Aquí está el capítulo de hoy, si les soy sincera no pensaba subir el capítulo, pero al final lo termine (porque me faltaba poco menos de la mitad del capitulo, pero era muy pesado de escribir) y decidí subirlo hoy. El siguiente capítulo no lo he escrito, lo empezaré el miércoles, porque tengo que entregar un trabajo el martes y aún no sé ni como hacerlo, no pregunten. Además, quisiera que me den su opinión sobre los cambios (los cuales no se ven todos reflejados, abajo explicaré qué paso y cuales eran).
Antes de comenzar, quisiera decirles un poco más... quizá demasiado spam, jeje, pero interesante cuanto menos, subí una historia a wattpad y espero que la lean, es la primera que subo y sigo recibiendo a gente que me sigue, pero no hay comentarios para saber si la historia es interesante. El segundo capítulo no lo he subido aún, aún lo estoy escribiendo así que si quieren pasarse el nombre de usuario es Liraa12.
Resumen: La lectura de un libro lleno de oscuridad por fin ha terminado, la recta final está a solo tres libros de distancia y cuando todo parecía tranquilo, las cosas comienzan a tomar una intensidad memorable. Entre risas y burlas, Rose tiene que recordarse a sí misma y una y otra vez que una de las razones por la cual lee el libro es solo para cerrar un capítulo de su vida. El deseo de Lissa por el vínculo ya no existe más, siendo reemplazado por el deseo de querer usar la magia como arma defensiva, ¿podrá acaso controlar los cuatro elementos con la ayuda de su bendecida por la sombra sin caer en la locura?
~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Richelle Mead
~ Leyendo el Pasado IV ~
Leyendo el capítulo
dos
Lissa's POV
Aun cuando miraba a su mejor amiga expectante a las noticias que hubiera en ese sobre que había arrancado del libro, Rose no le dijo nada y de cierto modo le hacía sentir como si la estuviera dejando fuera. No le gustaba que su mejor amiga guardándose secretos, aunque no sabía si tenía algún derecho a reclamar a pesar de todo lo sucedido hacía meses atrás.
Ella miró el libro en sus manos, preguntándose si era buena para ella continuar o darle la oportunidad a otro. Con el final de capitulo anterior, el siguiente capítulo tenía toda la pinta de tener acción y, aunque ella no estaba segura de como sentirse al leer algo que era claramente una verdad y no una fantasía, la duda le daba vueltas en la cabeza.
Vio en la mirada de Christian que le pedía a ella que continuara y asintió con una sonrisa radiante. Ella iba a leer, después de todo no era como si no lo hubiera hecho antes
– ¿Listos? Capítulo dos – Lissa leyó con un tono fuerte, permitiendo a todos entender con claridad.
Atacarla a ella antes que a mí fue un error por parte del Strigoi. Yo era la verdadera amenaza. Debería haberme neutralizado a mí primero. Sin embargo, era Sydney la que estaba en su camino, así que no le quedó más remedio que ocuparse de ella para llegar hasta mí.
– Lo dices como si fuera un estorbo – Sydney la miró con una expresión algo molesta.
Ella se rió. Lissa sacudió la cabeza y señaló al libro y luego a Rose – Es Rose, no yo –
Y pudo ver en el rostro de Rose el pánico correr. No era capaz de detectar a ciencia cierta si el pánico era una broma o en serio estaba preocupada de que la volvieran a regañar, pero sonrió y aún la rubia podía decir que era una sonrisa desafiante.
– Claro, cúlpame a mí. Estos son mis pensamientos, no deberían salir a la luz – Rose dijo, cruzando de brazos y desviando la mirada. Lissa se rió, se preguntó si había otro pensamiento cruzando por la cabeza de su amiga.
La agarró por los hombros y la atrajo hacia él. Era rápido, como todos, pero esa noche estaba preparada.
– ¿Qué quieres decir con eso? – Lissa sonrió. Vio a Sydney alarmada exigiendo una respuesta a la morena.
– Nada –
Una rápida patada lo lanzó contra la pared de un edificio cercano y Sydney pudo liberarse. Soltó un gruñido al chocar contra el hormigón y se desplomó entre aturdido y sorprendido.
– No se lo esperaba – Se rió Lissa.
– La gente me subestima – Rose asintió, con lo que a Lissa le pareció, una sonrisa maliciosa.
No era fácil sorprender a los strigoi, famosos por sus reflejos rapidísimos.
– Aun así no es imposible – Dijo sonriendo Christian.
Dejó de lado a Sydney y se concentró en mí, con los ojos enrojecidos por la rabia y los labios abiertos en una mueca que dejaba a la vista los colmillos.
– Creo que no estaba feliz – Jill hizo una mueca.
Se separó de la pared de un salto a una velocidad sobrenatural y se abalanzó sobre mí. Lo esquivé e intenté darle un puñetazo, pero él también me esquivó a mí.
Una sonrisa se dibujó en sus labios antes de mirar las páginas del libro. De cierto modo tan nerviosa no estaba como ella esperaba, normalmente no podía evitar preocuparse por la seguridad d su mejor amiga, aún cuando siempre sabía ella estaría bien, pero leyendo allí el libro, a pesar de saber que fácilmente ella podría salir lastimada, no se encontraba nerviosa. Quizá porque sabía que no moriría allí.
Su siguiente golpe me alcanzó en el brazo. Me tambaleé y apenas fui capaz de mantener el equilibrio. Seguía empuñando la estaca en la mano derecha, pero necesitaba un hueco para acertarle en el pecho. Un strigoi listo hubiera mantenido girando el cuerpo para que yo no pudiese verle directamente el corazón.
– No era inteligente – Adrian dijo despreocupado.
Lissa sonrió al leer mentalmente las siguientes palabras.
Aquel tipo estaba luchando de un modo mediocre y, si lograba sobrevivir el tiempo suficiente, lo más probable sería que yo encontrara ese hueco.
– Es lo que dije – Dijo Adrian sacudiendo la cabeza.
En ese momento, Sydney apareció y le golpeó en la espalda. No fue un golpe muy fuerte, pero le sobresaltó.
– Dos puntos para mi chica – Adrián dijo con orgullo causando que la rubia se sonrojara de penas y los demás rieran. Lissa volvió a mirar el libro preguntándose si Adrián avergonzaría a Sydney durante todo el libro, porque estaba claro que la aventura de Rose y Sydney no terminaba en ese encuentro.
Aproveché la ocasión. Me lancé con toda la rapidez que pude y descargué todo mi peso en el golpe. Chocamos contra la pared y la estaca le atravesó el pecho. Fue tan sencillo como eso.
– Sí, súper sencillo – Lissa pudo oír el sarcasmo en la voz de Adrián, y de hecho ella misma pensaba que era sencillo (con un sentimiento de sarcasmo encima).
Se le apagó la llama de la vida (o de la vida no muerta, o lo que fuese aquello). Dejó de moverse. Saque la estaca de un tirón cuando tuve la certeza de que estaba muerto y vi cómo su cadáver bajaba deslizándose hasta el suelo.
– Así es como se hace a la manera de Rose – Se rió en burla Christian.
Al igual que me había ocurrido con todos los strigoi que había matado últimamente, tuve una sensación de irrealidad momentánea. «¿Y si hubiera sido Dimitri?», pensé.
– Buena pregunta – Dijo Abe asintiendo.
Intenté imaginarme el rostro de Dimitri en aquel Strigoi, irado en el suelo delante de mí. El corazón se me retorció en el pecho. La imagen duró una fracción de segundos y luego se desvaneció. Aquel no era más que un strigoi cualquiera.
– Bueno, uno bastante torpe – Dijo Eddie con calma.
– Demasiado torpe – Rose asintió.
– Sydney le ganó – Adrián dijo con una sonrisa.
Sacudí la cabeza para librarme de la desorientación y me recordé que tenía cosas más importantes de las que preocuparme. Tenía que comprobar cómo estaba Sydney.
– ¿Estás bien? –
Sydney asintió con la cabeza, conmocionada. Por lo demás, estaba ilesa.
– ¿En serio esperabas que yo estuviera bien después de verte matar a uno de esos? – Ella parecía aturdida, Lissa podía decir que era evidente que solo estaba acostumbrada a verlos muertos.
– Bueno… – Rose se encogió de hombros.
– Buen trabajo – Comentó. Cualquiera diría que se estaba esforzando en parecer segura de mí misma – Nunca… Nunca había visto matar a uno
– Nunca te acostumbras – Dijo Mia sacudiendo la cabeza – Más cuando es Rose el arma de la muerte
– Casi me siento ofendida – Lissa vio a la morena responder sin mirarla. Se rió ligeramente y volvió al libro, preguntándose qué iba a deparar ese encuentro para las dos chicas.
No se me ocurrió cómo podría haber presenciado algo así, pero lo cierto era que tampoco sabía cómo tenía conocimiento de todo lo demás.
– Te sucede por no graduarte – Dijo Janine sacudiendo la cabeza.
– Pudieron haberme dado una pista – Bufó Rose.
– Nadie imagino que te escaparías – La sonrisa en sus labios, hizo que la morena la mirara más calmada.
Parecía sumida en un estado de conmoción, así que la agarré del brazo y comencé a tirar de ella para alejarnos de allí.
– Vamos, tenemos que ir a algún lugar donde haya más gente –
Cuanto más lo pensaba, menos descabellada me parecía la idea de que hubiera strigoi acechando cerca del Ruiseñor. ¿Qué mejor sitio para acechar moroi que uno de los lugares que frecuentaban? Sin embargo, la mayoría de los guardianes tendrían el suficiente sentido común para no llevar a sus protegidos por un callejón como aquel.
– Tú no lo harías – La reina sacudió la cabeza, sabiendo a ciencia cierta que Rose nunca la pondría a ella en peligro, o a cualquier otro de sus amigos.
Al decirle que teníamos que marcharnos, Sydney salió de su aturdimiento.
– ¿Cómo? – Exclamó – ¿Es que a este también lo vas a dejar aquí?
– Comenzó a sentirme mal por ella – Rió Lissa ligeramente. Seguramente tratar con Rose no había sido lo mejor que le pudo haber pasado.
Levanté las manos en un gesto de desesperación.
– ¿Y qué quieres que haga? Supongo que puedo arrastrarlo hasta solarlo atrás de esos cubos de basura y luego dejar que el sol lo incinere. Eso es lo que suelo hacer.
– Estamos entiendo que Rose no sabía nada de los alquimistas –
– Vale. ¿Y si viene alguien a tirar basura o sale por una de esas puertas traseras? –
– Bueno, pues resulta que apenas puedo arrastrarlo. Y tampoco puedo quemarlo. Una barbacoa vampírica llamaría mucho la atención, ¿no crees? –
– Parece que está molesta por algo – Se rió Christian – No la invitaron al Halloween de los muertos
– Es evidente que no lo hicieron –
Lissa sacudió la cabeza. En serio esperaba que su novio y su mejor amiga dejaran las peleas de lado, ¿era mucho pedir eso? Si bien era cierto que había ocasiones en las que se tomaban las cosas muy normales, como estar a la par y del mismo bando, en su mayor parte de tiempo era evidente que no. Ella necesitaba un descanso de esos dos urgentemente.
Sydney negó con la cabeza, exasperada, y se acercó al cadáver. Torció la boca al ver de cerca al strigoi y luego metió la mano en su enorme bolso de cuero. Sacó un frasquito y, con una serie de movimientos hábiles, esparció el contenido sobre el cadáver para luego retroceder con rapidez.
– Creo que Rose estaba en shock – Dijo riendo Adrián.
– Siendo sincera, yo no sabía que eso se podía hacer – Se defendió rápidamente la morena.
De pronto, comenzó a salir un humo de color amarillento de los puntos donde habían caído gotas del líquido. El humo se extendió poco a poco, pero lo hizo horizontalmente, no verticalmente, hasta envolver por completo al strigoi. Luego el cuerpo se contrajo cada vez más hasta que solo quedó una bola del tamaño de un puño. Un segundo después, el humo se disipó por completo y quedó un montón de ceniza.
– ¡Brujería! – Rose dijo con firmeza.
– ¿Qué dices? – Lissa se rió mirando a su mejor amiga. Sabía que ella siempre iba a estar dispuesta a volverse la burla del grupo siempre y cuando un ambiente pesado no cayera sobre el grupo, y por supuesto que se lo agradecía.
– De nada – Dijo Sydney con sequedad, sin dejar de mirarme con desaprobación.
– ¿Qué coño ha sido eso? – Exclamé.
– Tiene el vocabulario más fino que se puede desear – Rió Christian.
Se volvió a mirarme y se apartó un mechón rubio de la cara.
– ¿De verdad? ¿Lo dices en serio? Pensaba que a todos os hablaban de nosotros cuando os graduabais –
– Menos a ella. Se escapó de la academia antes de graduarse – Se rió Adrián.
– Ah, vaya. Bueno, verás… Resulta que yo no… Bueno, que no llegué a graduarme –
Sydney abrió los ojos como platos.
– ¿Has acabado con una de esas… cosas… sin llegar a graduarte? –
– Fue en ese momento que me di cuenta de que si seguía cerca de Rose lo lamentaría – Sydney sacudió la cabeza – Y por alguna razón aun así me quede al lado suyo
– Ayudando a una amiga en momento de necesidad – Se rió Jill con una gran sonrisa.
Disimulo bien una mueca en su rostro. Lissa no estaba segura de si quería llegar a saber que Rose pudo haber pensado en cambiarla por Sydney en algún momento. Si lo pensaba bien, ella casi la cambio por Avery, y de hecho ambas habían estado tan solas que ni siquiera era extraño si Rose hubiera preferido quedarse con Sydney en Rusia en lugar de volver a la academia, donde ella la había tratado tan mal en ese momento y le había intentado obligar a quedarse, pero Rose había vuelto por ella.
Siempre volvía Rose.
Me encogí de hombros y ella se quedó callada durante unos segundos.
Por fin, suspiró de nuevo antes de volver a abrir la boca.
– Supongo que sí que tenemos que hablar –
¡Vaya si teníamos que hablar! Toparme con ella había sido lo más extraño que me había pasado desde mi llegada a Rusia. Quería saber por qué creía que debía haberme puesto en contacto con ella y cómo había conseguido disolver el cadáver del strigoi.
– No estuvo mal – Rose se encogió de hombros despreocupada. Finalmente, tuvimos un buen momento en nuestro viaje
Lissa escucho a todos reír y ella también rió. Sydney parecía que quería decir algo, pero sea lo que sea, jamás al llegó a escuchar. Se detuvo ella misma pensando un poco, nuevamente en la envidia que recorría en sus venas de solo pensar que tal vez Sydney pudo haberse convertido en la mejor amiga de Rose, y es que ambas chicas se llevaban bien.
Mientras volvíamos a las calles concurridas y nos dirigíamos a un restaurante que a ella le gustaba, se me ocurrió que si conocía el mundo de los moroi, quizá también sabría dónde estaba el pueblo de Dimitri.
Dimitri. Allí estaba de nuevo, presente en mis pensamientos, apareciéndoseme de repente. No tenía ni idea de si realmente estaba escondido en los alrededores de su pueblo, pero no disponía de ninguna otra pista. Aquella extraña sensación se apoderó de nuevo de mí. En la cabeza se mezclaron la cara de Dimitri y la del strigoi al que acababa de matar: la piel pálida, los ojos enrojecidos…
Un silencio se hizo presente y Lissa no estaba segura de si seguir hablando o no. La imagen que se le vino a la cabeza fue exactamente la misma que concordara con la descripción de Dimitri siendo strigoi. Sintió temor, pero se negó a decir algo delante de ellos. Aunque su voz casi tembló, ella siguió leyendo a la espera de que nadie hubiera notado el deslice, pero sabía que sin duda una persona lo sabía.
«No», me dije con dureza. «No te centres todavía. No te dejes llevar por el pánico». Hasta que no estuviera delante de Dimitri el strigoi, me haría más fuerte recordando al Dimitri del que había estado enamorada, con sus intensos ojos de color marrón, sus manos cálidas, su fuerte brazo…
– ¿Estás bien… eh… como te llames? –
– Increíble que no le dijeras como te llamabas. Así no es como comienzan las amistades – Rió Adrián.
– Pude haberlo hecho, pero el strigoi llego antes que yo – Rose se encontraba encogiéndose de hombros.
Sydney me estaba mirando fijamente con expresión de extrañeza. Me di cuenta de que nos habíamos parado delante del restaurante. No sabía qué expresión tenía yo en la cara, pero debía de ser lo bastante extraña como para que le llamase la atención incluso a ella. Hasta ese momento, había tenido la impresión mientras caminábamos de que Sydney quería hablarme lo menos posible.
– ¿En realidad te sorprende? Yo soy una humana y tu medio vampiro – Se estremeció ligeramente.
– No, la verdad es que no, pero siendo una persona que trabaja en ese medio tampoco es qué pensará que ibas a estar incomoda – Rose encogió de hombros.
– Sí, sí, estoy bien – Le respondí con brusquedad, y adopté la expresión de guardiana – Y me llamo Rose. ¿Es aquí?
Era allí. El restaurante tenía un aspecto brillane y alegre, aunque no poseía ni de lejos la opulencia del Ruiseñor. Nos metimos en un reservado tapizado de cuero negro (cuero falso, quiero decir) y me encanó comprobar que en el menú había comida no solo rusa, sino también americana. La lista de platos estaba traducida y casi me puse a babear al ver que tenían pollo frito.
Risas estallaron en la sala con la imaginación flotando. Lissa echó un vistazo a Rose, que estaba algo roja y desviaba la mirada para no encontrar las miradas burlonas de los demás.
Estaba famélica después de no haber tomado nada en el club y me sedujo la idea de comer carne bien frita tras varias semanas comiendo platos con repollo y frecuentando el McDonald's.
– Juro que tenían mi rostro enmarcado. Mejor cliente – Rose dijo con un tono burlón.
Se acercó una camarera y Sydney pidió en un ruso fluido mientras yo me limitaba a señalar con el dedo en el menú. Vaya, Sydney era una caja de sorpresas. Tras la actitud dura que había demostrado, esperaba que comenzase el interrogatorio de inmediato. Sin embargo, cuando la camarera se marchó, se quedó callada, jugueteando con la servilleta para no mirarme a los ojos. Fue muy extraño. Era evidente que se sentía intranquila con mi presencia.
– No te preocupes Sydney, nadie está tranquilo con Rose cerca – Christian dijo con una sonrisa burlona.
Lissa rodó los ojos viendo la réplica en los labios de su mejor amiga. En serio, ella de verdad quería una mejor amiga y un novio que no reclamaran cada dos minutos por lo que el otro dice sobre él. Se peleaban como cual gato y perro y si no era uno el que comenzaba era el otro. Ella estaba cansada de escucharlos pelear y a veces se preguntaba dónde estaban esos momentos en los que se ponían de acuerdo para defenderse el uno al otro de la lectura del libro.
Daba la sensación de que, incluso con la mesa de por medio, para ella estábamos demasiado cerca la una de la otra. Aun así, su enfado de antes no había sido fingido, y se había mostrado inflexible sobre mi obligación a la hora de seguir las normas de las que me hablaba.
Quizá prefería hacerse la tímida, pero a mí no me costaba nada abordar temas incómodos. De hecho, era algo típico en mí.
– Excepto cuando se burlan de ella las personas que más quiere – Christian siguió y antes de que Rose pudiera replicar, Lissa siguió leyendo con la esperanza de dejar allí la conversación.
– Bueno, ¿ya estás lista para decirme quién eres y qué es lo que está pasando? –
Sydney levantó la vista. Al estar en un sitio con más luz, vi que tenía los ojos marrones. También me fije en el curioso tatuaje que se veía en la parte inferior de su mejilla izquierda. La tinta parecía dorada, algo que no había visto jamás. Era un dibujo muy minucioso de flores y hojas, y solo era visible cuando inclinaba la cabeza en un determinado ángulo y la luz se reflejaba en la superficie dorada.
– Ya te lo he dicho. Soy una alquimista –
– Y yo ya te he dicho que no sé lo que es eso. ¿Es una palabra rusa? –Repliqué, aunque a mí no me sonaba ruso.
– No tienes que ser un experto para saber eso – Christian sacudió la cabeza.
Rose gruñó.
Sonrió levemente.
– No. Deduzco que tampoco has oído hablar de la alquimia –
Negué con la cabeza. Sydney apoyó la barbilla en una mano y se quedó mirando de nuevo a la mesa. Tragó saliva, como si se estuviese preparando, y luego me lo contó con un torrente de palabras.
– Aquí es cuando el cerebro de Rose se destruye – Rio Christian.
– Es suficiente – Detuvo Lissa a Rose cuando abrió la boca – Déjense de pelear, por favor
– En la Edad Media había gente que estaba convencida de que si encontraban la fórmula adecuada o la magia necesaria, podrían convertir el plomo en oro. Por supuesto, no lo lograron. Eso no les impidió investigar toda clase de asuntos místicos y sobrenaturales, y al final encontraron algo relacionado con la magia – Frunció el ceño. – Encontraron a los vampiros
Recordé las clases de Historia Moroi. La Edad Media fue el período en e que nuestra especie empezó de verdad a distanciarse de los humanos para esconderse y mantenerse apartada. Fue la época en la que los vampiros se convirtieron en una leyenda para el resto del mundo. Incluso a los moroi se les consideró unos monstruos a los que había que perseguir y destruir.
Sydney confirmó lo que pensaba.
– Y fue entonces cuando los moroi comenzaron a mantenerse apartados. Poseían la magia, pero los humanos comenzaban a superarlos en número. Seguimos siendo superiores en número (eso casi la hizo sonreír. Los moroi a veces tenían problemas para concebir, mientras que a los humanos les resultaba demasiado fácil). – Así que los moroi hicieron un trato con los alquimistas. Si los alquimistas ayudaban a los moroi, a los dhampir y a sus respectivas sociedades a vivir en secreto de cara a los humanos, los moroi nos concederían esto. – Remarcó Sydney al mismo tiempo que se tocaba el tatuaje dorado.
– Es un trato que en realidad no suena mal, pero hacer que los humanos se involucren en esto – Ella hizo una mueca con el rostro. Rose la miro con calma y se encogió de hombros.
– Es un trato egoísta para ambas partes, si lo piensas bien – Lissa la miró – Ambos solo buscaban beneficio propio y por eso se hizo el trato. No está mal ni bien, solo está ahí
– ¿Y qué es eso? – Pregunté. – Aparte de lo obvio, claro
Se acarició el tatuaje suavemente con la punta de los dedos y no se esforzó en ocultar el sarcasmo en su voz.
– Mi ángel guardián. Es oro de verdad y… – Torció el gesto en una mueca de desagrado y bajó la mano. – sangre moroi, encantada mediante agua y tierra
– ¿Cómo? –
La exclamación sonó demasiado alta, y alguno de los clientes se volvieron para mirarme. Sydney siguió hablando, pero en voz más baja… y con un tono de amargura.
– Comienzo a pensar que no le caías bien – Jill dijo con una pequeña sonrisa.
– No solo yo, sino todo el mundo – Bufó Rose – Es una persona difícil de tratar
– Esa persona difícil de tratar te está escuchando, así que no hagas como que no está aquí – La voz de Sydney se hizo escuchar y Rose la miró con calma.
– No me di cuenta tu presencia – Bromeó la morena. Lissa sonrió y volvió a mirar el libro, cuando Sydney frunció el ceño.
– No es que me apasione, pero en nuestro «premio» por ayudaros. El agua y la tierra lo unen a nuestra piel y nos proporciona los mismos rasgos que tienen los moroi. Bueno, un par de ellos. Casi nunca me pongo enferma y viviré durante muchos años. –
– Supongo que tiene ventajas – Se encogió de hombros Mia.
– Supongo que eso es bueno – Le contesté dubitativa.
– Quizá para algunos. Nosotros no tenemos elección. Este «trabajo» es una tarea familiar. Se pasa de padres a hijos. Tenemos que aprenderlo todo sobre los moroi y los dhampir. Forjamos relaciones entre humanos que nos permiten cubriros para que os podáis mover de aquí para allá con total libertad. Tenemos trucos y técnicas para librarnos de los cadáveres de los strigoi, como la poción que has visto antes. A cambio, queremos mantenernos apartados de vosotros todo lo posible, y por eso la mayoría de los dhampir no saben de nuestra existencia hasta que se gradúan. Los moroi casi nunca llegan a saberlo.
– Y de alguna forma aquí termine – Sydney dijo.
– No puedes pedir nada mejor – Adrián dijo con una sonrisa.
Se calló de repente. Supuse que se había acabado la lección.
La cabeza me daba vueltas. Jamás se me hubiese ocurrido pensar que existía algo así. Un momento… ¿seguro que no? Casi toda mi formación se había centrado en los aspectos físicos de mi cometido de guardiana: vigilancia, combate, etcétera. Sin embargo, de vez en cuando, había oído vagas referencias de alguien en el mundo humano que podía ayudar a los moroi a esconderse o a sacarlos de situaciones extrañas y peligrosas. Nunca le di demasiadas vueltas, ni oí mencionar a los alquimistas. Si me hubiese quedado en la escuela, quizá me sonarían.
– De todos modos no habría gran cambio con el antes y el ahora, ¿verdad? – Abe levantó una ceja.
– Creo que no – Rose se encogió de hombros despreocupada.
Seguramente no era buena idea proponerlo, pero no pude contenerme.
– ¿Por qué os reserváis ese hechizo? ¿Por qué no lo compartís con el resto de los humanos? –
– Porque hay un elemento añadido a ese poder. Nos impide hablar de los de vuestra especie para no poneros en peligro ni revelar nuestra existencia. –
Un hechizo que les impedía hablar… Eso se parecía sospechosamente a la coacción. Todos los moroi eran capaces de utilizar la coacción un poco, y la mayoría podía trasladar parte de su magia a los objetos para otorgarle ciertas características.
La magia de los moroi había cambiado con el paso de los años y, ahora, la coacción se consideraba algo inmoral. Supuse que aquel tatuaje era un hechizo antiguo que se había transmitido a lo largo de los siglos.
– El mejor pensamiento del mundo – Abe alabó con orgullo.
Repasé mentalmente todo lo que me había contado Sydney y se me ocurrieron más preguntas.
– ¿Por qué… por qué queréis manteneros apartados de nosotros? A ver, no es que ande buscando hacer nuevos amigos maravillosos para toda la vida, pero… –
– A mí me parece que si estaba buscando amigos maravillosos para toda la vida – Christian se burló. Rose gruñó para que se callara, pero Adrián y Eddie rieron también.
– Porque nuestro deber para con Dios es proteger al resto de la humanidad de las malvadas criaturas de la noche –
– Ahora sabemos por qué no le caías bien – Dijo Adrián riendo – No como los demás
– Nadie preguntó – Rose bufó, aunque no estaba segura de que a Sydney le hubieran caído tan bien sus amigos a la primera.
Distraídamente, se llevó una mano a algo que llevaba al cuello. Estaba casi cubierta por la chaqueta, pero un hueco entre la ropa y la mano dejó a la vista durante un momento una cruz dorada.
– Dios, ella quería exorcizarte – Christian rió.
– Ay por dios – Gimió Lissa cuando escuchó la réplica de Rose. Los dos se pelearon durante un momento hasta que ella siguió leyendo con un tono más alto de lo normal que los detuvo.
Mi reacción inicial fue la de sentirme incómoda, ya que yo no soy muy religiosa.
– No entendió – Adrián murmuró.
– No, no lo hizo – Dijo Eddie riendo.
De hecho, nunca me he sentido tranquila cerca de aquellos que son creyentes fanáticos. Medio minuto después, de repente causo un tremendo impacto el significado de sus últimas palabras.
– Parece que aún tiene jet lag – Dijo Christian riendo.
– No llegué allá en avión – Dijo Rose con calma.
– ¡Un momento! – Exclamé indignada – ¿Nos estás metiendo en el mismo saco a todos, a los dhampir y a los moroi? ¿Todos somos malvadas criaturas de la noche?
Apartó la mano de la cruz y no respondió.
– ¡No somos como los strigoi! – Le bufé.
Su rostro se mantuvo inexpresivo.
– Los moroi beben sangre. Los dhampir son los descendientes antinaturales de los moroi y de los humanos –
– No creo que hayas causado una primera buena impresión – Dijo Mia con un murmullo.
– Yo tampoco lo creo – Rose murmuró.
Nadie me había llamado antes «antinatural». Bueno, sí, una vez que le puse kétchup a un taco mexicano. Lo cierto era que nos habíamos quedado sin salsa, ¿qué podía hacer si no?
– Eso no viene al caso – Dijo Lissa sacudiendo la cabeza.
– Es asqueroso – Sacudió la cabeza Mia.
– Yo no dije antinatural, dije anormal – Eddie rió.
– Es lo mismo, pero con diferente nombre – Rose se encogió de hombros.
La comida llegó en ese momento, y el pollo frito casi fue capaz de distraerme de la rabia que me había invadido al ser comparada con los strigoi. Lo que sí consiguió fue que no le respondiera de inmediato. Mordí la corteza dorada y casi me derretí en ese preciso momento. Sydney había pedido una hamburguesa con queso y patatas fritas y se dedicó a mordisquear su comida con delicadeza.
– No imaginar cómo fue aquella comida con ambas – Adrián sacudió la cabeza.
– Oh, tan mala no fue – Rose se encogió de hombros antes de bufar – Si no contamos con que alguien dijo que éramos iguales a los Strigoi
– Ni siquiera me voy a disculpar – Sydney sacudió la cabeza.
Por fin, después de devorar todo un muslo de pollo, fui capaz de retomar la discusión.
– La comida, una
de las cosas más importantes de la vida – Rose dijo con una sonrisa.
– No nos parecemos en absoluto a los strigoi. Los moroi no matan. No hay razón alguna para tenernos miedo –
Tampoco es que tuviese deseos de intimar con los humanos. Ninguno de los míos lo deseaba, básicamente por como los humanos tendían a utilizar despreocupadamente sus armas y por su predisposición a experimentar con cualquier cosa que no entendían.
– ¿Ustedes no son iguales? – Preguntó Syndney levantando una ceja curiosa. Rose sacudió la cabeza con calma.
Lissa, por otro lado, pensó un poco en sus palabras y quizá creyó que tan diferentes no eran los unos de los otros, sin embargo había que decir que los moroi por lo menos eran más cautelosos con aquello que no entendían.
– Cualquier humano que sepa de vuestra existencia se entera de forma inevitable de la existencia de los strigoi – Me contestó.
¿Por qué demonios estaba haciendo de abogada del diablo?
– Esa es una pregunta muy curiosa – Asintió Eddie.
Sydeny paró de jugar con la patata y la dejó caer en el plato.
– Quizá. Pero a mucha gente le tentaría la idea de la inmortalidad… aun a costa de servir a un strigoi a cambio de convertirse en una criatura del infierno. Te sorprendería saber cómo responder muchos humanos cuando se enteran de la existencia de los vampiros. La inmortalidad atrae mucho… a pesar de la maldad que conlleva. Muchos de los humanos que acaban sabiendo de la existencia de los strigoi se esfuerzan por servirles con la esperanza de que los conviertan en vampiros.
– Es una locura… – Empecé a decir, pero me callé en seco.
– Dice la chica que fue secuestrada por humanos que servían a los strigoi – Adrián rodó los ojos.
– Lo olvide. Gran cosa no era – Bufó Rose.
El año anterior habíamos descubierto pruebas de que había humanos que ayudaban a los strigoi. Estos no podían tocar las estacas de plata, pero los humanos sí, y algunos las habían utilizado para destruir las defensas de los moroi. ¿Acaso a esos humanos les habían prometido la inmortalidad?
– Es lo más probable – Lissa asintió. Aún cuando no quería creer que era cierto, aun cuando quería creer en la naturaleza buena de los demás, sabía que solo quedaba una razón para que los humanos actuaran mal e hicieran caso de lo que los strigoi querían y pedían. En su mente no había otra razón – No me imagino otra razón
– Y por eso mejor que nos aseguremos de que nadie sepa nada de vosotros – Añadió Sydney – Existís, y no se puede hacer nada al respecto. Vosotros os encargáis de acabar con los strigoi y nosotros de salvar al resto de los de mi especie
– Un pensamiento frío para una chica fría – Dijo Christian con una sonrisa asintiendo.
Seguí masticando un ala de pollo y me contuve para no contestar a lo que implicaba su respuesta: que también estaba salvando a su especie la gente como yo. En cierto modo, lo que me había contado tenía sentido: era imposible que nos moviésemos por el mundo sin que nos detectasen. Sí, lo reconocía, era necesario que alguien se encargase de eliminar los cadáveres de los strigoi. Los humanos que trabajan con lo moroi eran la elección idónea. Esos humanos eran capaces de moverse con total libertad por el mundo, sobre todo si poseían los contactos y las relaciones que Sydney sugería.
Me detuve a la mitad de un bocado al recordar lo primero que me había venido a la cabeza nada más conocerla. Me obligué a tragar el bocado y bebí un buen sorbo de agua.
– Tengo una pregunta que hacerte. ¿Tienes contactos por toda Rusia? –
– Me huele a que ya sabemos a dónde se dirige – Dijo riendo Eddie.
– Y no te equivocas – Dijo Sydney con una sonrisa.
– Sí, por desgracia. Cuando un alquimista cumple dieciocho años, le envían de prácticas para que adquiera experiencia de primera mano y consiga todo tipo de contactos. Yo hubiera preferido quedarme en Utah –
Aquello parecía una locura aún mayor que todo lo que me habían contados antes, pero no quise insistir.
– ¿Y de qué tipo de contactos estamos hablando exactamente? –
– Seguimos los movimientos de muchos moroi y dhampir. También conocemos a muchos funcionarios de alto nivel de gobierno, desde humanos a moroi. Si se produce el avistamiento de un vampiro por parte de un humano, solemos encontrar a alguien importante que soborna a quien haga falta para correr un velo sobre el asunto.
«Seguimos los movimientos de muchos moroi y dhampir». Premio. Me acerqué a ella y bajé la voz. Todo parecía depender del momento.
– Se siente como algo malo – Dijo Sydney con una sonrisa nerviosa.
– Se trata de Rose, agradece que la conociste ahora y no antes – Lissa sonrió también – Aunque tiene su lado bueno haberla conocido antes
– Como los buenos momentos en que algo malo le sucedía y su dolor era nuestra risa – Christian presiono. Rose le funciono el ceño – Ah no, espera, estamos reviviéndolo
– Sigue leyendo, Lissa – Gruñó la muchacha. La sonrisa de Lissa tembló nerviosa por un momento mientras intentaba ignorar la pelea que podría surgir entre su novio y su amigo.
– Estoy buscando un pueblo… Un pueblo de dhampir en Siberia. No sé cómo se llama – Dimitri solo me había mencionado una vez el nombre y se me había olvidado – Por lo visto, está cerca de… ¿Om?
– ¿Omsk? – Me corrigió.
Me incorporé en la silla.
– ¿Lo conoces? –
No me respondió de inmediato, pero su mirada la delató.
– Quizá –
– ¡Lo conoces! – Exclamé –. Tienes que decirme dónde está. Tengo que ir hasta allí.
Sydney torció el gesto.
– ¿Vas a ser… una de esas? –
Vaya, los alquimistas conocían la existencia de las prostitutas de sangre. No era de extrañar. Si Sydney y los suyos lo sabían todo el mundo vampírico, también sabrían eso.
– Te emocionas demasiado – Dijo Christian riendo.
– Debiste saber que por la forma en como preguntas por el pueblo todos creerían eso – Dijo Adrián sacudiendo la cabeza.
– Él tiene razón – Lissa asintió.
– En mi mente no había otra forma de decirlo – Dijo Rose encogiéndose de hombros.
– No. – Le aclaré con altanería – Es que tengo que encontrar a alguien.
– ¿A alguien? –
– A alguien. –
Eso casi la hizo sonreír. La mirada en sus ojos marrones se volvió pensativa mientras masticaba una patata frita. Solo había tomado un par de bocados de su hamburguesa con queso, y la comida se le estaba enfriando rápidamente. Me dieron ganas de comérmela yo por una cuestión de principios.
– Principios de hambre – Se burló Christian.
– Vuelvo enseguida – Me dijo de repente.
– No pinta nada bien – Dijo Eddie con una mueca.
Se puso en pie y se dirigió hacia un rincón tranquilo del restaurante. Sacó un móvil de ese bolso mágico que tenía, me dio la espalda y llamó por teléfono.
Para entonces ya me había acabado todo el pollo y le robé unas cuantas patatas fritas, porque cada vez parecía menos probablemente que se abrían ante mí, y me pregunté si de verdad iba a resultarme tan fácil encontrar el pueblo de Dimitri. Y, una vez allí… ¿todo lo demás sería de sencillo? ¿Dimitri estaría allí, viviendo entre las sombras y acechando a sus presas? Y cuando me enfrentase a él, ¿de verdad sería capaz de clavarle la estaca en el corazón? Esa imagen que no quería ver me asaltó de nuevo: Dimitri con los ojos rojos…
– Creo que es demasiado fácil, incluso para que consideraras que todo iba bien – Dijo Lissa con una mueca.
– No fue nada fácil – Suspiró la morena.
– ¿Rose? –
Parpadeé. Me había abstraído por completo, y Sydney ya había vuelto. Se sentó frente a mí.
– Mira, por lo que parece… – Se calló y bajó la mirada – ¿Has comido mis patatas?
– Que astuta – Lissa dijo mirando a Sydney que sonreía. La joven vampira se rió ligeramente. Sydney podía aparentar ser algo fría con los demás, o demasiado seria, pero con el tiempo que llevaban todos juntos (más en esas pequeñas vacaciones) había llegado a conocerla un poco más y sabía que la chica no era como se mostraba.
¿Cómo se había dado cuenta? ¡Pero si había un montón! Apenas había tomado unas cuantas. Supuse que robar patatas fritas lo consideraría otra prueba de que era una criatura malvada de la noche, así que respondí con una absoluta falta de sinceridad.
– No. –
– ¿Y si no te hubiera querido llevar? – Preguntó Eddie riendo.
– Aun si no me hubiera comido las patatas no me quería llevar – Bufó Rose – Tengo mis métodos
Frunció el ceño, pensativa, y siguió hablando.
– Sé dónde está ese pueblo. Ya he estado allí. –
Me incorporé de nuevo. ¡Joder! Por fin, después de todas aquella semanas buscándolo. Sydney me diría dónde estaba y podría ir para cerrar aquel horrible capítulo de mi vida.
– Gracias, gracias, muchísimas… –
Sydney levantó una mano para hacerme callar. Entonces reparé en que parecía totalmente amargada.
– Por comerte esas patatas – Se rió Christian.
– Pero no voy a decirte dónde está. –
– Era de esperarse – Adrián asintió.
Me quedé con la boca abierta.
– ¿Cómo? –
– Voy a llevarte en persona –
– ¿Cómo? – Parpadeó Christian sorprendido y confundido.
– Sí, yo pensé lo mismo – Rose asintió.
– Bien, de todos modos eso es lo último de hoy – Lissa dijo con una sonrisa.
Parecía ser que la historia iba a tomar un giro interesante con una nueva compañera de viaje en busca del strigoi. La rubia se preguntó si durante todo el libro Rose solo se enfocaba en su viaje, o tal vez, tan solo quizá, hubo momentos en que la morena entraba en sus pensamientos para poder vigilar que ella estaba bien. Debió hacerlo, porque ella la salvo de Avery, ¿no? Eso significaba que siempre la estuvo cuidando aún cuando estaban a kilómetros de distancia.
Christian sonrió con la típica sonrisa maliciosa en sus labios. Aquella sonrisa que, Lissa sabía, disfrutaba de leer los pensamientos de Rose para burlarse de ella. Cuando el muchacho estaba por tomar el libro en sus manos, la reina lo alejó rápidamente causando que él la mirara confundido.
– Jill, ¿quieres leer? – Si había alguien que no disfrutaría tanto, sin duda era ella.
– Espera, no vas a entregarle ese libro lleno de blasfemias – Adrián bufó. Confundida levantó una ceja, ¿acaso se comportaba como un hermano mayor o qué? No importa, Adrián tomó el libro y coloco el tercer capítulo.
– Por qué siento que hay algo extraño en todo esto – Preguntó Rose al aire.
La mirada de Lissa se dirigió a Adrián examinándolo de pies a cabeza, y luego se detuvo en el anillo en su dedo gordo. La chica frunció el ceño sintiendo la magia que se encontraba en anillo que Rose le había entregado cuando sus poderes (y la locura dentro de él) estaban en descontrol. Quizás aquella magia blanca era demasiado para él y la amabilidad estaba surgiendo de entre cenizas, así que parecía que para él era imposible no cuidar de los menores o de las chicas (por lo que había notado) y además… bueno… no podía decir que no se burlara de Rose, pero parecía que lo hacía menos que antes.
Continuará…
Vale, los cambios no se ven cuando los pase de word a la página de Fanfiction, lo cual si me lo preguntan me enojan porque me llego a dar tendinitis en el dedo meñique por los nuevos cambios que hice, entre ellos había sangría en lo que es la historia, ya que la lectura no la tenía. Me hubiera gustado que se viera, en el word se veía bien y los guiones (sobre todo los que están en negrilla por la lectura) eran más largos pero en fin, fue en vano. Mi idea era poner con sangrías y unos guiones más largos (que se ponían así cuando usaba la negrilla en ellos) y de esa forma se veía todo más ordenado porque usar las comillas a veces no se entendía bien, de todos modos me gustaría que me dijeran que les gusta más, si los guiones o las comillas para los diálogos de la lectura.
~ Comentarios:
- maariaam. paalacioosz: Aquí está con ansias el siguiente capítulo.
- Guest: Aquí está el capítulo, jeje.
- Zombiepeace: Yo... estoy ansiosa por terminar este libro y apenas lo estoy empezando. Es estresante escribir, termine con tendinitis en el dedo indice por colocar el guión en negrilla y la basura (que si se veía en word) no se nota aquí! Es descaro total, me jodió la emoción de la historia. Como sea, jeje, yo quisiera llegar pronto a la escena de pelea con Viktoria, fue buena.
- Guest: Ya sé que muchos se tomaron por sorpresa la nueva narración, pero es que necesitaba hacerla, no podía retomar como antes aún cuando lo intente. En cuanto a la familia Belikova, sí, sé que no debí sacarla y que era crucial más o menos tenerla, pero para era un estorbo la cantidad de personajes, de hecho aún estoy pensando a quienes más sacar (y quienes en plural), lo estoy considerando, pero aún no estoy del todo segura de que sea buena idea.
- Guest: Sí... No... Lo siento, pero si alguna vez sucede será en treinta años a futuro, de verdad lo siento, pero de aquí a Last Sacrifice (si alguna vez llegó allí) ya tengo pensado más o menos el desarrollo de la historia.
- MDiaz13: Sí, concuerdo contigo... es solo que aún no sé que comentaría Dimitri y si es una lección zen, que ni tú ni nadie se ofenda, pero las lecciones zen me molestaban hasta a mí. Sonaba algo cursi de la boca de alguien de veinti... ¿cuatro tenía, creo), por lo general es mejor escucharlas de la boca de un anciano sabio que de un joven. Dimitri siempre tenía un aire de antiguo.
- Aye: Aquí hay otro capítulo más... y mi semana no fue tan mala como yo creía.
- Lost Loverblack-Kurumi: Gracias por tu comentario. Lo cierto es que antes de leer VA en mi vida había escuchado de este libro, me acuerdo que fui con unas amigas al cine a ver Catching Fire (la segunda de los The Hunger Games) y cuando termino la película íbamos saliendo a tomar micro (o bus como le dicen otros países, pero más que nada es como locomoción) para poder irnos cada una para su casa y ahí entre conversación una de ellas dijo que saldría la película de VA, por supuesto yo no sabía de que trataba la película o de que iba el libro y cuando me dijeron que eran sobre vampiros tampoco estaba muy emocionada de leerlo, y no lo leí sino hasta que estaba un día en la biblioteca y vi el libro y tras la sinopsis y que a mi amiga le haya gustado y me lo recomendara decidí darle la oportunidad. Me acuerdo que de primeras me leí los seis libros en poco más de una semana, me amanecía leyéndolos (porque yo siempre he sido de leer de noche) y al final me quedaron gustando. La verdad es que romance y vampiros, para mí es un genero de asco, pero aquí es más... interesante, principalmente porque me gusto el personaje de Rose, creo que es el primer personaje que es principal (osea de quién en realidad se trata la historia y no de los otros personajes que son principales, pero la historia no va de ellos, no se si se entiende) que me gusta. Por lo general siempre me gustan los personajes secundarios o personajes que son principales, pero no tienen una relación con la historia sino que son amigos del personaje o lo acompañan en la aventura, etc, etc. En cuanto a la escritura, me alegro que te guste y sobre fics de VA que continúen... yo no sé que decirte porque lo cierto es que ya hace años que no leo un fics de VA y de hecho cada vez que busco alguno ninguno me llama la atención
- tamij18: Me alegro que te guste el fics, y gracias por prestar la ayuda pero no creo tener muchos problemas, últimamente me he adaptado un poco al idioma castellano por los youtuber. Sinceramente, a veces cuando no podía encontrar mis series en latino o subtitulada las veía en castellano y siempre me ha gustado la forma que tienen de expresarse, porque se ven tan reales, o bueno se oyen, incluso creo que algunas frases se me han pegado, o algunas palabras, ya me lo han dicho. Sé que siempre hay rivalidad entre latino y español, cual es mejor, pero eso es estúpido porque la verdad es que lo primero que oyes es lo que a uno le gusta y lo que prefiere. Si, es cierto, que a mi no me gusta mucho leer los libros en castellano porque a veces o no entiendo o me molesta mucho leer palabras en castellano aunque sé que significa, pero por ejemplo este fics tiene como una mezcla de ambos idiomas, ya lo miré y lo noté y se me hizo más ligero en la lectura (porque cuando no me gusta la lectura es pesada para mí), espero no ofenderte con eso de que prefiero leer en un idioma español más global, que en castellano. Pero cada quién tiene sus gustos y lo que digo casi no viene al caso, pero está bien tenerlo en cuenta de vez en cuando. En todo caso, si hay una palabra que no entiendo la buscaré en internet y ya, o la dejaré ahí para que los mismos personajes la comenten y cosas así, porque es divertido jugar con ello.
Bien eso es todo por hoy. Espero que les haya gustado el capítulo de hoy. Ya mencione en la parte de arriba que el siguiente capítulo no tiene nada escrito, ni siquiera el titulo, porque me gustaría saber si les gusto la forma de escritura nueva (más que nada es el reemplazo de las comillas por guiones, en los diálogos de la lectura porque los otros cambios no se muestran y eso que habían bastantes). Ahora, quiero recordarles una vez más que en wattpad subí una historia, espero que si la leen les guste. Aún no sé mucho sobre como se usa wattpad, así que cada día aprendo algo nuevo ahí y si les soy sincera hubo una ocasión en la que pensé cerrar la cuenta aquí y comenzar a escribir solo en wattpad, pero finalmente decidí mantener ambas abiertas y subir fics aquí y originales allá. La primera historia que subí es algo que yo planeaba subir aquí, pero a modo de fics, es decir sin personajes originales y usando personajes de una serie o libro, pero finalmente quise tener algo más propio donde tenga los derechos de los personajes (aunque no es que fuese a venderla o algo).
Por cierto, por cierto, por cierto... no sé que decirles, qué más decirles...
Quisiera saber sus opiniones, comentarios, lo que les gusto y cosas por ese estilo. Ustedes pueden que no lo sepan, pero para mí leer un comentario y saber que les gusto (sobre todo comentarios largos porque me demuestran aún más) es algo que me alegra el día enseguida. Hay veces en las que estoy enojada o aburrida, pero cuando leo un comentario me siento emocionada. Y está semana vaya que lo necesitaré... termina la primera parte de Once Upon a Time y... y termina hoy domingo (que saben que yo hago esto el domingo y el lunes solo actualizo) así que será una semana en llanto... o no tanto, los lunes veo TWD... y ya de paso debo decirles que ya que pronto se acerca la navidad pienso hacer un capitulo especial para eso (y esto lo diré así de golpe, porque me nació ahora en este momento) así que la semana del día 19 tendrán el capítulo del lunes, como siempre y aparte el día 23 (la misma semana) entre las siete de la noche y diez de la noche más o menos, sino en la mañana del día 24 tendrán el capitulo especial de navidad. No es la gran cosa, de hecho creo que en el fics también tenía escrito de antes el tema de navidad, que fue justo por ahí cuando deje de escribir, pero voy a tomar ese tema para librarme de el y así de paso desearles una bonita navidad. En españa no estoy segura de que hora es, sé que hay una diferencia de seis horas y en argentina creo que la diferencia es de una hora, eso creo. No estoy segura, pero no importa, porque en latinoamerica la subida del capítulo será en la víspera de navidad (es decir la noche del 23). Así que, en resumidas cuentas, doble episodio ese día, y el lunes siguiente evidentemente habrá capítulo... va a ser una semana agitada... porque son las ultimas dos semanas del año, lo cual... interesante cuanto menos. Estaré trabajando en los fics pronto, haré todo lo posible por no tener problemas de subida estos tres días que parece ser que son los que más se me van a complicar, pero eso no importa porque quiero hacerlo.
Espero que el día 19 todo mundo comente el capítulo, porque yo quiero que cuando me despierte el día 20 vea nuevos comentarios aparte de los que usualmente recibo el día lunes tras la subida del capítulo nuevo, ¿por qué?... Pues porque es un día especial... no para ustedes, no para mí, pero si para la gente que me rodea... es mi cumpleaños... esto ya lo dije una vez, pero creo que no fue en los fics de VA, sino en otro fics y recuerdo que fue divertido abrir los comentarios, fue como un nuevo regalo (más que nada porque no había actualización cerca de ese día cuando subí aquel capítulo de otro fics). A ver, fanfiction, si estás leyendo esto... el mejor regalo de cumpleaños que puedes darme... es agregar texto justificado en las historia, si de verdad lees esto (que sé que lo haces y si no, vaya pues tendrás que hacerlo) espero que haya texto justificativo... porque el texto hacia la izquierda es feo y desordenado...
Bien, mientras yo adivino sus pensamientos y me ustedes dicen: "ya está de nuevo esta chica escribiendo todo lo que se le viene a la cabeza, dios, por qué no puede ser como los otros autores y escribir un gracias por leer, ¿les gusto? ¿si, no? Déjame saber y nos veremos el siguiente lunes." Pues, bien gente es mi fics, y yo quiero comentar, me gusta comentar, siento que hablo con ustedes... aparte de responder los comentarios, yo me despido y nos veremos el siguiente lunes.
Dejen Reviews.
Se despide Lira12.
