Emmmmmm…bueno. Me gusta cómo va la historia. Habrá una que otra cosa de otras parejas como se podrán dar cuenta después. También quise incursionar en algo que es muy nuevo para mí…no soy muy fan del shonen o del Yaoi. Pero pues..habrá un poco de eso..hago la advertencia para quien no le guste pues lo deje de lado. Gracias por los reviews Kazuyaryo y mican!

En fin.

Enjoy!

Capítulo 2. Políticamente correcto.

Hinata Hyuga convulsionó por enésima vez aferrada al pasto del verde jardín. Empuñó en gran medida la yerba poco crecida. Las lágrimas gruesas cayeron una a una entre la verduzca mata y trataba de aminorar dificultosamente aquel espasmo. Daba gracias a los dioses que nadie en ese momento se cruzase por los jardines de Souke, porque seguramente estaban con sus labores diarias de medio día. Ahogó un sollozo, pero no pudo evitar lanzar un gemido. Y todo se fue a la mismísima mierda cuando notó cómo una sombra le cubría el cuerpo, y cerró los ojos con fuerza. A decir verdad lo había escuchado venir minutos atrás e hizo todos los esfuerzos por acallar aquel llanto abrazador siendo inútil.

-¿Hinata-sama?-le habló con aquel tono neutro, sin expresión. Casi sonaba a un monosílabo-¿se encuentra bien?-

Hinata se limpió las lágrimas con brusquedad y no levantó la cabeza. El viento soplo grácilmente entre las ramas, aludiendo la entrada del otoño. La muchacha lentamente se irguió, sacudió sus ropas y tragó saliva. Lo que menos quería era dar explicaciones, ni mucho menos a él. Sus pequeñas manos se cerraron en un puño. Apretó los labios en una línea fina, y las mejillas se le colorearon. La mano larga, ancha y masculina le tomó por la barbilla obligándole a levantar el rostro, pero sus ojos blancos siguieron pasmados, como si observaran algo muy interesante en el pasto verde. Hacía un par de meses que ese acercamiento se dio, los rencores se habían disuelto entre él y ella desde hacía mucho e inclusive tenían un trato más hermanable que otra cosa, pero a pesar de ello Hinata sintió disgusto al tacto del muchacho.

-Ni-nisan-murmuró ella y sin querer soltó otro sollozo. Luego se paró a pensar. Él no tenía por qué estar en esa área de la casa a menos que le hubieren llamado y a menos que fueren a darle la misma noticia que le acababan de dar a ella. Esa no era una visita usual. Al final de cuentas él no tenía la culpa de nada. Su padre sí-

-¿Qué sucede Hinata-sama?-dijo Neji Hyuga con más apremio. Su mandíbula pareció tensarse, no era muy dado a tener aquellas familiaridades pero al verla tan afligida algo en su interior se removió. Solo dos veces le había encontrado de ese modo, una fue cuando Naruto Uzumaki se atrevió a rechazarla y la otra cuando Hiashi Hyuga había dado su opinión sobre sus habilidades como ninja y futura heredera del Clan. El Hombre gruñó con impaciencia pues la muchacha no respondió y ante un segundo gruñido ella soltó un respingo y le miró-

-N-No es nada Neji-nisan-dijo Hinata con un hilo de voz. Neji Hyuga no solía entrometerse en los asuntos de sus primas y mucho menos atreverse a preguntar sobre sus congojas. Muchísimas veces las miró a distancia con las cabezas gachas o con el temple afligido. A Hinata por tercera ocasión llorando ahí. Y nunca reparó en interesarse en ello, los años de experiencia le habían conferido un deje de aceptación para esas situaciones: no preguntar, no discutir, solo observar. Pero esta vez había algo que le llamo la atención. Ella estaba más pálida de lo normal-

Hinata sintió estremecer ante aquella mirada inquisitiva. Su primo se había convertido en un muchacho imponente, serio y recatado. Sus conversaciones nunca pasaban más allá de los entrenamientos y asuntos del clan. Pero desde hacía unos meses él, Hanabi y ella encontraron un modo de entrelazarse.

-Llora demasiado como para no tener nada-dijo él, luego con parsimonia le soltó el rostro. Fue un gesto de hermandad, nada incómodo-

Hinata volvió a limpiarse las mejillas. Como una niña pequeña que acababa de recibir un buen regaño.

-¿Ti-tienes algo más que decirme Neji-nissan? O puedo..¿puedo irme?-le dijo sin mirarle. Su cuerpo se convulsionaba de nuevo. El llanto parecía querer volver-

Neji frunció el ceño, muy arrepentido de haberla abordado. Su prima parecía ofendida por el atrevimiento. Él negó con la cabeza. Ella asistió y se echó a andar con prisa. El chico iba a caminar en dirección opuesta, pero observó como Hanabi salía del dojo de entreno con la cara desencajada. Ella fingió no enterarse de la presencia del muchacho, hasta que estuvo muy cerca de él levantó la vista.

-¡Oh! Neji-nisan-dijo Hanabi y se inclinó en la reverencia formal-

¿Pero qué carajos? Se dijo el muchacho ¿aquellas mujeres se habían vuelto locas? él solo había ido a esa maldita parte de la casa porque el patriarca le mandó llamar y si no fuera por su maldita suerte, aquellos solo se trataría de asuntos relacionados con la rama secundaria pero parecía que el ambiente pesado en ese sitio había inundado todo. De nuevo. Hasta los jardines.

-¿Qué haces?-respondió Neji con un tinte de molestia en su voz, raramente dejaba traspasar sentimientos. La única capaz de sacarlo de sus casillas era su prima menor, o es que quizá tenía ese don con todos-

Alguna vez, en conversaciones con su tío, le hizo saber cómo desconfiaba de las capacidades de sus hijas para hacerse cargo del Clan. Dijo preocuparle que Hinata era demasiado blanda y que su hija menor, todo lo contrario. Hanabi Hyuga era una niña voluntariosa, terca, inteligente sí, pero muy voluble. Neji contempló los ojos opalinos de su prima, que fulgían con algo de malicia. Cierto era, Hanabi contrastaba de su hermana mayor. La chica ladeó el rostro como si no acabara de entender el silencio de Neji y su escrutinio, a veces le resultaba increíble que tuvieran un lazo consanguíneo. Él era tan diferente a todo el mundo ahí. Como un muñeco de ventrílocuo. Luego dibujó una sonrisa maliciosa que a Neji le hizo sospechar.

-¿Qué sucede?-le dijo Neji esta vez con un deje de irritación-

-¿No lo sabes aún?-respondió Hanabi con los ojos muy abiertos. Y luego se tapó la boca fingiendo su imprudencia-

-¿El qué?-dijo Neji-

Hanabi dudó. Abrió los labios una y otra vez intentado buscar las mejores palabras para comenzar aquella declaración, ya había metido la pata, o más bien a propósito soltó como no queriendo la cosa, sus palabras. Ahora solo faltaba decirlo de la mejor manera. Total, su padre después la reprendería igual.

-Hinata ha sido prometida con el Kazekage de Sunagakure-soltó un suspiro largo. La sonrisa socarrona se le borró de momento. El que su hermana tuviera que irse y tan lejos le partía el alma, eso significaba soledad, soledad absoluta y la mano firme de su padre sobre ella-

Neji arqueó una ceja ¿un compromiso? ¿ y eso era para escandalizarse? Ellas ya debieran tener de conocimiento que el Clan así solía manejar las cosas. Los matrimonios arreglados eran una de sus especialidades. El chico siguió sin inmutarse, como esperando más información. Hanabi comenzó a desenredar las vendas de sus antebrazos.

-Y mi padre considera que yo soy muy joven para declararme como sucesora-La chica le lanzó una mirada a su primo y prosiguió:-me ha mandado a hacer los exámenes Chunin-

Ahora sí que Neji estaba confundido. Su tío no permitiría que sus sucesoras se adentraran tanto en el mundo Shinobi, el Clan se quedaría sin dirigente si llegasen a morir en una misión. Él siguió mirándola, sabía que su pequeña prima solía paladearse la información hasta impacientar a las personas, la información importante sobre todo. La vio sacar de quicio tantas veces a la paciente de su hermana.

Al ver que su primo no daba indicios de alguna emoción, Hanabi chasqueó la lengua fingiendo dar batalla a las vendas. Luego con un aire de autosuficiencia dijo.

-¿Y te imaginas? ¿he? ¿Nissan? ¿Quién podría ser el sucesor en todo caso?-las últimas palabras le salieron en un tono cantarín que a Neji no le agradó. Y teniendo en cuenta el saludo que le otorgó antes-

El chico negó con la cabeza pero sabía de antemano por donde iba el asunto.

-¡Neji!-escuchó su nombre desde el dojo. Aquel tono autoritario y seco lo reconocía tan bien. Lanzó una última mirada a Hanabi y media reverencia, luego se dirigió al sitio muy tranquilo a pesar de que aquella información desató en su cabeza un torbellino de posibles acontecimientos-

-Hiashi-sama-dijo el muchacho dando la reverencia esperada. Hanabi sonrió de medio lado cuando los ojos de Neji le observaron de soslayo por última vez. Ella fingió estar sumida en lo que hacía-

-Entremos-dijo Hiashi. Neji obedeció sin más-

XxX

Sabaku no Gaara tenía los dedos puestos en el puente de la nariz y los ojos cerrados. Respiraba apaciblemente intentando calmarse. Ahora sí que los ancianos del consejo se habían extralimitado. Jamás se mostraron tan interesados en su forma de manejar las cosas en Suna hasta el momento en que la guerra contra Konoha estalló destruyéndolo todo. A pesar de que el pueblo logró levantarse, y que ellos fueron uno de los principales pilares para el levantamiento de la aldea de la hoja, los ancianos externaron la inquietud de que algo semejante sucediera con su pueblo. Empezaron a dudar de sí sus capacidades como dirigente, serían suficientes. Muy a pesar de que demostró incontables veces sus grandes cualidades. Los hombres alegaban ahora que establecer un lazo fuerte con Konoha, y sobre todo con un Clan con peculiaridades tan extraordinarias como los Hyuga, era imprescindible.

Le otorgaron la capacidad de negarse a las sugerencias de establecer un lazo, con la reprimenda de que disminuirían sus años de mandato o pedirían su destitución, en cualesquier caso que la votación se inclinara por cualquiera de las dos. Así lo estipulaban las normas. Si ellos consideraban que sus capacidades de proteger la aldea no estaban del todo a la altura, podían hacerle hasta renunciar. ¡Vaya cosa! ¡estúpidos viejos!

Gaara ni dio un respingo cuando un estrepitoso puñetazo sonó en su escritorio.

-¿Pero qué?..¡diablos! ¡Kankuro contrólate!-dijo una voz femenina-

-¡Es increíble Temari!-dijo el aludido. Y volvió a dar un puñetazo ignorando las miradas fulminantes de sus dos hermanos-¿acaso a ti no te molesta?-miró a Gaara directamente a los ojos, quién siguió sin inmutarse le regresó la mirada y después se fijó en la ventana-

Temari se recargó cansinamente sobre su abanico y también dirigió la vista a su hermano menor. Realmente él era difícil de leer. Llevaba tiempo más abierto en cuanto a sus opiniones, pero todo referente a la política y gobierno de su pueblo. Comercios, salud, economía y sobre todo delincuencia. A decir verdad, desde el primer año de gobierno de Gaara, el cambio en Sunagakure fue radical, sobre todo en los aspectos económicos. El pueblo se levantaba después de un sometimiento, hambruna, pobreza y casi aniquilación. Ese chico logró lo que nadie pudo, aumentando convenios, enlaces, servicios externos y especiales de los escuadrones ninja. Y con ello trajo mejoras a la aldea.

Gaara Logró servicio médico de primer nivel con ayuda del Hokage de Konoha. Logró abastecimientos suficientes de agua gracias al tratado de libre comercio con el país del agua. Erradicó a los mercenarios, traidores al gobierno y sobre todo a los delincuentes que estaban en los límites del territorio. Todo con ayuda. Esto no le agradó para nada al consejo, consideraban que ese tipo de relaciones luego traían malas consecuencias, pero sin embargo, al ver como Konoha cayó tan fácil y rápidamente ante la guerra y que sólo Suna acudió en su ayuda (puesto que Konoha alguna vez se creyó autosuficiente, y no claudicó en hacer más acuerdos o tratados salvo Sunagakure, le llevó a la ruina. Asunto que ya estaba cambiando su nuevo Hokage), después de eso, los ancianos del consejo consideraron eficiente realizar esas "relaciones exteriores" tanto así, que ahora promulgaban con la bandera el hecho. Antes su principal ingreso era hacer guerra y mantener la guerra para ganar dinero con armas y horas hombre.

¡Eso se acabó! Le dijo Gaara a Temari cuando tomó las riendas. No más guerra, no más horror para su pueblo. Sobre todo no más sufrimiento. Al principio el consejo estaba reticente, pero al cabo de meses y observar con lupa cada movimiento, encontraron factible las decisiones del pelirrojo. Pero, a los ancianos les resultó importante que su dirigente diera el papel más acorde a un dirigente.

Gaara lanzó un suspiro y Temari sonrió. En definitiva su hermano cambió tan radicalmente como el estado de su pueblo.

-No hay más nada que hacer. El cuervo ha sido enviado con el acuerdo-dijo Gaara con parsimonia- y les suplico no hagan un escándalo de esto-miró a Kankuro con reprimenda-

-¿Acaso te quieres casar?-le dijo escandalizado el muchacho. Alzó una ceja incrédulo-

Gaara se giró completamente y se colocó frente a su hermano.

-Sabía que eso tendría que pasar tarde o temprano-dijo sin la más mínima importancia, ni gesticulación-

-Pero, por ejemplo ¡al Hokage de Konoha no le han obligado!-respondió Kankuro ofuscado-

-Esa fue una de sus especificaciones al tomar el cargo. El que no le impondrían un matrimonio-dijo Gaara y cruzó sus brazos por sobre el pecho-

-¿Y tú porque no hiciste lo mismo?-zanjó Temari, que escuchaba la conversación con atención a pesar que observaba sus uñas como si tuvieran algo interesante-

-No lo creí necesario. Confié que mis habilidades serían suficientes para el consejo. Pero si lo piensan un minuto, solo es una artimaña para hacerme desistir de mi cargo y no lo haré-dijo con calma, miró a su hermano y luego a Temari-No sé por qué les cuesta tanto trabajo entender, que haré cualquier cosa para conservar la paz que tanto trabajo nos ha costado conseguir-

-¿Pero siquiera te gusta la muchacha?-dijo Kankuro incrédulo de considerar la posibilidad, inclusive la pregunta se le hizo estúpida después de que la soltó sin pensar-

Gaara frunció el ceño ¿gustarle? ¿Gustar? Él no tenía tiempo para fijarse en esas nimiedades. Su papel en el mundo se había limitado tanto a traer el bien a los demás, que jamás se paró a pensar en esas cosas cursis en que su hermana si se fijaba por ejemplo. Ya había notado la predilección que tenía ella por cierto Shinobi de la aldea de la Hoja. Ese tan inteligente como él. Cierto era que su hermana al menos tuvo buen tino esta vez y se comprometió con un chico a su nivel. Pero él era práctico, táctico y no sentimental.

Temari soltó una risita maliciosa, casi burlesca por la pregunta de Kankuro, y este casi tenía una vena notoria y punzante en la sien. Estaba tan enfadado por las imposiciones absurdas que el consejo había hecho. Primero el que Gaara tuviera que casarse y luego que en no menos del año ya estuviere teniendo descendencia ¡por kamisama y todos los dioses! ¡Eso era tan absurdo! ¿Qué tenía que ver el buen gobierno con hacer una familia? Como entendiendo sus cuestiones Gaara habló.

-El matrimonio es solo una fachada ¿no lo ves Kankuro?..Si tenemos relaciones exteriores con otras aldeas, tenemos que dar buena apariencia. Claro está que nuestro gobierno es sano, pero debemos darlo por sentado con una alianza. El que tenga que casarme no es más una parafernalia-soltó con toda calma. Y eso creía-

-Hay hermanito. Cuan incrédulo eres-dijo Temari-..Esa imposición era para hacerte desistir, y ahora que la has aceptado ¿también lo del progenitor?-

-Sí es necesario-dijo con determinación-

Temari volvió a soltar una sonrisilla socarrona.

-Ya quisiera verte en el papel de Padre-dijo ella volviendo a analizar sus uñas. El semblante de Gaara cambió, en sus ojos destelló un brillo irreconocible- el tener un bebé no es nada fácil, no es como tener una mascota-

-¿Y quién te ha dicho que lo trataré así?-dijo Gaara ya con un deje de molestia. Sus hermanos sabían cómo fastidiarlo cuando se lo proponían-

-No he dicho que lo harás ¿pero estas preparado para tener una familia?-ella enarcó una ceja y le miró por el rabillo-

-¿Qué tan difícil puede ser?-sus labios se fruncieron en una línea prieta. Gaara entrecerró los ojos analizando a sus hermanos ¿lo tomaban por estúpido? Sabía que solo se preocupaban por él, por ser "su hermanito pequeño" siempre lo hacían y se mostraban sobre protectores pero en esto se estaban extralimitando. Temari se carcajeó-

-¡Oh por Kamisama!-dijo Kankuro. Se echó pesadamente en un sillón frente a su hermano. A veces dudaba de sus capacidades para notar la magnitud de sus actos o decisiones. Aun que jamás fueron erradas, pero en esta ocasión pensaba con recelo el que Gaara estuviera analizando dicho asunto como debiera. Kankuro se llevó las manos a las sienes y las masajeó con poca delicadeza-

Temari se echó a reír ruidosamente en cuanto Gaara soltó la pregunta ¿Que qué tan difícil podía ser? ¡ya se moría por verlo!

-Bueno..bueno ¡ya basta!-dijo Gaara harto. Los miró ya casi con la rabia palpable en la cara-¿no confían en mí?-

-Cla-claro-dijo Temari limpiándose las lágrimas provocadas por el ataque de risa-..pero bueno..hermanito..he de reconocer que te han otorgado un honor agradable, he visto a la chica Hyuga hace un par de meses y está bastante "cambiadita"-dijo esto último en tono cantarín e insinuoso-

¿Y a él qué? No es como si se fijara mucho en las mujeres. A final de cuentas ese matrimonio era un efecto para conseguir un bien.

-Espero que hayas ido a las clases de educación sexual-soltó Kankuro tan repentino y con tanta seriedad que Temari se partió en carcajadas nuevamente. Su rostro moreno delataba la angustia de la situación, Temari temió que esa congoja de Kankuro se debiera al bochorno de sentirse forzado a darle una clase de educación sexual a su hermano menor antes de la boda-

-¡Largo! ¡los dos! ¡que no sé cómo los soporto!-dijo Gaara enojado. Temari asintió carcajeándose, y recogió a duras penas su abanico para salir casi doblándose de la risa. Kankuro le lanzó una última mirada a su hermano por encima del hombro, con bastante reticencia y Gaara sólo hizo un gesto para que salera de allí lo más pronto posible-

¿Cómo se atrevían? ¡par de idiotas! ¡qué falta de respeto! No sabía con cuál de los dos estaba más enfadado ni con qué pregunta idiota se irritaba más. ¿En verdad a sus hermanos les fascinaba sacarlo de quicio? ¿o qué? Se llevó los dedos de nuevo al puente de la nariz. Si en algo no se había parado a pensar era en ella. La chica Hyuga. Le había conocido en los exámenes Chunin siendo en aquel entonces una niña. Y para ser exactos se le figuró de lo más común. ¿A qué se referiría su hermana en que estaba "cambiadita"? temiendo lo peor dejo eso de lado para luego pensar si ¿el convenio le caería de peso a ella también? ¿estaba tan reticente como él a aceptar? ¡diablos! Era una chica, una mujer, una persona. Seguro tenia pensamientos, sentimientos, sobre todo planes y sueños. Ya alguna vez supo que externó sus sentimientos a su muy querido amigo Naruto Uzumaki ¿y él? ¿le amaría a ella? ¿estaría quitándole el amor a su mejor amigo? ¡por kamisama! ¡no pensó en ello por estar buscando lo mejor para su pueblo! Debía buscar papel y pluma..

-Naruto-murmuró Gaara con aprensión y en seguida se dispuso a escribirle-

XxX

El sol estaba escondiéndose en el horizonte, las nubes traslucían ese color violeta y naranja típico de un lindo atardecer en la aldea. Era una tarde del entrante Otoño y el calor amainaba más o menos a esas horas. Se podía disfrutar de un buen ramen, un buen sake y de buena compañía después de las ocho cuando daba por terminada su jornada de trabajo. Desperezó los brazos y bostezó. Aquellas marcas en sus mejillas no tardaron en ensancharse a medida de que acrecentaba el bostezó. Luego sus ojos azules trataron de enfocar en la lejanía, de ahí, en el quinto piso de la torre se tenía la mejor vista de la aldea, pero era difícil distinguir a distancia.

-¿Sakura-chan? ¿Eres tú?-gritó Naruto Uzumaki desde lo alto, zarandeando con energía su mano derecha-

Sakura Haruno caminaba ensimismada, pensando en su larga jornada de trabajo hasta que aquella voz chillona le hizo saltar y girarse de a poco. Una gota de sudor resbaló por su sien derecha cuando las miradas de la concurrencia se dirigieron a ella, y los murmullos de la gente se hicieron notar.

En respuesta, la joven alzó la mano tímidamente.

-¡Espérame ahí! ¡ya he terminado! ¡te invito la cena!-dicho esto, de un tirón cerró la ventana corrediza, apiló los papeles formando una torre inclinada y salió despavorido colocándose la túnica con prisas-

La chica se encogió en hombros y se quedó quieta. Un color carmesí se hizo notar en sus mejillas. A veces olvidaba que su querido amigo Naruto podía ser tan escandaloso. Suspiró. En realidad le alegraba que a pesar de todo, siempre estuviera feliz. Ella desde hace mucho que no lograba sonreír sin fingir.

-¡Oh! ¡Me has esperado Sakura-chan! ..pensé que me dejarías plantado como la última vez-dijo e hizo un mohín. Luego volvió a sonreír-

-..El que seas Hokage no te excusa de tus responsabilidades, en aquella ocasión tenías una reunión con el consejo y ¡tú solo querías ponerme de excusa para no asistir!-dijo ella con indignación y le dio un leve golpe en el hombro-

-¡Oie! ..auch..Sakura-chan a veces olvido que eres muy fuerte-contestó esquivando otro golpe-deberías contarme como lo haces-le guiñó un ojo tratando desviar por dónde iba la conversación-

Sakura alzó una ceja fingiendo indignación prosiguió.

-Y no conforme con ello, gritaste a todo pulmón desde allá ¡a veces me sorprende que te hayan escogido como Hokage!-se burló. Naruto hizo un puchero-

-¡Eh! ¡Sakura-chan! No hay necesidad de ser tan ruda-murmuró Naruto algo compungido y agazapado. Luego se enderezó y rascó su nuca mientras miraba al cielo- Te apuesto a que no se arrepentirán-

-Yo sé que no-le concedió Sakura. Naruto se quedó quieto. Mirando la espalda de la chica, preguntándose confundido ¿Sakura- chan acababa de darle un cumplido? ¡por kamisama! ¡que un rayo lo partiera ahí mismo!-Anda Naruto, que debemos llegar dónde Ichiraku antes de que se abarrote. Hoy regresan varios de misión-

Naruto aún atontado, asintió y procuró recuperar el paso. A veces no lograba entender la actitud de su amiga. Años anteriores le podría ver feliz, sonriente, muy a su pesar que debido al Uchiha, pero a final de cuentas era feliz. Ahora no sabía ni siquiera reconocerla.

-¿Y cómo ha ido tu día en el trabajo?-preguntó queriendo saber en realidad. Si de algo estaba asombrado, era de las grandes capacidades que su amiga adquirió a lo largo de los años. Tanto como él-

-Bueno, bien-dijo sin emoción alguna-

Naruto enarcó las cejas.

-¿Bien? ¿Solo eso? ¡oh! ¡vamos Sakura-chan! Debió pasar algo interesante en la sala de urgencias-dijo con algo de diversión-

-Es confidencial y lo sabes. El que te enteres de algunas cosas por fisgonear los reportes es otro asunto-ella le miró entrecerrando los ojos-

-Es parte de mis responsabilidades-dijo con alevosía. Se echó ambas manos detrás de la nuca y prosiguió-Ya sabes que debo revisar todo-

-Sí, ya lo creo-Sakura rodó los ojos. Su amigo nunca cambiaría-

Llegaron al restaurant y aún había mesas libres. Tal como dijo Sakura, la concurrencia llevaba sus uniformes ninja respectivos a su rango. Naruto buscó la mesa más apartada, eso de ser una celebridad no le venía bien cuando su principal interés era comer. Saludó al cocinero como siempre y luego se sentó después de la chica.

-¡He Naruto! ¡quiero decir! ¡Hokage-sama!-gritó el cocinero muy apenado desde la barra, tras la plancha caliente-..lamento molestarlo pero me temo..me temo que le ha llegado un cuervo-señaló el hombre un pájaro negro que descansaba en una de las ventanas junto a la cocina-

-¿Y cómo carajos sabes que es mío Ichiraku?-gritó Naruto alzando una ceja-

-Por qué el pergamino que trae tiene el sello de la arena y yo no recibo correo así-le dijo el hombre bastante colorado ya que todas las miradas se posaban en ellos dos. Realmente desde que Naruto se volvió Hokage el hombre se había tenido que acostumbrar a toda clase de bochorno gracias al muchacho, ya de por si no hacía mucha falta para que su carácter vivaz lo hiciere de lleno-

-¡Anda Naruto! Ve a por ella ¡que todo el mundo nos observa!-murmuró Sakura cerca del rostro del joven, involuntariamente este se coloreo de carmín-¿Qué tal si es secreto de estado y ustedes dos están vociferándolo como dos señoras de mercado?-regañó, luego tomó una carta de menú y se escondió tras ella. Todo el mundo esperaba expectante-

Naruto asintió y fue donde la cocina. Los murmullos comenzaron hasta ir ascendiendo y convertirse en conversaciones altas nuevamente. Como si no hubiere pasado nada. En cuestión de minutos regresó el chico con un pergamino en la mano y la mesera parlanchina al costado. La chica tomó las ordenes muy animosa y dejando entre ver la coquetería que un muy atolondrado Naruto no era capaz siquiera de notar. Una gota de sudor resbaló por la frente de Sakura cuando el recato de la mujer se fue a los suelos invitándole a Naruto "un té" a su casa después de la cena ¿té? ¿Quién tomaba té después de las 8 de la noche? Sakura carraspeó la garganta y dijo:

-¡Oh! ¡Venga Naruto! O aceptas la proposición de tomar el dichoso té, que no es más que la evidente necesidad de Saori para engatusarte o no la aceptas y ya…para que así podamos comer y cada quien tomar por su camino-soltó con irritación. Naruto la miró consternado y la chica a su costado se sonrojo prominentemente, hizo una reverencia y se marchó a las cocinas-

-Sakura-chan no tenías por qué ser tan grosera. Ella solo es amable-siseó Naruto y oteo a los costados. No le gustaba tener malos modos con la gente-

-Ella te quiere llevar a la cama-se encogió en hombros y dobló la carta de menú-el que tú no te des cuenta cuando a una chica le interesas es otro cantar-dijo. Le miró a los ojos-..mejor cambiemos el tema ¿de qué viene esa carta?-señaló con la mirada el pergamino en sus manos-

Naruto inspeccionó un poco más el rostro de la chica. En realidad tenía mucho tiempo que no lograba comprenderla. De un momento a otro podía cambiar de estado anímico. Luego el chico, se aclaró la garganta y rompió el sello del pergamino.

-Gaara-Kun se disculpa-dijo en voz baja-..por su matrimonio con Hinata-murmuró-

-¿Matrimonio?-La chica se quedó de palmos. Había lanzado su comentario antes, refiriéndose específicamente a la aludida-¿se casará? ¿Naruto? ¿lo sabías?-

-Por supuesto, yo debí dar mi consentimiento-miró el par de esmeraldas que le observaban consternados-

-¿Pero? ¿Por qué dijiste que sí? ¿no le quieres?-respondió ella sorprendida-

-Si le quiero Sakura-chan. Pero no del modo que ella esperaría. Hinata es muy importante para mí. Pero no puedo corresponderle como ella lo merece-le dijo. En el fondo Sakura se sintió culpable por ello. No sabía en realidad porqué. Jamás le dio esperanzas a Naruto-

-¡Ella te ama!-le murmuró casi con un desespero antinatural-

-Lo sé. Pero yo no le amo-le dijo en un tono lastimero-En este momento, estoy concentrado en otras cosas Sakura-chan. En levantar esta aldea por ejemplo. No puedo permitirme pensar en mí, no sin antes hacer lo que debo. Además, mi puesto me confiere muchas responsabilidades. Con solo ver lo que hizo mi padre para salvar la aldea.. sacrificar a su propio hijo-sus labios se curvaron en una sonrisa melancólica-yo no podría vivir con algo semejante, no soportaría tener una familia que por ser mi familia, sufriera algún daño ¿me comprendes?-los ojos de Naruto se cristalizaron. Para Sakura fue una novedad ver aquellos ojos tan afligidos. Jamás se mostraban así-

Ella asintió.

-Además. Tú mejor que nadie sabe sobre mis sentimientos-terminó por decir. Sakura sintió una punzada en el pecho, se encontró con los ojos de Naruto nuevamente. Pero esta vez se había obscurecido, como el mar esperando tormenta-

-Naruto..yo..sabes que yo..-murmuró-

-Yo sé que nunca vas a corresponderme. De hecho creo que lo he superado Sakura-chan. He descubierto que fuiste mi primer amor. Mi amor de infancia-su sonrisa se amplió amargamente-y que siento mucha admiración por ti. Se puede quedar en eso. Además..aun que me correspondieras, no me atrevería a ofrecerte nada, por las mismas razones que te he dado ya-

-Naruto..-

-Te quiero Sakura-Chan, a decir verdad…te amo. Siempre lo he hecho y lo haré. Pero en este momento necesito luchar por mi pueblo antes que cualesquier cosa-

Quedó por sentado que eso era lo primordial. Sakura sintió unas enormes ganas de echarse a llorar. Ahí estaba él, abriéndole su corazón como incontables veces lo hizo y ella no podía devolverle ese fervor. Aun que lo intentara. Sabía que era un hombre con mucha valía. Lo que cualquier mujer desearía en el mundo ¿Por qué carajos no podía corresponderle? ¿es que el destino estaba encaprichado con no concederle amor? O ¿era ella y su encaprichamiento con otro? Temía que el amor no tocara jamás a su puerta, un amor que pudiera corresponder.

-A todo esto..-dijo Naruto cortando el aire pesado en que se habían sumido-olvidaba decirte..bueno..lo haré mañana oficialmente. Deberás ir con la escolta de Hinata. Sunagakure necesita que impartas unos cursos en el hospital y bueno, aprovechando el viaje. Te irás con ellos-soltó de repente como si la conversación anterior no hubiera pasado. Naruto sonrió alegremente y se alegró que su ramen ya estuviera sirviéndose-

-¿Cu-cuando será la partida?-apenas articuló. El nudo en su garganta casi le impedía hablar y temía que hiciere lo mismo al intentar comer-

-La siguiente semana-dijo-

XxX

-¡Con una mierda!-dijo el muchacho y luego se rascó la cabeza-

-¿Qué es lo que sucede Shikamaru?-le dijo su compañero de equipo. Luego se echó una bola de arroz a la boca. Siguió caminando despacio, se dirigían dónde el Hokage-

-No me esperaba que Ino se fuere en la misión-cerró los ojos buscando apaciguarse-

-¿Y eso qué?-

-Que espero no se arme la bronca con Temari-dijo suspirando-..Realmente las mujeres son problemáticas ¿sabes? No logro comprender por qué se molesta tanto con Ino-

-Bueno compañero, me imagino que es porque tuvieron una relación de no más de tres años-soltó Chouji para después comer otra bola de arroz-..ejjso naggda magsss..-

-¡Válgame! Pero si éramos casi unos críos, y si apenas nos tomábamos las manos..-soltó sin querer-

-¡Oh! ¡vaya! Y yo que pensaba a ustedes más íntimos-dijo para su propia sorpresa el muchacho. No solía inmiscuirse mucho en esas cosas de los sentimientos a decir verdad y menos las de sus compañeros de equipo-

-¡Por supuesto que no! ¿Qué creías? No soy estúpido. Las amenazas de Inoichi no eran en balde te lo aseguro-

-¿Y la chica de la arena?-Chouji soltó una sonrisilla maliciosa-…no me vas a decir que solo son arrumacos y besitos..-

Shikamaru abrió un ojo y miró por el rabillo a su compañero. Cambió el cigarrillo al otro extremo de sus labios.

-Eso no es asunto tuyo Chouji-zanjó el asunto. Paró en seco mirando el edificio que tenían de frente-

-No hace falta que lo digas, son demasiado escandalosos. Deberían empezar por ahí su entrenamiento próximo: ¡Como hacer silencio al follar y dejar dormir al campamento!-se le oyó decir a una vocecilla cantarina a sus espaldas. Ambos chicos se giraron para encontrarse con su compañera de equipo-

-¡Vaya Ino! ¡que perspicaz!-dijo Chouji- yo ni siquiera los he notado alguna vez-

Shikamaru no hizo gesto alguno pero su rostro se tiñó de carmesí. La chica miró a ambos en intermitente, con los brazos en jarras y resoplando una que otra ocasión a su mechón rubio libre.

-Y no te preocupes..no he dicho nada a nadie. No vaya a ser que tu princesa arme alboroto ¿no?-soltó con tono desdeñoso y se abrió paso entre ambos chicos. Shikamaru alzó una ceja y Chouji se carcajeó-

-Te has quedado de palmos compañero..-Shikamaru hizo una mueca y se adentraron en el lugar-

Pronto llegaron al último piso donde Naruto se había empeñado en establecer su nueva oficina, para dejarle a Tsunade la antigua como miembro del consejo. Tanto Shikamaru como Chouji observaron de uno a uno a sus compañeros que esperaban fuera de la oficina del Hokage. Al fondo en la esquina, Neji Hyuga se recargaba en la pared, con los brazos cruzados en el pecho y la mirada perdida en un punto inexistente en la pared contraria.

Lo que nadie sabía ahí es que por primera vez sus sentidos no estaban total alerta, pues sus pensamientos aún rondaban en esa reunión que tuvo con el jefe del Clan. Le había contado con lujo de detalle él porque del matrimonio arreglado de su prima, las razones porque mando a Hanabi a entretenerse con los exámenes Chunin y sobre todo la noticia que le cayó como balde de agua helada. Él, Neji Hyuga sería nombrado el sucesor de Hiashi. Aún no lograba esclarecer las razones de aquella decisión pero algo no le convencía. El que quisieren adjudicarle tal nombramiento tenía algo detrás. Tanta benevolencia no podría ser por otra cosa que otorgarle alguna clase de carga. Más de la que ya tenía.

Al costado de Neji, en la banca de espera se encontraba Lee hablando muy animosamente con Sakura, mientras que Tenten aseveraba cada narración del chico. La muchacha de cabellos rosas, sonreía y fingía prestar atención pero la realidad de las cosas es que esa mañana se había levantado total y rotundamente sumida en su depresión. La muerte de sus padres en la guerra aun causaban sus estragos, el llegar a casa sola y sumergirse en el trabajo para aminorar el sufrimiento le estaban pasando la factura día a día. Como la flor de cerezo que se marchita.

Al otro extremo del pasillo estaba Shino Aburame, quién tenía la misma expresión que el chico Hyuga y no muy lejos de él Kiba Inuzuka platicaba cercano a Ino. Casi podrían jurar que esos dos últimos se coqueteaban.

La puerta se abrió y Shizune les alentó el paso.

-¡He! ¡venga! ¡venga chicos! ¡entren! ..buenas tardes por cierto-Dijo Naruto. Su temple se volvió algo serio-..los he mandado llamar para una misión de escolta chicos-

-¿De escolta? ¿ y para eso vamos tantos?-soltó con imprudencia Shikamaru. Luego advirtiéndolo se aclaró la garganta e hizo una reverencia. A veces olvidaba que ya en rango, no eran iguales-

Naruto alzó una ceja.

-Sí, ya lo creo. La seguridad de Hinata Hyuga y el que llegue a salvo es imprescindible, además llevarán con ustedes vacunas y algunas medicinas a la aldea. Cosa que no se puede hacer con tres personas-dijo más a modo de regaño que afirmación-declaro que Neji será el líder del grupo. Me parece…y esta demás decir que Sakura el líder médico-enfatizó con la mirada a Ino quién a modo de refunfuño apretó los labios. Sakura sabía que eso no le caería bien a su amiga pero que más daba. Naruto lo ordenó-

- Hokage-sama, si me permite-dijo Neji con su comportamiento feudal característico. Sakura le miró por el rabillo. A veces le parecía como un Samurai de cuentos antiguos. Naruto asintió dando permiso a hablar-¿Cuándo partimos?-dijo Neji-

-La siguiente semana-respondió el Hokage y dejó unos cuantos papeles sobre la mesa-ahí está el pase de salida, pueden firmar y seguir con sus actividades de la tarde. Nos veremos en una semana, en la entrada de la aldea. Ahora si me disculpan tengo una reunión con el consejo-dicho esto sonrió ampliamente y luego salió del lugar-

Todos dejaron su firma en el papel e hicieron lo mismo. Sakura salió del edificio sumida en sus propios pensamientos, planificando cómo empacaría todo lo requerido y en qué proporciones para que no fuere tanta la carga.

-Haruno-san-escuchó su nombre con un tono seco. El solo sonido le sacó un respingo y se giró por sobre sus talones. Al mirar, se encontró con el rostro impasible de Neji Hyuga. Y le llenó de suma sorpresa. Nunca en su vida habían cruzado más de tres palabras, algún gesto en saludo o cordialidad políticamente correcta en las misiones. Ella frunció el ceño inconscientemente-..Debemos concordar una cita..-le dijo-

¿Una cita? Sakura abrió los ojos con sorpresa ¿Neji Hyuga pidiéndole una cita? ¡vaya! ¡Jamás en la vida se lo hubiera esperado..

Neji frunció levemente el ceño, detestaba el mutismo en las personas cuando se les inquiría una respuesta. Realmente era exasperante, luego analizó sus palabras y fue entonces que pudo deducir el porqué del sonrojo y estupefacción en la mujer ¡Él y sus jodidas palabras tan propias!

-Una reunión Haruno-san, para planificar la estrategia de viaje..el campamento..lo usual que hacen los líderes de misión-dijo en un tono mordaz como si fuera lo más evidente del mundo. En verdad detestaba tener que explicar la obviedad de las cosas. La empatía con la gente no era su fuerte-

-¡Ah!-dijo ella casi en un murmullo. Su cuerpo logró calmarse y no supo porque aquello le provocó un sentimiento de decepción. Menuda ridiculez. Ella no esperaba que un hombre le pidiera una cita, ni mucho menos Neji Huyga ¿pero porque de repente se halló pensando en ello como una posibilidad?-..claro..tu decide cuando..bueno, en realidad preferiría que fuera por la tarde-

-Mañana por la tarde, te iré a buscar al hospital ¿te parece bien?-

Ella asintió. Él también. Y le dio una ligera reverencia como despedida para luego marcharse en dirección a la mansión Hyuga. Sakura se quedó mirando el movimiento de aquel cabello castaño conforme el viento pasaba por él. De repente se halló pensando nuevamente en los Samurai y los cuentos que su abuela le recitaba de pequeña. En definitiva Neji Hyuga pudo ser uno, en la otra vida quizá. Todo en su estructura cuadraba. Pensó en cuanta suerte podía tener Tenten en compartir entrenamiento con alguien como él teniendo tales habilidades. Seguro había compañerismo, momentos de entrenamiento duros y otros divertidos ¿Cuántos momentos inolvidables no habría entre ellos y el resto de su equipo? No como el suyo, que se destruyó demasiado pronto y aunque se trató de reconstruir jamás fue lo mismo. Negó con la cabeza buscando amedrentar los recuerdos y se echó a andar a su casa. Ahogó un sollozo y trató de matar el llanto apretando mucho los ojos, pero a medida que avanzaba se le hacía mucho más difícil evitarlo. Y entre la obscuridad de las calles se echó a llorar. El equipo siete nunca sería lo que fue. No había ni rastro de ellos.

Se desahogó, dejó que las lágrimas salieran una a una y que la luna fuera el único testigo de su dolor. Caminó lentamente, sin saber siquiera si el rumbo era correcto o errado, pero para su suerte había llegado a casa pronto por inercia. Lanzó un último suspiro y cuando abría la puerta escuchó unos pasos tras de sí.

-¿Sakura?-oyó esa voz. Esa reconocible voz de su tormento. Justo detrás de ella-¿Por qué lloras?-su tono le pareció burlón-

-¿Qué haces aquí?..te he dicho muchas veces que no me busques..-dijo entre murmullos intentando ser firme. Se secó las lágrimas con poca gentileza y giró el dorso. Ahí estaba él. Sasuke Uchiha tan seguro de sí. Con la katana en la espalda y una mano sobre esta-

-¿Acaso es por mí?-le dijo con sorna-

-¡Oh no te des tantos aires de grandeza! …hace mucho que tu dejaste de ser una razón..-alzó el rostro altiva-

-Sigue engañándote Sakura, tú y yo sabemos la realidad-

Sakura soltó una carcajada ronca, rota.

-Has perdido todo, Sasuke. Por tu maldito orgullo. Por tu maldita venganza ¿Por qué sigues viniendo aquí? ¿Cuándo tienes a alguien en casa esperándote? No te entiendo, por fin conseguirás tus metas. Has matado a tu hermano, ahora reestablecerás tu Clan..-

El joven se acercó lentamente, como una pantera que asecha a la presa. Su rostro casi llegó a unos palmos de ella. La respiración de Sasuke le rosaba la nariz, y sus ojos color esmeralda se abrieron de par en par. El muchacho soltó una sonrisa de medio lado. Él creía que toda esa intranquilidad se debía al amor que ella le profesó alguna vez. Pero no podía estar más errado. Sasuke se dio cuenta de su error demasiado tarde. Se había enamorado de ella sin darse cuenta, ¿y ella? ¿Porque ya no corría tras él como antes? Lo que él no era capaz de notar, es qué Sakura había madurado. La niña que se negaba a aceptar la realidad, su realidad, se murió en la guerra. Como si Sakura Haruno hubiera renacido entre los escombros de la aldea y notara que había algo más que Sasuke Uchiha por el cual vivir. Y fue ahí que notó. El brillo de sus ojos esmeraldinos ya no era igual. No le miraban del mismo modo.

-No como debiera ser…no con quien debiera..-murmuró Sasuke. Esos ojos negros e inexpresivos tenían un brillo indescifrable-

-Eso es problema tuyo. No mío. Te suplico por última vez, no me busques más o yo..-

-¿Qué? ¿se lo dirás al "Hokage"?-pronunció la última palabra con desdén-

-No hace falta decírselo a Naruto. Pero sí se lo diré a tu mujer. Y no creo que le venga en ninguna gracia. Ahora hazme el favor de marcharte-

Sasuke frunció el ceño y chascó la lengua. Sakura sentía como las piernas le temblaban. Esa no era la antigua zozobra que sentía por amor, ahora era miedo. Terror. Sabía de lo que él era capaz cuando enfurecía. Era como si el monstruo que yacía en él, saliera de pronto aunque no se rompiera el sello.

-Voy a concedértelo por ahora. Pero tenemos una conversación pendiente. Mañana te iré a buscar al hospital. Hasta entonces-

Sakura entró a su casa y echó el cerrojo. Se desplomó en el suelo inundada en llanto.