..·°*°·..·❁*.·°*°·..✿*·..·°*°°*°·..❁.·°*°·..*✿·..·°*°·..
Pasó una semana desde la propuesta de Terry, Candy estaba en su departamento empacando sus cosas, Annie estaba ayudándola; sin embargo no lo hacía con entusiasmo, estaba triste porque ya no compartiría diariamente con su amiga; pero también estaba feliz por la rubia, pues ella conocía su historia.
-En este momento odio a Terry.
-No lo hagas. Además yo acepté, no me está forzando a nada.
-Sí, pero él te lo propuso.
-Sabes que esto no va a alejarnos, verdad? – la miró con una sonrisa – tú eres mi mejor amiga, la única que estuvo conmigo cuando perdía la esperanza.
-Nos apoyamos mutuamente, si no fuera porque sé que él te ama y tú a él, no dejaría que te vayas, eres como mi hermana pequeña, Candy, y sólo quiero protegerte.
-Te agradezco mucho que quieras protegerme, y sí somos hermanas, así que nada podrá alejarnos.
Ambas jóvenes estaban en medio de la habitación abrazadas, llorando porque ya no estarían juntas, así las encontró Terry cuando regresó por algunas cosas para llevarlos al auto, trató de no hacer ruido y retrocedió hacia la sala, les daría privacidad.
-Terry. - minutos más tarde Candy salió de la habitación para esperar a Terry en la sala.
-Ya estás lista?
-Sí, esa es mi maleta – dijo sacándola para que él la tome – ya es hora… - se giró hacia su amiga.
-Oh Candy! - la volvió a abrazar - voy a extrañarte mucho!
-Ella estará bien.
-Tú cállate, eres el responsable de mis lágrimas. – lo miró fijamente, Candy negaba con la cabeza mientras sonreía. – escúchame bien Terry – lo señaló con el dedo – ella es mi hermana, y si la haces llorar te arrepentirás.
-Sabes que eso no pasará. – no estaba intimidado por la mirada amenazante de la morena.
-Lo sé. Pero por si acaso. - se acercó a él – cuídala mucho. – lo abrazó, algo que sorprendió al castaño y alegró a la rubia – no debí ayudarte con la cena, eso la convenció. – susurró solo para Terry, algo que lo hizo sonreír también a él.
-Y te lo agradezco, - se alejó de ella - te presentaré a alguien, en pago. – Annie se puso roja como un tomate.
-No- no lo necesito. – dijo nerviosa y causando la carcajada discreta del castaño.
Minutos más tarde la pareja dejaba el edificio, estaban felices de iniciar una nueva etapa en su relación. Terry estaba contento de cómo habían salido las cosas, recordó la reacción de los padres de Candy cuando les comunicaron su decisión de vivir juntos.
Flashback
Al día siguiente de la propuesta del castaño, la pareja llegó al hotel donde se hospedaban los Brower para darles la noticia. Rosemary fue quien los recibió con una enorme sonrisa.
-Al fin llegan. – abrazó a su hija y luego saludó a Terry.
-Dónde está papá, mi tío y Anthony?
-Ya vienen.
-Me buscabas, princesa?
-Papá. – lo saludó con la habitual sonrisa y beso en la mejilla, detrás vio a su tío y hermano acercarse.
-Te pasaste Terry. – reclamó el rubio una vez saludó a su hermana, el castaño lo miró con una sonrisa de "no me importa, lo disfrute".
La paraje al tener a toda la familia de la rubia reunida aprovechó para contarles sobre sus planes de mudarse juntos, por unos segundos nadie dijo nada poniendo nerviosos a los enamorados.
-Pero… - Rose fue la primera en hablar – cariño, queríamos que te mudaras con nosotros, es más… ya tenemos el departamento, verdad Vince? – miró a su esposo, quien estaba en silencio mirando atentamente a la pareja.
-Están seguros de lo que quieren hacer?
-Sí. – respondieron al unísono los rebeldes. – siempre supieron lo que sentía por Candy – continuó Terry - tal vez no estén de acuerdo con la decisión que tomamos. Es posible que piensen que es muy pronto; pero es lo que Candy y yo queremos.
-Si es lo que quieren y lo pensaron bien, no tenemos porqué oponernos; sólo hubiéramos querido tenerte a nuestro lado más tiempo. – miró a la rubia.
-Pero… Candy – murmuró herida Rosemary. – nosotros…
-Mamá! – Candy vio a su madre dejar la sala y dirigirse a su habitación, sin pensarlo dos veces fue tras ella.
-Mamá…
-Estoy bien cariño… - se limpió las lágrimas.
-Mamá, no quiero herirlos con mi decisión. – se acercó a su madre – quisiera encontrar una forma de darles gusto a todos; Terry y yo…
-No cariño - la interrumpió – no tienes por qué darnos gusto a todos, tú solo piensa en lo que te haga feliz. Ahora estoy triste porque quería que te mudaras con nosotros y recuperar todos esos años que nos robaron; pero también entiendo que debes seguir adelante…
-Mamá…
-Te amamos tanto cariño, que siempre querremos tenerte junto a nosotros – acarició su rostro – aunque me duela saber que no te veré gran parte del día, respetaré tu decisión.
-Gracias mami – la rubia abrazó a su madre – te amo tanto… los visitaré seguido, ahora que los encontré no pienso alejarme de ustedes.
-Y tampoco lo permitiríamos.
Mientras tanto en la sala
-Disculpen si les parezco egoísta al pedirle a Candy que viva conmigo; pero la amo demasiado y no quiero perder más tiempo alejado de ella.
-Pero debiste esperar un poco más, nosotros también la amamos y la queremos a nuestro lado. – dijo un furioso Anthony.
-Te entendemos Terry, - habló Albert al ver la mirada seria del castaño hacia su sobrino – y al parecer Candy también quiere lo mismo que tú – miró a Anthony al decir lo último.
-Sabíamos que esto pasaría eventualmente, así que no nos sorprende mucho. – dijo Vincent – sólo promete que cuidaras de mi princesa y que nos visitaran seguido.
-Lo prometo, no es mi intención acaparar a Candy y alejarla de su familia.
-Y ya le dijiste a tus padres?
-Aún no, ustedes son los primeros en saberlo. – entonces vieron a las rubias regresar a la sala.
-Supongo que todo está bien. – dijo un feliz Vincent – se te pasó el berrinche - susurró al oído de su esposa.
-Cállate – le dio un codazo – estoy avergonzada por mi comportamiento. – también murmuró solo para que su esposo escuchara.
-Ok! Creo debemos llamar a Ellie y Richard para enterarlos sobre la decisión de nuestros hijos y celebrar el paso que darán.
Mientras llamaban a los padres de Terry, Albert hablaba con su sobrina y Anthony se dirigió hacia donde estaba el castaño.
-No puedo creer que le pidieras a mi hermana mudarse contigo.
-Po qué te sorprende? Si tú mejor que nadie sabe cuánto la amo y los deseos que tenía de encontrarla y nunca más alejarme de ella.
-Sí, pero… creí que esperarías. Mi madre también quería estar con ella, recuperar el tiempo.
-Mira Tony, eres mi mejor amigo, pasamos por tanto juntos; pero déjame decirte que como cuñado me desagradas.
-Idiota, solo estoy dando mi opinión en plan de hermano. – dijo molesto. - como amigo estoy feliz por ustedes. – le dio una palmada en la espalda.
-Yo también lo estoy. – lo miró con su característica sonrisa – ahora dime, sigues en plan de hermano? - el rubio negó con la cabeza , entonces Terry se acercó como para contarle un secreto – Tony, sabes lo que me dijo el celoso y posesivo hermano de Candy?
-Eres un idiota, nunca tomas las cosas enserio. – molesto Anthony regresó a la sala mientras escuchaba las carcajadas de Terry.
-Estás feliz pequeña?
-Mucho. – su sonrisa lo demostraba – no te molestó la noticia?
-No, me alegra que quieran estar juntos, sin perder el tiempo.
-En serio?
-Claro, durante estos últimos años, vi la desesperación de Terry al no encontrarte; él cambió mucho, ya no era el mismo joven animado y con sueños que conocí; pero cuando te encontró nuevamente, ese brillo regresó. Volvió a sonreír y a bromear como cuando era adolescente.
-Me alegra saber que lo hago tan feliz como él a mí.
-Nunca dejes que los separen, estoy seguro que él luchará por ti siempre, tú también hazlo.
-Lo dices por ella, verdad?
-Lo digo por todo, pequeña, habrá gente que querrá separarlos, ya sea por envidia o porque los quieran con ellos.
-No me asustes tío.
-Jajaja, esa no es mi intención, es sólo que al convivir todo el tiempo, surgirán momentos que los pondrán a prueba.
-Lo sé, Terry tiene un carácter diferente al mío. Soy consciente que habrá peleas, pero también sé que sabremos solucionarlas.
-Estoy seguro de eso.
Cuando llegaron los Granchester y les informaron sobre la decisión de los jóvenes de vivir juntos se pusieron más que contentos; al inició, Eleonor, sugirió que Candy podría estar embarazada, pero al ver el rojo intenso que cubrió el rostro de la joven y la inmediata negación, descartaron la idea.
Ya más tarde, los mayores aconsejaron a los jóvenes de las posibles situaciones que vivirían y como debían tomarlas, les dijeron que siempre podían acudir a ellos si los necesitaban, agradecidos y conmovidos por el apoyo los jóvenes prometieron hacerlo si los necesitaban, así pasaron el día, fueron a almorzar y después salieron a conocer un poco más la ciudad; en la noche Candy decidió quedarse con sus padres, Terry comprendió que tanto Candy como Rose lo necesitaban.
Durante esa semana, los Brower se trasladaron al departamento que habían comprado, Albert tuvo que regresar a Chicago para atender los negocios de la familia; Anthony, a regañadientes, también regresó con su tío, pero tuvo que hacer una escala en Nueva York. Los esposos Granchester se despidieron de sus amigos, ahijada e hijo, puesto que los negocios de Richard lo solicitaban con urgencia en Londres, con lágrimas en los ojos las amigas se despidieron, prometiendo Eleonor hacer todo lo posible para regresar pronto.
Mientras Candy iba a la universidad y después a su trabajo, Terry se encargó de buscar otro departamento, uno más grande y cómodo para la rubia, que esté cerca de la universidad y en una zona más segura, y cuando lo encontró no dudó en adquirirlo.
Fin de flashback
-Lista?
-Sabes que sí. – dijo la rubia viendo como Terry abría la puerta de su nuevo hogar.
-Bienvenida a casa, amor.
-Oh Terry, es hermoso! – el castaño había llenado la sala con varias docenas de rosas rojas, y había un camino de pétalos que los llevaba al dormitorio.
-Quieres seguir el camino?
-Ya sé hacia dónde va, así que, sí. – respondió con una sonrisa coqueta.
-Vamos a inaugurar nuestro hogar. – la alzó en bazos y rápidamente se dirigió a la habitación mientras Candy reía a carcajadas sujetándose con fuerza del cuello de su novio.
..·°*°·..·❁*.·°*°·..✿*·..·°*°°*°·..❁.·°*°·..*✿·..·°*°·..
-Buenos días amor. – Terry cariñoso abrazó a Candy por la espalda mientras la acercaba más a su cuerpo. – ya tenían un par de semanas compartiendo apartamento y se sentían como el primer día.
-Buenos días guapo. – lo saludó ella girándose para besarlo.
-Hoy tienes clases?
-No, casi terminé con los exámenes, así que sólo iré el viernes y después estaré libre hasta el nuevo semestre.
-Así que te tendré sólo para mí por las mañanas? – se posicionó sobre el cuerpo femenino mientras bajaba los labios para besar el cuello de la rubia.
-Eso depende.
-De qué? – alejó su rostro alertado.
-Hay un proyecto del cual quiero ser parte. Ya te dije algo, recuerdas?
-Candy… - Terry no pudo persuadir a su novia, pues el molesto timbre de la puerta comenzó a sonar con insistencia. – qué fastidio, acaso no saben que no deben visitar a nadie antes de las 9 de la mañana?
-Amor, son las 10:30 – sonriendo señaló el reloj que estaba en la mesa de noche. – si quieres voy a abrir.
-Sería lo mejor, ya que tú eres la responsable de esto. – señaló con la mirada la parte baja de su cuerpo.
Arreglándose un poco el cabello, Candy, se dirigió a la puerta para atender a tan desesperado visitante; mientras tanto, Terry se dirigía al baño, pensaba en llenar la bañera y una vez que su novia se deshiciera del molesto visitante, la tomaría en brazos y ayudado por una esponja recorrería nuevamente su hermoso cuerpo.
-… - Candy abrió la puerta y se quedó muda cuando vio a la persona parada frente a ella.
-Qu-qué haces tú aquí? – la voz de la mujer sonó dura e incrédula.
-Susana… - dijo más para ella que para ser escuchada.
-Responde! Qué haces en el apartamento de mi novio!?
-Tu novio? – Candy sin saber cómo, se llenó de confianza. – si es tu novio, cómo es que estuvo lejos de ti todo este tiempo y ni siquiera te pensó?
-Así que buscó a una ramera para desahogarse…
-No permitiré que si quiera insinúes que yo soy igual a ti! – la mano de Candy estaba ardiendo; pero no más que el rostro enrojecido de Susana.
-Maldita! – la rubia lacia no permitiría que Candy se saliera con la suya, así que saltó sobre ella para tratar de arañarle el rostro, por suerte Candy tenía buenos reflejos y le agarró las manos. – él es mío, Terry me pertenece, no vas a quitármelo como lo hiciste con mi familia!
Susana sintió que algo la alejaba del cuerpo de Candy, tardó un poco en reconocer a Terry, quien la miraba con furia. Con ceño fruncido vio al castaño ayudar a Candy ponerse de pie y cómo se situaba frente a ella, protegiéndola con su cuerpo.
-Nunca, en tu maldita vida, vuelvas a tratar de lastimar a Candy o me olvidaré que no es correcto golpear a una mujer - la recorrió de arriba hacia abajo con la mirada - no, que no es correcto matar a una víbora.
-Cómo pudiste hacerme esto Terry. – no se amilanó con las palabras del joven, sin importar lo que le dijo continuó con su reclamo – prometiste que nunca me dejarías, no después de haber perdido a nuestro bebé!
Incrédulo Terry miró a Susana, estaba desconcertado de su grado de falsedad, de reojo miró a Candy, quien estaba igual de asombrada que él, por un momento tuvo miedo que Candy le creyera, mucho más cuando la vio girarse y alejarse de él. Con una sonrisa imperceptible y celebrando internamente su victoria Susana vio como Candy se perdía en la cocina; mas su regocijo no duraría mucho, pues a los pocos segundos la rubia pecosa regresó con un vaso de agua en las manos y sin pensárselo, le tiró el agua al rostro.
-Estás fuera de sí, mira que venir a decir tantas sandeces a mi casa. Lárgate antes de que llame a seguridad y te saquen de manera vergonzosa del edificio.
-Eres una…
-Ni se te ocurra insultar o agredir a mi novia, porque no me importará los años que pase en la cárcel o el rompimiento de amistad entre nuestras familias, te mataré en ese mismo instante. – le cogió la mano que estaba a punto de golpear a Candy, con rabia y un odio profundo dejó que Terry la sacara del apartamento y empujara dentro del ascensor.
-Candy… - Terry se dirigió a la recamara al no ver a su novia cerca, preocupado la vio frente al espejo del baño.
-Arruinó nuestra mañana. – le dio una leve sonrisa. – lo que dijo…
-No es verdad! – se apresuró a decir – nunca, Candy, nunca hubo nada entre nosotros.
-Lo sé – se acercó a él y besó levemente sus labios – pero fue molesto escuchar sus mentiras, sabía que haría algo para incomodarme y alejarme de ti cuando nos encontremos; pero no algo tan estúpido como esto, me molestó realmente.
-Jamás desconfíes del amor que siento por ti, Candy. – la abrazó para tranquilizarla, o más bien para tranquilizarse él mismo – no aguantaría que alguien tan miserable como ella nos separara.
-No! nunca pasó por mi mente creerle o alejarme de ti. – lo miró a los ojos para que viera que era sincera - pero sí me dio miedo… temo que haga algo para separarnos o lastimarnos.
-No se lo permitiré, no dejaré que te lastime. – la volvió a abrazar, después de unos minutos de consolarse, Terry la alejó un poco – debemos llamar a tus padres, ellos deben saber que esa víbora está aquí y lo que hizo.
-No quiero preocupar a mamá.
-Será peor si no se lo decimos, además prometimos recurrir a ellos cuando los necesitemos y estoy seguro que tu padre podrá ayudarnos. – Candy asintió con la cabeza baja y Terry se acercó al teléfono para comunicarse con Vincent.
..·°*°·..·❁*.·°*°·..✿*·..·°*°°*°·..❁.·°*°·..*✿·..·°*°·..
En la calle frente al edificio de Candy y Terry, Susana miraba con odio el piso de donde la sacaron como si fuera una criminal. No les daría el gusto de deshacerse de ella, pagarían por haberla humillado, por suerte, sólo unos cuantos vecinos de Terry la vieron en tan bochornosa situación.
-Maldita… pero me las pagarás Candy… - enojada sacó su celular y marcó un número – necesito verte… ahora! No me importa si estás ocupada, ve al hotel en que me hospedo… nos vemos allá.
Terminó la llamada y pensó en que haría con la empleada de los Granchester, era su culpa por no darle la información completa.
Cuando Eleonor y Richard llegaron a Londres estaban tan felices de al fin haber encontrado a Candy, y ver la felicidad en el rostro de su hijo al estar nuevamente con ella que sin percatarse que eran escuchados por una de las empleadas, dieron muchos datos de donde estaba Terry, inmediatamente la empelada llamó a Susana para informarle donde estaba el joven, y cuando supo la dirección, se la mandó inmediatamente, nunca prestó atención a las circunstancias en las que vivía su joven patrón.
.。.:*❁*:.。.
Cómo están? Les dejo otro capítulo, qué les pareció? Espero que les haya gustado, sinceramente siempre quise que Candy le diera una buena cachetada a Susana, así que, esa parte la disfrute.
Quisiera mucho subir un capítulo por día o por lo menos dos por semana, pero el trabajo no me lo permite, especialmente ahora que estoy abarrotada de trabajo, pero haré lo posible para complacerlas y no tardar mucho en publicar.
Saludos y se cuidan mucho.
