Bueno, he de agradecer los comentarios y sugerencias. Me parece que es bastante agradable ver tantos reviews, creo es la primera vez que tengo tantos en un fic.(si soy patética ¿cierto?) pero bueno.

Gaara no es igual que en el manga, lo sé, pero se me ha antojado para hacerlo un poco más rudo en algunos aspectos. Neji, no es tan insensible como se piensa y bueno.. Ya se percatarán de lo demás. Advertencia de NaruSasu mas delante, por quien no le guste, se evite leer la ultima parte.

Gracias por pasarse a leer.

Saludos y besos.

Capítulo 7. Electricidad y hombres de leyenda.


"Cuando nuestros dedos se tocan, siento un extraño y excitante escalofrío por todo el cuerpo. Retiro la mano a toda prisa, incómoda. Debe de ser electricidad estática. Parpadeo rápidamente, al ritmo de los latidos de mi corazón."

Erika Leonard

"Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad"

Albert Einstein


Era simplemente intrigante. Sakura se preguntó si el rostro de Neji en algún momento fue capaz de trasmitir alguna clase de sentimiento, porque cualquier ser humano los tiene ¿o no? El silencio que conservaban le pareció desolador. Incitó la conversación, pero los monosílabos en respuesta, terminaron por ablandar el ánimo de avivarla. El chico evidenciaba la mera obligación de ayudarle.

-¿Tiene mi cabello algo interesante? …¿Haruno-san?-la pregunta retumbó en su cerebro cómo un eco lejano. Llevaba minutos observando el castaño río que se movía al compás del dueño-

El aire se tensó, tanto qué palpitó con la fuerza eléctrica de su retadora mirada. El poseía una personalidad poderosa y un temperamento muy fuerte, impertérrito pero que exhibía sin ningún pudor. No había duda de la ferocidad que yacía bajo todo aquel temple.

-Sí..-

..¡Carajo!..

-¡No!-

Suerte le diera la espalda porque si notaba la sonrisa de satisfacción en él, toda la seriedad en que le encasillaba caería como un velo delgado.

La chica se sonrojó violentamente, la vergüenza le corroyó hasta la punta de sus largos cabellos. Apaciguó sus inquietudes para darle entrada a oleadas de molestia ¿no tenía nada mejor que hacer? ¿Más de evidenciar las conversaciones imprudentes con la Yamanaka? Además ¿Qué eran esos despliegues de mofa? Muy impropio del Hyuga.

Neji no comprendía porque la necesidad de fastidiarla. Quizá atizado por el enfado irracional desde la conversación de los hermanos Sabaku. Como si la culpable fuera Sakura.

Pensó que ella se estaba inmiscuyendo en un asunto que no le competía en la misión. Su encomienda estaba en resolver un asunto delicado, no para andarse de noviecitos.

Vaya cosa.

-¿Sabes Hyuga-san?, ¡no deberías escuchar conversaciones ajenas!- se envalentonó a decir. Le enfadó que él supiera sus opiniones-

Tomó aire por las fosas nasales, esperando el látigo ácido en la réplica de Neji, pero solo hubo silencio. Sakura acomodó las gasas, vendas y jeringas en un sintió adecuado y de fácil acceso soltando unos cuantos improperios en tono bajo.

Neji volvió a sonreír, esperaba que se echara a llorar, pataleara o hiciera un berrinche por sus comentarios. Se sorprendió de que torciera el morro y le enfrentara. No era una cobardita después de todo.

-No es mi culpa que hablen desmesuradamente mientras hago mis guardias-

-Y no es mi culpa que Ino tenga las consideraciones más inapropiadas-se defendió de inmediato-

-¿Solo Ino-san?-cuestionó-

-No prestes atención a lo que ella pueda decir Hyuga-san. Y menos a lo que diga yo cerca de ella. Simplemente esa cerda saca lo peor de las personas-

La realidad de las cosas. Se sorprendió pensando en por qué aquella frase le generó un hilo de decepción.

Estoy muy cansado.

-Ya he acabado aquí-avisó estúpidamente-

-Aún faltan algunos muebles. Kankuro-san ha quedado en traer más tarde, pero es suficiente por hoy-

Ahí estaba de nuevo. La molestia.

-Si necesitas ayuda..-

-No. Ha sido suficiente muchas gracias-cortó Sakura. No se lograba pasar el enfado. A veces le costaba concebir qué clase de cosas pudieron pasarle a Neji para justificar esa actitud tan torva-

No le conoces Sakura, y probablemente no le conocerás siquiera lo suficiente.

Pero tal vez..

Solo tal vez..

Neji asintió. No insistiría ante algo que era evidente. Probablemente ella deseaba pasar tiempo a solas con el hermano del Kazekage y el irrumpía esa posibilidad.

Cuando iba a marcharse…

-Hyuga-san ¿quisieras tomar la merienda?-ofreció para sorpresa de Neji y de ella misma-

.

.

Los ojos verdes le observaban con suma curiosidad, y cada vez que acudía en encontrarse con esa mirada, estos se desviaban premeditadamente a otro sitio. No supo con exactitud porque accedió a su invitación. Le gustaba su soledad, la paz de comer tranquilo a pesar de ser un comedor comunal con los ninja de la arena. Él se reclutaba en una esquina y su mundo se resumía a sus pensamientos y el plato de cena.

No era muy aficionado de soportar miradas .. ¿Tenía algo en el rostro? ¿O que carajos?

-¿Qué tanto miras?-dijo hastiado-

-Nada. Figuración tuya Hyuga-san-

Neji entrecerró los ojos. No dio credulidad a sus palabras teniendo en cuenta la pose donosa de Sakura al ser pillada en el acto. Negó con la cabeza y siguió en lo suyo.

-¿De qué va tu misión?-cuestionó fingiendo prestar atención a las coles de su plato-

-Es confidencial-

Ella resopló.

¡Sumamente irritante! Quizá no debió molestar a su señoría con la invitación a cenar, era probable el que idolatrara a la soledad. ¿No es por eso que estaba regularmente apartado?

No puede ser tan malo compartir, se dijo Sakura.

A pesar de que tenían apenas una semana allí, ya extrañaba todo de Konoha. Inclusive a Ino. Y quiso adjudicar su necesidad de compañía por la melancolía al hogar. Para Neji fue evidente cómo el rostro de Sakura se ensombreció.

-Básicamente, lo mismo que tú-confesó en un murmullo-

Ella levantó la vista asombrada. No pasó inadvertido para Neji, la forma en que ese par de esmeradas se iluminaron por su intervención y tampoco para ella, cómo los labios de muchacho se desplegaron en una sonrisa dónde no hubo rastro de sarcasmo. Ni sorna. Como si expresión hubiera distendido a la dura contención en su rostro. No recordaba haber denotado ese gesto en él nunca.

Ojalá le fuera más habitual. Se dijo ella para sus adentros, incapaz de soltar la mirada de esos ojos opalinos. Jamás le resultó tan atractivo como en ese momento..o era más bien, que nunca se paró a pensar en otro hombre que no fuera "Sasuke-kun". Aquel pensamiento la estrujó sentimentalmente. ¿Por qué desde su llegada a la arena no había pensado en Sasuke? Neji gruñó, ser objeto de estudio sin ningún recato no le resultaba cómodo.

-¿Puedo compartir el dojo de entreno contigo?-soltó autómata. La mente parecía trabajarle lentamente-

El muchacho frunció las cejas sin comprender.

-Esta mañana he revisado los espacios, todo está ocupado. Tú tienes uno particular-se apresuró prorrumpiendo la solemnidad de su estado-

Lanzó una negativa mental. Lo que menos deseaba es que su espacio personal fuera invadido por semejante mujer, que de por sí le estaba generando demasiadas vicisitudes internas.

-Prometo no ser un fastidio. No quisiera oxidarme en taijutsu y..-suplicó con la mirada. Iba a lanzarle toda una perorata del porque y cómo no quería perder el sano juicio sólo con horas del hospital, pero se interrumpió al notar cómo la mirada de Neji se había ensombrecido de repente. Se giró y le extrañó el motivo-

Kankuro se acercaba a grandes zancadas, con el aire de autosuficiencia y una sonrisa cretina.

-¡Eh! ¡Haruno-san! ¡te he buscado por todos lados!-le sonrió sin ningún comedimiento-..los muebles ya están en el laboratorio, si gustas podemos..-

-No podrá ahora-irrumpió Neji bruscamente. El enfado volvió a cernírsele en el cuerpo. Si ella no sería capaz de mantener una línea, según a su ver, como jefe de misión él debía ponerla. No permitiría que todo se fuera por el demonio a costillas de algo simplón-

Los ojos de Sakura se dispararon sobre Neji incrédulos de su arrebate y el tono de la imponente afirmación. Por primera vez en el día, Kankuro fue concluyente a las palabras de su hermana.

-Tenemos cosas que abordar sobre la misión. Si no más unas horas de entrenamiento-acotó. Y con su distinguida apatía se levantó de la mesa para marcharse-¿Me sigues Haruno?-

El escuchar su apellido sin el san, le hizo provocar escalofríos. Miró en intermitente a ambos muchachos, sintiéndose incómoda por la tesitura de acceder a cualesquiera. Al escuchar un carraspeo de Neji, parpadeó varias veces y asintió.

-Lo lamento Kankuro-san. Continuaremos mañana-

XxX

Ante la amabilidad de la voz que le incitó a pasar. Hyuga Hinata cedió la puerta. La imagen a continuación le pareció de una leyenda contada por los antiguos ancianos de su clan. El Kazekage de Sunagakure estaba en su oficina observando el horizonte. Con los brazos atados a la espalda, las piernas separadas y el rostro ensombrecido por la luz del atardecer.

Sus rasgos ya no eran tan finos. Su rostro mostraba la madurez de un hombre alegando la joven adultez. Además el estilo de su cabello, ahora tomado por una cola alta en la parte de superior y suelto en lo inferior, le confería un aire de samurái muy semejante a Uesugi Kenshin del que tanto le habló su padre en los cuentos de los antepasados.

La boca se le quedó seca cuando los ojos aguamarinos, serios y profundos se postraron en ella.

-Buenas tardes. Me he tomado la atribución de pedir el té-dijo ofreciendo asiento en el tatami-

Hinata hizo un gesto a Miyabi para que les dejara a solas. La chica castaña vaciló, y ante la mirada intensa del pelirrojo se marchó sin protesta. Con delicadeza, la chica Hyuga se acuclilló e iba a desplegarse en el suelo con una reverencia.

-No hay necesidad de tanta floritura-le dijo sentándose frente a ella con destreza. No le gustaban demasiado las reverencias y atenciones. Creía suficiente humillación por la que ya tendría que pasar ella-

Hinata se mintió a sí misma. Antes de llegar a la cita, repitió en su cabeza una y otra vez el no mostrar ningún nerviosismo. Al tomar la tetera, todo se fue a la mismísima mierda. Sus manos temblaron sin contemplación.

Si la casamentera me viera.. seguro rompería el banbú en mis manos al ser una vergüenza.

Cuidadosamente, la mano del Kazekage se posó en la suya. Sus dedos oscilaron ante su roce, y súbitamente sus ojos se levantaron hacia Gaara. Observó las pestañas de color rojizo apenas centelleantes, con un aspecto tornasol de la luz colada por las ventanas. Cuando Gaara quería, sabía ser increíblemente delicado.

-Permítame-dijo con serenidad y volvió a mirarle-

Ella accedió. El Kazekage vertió el líquido en ambos tazones con premeditada lentitud. Una de sus muy grandes virtudes, era estudiar al otro con el contacto cercano. Pretendía reconocer terreno. La relación con una mujer-en el sentido de esa situación-, le resultaba equiparable al campo de batalla desconocido.

Hinata se sentía desfallecer. No pudo mostrar sus cualidades adquiridas en el estudio de esposa ejemplar. Porque, en su linaje, se tenía claro que una mujer debía a tender a su marido-o prometido- con los debidos requisitos: Cortesía, amabilidad, agilidad e ímpetu.

-No debería estar nerviosa. No voy a hacerle ningún daño-

La voz de Gaara le hizo dar un respingo inesperado. Y se obligó a mirarle a los ojos. Se decidió a enfocarse en la conversación, en no titubear.

-Lo lamento. Esto es muy inapropiado-atinó en decir. Para su buena suerte su voz nunca tembló-

Como si eso le hubiera dado un rayo de valentía. Fue su turno en tomar los tazones y tenderle uno al Kazekage. Los labios de Gaara se curvaron en lo que le pareció una sonrisa. Relajándose al notarla menos tosca.

-¿Desea algo?-

Ella frunció levemente las cejas sin comprender.

-Algo en especial para la boda-dijo. Dio un sorbo al té e hizo una mueca. No le gustaban esas bebidas. Le recordaban la época de niño, cuando su madre le hacía beber tila en el afán de lograrle conciliar el sueño. Ese que el Shukaku no permitía-

-Azúcar-

Gaara le miró sin entender.

-Quizá le falta azúcar-dijo ella. Extendió su mano hacia el tazón de Gaara. Y con toda gracia y cortesía concedió un terrón-

-No creo se deba a eso-dijo observando el té con aire meditabundo-es quizá.. me trae recuerdos que no atesoro-

Hinata tragó saliva, echó la cabeza hacia atrás y sintió una punzada como una cuchilla en el cuello. Sería posible que haya pensado en sí misma, en su sufrimiento dadas las imposiciones y jamás sopesó las de él. Sólo en ese momento se enteró ella de la humildad con que se veía a sí mismo a un nivel, y qué al igual que ella tendría, muy seguramente un pasado ardoroso. Esa confesión, por más simple que fuera, despertó una curiosidad de su futuro marido.

-Es difícil atesorar, cuando se te retira la voluntad para decidir ciertas cosas-soltó pensando en su propia infancia. Sin afán de ofender-

Aquella mirada analítica le extrañó a Gaara, como un severo descubrimiento para sí, el que ella debelara su interés en él. O pensó que quizá, Hinata le imaginaba como un dictador, que le señaló arbitrariamente para obligarla a atar su vida con él. Ese último pensamiento le irritó.

-Escucho a consejeros de todos los niveles de la sociedad. Al mismo pueblo. Y no pretendo tolerar más despotismo. Deseo liberar nuestra cultura-

Hinata se sorprendió de aquella frase pero comprendió por donde hilaría la conversación. Él mal entendido su declaración.

-Pienso que es usted un hombre educado y con cualidades honorables. No he accedido al matrimonio por otra razón-

Gaara sonrió sarcástico. Y agradeció que ella intentara confortar aquella situación.

-Seguro piensa en cómo puedo hablar de liberalización si voy a desposar a una mujer casi por mandato-

Un pinchazo en el cuerpo de Hinata le avivó a responder con fiereza. Tal cual una corriente eléctrica que le rompió el acervo de emociones.

—Tengo certera conciencia que desposar a una mujer es un elemento tribal para ciertos aspectos gubernamentales...-se reprendió mentalmente en el momento que esa frase llegó por completo a sus oídos. Asustada de haber hecho una afrenta, más que una atinada opinión-

—No es un delito mientras a la mujer se la trate con respeto y honor —defendió él con suavidad-

Matrimonio convenido... El obligar a una mujer era aceptable siempre que se le ofreciera el matrimonio para satisfacer los convencionalismos.

Hinata reprimió una carcajada amarga. Cerró levemente los ojos haciendo un esfuerzo para recuperar un poco de autocontrol.

-Es posible que tenga razón Kazekage-sama-dijo con fingida calma. La rabia se adueñó de Hinata sin desearlo y le otorgó cierta fuerza para no flaquear-

¿Ella era un mero trámite? Aquello le decepcionó profundamente y no supo porque. O eran que las flores blancas, muy en el fondo, le dieron un atisbo de esperanza. No quería sentirse como una ficha a la cual moverían a diestra y siniestra. Tenía conciencia de lo que ese matrimonio significaba, pero la crudeza y el peso no fueron certeros hasta ese momento. Allí bebiendo té con él.

-¿Desea algo para la..-

-No. Todo será cuándo y cómo usted lo ordene-Cortó irremediablemente-

Era difícil para él interpretar lo que Hinata sentía en ese momento. Su estado impertérrito no daba para deducciones.

-Así será entonces-

Se hizo un silencio pesado. La luz se disminuía de a poco avisando la languidez de la tarde.

-Sólo una cosa-se atrevió a decir. La serenidad del Kazekage en ningún momento se vio afectada-¿podría seguir con mis entrenamientos mientras mi primo este aquí?-

Ella sabía que era una petición arbitraria, pero no le importó. Deseaba mantener contacto con lo poco que le quedaba para conservar la cordura en todo eso.

-Lamento no poder concedérselo. Me temo que su estado de salud podría correr riesgos-

La azotó la tristeza, e invariablemente reflejada en los ojos blancos. Gaara se sintió culpable de negar algo que parecía importante para ella. Dado el asunto del primogénito, no deseaba poner en riesgo las probabilidades de embarazo.

-Pero estoy seguro que podrá encontrar otro pasatiempo en Sunagakure. El hospital por ejemplo, siempre está deseoso de ayuda-

Los ojos de Hinata se iluminaron ante la posibilidad de practicar sus cualidades médicas y teniendo a Sakura cerca, seguramente podría mejorar. Una esperanza al menos.

El Kazekage le tendió una mano, que ella estuvo a punto de rechazar. Considerando la intransigencia que significaría, no tuvo más remedio que aceptarle el gesto. Al levantarse de súbito, le aprendió un mareo. Llevaba días sin poder comer o dormir, y seguro a esas alturas le estaba pasando la cuenta. Gaara la atrapó en el aire con un movimiento digno de un ninja de la arena.

No evitó sonrojarse hasta la médula. Su cuerpo estaba tan junto al muchacho que podrían confundirse en uno solo. Un violento temblor la sacudió mientras el aliento de Gaara abanicaba su mejilla y el aroma de su túnica lejos de disgustarle le agradó. Una vez más, él pudo deducir esa mirada, el sonrojo y la inestabilidad. ¿Cómo conseguía estar tan apacible en un instante y al segundo siguiente mostrar su inquietud? Esa mujer le resultó un misterio. Como los cuentos de las diosas antiguas, y las musas de los griegos.

Ella inspiró con fuerza y lo miró apartando la idea de que el traje impecablemente cortado de color Burdeo, acentuaba sus anchos hombros. Su masculinidad. Se aferró a justo ahí. Y bajo a luz de la luna, él era una silueta plateada, con esa faz imperturbable y los gestos obscurecidos. Gaara se aferró a su cintura, comprobando cándidamente la sinuosidad de ese cuerpo aparentemente frágil.

-¿Se encuentra bien?-le dijo él con un siseo ronco-

Por supuesto que no. Ni él, ni ella.

Una corriente eléctrica se elevó desde su centro hasta esparcirse con el torrente sanguíneo. Sensación novedosa para ambos.

XxX

-He detectado un enemigo poderoso Naruto-

Aquella voz monótona le hizo saltar del asiento. Los ojos azules se entornaron y se levantó estrepitosamente señalando a visitante con el dedo índice.

-¿Es que no tienes modales Sasuke?-

-¿Es que tú eres un idiota?-contratacó-

-¡No! ¡Tú lo eres más que yo!-

Se miraron a los ojos lazando chispas. La tensión generada podía casi palparse .Naruto recuperó la compostura muy a duras penas y se echó en su silla de nuevo.

-¿A qué has venido Sasuke?-

-¿No me has escuchado?-

-Sí, lo sé-

-¿Cómo?-

-Gaara-

-Hn-

Hubo otro silencio largo. Naruto pensaba en la posibilidad de que se estuviera maquinando un golpe de estado, pero no tenía la certeza que fuera contra Sunagakure. Más bien, sospechaba que se trataba de Konoha. Pero primero derrumbarían a sus aliados y después la aldea de la hoja. Mandó a sus mejores ninja AMBU a inspeccionar el país del fuego intentando encontrar más pistas.

-¿Dónde has mandado a Sakura?-Dijo Sasuke-

La pregunta le sacó de sus cavilaciones, y su mirada interrogativa le resultó irritante al Uchiha. No le gustaba dar explicaciones.

-¿Para qué quieres saber su posición?-

La dureza con que se expresó, le hiso sospechar que intentaba protegerla de él. No había necesidad de eso, aunque reconocía que en el pasado le hizo mucho daño a Sakura.

-No terminamos una conversación-

-¡Ja! No me vengas a decir que después de tanto tiempo, ahora Sakura-chan te importa-le dijo con acidez. Un tinte de celos inundó su cuerpo-

Sasuke arqueó una ceja.

-¿Sigues interesando en ella?-no pudo evitar reprimir una mueca de tirria. Que Naruto mal interpretó como celos-

La sonrisa maliciosa se dibujó en el rostro de Naruto, no desaprovecharía la oportunidad de fastidiarlo.

-Por supuesto. Es extraño que lo preguntes. Una vez esté de vuelta, volveré a declararme-pinchó con aire presuntuoso y prosiguió-

-Siempre he sido capaz de reconocer a Sakura-chan-

-¿Nunca pierdes la oportunidad de humillarte? Deberías dejarlo, es patético-

-¿Y a ti que te importa?-

Los ojos azules se ciñeron con enfado. Y el Uchiha se acercó unos cuantos pasos.

-¿No será que quieres ocultar el sol con un dedo? Y quizá..seguir insistiendo con Sakura solo sea una camufla-le murmuró muy cerca del rostro. Su respiración era irregular, la rabia casi palpable-

-¿Y qué con eso?-interrogó. Su corazón di un vuelco inesperado. El tono de Sasuke le regaló un hilo de calidez en el pecho-

Sasuke le miró con desdén. Luego sus ojos negros recorrieron el rostro de Naruto en lo que le pareció una lánguida caricia sugerente, el rubio sintió que una corriente eléctrica le recorrió el cuerpo. ¿Estaba alucinando? O ¿Sasuke se le insinuaba? El rubio carraspeó y se retiró unos palmos sintiendo decepción de sus absurdas conjeturas, el Uchiha no sería capaz de algo como eso, él era el único que se embebió en algo tan "amoral".

-Deberías aceptar la realidad-cortó de tajo el silencio. Los ojos de Naruto se dispararon a los de Sasuke. El brillo de sus ojos obscuros lo hipnotizó-

-No me es sencillo-

-Sí, te importa mucho tu imagen-sentenció. Parecía destilar decepción-

-¿A ti no?-

Sasuke se expandió una sonrisa sarcástica.

-¿Crees que después de todo lo que he hecho me importa lo que la gente piense de mí?-

Dicho esto se dio la vuelta para salir y añadió:

-Procura vigilar los confines de Konoha y preparar tus mejores estrategias. Se viene algo grande-

Y se marchó dejando a un muy consternado Naruto, con el corazón retumbándole hasta en los oídos y un deje de esperanza en el cuerpo.


Sí sí, mátenme. Aburrido. Aburrido. Largo. Largo. Pero así me salió. Ya viene lo bueno.

Gracias por sus tomatazos y reviews.

Saludos