Hola.
A decir verdad el capítulo anterior me gusto hasta cierto punto. Creo que me excedí pero pues, estoy replanteándome lo que pensé para otro fic (La finca de piedras negras) en alguna ocasión: escribir hasta donde me convenza así sean tres páginas o quince. En fin. En algo tiene razón Kattharina hay que escribir para uno mismo y que te guste sobre todo. Gracias por sus sugerencias, menos narrativa más diálogos. Quizá sí.
Y bueno, después de tanto y tanto..a mí me parece que al final Naruto si está enamorado….
Ha y pues tal vez me tarde en colocar..he abandonado de mas mis otros fics y debo darle termino a un cap de Lo indispensable.
Enjoy!
Capítulo 4. Granos de arena
Si tu oponente ataca con fuego, afróntalo con agua, convirtiéndote totalmente fluido. El agua, por naturaleza nunca colisiona. Por el contrario, absorbe cualquier ataque sin causar daños.– Morihei Ueshiba –
Cuando todo lo que juzgues, se basa en tu propia sabiduría, te decantarás hacia el egoísmo y a desviarte del buen camino.– Yamamoto Tsunetomo –
-¡Esto es inaudito!-dijo una voz femenina con tanta consternación-
Temari caminaba de un lado a otro, como una pantera enjaulada. Gaara comprobaba el olor de una rosa. Kankuro entrecerró los ojos observando a su hermano menor pasearse con parsimonia en el jardín central de la casona. Algo bastante impropio de él ¿Qué carajos…?
-¿Y qué esperabas?-soltó al fin el moreno sorprendiéndolos con la entonación tajante. -¿Qué te pusieran todo en bandeja de plata? ¡ por supuesto que no! Buscarán todos los medios posibles para hacerte más incómodo el asuntito-apuntó. Seguía intentando debelar las intenciones de Gaara para con las dichosas rosas -
El Kazekage negó con la cabeza y cortó otra rosa blanca más. Se la tendió a la muchacha castaña que se encontraba a su lado. Con un gesto de su mano le alentó a retirase. Ella le regaló una reverencia y se echó a andar presurosa.
-¿Y qué harás? ¿Aceptarás que un miembro del consejo analice a tu esposa..cada vez..que?-se sonrojó Temari violentamente al siquiera imaginarse tal bochorno. Odió el hecho de enterarse de ese detalle al revisar los acuerdos y no por su hermano-
-Por supuesto que no se los voy a permitir. Sé que están tratando de sacarme de mis casillas. No van a lograrlo. Además ya le he pedido un favor a Naruto-dijo con calma el Kazekage-
En el fondo Gaara estaba más que enojado. Su anterior hubiera partido en dos a cada miembro del consejo por las imposiciones tan arcaicas y encaminadas a cláusulas de feudalismo, que él mismo deseaba derrocar. ¡Oh! ¡cómo les odiaba! Pero era imprescindible guardar la compostura, ya arreglaría los mandatos de poco a poco.
Un grano de arena a la vez.
-¿El Hokage?-interrogó Kankuro impaciente-¿Qué tiene que ver él?-
-¿Ya lo sabías? ¿sabías de esa imposición también?-interrumpió Temari sorprendida-
-Por supuesto que lo sabía. Todo estaba allí en el pergamino del acuerdo-contestó Gaara con simpleza- y he pedido a Naru..Al Hokage que me envíe a su mejor ninja médico para que sea alguien de sus confianzas quién realice tal efecto-
La chica rubia sintió bastante pena por Hyuga Hinata. Sería sometida a una gran prueba, eso era cierto.
-Vaya..lo tienes todo contemplado-murmuró ella-
Kankuro y Temari se lanzaron una mirada cómplice. Temían que todo aquello acabara en un desastre. Gaara ceñó la frente. La visita de esos dos tan temprano no era en vano.
-¿Y? ¿Me dirán el porqué del honor a su visita?-soltó algo irritado. Aun no olvidaba su conversación de días pasados-
-Bueno..quizás de verdad debieras considerar los factores Gaara-dijo Kankuro con preocupación-
-Ya he considerado todo. Y les voy a suplicar que no se entrometan más a menos que se les pida. Ahora, si no tienen algo más importante que decir, déjenme solo. Tengo trabajo-zanjó el asunto por fin. Había una pila de pergaminos sobre su escritorio que debía ir a revisar-
Temari suspiró resignada. Era quizá mejor que su hermano se diera de topes con pared. Dicen que a veces se debe de comprobar en carne propia los errores para obtener una buena lección. Kankuro le hizo una mueca al pelirrojo a modo de juego-burla y este ni se inmutó. Era típico de él, tratar de hacerle enfadar con sus gestos, pero ya no lo lograba. No eran niños pequeños ya.
XxX
Sakura contempló el sello de la aldea de la Hoja finamente plasmado en el pergamino que sostenía. Esa mañana Naruto dio los encargos a cada cual para la dichosa misión.
En ese oficio se redactaba con claridad sus obligaciones. El papel debía regresar a salvo y cumplido. Ya podía vaticinar lo que se refería, en Ichiraku el Hokage se lo comentó.
Maldita sea, impartir cursos en ese lugar tan inhóspito, se dijo. Odio el calor.
-Espero no sea por mucho-murmuró para sí leyendo el dichoso papel y con cada párrafo su ceño se fruncía mas-
Allí no había redacción que implicase ningún curso medico ninja, aun que estaba fichado así.
¡Oh por kamisama! Cumpliría el efecto de una matrona en el "encamamiento" y de ese modo evitar solicitudes de dispensa por los miembros del consejo. Automáticamente sus ojos se viraron dónde Hinata. La chica bebía agua cabizbaja, no había hecho ningún sonido durante todo el camino ¿Por qué estaba visiblemente tan calmada? ¿Tendría noción de aquello? Debía ser..
¿Su primo sabría? ¿Hyuga-san estaría enterado que no por menos de un año debería monitorearse a la chica? Y ¿Por qué carajos Naruto no le dijo a ella?
Sakura agradeció que el rubio idiota no reparó en una imprudencia.
Ha madurado. Y tal vez no me lo confesó temiendo una negativa de mi parte. Sí. Por supuesto. Estas imposiciones me resultan denigrantes. Someter a una mujer a semejante cosa.
La angustia se ciñó en su pecho. No solo la humillación que eso implicaba para la "esposa", si no que su hogar estaría lejos, su familia, su apoyo. Un largo tiempo. Deseó con desesperación que Hinata estuviere preparada. Era conocimiento de todos en la aldea que el Clan Hyuga guardaba las más estrictas normas, casi medievales, en cuando a la crianza de las mujeres. Eso le llevó a pensar también en cuanto desconocía realmente a Hinata. Y que tal vez su carácter era parte de algo fundamentado por las dichosas reglas duras. Y por igual los modos de Neji.
Neji.
Fue consiente entonces de todo lo que desconocía de ambos y que sus prejuicios debieran quedarse atrás. Había llegado la hora de dejar a la vieja Sakura y abrirle paso a algo nuevo. Si el idiota de Naruto pudo, ella también. Sunagakure seguramente ayudaría.
Estudió a su alrededor buscando al jefe de misión. Estaba sentado bajo la sombra de un gran árbol, con su peculiar serenidad. Al encontrarse con la mirada del chico, ella dirigió nerviosamente sus ojos a otro sitio.
Neji frunció el ceño ¿Qué se traería esa pelirrosa? Terminó de leer su pergamino y lo enrolló cuidadosamente. Siempre tan meticuloso de no traspasar ni un ápice de sus sentimientos.
¡Con una mierda! ¡Era la razón! ¡la justa razón de su nombramiento!.. Hiashi tan cobarde.
Miró a su prima y no evitó sentir la rabia cernírsele por cada parte de su cuerpo. El Clan tenía un gran tino con eso de hacer sufrir a sus miembros. Él era la viva prueba de ello. Ahora su prima.
Un miembro de su familia debía ser partícipe del ritual efectuado para la comprobación del matrimonio y sobre todo la consumación.
¡Dios! ¡no podía ser más desagradable! ¿el consejo del Clan trabaja específicamente para establecer una regla más descabellada que otra? Ya me encargaré de modificar esto, una vez en Konoha.
Neji removió un pie sobre el suelo, echando un vistazo a la geofísica del lugar. Curiosamente la tierra estaba ya un poco suelta. Partes de arena. Se acercaban a su maldito destino.
Habrá que modificar las reglas. Sin prisa, de a poco. Un grano de arena a la vez…al fin y al cabo fui nombrado sucesor. Y sus cartas jugaré..
-¡Eh Neji! Debemos salir ya, si no queremos llegar muy de madrugada-le dijo Shikamaru. En respuesta el Hyuga asintió e hizo un ademán a todos para reanudar el viaje-
La pelirrosa volvió a analizar con disimulo a Neji, y sus ojos inconscientemente se clavaron en la nuca del muchacho las siguientes cuatro horas del trayecto a la aldea de la arena. Cosa que él no pasó desapercibido.
XxX
Uzumaki Naruto jamás en su vida sintió miedo. Podía sentir dolor, enojo, tristeza, angustia, amor, pero nunca miedo. Ni un rastro.
No por nada se adentraba a las metas más irreverentes e inalcanzables con tal tenacidad qué, nadie logró aplacar. Ni una pizca.
Pero aquel día, aquella tarde de otoño en que entrenaba con Sasuke. Lo sintió. Estaba demás decir que su nivel de combate se extralimitaba. Gracias a los dioses, a Kakashi-sensei y Ero-sennin, él era más fuerte. Levemente quizá, pero a final de cuentas mejor que Uchiha Sasuke.
Su sonrisa zorruna se ensanchó cuando un kunai le rasgó la mejilla derecha a su contrincante. Enfurruñado, el Uchiha chascó la lengua.
-Quita esa cara de idiota. Podría quedársete así por siempre ..¿y eso no sería muy propio para un Hokage? ¿Cierto?-le pinchó sardónicamente, limpió su mejilla con lentitud-
Sasuke fingía odiar esos entrenamientos ¡De verdad que sí! Sin embargo, solía esperar los viernes con inusual ansiedad.
Naruto omitió el comentario. Se colocó nuevamente en posición de defensa.
-¡Ja! ¿eso es todo? ¡no me hagas reír!-le soltó en burla para luego limpiarse la nariz con el dedo índice-
No queriendo prescindir de su autosuficiencia, unió sus manos para formar el rasengan. Sasuke no le dio oportunidad siquiera. Ya se abalanzaba sobre él con la katana desfundada. El chirrido del metal se escuchó un par de veces, esquivado por el poder del Hokage.
Naruto dejó una huella de sus pies arrastrado desde el punto dónde estuvo antes del ataque, hasta un par de metros. Sostenía la estocada del arma con la bola de chakra entre sus manos.
¡Mierda! Es bastante fuerte. Tengo que hacer algo.
La sonrisa ladina le curvó las marcas en las mejillas de una manera tal que a Sasuke le hizo sospechar. Antes de que pudiere hacer cualesquier cosa, el rubio ya había disminuido su distancia, aplacando la espada al costado y estampándole un beso en los labios.
Distracción. Le decía siempre Ero-sennin. Busca la mejor distracción para tu contrincante, algo que él nunca se esperaría. Aprovéchalo y lo sacarás del combate al instante.
Los ojos de Sasuke se abrieron de par en par. Por tercera vez en la vida.
Jodido Naruto. Me ha tomado desprevenido.
Y algo de eso le recordó, curiosamente al Senne goroshi de Kakashi. Con mucho menos dolor. Claro. La sonrisa arrogante no se borró de Naruto, muy a pesar del maldito miedo que se le sembró en el pecho otra vez. Su corazón sucumbió a un palpitar desbocado.
¿Qué mierda? Será la adrenalina del entrenamiento.
De un hábil movimiento, Sasuke les separó. Los ojos negros se cerraron en dos rendijas acusadoras. Y por un segundo le dio cabida a la rabia ¿tenía que caer tan bajo para vencerlo? ¡Típico de Naruto! No quería reconocer, el efecto en sí de ese maldito contacto.
-Eres un estafa-soltó el Uchiha limpiándose los labios con tal vehemencia, qué intentaba simular el desagrado a semejante estupidez-
Y ahí estaba otra vez. Ese jodido sentimiento. Algo muy parecido a lo que le produjo alguna ocasión Sakura-chan.
No puedo sentir atracción por Sasuke. Claro que no, es un hombre. Como yo.
Estar tanto tiempo con Ero-sennin me ha dejado dañado.
Sasuke respiraba dificultosamente, y el efecto de batalla no daba para eso. No. Era ese maldito ahogo de nuevo. Esas malditas ansias, qué novedosamente nacían en su estómago y corrían por el cuerpo con una sensación abrazadora. Diferente. Había luchado intenso en el pasado, hasta casi la muerte. Y nada se comparaba.
Eso no es cansancio ni un bajón de adrenalina por el entrenamiento, le dijo Karin en una ocasión que le revisaba en el hospital.
Eso se llama estar enamorado Sasuke.
