Me he excedido..como siempre. No sé porque me resulta fácil aquí hacer capítulos enormes. Uhm, agárrense palomitas, alguna canción que consideren agradable y sobre todo consideren que esta extenso y seguramente para algunos carente de sustancia ¿Qué les puedo decir? Soy un remedo de escritor. Jajaja, o quizá ni eso. En el próximo habrá más GaaHina, algo de complot y Lemon así que preparen la mente. Y así.
Kathryn Francois una pena que te haya disgustado el acercamiento entre Gaara y Hinata, de hecho si pensaba hacerlo paulatino pero sinceramente me pareció un poco aburrido. Si de por si esos dos van lento, aun que el florecimiento del afecto si se dará paso a paso. Es evidente que se atraen, y de ahí me agarraré un poco. Gracias, saludos.
Kattharina he hecho apego a tus recomendaciones de escritura, aunque debo decir que tu sugernecia de escribir para mi me ha dado resultado, quizá no tan satisfactorio para quienes disfrutan de la lectura ligera y corta. No que me excedo de más de 10 páginas. En cuanto a Gaara, sugerí por ahí que no estaba lo suficiente concentrado y por eso desvió su atención provocando la herida, quizá necesitaba explicar un poco más que el subconsciente no estaba dirigido a su autoprotección. En dos capítulos mencioné que Hiashi estaba enfermo, de hecho Neji lo duda y piensa que era una estrategia para deslindarse de su responsabilidad como padre en toda esa faramalla del matrimonio y la consumación.,etc. Y bueno que te puedo decir del capítulo NaruSasu, generalmente en mis fics suelo escribir de algún suceso por el que este atravesando (o lo haya hecho) y hace poco la familia se vio embebida en una situación de aceptación las preferencias de un miembro. En realidad a mí no me cuesta trabajo ver este tipo de cosas, ni leerlas. Quiza porque quede prendada por el primer libro que me leí de Oscar Wilde (Teleny) en el que explicaba un montón de cosas bizarras desde un punto de vista y abrió mi mente a la aceptación de varios tipos de lectura. Y en la vida misma también, como estudiante de la naturaleza, te puedo decir que esto es demasiado común. Gracias, saludos. En fin.
Dolunay agradezco te hayas pasado a leer y dejarme tu review. Si la verdad que el anterior capítulo me gustó, por muy apresurado que se vea, total, esos dos ya sienten ahí un pinchazo de algo, solo es cuestión de tiempo. Y claro, uno suele proyectarse en los momentos apasionantes y más si te gusta la trama o los personajes. Gracias por todo. Saludos.
Espero que les guste―o no―, críticas, comentarios, abucheos, maldiciones etc...
Capítulo 10. Nunca volveremos a ser los mismos
"Es cierto que en la vida conocemos a personas que pueden cambiarnos, a veces de forma tan profunda que nunca volvemos a ser los mismos, ni siquiera en nombre".
―La vida de Pi.
"Mujeres. Son un completo misterio"
―Stephen Hawking
Haruno Sakura ladeó la cabeza, buscando un hilo de concentración para asegurar que la pasta de yeso no se fuera a secar antes de tiempo. Tenía un paciente esperando en la camilla de curaciones necesitado de una férula ante una muñeca rota. Pero el cerebro no parecía querer cooperar ante su trabajo y mucho menos evitar la enajenación con los sucesos de la noche anterior. Todo pensamiento tenía que ver con él.
Hyuga Neji.
―¿Sucede algo?―le oyó preguntar al joven―
La muchacha le dirigió una mirada por el rabillo del ojo y no respondió. En realidad el paciente que estaba apaciblemente sentado le parecía familiar. La vocecilla interior de Sakura le reprendió por semejante conjetura sin razón, más sin embargo, aseverar que ciertos gestos le recordaban a alguien en particular.
¿Cuáles gestos? Si apenas se le ve el rostro detrás del paño. Le dijo su conciencia regañona.
El hombre de cabello castaño obscuro, tenía un turbante en la cabeza y un paño blanco cubriéndole la boca. Estaba vestido con ropas holgadas ocultando cada parte de piel, común en alguien acostumbrado al sol abrazador del desierto y sus formas no distaban mucho de ser semejante a los miles de habitantes de Sunagakure. Lo que le ponía los nervios de punta a la chica era que el único ojo descubierto del hombre que la observaba sin censura.
―Creo que una de las primeras reglas de tu sensei, debió ser responder a una pregunta cuanto ésta se te hace―
Sakura parpadeó. Aquel comentario le llevó a un recuerdo, cuando vió por primera vez a Hatake Kakashi su ex Sensei. Frunció las cejas y se acercó al joven sin disimular el análisis.
―Pero me fue clara la instrucción de que no debo responder a extraños―dijo dubitativa.
El hombre volvió a sonreír, o al menos eso le pareció a Sakura cuando el único ojo visible de él se cerró y se rascó la cabeza. Los labios de Sakura se curvaron en una sonrisa.
―¿Kakashi sensei? ―le murmuró muy cerca del rostro.
―Schht..Schht..no digas ese nombre aquí―reprendió mirando de hito en hito. Aunque en el consultorio estaban los dos a puerta cerrada, le parecía que las paredes pudieran tener oídos―
―¿Qué haces aquí? ―preguntó ella entre sorprendida por la diferente apariencia del su ex sensei y fascinada por saber que estaba ahí.
―Es asunto confidencial, ya sabes. Una misión de encubierto― concluyó Kakashi bisbiseando―
―¿Cómo te has roto la muñeca? ―Le dijo Sakura. Le resultaba increíble que él tuviera una herida.
―¡Bah! ..tonterías ..tonterías. Es sólo una fachada―hizo un movimiento con la mano sana, restando importancia a la otra.
―Está rota Sensei―aseguró en regañina.
―Tenía que ser de este modo. Sino la credulidad se vería en tela de juicio y yo necesitaba verte―
―¿A mí? ―
―Necesito que entregues un mensaje a Hyuga Neji―
―¿Él sabe que estas aquí?-
―Por supuesto, Naruto se lo ha informado cando vino a la boda―Kakashi alzó una ceja confundido porque su ex alumna no tuviera de conocimiento nada de la misión. Mejor así, pensó. No pondría en riesgo su vida innecesariamente―
―Naruto últimamente es un soberano idiota. Más de lo que ya. No me informa adecuadamente de las misiones―rezongó dolida con el Uzumaki porque tampoco dijera los detalles sobre la misión encubierta de Kakashi.
Ella y Neji serían, muy seguramente, el único respaldo del peli plateado en caso de que algo saliera mal y ella no tenía de conocimiento por ahí ni del pelo de su ex sensei hasta ahora.
―Es debido que le entregues este pergamino ―le repitió restando importancia a los reclamos. El tiempo apremiaba. No podía quedarse mucho en la enfermería o eso también podría levantar sospecha.
Sakura asintió ensimismada sin evitar una congoja. No tenía deseos de mirar a Neji ni a kilómetros de distancia pero a petición de su ex sensei y haciendo tripas corazón…
―Sakura, es de vital importancia. Urgente―
Aquellas palabras denotaban intranquilidad. Los ojos de Sakura se dispararon para encontrarse con la mirada obscura de aquel joven, en los años que llevaba de conocerlo, Kakashi jamás demostró angustia ante ninguna situación. Ni por mucho que fuera preocupante. La chica asintió enérgicamente, tomó el pergamino y lo colocó dentro de su bata. Sin decir una palabra más, se apresuró a colocar el yeso.
―Sanará pronto si tomas adecuadamente las medicinas. Eso es todo―dijo ella. Le colocó un cabestrillo a Kakashi y le tendió las píldoras.
El hombre lanzó otra de sus sonrisas enigmáticas y ocultas, tomó cuidadosamente lo que Sakura le daba.
―Sakura. He tenido tiempo para observarte. Pareces triste y no te atrevas a mentirme ¿tiene que ver con Sasuke? ―
Ella negó con la cabeza y sus ojos se fueron directamente al suelo.
―Siempre me sorprendió la fortaleza con que soportaste cada una de sus agresiones. Y me sigue sorprendiendo que después de todo este tiempo.. ―
―No es por él Sensei―afirmó tratando de recuperar la entereza.
―Bueno Sakura, reconozco esa mirada y si no es por Sasuke…―
Sakura se sonrojó. Hablar con su ex sensei de cuestiones de amor no era una idea muy grata, además ¿Qué podría saber él de eso? su nariz se la pasaba entre los libros de Icha Icha.
―No tiene importancia―zanjó―
―Claro que la tiene. Y si aceptas el consejo de un viejo..podría decirte que entre mas pronto aceptes la realidad será mejor. Busca solución Sakura. Siempre me has parecido brillante y fuerte. Cualquiera estaría orgulloso de ser tu pareja―
―Menos Sasuke―de solo decirlo se sintió estúpida. Ahora no se trataba del Uchiha, era otro el que la tenía así pero prefirió que Kakashi no lo supiera. Le parecía vergonzoso admitir que se terminaba enamorando de hombres inalcanzables.
―Sasuke es una ligera excepción. La contrariedad de las cosas, que no tienen que ver contigo Sakura, si no con la naturaleza misma―
Sakura le miró con una gran interrogante. Kakashi chasqueó la lengua, en los pocos años que pasó con Sasuke y Naruto le fue bastante claro el suceso entre esos dos. Pero evidenciarlo ante Sakura quizá no era tan buena idea. No por que fuere incapaz de aceptar algo surgido de la natura misma, sino porque los sueños rotos pesaban más en un alma pura como la de ella. El hombre volvió a semi sonreírle tras la pañoleta.
―No me hagas mucho caso. Solo no quisiera verte sufrir por un amor idealizado―
―No lo haré más. Tenga por seguro que de ahora en adelante será diferente―algo en las palabras de Kakashi le proporcionaron cierta fuerza.
Ella sonrió. Kakashi asintió aliviado de que su ex alumna se haya convertido en una mujer brillante, y que a pesar de seguir siendo sensible, de algún modo logró fortaleza. Suspiró al ver su mano casi sana y sobre todo porque ya no sentiría dolor gracias a los cuidados de la chica. Se hizo el silencio tranquilo unos instantes mientras la miró guardar cuanto material usó para curarlo.
―Oi Sakura―Le llamó desde la entrada.
Ella se giró para mirarle, con los ojos llenos de lágrimas. En algún momento de ese apacible encuentro, Sakura sonrió con una tristeza acoplada desde el pecho y no supo exactamente por qué. Sí era por el encuentro inesperado con su ex sensei o porque se planteó no sufrir mas por un amor idealizado.
―Me dio mucho gusto verte―Dijo Kakashi y desapareció detrás de la puerta. La chica percibió, de algún modo, que aquella sería la última vez que lo miraría―
Xxx
Hyuga Neji no tenía arrebates nunca. Sus músculos rara vez se tensaban ante las sensaciones surgidas de su cuerpo y salvo cuando se presentaba ese suceso matutino que a los hombres se les da por la mañana, nunca en su vida se vio necesitado de un buen baño de agua fría para calmar sus alebrestes.
Y es que no podía dejar de pensar en ella.
Ella.
¡Joder!
Seguramente son las hormonas, pensó.
Seguramente es que estoy volviéndome loco por el calor, se repitió mentalmente.
O..Seguramente que tus ideas se están volviendo estúpidas, porque no es nada de eso ¡y lo sabes! le susurró su conciencia.
Tampoco era muy conocedor de cuestiones amorosas. Intentó de algún modo transformar su cariño de hermandad con TenTen ―ante la insistencia de ella― consiguiendo básicamente lastimarla. Ella se enamoró profundamente a lo que Neji fue incapaz de corresponder. Y no porque le resultara inverosímil una relación, pero la consideraba su colega, amiga y compañera de equipo. No más.
Estaba al realce otro asunto, pues pesar de que ella era capaz de dominar armas y sellos. Fuerte, hábil, táctica y metódica su pasividad era irrevocable, la falta de carácter y sobre todo la indulgencia que mostró le llegó a parecer irritante. Por consiguiente la relación era monótona, vacía y sin dirección.
Así lo concluyó Neji una mañana.
Pero Haruno Sakura era todo lo contrario. Cuestionaba, refunfuñaba, rugía si era necesario. Su personalidad inquieta, parlanchina y voluble era una cuestión complicada pero al menos era original. Sin fingimientos. Inteligente, hábil, ruidosa sí pero con el don de la improvisación que no le vio a nade jamás. Y hablar de su físico era otra cuestión. El rostro afilado, sus ojos brillantes al color de las esmeraldas, su frente aun que amplia estaba adornada finamente por los cabellos de un color rosa singular y ni hablar de sus labios.
Los que besaste, le acusó la conciencia.
Y volvió a sentir la rabia corroerle por todo el cuerpo ¿Por qué se permitió eso? No era un hombre que le gustase claudicar a los impulsos, a los efectos vanos de un sentimiento dirigido por los instintos primarios. Su mente era calculadora, fría, pensante. ¡Razonaba! ¡Mierda! No era un simio andante.
Pero válgame, a todo el mundo le llega el momento de caer. Y él estaba en un abismo profundo y sin fondo: atraído por una mujer que jamás lo miraría más allá de un apoyo moral. Porque siempre ha sido del conocimiento en toda la aldea que Haruno Sakura profesa un amor incondicional a Uchiha Sasuke, tanto que podría rayar en lo enfermo.
Y no es que fuera una enferma mental. Ahora lo constataba. El amor puede volverte estúpido e impulsarte a hacer las cosas más irracionales o inverosímiles que jamás se te hubiera ocurrido hacer si estuvieras cien por ciento en tus cabales. Él lo hizo, la besó.
¡Maldita sea!
Neji no tenía ni la más mínima gana de salir de esa habitación. Ni mucho menos encontrarse a la peli rosa ¿Qué le diría? ¿Qué explicación le daría a su comportamiento? No podía ir a decirle que le agradaban sus labios, que sus besos le supieron a gloria y mucho menos confesar que le atraía lo suficiente como para volverse loco con miles de cuestionamientos a su causa.
Sacudió la cabeza tratando de concentrarse en algo más importante. Como su regreso a Konoha. Esa misma mañana Hyuga Hinata se apareció ante su puerta con la cara mal trecha por las lágrimas y al borde del colapso. Le informó lo sucedido con su padre, cosa que le tomó desprevenido muy a pesar de que la chica le confirmó un par de veces que el señor estaba enfermo de gravedad. Se sorprendió por no sentir más de un poco de lástima por el hombre, no es que lo odiara como años antes, era demasiado tiempo el que pasó con la rama secundaria que con la principal y tomarle cariño requería tiempo del que no tuvo suficiente.
Lo que no cabía en él, tenía que ver más con la carga tan grande ahora cernida sobre sus hombros. Un par de meses atrás Hyuga Hiashi lo nombró su sucesor ¿se estaría burlando el destino de él? Pensó amargamente Neji.
En el arrebate de arreglar su mochila de viaje, ante la fuerza de sus movimientos, la desgarró.
―Debo arreglar esto―dijo para sí con frustración. Y no se refería precisamente a la mochila, si no a todas las situaciones que se le venían encima. Primero dirigir un Clan, segundo, el beso a su compañera de misión y tercero el Hokage le encargó llevar los mensajes de una misión ultra delicada y secreta. Por último y no para menos, su prima estaba en un letargo que nadie sabía cómo carajos remediar―
Abrió la puerta de su habitación y frunció las cejas.
―La-lamento importunarte Hyuga-san. Me han dado esto para ti―Dijo atropelladamente Sakura extendiendo un pergamino.
Neji se sintió mal al notar que ni siquiera deseaba verlo a la cara, la chica tenía la vista fija en el suelo. Él tomó el pergamino despacio y lo colocó en su bolsillo. Observó aquel menudo cuerpo engullido en el nerviosismo. Sakura tenía las lágrimas reprimidas gracias a quien sabe qué dios, porque quería partirse en llanto.
―Nos vamos al alba―soltó Neji después de estar embebidos en un silencio casi tortuoso―
Sakura iba a cuestionar el porqué de ese viaje, pero consideró mejor averiguarlo en la mañana. Estar ante su presencia dolía. Ella asintió y sin permitir que Neji pudiera hacer alguna explicación, Sakura se metió a su habitación. Si escuchaba una disculpa más, se le rompería el alma.
Xxx
Llovía a cantaros, tanto que la visión era imposible.
El Kazekage miró a su esposa que tenía la vista fija fuera del carruaje, embebida en un silencio sepulcral. No quiso cuestionarla durante todo el trayecto y hubiera preferido transportarse de la manera común, pero al verla tan acongojada supuso que esa era una mejor manera. Ya sería suficiente cansancio el presenciar sepelio de su padre. Doloroso sobre todo. Llegaron a Konoha en no menos de dos días y justo a tiempo.
―Lleven todo a la mansión Hyuga―dijo el pelirrojo a sus escoltas una vez que bajó del carruaje. Ayudó a Hinata gentilmente y le colocó encima un paraguas.
La chica apretó los labios y apenas balbuceó un gracias. Hinata miró meditabunda hacia el cementerio y sintió un repentino pinchazo de culpa. Debió quedarse a cuidarlo, y a su hermana menor. Pronto las lágrimas se asomaron por sus ojos blancos y congojados, sin ser consiente tomó el brazo de Gaara y lo apretó con fuerza. Ese gesto le resultó extraño al muchacho, muy cercano a una demostración de afecto. Él no estaba acostumbrado a eso, ni mucho menos sabía cómo comportarse fuera de las cortesías regulares y políticas en un sepelio.
Hinata se echó a llorar en su hombro en cuanto se acercaron a lo que sería la tumba, su cuerpo se tambaleó de modo qué el pelirrojo le sostuvo de la cintura para evitarle una caída. Hyuga Hanabi se acercó con el corazón desecho y Hinata abandonó al muchacho para abrazar a su pequeña hermana. Neji se acercó a ellas.
Sakura observaba a lo lejos todo el cuadro y la tristeza le llevó a tomar del brazo a Naruto. Si un día anterior lo hubiera sabido, quizá dejaría atrás su comportamiento distante con Neji, seguramente estaría sufriendo. Ese pensamiento le hizo mirar al muchacho, quien parecía completamente calmado con sus primas a los costados echas ovillo contra él.
Había personas de los demás clanes demostrando su respeto. Inclusive, y para extrañeza de muchos, Uchiha Sasuke estaba ahí. Todo terminó pronto, el clima no daba para menos.
―La familia entera agradece su asistencia y muestras de respeto―dijo Neji con la voz clara y firme. Seguido de eso, la familia entera comenzó a retirarse―
La pelirosa no pudo evitar llorar y Naruto la contrajo a su pecho.
―Vamos Sakura te llevo a casa, la lluvia no parecer querer amainar―
El Kazekage tomó a su esposa del brazo nuevamente, le ayudó a subir a la carroza y después a la pequeña Hanabi. Con un simple asentimiento de cabeza asevero a Neji que él se haría cargo. El castaño asintió y se dirigió a los aposentos de la mansión Hyuga más allá del final en la calle. Era una de las ultimas casas, casi al final del pueblo y muy cercano al cementerio.
Gaara no dejó de sentirse ajeno a la situación, como si fuera la única pieza que no encajaba ahí. Y como si Hinata hubiera leído su pensamiento, o quizá sólo fue la casualidad del destino, la muchacha entrelazó su brazo. Una tenue sonrisa apareció en sus labios pálidos, en son de agradecimiento. El pelirrojo dio un ligero asentimiento con la cabeza y sintió que muy a pesar de la simpleza en el gesto, de ahora en adelante no podría volver a ser el mismo, aquella mujer provocaba en él, reacciones inverosímiles.
Xxx
El día comenzó normal. De cierto modo se sentía aliviada de estar en casa aun que fuere por poco tiempo. Con el corazón marchito y los músculos magullados, se levantó al alba para irse al hospital. Deseaba ocupar la mente en algo, antes de colapsar con los pensamientos que no le dejaban en paz. Cierta parte de sí, deseaba salir corriendo rumbo a la mansión Hyuga y buscar a Neji para darle sus condolencias y quizá disculparse por su comportamiento.
Después de todo, quizá todo lo sucedido sólo fue un impulso banal. Nada de importancia y eso no tenía por qué arruinar su relación laboral ni el compañerismo. Saludó a todo mundo en el hospital a su llegada y dio unas cuantas explicaciones de su viaje, agradeció que Ino estuviera de misión porque no podría soportar sus cuestiones.
Seguro la rubia insistiría con que estaba interesada en Hyuga Neji..
Y lo estas hasta el tuétano, le resonó en la cabeza.
Salido de sus ensoñaciones cuando se colocó la bata blanca y repasó su escritorio. Agradeció que no estuviera polvoriento. El sonido de la puerta le provocó un respingo, su concentración no estaba muy bien últimamente.
―Adelante―
El corazón se le aceleró al mirar al visitante, se quedó quieta y estupefacta con la tabla de diagnósticos enlazada duramente contra su pecho.
―¿Estas ocupada Haruno-san? ―le dijo con voz neutra.
Sakura parpadeó tratando de dejar el letargo.
―No demasiado Hyuga-san―murmuró.
¿Qué hacía allí? Considerando los sucesos y más ahora su cargo, no pretendía volver a verlo siquiera.
―He venido a pedirte…si puedes revisar a mis primas―
Sakura asintió lentamente, después fingió revisar la papeleta entre sus manos queriendo evadir el nerviosismo que le provocaban esos ojos opalinos. El silencio se hizo largo, evidenciando que de ninguno le apetecía abordar los anteriores sucesos. Neji sintió que de algún modo debía reiterar sus disculpas, creyendo que Sakura estaría ofendida por el atrevimiento de besarla.
―Lo lamento―
Sakura apretó los dientes, eran las silabas que menos deseaba escuchar en ese momento.
―¿Por qué? ―logró articular simulando celeridad.
―Sabes a qué me refiero―
La chica tragó saliva, tratando de amedrentar el nudo en su garganta inultamente. La tristeza se vio aplastada irremediablemente por el enojo. Era humillante que se disculpara ¿Porque que la besó de principio? No comprendía. Eran situaciones que Hyuga Neji jamás se permitiría y menos con alguien como ella, pensó.
―No tienes nada que lamentar ¿no ha tenido importancia o sí? ―para su sorpresa se giró a mirarle y lo que encontró le sorprendió.
La mayoría del tiempo el rostro de Neji era inexpresivo. Pero esta vez, la mirada dura y el gesto ceñudo le hizo denotar la molestia de ese comentario. El chico terminó por cerrar la puerta tras de sí, y sin que ella se percatase, le metió prestillo importándole poco que accedió a otro impulso loco y traicionero. Teniéndola allí a solas, sería tentador cualquier cosa.
―Solo intento ser amable―farfulló Neji.
Sakura realizó un "oh" con la boca en entero sarcasmo.
―¿Su eminencia tiene consideraciones?…vaya sorpresa―
Las mandíbulas de Neji se tensaron, bien, esa mujer podía llegar a tentar su paciencia y más cuando sus características pullas salían a relucir.
―No quería ofenderte―
―¿En qué punto parecía ofendida Hyuga? Para ser un genio dices muchas tonterías ―se reprendió mentalmente de soltar eso último pero se sentía humillada ante sus insistentes disculpas―
Fue el turno de Neji para permitir el enojo. Se le acercó lentamente, como una pantera que contempla a su presa, y Sakura fingió entereza cuando por dentro la carcomían los nervios. El corazón de la chica parecía querer salir de su garganta, aquel cuerpo invadía su espacio implacablemente.
―No deberías hablarle así a un superior. Es irrespetuoso―le murmuró.
―¿Y que se supone que hará mi superior? ¿Ficharme? ―atajó retadora. Sus ojos verdes brillaban. No supo de dónde sacó la gallardía de enfrentársele o era quizá que se sentía demasiado herida como para permitirse llorar.
Tal vez solo era su vanidad o ego lo que dañó Neji al disculparse por haberla besado, pero eso se sentía terrible. Podía soportarlo de Sasuke. Pero no de él.
Neji analizó ese rostro que se empeñaba a mostrarse inexorable. Eso era lo que más le gustaba de ella, el no dejarse vencer por ninguna replica, aunque también podría ser un arma de doble filo.
―No haría algo como eso por una situación tan simple―
Aquella frase le dio un pinchazo al corazón. Sakura resolló con la furia palpitándole hasta las venas, de pronto le dieron unas enormes ganas de abofetearlo. Al ver el gesto de repugnancia que ella hizo, Neji lamentó haber soltado aquellas palabras.
―¡Sí!, reitero lo de antes. No tiene ninguna importancia. Como has dicho en alguna otra ocasión, son situaciones que me reservo para Sasuke―
El sólo oír su nombre le provocó asco. Neji apretó las mandíbulas ¿Cómo se atrevió a besarlo pensando en Sasuke? Al mismo tiempo se sintió ofendido.
―¿Entonces respondiste el beso sólo por cuestión de una calentura? ―asestó Neji. Cuando se lo proponía podía llegar a ser muy cruel.
Una bofetada resonó en la habitación.
―¿Cómo te atreves? Primero me acusas de libertina con el hermano del Kazekage y ¿ahora insinúas que soy una fresca? Déjame decirte que tienes un muy bajo concepto de mí y te lo voy aclarando. No soy como tú piensas y si correspondí a tu estúpido beso es porque me gustas lo suficiente para olvidarme de las reglas ¡no voy por allí besando hombres a diestra y siniestra sólo por una calentura! ―
Neji giró el rostro lentamente tomándose la quijada con la mano y reponiéndose de aquel impacto. Su mirada se obscureció muy a pesar que su interior lo inundaba el regocijo. Ella había dicho..
Me gustas
Y era lo único que resonaba en la mente del muchacho. Sakura hizo un gesto cayendo en cuenta que confesó demasiado, hizo ademan de salir al percibir el estado cambiado de Neji. Algo en su mirada opalina reflejaba autoridad y seguridad que de pronto le intimidó. Deseaba huir, no quería el rechazo y la humillación.
―Repítelo―pidió en un murmullo. Sakura se arrepintió de sus arrebatadoras palabras y actos. Un escalofrío le recorrió la espalda al sentir la proximidad de Neji.
―No soy una libertina y no beso hombres a diestra.. ―
―Lo que dijiste antes de eso―
Sakura se sonrojó abruptamente y resopló un improperio.
―No tengo la culpa que no te funcionen los oídos. Si has entendido bien, si no..problema tuyo―se buscó paso pero el alto, esbelto y fuerte cuerpo del muchacho le evitó el paso. Para detenerle colocó ligeramente una mano en el vientre de ella.
Sakura bajó la vista, creía que si le mirara a los ojos él constataría todas y cada una de sus palabras.
¡Oh! Error boca floja. Se dijo ella.
Las piernas le temblaron sin remedio al encontrarse con esos ojos extrañamente obscurecidos. Lo que desconocía Sakura, es que su confesión desató algo nunca concebido para Neji y que para su sorpresa empezó a habitar en él por su culpa. Era algo más que una simple atracción. El sentido de correspondencia. Sin duda algo más que un apasionamiento.
―¿Así que te gusto? ―su voz sonó grave.
―Yo..no..quise ―balbuceaba―
Neji sonrió de manera atractiva, sugerente. Levantó el mentón de la chica como aquella ocasión en el laboratorio. Era inevitable sentirse atraída por aquel hombre tan cautivador ¿Cómo pasó desapercibido ante ella por tantos años? Era quizá la diferencia de edades, de pensamientos y lo distinto de su entrenamiento.
Sakura comprobó, muy a su pesar, que con sólo un rose de sus dedos bastaba para ponerle el corazón latiendo frenéticamente; la piel se le erizaba al contacto y un cosquilleo novedoso en el vientre nacía para luego recorrerle el cuerpo. La chica suspiró buscando calmarse.
Cualquier otro pensamiento ajeno a esa situación, se fue a la mismísima mierda cuando ella levantó los ojos esmeraldinos y le miró con aquella intensidad, evidenciando la misma creciente necesidad en su interior. Sakura no mentía, todo su cuerpo respondía al simple y llano contacto de sus dedos. Neji sonrió para sus adentros, era satisfactorio saber que no se engatusó con la chica en vano. Ella acababa de confesarse, y era mucho más de lo que podía pedir. Ya después daría cabida a otras incógnitas, a los demás sucesos que lo estaban asaltando en ese día.
Por ahora sólo se dejaría llevar.
―¿Entonces? ―insistió él con la misma tonalidad.
―Creo que es más que evidente para ti. Puedes leer muchas cosas en las personas―murmuró ella con los nervios de punta.
Sakura se quedó prendada de la sonrisa que Neji le regaló, una sonrisa sincera cómo la que se encontró semanas antes. Sin poder replicar absolutamente nada, recibió gustosa a Neji, quién sin premeditación estampó sus labios sobre los suyos. La devoraba con ansia contenida, tratando de castigarla por provocar semejante ajetreo sin su consentimiento. La pasión abrazadora se adueñó de sus cuerpos, permitiéndose el ímpetu de besarse con desesperación.
Neji no podía seguir sin siquiera tener un poco más de esa miel que ella emanaba. Una dulzura embriagante y cegadora. El distaba mucho de ser un romántico, pero leía y los libros en ocasiones suelen tener descripciones casi certeras de lo que una mujer puede provocar en un hombre. Él lo estaba comprobando y ya no lucharía con algo que iba más allá de su fuerza de voluntad. Giró su cuerpo completamente para quedar a frente y tomar la cintura delgada entre sus brazos.
Como había ansiado sentir su cuerpo cálido, su piel y sus besos. Inevitablemente profundizó el beso, adueñándose de cada recoveco que ella le permitiera explorar. A falta de aire y con pesar Neji frenó aquel beso.
La obscuridad creciente ―al caer la tarde―le otorgó una visión sensual de las mejillas sonrojadas de la muchacha. Él sonrió cautivado por su belleza natural.
―Puedo leerte. Me gusta leerte―le murmuró al oído antes de apresar el lóbulo entre sus labios y besarlo a placer. Sakura reprimió un gemido y se aferró al pecho del muchacho dejando caer irremediablemente la paleta de diagnóstico al suelo.
Si su cuerpo no estuviera casi prensado entre el de Neji y la puerta, seguramente caería al suelo de tal nerviosismo. No podía creer que estaba sucediendo de nuevo ¿Cómo es que llegaron a eso? ¿En qué momento se suscitó? Era difícil de saber, de comprender. Pero mejor así, la razón puede reducir los instintos y los sentimientos la mayoría de las veces.
Sakura no deseaba pensar más, por qué cuatro semanas antes ya lo había hecho preguntándose un millón de cosas referente a ellos. Kakashi sensei tiene razón, debo enfrentar lo que le acongoja y sobre todo poner fin a los amores idealizados.
―¿H-Hyuga-san? ―balbuceó después de gemir ante los besos de Neji que viajaban por su cuello.
Le sintió detenerse, Sakura abrió los ojos para encontrarse con aquel rostro sereno.
―¿Qué es esto? ¿ Qué estamos haciendo? ―le dijo Sakura. Su mirada suplicante era lo que él tanto temió y si no más las cuestiones.
Neji lo meditó. Ciertamente él tampoco sabía con exactitud de qué se trataba todo o más bien a dónde llevaría.
―¿Qué tal si lo averiguamos en el camino? ―le respondió con toda tranquilidad mientras que ella se escocia por dentro a preguntas y sentimientos.
¿Qué se supone que significa eso? Se preguntó Sakura, pero toda pregunta quedó ahogada en un gemido cuando el volvió a besarla con pasión. Ya no podrían más con la contención. Era inevitable. Esta vez fue Sakura quien tuvo que deshacer el beso.
―Hyuga-san ..aquí..no..no deberíamos―se sintió estúpida por balbucear pero era debido guardar un poco de compostura. Más valía ahora que la razón aún tenía un poco de cabida en su cerebro.
―¿Puedo verte mas tarde? ―le susurró al oído importándole poco lo mal que se vería aquella sugerencia. No era muy dado a proposiciones sugestivas, pero ¡qué diablos! Todo podría irse a la mismísima mierda.
―A las 9:00, en mi casa―le respondió antes de que volviera a besarle.
Sakura pensó en lo impropio de aceptar la visita, pero luego mando al demonio las réplicas de su conciencia. Deseaba sentirse amada, aunque fuera pasional y él parecía igual de necesitado.
¿Eso no le haría daño a nadie? ¿O sí?
Lo que Sakura desconocía, es que desde ese mismo instante en que se permitieron explorarse con besos y caricias, jamás volverían a mirarse igual y mucho menos volverían a ser los mismos.
