Resumen:La lectura de un libro lleno de oscuridad por in ha terminado, la recta final está a solo tres libros de distancia y cuando todo parecía tranquilo, las cosas comienzan a tomar una intensidad memorable. Entre risas y burlas, Rose tiene que recordarse a sí misma y una y otra vez que una de las razones por la cual lee el libro es solo para cerrar un capítulo de su vida, esperando que Dimitri hiciera lo mismo. El deseo de Lissa por el vínculo ya no existe más, siendo reemplazado por el deseo de querer usar la magia como arma defensiva, ¿podrá acaso controlar los cuatro elementos con la ayuda de su bendecida por la sombra?

~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Richelle Mead


~ Leyendo el Pasado IV ~

Leyendo el capítulo
seis

Bajo la mirada atenta de Adrian, Lissa pudo sentir como si el aire que la rodeaba se estaba acabando impidiéndole respirar bien. Por su parte hacía todo lo posible para que Adrián no se diera cuenta de cómo se sentía en ese momento, pero ella sabía que era tarde, porque en el momento en que Jill termino la lectura y se dio unos minutos para estirar las piernas, ella pudo ver la mirada del chico fija en la suya.

Adrián no la obligaría a hablar, pero sí intentaría que ella hablara por su cuenta, y eso lo sabía de sobra. Conocía al chico y sabía que era evidente que él conocía algo en relación al espíritu que la rodeaba a ella.

– Lissa, vamos a seguir con la lectura – La voz de Rose se hizo resonar frente a su situación de llamado de auxilio. Adrián vaciló un momento y retrocedió un paso, aún con una fija mirada en su rostro.

Ella miró a la chica morena que acababa de acercarse a ambos, claramente con una expresión seria y vigilante que había llamado modo guardián en varias ocasiones. La rubia observo al chico que se encogió de hombros despreocupado y luego miró con una sonrisa tonta a Lissa.

– Me parece que las cosas se ponen cada vez más interesantes –

– Es la vida de Rose de la que hablamos – Murmuró la chica, esperando a que el chico se refiriera al libro y no a lo que ella pensaba.

– Sí, sí. Mi vida en un libro. Debo cobrar regalías a alguien – La morena bufó retrocediendo para volver a la casa – Apresúrense. Mientras antes termine con la tortura, mejor podré dormir esta noche

Una suave risita se escapó de entre sus labios y miro a Adrián esperando a que el chico hubiera desistido de lo que fuera que tenía planeado hacer, pero a juzgar por la expresión en su rostro ella sabía que no.

¡Maldita sea! Adrián lo sabía. Adrián sabía que ella estaba usando el espíritu para algo diferente a lo que normalmente lo usaba. Por supuesto, era normal para todos cuando la veían a ella practicando su magia, y ninguno ponía objeción con ello, tampoco deberían poner objeción por lo que estaba haciendo, pero incluso ella conocía los grandes riesgos de lo que estaba haciendo y sabía que habría gente disgustada.

– ¿Quién está leyendo? – Preguntó ella con un tono suave.

– Mia lo hará – Jill dijo con una sonrisa.

Lissa asintió. Aunque le gustaba escuchar sobre las aventuras de Rose, no podía negar que tomar un descanso de vez en cuando no sonaba nada mal.

– Capítulo seis – Mia dijo con un tono claro y alto.

Me incorporé de golpe. Todo mi cuerpo se despertó en estado de alerta. No había luces urbanas que brillasen a través de la ventana, y tardé unos cuantos segundos en distinguir lo que había dentro de la habitación a oscuras. Sydney estaba acurrucada en su propia cama, dormida, y su cara mostraba una paz poco habitual en ella.

– Tal vez es porque dormida no pensaba en ti – Dijo con un tono burlón Christian.

La chica Dragomir rió ligeramente cuando escucho gruñir a su mejor amiga.

¿Dónde se encontraba el strigoi? Estaba claro que en nuestra habitación no. ¿Quizá en algún otro lugar de la casa? Todo el mundo había dicho que el camino que llevaba al pueblo de Dimitri era peligroso, pero incluso así creía que los strigoi preferirían atacar a los moroi y a los dhampir, aunque los humanos formaban parte de su dieta.

– Eso no suena bonito – Sydney hizo una mueca.

Me bajé en silencio de la cama, empuñe mi estaca y salí de la habitación sin despertar a Sydney. No había nadie despierto y en cuanto entré en la sala de estar, la sensación de náuseas desapareció.

– Se ha esfumado – Eddie dijo.

Vale, al menos el strigoi no estaba dentro de la casa. Se encontraba en la parte e afuera, al parecer en el otro lado que daba a mi habitación. Sin dejar de moverme en silencio, salí por la puerta principal y rodeé la esquina, iba tan callada como la noche que me envolvía.

La náusea se hizo más fuerte a medida que me acercaba al granero, y no pude evitar sentirme orgullosa de mí misma. Iba a sorprender al strigoi que pensaba colarse en aquel diminuto pueblo humano para cenar. Allí estaba; cerca de la entrada al granero distinguí una larga sombra que se movía. «Te pillé», pensé. Preparé la estaca, eché a correr…

y algo me golpeó en el hombro.

Los ceños fruncidos en la habitación se dispararon enseguida.

Me tambaleé sorprendida y me quedé mirando la cara de un strigoi. Por el rabillo del ojo vi que la sombra del granero se materializaba para formar otro strigoi que se me acercaba. El pánico se apoderó de mí. Había dos, y mi sistema de detección secreto no había podido captar la diferencia. Y lo que era aún peor: me habían pillado por sorpresa y tenían ventaja.

– Es una pena. R.I.P a Rose – Christian dijo.

– Aún estoy aquí – Rose frunció el ceño.

– A medias – Christian se encogió de hombros.

Una idea me asaltó de inmediato: ¿y si uno de ellos era Dimitri?

– En combate es mejor tener la mente clara y no dejarse llevar por los sentimientos – Lissa miró a Janine que dejaba al aire su sabiduría para que Rose escuchara con calma.

– Eso no significa que sea más sencillo – Rose dijo con calma.

Lissa hizo una mueca un momento. Janine Hathaway era una gran guardiana, una gran luchadora y no podía negar que ella fácilmente le daría un golpe a Rose (como recordaba de antes) y a Dimitri, dos de los mejores guardianes presentes. La mujer sin duda era asombrosa, pero también demasiado seria como para admitir algunas cosas. Y entonces en su cabeza, se podía ver las palabras de la madre de Rose tomando forma…

Si ella quería aprender a pelear, entonces tendría que tener eso en mente siempre y no dejarse llevar. Tampoco es que fuera a lanzar puños y patadas a lo loco, solo estaría allí para ayudar a Rose si necesitaba ayuda, y ambas sabían que necesitaría ayuda considerando el plano de que ella es la reina de los vampiros y fácilmente puede ser atacada por una que otra manada. Confiaba en sus guardianes, pero más confiaba en su mejor amiga.

¡Sí! Esto lo hacía por ella y por Rose, porque en cualquier momento ambas necesitarían apoyarse la una en la otra. Ella no podía vacilar cuando más lo necesitara, había visto a Rose vacilar y al mismo tiempo había leído sobre como ella vacilaba en algún momento… y ella no podía hacerlo. Rose era buena guardiana, pero a veces la suerte la salvaba.

No lo era. Al menos, el que tenía delante. Era una mujer. Aún no veía con claridad al que se me acercaba con rapidez por el otro lado. Sin embargo, lo primero que tenía que hacer era enfrentarme a la amenaza más directa, así que lancé un golpe con la estaca a la mujer con la esperanza de herirla, pero lo esquivó con tanta rapidez que apenas vi su movimiento. Luego me golpeó casi con indiferencia. No fui lo bastante veloz como para reaccionar y salí despedida hacia el otro strigoi... un tipo que no era Dimitri.

Respondí de inmediato. Me puse en pie de un salto y le di una patada. Empuñe la estaca al frente para mantenerlo a raya, pero no me sirvió de mucho cuando la mujer me atacó por la espalda y me agarró con fuerza. Se me escapó un grito ahogado y noté cómo cerraba las manos alrededor de mi cuello. Me di cuenta de que probablemente quería partírmelo. Era una técnica fácil y rápida que los strigoi utilizaban y que les permitiría llevarse a las víctimas a un lugar tranquilo donde alimentarse.

– Rose, si tengo que decirlo sinceramente… me sorprende que sigas viva – Christian sacudió la cabeza perplejo. Lissa sonrió ligeramente, riendo con cariño al notar la mirada de Rose sobre Christian.

Él había dicho lo que ella pensaba, y claro, Rose estaba molesta, pero Lissa también sabía que Rose siempre iba a volver para protegerla. Sin importar cuantas barreras se pongan entre la vida y la muerte, ella iba atravesarlas todas.

Forcejeé y logré abrirle las manos un poco, pero cuando el otro strigoi se me echó encima, supe que todo era inútil. Me habían pillado por sorpresa. Eran dos, y eran fuertes.

– Oh, vamos, no ibas a darte por vencida, ¿o sí? – Adrián frunció el ceño.

– Estoy viva, ¿no? –

– A duras penas – Admitió Dimitri con calma. Lissa rió ante la cara que puso el guardián cuando su novia le frunció el ceño como si le pidiera que no ayudara. Y Lissa tenía que admitir que la pareja era bastante linda y graciosa en ocasiones.

El pánico me invadió de nuevo, una sensación abrumadora de miedo y de desesperación. Sentía miedo cada vez que me enfrentaba a un strigoi, pero el miedo que me atenazaba había llegado al límite. Estaba descontrolado, era desmedido, y sospeché que estaba impregnado de la locura y la oscuridad que había absorbido de Lissa. Los sentimientos explotaron en mi interior y me pregunté si acabaría conmigo antes de que lo hiciesen los strigoi. Estaba a punto de morir y de permitir que matasen a Sydney y a los demás. La rabia y la frustración que sentía por todo ello eran asfixiante.

– Seguro que tuvo un milagro – Christian dijo – Es Rose

– He de admitir que dentro de mi mala suerte, hay buena suerte – Rose asintió con los ojos entrecerrados – Y también… soy una gran guardiana para sobrevivir a todo

De repente tuve la sensación de que se abría la tierra. Unas formas translúcidas que brillaban suavemente en la oscuridad, surgieron por todas partes. Algunas parecían personas normales. Otras tenían un aspecto horrible, con los rostros demacrados y semejantes a calaveras. Fantasmas. Espíritus.

– Tienes que estar bromeando – Soltó entre dientes la joven rubia mirando a su mejor amiga. Francamente no quería tener que escuchar otra vez sobre los fantasmas, pero por lo visto iban estar presentes en este libro también.

Nos rodearon; su presencia me puso los pelos de punta y me provocó un tremendo dolor de cabeza.

– Es horrible – Rose alzó un dedo, sacudiéndolo como si dijera «no» – No recomiendo la experiencia

– Como Si fuésemos a tener la oportunidad de tener la experiencia – Eddie dijo con calma.

– Sí, no es recomendable – Rose sacudió la cabeza.

Los fantasmas se volvieron hacia mí. Ya me había pasado algo así antes, en un avión, cuando las apariciones me rodearon y amenazaron con consumirme. Me esforcé con desesperación en reunir la fuerza necesaria para levantar las barreras que me mantuviesen aislada del mundo de los espíritus. Era una habilidad que había tenido que aprender, algo que mantenía activado sin esfuerzo alguno. La desesperación y el pánico de aquella situación me desbordaron. En ese horrible momento aterrador, deseé una vez más de modo egoísta que Mason no hubiese encontrado la paz y abandonado este mundo. Me habría sentido mejor si su fantasma hubiese estado allí.

– Fue egoísta. Lo sé. ¡Que nadie lo repita! – Rose dijo con un tono fuerte.

Lissa torció los labios. Nadie dijo nada por unos momentos hasta que Eddie murmuró algo.

– No lo fue –

Y Lissa creyó que lo decía porque el muchacho, en su momento, también habría querido egoístamente que él no se hubiera ido.

Entonces me di cuenta de que yo no era su objetivo.

– ¿No? – Cuestionó Mia.

Los fantasmas acosaron a los dos strigoi. Los espíritus no tenían forma sólida, pero cada vez que me tocaban o pasaban a través de mí, notaba una sensación helada. La Strigoi empezó de inmediato a agitar las manos para espantar a las apariciones mientras gruñía de rabia y miedo. Los fantasmas no parecían capaces de hacerles daño, pero eran muy molestos… y distraían su atención.

– Salvada por unos fantasmas, ¿en serio? – Christian dijo sorprendido.

– Soy una persona con suerte – Rose asintió.

Le clavé la estaca al strigoi antes de que me viese atacarle. De inmediato, los fantasmas que le rodeaban se dirigieron hacia la mujer. La strigoi era muy hábil, eso había que reconocérselo. A pesar de que se esforzaba por mantener alejados a los fantasmas, seguía esquivando bastante bien mis ataques. Un puñetazo lanzado con buena suerte me alcanzó de lleno y los ojos me hicieron chiribitas al mismo tiempo que me estampaba contra la pared del granero. Seguía sufriendo un tremendo dolor de cabeza provocado por los fantasmas, y que precisamente me diera de cabeza contra el granero no me ayudó en absoluto.

Lissa hizo una mueca con sus labios pensando en el dolor que pudo haber sentido la chica.

Me puse en pie tambaleándome y, mareada, me dirigí de nuevo hacia los strigoi para seguir intentando acertarle con la estaca en el corazón. Logró mantener su pecho fuera de mi alcancé, al menos hasta que un fantasma especialmente terrorífico la sorprendió. Aquella distracción momentánea me ofreció una oportunidad que necesitaba y conseguir clavarle la estaca también a ella.

La strigoi se desplomó… y eso me dejó sola frente a los espíritus.

– Lo había olvidado, pero ellos también son un método de batalla muy práctico – Rose dijo, y a Lissa le pareció que la chica se dirigía hacia ella.

Quizá sea cierto lo dijo, pero Lissa ya no quería verla sufrir más. Si ella sufría, lo harían juntas. Y si las cosas resultaban como ella quería, tal vez no sufrirían.

Era evidente que los fantasmas habían querido atacar a los strigoi. Conmigo, en cambio, había sucedido algo muy parecido en el avión. Parecían fascinados por mí, desesperados por atraer mi atención. El único problema era que, al tratarse de un grupo de decenas de fantasmas, también podría haber sido un ataque.

Me esforcé con desesperación por alzar de nuevo las barreras, por mantener bloqueados a los fantasmas como ya había hecho hacía tiempo. El esfuerzo fue agónico. De alguna manera, mis emociones desbordadas y descontroladas habían invocado a los espíritus y, aunque en ese momento estaba más tranquila, me resultaba muy difícil controlarme hasta ese punto. La cabeza me seguía palpitando de dolor. Apreté los dientes y utilicé todas las fuerzas que me quedaban para bloquear a los fantasmas.

"Marchaos. Ya no os necesito." Musité.

– Ni que los hubieras llamado a posta – Se burló Christian.

Rose bufó.

Durante unos segundos, pareció que todos mis esfuerzos eran en vano, pero poco a poco, uno por uno, los espíritus comenzaron a desvanecerse.

– Wow… ¿y querías ser normal ante mis ojos, no? – Sydney sonrió, pero el sarcasmo invadía su sonrisa. Lissa tuvo que aguantar la risa que había llegado hasta sus labios cuando el rostro de Rose decayó con un ligero sonrojo.

– Es difícil tratar de llevar una vida normal… cuando te pasan estas cosas seguido – Murmuró la morena.

Sentí que el control que había aprendido ocupaba su lugar en mi cabeza. Al cabo de muy poco tiempo, ya no había nada más a mi alrededor, solo la oscuridad, el granero… y Sdyney.

Me di cuenta de su presencia justo cuando me derrumbaba en el suelo. Había salido corriendo de la casa con el pijama nada más, y tenía la cara pálida. Se arrodilló a mi lado y me ayudó a incorporarme hasta que quedé sentada. Todo su cuerpo mostraba un miedo más que justificado.

"¡Rose! ¿Estás bien?"

– Vaya pregunta Adrián rió.

Sydney rodó los ojos dándole un ligero empujón mientras reían.

Sentía que me había absorbido hasta la última brizna de energía del cerebro y del cuerpo. No podía moverme. No podía pensar.

"No." Le respondí.

Y me desmayé.

– Recuerdo que… no tenía ni idea y estaba asustada – Sydney dijo – Me había despertado por los gritos

– Oh, no, no de nuevo – Adrián gruñó antes de hacer arcadas – Está es la última vez que yo leo un capítulo más de este libro

– ¿Por qué? – Christian preguntó.

– Porque no es agradable leer cosas tan… caramelosas – Hizo una arcada.

– No puede ser tan malo – Eddie dijo.

– ¿Te atreves a decir eso después de todo lo que hemos leído? – Christian preguntó.

– ¡Chicos! – Rose gruñó – Yo tampoco estoy muy feliz que digamos

Enseguida las voces de los tres chicos y las de Rose se escucharon al mismo tiempo discutir sobre el tema. Lissa sacudió la cabeza molesta, y luego gruñó.

– ¡Basta! Que siga la tonta lectura que me estresan –

Las voces se detuvieron ligeramente. Los cuatro miraron a los ojos enojados de la reina, y con una mueca en el rostro mantuvieron el silencio un momento. Los demás, se encontraban preocupados.

– Está enfadada. Yo sugeriría que hagan lo que dice – Rose murmuró a los tres chicos.

– Pero es horrible volver a leer esto – Adrián murmuró.

– Ella no está molestando. Tiene el poder de cortar cabezas. Haz lo que dice – Christian dijo con un tono preocupado y Eddie parpadeó.

– ¡Yo soy inocente! – Alzó las dos manos el chico.

– Solo lean – Lissa gruñó.

– Bien – Adrián dijo de mala gana.

Soñé de nuevo con Dimitri. Me rodeaba con los brazos y su hermoso rostro se inclinaba sobre mí para cuidarme como había hecho tan a menudo cuando estaba enferma.

– ¿Por qué intentas fingir mi voz? – Rose preguntó con el ceño fruncido.

– Porque que quiero – Dijo el chico con un tono obvio.

El recuerdo de muchas situaciones me invadió, como cuando los dos nos reíamos de algún chiste. A veces, en esos sueños, me llevaba lejos. A veces íbamos en coche. De vez en cuando, su rostro comenzaba a tomar ese temible aspecto de strigoi que siempre me atormentaba. En esas ocasiones, le ordenaba de inmediato a mi mente que borrase esos pensamientos.

– ¡Aburrido! – Christian dijo, y antes de poder quejarse aún más, recibió un golpe en el estómago. Lissa le frunció el ceño – Lo siento

Dimitri me había cuidado muchas veces, y siempre había estado allí cuando lo necesitaba. Aunque lo cierto es que era recíproco. También es verdad que no acababa en la enfermería tantas veces como yo.

– Nadie termina en la enfermería tantas veces como tú – Eddie dijo – Ni siquiera los novatos

Todos asintieron.

Así era mi suerte.

– La suerte Roseniana – Rose asintió y alzó un dedo – Eh, patente registrada

Algunos rieron.

Aun estando herido, no lo reconocía. Mientras soñaba y sufría alucinaciones, me asaltaron imágenes de una de las pocas veces que había podido curarle.

Poco antes de que atacasen la academia, Dimitri participó en una serie de pruebas conmigo y mis compañeros novicios para determinar cómo reaccionábamos ante un ataque sorpresa. Era tan duro que resultaba casi imposible vencerlo, aunque de vez en cuando recibía unos cuantos buenos golpes. Me crucé una vez con él en el gimnasio durante una de esas pruebas, y me sorprendí al verle un corte en la mejilla. No era una herida grave, pero sangraba bastante.

– Estabas exagerando – Dimitri murmuró.

– No lo estaba haciendo. Por poco y te llevan a la enfermería – Rose con un tono despreocupado y burlón.

"¿Te has dado cuenta de que te estás desangrando?" Exclamé. Fui un tanto exagerada, pero no demasiado.

Se tocó la mejilla con un gesto ausente y pareció darse cuenta de la herida en ese preciso momento.

"Yo no diría tanto. No es nada."

"¡No es nada hasta que se te infecte!"

"Sabes que eso es muy poco probable." Me contestó con terquedad.

– Estabas exagerando – Coincidieron todos.

Rose bufó.

Los moroi, aparte de contraer aquella afección tan poco frecuente que les afligía, como le había ocurrido a Víctor, apenas se ponían enfermos. Los dhampir habíamos heredado eso de ellos, lo mismo que el tatuaje de Sydney le proporcionaba una cierta protección. A pesar de ello, no iba a permitir que Dimitri se llenase de sangre.

– ¿Sabes lo mal que suena ese comentario, considerando que el corazón bombardea sangre, no? – Adrián preguntó con calma.

– No es un comentario. Es mi pensamiento. ¡Y no debería importar! –

"¡Vamos!" Le dije, señalando el pequeño cuarto de baño del gimnasio.

Mi voz había sonado autoritaria, y para mi sorpresa, me obedeció.

Tomé una toalla y, tras humedecerla, le limpié la cara con suavidad. Siguió protestando un poco, pero acabó callándose. El cuarto de baño era pequeño, y estábamos a pocos centímetros el uno del otro. Me llegó su olor limpio y embriagador, y miré con atención cada detalle de su cara y de su cuerpo fuerte. Mi corazón se había desbocado, pero se suponía que debíamos portarnos bien, así que me esforcé en aparentar estar tranquila y relajada. Él también se mostraba extrañamente tranquilo, pero cuando le eché el pelo hacia atrás para pasárselo por detrás de la oreja y limpiarle el resto de la cara, se sobresaltó. Cuando le toqué la piel con la punta de los dedos, me sacudió una oleada de sensaciones, y él sintió lo mismo. Me agarró la mano y la apartó.

"Ya es suficiente." Me dijo con voz ronca. "Estoy bien."

"¿Estás seguro?" Insistí.

No me había soltado la mano. Estábamos muy, muy cerca.

– Creo que es intencional. Ella lo hace intencional – Christian dijo.

– Nadie te ha preguntado – Rose dijo.

El pequeño cuarto de baño parecía a punto de estallar por la electricidad que generábamos. Sabía que no podía durar mucho, pero no quería soltarlo. Dios, a veces era muy duro ser responsable.

– ¡El esfuerzo máximo! – Rose dijo con un tono fuerte, causando que los demás se rieran.

"Sí."

Su voz era suave, y sabía que no estaba molesto conmigo. Lo que sentía era temor, ya que había visto lo poco que hacía falta para encender la pasión entre los dos.

– Eso suena agradable con el tono tan agudo que está creando Adrián – Lissa hizo un mohín.

– Es que da caries – Él dijo.

– Son hombres – Jill dijo con una mueca – Es evidente que les parecerá así

– No del todo – Rose sacudió la cabeza – Ahora que lo pienso si sonaba cursi y aún preferiría que nadie lo leyera

– Es que tú eres tú. Así de fácil – Lissa asintió.

En ese momento, yo sentía una tremenda calidez por todo el cuerpo con el simple contacto de su mano. Tocarle me hacía sentirme completa, como si fuera la persona que siempre debería haber sido.

"Gracias, Roza." Añadió.

Me soltó la mano, y los dos nos marchamos a realizar las respectivas tareas que teníamos para ese día. Pero la sensación de su pelo y de su mano se me quedó durante horas…

No sé por qué soñé con ese recuerdo después de que me atacasen los strigoi cerca del granero.

– Yo ni siquiera voy a decir lo que pienso – Christian sacudió la cabeza de mala gana. Lissa frunció el ceño ligeramente, preguntándose qué es lo que él se estaba tragando.

– Gracias – Rose dijo con un tono calmado.

Me pareció extraño soñar con que cuidaba de Dimitri cuando era yo la que necesitaba los cuidados médicos. Supongo que no me importaba cuál fuese el recuerdo, siempre que Dimitri apareciese en él. Siempre me hacía sentir mejor, incluso en sueños, y me daba fuerzas.

Sin embargo, mientras yacía en aquel delirio y perdía y recobraba la conciencia, en su rostro tranquilizador a veces aparecían esos terribles colmillos y ojos rojos. Yo gemía mientras me esforzaba por apartar de mí esa imagen. Otras veces no daba la impresión de ser Dimitri en absoluto.

– Esto va a ser más pesado de lo que pensaba – Murmuró Lissa para sí misma.

Tal vez… tal vez deberían terminar la lectura de los libros ahora.

Se convertía en un hombre que yo no conocía, un moroi mayor con el pelo oscuro y la mirada inteligente, con joyas de oro reluciente en el cuello y en las orejas. Entonces yo gritaba el nombre de Dimitri otra vez, y su rostro acababa volviendo, seguro y maravilloso.

– ¿Qué? Estoy confundido – Christian dijo.

– Yo solo leo y le pongo emoción – Adrian se encogió de hombros.

Sin embargo, en un momento dado, su cara cambio de nuevo, y esta vez se volvió la de una mujer. Era evidente que no era Dimitri, pero había algo en sus ojos marrones que me recordaron a los suyos.

– No me digas – Se burló Eddie.

Rose frunció el ceño.

Era algo mayor, quizá un poco más de cuarenta años, y era una dhampir. Dejó un paño fresco sobre mi frente y me di cuenta de que ya no estaba soñando. Me dolía todo el cuerpo, y estaba tumbada en una cama que no me resultaba familiar, en una habitación que tampoco conocía. No había señal alguna de los strigoi. ¿También habría soñado eso?

– A ver… si los mataste… yo creo que es evidente de que no estén, ¿verdad? Y si recordabas haberte desmayado… –

– ¿Nunca te has desorientado tanto que no recuerdes nada? – Rose preguntó a Adrián.

– A veces, cuando bebía, pero no es lo mismo que sobrio – Sonrió él.

"Procura no moverte." Me advirtió la mujer con un leve acento ruso. "Has recibido algunos golpes muy fuertes."

Abrí los ojos como platos cuando recordé de repente todo lo ocurrido al lado del granero, incluido los fantasmas. No había sido un sueño.

– Recobró el sentido – Christian dijo.

"¿Dónde está Sydney? ¿Está bien?"

– ¿Te dieron una paliza y preguntas por ella? – Adrián la miro desconcertado – Está bien… me gusta. Me gusta. Lo apruebo

– ¿Qué cosa? – Rose frunció el ceño.

– Su amistad – Sonrió él.

Sydney rodó los ojos.

"Está bien, no te preocupes."

Algo en la voz de la mujer me indicó que podía creerla.

"¿Dónde estoy?"

"En Baia."

– Has llegado a tu destino – Dimitri sonrió.

Baia… Baia. Ese nombre me resultaba vagamente familiar. De repente, lo entendí todo. Hacía mucho, mucho tiempo ya, Dimitri lo había mencionado. Solo había dicho una vez el nombre de su pueblo, y aunque me había esforzado en recordarlo, nunca lo había conseguido. Sydney no quiso decírmelo. Pero ya estábamos allí. En el hogar de Dimitri.

– Suena como un paraíso tropical – Adrián sonrió.

– ¿En la antártica? Piénsalo de nuevo – Rose sacudió la cabeza, lo que a los demás les pareció que todavía tenía el prejuicio de que era un lugar cubierto por la nieve y osos polares.

"¿Quién eres?"

"Olena. Olena Belikova."

– Y así termina el capítulo de hoy – Adrián sonrió.

Todos sonrieron y Lissa estiro sus brazos y piernas, con ganas de poder leer el siguiente libro y mucho más motivada que de costumbre.

Continuará...


Bueno eso ha sido todo por hoy.

N/A: Ha pasado mucho tiempo desde que he actualizado, lo cual para mí ha sido un descanso perfecto porque no mentiré... no había escrito nada cuando dije que lo haría, solo recientemente comencé a hacerlo y de ello saque dos cosas. 1: comienzo agarrarle manía a Dimitri, porque cada dos malditas lineas Rose habla de él y de verdad me hace preguntarme sí ella no respira a Dimitri para vivir y 2: que es la más interesante pensándolo bien, me di cuenta de que tengo muchísimas ganas de acabar con VA, pero no para comenzar el siguiente libro sino para algo más.

Tengo mucho que decir sobre lo que tengo en mente, pero sé que se va a extender y muchos no lo leerán, sin embargo lo haré porque me gusta y creo que están acostumbrados.

Primero, las actualizaciones:

Lunes: Leyendo el Pasado IV: Blood Promise.
Miércoles: Fairy Tail Returns.
Viernes: Inquebrantable.

He movido inquebrantable para los viernes, porque sí ya que me daba para subir las tres historias intercaladas, lo cual no esta nada mal.

En wattpad:

Lunes: Resonar del alma.
Día x: Inquebrantable.

Ahora, sé que todo esto que les diré podía hacerlo en una nota aparte, las típicas notas del autor, pero ya saben que a mi no me gusta eso, de hecho solo he hecho una vez hace dos o tres años y ahí mismo dije que no me gusta así que prefiero hacerlo aquí.

He empezado a escribir rápidamente los finales de todas las series que estoy subiendo, pero no he podido terminarlos. La siguiente semana no habrá VA, ni la subsiguiente ni la que sigue porque yo dije que necesitaba tiempo para poder escribir los capítulos y de momento no tengo capítulos que subir así que he decido que no lo haré de momento y este lo subi para informarles. De hecho, cuando entrara en vacaciones planeaba volver a subir seguido VA, pero no se pude porque muchos trabajos y pruebas, de hecho las siguientes semanas se me vienen jodidas.

Lo siguiente que quiero que sepan, y esto ya lo dije en Fairy Tail y me toca decirlo en VA también, es que mi plan es terminar estas tres sagas que tengo actualizadas para poder subir otras que quiero hacer. Me gustaría subir algo de Digimon, Percy Jackson (que tengo una idea desde hace unos años, pero jamás la he subido) incluso algo sobre la Sirenita. Ya sé que no les interesa pero esta es mi razón, así que la necesitan saber. Sucede que cuando termine con estos fics, empezare a subir nuevas historias, las cuales no las he ni empezado porque me estoy centrando en terminar las que ya tengo. De hecho FT y The 100 ya están terminado , bueno the 100 no sé todavía porque ya saben que hago esto siempre unos días antes de la actualización, pero estoy muy cerca de terminar the 100. Solo me falta VA que es el más largo de todos, yo pensaba que tenía al rededor de 26 cap y en realidad son 30 más o menos, casi me dio un infarto, a ver 3 caps más no son nada, pero me hizo decaer por unas semanas, no lo niego.

Que sucederá con VA cuando suba las otras historias?

Sí, subiré la quinta parte, no se preocupen, pero una vez que haya subido las otras historias no lo haré, esperare a que la mayoría de ellas ya estén por la mitad o incluso terminadas porque no quiero tener tantos fics que actualizar y al final por tener tantos no saber donde escribir o donde actualizar y al final que terminen en inconclusos. No quiero que pase de nuevo y así que no me sobrecargaré. Los fics que quiero subir, digimon, percy jackson no están escritos todavía ya que estoy esperando a tener los finales de las tres historias antes de comenzarlos, así no me distraigo y la sirenita, tengo escrito algo pero es de hace mucho tiempo y no tiene final todavía, así que ni siquiera sé si subirlo.

Yo sé esto no les agradecerá ni de blas, pero es necesario para mí porque sino me siento, no sobrecargada, pero sí aburrida de subir siempre lo mismo y de que me pidan siempre lo mismo, entienden? espero que sí, sé que sí. Sé que me hubiera gustado subir otro fics de VA, algo parecido a Instinto de Sangre, es decir una historia alternativa, pero ya con esto de los libros lo veo difícil. No tengo muchas ganas de continuar con VA por varios años más. Esto es penoso.

Yo creo que ya he dicho mucho, aunque no es todo lo que quiero decir, pero es lo más importante de todo por ahora así que espero entiendan, sino lo han entendido en pocas palabras lo que haré es tomarme mucho tiempo después del final de VA antes de subir el siguiente libro, ya saben que actualizo una vez a la semana así que en un mes estoy actualizand caps, lo cual significa que tomara mucho tiempo antes de la quinta parte de esta saga, y eso solo porque quiero respirar otros aires que no sean VA.

Eso sería todo, dejen reviews.
Se despide Lira12.