Uhmm..bueno debo decir que en sus tiempos fui extremadamente fan de Naruto. Creo que en menos de dos días me eché la serie y manga. Uhm el Shippuden lo dejé por la paz en el capítulo quien sabe cuál ya que me fastidió tanto relleno, y el manga ni se diga. Será que me hartó un poco el hecho de que ya se había convertido mucho en "Sasuke Shippuden" más que otra cosa y sinceramente el autor me estaba cayendo bastante mal con esto. Creo que debió dedicarle su propia manga al personaje del Uchiha y dejar fluir más a Naruto como debió ser. Bueno, llevo rato perdida del mundo Shinobi y me voy encontrando con el hecho de que hay alternos donde dibujan las respectivas familias del ex equipo 7. Emmm, cosa que me ha molestado bastante..CREO que el autor nos quedó demás en deuda al hacer tales cosas como poner en duda la maternidad de la supuesta hija de Sakura y no para colmo la deja plantada en una vida un poco fuera del mundo ninja. En fin, estoy bastante decepcionada…anyway.

Gracias por pasarse a leer y dejar reviews Adrit126, Mix, Miyabi Miwa, Gab en verdad me agrada leerles y saber que les ha gustado tanto, porque escribo para ustedes. En verdad me gusta cómo va pintando el fic, lamento tanto que mis dedos no se muevan tan rápido como mi imaginación y que regularmente las ideas llegan cuando no estoy frente al computador...es complicado pero bueno al final.

Kattharina debo decir que me sorprendió tu review, jamás me imaginé que te pasaras a leer por aquí. De verdad ha sido muy emocionante. Y bueno, está demás decir que tus fanfics han sido inspiración para mí. Esta pareja me tiene prendada desde hace mucho tiempo. De hecho tengo un Oneshot por ahí (por orgullo) donde los pinté levemente. Ahora, pues también ha habido otros como El blanco Invierno de Holofernes -qué eguramente ya te lo habrás leído-. Que han sido una inspiración. Y que puedo decir del NaruHina: NO ME GUSTA. Nunca he podido verlos juntos. En fin. Bueno, de nuevo gracias por tus comentarios. Saludos!

Espero no me haya faltado nadie, si es así mil disculpas y gracias totales!

Disfruten el cap.

Capítulo 3. Migajas.

"Ellos dicen que si vives por la espada, debes estar preparado para morir por ella"

El viento soplaba grácilmente sobre ese viejo árbol, meneando las ramas largas, y sus hojas en formas de gota caían a raudales sobre los costados. Cómo lágrimas.

Frunció el ceño.

Ese jardín sí que tenía porque llorar. Haber sido testigo de una masacre tal, que nadie podría olvidar. Ni él. Jamás. Nunca. Era un gran motivo. Además de que aquella casona, lejos de ser un hogar, ahora solo era un sitio para estar. Y a pesar que la venganza en nombre de aquel acto cruel, ya había sido tomada por su propia mano. Aún no lograba consuelo. Suspiró.

Todo el mundo podría pensar que él era un hombre sin sentimientos. Sin escrúpulos, de hielo, sin pensamientos positivos, ni siquiera una fibra en su cuerpo de empatía por algo, o por alguien. Pero lo que no sabían, es que debajo de esa coraza se escondía un alma tan endeble como cualquiera, hasta podría decirse, que más sensible que cualquier otra.

¿Qué más prueba de ello si no, la de sus actos? Aquellos que lo llevaron justo dónde ahora estaba. Arrojándolo al destino miserable de ser Uchiha Sasuke, el desertor de Konoha, traidor redimido y perdonado por el reciente Hokage. Y sólo por ser el recuerdo vago de su compañerismo. Libre de todos los cargos. Libre. Tachado de por vida, pero libre de cierto modo.

Realmente ya ni siquiera sabía lo que confería esa palabra.

Él nunca fue libre, siempre atado a un sentimiento de odio, venganza y poder. No eran específicamente cualidades que podrían esperarse adquirir por arte de magia. Fue difícil consagrar todo en ese simple motivo que lo llevó a mover cada célula de su cuerpo para ello. Por lo cual no podría clasificarse como un ser insensible. No.

Desde que su hermano cometió aquellas barbaries en nombre y bien de la misma aldea. El odio empezó a consumírselo. Un odio fortuito por el cual juró venganza y cometió los actos más atroces que se podría imaginar cualquier ninja. Con sólo decirlo: unirse a las filas de Orochimaru. Unirse a las filas de Akatsuki. Intentar matar a sus excompañeros de equipo, perder un brazo en el trayecto. Un ojo, la conciencia. Y el odio. Diluidos en la misma sangre derramada. Con eso era suficiente de ver la magnitud.

Sasuke suspiró.

El otoño empezaba a notarse, pues las dichosas hojas pretendían en un momento dado, convertirse a follaje sobre el suelo. Los peces koi repiquetearon haciendo la notoriedad de la caída en la tarde, pues los insectos empezaban a revolotear alrededor de las luces que se encendían por el estanque. Extrañamente había calma. Demasiada. Suspiró de nuevo.

Estaba demás decir, que su renuencia a regresar dónde Konoha, era por la fatídica idea de encontrarse cara a cara con los lazos. Sí, esos que realizó cuando niño y teniendo aún una vaga conciencia de lo que era relacionarse con las personas y lo que implicaba, no deseaba hacerlo. Los lazos te dan obligaciones, para con las personas o efectos que después se vuelven necesidad.

Relacionarse.

Eso producía un gran miedo.

Miedo.

Pues, entablar una relación con "alguna" persona, otorgaba una carga que él consideraba innecesaria: corresponder en la misma forma. Y qué más prueba de ello, era ver a Haruno Sakura desde pequeña con las esperanzas tatuadas en el alma de que él algún día sintiere amor. ¡Por los dioses! ¿amor? Ese, de todos los sentimientos, era el más absurdo. El más vulnerable, el más idiota. El que te atribuía estupidez. Nublaba el sano juicio, la moral en muchos casos, la objetividad et..etc..¿No había sido su hermano un idiota por amarlo tanto? ¡joder! ¿no había sido él un idiota por corresponderle? ¡Mierda!

¿Y porque entonces estaba jodidamente asustado? Tal vez, porque se sembró inesperadamente en él, ese maldito sentimiento cuando hubo cruzado un par de frases..situaciones..y efectos. Cuando hubo cruzado las malditas puertas de Konoha y haberle visto al umbral del lugar. Esperándole. Temió reconocerlo, pero ahí estaba tan latente. Una inclinación para albergar en su ser: amor.

Amor.

Suspiró. Uchiha Sasuke nunca había sentido amor. No de esa forma. Amó a su hermano, amó a sus padres. Sí. Pero no era igual. Este sentimiento era como un ahogo, aunado al hecho de la jodida necesidad de tenerle cerca. El que prestaba atención a sus palabras, actos, efectos, sonido. Le preocupaba su bienestar, en toda forma. Y él nunca se interesó así por nadie. Nunca. Suspiró.

-¡He Sasuke!-escuchó su nombre del otro lado del pasillo-¿vendrás?-

El muchacho negó con la cabeza sin dejar de mirar el punto inexistente en el sauce llorón de su jardín. El sujeto de cabellos blancos lanzó un gruñido, encaminándose a la salida de aquella casona vieja.

-¿No quieres entrenar?-le dijo otra voz masculina. El dueño permanecía quieto en el pasillo-..eso sí es muy extraño ¿Por qué?-

-Márchense pronto Juugo, detesto que regresen entrada la noche con sus escándalos-soltó Sasuke con desgano-

-Es Suigetsu el que..-

-No me interesa-soltó el Uchiha con la misma entonación cortante. Juugo asintió y se marchó por dónde su compañero-

Suspiró de nuevo. Aquí venía ella. ELLA. ¡Joder! ¿Por qué las mujeres eran todas fastidiosas? No encima, escandalosas y recriminadoras. Intuitivas. Chillonas. Sentimentales. Etc..etc..Lo detestaba. Ella se paró en el barandal del pasillo, miró un momento el árbol que Sasuke observaba tan interesado, después volvió la vista a muchacho y frunció el entrecejo.

-¿Cuándo vas a decirle?-soltó la mujer cortando aquel mutismo y "paz" que el Uchiha decidía pretender-

Sasuke odiaba las preguntas capciosas. Odiaba que la gente se metiera en su vida y sobre todo odiaba cómo todos creían merecer una explicación de sus decisiones o actos.

Él Interrogó alzando una ceja.

-¿Cuándo vas a decirle que le amas? ..sobre todo ¿Cuándo desmentirás que soy tu mujer? Eso ultimo me tiene un poco harta ¿te enteras?-dicho esto se dio media vuelta para irse por dónde los demás. El sonido de la madera, efecto del cuerpo de Sasuke levantándose le hizo detener-

-Es algo que no te concierne Karin. Y no te entrometas-dijo más cómo una orden qué sugerencia. Se acomodó la Katana sobre la espalda-

-Ya eres mayorcito. Deja los infantilismos y acepta tus sentimientos-contestó la chica, se acomodó las gafas con vehemencia y se encaminó a la salida-

-..Ella no..-empezó en un murmullo-

-..No me refería a esa ruidosa..-Bisbiseó e hizo un gesto con la mano al aire, como si espantara una mosca-

Uchiha Sasuke observó a Karin desaparecer entre los pasillos. Y después sus ojos se posaron en el maldito árbol del jardín. Maldito Sauce ..¡malditos sentimientos! ¡malditos todos!

XxX

Haruno Sakura terminaba su turno en el hospital. Desató el cordón de su bata y le colocó dentro de su casillero. Echó el cerrojo, se despidió de Ino y sus demás compañeras con la mano. Ellas le regalaron una sonrisa en despedida y se marchó. La pelirosa llevaba consigo un libro de anatomía, tarareando quien sabe qué rumbo a los jardines del hospital. La tarde caía, y a decir verdad fue un día agotador. Hubo revisado tantos expedientes y diagnósticos errados que si miraba una papeleta más, la partiría en dos. Se relajaría un poco, pensó. Iba a esperar por Hyuga Neji allá en su lugar favorito, bajo el cobijo de un gran árbol en los jardines. El único Sauce en las laderas del sitio. Caminaba ensimismada, luego de acordarse de la reunión con el Hyuga, pensó la prima del susodicho. Hinata Hyuga y en ¿Cómo la chica se sentiría? Le dio pena enterarse de su suerte y de las jodidas imposiciones que habían hecho a la muchacha. Se preguntó si ella permitiría que le obligasen a algo semejante. Probablemente, si de ello dependiera la seguridad de su pueblo.

A veces le parecía identificarse con la chica de cabellos azulados en cuestión de amores y valía. A ambas las subestimaban, no eran amadas por el hombre idolatraban-con pasión-. Y sobre todo ambas intentaban resaltar. Ellas eran dulces, a su modo y en contraste.

Al girar por sobre el tronco grueso del dichoso árbol, casi da un grito del susto y soltó el libro sin querer. No lo notó, ni un atisbo de chakra. Ya le decía Ino que estaba peculiarmente distraída hoy.

Alguien le esperaba recargado sobre el árbol. Además las malditas hojas no hacían visible aquella figura. Su cuerpo se tensó de inmediato al encontrarse con esa mirada inquisitiva. Después de parpadear varias veces, y analizar el que no se tratara de un producto en su imaginación-cómo otras veces- habló:

-¿Qué haces aquí Sasuke-kun?-Agradeció que sus palabras salieran firmes e hizo tanto énfasis en el Kun y con tal enfado que Sasuke frunció levemente el ceño ¿desde cuándo le molestaba tanto su presencia?-

Era evidente que no recordaba su acuerdo. Él iría a buscarla. Y su ego no daba por hecho, que las palabras de la noche anterior eran sinceras. Ella no deseaba verle ni tenerlo cerca.

-Tenemos una conversación pendiente-dijo cansino-

Sakura arqueó una ceja y se cruzó de brazos.

-Qué sepa no. Fui muy clara anoche-dijo Sakura con todo el enfado posible. Aunque en el fondo no evitaba sentir cierta calidez por aquella visita. Sí, el amor por Uchiha Sasuke jamás moriría, pensó muy a su pesar-

-Tenemos varias cosas que aclarar, me temo-dijo el enderezándose. Se acercó a ella lentamente-

-¡Oh! ¡vaya! ¿Uchiha Sasuke dando explicaciones? Eso quisiera verlo y escucharlo-ironizó. El peso de su cuerpo se fue de un pie a otro-

-Sakura..no tientes tu suerte-empezó él. Luego suspiró largo y pesado-

¿Era una amenaza? ¿O qué? Apretó los dientes inconscientemente. Se hizo silencio, tan largo y pesado que podría parecer, el tiempo se detuvo. Ni un solo sonido en sus alrededores.

-¡Vamos! ¡Que no tengo tu tiempo! ¿por aquí hay mucho trabajo? ¿lo sabes?-refunfuñó. Se sintió nerviosa al verle parar muy cerca, pero ¡no! No le permitiría relucir. Su pie izquierdo empezó a taladrar el suelo con impaciencia-

Esa mujer sí que era molesta. Pensó Sasuke ¡Muy molesta!

-Tu turno ha terminado. No tienes ningún trabajo ya-dicho esto recargó un brazo sobre la Katana ajada sobre el suelo. Su rostro contrito analizaba a la chica. Para él, Haruno Sakura jamás fue un misterio. Hasta ahora-

Ella fue la única que le abrió las puertas de su casa y corazón cuando regresó. Ella era fue la única que lo soportó en todas sus facetas, inclusive, después de que intentó matarla ¿cuán estúpido podría ser un humano? Él era la representación de ello, sí. Pero jamás lo admitiría.

Había tantas cosas que quería decirle, mucho más que aquellas frases inconexas. Más que un gracias, más que un perdón. Pero por desgracia, su alma estaba raída, demasiado torturada. No sabía cómo hablarle, no entendía los monólogos o las frases en qué podría asistirse sin parecer muletillas. Él no era común. No era como Naruto. Con los sentimientos exudándole por cada poro de la piel. No.

-¿Y bien?-cortó Sakura los pensamientos del muchacho y la batalla campal ejercida en su interior-

Bueno aquí voy..empecemos por el inicio…se dijo él.

-Karin no es mi mujer…-soltó con tedio. Como si aclarar el punto fuera de lo más evidente. Pero eso solo lo sabía él. Nadie más-

-¡Ajá..ajá!-dijo Sakura con sarcasmo, cesando el movimiento de su pie. Alzó una ceja ¿Qué acaso seguiría su perorata o no?-

Sasuke suspiró. Rodo los ojos y prosiguió:

-No sé qué te ha llevado a pensar semejante cosa. Y no suficiente con ello, promulgarlo por toda la aldea-aquella entonación le recordó a todo lo que él era: arrogancia pura-

Y por si fuera poco, la toma por chismosa..

-¿Y cómo carajos explicas el que te encontrara con ella en la cama? ¡ah! Y por cierto no he sido yo..no debí contarle a Ino-murmuró por lo bajini-... Lección aprendida muchas gracias-apretó los dientes con indignación. La rabia empezaba a subirle los colores-

¡Oh! ¡Sí!, ¿Cómo no recordar aquella vez? ¿La tomaba por estúpida? Tal vez sí. Desde que Sasuke llegó a la aldea no había persona que no lo evitara, que no lo maldijera entre murmullos y sobre todo no lo aceptara entre ellos. Sakura, por petición de Naruto tuvo que ayudarle a establecerse. También por casi iniciativa propia, el rubio no tuvo que rogarle demasiado. Así que mientras las personas aceptaban el perdón del Uchiha en sus corazones, ella era la encargada de hacerle más llevadera su estancia. Y a su maldito grupo. Esto en los encargos de mercado, revisiones médicas y sobre todo en su nuevo cargo como mentor en la academia Ninja. Si bien, este último trabajo era para él un efecto a regañadientes. Estaba dentro de su contrato para permanecer en sus aposentos, así como dar servicios comunitarios, entrenamientos y algunas misiones (con ciertas restricciones claro está).

Y un día de verano, algo caluroso, cuando la chica llegaba con las compras y tras hallar un mutismo exacerbado en la casona Uchiha se dispuso a indagar-cómo no- dónde carajos estaría todo el mundo. Teniendo en cuenta que el sujeto llamado Suigetsu era un escandaloso, y el otro, Juugo bastante inquieto, estarían por allí haciendo merma después del entreno. No halló a nadie. Entonces, buscó al Uchiha por las habitaciones hasta dar con él y a su lado a la susodicha pelirroja, cuatro ojos, fea y desaliñada-a su ver- que llevaba por nombre Karin. De hecho no parecían estar conscientes el uno del otro, sus cuerpos a varios palmos de distancia pero a final de cuentas en el mismo futón.

Sakura hizo un gesto con asco al recordar.

-En todo caso ¿Por qué te molesta tanto? Tu y yo no..tenemos nada-dijo sacándola de sus recuerdos y restando importancia a la acusación hecha por ella. El muchacho no evitó hacer énfasis en el "tenemos"-

-¿QUÉ?-su voz se alzó. Una vena en la sien derecha de muchacha era casi palpable-¡me besaste un día antes! ¿y eso fue producto de mi imaginación por el cansancio del entreno? ¡oh! ¡Uchiha! ¡A veces eres un soberano imbécil!-soltó con cólera-

Sasuke, por segunda vez en la vida abrió los ojos tanto, que parecía se saldrían de sus cuencas-tengamos en cuenta que la primera fue cuando en lecho de muerte su hermano le dijo lo mucho que le amó-. En fracción de segundo recuperó su semblante inescrutable. Y la rabia, junto a la impaciencia amenazaba con azotarlo. Aunque bueno, si se lo pensaba mejor. La culpa de todo aquello la tenía él, por un momento de jodida debilidad o impulso ¿Qué lo había llevado a darle aliento a sus sentimientos? ¡Idiota Sasuke! Se dijo a sí mismo.

Luego Sakura también se lo pensó, ¡sí! probablemente un beso, provocado por ella, tal vez él consideraba nada. Poco importante. Ella y sus malditas fantasías en que Sasuke algún día repararía en notarla.

Él se encogió en hombros como para negar el hecho. Sakura resopló indignada.

-¿Cómo te atreves a decir semejante cosa? ¿Me tomas por estúpida? ¡Pues no! ¡Basta de eso! A otro con tus cuentos-le dijo. Sakura respiraba irregularmente ¿Dónde había quedado la Sakura dulce y amable de los meses atrás? Ni rastro. Los ojos negros del muchacho se entrecerraron en dos rendijas analíticas y expectantes luego de notar como a la chica poco le importó soltar tanta majadería-

-Eres tan molesta-dijo Sasuke. Arrastró la palabra de tal modo que a Sakura le produjo más irritación-

-¿Y qué carajos haces aquí entonces?-dijo ella-

Touche.

Sakura colocó los brazos a su costado y sus manos se cerraron en un puño. Deseaba golpearlo, de verdad, por primera vez en su vida. Y como éste le respondiera con otro monosílabo o sarcasmo ya se las vería.

-Intentando explicarte-le respondió con irritación palpable ya hasta en el rostro-¿eres tonta o cómo?-

Sakura entrecerró sus ojos esmeraldinos e hizo apelación a su autocontrol. No, se dijo. No le des el gusto de verte enojada. Bueno. No más de lo que ya. Además partir la tierra, aquí en el hospital traerá más problemas que beneficios.

-No es necesario. Muchas gracias. Ya has dejado en claro todo. Puedes irte por dónde has venido. No me interesa si esa pelirroja atolondrada y tú tienen…lo que sea que tengan. ¡me importa una mierda! ¿Te vas enterando?-alzó un puño al aire cómo para afirmar lo dicho. No le daría la oportunidad de llevarse lo poco que le quedaba de dignidad derrumbándose allí mismo-

Sasuke suspiró con hastío ¿Esa mujer estaba loca o qué? Daba gracias a los dioses porque el hospital estuviera a metros de distancia o si no, juraría, que medio sitio se asomaría a ver semejante numerito.

-¿Podrías madurar un poco?-le dijo Sasuke simulando la calma. La impaciencia le hacía latir una vena en la sien-

-¡Oh! ¡El señor madurez andante!-ironizó. Colocó sus brazos en jarras-

Le resultaba increíble que después de lo que habían pasado y que al final después de demostrar una pizca de afecto, inclusive se atreviera a negarlo. O a enterrarlo. Cualquiera de las dos era igual o peor.

-Sa-ku-ra-silabeó Sasuke. La chica estaba tentando a su paciencia. Se acercó más a ella y le tomó la muñeca. De un tirón la acercó a su pecho-

La chica se paralizó, podría sentir la respiración pausada de Sasuke chocarle en el flequillo. Él estaba calmado mientras que ella tenía un debate emocional. Como odiaba eso de él, le hacía imposible detectar si le afectaba su presencia. Sus delgados dedos se crisparon sobre su pecho duro, específicamente en la ligera piel expuesta del muchacho. El contacto se sentía extraño, en algún momento pensó, sería de lo más gratificante pero en ese preciso instante no lo halló así. Tal vez será que sus explicaciones no te convencen aún, le dijo su conciencia. O quizá ese intento de abrazo, el movimiento más torpe e inverosímil que podría venir de Sasuke.

El muchacho no lograba esclarecer, ella era la única persona que se preocupaba por él. Bueno, Naruto también. Y por más que intentase demostrar afecto le resultaba incomodo, difícil. Tal vez, la práctica hace al maestro, le había dicho Kakashi un par de semanas atrás. Debieras empezar por ahí tu nuevo entrenamiento Sasuke, no todo es odio e indiferencia. Sonrió internamente al recordar que aquel hombre también estaba interesado en su bienestar. No por nada dio su palabra. No por nada se arriesgó por él.

-No te entiendo Sasuke-kun-murmuró ella trayéndolo de nuevo ahí, bajo el sauce llorón. La congoja estaba produciendo un nudo en la garganta de Sakura-

-Ni yo-soltó aquel sin siquiera esperarlo-..si te he hecho daño lo lamento..-suficiente confesión para que los ojos verdes se levantaran sorprendidos. Se encontró la mirada enigmática de Sasuke-

Las mariposas en su estómago hicieron un vaivén incontrolable. Era verdad. Tantos años de amarle y al final sentir un atisbo de correspondencia era demasiado increíble ¿estaría soñando?

-Es difícil-dijo Sakura. Su sonrisa dulce le iluminó el rostro-

-Lo digo en serio. Lo lamento..todo-murmuró. El aire sopló entre las largas ramas de aquel árbol imponente. Como aviso de sinceridad-

-Eso ya lo has dicho antes-respondió ella-

Y por primera vez, en su jodida vida. Sasuke sonrió. No de arrogancia, ni autosuficiencia. Era una sonrisa sincera, Sakura hasta podía pretender que le notaba feliz. Luego, ella arrugó el ceño como si recordara algo y se retiró dos pasos atrás.

-¡No!-dijo e interpuso una mano entre ambos-

Sasuke frunció el ceño ¿pero qué carajos? Le interrogó con la mirada.

-Prometí que no creería en ninguna palabra tuya. Yo te vi..con ella. Te podré perdonar todo. Menos que me mientas-trató de no derrumbarse-

Sasuke apretó los dientes. Esa mujer era tan testaruda. Cierto era que compartió la cama con Karin, incontables veces a decir verdad pero ninguna iba más allá del buen dormir. Y no es que no fuera consciente de lo que implica sentir atracción. Pero es que la pelirroja le resultaba más que una clase de colega que otra cosa. Aquel verano hacía calor y su habitación era la más fresca de la casona. Se le hizo fácil decir que sí a una petición de Karin por no pasar tanto bochorno al dormir.

-¡Con un demonio Sakura! ¡no siento nada por Karin!-le gritó. Fue el turno de Sakura de abrir los ojos sobre manera. Dio un paso más para retirarse y el chico le detuvo con un fuerte agarre del antebrazo-

-¿Y por mi sí?-atajó rápidamente ella. Sasuke se quedó pasmado. No esperaba esa pregunta cómo respuesta-

Se quedó quieto analizándolo ¿Qué sentía por ella? ¿Sí era amor? O ¿agradecimiento? Sakura, al interpretar su mutismo como una negación, albergó una sonrisa amarga, se llevó una mano al pecho y bajó la vista.

-..Tampoco por mí..-murmuró abstraída-¿acaso me crees estúpida Sasuke-kun? Escrudiña un poco más tus sentimientos..si es que de verdad los tienes..y verás..-el viento sopló de nuevo haciendo las hojas danzar y soltar un alarido sordo. El sol se escondió finalmente haciendo cada vez más difícil verle el rostro-

Malditas mujeres suspicaces.

¡Maldito sauce!

¡Malditos sentimientos!

¡Malditos todos!

De un tirón Sakura se soltó de su agarre y se echó a andar a grandes zancadas. Lágrimas gruesas viajaban por las mejillas de la muchacha. Lo sabía. Sasuke jamás le correspondería. Ni siquiera aquel beso robado le había dado la respuesta. En su afán de saber porque pasaba tanto tiempo con ella, le besó. Y por si no fuera más extraño, él le correspondió. ¡Le correspondió! ¡por kamisama! Pero no lo sintió ahí con ella. Todo lo contrario, Sasuke resultó tan autómata. Gélido. Inerte. Como si besara mi propia mano, se halló confesando a Ino esa tarde.

Solo descubrió una faceta más, amargamente y para su pesar. Él no era frío. No sabía cómo amar. Y no quedaba ni rastro de algún sentimiento bueno en él, quizá ni una migaja, pensó Sakura.

Caminaba a prisa y pronto su frente chocó con un duro pecho. Otra vez, por estar en sus pensamientos y derrotas sentimentales, no reconoció un chakra cercano a ella. Unas manos se postraron sobre sus hombros deteniéndole, si no fuere por ellas, se hubiere ido de trasero al suelo.

-¿Hyu-hyuga-san?-preguntó vacilante. Ella parpadeó bruscamente para deshacer el lagrimeo. La penumbra hacía difícil verle el rostro pero la escasa luz de la farola cercana a la entrada del hospital, le permitía dilucidar la silueta-

-El mismo. Te he estado buscando Haruno-san-dijo en tono bajo-

La chica dio gracias a los dioses que la obscuridad ocultara sus mejillas arreboladas y húmedas. O al menos eso quiso creer. El gesto que Neji esbozó a continuación sí que lo notó, frunció el ceño y apretó los labios. Algo irregular en el impasible Hyuga. La curiosidad le hizo mirar a sus espaldas. Neji notó como el Uchiha salía a prisas desde las ramas pululantes del Sauce.

Sasuke se acercó despacio y como una vieja costumbre colocó su mano sobre la katana en su espalda. Saludó a Neji con un movimiento de la cabeza y este le correspondió por igual. De momento el Hyuga se sintió incómodo. Ahí ocurría algo serio y conociendo la historia de esos dos, algo de carácter íntimo. El muchacho soltó a Sakura lentamente con una caricia deliberada que no pasó por alto el Uchiha. Pero el chico ni siquiera fue consciente de ello. Estaba más concentrado en analizar al "traidor".

Incontables veces escuchó- por pura desgracia y necesidad de compartir el dojo- a sus primas y sus chismorreos durante el descanso del entrenamiento. La mayoría de las veces la conversación giraba en torno de banalidades y otras en personajes del pueblo. En una ocasión les oyó decir cómo Haruno-san sufría a costillas de ese sujeto. Las humillaciones y hasta el intento de asesinato. Neji sentía bastante desprecio y repulsión por el susodicho. No solo porque trataba a sus semejantes como soberana basura si no por su "carencia de honor" y sus "bajos escrúpulos". Para él, Uchiha Sasuke no era ningún ninja que pudiere vanagloriarse. Según Neji y su educación, un hombre de tal categoría debía ganarse el nombramiento con respeto tanto hacia él como a su prójimo. Llevar con orgullo la bandana de su aldea y sobre todo proteger la causa por la cual se le había otorgado una.

No. Uchiha Sasuke no era nada de eso.

-Lamento si he interrumpido-dijo Neji con formalismo fingido-

-No has interrumpido nada Hyuga-san…Sasuke ya se iba-zanjó Sakura dándole una mirada dura al aludido-

Sasuke frunció el ceño. Hizo ademán de acercarse a ella, pero Neji disminuyó la distancia contra Sakura. A modo de protección. Ni siquiera fue consciente tampoco de esto. Actuó por impulso. Cómo quien protege a un niño pequeño de una bestia salvaje. A su vez, sin pensar, la muchacha tomó la muñeca del Hyuga y tiró de él.

-Venga Hyuga-san ..vayámonos que ya he apartado un cuarto-le dijo. El muchacho frunció el ceño por la sugestión que podría generar la frase y no le pasó desapercibido cómo la mano de Sasuke apretó la katana-

Sakura se encaminó severamente. Maldiciendo a su conciencia, a Sasuke, a Naruto. A todo el mundo consciente de su maldito amor enfermo por el Uchiha y sin siquiera percatarse que tiraba de un muy contrariado Neji.

Él observó con detenimiento a la chica. Vaya cosa, usarlo para darle celos al traidorcito. ¡Bah! Eso le irritó bastante. Siempre le había parecido que Sakura era la mujer más fastidiosa de entre todas en la aldea, después de sus primas claro. No antes que Yamanaka Ino por supuesto. Y todo por la efusiva manera de referirse a las personas, el decir lo que pensaba sin titubear y no más que mejor al gritar a los cuatro vientos sus sentimientos por el Uchiha. No, esa muchacha no era normal ¿Estaría bien de la cabeza?

Luego pensó que posiblemente sí. No es que la Quinta Hokage hubiere elegido a una desfachatada como aprendiz ¿O sí? Seguramente vio algo en ella, alguna característica interesante. Y Neji se sorprendió a si mismo analizando las actuales cualidades de Sakura. Fortaleza, dominio de chakra, Jutsus médicos etc.. y para su propia sorpresa se halló preguntándose ¿Cuál de esas características llamaría la atención de la ex Gondaime?

-Haruno-san, puedo caminar perfectamente yo solo-le dijo al cabo de unas cuantas cuadras. Y de sentirse incómodo por las miradas de los transeúntes-

Además el contacto comenzó a fastidiarle por la inquietud que le había producido esa mujer. Nadie lograba su atención. Nunca. Sakura se sonrojó cuando notó su mano duramente enlazada alrededor de la muñeca blanquecina y la retiró con brusquedad. No había sido su plan actuar así, un mucho menos intentar poner celoso a Sasuke porque, vamos, Sasuke nunca sentiría nada por ella. Ni celos.

-Lo..lo lamento Hyuga-san-le dijo avergonzada e hizo varias reverencias exageradas. Su conciencia se rió de ella y su actuar, seguramente Hyuga-San pensaría que era una loca-

¡Oh! ¡Genial! ¿Ahora se parecería a su prima Hinata? Neji suspiró con impaciencia y se echó a andar dónde los escuadrones AMBU. Él también había apartado una habitación de tácticas para su reunión.

XxX

Las estrellas aún titilaban en la obscuridad de los cielos. El soplido de la ligera brisa se traspasaba por los enormes árboles y el chirrido de la puerta de madera, ancha y extremadamente colosal resonó espantando a algunos pájaros de la cercanía. Daban las 5 a.m. y llegó a la entrada de la aldea temiendo que se hiciere tarde. Tal vez todo el mundo estaría allí, refunfuñando porque no llegaba.

No había nadie. Suspiró con alivio. Luego pensó en la noche anterior y lo sucedido. Sintió vergüenza. Seguramente Hyuga Neji pensaba que era una pesada. Un minuto, se dijo. ¿y que interesa lo que piense ese cara de póker? Dijo su atrevida conciencia burlona. ¿No es como si nos interese? ¿O Sí? Negó con la cabeza y como para hacerle desviarse del asunto, escuchó el ladrido de un perro en las lejanías.

Más que como advertencia, un saludo mañanero.

-Buenos días Haruno-san-dijo una voz masculina desde la gran rama de un árbol cercano. Venía montado en un perro gigante de color blanco-

-Buen día Kiba-san, Akamaru-respondió ella muy entusiasmada, dando la típica reverencia cordial. Se acercó al último para propinarle una caricia amistosa, el animal se dejó hacer-

-Mírate..cuanto has crecido. Eres hermoso-le murmuró al perro, quién en respuesta lanzó un ladrido fuerte-

-¡He Haruno-san! No lo mal acostumbres, después quiere demasiados halagos y no hay quien soporte su egocentrismo-bromeó Kiba rascándose la cabeza-

Sakura le sonrió a Kiba. Akamaru, como entendiendo el comentario miró a su dueño, entrecerró los pequeños ojos y gruñó. Para respuesta, Kiba levantó el dedo índice como amedrentando cualesquier gruñido más. El perro se echó con pereza ignorándole por completo, fue el turno de Kiba para mirarle con desaire.

-Mal agradecido-murmuró el castaño-

Pronto los demás llegaron al lugar. Inclusive Naruto y Shizune aparecieron entre un puf y la nube de humo. El rubio saludó, dio el sermón matinal con entusiasmo exagerado y muy propio de él. También dijo las instrucciones, y todo lo referente a su misión. Cada cual asintió ante sus responsabilidades otorgadas y se dispusieron a marcharse iniciando el alba.

Hinata Hyuga, a diferencia de los demás que charlaban animosamente, permanecía quieta. Casi como una estatua de marfil. Pálida, abstraída y rogándole a todos los dioses que su entereza no se terminara por derrumbar ante todos esos ojos.

No logró conciliar el sueño ni un poco. Su alma estaba en el revuelo de lo que significaba el marcharse de ahí. El dejar su hogar, a su familia y amigos. Nunca tuvo una misión más allá de cuatro días ¿Qué haría ella tan lejos? Se moriría de a poco, como las flores que se marchitan al no tener quien las cuide ¿sería así?

Luego pensó en su prometido ¿estaría el feliz por ese matrimonio? Sobre todo ¿de acuerdo? Ya conocía al Kasekage, a decir verdad en su niñez. Y no le resultó una persona amable, para nada. Daba miedo. Tenía miedo ¡oh por kamisama! ¿Qué tal si iba a morir allá? Bueno, quizá era lo mejor, pensó amargamente. Así no tendría que vivir ese suplicio por mucho tiempo.

-Hinata-chan-escuchó su nombre en un lejano eco. Levantó la vista de sus pies-

No supo con exactitud el tiempo permanecido así, sumida en sus pensamientos y ajena a los acatos que sus compañeros concedían a las órdenes del Hokage.

-Hinata-chan ¿te encuentras bien?-oyó de nuevo su nombre. Y no fue consciente de quien le llamaba hasta que tuvo su rostro moreno a unos cuantos centímetros del suyo. No pudo evitar, como siempre, colorearse de carmesí-

-Na-Naruto-kun..es decir..disculpe..Hokage-sama-murmuró-..yo..estoy..bien-soltó y se maldijo internamente por no poder conservar el aplomo que tanto practicó la noche anterior-

Ella había decidido que no dejaría relucir sus sentimientos ante los resientes acontecimientos. Allí todo el mundo la conocía y podían pasarle por alto sus modos, pero en Suna era otra cosa. No tenía la certeza de que en aquel lugar encontrase un consuelo. De ningún modo.

-Bueno, es que te ves muy roja ¿tendrás fiebre?-le dijo Naruto con un deje de preocupación. Miraba en intermitente a la muchacha luego a Neji. El joven Hyuga frunció el ceño-¿estas segura? ¡Eh Sakura-chan! Deberías revisar a Hinata-chan-exigió él abanicando la mano hacia la aludida-

Sakura dio dos pasos hacia la chica y esta le dirigió una mirada firme. La pelirrosa se detuvo en ipso facto. Los ojos de los Hyuga a veces podían ser muy intimidantes y amenazadores a comparación de cualesquier posición de ataque.

-Estoy bien, no es nada-dijo con tanta firmeza como pudo. Por primera vez en su vida logró que sus mejillas tomaran la coloración normal-

Naruto incrédulo a sus afirmaciones, le analizó con desconfianza. La chica, a modo de desafío le retuvo la mirada, muy a conciencia que le estaba costando. Creía se desmoronaría allí mismo. Después el Hokage hizo una mueca a Sakura para que olvidara la dichosa orden.

-Bien.. Si es así-empezó con un hilillo de voz. Algo le había provocado tristeza-

Era muy difícil que tal sentimiento se albergara en Naruto, pero al deducir la batalla emocional de Hinata, le partía el corazón. Como aquella vez que se confesó y se vio en la dura necesidad de serle sincero y rechazarla.

-Pueden marcharse-dijo el Hokage enderezándose al fin-

Todos emprendieron el paso. Sakura se giró y despidiéndose con la mano regaló una sonrisa a Naruto, este levantó la mano y se despidió por igual. Luego se quedó absorto. Sus ojos observaban el cabello azulado que se mecía con el andar de la chica Hyuga. Luego el sol inició su salida y los brillos matinales le otorgaron a la dichosa cascada azulina unos tintes tornasoles. El chico pensó que era una mujer majestuosa, como una diosa salida de cualesquier cuento fantástico, y se recriminó por no poder corresponderle. Seguramente será capaz de mostrarle a Gaara-Kun las mieles del afecto, pensó.

Hinata era dulce, buena y condescendiente. Cualesquier hombre seria dichoso de tenerla como esposa.

¿Y él? ¿Nunca podría conseguir amor? Estaba demás pensar en Sakura-chan. Eso lo dejó años atrás por la paz, y claudicó en buscarse otro sentimiento para vivir el día a día. Salvar a su gente. Salvar al mundo ninja. Salvarse a sí mismo de no caer en una profunda obscuridad como Sasuke.

Sasuke.

Sacudió la cabeza para tratar de alejas todos los pensamientos negativos. Y se atrevió a hacer algo, que hace tiempo debía.

-¡He! ¡Hinata-chan!-gritó Naruto importándole poco que todo el mundo se giró para mirarles-

La chica se detuvo. Estática y con el corazón palpitándole hasta los oídos, se dio la vuelta lentamente. Observó cómo el Hokage trotaba para darle alcance. Y con cada paso, el martilleo en su corazón era más fuerte. Naruto se paró frente a ella, con una mirada tiznada de melancolía.

-Yo..espero..-no supo por dónde comenzar. Tomó aire efusivamente y se rascó la cabeza con nerviosismo-..yo en realidad espero que algún día me perdones-soltó con tal angustia que Hinata ladeó el rostro enternecida. Naruto no era muy adepto de aceptar sus errores. Ella lo sabía. Además estaba ese jodido amor que sentía por él-En verdad yo no quería forjar tu destino de este modo..no quería atarte a algo que te causase pesar Hinata-chan. No lo mereces. Lo lamento.-dijo. El brillo vivaz de sus ojos se ensombreció-

El grupo entero escuchaba con atención, a pesar de estar varios metros de ellos. Naruto boqueó como un pez para tratar de decir algo más pero ella le interrumpió.

-No tienes nada que lamentar Naruto-kun-dijo fingiendo fortaleza, tanta que se sorprendió a si misma de no tartamudear-..he aceptado ya mi destino. Este es mi camino ninja. Y si es la única forma en que puedo ayudarte..en que puedo ayudar a mi pueblo. Estoy más que complacida por hacerlo-soltó con sinceridad. Sus ojos se cristalizaron de golpe-

Naruto asintió afligido por tales confesiones. Inclusive Sakura hubiera jurado escucharle moquear entre una que otra aspiración.

-Adiós Hinata-chan-le murmuró. Sus labios se curvaron en una sonrisa apesadumbrada-

-No Naruto-kun. Será un hasta pronto-ella le sonrió. Hizo un movimiento lento con la mano a modo de despedida y se giró. Estaba a una milésima de segundo por romperse en llanto y no deseaba que fuera delante de él-

Con cada paso que daba, Hinata sintió que una parte de su corazón se quedaba ahí. Como miguitas de pan que dejas por el camino para poder regresar al hogar después. El grupo reanudó la andanza en cuanto la chica se hubo girado. Neji no evitó sentir una punzada en el estómago, como si un kunai se le hubiere ceñido. Sabía cuánto dolor acunaba su prima, y muy a su modo tratada de no hacerlo entre ver. Curiosamente no había llorado al despedirse de su padre y hermana esa noche. Curiosamente no habló ni una sola palabra de camino a las puertas de la aldea y mucho menos levantó la vista a los rosales de la entrada en la misión Hyuga. Aquellos que ella cuidaba con esmero y fascinación-su madre los había sembrado un año antes de morir-. Eso decía más de su autocontrol. Él no habló, no debía derribar ese muro de aplomo que seguro batalló en conseguir. Sin embargo, Neji sintió algo mucho muy cercano a la tristeza, al solo pensar que su prima se marchaba para siempre.

XxX

-Y bueno Sakura, a decir verdad él besa muy bien-terminó por susurrar la muchacha y sus mejillas se colorearon de rojo-

¡Oh! ella podía ser tan pervertida a veces, pensó la kunoichi.

-¡Ino!-regañó Sakura por lo bajo. Le hizo una mueca para que hiciere silencio-

El rostro de la rubia se volvió todo autosuficiencia ignorándole por completo, y prosiguió:

-¡Ay! ¡frontuda! ¡Qué sabrás tú de eso!..me imagino que sigues virgen hasta de los labios ¿cierto?-soltó Ino sin ningún recato. Sakura apurada revisó a los costados después de colorearse prominentemente. Dio gracias a los dioses porque sus compañeros de misión iban muy concentrados al frente, mientras ellas se habían rezagado-¡Vamos Sakura!..deja de ser tan mojigata-regañó-

-¡No es eso Ino-cerda!-chilló. Se tapó los labios y volvió a escudriñar los alrededores temiendo aún ser escuchadas-..son cosas que no debes andar contando así como así y a cualesquiera. De todos modos ¿Qué punto de comparación puedas tener? ¿Shikamaru?–

Ino alzó una ceja, entre cerró los ojos y sus labios se curvaron en una sonrisa ladina. Sakura abrió los ojos sobre manera, su amiga no era ninguna chiquilla. Y al parecer, por su mueca, una dama bastante introducida a las artes de amor. Sakura figuró un "oh" con los labios y pensó que seguramente ella era la única boba que se había guardado para un hombre, un solo hombre. Muchas veces le escuchó decir tanto a su ex Sensei Kakashi, como a la Quinta que debía soltarse más y tener una vida menos mojigata-como la adjudico Ino también-. No es que sus maestros quisieran convertirla en una impúdica promiscua, pero si le aconsejaron incontables veces conocer más de la sexualidad antes de casarse. Por salud mental le había oído decir a Tsunade-sama después de su segunda botella de sake. Pero ¿Qué más daba? Era el consejo de su maestra borracha y ella estaba chapada a la antigua. Sakura Haruno virgen ¡ja! Hasta Naruto no lo era ya.

-Bueno pero tú no eres cualesquiera ¿no? ¿Eres mi amiga? ¿eh? ¿Qué más si no?..ya luego te daré unos tips..-dijo Ino muy condescendiente vaticinando esa batalla interna que se estaba generando en Sakura. Realmente la pelirosa era fácil de leer para Ino-

Sakura asintió y sonrió a su compañera. De verdad apreciaba que Ino le tomara por confidente, además en toda la aldea, era la única persona que a veces podía sacarle una sonrisa sincera con sus ocurrencias.

-Me alegra Ino, que hayas encontrado a alguien-dijo con sinceridad. Esperaba ver a su amiga feliz después del tremendo azotón que le dio enterarse del compromiso entre la chica de la arena y Shikamaru. Al menos una de las dos encontraría el amor pensó amargamente-

-Sí bueno. Nunca había reparado en él, hasta ese día en la enfermería-Ino se sonrojó sobre manera-..él fue a hacerse el chequeo normal, ya sabes antes de irse a una misión de rango alto-restó importancia a los detalles haciendo un gesto con la mano y se quedó ensimismada observando al susodicho que saltaba de rama en rama-

-Te gusta en serio ¿he?-se burló la muchacha pelirosa-¡Vaya! ¡Quién lo diría! Un hombre que deja sin palabras a la mismísima Ino-canturreó. Luego hizo un gesto como si recordase algo-..¡eh! ¿y cómo harás? Eres alérgica a los perros ¿ya se lo has dicho?-

-¡No! ¡para nada! ¡qué vergüenza! Apenas llevamos dos meses saliendo e imagínate confesar semejante cosa-respondió acalorada y abanicó su rostro con la mano-

-Ino..-empezó Sakura con irritación-..te ha metido la lengua, muy seguramente hasta las anginas..¿y no le has hablado de tus alergias?-preguntó incrédula. A veces no entendía como cosas tan estúpidas podían molestarle a la rubia y otras que debieran escrutinio no les daba ni la más mínima importancia-

-¡Eh! ¡Cuida tu lenguaje! ¡No es digno de una señorita!-Ino fingió regañar, y sacó la lengua. Sakura le miró con reprimenda intentando dejar en claro que ese tipo de cosas si requerían atención y eran importantes-..bueno..bueno..vale..le diré llegando a Suna..-Ino hizo un mohín-..me da una pena, el pobre de Akamaru me agrada bastante ¿tu crees que Kiba me mande al demonio por algo como eso?-

-No lo creo. Kiba es un muchacho inteligente. Además seguro está encantado con tu culo gordo-terminó por decir Sakura soltando una risilla tonta. Luego miró con extrañeza a su compañera qué paró en seco en la rama gruesa del árbol. La chica estaba tan pálida, como viendo un fantasma-

Sakura se inmiscuyó tanto en la conversación que bajó la guardia y olvidó prestar atención a su formación en uve y los alrededores. Como todo ninja alerta debiera ser. No se percató que el grupo entero había parado frente a ellas y casi se va de bruces de la rama, si no es porque un sujeto le detuvo por los hombros. Alzó la vista encontrándose con ceñudo Hyuga Neji que le miraba con desdén.

-..Les voy a suplicar..-empezó con un tinte de impaciencia en su voz-..prestar más atención al camino que a sus cotilleos-remarcó la última palabra. Sus ojos pardos viajaron en intermitente sobre ambas Kunoichi-..que la verdad es como un chirrido molesto para mis oídos..-siseó. Hizo ademan de marcharse pero se volvió hacia la pelirosa-..y Sakura-san… Ino-san tiene razón. El lenguaje soez en una dama es bastante desagradable-murmuró con reprimenda, haciendo nuevamente énfasis en las últimas dos palabras. Las miró con tal apremio, que les hizo sentir atrapadas en un falto tan grave e impúdico-

Los ojos verdes se abrieron sobre manera. Olvidó que alguna ocasión Hinata confesó, no solo tener una visión aguda gracias a su Byakugan, si no que el oído también se volvía más fino al activarlo.. ¡joder! ¡Neji escuchó, seguramente, el tono de la conversación! Ambas chicas se colorearon casi hasta la raíz del mismísimo cabello. Los demás observaban con detenimiento y algo de consternación en el semblante. No entendían porque Neji los había hecho parar, bueno, salvo Hinata que estaba igual de sonrojada que las otras dos Kunoichi en la lejanía. Acto seguido, el muchacho soltó a la pelirosa y caminó hasta posicionarse de nuevo en la delantera. Shikamaru murmuró algo a Neji y este solo negó con la cabeza. Ino creyó desfallecer y si no es porque Sakura le codeó las costillas, la chica se quedaba ahí sobre la gruesa rama de árbol tan estupefacta y boquiabierta.

-Te dije que no es buena idea hablar de esto por ahí. Debiste esperar a que estuviéremos solas-murmuró en modo de regaño Sakura. Miró un poco más el rostro de su amiga, de la estupefacción pasó a la vergüenza y finalmente a la congoja. Ino era sensible, muy a pesar de la fortaleza que quisiera mostrar. El regaño le había hecho mella. Sakura, luego de la vergüenza pasó al enojo ¿Cómo se atrevía ese Hyuga a tratarlas como un par de bobas con esas palabras tan ácidas? Pudo habérselos dicho de una manera amable ¿no? ¡Qué tipo tan arrogante! pensó-

-¡Guarda silencio ya frontuda!-soltó Ino al fin y al cabo de unos minutos que emprendieron el paso. Asió con fuerza el tirante de su mochila y se echó a andar más delante que su compañera-..Hablaremos luego..-

Ese engreído Hyuga..pensó Sakura.