N/A: Lamento no haber actualizado la semana anterior, pero tuve un problema personal y eso me lo ha impedido, de hecho en toda la semana no pude actualizar ninguno de mis fics... Pero ya hemos vuelto para actualizar seguido, al menos hasta que me quede sin capítulo. Vamos en el 8 y yo tengo escrito hasta el 15 así que... uuf uff uff cuidado por ahí... bueno, el quince más el final.

Resumen:La lectura de un libro lleno de oscuridad por in ha terminado, la recta final está a solo tres libros de distancia y cuando todo parecía tranquilo, las cosas comienzan a tomar una intensidad memorable. Entre risas y burlas, Rose tiene que recordarse a sí misma y una y otra vez que una de las razones por la cual lee el libro es solo para cerrar un capítulo de su vida, esperando que Dimitri hiciera lo mismo. El deseo de Lissa por el vínculo ya no existe más, siendo reemplazado por el deseo de querer usar la magia como arma defensiva, ¿podrá acaso controlar los cuatro elementos con la ayuda de su bendecida por la sombra?

~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Richelle Mead


~ Leyendo el Pasado IV ~

Leyendo el capítulo
ocho

Resoplando con fuerza, Rose observó la nota en sus manos deslizando el dedo pulgar por las letras trazadas con tinta antigua. Fruncía el ceño mientras examinaba las palabras Sigue así y llegarás a las respuestas, preguntándose qué clase de respuesta estaba buscando inconsciente. RM. Tenía todas las notas que aquella persona (si es que era una persona) le había escrito en cada libro y cada vez que se encontraba con una nueva, aparte de sentir intriga, sentía que en cuanto viera a aquella persona le aventaría un puñetazo en la cara por violar su privacidad y por dejarle pistas como esa. Ella no era detective, era un guardián. No le gustaba gastar sus energías de esa manera.

– Aquí estás, te he estado buscando por todos lados –

Volteó la cabeza hacia atrás y sonrió encontrándose con Lissa que caminaba hacia ella con una caja de cartón en las manos. Rápidamente guardo la nota en los bolsillos de sus pantalones y se cruzó de brazos.

– Llevo un buen rato esperándote. ¿Qué traes ahí? –

– Todo. Ya sabes, cosas que podrían funcionarnos – Sonrió la joven antes de señalar a a ella con el mentón – ¿Qué estabas haciendo?

– Esperar, ¿no es obvio? –

– Rose… – Ella dijo con calma. Bajo la mirada intrigada y luego volvió a mirar a la chica – ¿Qué estabas mirando?

La joven resopló sacando la nota nuevamente y enseñándosela – Tengo derecho a la privacidad también –

– No, creo que después de leer sobre ti teniendo sexo con Dimitri es obvio que no la tienes – Ambas chicas rieron – ¿Cómo lo llevas?

– ¿La nota, la falta de privacidad o la última lectura? –

– Estaba preguntando por la lectura, pero me vale también saber de las tres – Dijo la chica mientras comenzaban a caminar hacia el jardín trasero de la casa donde se encontraba el gran árbol.

– Bien. Eso creo – Dijo parpadeando la chica – Me siento aturdida, ¿es normal?

– Después de toda la lectura intensa, sí, creo que sí – Sonrió Lissa con calma.

– No me refería a la lectura sino a la nota – Ella alzó el trozo de papel – ¿Quién ha hecho esto y cómo? Sabes que no puedo esperar a conocerle, ¿verdad?

– Conociéndote, seguramente esperar para aventarle un puño en el rostro –

– Me conoces increíblemente bien – Sonrió Rose – Es mi privacidad la que fue invadida. Esa persona no se va a salir con la suya

– ¿Siquiera tienes un indicio de quién podría ser? –

– ¿RM? – Ella bufó mientras la rubia dejaba en el suelo la caja – No, pero Dimitri dice que tal vez no se trata de un alguien sino de un algo

– No lo entiendo – La chica frunció el ceño moviendo la cabeza hacia un lado. Se encontraba enculillas en el suelo junto a la caja del otro lado del árbol, miro por un costado de donde se encontraba parada su amiga y luego volvió a mirarla a ella – ¿Quiere decir que se trata de otra cosa y no una persona?

Rose asintió – Puede ser posible, pero creo que se trata de alguien. ¿Ricky Martín? ¿Romero Marrón? ¿Río Maule? No lo sé, podría ser cualquier cosa o cualquier persona –

– ¿Quién es Romero Marrón? – Frunció el ceño.

– Son zapatos. Céntrate –

La chica se rió ligeramente – Creo que tendrás que seguir leyendo para saber de quién o qué se trata –

– Y cuando lo haga tendrás que sostenerme con cadenas para que no le arregle los dientes si es que es una persona o no lo destroce si es un algo – Rose se rió mientras descruzaba sus brazos – ¿Qué tenemos aquí?

– Hice mi parte del trabajo. Adrián y Sydney se han ido a gastar el dinero de ayer – Sonrió Lissa mientras Rose rodaba los ojos.

– Es increíble que apostaran a mi costa, de nuevo –

– Debería empezar a apostar. No viene mal el dinero extra – Asintió Lissa – Y Sonya y Mikhail no están. Salieron temprano. Tengo la sensación de que no tienen ganas de escuchar sobre tu vida, o están ocupados con algo

– Ojalá todos estuvieran igual que ellos – Bufó Rose – Qué traes ahí

– Todo lo que necesito. Ya hemos practicado mucho con agua y un poco con fuego. Hoy toca practicar con aire – Sonrió la chica destapando la caja de cartón y revelando una gran cantidad de aviones de papel.

– ¿Quieres hacerlos volar? ¿Qué pasa con los demás? Todavía están aquí – Murmuró Rose – ¿Crees que no se darán cuenta?

– No podemos ir a otro lado. Abe le entregó el auto a Adrián. Están todos durmiendo, ¿quién va a darse cuenta? – Lissa se encogió de hombros – Además traje eso – Saco de la caja un ventilador de batería – Si alguien viene solo lo encendemos y decimos que fue el ventilador

– Me gusta la mentira. ¿Dónde lo aprendiste? –

– ¿De ti no te parece suficiente? –

– Touche –

Ambas se rieron.

– Está bien. Enséñame lo que tienes – Sonrió Rose – Después de esto tú invitas las hamburguesas

– ¿Tienes el anillo? –

– Siempre lo tengo – Saco el objeto con una sonrisa – No te preocupes por mí. Quiero verte usando tu magia a niveles asombrosos. Tú eres mi moroi, soy tu dhampir. Es hora de demostrar que puedes protegerte a ti misma, eso sin quitarme el trabajo. Ya sabes

– No usaré la magia para protegerme, pero sí se llega a dar una situación extrema… –

– Lo sé – Rose sonrió – Lo sé, no me lo tienes que decir. Adelante…

La muchacha comenzó a sacar los aviones para dejarlos en el suelo – He estado pensando un poco sobre el vínculo… –

– No va a pasar – Rose dijo rápidamente – Ya es suficiente con que quieras aprender los cuatro elementos. Puedes matarnos a ambas si piensas usar los dos al mismo tiempo

– ¿Tan segura estás? – La miro intrigada – Espera, ¿cómo supiste lo que diría?

– Porque tenemos un vínculo mágico e invisible que me dice todo lo que sientes y piensas. Créeme, lo sé desde hace unos días –

– Es por esto que nunca puedo darte sorpresas en tu cumpleaños –

Rose se rió – ¿Para qué quieres el vínculo en dos direcciones? Ya lo intentamos y fracaso horriblemente – Comenzó a ayudarla a sacar los aviones de papel.

– He pensado un poco (no me digas que ya lo sabes, quiero decírtelo yo) y me he dado cuenta de que si algo te llegar a pasar y yo no estuviera cerca no tendría ni idea – Murmuró ella volteando a mirarla – Una cosa es querer aprender la magia para poder saber defenderme y la otra es querer aprenderla para protegernos a ambas

– Sabes que éste trabajo no funciona así, ¿verdad? – Se rió Rose – Te ayudaré en lo que quieras, pero no en el mismo tiempo. Necesitamos calmar la magia. El espíritu es inestable para ambas y francamente yo no quiero terminar con una camisa de fuerza

– ¿Qué piensas de esto? Independiente de qué es lo que quiero yo. Dime por una vez que piensa la gran guardiana Rose Hathaway de que su mejor amiga, la reina, aprenda a usar el espíritu como puente hacia los demás elementos y quiera tener el vínculo, lo que nos une, en dos direcciones al mismo tiempo –

La chica sacudió la cabeza – El vínculo no nos une, Lissa. Nos unen los años de amistad. Ahora, ¿realmente quieres saber lo qué pienso? Pienso que estás loca por querer aprender a usar cuatro elementos, también que sabes que sé que estás loca, pero eso no cambia el hecho de que también estoy orgullosa de ti, señorita reina. Romper el esquema de que los moroi deben ser protegidos es algo increíble que estás logrando paso a paso. Estás iniciando una campaña para que los moroi peleen también, y estás comenzando por ti misma, algo aún mucho más increíble que todo lo anterior. Sabes que te voy a apoyar siempre. En serio, me gusta lo que estás planeando y creo que nos viene bien a ambas. No sentirnos de cadenas o limitadas a causa del espíritu –

– Dijiste que nos quemaríamos en magia – Ella rodó los ojos.

– Sí lo dije, y lo sigo sosteniendo, pero… Voy a apoyarte en todo y si tengo que traerte a cada sesión de práctica yo misma no dudes que lo haré – Sonrió la chica – En cuanto al espíritu, francamente no sé que es más precipitado si la magia o el vínculo, pero como sea, te apoyaré a llevar a acabo ambas. Ya de paso quizá logremos descubrir algo más sobre ser una shadow kissed

– ¿No pensarás que no he buscado información sobre ello? – Ella levantó una ceja.

– Sinceramente creí que el tema se quedó dónde estaba – Sonrió – ¿Crees que encontremos algo más?

– Puedes ver fantasmas. Sientes la presencia de los Strigoi. Puedes sentir mis emociones. Creo que hay más en ello de lo que aparenta, Rose. Y creo que podemos descubrirlo –

La morena rió ligeramente mientras asentía – Ahora me siento como un experimento – Dio un aplauso y se puso en pie – Okey, majestad enséñeme lo que podemos hacer

– Está bien… No espero que resulte a la primera, pero espero que suceda algo bueno – Ella dijo con una sonrisa emocionada. Alzó la mano hacia los aviones de papel y espero un momento. Frunció el ceño cuando nada sucedió y gruñó.

– No te desanimes aún, sigue intentando –

Lissa asintió mientras concentraba su mirada en los aviones de papel con la intención de hacerlos flotar aunque sea un centímetro del suelo pero nada sucedió durante los primeros segundos, pero Lissa no se rindió en absoluto. Siguió intentando hasta que por fin los aviones temblaron levemente y uno de ellos comenzó a eleverse a escasos centímetros de suelo. Con una sonrisa en los labios y el sudor corriendo por su frente, la chica siguió intentando hacerlos volar hasta que comenzó a moverse hacia adelante mientras ascendía.

– Nada mal – Halagó Rose con una sonrisa aplaudiendo – Lo has hecho bien, mejor que bien

– ¿Verdad? – Sonrió la muchacha mientras movía las manos con agilidad para provocar que los aviones de papeles comenzar a moverse libremente en el aire a causa del viento. La joven miro a su mejor amiga con una sonrisa orgullosa de sí misma – Controlar el aire es más fácil de lo que pensaba

– Eso parece – Sonrió Rose. Observó los aviones de papeles volando en lo que parecía ser una maraña, todos en varias direcciones. Los aviones comenzaron a tomar un vuelo más feroz y se movían descontroladamente hasta el punto de salir de la maraña y con gran velocidad cortaban el aire dirigiéndose hacia todas las direcciones posibles. Rose esquivo tres aviones que terminaron clavados en la madera del árbol y luego miró hacia su mejor amiga – ¿Es lo mismo que el agua?

– No, no he sido yo – La muchacha dijo retorciendo las manos – He perdido el control

– ¡Lissa, muévete! – La chica corrió rápidamente y se lanzó al suelo llevándose consigo a su mejor amiga justo en el momento que dos aviones, literalmente, cortaron las puntas de su cabello al volar por allí cerca. En el momento en que la rubia toco el suelo y dejo de usar su magia los aviones comenzaron de caer al suelo como objetos inanimados que eran. Las dos muchachas observaron los aviones de papel tirados en el suelo, los que se incrustaron en el suelo y en la madera y todo el caos que quedo. Respiraron con calma y luego suspiraron.

– ¿Qué ha pasado? Creía que lo tenía todo bajo control – Lissa dijo mirando sus manos.

– Tal vez no era tan sencillo como creías – Rose suspiró – Al menos ninguna salió lastimada

– Eran aviones de papel, ¿cuál es el peor daño que podían haber hecho? –

– ¿Hacernos sangrar? – Rose sonrió despreocupada – ¿Quieres intentar algo más?

La joven sacudió la cabeza cansada – No. No, no quiero. Deberíamos recoger todo esto y volver a dormir antes de que alguien se dé cuenta –

– Liss… –

– Lo digo en serio – Suspiró.

– Oye, solo fue el primer intento con el aire. Y no ha estado mal. Todo va a estar bien, lo prometo –

– Tal vez tienes razón. Me he precipitado con esto –

– No, no lo has hecho. Es todo lo contrario y lo sabes. Lo que has logrado en poco tiempo es increíble. Quizá no es tanto como un verdadero moroi de dicho elemento haría, pero tú eres una usuaria de espíritu y aún así has movido montañas. No me mires así, sabes lo que quiero decir. Lo que ha pasado hoy es solo un peldaño más a subir. Vas a lograrlo, lo sé – Sonrió Rose – Vamos. Yo ordenaré este desorden, tú ve a descansar

– Gracias –

La joven asintió con una sonrisa. Comenzó a recoger los aviones de papeles con calma cuando la reina de los moroi se había marchado para volver cabizbaja a su habitación. Rose resopló quitando los aviones de la madera y por un breve momento tuvo que sostenerse de ésta misma cuando sintió un mareo que le dio vueltas todo lo que le rodeaba. Respiró hondo y luego saco del bolsillo el objeto de plata que estaba impregnado de espíritu. Apretó con fuerza el objeto en la palma de su mano sintiendo el mareo desvanecerse poco a poco y luego se recargo contra la madera.

Esto era nuevo, pero si era un "síntoma" de la locura del espíritu o de que la magia del espíritu estaba comenzando a hacer efecto en ella entonces no le gustaba nada. Respiró hondo nuevamente y termino de guardar los aviones de papel en la caja para luego entrar en la casa.

Cuando se hizo de noche ya todos se encontraban en la sala de la casa. Adrián no dejaba de presumir el costoso almuerzo al que había asistido con su novia a costa de quienes perdieron la apuesta, admitiendo que estaba listo para apostar por segunda vez mientras Sydney solo sonreía con orgullo ya casi conociendo las respuesta de las futuras apuesta. Rose simplemente se mofo de ello admitiendo que ella también apostaría… aunque nadie se lo permitiría.

– Esto no es justo, ¿sabes? Solo tuviste suerte – Aclaró Eddie mirando hacia Sydney.

– No fue suerte. Fue lógica – Sonrió la chica.

– Adelante, Rose – Jill le entregó el libro con una sonrisa.

La joven parpadeó varias veces y luego miró hacia los demás – No va a suceder – Le entregó el libro a Abe – Ni en sus más locos sueños

– ¿Cuándo fue la última vez que leíste? – Preguntó Christian.

– No lo sé porque en cuanto termino tiendo a olvidarlo – Dijo Rose con calma.

– Creo que fue el capítulo uno. Ella es la que abre los libros – Sonrió Lissa – Ya deberías volver a leer

– No. No va a suceder – Rose dijo nuevamente.

– Está bien. Sigamos adelante. Capitulo ocho… –

Las reacciones entre las mujeres de la familia de Dimitri fueron de lo más variadas. Algunas se echaron a llorar; otras se quedaron aturdidas; y unas pocas, sobre todo Yeva y Viktoria, se limitaron a aceptar la noticia y a no mostrar sus emociones, igual que lo hubiera hecho Dimitri.

– Eso es ser insensible – Rose asintió.

– ¿Eso piensas? – Dimitri sonrió.

Una sonrisa divertida se dibujó en los labios de Rose – ¿No quieres leer luego, camarada? – Ella en serio necesitaba zafarse de leer.

Dimitri sonrió mientras sacudía la cabeza como respuesta. Rose resopló.

Eso me alteró casi tanto como las lágrimas, ya que me recordó demasiado a él. De todas ellas, Sonya, que estaba embarazada y que apareció poco después de que les diese la noticia, fue la que tuvo la reacción física más intensa. Se marchó corriendo entre sollozos a su habitación y se negó a salir.

– La que has liado… – Adrián dijo.

– Un poco más de compasión – Rose pidió sonriendo.

Sin embargo, Yeva y Olena no tardaron en ponerse manos a la obra. Comenzaron a hablar rápidamente en ruso; era evidente que estaban planificando algo. Hicieron unas cuantas llamadas telefónicas y mandaron a Viktoria a hacer algún recado. De repente, me pareció que era prescindible, así que me dediqué a vagar por la casa, procurando no estorbar.

Acabé observando con atención las estanterías en las que me había fijado antes, y pasé los dedos por los libros encuadernados en piel. Los títulos estaban en cirílico, pero eso no me importó. Tocarlos e imaginarme a Dimitri sosteniéndolos en las manos mientras leía me hizo sentirme más cerca de él.

"¿Buscas alguna lectura relajante?"

Sydney se me acercó y se puso a mi lado. No había estado presente cuando yo había dado la noticia, pero ya se había enterado.

"Muy relajante, porque no entiendo nada de lo que pone en ninguno." Contesté. Señalé con un gesto discreto a los miembros de la familia, que seguían moviéndose arriba y abajo. "¿Qué están haciendo?"

– Tal vez para la próxima que consideres irte a otro país quieras estudiar el idioma primero – Abe resalto. Rose bufó desviando la mirada.

– No me fue tan mal –

"Están preparando el funeral de Dimitri." Me explicó Sydney. "Bueno, su velatorio."

Fruncí el ceño.

"Pero si no está muerto…"

"¡Calla!" Susurró, interrumpiéndome con un gesto cortante y mirando a los demás mientras se afanaban a nuestro alrededor. "No digas eso."

"Pero es la verdad." Repuse entre dientes.

Ella negó con la cabeza.

"Para ellos, no. En estos lugares… En estos pueblos… no existe un estado intermedio. Estás vivo o estás muerto. No van a reconocer que Dimitri es uno… uno de esos." Fue incapaz de no mostrar su asco al decirlo. "A todos los efectos, para ellas Dimitri ha muerto. Le harán un funeral y seguirán adelante con sus vidas. Y tú deberías hacer lo mismo."

– Ay que bueno que las cosas en mi vida siempre resultan bien – Sonrió Rose con un suspiro aliviado.

– Digamos que demasiado bien – Sydney sonrió – No he conocido a nadie con tanta suerte como ella

– Tiene el peso de la suerte del mundo en sus hombros – Adrián se encogió de hombros – Es por eso que sigue viva

– Puedo escucharlos, ¿saben? – Rose frunció el ceño un segundo para luego sustituirlo con una sonrisa.

No me ofendí por su actitud brusca, porque sabía que no pretendía ofenderme. Solo era su modo de ser.

– Es difícil llevarse bien con alguien como ella – Bufó Rose.

– Quién es la que está ofendiendo ahora – Sydney frunció el ceño.

– Solo devuelvo lo que ustedes me tiran – Dijo la chica con una sonrisa desafiante.

– Eh, ¿en serio? – Sydney la miro directo a los ojos.

El problema era que, para mí, ese estado intermedio sí era muy real, y yo no podía seguir adelante con mi vida como si nada. Aún no.

– ¿Te refieres a shadow kissed? – Preguntó Eddie intrigado.

– Puede – Asintió Rose mientras pensaba – Se supone que estoy viva, pero al mismo tiempo muerta y él era un strigoi, es decir un no muerto, y ahora está vivo. Es confuso, pero tiene toda la pinta de serlo

– Creo que es un misterio más sobre ti – Christian dijo despreocupado. Rose inclinó la cabeza en un movimiento fugaz coincidiendo con las palabras de Christian sin tener que decirlo en voz alta.

"Rose…" Dijo Sydney tras pasar unos segundos en silencio. No me miró a los ojos. "Lo siento."

"¿Te refieres a Dimitri?"

"Sí… No tenía ni idea. No he sido muy amable contigo. No me voy a sentir mejor por tener que tratar con los de tu especie, pero vosotros seguís siendo… Bueno, no sois humanos, eso está claro, pero… no sé. Tenéis sentimientos, amáis y sufrís. Y mientras veníamos hacia aquí, te guardabas esa terrible noticia y yo no te lo puse fácil. Lo siento. Y también siento haber pensado tan mal de ti."

– Oh, todo el mundo piensa mal de mí – Rose asintió con una sonrisa despreocupada.

– La primera vez es la primera impresión, ¿no? Eso significa que no lo ahces muy bien que digamos – Eddie se burló.

– En mi defensa, no es que me importe realmente –

Al principio pensé que se refería a mi condición de ser malvado, pero luego lo entendí. Sydney había estado convencida todo el tiempo de que lo que yo quería realmente era convertirme en una prostituta de sangre, y ahora creía que mi único motivo había sido llevarle aquella noticia a la familia de Dimitri. No me molesté en sacarla de su error.

"Gracias, pero no tenías forma alguna de saberlo. Y, sinceramente, si yo hubiera estado en tu lugar… No sé. Probablemente habría actuado igual que tú."

– ¿En serio? – Dudó la muchacha.

Rose chasqueó la lengua y sonrió.

"No." Me contradije. "No habrías hecho lo mismo. Tú eres amable con todo el mundo."

– Bueno, no con todos – Christian se apuntó a sí mismo con el dedo al mismo tiempo en que Eddie y Adrián alzaban la mano.

– Ustedes se lo merecen – Masculló entre dientes Rose desviando la mirada.

La mire incrédula.

"¿Es que has viajado con otra persona estos últimos días? Entre mis conocidos tengo una reputación de no ser siempre tan amable. Tengo una actitud chulesca, y lo sabes."

– Digna verdad… – Christian dijo causando varias risas.

Sydney me sonrió.

"Sí, es verdad. Pero también dices lo que hay que decir a la gente cuando tienes que hacerlo. Decirle a la familia Belikov lo que les has dicho… Bueno, eso no es cualquier cosa. Digas lo que digas, eres capaz de ser amable y salirte con la tuya para que la gente se sienta bien. Bueno, casi siempre."

Me quede un tanto sorprendida. ¿Esa era la imagen que daba? A menudo me veía como alguien que está a la que salta, e intenté recordar cómo me habría comportado con Sydney en los días anteriores. Era cierto que me había enfrentado mucho a ella, pero supuse que, comprada con los otros seres con los que nos habíamos encontrado, debía de haber sido bastante amable con ella.

"Bueno… gracias." Contesté, sin saber muy bien qué decir.

"¿Has visto ya a Abe? En tu paseo por el pueblo."

"No." Contesté, y me di cuenta de que me había olvidado de mi misterioso rescatador. "¿Debería haberlo visto?"

– ¿Cómo puedes olvidarte de una persona tan importante como yo? – Abe frunció el ceño ofendido.

– Solo lo olvide. ¿Puedes culparme? –

– Sí, lo estoy haciendo –

– Solo lee el tonto capitulo – Finalizo Rose, pero ella estaba segura de haber escuchado a Abe gruñir y mascullar algo sobre "lo desconsiderada que era su hija con quien le salvo la vida."

"Supuse que él te encontraría."

"¿Quién es? ¿Por qué vino a recogernos cuando le dijiste que estaba herida?"

Sydney dudó unos instantes, y pensé que iba a guardar silencio de nuevo, algo muy propio de los alquimistas, pero después de echar un vistazo a su alrededor, me habló en voz baja.

"Abe no pertenece a ninguna familia real, pero es un tipo muy importante. Tampoco es ruso, pero pasa mucho tiempo en este país, siempre por negocios… tanto legales como ilegales, me parece. Tiene amistades con todos los moroi importantes, y la mitad de las veces parece tener bajo control también a los alquimistas. Sé que participa en el proceso de la creación de nuestros tatuajes… pero sus negocios van mucho más allá de eso. Lo llamamos por un nombre sin que él lo sepa: Zmey.

– Ahora lo sé – Abe bufó.

– Legales como ilegales – Rose repitió mirando al hombre de mayor edad con una mueca en su rostro – Vengo de una familia de mafiosos…

– ¿Qué quisiste decir? – Janine frunció el ceño. La muchacha se tensó un poco y luego desvió la mirada.

"¿Cómo?"

Apenas había oído la palabra. Había sonado como una especie de silbido. No era nada que hubiese oído antes. Sydney sonrió levemente al ver mi confusión.

"Zmey significa serpiente en ruso. Pero no se trata de cualquier tipo de serpiente." Entornó los ojos mientras pensaba en una explicación mejor. "Es un término que se utiliza en muchos mitos. Algunas veces se refieren a serpientes gigantes a las que se tienen que enfrentar los héroes. También hay algunos cuentos sobre hechiceros que hacen magia con sangre de serpiente que reciben ese nombre. Y la serpiente del Jardín del Edén, la que hizo caer en el pecado a Eva, a esa también se la llama zmey."

– Me gusta – Abe dijo con una sonrisa.

Me estremecí. Vale, aquello era muy, muy raro, pero hizo que algunas piezas encajaran en su sitio. Se suponía que los alquimistas tenían conexiones con jefes y autoridades y, al parecer, Abe tenía mucha influencia.

"¿Fue Abe quien quiso que me acompañases a Baia? ¿Fue la razón por la que te hicieron venir los alquimistas?"

Sydney se quedó callada de nuevo, y luego hizo un gesto de asentimiento.

"Sí… Cuando hice aquella llamada en San Petersburgo me dijeron que te estaban buscando. Abe dio una serie de órdenes a través de los alquimistas para que me quedase contigo hasta que él se pudiera reunir con nosotras aquí. Por lo visto, te está buscando en nombre de otro."

– Tanto misterio para que al final solo una bufanda me dijera quién era él – Bufó Rose cruzándose de brazos.

Me quedé helada. Mis temores se habían vistos confirmados. Había gente que me estaba buscando. Pero, ¿quién? Si Lissa hubiese iniciado una búsqueda, lo habría sabido al entrar en su cabeza. Tampoco pensaba que se tratase de Adrian, teniendo en cuenta la desesperación y la ignorancia con la que me pregunta dónde estaba.

– No estaba desesperado – Adrian aclaró con un tono calmado.

– Sí lo estabas – Las voces de todos resonaron al unísono.

Además, precisamente él parecía aceptar la necesidad que yo tenía de llevar a cabo aquella tarea.

Entonces, ¿quién me estaba buscando? ¿Y por qué motivo? Por lo visto, aquel Abe era un individuo aunque estuviera involucrado en algunos asuntos turbios, alguien que muy bien podría estar relacionado con la reina o con alguien casi igual de importante. ¿Le habría ordenado que me encontrase y que me llevase de vuelta? ¿O quizá, si teníamos en cuenta lo mucho que la reina me odiaba, le habían ordenado que se asegurase de que no volviera? ¿Me enfrentaba a un asesino?

– Vale, creo que te estabas pasando todo un rollo de películas – Dijo riendo Christian.

– Estamos hablando de Abe, y Sydney lo hizo sonar como si se tratase del mismo diablo – Rose dijo encogiéndose de hombros – Pensándolo bien no creo que haya diferencia alguna entre el diablo y él

– Te estoy escuchando. Y la oreja me arde de lo mucho que oigo salir de tu boca – Abe dijo con un tono molesto.

– Me alegro – Sonrió Rose.

Estaba claro que Sydney hablaba de él con una extraña mezcla de miedo y de respeto.

"Quizá no quiera conocerlo." Comenté.

– ¿Qué agradecimientos son esos? Salve tu vida – Abe miró a su hija con una mueca en su rostro. Rose se encogió de hombros.

– Si hubiera sido por mí y mi instinto, probablemente jamás nos habríamos conocido – Explicó la chica – pero las circunstancias hicieron que nos conociéramos

– Supongo que no necesito esperar una tarjeta para el día del padre – Murmuró Abe volviendo al libro.

"No creo que quiera hacerte daño. Verás, de haber querido hacerte algo malo, ya lo habría hecho. Pero ten cuidado; siempre está planeando varias cosas a la vez, y conoce suficientes secretos como para rivalizar con los alquimistas."

– Eso no me tranquilizo, ¿sabes? – Rose miró a Sydney que se sonrojaba ligeramente.

"Entonces, ¿no te fías de él?"

Me dedicó una sonrisa triste mientras se daba la vuelta para marcharse.

"Se te olvido que no me fío de ninguno de vosotros."

– ¿Cómo terminaste en este grupo? – Christian dijo sacudiendo la cabeza.

Sydney sacudió la cabeza – A diario me pregunto eso – Sonrió.

En cuanto se marchó, decidí salir para alejarme del dolor y los preparativos. Me senté en el último peldaño del porche trasero y me quedé mirando a Paul mientras jugaba. Estaba construyendo un fuerte con sus muñecos articulados. Aunque captaba la tristeza de su familia, le resultaba difícil sentirse afectado por la «muerte» de un tío al que solo había visto un par de ocasiones. La noticia no significaba para él lo mismo que para los demás.

Disponía de mucho tiempo libre el resto del día, así que decidí comprobar rápidamente cómo estaba Lissa. No pude evitar sentir cierta curiosidad sobre cómo le habrían ido las cosas con Avery Lazar.

– Esa curiosidad se llama celos – Adrian dijo con una sonrisa.

– No es verdad – Rose se defendió – En realidad tenía curiosidad

– Seguro – Se burló Christian.

Aunque las intenciones de Lissa eran buenas, aún tenía un cierto reparo en comer con Avery. Aun así, le sorprendió agradablemente ver que Avery no desentonaba en absoluto y que embelesaba a Adrian y Christian. Había que reconocer que a Adrian le embelesaba todo lo femenino. Christian fue más difícil de convencer, pero hasta a él empezó a caerle cada vez mejor, probablemente porque Avery no paró de meterse con Adrian. Cualquiera capaz de tomarle el pelo a Adrian se gana de entrada un puesto de honor en la lista de favoritos de Christian.

– Entonces creo que la mayoría de aquí estamos fuera ya que nos metemos con Rose – Dijo Eddie con una sonrisa amplia.

– Oh, no. Rose también cuenta. Es más, quién se mete con ella se gana un pase de oro – Sonrió Christian con malicia.

– ¿En qué momento perdí la dignidad por algo tan tonto? – Murmuró Rose con aires depresivos.

– Cuando comenzamos a leer los libros – Sugirió Lissa con una sonrisa – No puedes quejarte de ello. Nosotros hemos leído tus pensamientos más oscuros sobre nosotros

La muchacha se tensó mirando hacia su mejor amiga – ¿Qué dijiste? –

– Dije que… –

– No sé, lo que dijiste, pero… espera, ¿cómo escuchase lo que yo dije? – Preguntó Rose frunciendo.

– Rose, somos vampiros, tenemos un súper oído – Dijo Christian como si fuese obvio.

– Oh… – La muchacha se sonrojo desviando la mirada – Entonces no lo pensé…

– No, lo dijiste – Asintió Eddie riéndose.

"A ver, explicadme una cosa." Quiso saber Avery mientras enrollaba unos tallarines en el tenedor. "Os quedáis en la academia todo el día, ¿no? ¿Es que intentáis superar vuestra mala experiencia en el instituto?"

"Yo no tengo nada que superar." Le respondió Adrian con altivez. "Yo era el rey del instituto. Me adoraban y veneraban, aunque eso tampoco debería sorprenderle a nadie."

Christian, que estaba a su lado, casi se atragantó con la comida.

"Entonces, lo que intentas es revivir tus días de gloria. Todo ha ido cuesta abajo desde entonces, ¿no?"

"Ni hablar." Replicó Adrian. "Yo soy como el buen vino: mejoro con los años. Lo mejor aún está por llegar."

"Yo me cansaría enseguida." Contestó Avery, que no pareció muy convencida de la analogía con el vino. "Ya estoy aburrida, y hasta me paso una parte del día ayudando a mi padre."

"Adrian se pasa todo el día durmiendo." Comentó Lissa procurando no reírse. "Por eso no tiene que preocuparse de encontrar cosas que hacer."

– Bien dicho – Christian asintió – Incluso ahora parece que solo sabe dormir

– ¿Qué quieres decir? Hace poco y nada fuimos a comer la mejor cena de nuestras vidas – Adrian se señaló a sí mismo y a Sydney repetidas veces – pagada por nuestros mejores amigos. ¿Quién está listo para otra apuesta? Voy a entrar

– Cómo es que esto pasa frente a mis ojos y apenas lo veo – Rose murmuró mirando hacia Dimitri que se encogió de hombros.

– Supongo que estás muy ocupada quejándote de los libros como para notarlo – Respondió el guardián.

– Oh, es verdad – Ella dejo caer la cabeza hacia un lado – Pero es que es más sencillo quejarme de los libros que de otra cosa. ¡Cómo es que mi vida terminó en ellos!

– Pues lo sabremos cuando lleguemos al final – Lissa dijo con una sonrisa – No desesperes

– ¡Muy tarde! Ya comencé a desesperarme – Dijo la muchacha enojada mientras se cruzaba de brazos.

"Oye, que me paso buena parte del tiempo ayudándote a ti a desentrañar los misterios del espíritu." Le recordó Adrian.

Avery se inclinó hacia delante con un gesto de curiosidad.

"Entonces, ¿de verdad existe? He oído cosas sobre el espíritu… y de cómo sois capaces de curar a la gente."

– Oh y muchas cosas más – Lissa dijo con una sonrisa de complicidad mirando hacia Rose.

– ¿Qué otras cosas más? – Christian frunció el ceño intrigado.

– Se refiere a que habla dentro de mi cabeza como si fuera telepata o algo – Dijo Rose con calma al notar a su amiga tensarse.

– Casi olvido eso – Adrián señaló a Lissa con una mano – ¿Cómo lo haces…?

– No lo sé. Solo pienso en Rose y en enviarle mis pensamientos – Dijo la chica con un tono aliviado vagamente notable.

Lissa tardó unos segundos en responder. No tenía muy claro si se acostumbraría a que la gente hablase de forma abierta sobre su magia.

– Y no, no lo he hecho hasta el día de hoy – Dijo Lissa – Es más fácil cuando se trata de amigos

– Es verdad – Adrian asintió.

Adrian estaba más dispuesto que ella a hablar del tema, probablemente con la esperanza de impresionar a Avery, y enumero alguno de los poderes del espíritu, como la lectura del aura y la coerción.

– Es increíble que no lo notásemos antes – Lissa murmuró.

– Esa harpía nos engañó bien – Adrián asintió.

"Además, puedo visitar a la gente en sus sueños." Añadió.

Christian levantó una mano.

"Para. Presiento que habrá un momento en que nos dirás que las mujeres ya sueñan contigo. Estoy comiendo, por favor."

"No iba a hablaros de eso." Respondió Adrian, pero parecía que le habría gustado que esa broma se le hubiese ocurrido a él.

– Es la verdad – Sonrió él.

No pude evitar que me entrase la risa. Adrian era descarado y frívolo en público… pero en mis sueños me había mostrado su lado serio y preocupado. Era más complejo de lo que la gente se imaginaba.

Avery se había quedado helada.

"Vaya. Y yo que pensaba que practicar la magia aérea era muy guay. Parece que no es para tanto."

– Ella no sabía hacerlo – Lissa dijo de pronto.

– Tienes razón – Adrian asintió – Supongo que le molestó que yo pudiera hacerlo que ella no

De pronto, una leve brisa le echó el pelo hacia atrás, como si estuviera posando para una sesión de fotos en traje de baño. Le mostró al grupo una de sus sonrisas deslumbrantes. Ya solo faltaba el fotógrafo.

– La imaginación de Rose no tiene límites – Se burló Adrian con una sonrisa mientras dejaba escapar las palabras entre dientes.

Eddie asintió sonriendo – Uno piensa que te acostumbras con los años, pero siempre hay algo nuevo que te sorprende a diario –

– Sigo aquí, muchachos – Rose hizo su acto de presencia hacia ellos. Los dos jóvenes la miraron y luego volvieron a ignorarla.

El sonido del timbre hizo que todos se pusieran en pie. Christian se dio cuenta de que se había dejado los deberes en otra clase y se marchó corriendo para recuperarlos después de darle un beso de despedida a Lissa, faltaría más.

Adrian se despidió casi con la misma rapidez.

"Los profesores me miran mal si me quedo aquí una vez que han empezado las clases." Les hizo una reverencia a Lissa y a Avery. "Hasta otra, señoras."

Avery, a quien no le importaba en lo más mínimo lo que pensasen los profesores, acompañó a Lissa hasta la siguiente clase con cara pensativa.

"Tú… sales con Christian, ¿no?"

Vaya si salía con él.

– ¿Qué insinuabas? – Christian frunció el ceño mirando hacia Rose algo molesto.

La chica se encogió de hombros – No escribí yo el libro –

– Pero lo pensaste –

– Inconscientemente, tal vez –

Si Avery hubiera visto la mitad de las cosas que yo les había visto hacer gracias al vínculo que me unía con Lissa, lo habría tenido claro.

Tanto Christian como Lissa voltearon a mirar a la morena con cara de pocos amigos. Rose frunció el ceño encogiéndose de hombros despreocupada.

– De nuevo: inconscientemente – Aclaró.

– Creo que si sigues así me apuntaré al club de "Burlas a Rose" – Lissa dijo con una sonrisa traviesa.

– ¿Estás hablando en serio? ¡Judas! – Rose dijo rápidamente mientras los demás se reían.

Lissa se echó a reír.

"Sí. ¿Por qué?"

Avery vaciló, y eso hizo que Lissa sintiera curiosidad.

"Pues… es que he oído que estabas con Adrian."

– La reina – Rose murmuró.

Lissa estuvo a punto de pararse en seco.

"¿Dónde has oído eso?"

"En la corte. La reina dice que está contenta de que séais pareja y que siempre estáis juntos."

Lissa soltó un gruñido.

"Eso es porque cada vez que voy a la Corte, lo invita a él también y luego nos encarga cosas para hacer los dos juntos. No lo hago queriendo… Bueno, no me malinterpretes. No me importa estar con él, pero si siempre estamos juntos es porque Tatiana nos obliga."

– Eso me duele en el corazón – Adrian se llevó la mano al pecho con un exagerado gesto de drama.

Sydney se rió a su lado mientras rodaba los ojos.

"Pero a ella le caes bien. Habla de ti a todas horas, del tremendo potencial que tienes y de lo orgullosa que está de ti."

"Creo que está orgullosa de manipularme. Ir allí es un agobio. O bien pasa por alto que estoy saliendo con Christian, o aprovecha siempre que puede para insultarlo de algún modo."

– No era tan malo – Adrian dijo con una sonrisa despreocupado.

– Lo era – Lissa admitió con un suspiro suave.

– ¿Cómo puedes…? –

– Si yo aguanto las burlas y los insultos entonces tú también lo harás – Rose suspiró recostando su mentón en la palma de su mano sobre su rodilla – Que sea equilibrado para todos

– ¿Qué dices? – Christian frunció el ceño.

– A que me cargan todos los insultos a mí, pero si alguien los insulta a ustedes se desata la tercera guerra mundial – Rose explicó con desinterés – Supéralo, Adrian

– ¿Qué le pasa a ella? – Murmuró Sydney mirando hacia Adrian, quien observaba a la muchacha con los ojos entrecerrados por un momento.

– La mejor broma que has hecho, Rose – Aplaudió con un tono seco finalmente.

– Gracias – La chica dijo de pronto con los ánimos recargados. Volteó a ver a Abe – Es en serio, quiero que estos libros terminen para que pueda aventarle un puñetazo, del que nunca se olvidara, al autor

– ¿Ahora es cuando nos preocupamos? – Christian murmuró hacia Lissa, quien puso su mano en el brazo del muchacho dando palmaditas de consuelo.

– Cuando alcé el puño o esté roja de la rabia. Ahora no – Respondió ella en el mismo tono.

Torció los labios mirando hacia su amiga y luego fugazmente se preguntó si su magia estaba afectándola tan pronto. Como no tenía una respuesta directa y la sonrisa en los labios de Rose había vuelto, decidió dejarlo para después. Quizá, incluso, la muchacha solo estaba defendiéndola y no tenía nada que ver con su magia.

La reina Tatiana, como tanta otra gente, era incapaz de perdonarles a los padres de Christian que se hubieran convertido en strigoi por voluntad propia.

"Lo siento." Dijo Avery con aspecto de sentirse realmente mal. "No quería sacar un tema incómodo. Solo quería saber si Adrian estaba disponible, nada más."

– Atraigo a las mujeres. Como el buen vino – Dijo Adrian sonriendo mientras miraba a Sydney. La muchacha sacudió la cabeza con una sonrisa torcida y le dio un ligero empujón.

Lissa no estaba enfadada con Avery. Su furia se dirigía hacia la reina, a su manera de dar por hecho que todo el mundo debía comportarse según quisiera ella y que debía hacer lo que ella le viniera en gana. El mundo de los moroi se había regido por un rey o una reina desde el comienzo de los tiempos, y Lissa pensaba a veces que había llegado el momento de un cambio. Necesitaban un sistema en el que todo el mundo tuviera los mismos derechos, pertenecieran o no a una familia real. Los dhampir, también.

– ¡Ese momento es ahora! – Adrian dio un fuerte puñetazo a la mesa con una sonrisa antes de mirar a Lissa – Por supuesto que no me incluyas en tus planes. Trabajar no es lo mío

– ¿Qué pasa con esa emoción repentina y bajón de golpe? – Christian murmuró desviando la mirada.

– No es necesario incluirte en mis planes – Lissa respiró hondo – De hecho tengo tantas ideas en la cabeza que ni siquiera sé por dónde empezar. Mucho menos sé si estar aquí en este momento sea lo mejor. Podríamos estar en la Corte en este momento

– Estamos bien acá – Rose dijo con calma mientras alzaba la mirada por el hombro para echarle una mirada a la gran casa de campo de Abe – No está tan mal

– ¿Tan mal? – Abe murmuró con una ceja temblorosa mirando a la muchacha algo molesto.

– Me siento como en prisión. Y he estado allí así que habla la experiencia – Explicó con calma la muchacha.

Abe frunció el ceño y luego miro hacia Janine – ¿Estás escuchando lo que dice la mocosa? –

La mujer abrió la boca un momento y luego sacudió la cabeza alzando una mano – No me metas a mí en eso –

Cuanto más lo pensaba, más crecía su furia. La rabia y la frustración se le dispararon de un modo más propio de mí que de ella. A veces le daban ganas de ponerse a chillar, de plantarse delante de Tatiana y de decirle que se había acabado su acuerdo. Ninguna universidad se merecía tanto esfuerzo.

– Ojalá no fuera yo la que tiene que asistir – Masculló Rose – Se suponía que debía asistir para protegerte no para estudiar y en cambio estoy haciendo trabajos hasta las seis de la mañana

– No es tan malo. Tú quisiste inscribirte – Lissa se encogió de hombros.

– Porque me iban a ver raro si no lo hacía – Rose murmuró – o como si fuese una acosadora, pero eso no lo hace mejor a tener que estudiar todos los días

Quizá hasta podría decirle a Tatiana que había llegado la hora de la una revolución, de derrocar el régimen atrasado de los moroi y…

Lissa parpadeó y se quedó asombrada al comprobar que estaba temblando. ¿De dónde habían salido todas aquellas emociones? Una cosa era estar molesta con Tatiana, pero… ¿aquello? No había sufrido una rabia descontrolada como esa desde que había comenzado a utilizar el espíritu. Inspiró profundamente y se esforzó en usar alguna de las técnicas para calmarse que había aprendido para que Avery no se percatase de que estaba a punto de perder la chaveta.

– ¿Qué hiciste? – Adrian preguntó con seriedad.

– ¿Por qué asumes que tengo la culpa? – Preguntó Rose frunciendo el ceño.

– Porque eres tú quien pierde la paciencia siempre, ¿no? – Preguntó Christian sonriendo con burla.

Rose torció los labios pensándolo y luego sacudió la cabeza – Uhm, no. Creo que se confunden de persona – Dijo con inocencia.

"No soporto que la gente hable de mí, eso es todo." Dijo Lissa por fin.

Avery no parecía haber notado la rabia momentánea de Lissa.

"Bueno, si así te sientes mejor, te diré que no todo el mundo piensa eso de ti. He conocido a una chica… ¿Mia? Sí, se llamaba así. Alguien que no pertenecía a la realeza." El tono desdeñoso de Avery sugería que tenía la misma actitud que muchos miembros de la realeza mostraban hacia los moroi comunes." Se echó a reír ante la sugerencia de que tú y Adrian estabais saliendo. Dijo que era ridículo

Las miradas cayeron en la nombrada que se encogió de hombros – Era la verdad… –

Lissa casi sonrió al oír aquello. Mia había sido rival de Lissa y una niña mimada egocéntrica, pero después de que los strigoi matasen a su madre, había cambiado y mostraba un carácter fuerte y decidido, y eso nos gustaba tanto a Lissa como a mí.

– Oh, no hay que mencionar el fabuloso puñetazo – Christian se burló a lo que todos rieron.

– Cada vez que lo recuerdo, me duele la nariz como el infierno –

– Lo siento, pero no lo siento. Te lo merecías –

Todos rieron nuevamente.

– Lo sé –

Mia vivía en la Corte con su padre, donde se entrenaba en secreto para poder luchar contra los strigoi algún día.

– Estuvimos practicando un poco de magia hace unos días – Jill dijo con una sonrisa – Es genial tener una compañera. Creo en realidad que estamos avanzando demasiado

– Más que yo, eso es seguro – Masculló Lissa desviando la mirada, procurando que sus palabras sonaran tan bajo que no llegasen al oído de nadie.

"Ah. Ahí está Simon." Dijo Avery de repente. "Tengo que irme."

Lissa miró al otro lado del pasillo y vio al ceñudo guardián de Avery. Quizá Simon no tenía un aspecto tan arisco como el de Reed, el hermano de Avery, pero seguía mostrando la misma actitud huraña y severa que le vio Lissa cuando lo conoció. Sin embargo, Avery parecía llevarse bien con él.

– No me sorprende. Los perros reconocen a los suyos – Adrian dijo con amargura.

"Vale. Nos vemos luego." Dijo Lissa.

"Ya te digo." Le respondió Avery mientras se volvía.

"Esto… ¿Avery?"

Ella se volvió de nuevo.

"¿Sí?"

"Adrian está más que disponible."

La única respuesta de Avery fue una rápida sonrisa antes de echar a andar hacia Simon para reunirse con él.

– Haciendo de clandestina, nada mal, prima – Adrian sonrió – Es una pena que los locos no estén hechos para el amor entre ellos mismos. No me molesta, tengo a alguien por mucho mejor

– ¿Este es el momento en que vomito o no? – Preguntó Rose mirando hacia Eddie que se encogía de hombros.

– Yo sugiero hacerlo ahora y no después – Respondió el joven.

Volví con los Belikov a Baia y vi que el funeral ya estaba en marcha. Los vecinos y los amigos, todos los dhampir, fueron llegando poco a poco, y muchos traían comida.

– Esto es lo más raro que voy a escuchar en mi vida – Murmuró Dimitri escuchando a Abe atentamente.

– Oh, no es lo más raro, créeme. Me han pasado miles de cosas – Rose dijo con calma y despreocupada – Pero sí lo dices porque hablan de ti mismo sobre un aspecto personal, no te preocupes, te acostumbraras. Aunque por otro lado ya van cuatro libros y aún no lo hago

– ¿Intentas dar ánimos o echar abajo? –

– Lo que sea más factible – Se encogió de hombros.

Fue mi primer atisbo de comunidad dhampir, aunque seguía sin parecerme tan misteriosa como me había sugerido Sydney. La cocina se convirtió en una sala de banquetes, y todas las mesas y las encimeras quedaron cubiertas de platos. Algunos tenían comida que me resultaban familiares, y había muchos postres, galletas y pasteles cubiertos de nueces y con glaseados que parecían recién hechos. Algunos de los platos no los había visto jamás, y no estaba segura de si quería volver a verlos.

– ¡Rose rechaza la comida! – Dijo alarmado Eddie, causando que tanto Christian como Adrian se alertaran también.

Rose parpadeó confundida antes de ver como Adrian corría hacia ella para mirarla de reojo y luego fruncía de ceño hacia Christian.

– No hay manera de saber si es ella o no. Es decir, eso sucedió hace un tiempo, y no es normal – Dijo él.

– Tal vez si necesite un exorcismo – Habló Christian con un tono lúgubre y serio, con la mano en su mentón mientras consideraba la idea.

Los ojos de la muchacha se abrieron de golpe mientras los miraba sorprendida y molesta.

– ¿Qué demonios…? – Gruñó – ¿Qué clase de broma es esta?

– Tú dinos – Eddie dijo con una seriedad característica suya – ¿Cómo sabemos que eres nuestra Rose?

– Porque yo soy Rose. ¡Eso paso hace tiempo! – Ella respondió – Y la comida tenía un aspecto raro. No te ofendas

– No me ofendo, creo – Dimitri frunció el ceño fugazmente.

– Esto es raro – Murmuró Adrian mirando a Rose – Puedo sentir que es ella a través de su aura, pero… algo no concuerda. Es como sí las palabras del libro no concordaran con la chica que tenemos en frente

– ¡IDIOTAS! – Rose se cruzó de brazos mientras los demás reían ligeramente – Sigue leyendo, Abe

En concreto, vi un cuenco lleno de repollos viscosos que procuré evitar a toda costa.

Sin embargo, antes de comer, todo el mundo salió y se reunió formando un semicírculo en el jardín. Era el único sitio en el que cabía tanta gente. En ese momento apareció un sacerdote humano. Eso me sorprendió, pero supuse que, al vivir en un pueblo humano, los dhampir acudirían a una iglesia humana, y para la mayoría de los humanos los dhampir tenían el mismo aspecto que ellos, por lo que el sacerdote sin duda pensaría que había acudido a una casa normal. Un puñado de moroi que se encontraba en el pueblo también asistieron, pero ellos también podían pasar más o menos por humanos, muy pálidos, si se mostraban discretos con los colmillos. Los humanos no esperan ver lo sobrenatural, por lo que sus mentes raras veces tienen en cuenta esa posibilidad, aun cuando la tienen delante de sus narices.

Todo el mundo se quedó callado. Ya se estaba poniendo el sol, que brillaba con su fuego naranja en el cielo, y las largas sombras caían sobre nosotros. El sacerdote celebró un servicio funerario en ruso canturreando con una voz que sonaba sobrenatural en el patio cada vez más oscuro.

Todas las ceremonias eclesiásticas a las que había asistido habían sido siempre en mi idioma, pero no me di cuenta que aquella me provocaba la misma emoción. A menudo, los allí reunidos se santiguaban. No conocía los momentos en los que debía hablar, así que me limité a observar y a esperar mientras dejaba que la quejumbrosa voz del sacerdote me llenase el alma. Mis sentimientos hacia Dimitri se revolvían en mi interior como una tormenta que creciese por momentos, y me tuve que esforzar en mantenerlos a raya, encerrados en mi corazón.

– Dios, lo más empalagoso que he oído – Se quejó Adrian con poco tacto.

– No, no es lo más empalagoso – Christian sacudió la cabeza – Pero estoy seguro de que hay mas

– Bastardos – Masculló Rose.

Cuando terminó por fin el servicio religioso, la tensión sobrecogedora que había envuelto al grupo se disipó. La gente se movió de nuevo y se puso a abrazar a los miembros de la familia Belikov y a estrecharle la mano al sacerdote, quien se marchó poco después.

Lo siguiente fue ponerse a comer. Todo el mundo se llenó los platos y se sentó allí donde encontró sitio, ya fuera de la casa o en el jardín. Ninguno de los invitados me conocía, y la familia de Dimitri estaba demasiado ocupada para atenderme, ya que se movía arriba y abajo para procurar que todo el mundo se siéntese a gusto. Sydney se quedó conmigo un buen rato y, aunque nuestra conversación fue superficial, me reconfortó su presencia. Nos sentamos en el suelo del salón, con la espalda apoyada en la pared junto a la estantería. Como siempre, ella apenas picoteó algo de la comida, lo que me hizo sonreír. Había algo relajante en ver aquella costumbre tan familiar.

– ¿Cómo fueron a cenar si tiene esa costumbre? – Preguntó Rose mirando a Adrian.

El joven sacudió un dedo de un lado a otro sonriendo mientras enseñaba los colmillos con travesura – Eso no es de tu incumbencia –

Ella frunció el ceño con suspicacia.

Una vez acabada la cena, la gente siguió charlando en grupos. No entendía nada, pero no dejaba de oír como pronunciaban su nombre. «Dimitri, Dimitri». Me recordó a los siseos incomprensibles que los fantasmas hacían durante sus apariciones.

– Gracias – Dimitri dijo con sarcasmo.

– No, no es lo que piensas – Ella sacudió la cabeza.

Él sonrió torcido.

Era algo angustioso y asfixiante, y la fuerza de su nombre me oprimió el corazón. Pasado un rato, comenzó a ser insoportable. Sydney se había alejado de mí, así que salí de la casa para respirar un poco de aire fresco. Algunos habían encendido una pequeña hoguera en la parte trasera y estaban sentados alrededor, donde seguían hablando de Dimitri, así que salí al porche delantero.

Eché a andar por la calle, pero sin querer ir demasiado lejos. La noche era tibia y despejada, y las estrellas brillaban con fuerza en la negrura que se extendía sobre mí. Mis sentimientos estaban enmarañados y, al estar lejos de los demás, dejé que se desatasen y saliesen en forma de lágrimas silenciosas que me bajaron por las mejillas. Cuando ya estaba tan solo a un par de casas de distancia, me senté en un bordillo. Allí descansé y disfruté de la tranquilidad que me rodeaba. Sin embargo, esa paz no duró mucho. Mi agudo sentido del oído captó el sonido de unas voces procedentes de la casa de los Belikov. Aparecieron tres siluetas. Una de ellas era alta y delgada, un moroi, y las otras dos eran de dhampir. Me quedé mirándolos a los tres mientras se me acercaban, hasta que estuvieron delante de mí. Me despreocupe por completo de las formalidades y me quedé sentada mirando hacia arriba, hacia los ojos oscuros del moroi. No reconocí a aquel grupo de entre la gente que había asistido a la ceremonia, pero sí que reconocí al moroi de alguna otra parte. Esbocé una sonrisilla irónica.

"Abe Mazur, supongo."

– Uhm… ¿eso es todo? – El hombre gruñó mientras pasaba las páginas – ¿En serio tengo que esperar un capítulo más para saber tus crueles pensamientos sobre mí?

– ¿Es qué todos asumen que pienso mal de ustedes a la primera? – Preguntó Rose mirando hacia todos.

Vio a todos asentir con la cabeza lentamente, con excepción de Lissa que reía ligeramente al ver como todos concordaban en la misma situación. Ella resopló y luego miró hacia Abe.

– Lo siento, viejo –

– Esto es tener mala suerte – Él alzó el libro hacia el centro de la mesa donde fue recogido por Mia que sonreía ligeramente.

– ¿Seguro que no quiere seguir leyendo? – Preguntó con un tono suave.

– No, los pensamientos de Rose irrumpen los míos propios y me drenan la energía – Abe sacudió la cabeza.

– ¡Ni que fuera un chupa vidas! – Rose lo miró ofendida.

– Todos se sienten de la misma manera, ya supéralo – Dijo Abe con una sonrisa.

Bufó la muchacha desviando la mirada hacia Mia que la miraba como si le pidiera permiso para poder leer.

– Adelante… –

Continuará…


N/A: Bien, eso ha sido todo por hoy. Me alegra saber que les gusta el fics, me refiero no es la gran cosa tampoco, pero me alegro. No hay mucho que decir sobre este fics, creo que ya he dicho todo lo importante así que bueno...

~ Comentarios:

- lezly66: Me alegro de que te haya encantado volver a las actualizaciones, una parte de mí también se siente fresca en ese tema, en cuanto a la inspiración... si soy sincera me gustaría que hubiera algo que diera bote a mi inspiración. Por lo general, siempre ando inspirada cuando tengo hype, que en una serie sería algo así como la emoción por ver una temporada que haya estado esperando mucho, lo normal. Eso siempre ayuda a que mi mente se mueva a mil y comience a trabajar en la trama, pero aquí no sucederá, todos saben lo que paso con la película primera así que son los comentarios los que mantienen viva la inspiración... eso y las ganas de terminar esta puñetera saga que me viene gritando desde hace años atrás jeje.

- LadyArthem: ¿Las Belikova? Sorry, pero ellas no están presentes, me parece que en el capítulo 1 las quite. Tuve que hacer un recorte porque eran muchos personajes y no podía manejarlos, de hecho aún tengo demasiados y no puedo manejarlos bien. Normalmente me gusta tener muchos personajes, pero me carga cuando no puedo manejarlos, es decir, no falta el personaje que me queda sobrando o demás. De todos modos, espero que el capítulo te haya gustado.

- norlacorrea: Ah, eso es bueno, osea que en otras palabras necesito terapia, ¿eh? Es broma... espero... He revisado el final, para dar toques de corrección, y digamos que tampoco es tan oscuro, sino que es misterioso nada más.

- Allie: Sí, OMG.

- tamij18: Es un gran final! Digamos que dará mucho de que hablar para el siguiente libro, o al menos yo lo espero así, lo mismo se olvidan de ese final en cuanto comience el libro y solo hablaran de las reacciones... Me alegra saber que te encanta como escribo, si te soy sincera en lo personal no veo que sea la gran cosa, sé que tengo mis errores ya sea de ortografía o de narración (lo cual en su mayoría pasa porque me da pereza releer para corregir) y tampoco creo que sea para tanto, en cuanto a dejar de escribir, nop, de momento no porque tengo algunos proyectos en mente y quiero poder subirlos todos. Ahora tengo 3 historias actualizándose y sin contar a VA las otras dos las tengo prácticamente terminadas, ya estoy escribiendo otro fics que planeo subir más adelante, evidentemente también tengo planeado el tema del cuatro libro de VA y sé cómo encajar todo con el final de este fics, aparte en cómo sobre llevarlo con el último libro también lo he estado pensando bastante porque aún algunas cosas no me concuerdan... De todos modos lo importante es que tengo más proyectos fuera de lo que es Leyendo el Pasado

- Zombiepeace: ¡Yay! dos meses de lunes felices! Por favor, todos necesitamos algo que nos haga felices los lunes, yo no encuentro nada todavía porque las cosas que veo se estrenan el lunes y solo puedo verlas los martes en adelante a que las subtitulen... salvo twd, ese lo pasan por la tv los lunes así que... Adrián es un personaje interesante, pero a veces me estresa su actitud. El tema con Dimitri es algo que me deja con mal sabor de boca, si escribo sobre él me molesta un poco, si no escribo sobre él ustedes se molestan, por lo tanto es donde me deja el mal sabor de boca por ambos lados, pero bueno, prefiero escribir lo que yo quiero aun si eso puede molestar a otros, evidentemente siempre intento equilibrar también porque la idea no es cargarlo todo para mí lado sin considerar lo que les gusta. Lo único que daría ganas de escribir... sería algo sucediera, esto lo mencione ya, no sé si en un comentario o en la nota del autor... o quizá fue en otro fics (es que prepare los fics de esta semana todos el mismo día), pero lo único que traería emoción e inspiración para VA, por lo menos para que me den ganas de terminar con los cap bien, es que sucediera algo... algo rollo, no sé, que sacaran un vídeo oficial con los actores o el tema de las películas, pero bueno la película primera... todo el mundo sabe como termino y esperanzas de una nueva ya sea una mejora de la primera o la segunda, rollo lo que paso con Cazadores de Sombra (que tampoco es que haya sido mejor que la película original, pero sí un poco), no sé, probablemente estaría bien. El tema de este fics lo he explicado por qué comencé a escribirlo varias vcs y por qué seguí escribiendo así que está de sobra mencionarlo. Gracias por tu comentario, nos veremos la próxima semana.

Bien, eso ha sido todo por hoy, espero que les haya gustado. Ya sé que he empezado a hablar del final cuando apenas vamos iniciando, ni siquiera hemos llegado al diez, pero yo en mi respaldo por decirle tengo ya casi la mitad del fics escrito... eso si no he sacado mal las cuentas, que probablemente haya pasado, pero creo que no, así en pocas palabras es difícil para mí no contarles o darles hype por el final.

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Se despide Lira12.