Bueno, este capítulo me ha salido largo igual. Espero que les guste. Quizá me tarde un poco en actualizar. Gracias por sus comentarios, la verdad es que me había pensado que quizá no soy tan buena en esto o mala. No lo sé pero bueno, ya saben uno luego se pone de sensible.
Disfruten.
Saludos y besos.
"El cuerpo del animal evoluciona no solo como respuesta a presiones externas del medio, sino también para adaptarse a las preferencias sexuales del sexo opuesto"
-Lynn Margulis
"La timidez es una condición ajena al corazón, una categoría, una dimensión que desemboca en la soledad"
-Pablo Neruda
Capítulo 8. Vacío.
Sakura se quedó mirando el kimono que reposaba en el perchero. Pocas ocasiones tuvo que utilizar algo como eso, de hecho, ese ni siquiera le pertenecía. Con mucha pena tuvo que hacer saber a la hermana del Kazekage, el no poseer una prenda adecuada para la boda y Temari, muy amablemente le concedió uno de sus kimonos finos y elegantes de seda. Al principio estuvo renuente, pero accedió al momento de pensar que aparecer en la boda del Kazekage con el uniforme de trabajo no sería propio.
Se abrochó el último botón de la bata blanca. Y procedió a preparar los tubos de muestra. Esa misma noche tendría que implementarlos.
Pobre Hinata pensó con tristeza.
El sentimiento se vio subyugado por enojo. Recordó que el "muy querido primo Neji" de la chica, hizo saber sus opiniones sobre ella con poco tacto y consideración. Sakura se reprendió mentalmente: primero, no tenía ni idea de porque lo siguió al dojo de entreno como un perrito faldero y segundo cómo fue que dejó de palmos al hermano del Kazekage teniendo en cuenta eso dejaría muy mal su educación. Frunció las cejas rosadas al rememorar..
-Dada tu incapacidad para concentrarte en la misión, no tendré más remedio que vigilarte-le soltó Neji mientras enredaba las vendas en los antebrazos-
Sakura le miró sin comprender ¿el calor lo había vuelto loco?
-No entiendo a lo que..-
Neji bufó.
-¿Me dirás ahora que no te das cuenta? Pensé que ese tipo de cosas las tendrías reservadas sólo para el Uchiha-dijo. Para Neji era inconcebible que Sakura fuera tan despistada cómo tampoco comprendía porque cajaro estaba tan irritado. No era propio de sí-
Sakura se sonrojó, e intentó inútilmente vendarse sus extremidades. Había notado las intenciones de Kankuro y concebido la pretensión de sus atenciones pero lo que le extrañó, es que su jefe de misión estuviera tan ofuscado por ello. Lo que ella hiciera con su vida personal no era de su incumbencia, mientras no interfiriera con su trabajo.
-Lo que haga o deje de hacer no te concierne-aseveró en voz alta sus pensamientos-
-¿Crees que me importa? ¡Por supuesto que no! Lo que si me fastidia es que pongas en peligro la misión-
-¿Peligro? ¿Cuál peligro?-
-El que correspondas sentimentalmente al hermano del Kazekage y todo resulte mal, generaría conflicto de intereses. Y dado que las mujeres no saben controlar las emociones... Probablemente lo único que desees es salir de aquí. Y Hinata-sama te necesita-
¡Caro que sí! Ese es el enfado. Que Hinata no esté en las mejores manos médicas, se dijo él tratando de explicar a sí mismo tal comportamiento errático. No era otra cosa ¡no podía ser otra cosa!
¡Ah! ¡Así que era eso..solo una ficha más del Shoji. Pensó Sakura. Sus ojos conformaron dos rendijas verdes y sus labios se apretaron en una línea fina.
-A veces me sorprende que te fichen por genio-le dijo ella. Acto seguido se dio media vuelta. A Neji le pareció que Sakura temblaba-No sé por quién me has tomado Hyuga-san, pero jamás pondría en juego mi trabajo, mucho menos la integridad de una persona a mi cargo-
Y se marchó. Estaba bastante ofendida. Desde esa noche no habían vuelto a hablar. Lo escuchó regresar del entrenamiento ya casi a media noche. No había podido dormir ¿Por qué Neji parecía tan enfadado con ella?
Sakura parpadeó pesadamente. Colocó cada tubo en una gradilla. Cuando se giró a la puerta casi se caen las cosas de sus manos.
-¡Hyuga-san! ¡por kamisama! me has asustado-
Él no dijo nada. Se quedaron mirando a los ojos por unos instantes hasta que Neji entró al laboratorio sin ser invitado.
-Lo lamento. No debí ser tan imprudente. Lo que hagas o dejes de hacer con tu vida, no es asunto mío. Tienes razón. Pero mi familia..mi prima espera demasiado de ti. De mí. Y no quisiera fallar-confesó serenamente. No era muy diestro con eso de develar sus sentimientos pero tampoco bueno para mentir-
Quiso explicar su comportamiento, más que nada para convencerse a sí mismo de que lo ocurrido allí era un derivado de su maniática personalidad perfeccionista. Ninguna otra cosa.
Sakura asintió. La decepción apareció y no fue capaz de deducir porque. A lo mejor seguía siendo idealista, y creyó que él podría ver más en ella, y desear conocerla desde otro punto. Pero su confesión, pareció real.
¡Que tonta Sakura! Alguien como él jamás repararía en ti, ¿Neji sintiendo celos? Ha sido figuración tuya, esos sentimientos seguramente los reserva para alguien como Tenten, Se dijo.
-No te preocupes, asunto olvidado-murmuró Sakura aletargada. Se giró incómoda por la mirada expectante de Neji-
Cuando volvió la vista hacia la puerta, casi da otro salto, él se colocó a su lado. Sin siquiera percibirlo.
¡Malditas cualidades suyas!
El nerviosismo le hizo vacilar y soltó lo que tenía en las manos. En un movimiento ágil, Neji atrapó el tubo de ensayo en la palma de su mano.
Se hizo silencio denso. A Sakura le resonaba su propia respiración en los oídos. Neji se sintió ebrio ¡sí! Ebrio de fascinación por esa mujer. A simple vista tan diminuta y sencilla, pero que escondía sus cualidades dentro de su propia inseguridad ¿Por qué llegaría a eso? Era bastante bonita, tenía muchos dotes tanto físicos como tácticos shinobi ¿Cuál sería el motivo..?
¡Ah sí! El Uchiha ese seguro tenía que ver.
La guerra tuvo algo que ver.
La muerte de sus padres tuvo, irremediablemente, algo que ver..
Podría hacer una lista enorme. No tenía que ser un genio para darse cuenta que años tras el ninja redimido, habían causado sus efectos. Que nunca había dejado de ser la chiquilla senible, y que aquella pose de mujer fuerte quizá tenía un poco de vulnerabilidad aún. Neji apartó ese pensamiento, muy arrepentido de sus deducciones ¿Por qué le importaba? ¿Porque le nació la necesidad de ir allí a disculparse? Él no era así, jamás pedía disculpas por obviar situaciones.
-¿Son muchas pruebas las que harás?-murmuró Neji mirándola directamente a los ojos. Mancillando la poca seguridad que le quedaba a ella-
La chica percibió aquella voz como intencionalmente melosa. Sakura asintió con timidez ¡Joder! Esos eran alebrestes que alguna vez sólo emergieron con Sasuke-kun. Los reconoció de inmediato y se asustó. ¿Por qué se sentía atraída por hombres que jamás le corresponderían? El roce de sus dedos le produjo un calor exultante cuando tomó el pequeño tubo de vidrio de entre las manos anchas del muchacho.
-¿Sufrirá dolor?-dijo en la misma entonación que antes-
Ella negó con la cabeza. Por alguna razón evadía su vista. Podría sentir la respiración de Neji rosarle en la sien derecha. Y cuando al fin se atrevió a levantar la mirada, quedó petrificada. Cómo si los ojos de Neji tuvieran alguna clase de hechizo, o es que quizá era una característica que desconocía de los ojos portadores del Byakugan. Que sin activarse podían seducir.
El cálido aliento de él le llegaba al flequillo y sus ojos verdes se posaron sin remedio en los labios de Neji. De pronto se halló pensando en ¿Qué se sentiría besarlo? ¿Alguna vez lo habría hecho Tenten? ¡Por supuesto!..no creía que aquellos labios gruesos, aparentemente delicados pero masculinos, hayan carecido de atención alguna. El muchacho no pudo evitar notar el desasosiego que le producían aquellos ojos analíticos tampoco era necesario leer la mente de Sakura para saber qué estaba pensando.
Por un segundo casi cedió al mismo jodido impulso que lo llevó a preguntarse las mismas cosas que ella, pero una abrupta interrupción lo sacó del estado amnésico.
-Sakura-san ya..-
Temari alzó las cejas comprendiendo que acababa de irrumpir, posiblemente, un momento íntimo. Neji se separó de Sakura bruscamente.
-Buscaré a Hinata-sama-anunció. Se marchó realmente incrédulo de lo que casi había hecho-
Sakura soltó un resuello.
-Discúlpame Sakura-san no quería interrumpir..-
-No pasa nada Temari-san..no te preocupes-le respondió condescendiente, tratando de controlar el nerviosismo de todo su cuerpo y la tristeza que le carcomía el pecho. Era inverosímil, a lo mejor el hecho de no conciliar bien el sueño le estaba causando alucinaciones-
¿Neji iba besarme? ¡Imposible!, pensó
-¿Me darías un minuto?-
La rubia asintió y salió cerrando la puerta tras de sí. Sakura se visitó con el kimono de fiesta.
XxX
Con todo respecto y sobriedad, Neji entró al shinto con su prima del brazo. Esto era un suceso bastante irregular pero dado que la madre de la novia no vivía y el padre no estaba presente, el familiar más cercano es quien entraba con la chica al recinto. El Kazekage estaba al costado del muchacho, entrando con su hermano Kankuro.
Sakura frunció el ceño cuando un atolondrado Naruto Uzumaki se materializó después un puff. Era demasiado impropio su atrevimiento pero, por su carácter de Hokage nadie lo miró en reprobación, solo ella. O era que quizá la rabia con él aún no se le pasaba por completo. El Hokage le sonrió de una manera muy picarona, y ella desvió la vista. El ritual había comenzado y no duraría más de 20 minutos.
-Las alianzas-dijo Gaara y carraspeó. Naruto se sobre saltó y caminó enérgicamente hacia ellos, otorgándoles un par de argollas de oro fino-
Hinata se sintió morir. Nunca creyó que él participaría en la boda y mucho menos como padrino de anillos. Gaara medio sonrió y dio una leve reverencia al Hokage. El pelirrojo colocó el anillo en un dedo tembloroso de Hinata y ella hizo lo mismo notando al Kazekage tan tranquilo como siempre.
Prosiguió el San sankudo -que significa "tres veces tres a nueve"-, un rito después del intercambio de los anillos. Precedió el juzus- una especia de rosarios-a través del cual la pareja hizo una promesa de matrimonio ante Gohonzon-un objeto de devoción en el budismo japonés-. Tomaron tres vasos de sake en tres sorbos (representando al cielo, la tierra y el hombre).
Este proceso primero lo hizo el novio y luego la novia. Considerando que el número 3 es sagrado, traería felicidad a la pareja, y que representaba la unión de la misma en cuerpo, mente y espíritu.
Al terminar la ceremonia los invitados realizaron una procesión detrás de los novios hasta el lugar donde se sacaron la foto.
Salieron del recinto al jardín de la casa del Kazekage dónde sería la fiesta de recepción, Sakura muy a propósito y gana entrelazó el brazo de Naruto con fuerza casi desmedida y dijo:
-No sabes los deseos enormes que tengo de matarte-
Naruto tragó en seco, una gota de sudor resbaló por su sien derecha, ya se lo previa. Neji no pudo evitar fruncir el ceño al notar a esos dos cuchicheando. Después su atención se viró a su prima.
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Hinata abanicaba su rostro. No sabía con exactitud si era el nerviosismo o el mismo calor de Sunagakure el que le estaba provocando bochorno.
-¿Desea un trozo de pastel?-preguntó Miyabi a la esposa del Kazekage. La chica negó con la cabeza enérgicamente-..pero, es tradición que la pareja comparta la primer rebanada. Podría verse mal-le murmuró la chica. Hinata rodó los ojos y asintió-
Gaara estaba muy concentrado hablando con Naruto. Kankuro intentó hacerle conversación a Sakura pero ésta prácticamente huyó con Temari rumbo al tocador y Neji se sentó en la misma mesa que su prima, a unos cuantos palmos.
-¿Se siente bien?-le oyó decir al muchacho-
-Te preocupas demasiado Neji-nissan-le respondió sin mirarle. Sus ojos aletargados observaban al sauce que estaba cerca de la mesa. Una ligera brisa contoneó las ramas atrayendo una hoja hasta sus manos-
Hinata la tomó y sonrió pensando en la aldea oculta entre las hojas. A partir de ahora, aquel lugar se convertiría tan sólo en un recuerdo. Sintió como su corazón se llenaba de un gran vacío.
-Me preocupo porque no se le ve bien-
-Sakura-san me ha revisado esta mañana y estoy perfecta-le respondió rápidamente-
Neji asintió.
-¿Cuánto falta?-
-Menos de veinte minutos-
-¿Es demasiado tarde para huir?-murmuró ella-
Neji frunció las cejas y cuando estaba a punto de hablar el Kazekage apareció. Con cortesía saludó a su ahora primo y el muchacho castaño respondió al gesto, entendiendo la mirada suspicaz del pelirrojo, se levantó de la mesa para dejarlos a solas.
-Discúlpeme, me he distraído. No ha sido mi intención dejarla sola-dijo sentándose a su costado. Hinata asintió sin siquiera mirarlo-
Gaara realmente no sabía por dónde comenzar una conversación con ella. Y mucho menos sobre lo que acontecería más tarde. No es que fuera un desconsiderado, pero no se le daban muy bien los romanticismos. Por lo poco que sabía de mujeres-gracias a su hermano-, era de conciencia que esperaban a un caballero. Un amante fenomenal. No a un hombre tosco de sentimientos e inexperto.
-Yo quisiera..agradecerle-soltó sin pensar. Porque era verdad. Gracias a que aceptó toda aquella situación aparentemente de buena gana, él podría continuar su labor-
-No hay nada que agradecer-siseó-
Gaara colocó la palma de la mano sobre la de Hinata. Quizá en un impulso imprudente, pero que al final dio de sí. La punzada recorrió su espina dorsal hasta el estómago de nuevo, esa que compartieron en la tarde de té. Igual para ella. La chica, delicadamente, retiró su mano fingiendo la necesidad de cambiar el abanico para refrescarse.
-Si hay algo que deseé, algo que necesite. No dude en decirme-declaró él mirando su perfil delicado. Preguntándose que estaría pensando ella de él-
-S-sí-vaciló. Irremediablemente lo miró a los ojos, quedando prendada de la intensidad en su mirada verde-azul-
Le extrañó cómo el gesto amable del Kazekage se transformó en tensión. Viró la vista encontrándose con la razón. Un anciano de túnica blanca y sombrero de pico caminaba dificultosamente a su encuentro. Hinata reprimió un quejido.
-Vamos a encontrarnos con él antes de que tenga la oportunidad de anunciar su propósito de estar aquí. Los invitados no tienen por qué enterarse de nada-
El Kazekage enlazó el brazo con el de su esposa. Sin ser capaz de notarlo, la chica apretó el brazo del pelirrojo.
-Kazekage-sama, Señora, soy Kasashi Okamura..estoy aquí para..-
-Sí, entiendo. Tratemos esto en un lugar un poco más privado ¿vamos?-Gaara guío al anciano hasta la entrada de la casa-..Iremos hasta mi habitación.. nuestra habitación ¿estará bien detrás de nosotros?-
-Sí-respondió Hinata. Su garganta se había secado-
La chica vaciló después de que ellos entraron; era difícil concentrarse, complicado respirar.
-Hinata-Dijo Sakura en voz baja, acercándosele-Vas a estar bien. El Kazekage es un hombre honorable ¿vamos? Te acompañaré-
La muchacha no fue capaz de responder, sólo asintió. Tomó el brazo de Sakura, y al igual que antes se aferró a ella sintiendo era un salvavidas ante un mar profundo. Naruto se despidió de Neji, no sin antes darle las instrucciones de misión y desapareció igual como llegó. Los ojos opalinos del joven se postraron en las dos mujeres que se perdían por el umbral de la casona y las siguió. Lamentablemente para él, debía estar en la "consumación".
Llegada a la puerta de la habitación, Hinata se detuvo a un par de metros inconscientemente. Delante, el Kazekage y el doctor personal del consejo –Kasashi Okamura- esperaban a por ellas en silencio.
-Lo siento, debimos despedirnos de Naruto-excusó Sakura. En realidad ella sí lo hizo, Hinata ni siquiera pudo acercársele-
El solo oír el nombre del Hokage le hizo estremecer a Hinata. Sakura lo percibió y se arrepintió enseguida de mencionarlo.
-Está bien-dijo Gaara tranquilamente-..Deberíamos entrar-miró a su esposa con énfasis-
-Sí, comencemos la sesión por favor-soltó con la voz áspera el viejo Kisashi, era todo negocios. Hinata se limitó a asentir con la cabeza, siguió al Kazekage y una vez en el sitio se quedó inmóvil. El lugar era casi igual a su habitación-
La mirada calculadora del anciano se posó en la pelirosa, haciéndola sentirse muy incómoda. Suerte o no para ella, Neji apareció. De alguna manera se tranquilizó.
-¿Así que tú eres la Doctorcita?-dijo. Era justo lo que ella estaba esperando, el trato despectivo-
La chica sólo hizo un asentimiento de cabeza. Neji frunció las cejas.
-Te informo de una buena vez que el consejo no está de acuerdo en que sea un médico tan joven quien realice el muestreo. Sobre todo de Konoha, se sospecha que habrá algún truco-
Sakura cerró el puño. Lanzó una de sus miradas inquisitivas. El hombre estaba insultando sus capacidades y sobre todo su profesionalismo. Neji se irritó por el tono del hombre, evidenciaba que estaba allí para fastidiar. No caería en su juego pero tampoco le permitiría traspasar la línea. Iba a replicar pero su compatriota se adelantó:
-Créame que no me prestaría a ninguna clase de artimaña. Si ésta existiera. Y seré muy joven pero todo lo que sé lo aprendí del mejor sensei y mis capacidades son comparables con las de cualquier medico ninja con alta experiencia-
-Cuidado con el tono que usas niñita-dijo el hombre asestando un golpe con su bastón en el suelo-..un movimiento de mi dedo y tu puesto se borraría rápidamente-
-Y usted tenga cuidado de las amenazas que imparte. No es muy propio de un hombre honorable amenazar a una jovencita-
Touché
Los labios de Neji se curvaron en una sonrisa. Haruno Sakura tenía cualidades interesantes. Y muy a su pesar constató que su pensamiento, en sentido afectuoso, ya no estaba totalmente vacío.
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La puerta se cerró y la angustia se adueñó de todo su cuerpo. Hinata miró incómoda el pedazo de madera, la cama y viceversa.
No sabía que hacer consigo misma, recordó el sudor y la zozobra en el jardín. Murmuró alguna disculpa y se metió a lo que consideró el baño. Miró su reflejo en el espejo, mas pálido de lo normal ¿Cómo no? Estaba a punto de..
-¿Se encuentra bien?-oyó preguntar a Gaara a través de la puerta-
-S-sí sólo me refrescaba-dijo. Suspiró con fuerza y tomó valor para salir. No sin antes hacer lo que había dicho al muchacho-
Hinata no sabía que debía hacer. La vaga instrucción que la casamentera les dio para "aquella situación" era pura teoría pomposa. Acató en desplazarse alrededor de la cama y jugó con sus mangas. Luego de un minuto, notó que Gaara se movía, pero tenía miedo de prestarle atención y constatar sus sospechas de lo que estaría realizando. Haciendo acopio de valor, lo miró. Él desabotonaba su túnica ¡por kamisama!
El corazón de la chica dio un vuelco cuando lo observó deslizar la prenda sobre sus hombros. Y seguidamente, sacó por su cabeza una camiseta de lana que tenía debajo. No era la primera vez que veía a un hombre con el torso al aire, pero sí en ese plano. Aún no supo que debía hacer, así que, se conformó a mirarlo con los ojos muy abiertos.
El Kazekage estaba centrado en un punto justo por encima del hombro izquierdo de Hinata. Él aclaró su garganta toscamente y encontró la mirada vulnerable de ella. Gaara miró su propio pecho, suspiró y viró los ojos a un lado. La curiosidad de ella cedió a estudiar su pecho de un modo extraño. Él no vio nada allí para provocar ese tipo de reacción ¿Qué era lo que le tenía tan decepcionado? ¿Quizá su edad? ¿Toda la situación? Pensó en que él estaba en forma, no era un hombre muy ancho y musculoso pero si esbelto y fribrado. No lo entendía.
Un toque de la puerta los sacó de aquel letargo. Sabían que el señor Kisashi los esperaba detrás de aquel umbral, al igual que Sakura y Neji para que completaran la tarea. Hinata no pudo controlar más los nervios. Tembló ligeramente. Unas manos la alcanzaron y se deslizaron por debajo de las mangas de su kimono, retirándolo por sobre sus delgados hombros.
Las manos de Hinata, instintivamente, se trasladaron para cubrir sus pechos reteniendo la prenda allí. Su rostro ardió y concentró su mirada en un punto inexistente sobre el hombro de él. Gaara suspiró y se movió lentamente a enderezar los brazos de la chica. El kimono al fin cayó al suelo.
Hinata cerró los ojos cruzando los brazos ante su desnudez; totalmente avergonzada, no pudo atreverse a abrirlos cuando escuchó el sonido del pantalón cayendo al suelo. Las manos del pelirrojo tomaron la cintura de la chica con delicadeza.
Esas mismas manos, viajaron por su piel, deslizándose por sus glúteos descubiertos hasta encontrarse con la pequeña prenda aferrada en sus caderas. Hinata apretó los labios en contra de toda protesta que quería brotar de su boca. Dedujo que estaba arrodillado frente a ella, cuando sintió cómo sus bragas viajaban hacia abajo por las piernas; sin pensarlo ella dobló las rodillas para retenerlas y abrió los ojos abruptamente.
Estaba cara a cara con él. Sólo que Gaara no la miraba, lo que le hizo sentir un poco de alivio.
-Lo-lo siento-murmuró a punto de llorar-
Gaara le ofreció una sonrisa triste cuando lo miró a los ojos.
-Prometo no hacerte daño-su voz retumbó en el silencio-
Los ojos aguamarinos parpadearon observando el pedazo de madera que fungía como barrera entre ellos y el hombre del consejo qué esperaba su progreso.
Hinata tragó saliva y asintió con la cabeza, se enderezó con rigidez. Gaara volvió a agacharse para retirar las bragas despacio, mirando el suelo. La muchacha se preguntó si era tan poco atractiva que él ni siquiera se atrevía a mirarla sabiendo lo que tenía que hacer. O solo estaba tratando de otorgarle algo de recato, discutió consigo misma la posibilidad. Quería concluirlo.
Gaara se irguió al fin y le guío a la cama, ayudándola a cubrirse antes de acostarse a su lado.
-Recuéstese-dijo en voz baja él. Tragando saliva, ella se rodó quedando junto a su cuerpo. La mano del muchacho tocó su muslo, provocándole un respingo-necesito que abra un poco las piernas-
La muchacha, hizo apelación a los residuos de fortaleza que le quedaban para obedecer su solicitud. Pero sin importar lo mucho que lo intentara, no conseguía en absoluto. Ayudó cuando las manos del Kazekage se movieron entre ellas, aplicando un poco de presión.
Gaara se giró para cernirse sobre la muchacha. Deslizó la primera pierna y luego la otra. Contuvo la parte superior de su cuerpo lejos de ella tanto como le fue posible, pero la parte inferior descansaba en gran medida sobre Hinata. Era irremediablemente incómodo. El muchacho pensó por un instante, que después de todo, escuchar las pláticas inapropiadas de su hermano habían cumplido un cometido.
Pasó el dedo índice por la intimidad de la muchacha, ella lo miró fijamente. Con una tensión reflejada en los ojos y sin tener idea de lo que él planeaba. Cuando su dedo logró encontrar su parte más profunda, Hinata trató de cerrar las piernas. Él se apartó. Se colocó al costado de ella y con su boca cerca del oído susurró:
-Ayudará. Créame. Confíe en mí-El aliento del Kazekage rosó el lóbulo de su oreja, causándole calosfríos. Se quedó quieta-
Los dedos extranjeros rosaron su piel sensible nuevamente, moviéndose en círculos. Tuvo la ligera sospecha que, si lograra relajarse podría sentirse un poco bien, pero sus músculos se negaban a cooperar. Hinata se mantuvo tensa y en silencio hasta que él deslizó uno de sus dedos en su interior, provocándole una aspiración profunda precedido a un jadeo.
-Cierre los ojos-
Ella obedeció sin rechistar. Aquella intrusión se sentía suave en su interior incitándole una respiración pesada.
-Doble sus rodillas-
Ella concedió. Un minuto más tarde Gaara retiraba sus dedos, y Hinata sintió algo mucho más grande presionarse contra ella. Cada parte de su cuerpo se contrajo, como esperando la intromisión. El muchacho se deslizó poco a poco, y ella sintió cómo se partía en dos, dolía demasiado, tanto que las lágrimas brotaron sin remedio.
-Intente respirar-le murmuró. Ella quiso pero no era fácil. La suave mejilla de Gaara rosó la de ella en cuanto entraba más. Las lágrimas escapaban de sus ojos a borbotones, de lo cual él fue tan consciente puesto que éstas se deslizaron por sus mejillas- ya casi. Esta es la parte complicada, intente relajarse-cuando hubo empujado con más fuerza, Hinata sintió un dolor agudo en la parte media de su ser-
Inhaló para contener el llanto que realmente quería liberar. Al fin Gaara estaba plenamente en ella y Hinata agradeció que se tomara un momento para sólo permanecer quieto. Cuando se hizo evidente que aún no iba a relajar sus músculos, él comenzó a moverse dentro de ella con más fuerza. Hinata podía percibir cada pequeño movimiento que él hacía. Y todos eran irremediablemente dolorosos.
Al menos pudo decir, que no duró mucho. Después de solo unos minutos, de unas cuantas profundas y lentas inmersiones, Gaara gruñó en su hombro y se puso rígido. Ni siquiera tuvo tiempo de salir cuando un toque sobre la puerta los sorprendió.
El muchacho gruño cuando sacó su rigidez de ella y giró sobre su espalda. Hinata tiró de la sábana hasta su barbilla, sin estar segura que debía hacer a continuación. Sus ojos se fijaron en el techo de la cama doselada, pudo notar por el rabillo cómo él lanzó un brazo sobre su propia cara y amortiguó un gruñido.
-Lo siento si no fue..si yo no..yo nunca he..-murmuró sobre su codo-
Ella se limitó a asentir. Percibía su rostro arder. Él también perdió su virginidad allí. Al menos eso la hizo sentir un poco mejor. Aliviada consigo misma de no ser una decepción. Y le extrañó que se sincerara con ella, que lo confesara abiertamente. Gaara pensó que por lo menos debía honestidad. Sin embargo, no pudo dejar de sentir decepción de sí mismo y su desempeño. De toda la jodida situación. Si el hombre ese del consejo no estuviera fastidiando..otra cosa sería. Tal vez.
Hinata lo observó levantarse y colocar una bata de baño sobre su cuerpo. La puerta resonó nuevamente y él frunció la boca.
-Tengo que dejar pasar al médico-murmuró seriamente. Al ver el rostro de Hinata atiborrado de susto, se apresuró en decir:-..A Sakura-san..-
Hinata pareció relajarse.
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Sakura tenía una vena hinchada en la sien derecha. Odiaba como ese hombre la miraba, como se movía, como respiraba y sobre todo que no dejara pasar ni diez minutos para tocar la puerta. Estuvo a punto de decirle algo inapropiado pero una mano de Neji, posada en su antebrazo le hizo detenerse. El gesto del muchacho denotó, de algún modo, que era mejor no provocar al sujeto. Neji estaba igual de molesto o más que ella, no lo traspasaría pero así era.
Por fin la dichosa puerta se abrió y el Kazekage le llamó. Sakura no pudo evitar mirar al anciano por encima del hombro y meterse a la habitación, con la frente en alto.
Colocó la charola quirúrgica y el instrumental en la mesita de noche. Miró por un instante al Kazekage y este entendiendo el sentido de propiedad, levantó sus prendas y se dirigió al baño.
Ya con más privacidad Sakura se acercó, corrió el dosel y la observó hecha ovillo en la cama.
-Hinata-le llamó la pelirosa. Y justo en el instante que la chica oyó su voz rompió en llanto-
El rostro de Sakura se ensombreció de tristeza. Instintivamente se sentó al costado de la muchacha, acarició sus cabellos azulados y después su cabeza. Pensó que era muy inapropiado su atrevimiento, jamás habían tenido un acercamiento más de un saludo cortés o alguna opinión sobre las misiones compartidas. Pero se cernió sobre ella un sentimiento de sobreprotección que no lograba esclarecer.
-Todo estará bien Hinata-le susurró. Hinata se giró bruscamente y se aferró a Sakura en un abrazo poseso-
-..Sa-Sakura-san..-balbuceó-
Quiso aminorar el llanto pero no pudo, lo único que logró conseguir es que no fuera tan alto para que el Kazekage, el anciano o su primo fueran a escucharla. Sakura le regresó el abrazo con el mismo ímpetu, como lo haría una hermana, como lo haría una madre.
He leído y releído. Pero uno nunca acaba de dejarlo perfecto. Si hay errores háganmelos llegar por un review.
Saludos!
