensos pasillos de piedra, mirando hacia todos lados para saber si era necesario encerrarse en alguna de las habitaciones o no, la joven lo tomó del brazo y pegando un fuerte tirón hizo que se adentrara a su propio cuarto.

- Levi está en la casa de Grisha Jaeger.

- Lo sé - Erwin asintió y la miró curioso.

- Me dirigía allí ésta mañana, pero un vocero estaba dando una noticia desagradable y tuve que cambiar mis planes.

- ¿Qué noticia?

Mikasa elevó sus ojos, mojó sus labios varias veces y se quitó algunos cabellos que habían caído descuidadamente sobre su rostro.

- Hoy a las diez de la noche, planean ejecutar a Levi.

Erwin la miró con sorpresa, no se esperaba un movimiento tan rápido de parte de los cazadores, solo podría significar dos cosas.

O no sabían que Levi era el jefe del clan.

O querían que los vampiros actuaran esa noche.

- No quiero que los demás pongan en riesgo sus vidas, Erwin.

El rubio sabía a dónde quería ir Mikasa con aquellas palabras, los subordinados que estaban allí no estaban lo suficientemente preparados como para enfrentarse a los cazadores, además que si se movían entre muchos sería posible ser descubiertos, así que tomando la mayor bocanada de aire le soltó.

- Me necesitas.

- Así es, creo que ambos podemos ayudar a Levi.

- Si, tienes razón. Después de todo fui yo quien le insistió a tu primo a que viajara Francia - le sonrió levemente y continuó - estamos a mano.

No necesitaban ropa innecesaria, ni accesorios, ni capas, absolutamente nada más de lo que traían puesto. Las palabras que habían intercambiado entre ellos esa misma tarde habían quedado allí, nadie sabía lo que aquellos dos vampiros planeaban y tampoco lo que en el pueblo iba a ocurrir dentro de media hora.

Erwin y Mikasa decidieron que lo mejor sería estar en el lugar una hora antes, para no llegar justo en el momento en el que el vampiro estaría a punto de ser quemado, debían ver el lugar, cuantos cazadores y espectadores había, que armas llevaban y como traerían a Levi. Así que como una feliz pareja, caminaban recorriendo los diferentes sectores, Mikasa lo tomaba del brazo y le susurraba cualquier cosa sospechosa que veía, Erwin por su parte, guardaba todo en su memoria.

Faltaban sólo quince minutos para las diez, ambos caminaron tranquilos siguiendo a la multitud de personas curiosas que no se podían perder aquel espectáculo. Mikasa se echó hacia atrás cuando fue arrastrada por una mujer que iba en la dirección contraria.

- ¿Estás bien? Pareces a punto de vomitar - le preguntó Smith.

- Si, es que hay muchas personas.

- Lo sé, pero debes parecer neutral o no llegaremos ni a ver a Levi.

Diez en punto. La multitud rodeaba con cierta prudencia la montaña de leña donde pondrían a Levi, aún no llegaba la atracción principal y Grisha se encargaba de dar el mejor número en palabras que incentivaban a las personas a querer ver el sufrimiento de la bestia.

Eren esperaba a un lado del vampiro, tenía la cadena que lo esposaba bien sostenida entre sus manos, Levi no había dicho palabra alguna, aún así no podía quitarse sus ojos de encima. Cuando fue a buscarlo siguiendo las órdenes de su padre, su estómago se había contraído y el resto de su cuerpo era un manojo de nervios, el vampiro siempre mantuvo una postura tranquila y le sonrió al verlo, eso solo hizo que Eren tuviera unas grandes ganas de devolver lo que había comido, sin embargo lo guió a través de la casa hasta llegar a la puerta principal. Su padre hablaba afuera y sabía que muy pronto lo nombraría y él tendría que llevar al vampiro a su propia muerte.

No tardó mucho en escuchar las palabras que esperaba y cuando jaló la cadena para que Levi se moviera éste mantuvo su cuerpo estático.

- Eren.

Él no quería mirarlo, pero al ver que no se movía no tuvo otra opción que hacerlo.

- Camina.

- Eren - el muchacho lo miró molesto y esperó a que hablara - vendrás conmigo ¿Verdad?

- ¿De qué hablas?

Sin embargo él mismo se dirigió hacia la puerta, lanzando una mirada confusa al cazador que hizo que saliera de su asombro, nuevamente tomó la posición de ser arrastrado por las cadenas y cuando salió una serie continua de abucheos llegó a sus oídos.

Dejó que lo ataran y le gritaran, no cambió su semblante serio, buscó entre la multitud y encontró lo que quería. Mikasa se encontraba en el lado derecho y Erwin en el izquierdo, sonrió para si mismo y solo se ganó una mirada confusa de parte de Eren.

Díez cazadores, dos vampiros para sacarlo de allí, era una situación encantadora.

Se relajó, por dentro estaba hecho un manojo de nervios, después de todo no sabía realmente si alguno de ellos iría a buscarlo y sin pensarlo siquiera se había resignado a su muerte.

La antorcha fue encendida y rozó una de los troncos prendiéndolos casi de inmediato, las multitud vitoreó triunfante y Grisha le sonrió. Un grito muy diferente se oyó en medio de las personas y cuando los cazadores miraron hacia allí, encontraron a Erwin atacando a varias personas, sin llegar a lastimarlas realmente más que con algunos rasguños que sanarian en un par de días.

Dejaron a Eren a su lado y corrieron hacia al gran rubio con rapidez y sus armas en alto, en medio del jaleo Mikasa llegó a su lado, silenciosa como siempre.

- ¿Qué haces aquí? - Eren la miró confuso.

La joven se preparó para atacar pero la voz de su primo la cortó rápidamente.

- Déjalo y sácame de aquí - repuso bastante molesto - me estoy quemando ¿Lo recuerdas?

Eren levantó su cuchillo hacia la muchacha, parecía estar realmente sorprendido y Mikasa solo tuvo que levantar su puño para que el joven terminara siendo arrojado hacia atrás.

Los cazadores empuñaban sus armas hacia Erwin pero él se defendía con una destreza impresionante, había matado a dos y seguiría con los demás si tenía que hacerlo.

Eren comenzó a tocer cuando el humo comenzó a rodearlo, tomó entre sus manos con fuerza su cuchillo y miró hacia su derecha a través de sus ojos lagrimeantes.

Mikasa había soltado a Levi y éste se había dado media vuelta con una sonrisa en su rostro. Estaba mirándolo como si fuese el trozo de carne más delicioso que hubiese visto en toda su vida, intentó levantarse a pesar de que sus piernas temblaban, no podía defraudar a su padre pero el vampiro lo asustaba bastante, ya no estaba encadenado como cuando se había acercado para saciar su curiosidad.

Su cuchillo cayó a causa de un golpe de Mikasa y antes de que pudiera hacer cualquier movimiento Levi ya lo había apresado con sus brazos, cubrió su boca con una de sus manos y aunque no podía verlo supo que algo le había dicho sin palabras a la muchacha, ésta se dirigió sin pensarlo a la multitud y tomaba al rubio de un brazo alejándose de allí.

Se vio siendo arrastrado, lejos de la gente que corría a refugiarse, los cazadores jamás habían vuelto a mirarlo ya que se encontraron con su atención hacia los dos vampiros que acababan de huir.

Se metieron al bosque, Eren terminó siendo golpeado por varias ramas mientras se movían a gran velocidad, podía sentir en cierta forma una calma absoluta que al final terminó por inquietarlo bastante. Pataleó, gritó e intentó morder la mano que le tapaba la boca sin éxito alguno. Se vio empujado hacia el tronco de un árbol y cayó de rodillas cuando sintió el dolor en su espalda, Levi lo miraba serio, como siempre lo hacía, se puso de cuclillas a su lado y elevó su mentón y entonces en medio de la oscuridad le sonrió.

- Lo siento, pero no puedo mostrarte a donde vamos.

Un puñetazo llegó a su mejilla derecha que lo mareó por completo, allí en medio del bosque Eren perdió el conocimiento y antes de hacerlo pudo ver como dos figuras se acercaban a Levi.

- ¿Por qué lo trajiste? - preguntó Mikasa.

- Es necesario. - Levi los observó sin interés - ¿Los cazadores?

- Los perdimos en el camino, vámonos antes de que aparezcan. - continuó Erwin.

Tomando el cuerpo inconsciente de Eren entre sus brazos, Levi guió a los otros dos hacia la guarida.

Los cazadores esa noche no pudieron encontrar a los vampiros y Grisha no volvió a ver a su hijo en su regreso.