Pues está largo. Al modo. Espero que les guste. Agradezco que se pasen a leer y dejen un review que diga más allá de "continúalo".
Me he sobre pasado con las historias que he abierto así que rotar la escritura es difícil, jejejeje…en fin.
Enjoy!
Saludos y besos
Capítulo 11. El azar.
Aunque los hombres se vanaglorian de sus grandes obras, frecuentemente no son éstas el resultado de un noble propósito, sino efecto del azar.
François De La Rochefoucauld
El riesgo que se corre al abrir el corazón es enamorarse. Y no se nos ocurre usar la razón siquiera, porque el velo del sentimiento nos ata todas y cada una de las neuronas. Algunos dicen que se asemeja a estar bajo los efectos de un estupefaciente.
Sakura, como buen médico lo sabía.
Se sentó nerviosa en el tatami de su estancia, con las piernas muy juntas y dobladas, la espalda recta y los hombros en escuadra. Las manos le temblaban y con dificultad tocó los bordes de la tetera en una caricia lánguida e insegura. Suspiró tratando de amedrentar el torbellino de sensaciones que iban y venían por su cuerpo en oleadas novedosas, que después concluían acunándose en su pecho. La noche había caído y la hora de aquel citatorio se cumplió. La brisa nocturna se colaba entre los ventanales, confiriendo un ambiente fresco después de ese diluvio que no parecía querer mermar.
Haciendo tripas corazón, sirvió té en dos pequeños tazones de peltre. Era una reliquia familiar de siglos, pasada de generación en generación y heredada por su abuela en su doceavo cumpleaños –coincidiendo con el inicio de su florecimiento o más bien "preciado" periodo menstrual−. La anciana le explicó con entusiasmo todos los afiches de convertirse en señorita y el buen comportamiento de una dama de sociedad que debía ser aceptada para presentarla después como un prospecto. Le dijo que esos valiosos artefactos debía usarlos el día de su boda como toda tradición ¡qué ironía! Pensó. Ella jamás se casaría, al menos que el estatuto de prohibición al matrimonio para una shinobi fuera descartado por el consejo.
Concretó que si de cualquier modo, jamás tomaría los botos, daba igual en que usase semejantes trastos. ¿Para qué dejarlos llenarse de polvo en los cajoneros de la cocina? Además, la visita que tenía delante, merecía toda galantería. Seguro él, estaba acostumbrado al comportamiento adecuado de una mujer y al trato que Sakura solía denotar como "pomposo". La buena educación que el joven siempre demostraba, destacaba por más que su familia era digna del alto renombre que mantenía. Por su sangre corría un linaje puro y conservador con raíces antológicas.
¿Y ella?
Tan simple y corriente. Pensó.
Concretó la tarea y sin mirarlo siquiera tomó un sorbo de té ¡Maldición! Olvidó las reglas. Él debía comenzar ¿Qué pensaría de mi sensei Kurenai? Se dijo recordando las clases de buen comportamiento que les había dado la Shinobi en la academia, pues, a todas las chicas les impartían reglas de etiqueta en caso de necesitarlas durante alguna misión. Su corazón dio un pinchazo cuando sintió unos ojos opalinos fijos en ella. Deliberadamente la taza tambaleó entre sus manos y su vista se perdió en el brebaje como si éste fuese capaz de revelarle algo muy interesante.
Apretó más la tacita entre sus manos cuando percibió a la figura masculina levantarse elegantemente del tatami. Él rodeó la pequeña mesita que los separaba, con paso ralo, como estudiándola. Un par de segundos después la observaba desde lo alto y fue entonces que el corazón de Sakura comenzó a latir desbocado contra su pecho. Su garganta se secó cuando él se acuclilló para encararla.
La chica cerró los ojos inocentemente al sentir los dedos del joven cerrarse contra su barbilla y le obligó a virar el rostro. No quería abrirlos y encontrarse con esos ojos que podían escarbarle hasta el alma. Odiaba de cierto modo que él fuera capaz de leerla tan finamente. Él sonrío al notar su cuerpo tiritar bajo su tacto, jamás imaginó que podría tener esa clase de poder sobre ella y le llenaba de orgullo ser el causante de la zozobra irracional.
−¿Sabes que no he venido sólo a tomar el té? ¿Cierto? ¿Sakura-san? –murmuró con la voz ronca casi incrédulo de soltar deliberadamente sus intenciones que para entonces ya eran más que premeditadas por la chica. Él le acarició el labio inferior con parsimonia, deleitándose de la suavidad de su piel –
−Realmente no lo sé, Neji−mintió. Por supuesto que lo sabía. Estaba ahí removido por el mismo ímpetu que le había llevado a ella aceptar su visita. Sakura abrió los ojos encontrándose con la mirada del muchacho. Le estudiaba bajo el escrutinio de un ninja de elite−
−No sabes mentir−repitió el mismo tono. Se levantó y tendió su mano a la muchacha. Sin dudarlo un segundo, ella la aceptó. Sus movimientos eran lentos, y acompasados. El encuentro adquirió un sopor incitado por la candorosa proximidad que comenzó Neji. El muchacho tomó con comedimiento la pequeña tacita de entre las manos de Sakura, y sin apartar los ojos de ella dispuso la pieza por ahí –
−Claro que lo sé. No sería una shinobi si no−objetó. La nebulosa de su mente se estaba perdiendo en la parsimonia que el chico mantuvo desde que se levantó−
Neji adoptó postura seria, inseguro de cómo abordarla cuando horas antes había cedido a sus deseos. Aunque la ansiedad le carcomía, y se moría de ganas por besarla nuevamente tuvo bastante tiempo para meditar los sucesos en el dojo de su casa. Asaltándolo millones de dudas y una de ellas era la que más le causaba curiosidad. Sakura siempre demostró entereza, decisión. Era hermosa, llamativa y a veces hasta estrafalaria. Pudiere pensarse que al mantener su rango y las misiones duras, ella ya no era ninguna niña que desconocía las "artes del amor" ¿pero porque le resultaba a veces su comportamiento muy mojigato como ahora? ¿su amistado con Ino Yamanaka no la había influenciado un poco? La rubia mantenía una fama extravagante, además las había escuchado conversar de manera impúdica.
Desgraciadamente la educación de Neji daba para etiquetar los estatus sociales y a las personas, en su mismo círculo lo hacían y promulgaban.
¿Sería Sakura virgen? La pregunta le taladró en la mente toda la tarde.
No sabía cómo abordar eso. Él por supuesto conocía un pequeño bagaje del asunto: libros y clases de educación sexual que su sensei se empecinó a darles. Él llegó a demeritarlas alegando que no las necesitaría pues jamás se fijaría en una chica. Sus metas entonces no tenían nada que ver con las de ahora. Avergonzado tuvo que soportar cuando a su sensei se le ocurrió someterlos a toda una perorata obligatoria sobre sexo y métodos anticonceptivos. Fue incomodo, más que incómodo soportar a Lee y Gai sensei completar frases el uno al otro en un monologo poco alentador mientras él y TenTen intentaban no enrojecer más que un tomate maduro.
Alejó todo pensamiento y se permitió indagar en sus sentimientos ¡por kamisama! Realmente sentía "cosas por esa mujer" a la mierda se podrían ir los estatutos sociales y todas las reglas que juró llevara a cabo y proteger.
−¿Sakura-san? ¿Por qué aceptaste? –preguntó. Realmente deseaba saberlo.
Aquella pregunta sacó a la muchacha de sus ensoñaciones. La tenue caricia de Neji le había mantenido adormecida, pensando en nada y disfrutando de la calidez que su cuerpo emanaba. Él chico estaba tan cerca que su perfume inundaba sus sentidos y le guiaba a una paz interior jamás concebida. Sakura parpadeó intentando concretar una idea en su mente.
−Yo..yo.. –apretó los labios en una línea fina. Quizá era mejor sincerarse de una buena vez, así podría terminar aquello lo más pronto posible o empezar. Luego pensó en lo vergonzoso que sería revelar sus sentimientos y que estos no fuesen correspondidos−No lo sé, Neji. No sabría explicarte−
−No sabes mentir−insistió. Sus labios se curvaron en una leve sonrisa. Aceptó que le costaría disuadirla−
Ella le lanzó una mirada reprobatoria ¿de cuándo se convirtió en un preguntón?
−¿Y que se supone que debo responder? ¿y si se me ocurriera preguntar a mí lo mismo? –
−Sabes que no suelo evadir nada. No es mi estilo−
Sakura alzó las cejas en un gesto irónico.
−Entonces empieza tu−retó. Un destello impositivo perfiló sus ojos esmeraldinos. No quería flaquear ante la inquisitiva personalidad de Neji. Aunque en el fondo muriera por abalanzarse sobre él−
−Sabes también que no soy un romántico−respondió con sinceridad. No quería que esperara más de lo que podía dar. No sería justo, teniendo en consideración las boberías que le vio realizar por el Uchiha, Sakura tendría altas expectativas de una "relación" y eso, dado las normas no podría ser−
−Aun así me gustas−confesó en un murmullo. No era nada que no supiera. Y a pesar de esa personalidad introvertida y su brutal franqueza, ese hombre le atraía más de lo que quisiera aceptar−
Él levantó el mentón de la chica, obligándole a mirarlo. Como si aquella declaración hubiere sido suficiente, Neji aminoró la lejanía. Con su nariz rosó levemente la de Sakura, produciéndole un cosquilleo en el estómago y una descarga de sensaciones que viajaron desde el punto hasta todos los rincones de su cuerpo. Ella crispó los dedos sobre el pecho del muchacho arrugando la tela de su kimono blanco y percibiendo que el corazón del chico estaba igual de inquieto que el suyo. Neji selló sus labios contra los de ella, deleitándose una vez más con las sensaciones que le producía. En verdad nunca pensó que una mujer podría nublarle de ese modo su buen juicio y sobre todo que los instintos se adueñaran de él.
Una de sus manos viajó por la espalda de Sakura para atraerá contra sí y la otra se cerró contra su nuca. Deseaba apoderarse de esa boca y saborearla por completo. Ella ahogó un gemido de satisfacción cuando sintió su lengua chocar levemente con la de él. La calidez de su cuerpo, la manera en que la atrapó entre sus brazos, le hicieron estremecer. Sakura no cabía en sí de felicidad, de ningún modo concibió en sus noches de desvelo que eso pudiera ocurrir. Mucho menos que Neji Hyuga pudiera sentir aunque fuera una pizca de atracción por ella. Vale, eso no hablaba muy bien de su autoestima, ella misma sabia de todas las cualidades buenas que poseía pero consideraba que el genio del clan más antiguo de Konoha aspiraría a otro tipo de mujer. Era uno de esos hombres inalcanzables, difíciles de aplacar y sobre todo conquistar.
¿En qué momento y cómo ella lo logró? No lo tenía claro pero daba gracias a los dioses que por primera vez se sentía correspondida o al menos eso parecía. Sabía también al igual que él, eso era algo prohibido, lo que también le confería el toque misterioso y placentero a permitirse dejarlo fluir. Tal vez fuera algo simplemente pasional ¿pero que más daba?
Neji detuvo el apasionado beso para tomar un poco de aire y deleitarse con la imagen de Sakura. Las mejillas de ella estaban levemente sonrojadas, entonces por pura intuición el chico aventuró su mano por la nuca que custodiaba. Lentamente bajó sus dedos, y con el índice contorneó las sinuosas líneas de aquel cuello delgado, percibió el palpitar desaforado del corazón de Sakura y sonrío de regocijo y a la vez excitación. Le encantó observar como ella mantuvo siempre los ojos cerrados, con los labios entre abiertos y la respiración agitada. Volvió a besarla pero esta vez procuró mucha mesura, deleitándose con el sabor de ella y las sensaciones que le producía.
Sakura enredó sus manos en los finos cabellos castaños de Neji y le permitió hacer lo que quisiera con sus labios. La calidez de su cuerpo le transmitía seguridad y confianza que tanto necesitaba ahora. Perdió su familia después de la guerra, su mejor amigo Naruto apenas y tenía tiempo para ella, y Sasuke…Sasuke era Sasuke. Ino estaba liada con sus propios sentimientos y no quedaba más nada para ella que soledad. Quizá estaba desesperada por sentirse amada, pensó. Sabía que Neji era un hombre recto, que actuaba con base a las reglas ¿entonces porque estaba ahí? De pie con las piernas temblorosas, la chica se sintió cautiva por la intensa y oscura pasión de él pese a sus dudas. Pese a ello, consiguió apartarse del muchacho con un violento sonrojo, la cercanía estaba cargada de sexualidad desnuda que flotaba ahora entre ellos.
−¿Qué estamos haciendo Neji? ¡No es correcto! –dijo. Las preguntas comenzaron a inundarle la cabeza, más que las inseguridades. Ella no tenía experiencia alguna aun que Ino se esforzaba en adoctrinarla. Él parecía un hombre honorable y casto tal vez estaba actuando de ese modo llevado por alguna razón que no fuere la verdadera atracción−No deberíamos hacer esto−
Aquella había sido la mentira mayor que había dicho en su vida. Y lo terrible era que la expresión de Neji le mostró que sabía se mentía a sí misma. La cabeza le estaba dando vueltas ante sus propias incongruencias.
−Si en verdad es lo que quieres, dilo mirándome a los ojos y me alejaré. Jamás volveré a molestarte−Estaba enfadado. Primero abrió la veda y ahora ¿se arrepentía? −
Un violento temblor la sacudió mientras su aliento abanicaba sus mechones en la frente. Ella negó con la cabeza incapaz de mirarle a los ojos. Entonces él poseyó su boca con un ardiente ansia de posesión que la arrastró con rapidez a un mundo desconocido en el que se sintió perdida. Neji le abrió los labios con la punta de la lengua y exploró su húmedo y tierno interior que ella abrió instintivamente para él. Con un gemido estrangulado, Sakura volvió a incendiarse en una creciente oleada de pasión, la excitación salvaje y desbordada la asaltó como una tormenta haciéndole olvidar las réplicas y arrepentimiento. Con cada beso febril, esperaba con desesperación que llegara el siguiente apretando el cuerpo ardiente contra el duro calor de él para buscar una proximidad que cada fibra femenina de su ser ansiaba. Alzó las manos hacia sus anchos hombros y las deslizó brevemente por sus duros músculos antes de rodearle el cuello con fuerza y deslizar los dedos por el cabello castaño en su nuca.
Neji la arrinconó en la pared y entre lazó las manos con las de ella, levantándolas sobre su cabeza. Su cuerpo parecía embebido en una fiebre incomprensible y su punto más preciado se erguía ansioso de más.
−¿No respondes? –bisbiseó−
−Vamos a mi habitación−soltó más como una orden que petición. Pensó que era mejor sucumbir a sus deseos en lugar de reprimirlos, de lo contrario caería en ese afán y el torbellino de sensaciones no se marcharía. Como el niño que se ha encaprichado con un juguete, al menos intentaba creerse esa idea−
No tardaron en llegar al recinto, y sin pensarlo más se devoraron los labios como antes en la sala. Las manos varoniles desataron el obi cuidadosamente, dejando que la tela cayera de a poco por el peso hasta postrarse entre sus pies. La media luz de las velas permitía una visión exquisita y sensual de la preciosa mujer que estaba a punto de poseer. Su piel blanca, los hombros delgados, las curvas de sus caderas y sus pechos ni grandes ni pequeños. Sonrió al notar que ella instintivamente llevó sus manos a los hermosos cúmulos adornados por un botón rosado, pero él las atrapó y enredó nuevamente sus dedos con los de Sakura.
−No debieras avergonzarte−
−Estoy en desventaja−
Ella deshizo el agarre y deslizó sus delgados dedos por el esternón del chico, apartando la tela del yukata con la misma lentitud que Neji hizo con su ropa. Trazó círculos por todo el pecho ancho, deleitándose de la piel sedosa bajo su tacto, la caricia tímida de Sakura le provocó escalofríos e involuntariamente gruñó cuando ella se detuvo en el inicio del Hakama.
−Debes estar segura de lo que sucederá a continuación, porque una vez que empiece no pienso parar−aseveró. La obligó a mirarlo a los ojos, quería que ella le constatara la decisión no solo con palabras−
−No pares−pidió. Su cuerpo tembló al sentir el cuerpo de Neji pegarse al suyo por completo. El candor se adueño de sus sentidos y todo pensamiento reacional se fue cuando el muchacho beso el borde de su hombro izquierdo−
Neji paladeó la piel de Sakura con ahínco. El corazón le dio otro terrible vuelco cuando él la rodeó con los brazos y regresó a su boca con desespero. La presión de sus tiernos labios se hizo más insistente. El joven utilizó su lengua en un ondulante avance por su dulce interior y una oleada de placer le hizo soltar un gemido atormentado. Las manos de Sakura se enterraron en el espesor marrón de su cabello nuevamente atrayéndolo hacia ella mientras el pulso de deseo atenazaba todos sus músculos.
«¿Qué estás haciendo?», le dijo la voz de la conciencia.
Pero se sentía impotente mientras la barrera de su resistencia se resquebrajaba y se desbordaba todo el deseo que había reprimido tanto tiempo. Un gemido incoherente se escapó de su garganta mientras él elevaba el ardor del beso con erótica maestría para emular una posesión mucho más íntima. La temperatura se le disparó por las nubes y un ardiente placer la sofocó.
—Neji... —murmuró cuando él se separó de su boca inflamada.
Con una radiante sonrisa, él le apartó las manos de su pelo y le besó cada una de las palmas. La mirada turbia de ella se clavó en la de él cuando empezó a deslizar los finos tirantes de su sostén de seda por sus hombros y sintió un escalofrío de pánico que casi rompió el hechizo. Pero Neji apretó de nuevo la boca contra la de ella y la cegadora oleada de pasión la asaltó de nuevo.
El chico curvó los dedos reverentes sobre un montículo tembloroso y a ella se le contrajo el estómago, cerró los ojos ante la intolerable sensación que su dedo estaba produciendo en el sensible pezón. Neji abarcó sus senos, los contoneó y exploró como si sus manos fueran expertas pero actuaba más por instinto. Después bajó la cabeza para devorar un botón rosa, con la desesperación ardorosa de su boca dejándola sentir sus dientes y el frote sensual de su lengua. El corazón se le desbocó a Sakura y perdió todo el control mientras arqueaba la espalda y se le escapaba un gemido.
De repente estaba ardiendo viva en una oleada de atormentado placer. No podía permanecer quieta. Sus uñas se clavaron en la suave tela del Hakama en las caderas de él y después volaron instintivamente hacia arriva, arañándole los hombros, enterrándose en su pelo hasta que con un gemido ahogado, Neji tomó su boca de nuevo con una apasionada urgencia que la consumió. Entonces deslizó uno de sus fuertes muslos entre los de ella mientras- sus dedos jugueteaban sobre su tembloroso vientre.
Se agachó para besar sus senos de nuevo cubriendo la carne ya enfebrecida con ardientes y ansiosos besos. Se movió hacia la barrera de seda que cubría sus finas caderas deslizando una mano acariciante a lo largo del sedoso muslo de ella y dibujando todo el contorno de la extremidad temblorosa hasta el remolino de fieros rizos que ocultaba el verdadero corazón de ella. Un sonido estrangulado escapó de los labios de Sakura cuando él encontró la fuente del más insoportable placer.
Neji la guío hasta el futón y se recostaron sobre el. El muchacho se inclinó sobre ella y le besó con pasión nuevamente. Se introdujo entre sus piernas y una de sus manos acarició el terso muslo hasta llegar a apretar la caerne mullida de sus nalgas. Se apartó para mirarla encontrándose con esos ojos esmeraldas muy abiertos y nublados de pasión. El joven la miró como un ansioso conquistador, sus brillantes ojos blancos fijos en los de ella mientras apretaba los nudillos en el punto más sensible de su cuerpo palpitante y murmuraba roncamente:
—Ahora dime que no te imaginaste esto la primera vez que me besaste. Dime que no te viste yaciendo bajo mi cuerpo, con el tuyo ardiendo por mi posesión... —
—¿Yo te besé? —protestó. Iba a seguir rezongando cuando Neji le apresó los labios—
Luego de una ronca carcajada, deslizó la punta de la lengua entre sus senos y cambió de dirección para degustar los pezones inflamados que ya había acariciado hasta poner erectos. La hizo jadear y retorcerse mientras sus dedos se deslizaban por la suave parte interior de uno de sus muslos hasta descubrir el centro de su placer.
Sakura arqueó las caderas salvajemente bajo el asalto de su mano exploradora. Sentía como si cada átomo de su ser estuviera centrado allí y cada caricia la volvía más loca hasta apretarse a él con frenesí, buscando ella misma su boca provocativa, desesperada por todo el contacto que pudiera conseguir, por aliviar la agonía que la estaba consumiendo.
—Intentaré no hacerte daño —murmuró Neji con voz ronca—. Pero estás muy tensa y yo nunca..he.. —
Acalló. Era demasiado por revelar y quizá lo tomara por un pelmazo. No quería acabar con lo que tenían por una tonta confesión dado que la había conducido hasta tal cima de excitación. Sakura estaba totalmente fuera de control. Nada importaba salvo aquella intolerable vaciedad que necesitaba ser llenada. Nieji se acomodó mejor entre sus muslos abiertos, la alzó con sus fuertes manos y la ardiente y dura prominencia de su masculinidad se frotó contra su suavidad. La chica jadeó y se puso rígida mientras abría los ojos.
—Relájate —susurró él mientras buscaba la entrada de su húmeda bienvenida que él había preparado con tanta devoción.
—Por favor.. —
Iba a decir no, pero sus labios no pudieron pronunciar la palabra. Estaba tan excitada que la primera sacudida de su lenta invasión la despojó de toda capacidad de pensar o se arqueó ligeramente sobre ella, su torso rozó sus pezones y atrapó su boca antes de zambullirse en el auténtico centro de ella. Un dolor agudo paralizó a Sakura. Cuando gritó, él apartó sus labios y la miró con sus facciones tensas, se esforzaba por mantener el autocontrol a su fiero deseo. Pero sus ojos eran como dos llamas vibrantes cuando la abarcó con posesivo orgullo.
—Ahora eres verdaderamente mía—susurró con salvaje satisfacción. No supo con exactitud porque lo hizo, o quizá sí. De verdad llevaba semanas deseando a esa mujer de una manera que le resultaba increíble y ahora completar lo que el suponía un capricho parecía más que extasiante—
Al borde del dolor, fue otra vez devorada por la ardiente excitación sexual. La sensación de él dentro de ella llenándola era tan intolerable e íntima que gimió desde lo más profundo de la garganta. En reacción, él se paralizó de nuevo antes de penetrarla hasta lo más profundo con un gemido de pasión.
Entonces, cuando empezó a moverse dentro de ella poseyéndola con potentes sacudidas, Sakura quedó atrapada en su tormentoso ritmo y se le cortó la respiración. La primera oleada de placer primitivo la asaltó mientras él la conducía a un frenético clímax de pasión salvaje. El cuerpo se le arqueó como el de una marioneta y la explosión ardiente que empezó en lo más profundo de ella se expandió por todas sus células devastadora y ciegamente.
La chica apretó los brazos alrededor del cuerpo de él de forma instintiva entre los temblores que la sacudían y la verdad más sorprendente le llegó cuando sus defensas estaban más bajas...
«Lo amas, te has enamorado de él».
Era como caer en un gran agujero negro sin ninguna advertencia. La realidad la sacudió con dureza. Nada la había conmovido con tal profundidad como aquello. El amor había penetrado en ella y ridiculizado sus esfuerzos por protegerse a sí misma. Pero, ¿cómo iba ella a haber sabido que su deseo sexual la llevaría a eso? Debería haberlo sabido, se dijo con dolor mientras recordaba la controlada y ciega furia que le había sacudido cuando ella había tirado sus esperanzas de encontrar el amor con Sasuke o cualquier otro. Los ojos le escocieron. Por primera vez en su vida adulta se sentía débil e inadecuada. Nunca había necesitado a nadie desde la infancia y nunca se lo había permitido a sí misma, pero Neji le redescubría sensaciones y estaba haciendo que lo necesitara. Se le había metido bajo la piel y había derrumbado todas sus defensas.
—Perdóname por hacerte daño —suspiró Neji. Se había detenido al notar las lágrimas que resbalaban por sus mejillas.
Al igual que ella, Neji disfrutó de las sensaciones que le provocaban estar dentro de ella. Lo cubría tan perfecto con su calidez y luego lo embebió de su elixir candente. Cada caricia que Sakura le regalo iba impregnada de algo más que pura pasión. Hasta él era capaz de notar el esfuerzo que la chica hacía para no revelar sus sentimientos, cuando estos habían quedado más expuestos desde semanas atrás. Se sintió como un bruto por no poder traspasar esa barrera que tantos años le costó levantar para que ningún sentimiento se traslapara para con ninguna persona. La rigidez se había impuesto hasta en sus actos por acto reflejo y protección. No deseaba ser lastimado.
Era un cobarde quizá en ese sentido.
Juntó su frente con la de ella, esperando que sus respiraciones se acompasaran.
—¿Esta bien? —Preguntó con preocupación—
—Sí—murmuró ella. Se secó las lágrimas y tuvo que mirarlo haciendo el esfuerzo por no echarse a llorar—
Neji la besó con ternura y la atrajo a su cuerpo impulsado por la necesidad de sentir su calor y denotar que no era un insensible del todo. Su inexperiencia era la que no daba para más. Le besó la frente, la nariz y el borde de las sientes. Ella embelesada por los obsequios, olvido el pesar de sus crecientes sentimientos y se colocó a horcajadas sobre él. Los ojos de Neji le cuestionaron y Sakura le sonrió con dulzura.
—Es mi turno—le dijo antes de echarse sobre su pecho y llenarlo de besos lánguidos—
Neji contuvo la respiración cuando percibió la lengua cálida de la chica deslizarse por su pelvis hasta contornear la base de su miembro. Luego subió por toda la longitud hasta bordear el glande. La visión de ese acto lo excitó de un modo incomprensible y su cuerpo respondía a cada lametazo que ella proporcionaba, estrangulándole las palabras o los sonidos en la garganta. Sakura circunvaló toda la longitud usando movimientos de su lengua y labios hasta que lo sintió tensarse. Aceleró los movimientos haciéndole llegar al clímax. Un gruñido fue lo único que soltó Neji cando se vació todo sobre la boca de la chica y las oleadas de descargas eléctricas le hicieron temblar. Las sensaciones de su reciente descubrimiento le provocaron un ahogo en el pecho que sólo reconoció de una vez que se sintió vulnerable. Él no se permitía desde entonces que traspasaran la coraza que tanto tiempo le tomó crear. No debía.
Pero ya ni pudo negar lo que realmente sucedió. El maldito azar. El maldito destino le llevó a su perdición.
Al amor.
A Sakura.
Allá en el jardín de la pequeña casita, las hojas de un sauce llorón se contonearon con el viento ferviente que alertaba el inicio de una nueva tormenta.
