Resumen:La lectura de un libro lleno de oscuridad por in ha terminado, la recta final está a solo tres libros de distancia y cuando todo parecía tranquilo, las cosas comienzan a tomar una intensidad memorable. Entre risas y burlas, Rose tiene que recordarse a sí misma y una y otra vez que una de las razones por la cual lee el libro es solo para cerrar un capítulo de su vida, esperando que Dimitri hiciera lo mismo. El deseo de Lissa por el vínculo ya no existe más, siendo reemplazado por el deseo de querer usar la magia como arma defensiva, ¿podrá acaso controlar los cuatro elementos con la ayuda de su bendecida por la sombra?

~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Richelle Mead


~ Leyendo el Pasado IV ~

Leyendo el capítulo
nueve

– ¿Solo comienzo? – Preguntó Mia dudando un momento. Rose la miro con una sonrisa mientras alzaba un dedo y se ponía en pie. Corrió hacia la cocina y sacó unas botellas de agua y unos dulces que dejo caer en la mesa de centro donde los demás la miraban intrigados.

– Si tengo que seguir escuchando entonces quiero hacerlo a mí manera – Dijo ella con una sonrisa mientras quitaba la tapa de una botella para beber agua.

– Está bien, entonces capítulo nueve… –

"Creía que habías sido un sueño." Le dije.

Los tres se quedaron de pie, aunque los dhampir se separaron un poco para crear una especie de formación defensiva alrededor del moroi. Abe era el rostro desconocido que había visto mientras me desmayaba y me despertaba después de mi enfrentamiento con los strigoi junto al granero. Era mayor que yo, más próximo a la edad de Olena. Era moreno, llevaba perilla y tenía la piel tan oscura como se podría esperar de un moroi. Si alguna vez habéis visto a una persona morena o de piel oscura enfermar y palidecer, os haréis una idea del color de su tez. Su piel mostraba un poco de pigmentación, pero ese tono subrayado por una palidez intensa. Lo más sorprendente eran sus ropas. Llevaba puesto un abrigo largo oscuro que decía a gritos: «soy muy caro», y lo complementaba con una bufanda roja de cachemira. Debajo del abrigo capté el brillo de una cadena de oro que hacía juego con el pendiente dorado que llevaba en una oreja. La primera impresión que me llevé con toda aquella extravagancia fue que era más propia de un pirata o de un chulo. Enseguida cambié de opinión. Algo en él me indicó que era el tipo de individuo que se dedica a ir por ahí rompiendo piernas para salirse con la suya.

– ¿En serio? – Abe frunció el ceño mirando a la chica algo molesto.

– Tú querías saber que pensaba de ti en la primera impresión. ¿Por qué te molestas conmigo? –

– Porque no fue nada amable – Dijo él.

– Bienvenido a la fiesta – Adrian dijo con una sonrisa mientras alzaba una de las botellas de agua seguido de todos aquellos que ya habían tenido una descripción cruda y mala por parte de Rose a lo largo de los libros, en otras palabras casi todos (obviando que Lissa estaba fuera de esto).

"Un sueño, ¿eh?" Me dijo el moroi con un leve atisbo de una sonrisa. "No es algo que me digan muy a menudo. Bueno, quizá." Se corrigió. "A veces aparezco en las pesadillas de las personas."

– No estoy segura de que esta reunión haya salido bien – Janine dijo con calma.

– Son como dos gotas agua – Lissa asintió – Seguro que no salió bien

No era ni ruso ni estadounidense. No logré identificar su acento.

¿Estaba intentando impresionarme o intimidarme con su mala reputación? Sydney no parecía atemorizada al hablar de él, pero sí que había recelo en sus palabras.

"Bueno, supongo que ya sabes quién soy." Le dije. "Así que ahora la pregunta es: ¿qué haces aquí?"

– Directo al grano – Adrian dijo.

"No." Respondió y su sonrisa se endureció. "La pregunta es: ¿qué haces tú aquí?"

Señalé con un gesto hacia la casa mientras procuraba mostrarme tranquila.

"Asistir a un funeral."

"No has venido a Rusia por eso."

"He venido a Rusia a decirle a los Belikov que Dimitri había muerto, porque vi que nadie se había preocupado de hacerlo."

– ¡Mentira! – Christian dijo.

– Sabemos que la mentira le sale como si se tratase de la verdad – Sydney dijo con calma.

Aquello se había en una explicación muy práctica para explicar mi viaje por Rusia, pero cuando Abe me miró fijamente, un escalofrío me recorrió la espalda, muy similar al que había tenido cuando Yeva me miró por primera vez. Al igual que aquella vieja loca, él tampoco me creyó, y vi de nuevo el lado peligroso de su aparente carácter jovial.

– En realidad no creo que debamos seguir leyendo, o me voy a quedar sin amigos para cuando terminen los libros – Dijo Rose con una sonrisa dubitativa.

– Prometimos que nada iba a cambiar – Christian dijo con una sonrisa – Créeme si no quisiéramos ser tus amigos ni siquiera estaríamos aquí. Eres irritante

– Como tú – Señaló Rose.

– Exacto – Asintió Christian.

– No te preocupes, nadie va a dejar de ser tu amigo. Estamos pagando por tus palabras con bromas – Adrian aseguro con una sonrisa – Pero no respondo por las bromas físicas que podamos hacer

Abe negó con la cabeza y, esta vez, su sonrisa desapareció por completo.

"Esa tampoco es la razón. No me mientas, niña."

Noté que se me erizaba el vello dela nuca.

"Y tú no me interrogues, viejo. Al menos hasta que estés dispuesto a decirme por qué tus secuaces y tú os arriesgasteis a recorrer esa carretera de noche para recogernos a Sydney y a mí."

– Ella no tiene vergüenza – Sacudió la cabeza Lissa cubriendo su rostro con ambas manos mientras sacudía la cabeza – Siempre enfrentándose ante los más poderosos de manera despreocupada

– Comienzo a ver el parecido entre ustedes – Mia dijo mirando hacia Abe y Rose.

– No nos parecemos – Aclaro Rose.

– Ni un poco – Abe asintió.

Los dhampir de Abe se pusieron tensos al oír que lo llamaba viejo, pero me sorprendí al ver que él volvía a sonreír… aunque su sonrisa no llegó a verse reflejada en sus ojos.

"Quizá solo estaba echando una mano."

"No es lo que he oído decir. Fuiste tú quien les dijo a los alquimistas que le ordenasen a Sydney acompañarme."

"Ah." Levantó una ceja. "¿Te lo ha dicho ella? Vaya… Eso ha estado muy mal por su parte. A sus superiores no va a gustarles. No va a gustarles nada de nada."

– Metiste la pata – Dijo Adrian con una mueca.

– No, creo que la salve… creo… – Rose hizo una mueca.

– Nunca puedes mantener la boca cerrada, ¿verdad? – Se burló Eddie.

– No puedo evitarla. Las palabras salen de mi boca antes de que pueda procesarlas. Soy impulsiva – Se encogió de hombros despreocupada.

Maldita sea. Había hablado sin pensar. No quería causarle problemas a Sydney. Si Abe era de verdad una especie de padrino mafioso ente los moroi… ¿Cómo lo había llamado Sydney? ¿Zmey? ¿La serpiente? Sin duda, hablaría con los alquimistas para que le hiciesen la vida imposible a Sydney.

"La obligué a decírmelo" Le mentí. "La… la amenacé en el tren. No fue difícil. Ya que me tenía un miedo tremendo."

– Sabía que mentías – Dijo Abe con una sonrisa.

– Debía haberte dicho que era difícil no hablar con una estaca en tu garganta – Dijo Rose pensativa.

– Eso era más creíble – Dijo Abe asintiendo – Bruta

– ¡Eh! –

"No lo dudo. Todos nos tienen miedo, obligados por siglos de tradiciones y escondidos detrás de sus cruces para protegerse, a pesar de los dones que les conceden sus tatuajes. En muchos sentidos, tienen la mismas ventajas que vosotros, los dhampir… sin ninguno de los problemas reproductores."

Levantó la mirada hacia las estrellas mientras hablaba, como si fuera una especie de filósofo que reflexionase sobre los misterios del universo. Por alguna razón, aquello me puso aún más furiosa. Estaba tratando el tema como si no tuviera importancia, cuando era más que evidente que tenía pensado algo en secreto para mí. No me gustaba formar parte de los planes de nadie, y menos cuando no sabía en qué consistían.

– ¿En serio? – Se burló Christian.

– Yo hago los planes, no los demás – Rose dijo con calma – Puedo soportar que algunas personas hagan planes conmigo presente, pero mientras no me involucren a mí…

– ¿Qué quieres decir? – Lissa preguntó con firmeza.

– Ah, ya sabes, planes que pueden afectar en grande. Quiero decir, una cosa es hacerlo a escondidas y otra es tener mi bendición –

"Vale, vale, estoy segura de que podríamos pasarnos la noche hablando de los alquimistas y de cómo los tienes controlados." Repuse." Pero sigo queriendo saber qué quieres tú de mí."

"Nada." Se limitó a contestar.

"¿Nada? ¿Te has tomado la molestia de obligarme a venir con Sydney y de seguirme hasta aquí… para nada?"

"No me interesas en absoluto. Tengo asuntos propios de los que ocuparme. He venido en nombre de otros que sí que tienen interés en ti."

– Que frío – Murmuró Lissa con una sonrisa nerviosa.

– ¿Verdad que sí? – Rose asintió con seriedad – Eso es crueldad. Ni quién le crea

– ¿Qué supone que dijera entonces? – Abe frunció el ceño.

– Algo más creíble – Dijo Rose despreocupada.

– Ahora actúas con calma, pero estabas asustada – Mia dijo con una sonrisa divertida.

La joven frunció el ceño mientras alzaba la mirada hacia la lectora – ¿Qué quieres decir? Jamás he tenido miedo de él –

– ¿Segura? – La sonrisa en los labios de Mia se amplió más, provocando que Rose frunciera el ceño levemente.

Me puse tensa, y por fin noté un escalofrío de auténtico miedo por todo el cuerpo.

– ¡No es verdad! – Rose dijo rápidamente apretando el puño – ¿Quién habrá escrito esta cosa?

– Te han delatado – Eddie se burló.

– Hasta los mejores caen – Chrsitian se encogió de hombros.

– Yo no tenía miedo de él – Señaló a Abe con firmeza – Tenía miedo de otra cosa. No malinterpretes

Mierda. Sí que me estaban buscando. Pero, ¿quiénes? ¿Lissa? ¿Adrian? ¿Tatiana? Una vez más, pensar en esta última me puso nerviosa.

– Te das demasiada importancia – Dijo Christian despreocupado.

– Era el calor del momento – Asintió Rose.

Los otros dos me buscarían porque se preocupaban por mí. Pero Tatiana… Tatiana temía que fuera capaz de escaparme con Adrian. Una vez más pensé que si ella quería que me encontrasen, quizá era porque quería asegurarse de que no volviera. Abe me parecía el tipo de persona que podía hacer desaparecer a la gente.

– No tienes ni idea – Dijo con orgullo.

– En realidad lo esperaba – Rose asintió.

"¿Y qué es lo que quieren esos otros? ¿Quieren que vuelva a casa?" Pregunté procurando no parecer asustada. "¿Creías que podrías venir hasta aquí y llevarme de vuelta a rastras?"

– Eso habría sido hilarante – Dijo Adrian riendo.

La sonrisa furtiva de Abe volvió a hacer acto de presencia.

"¿Tú crees que podría llevarte de vuelta a rastras?"

"Bueno" dije, y solté un bufido burlón, una vez más, sin pensar en lo que hacía. "Tú seguro que no podrías. Estos tipos, sí. Bueno, a lo mejor. Quizá sería capaz de derrotarlos."

– Eres demasiado confiada… y siempre piensas sin hablar – Dijo Jill con una mueca – Algún día vas a tener serios problemas con eso

– No, no lo creo. Ya tuve serios problemas hace unos meses, no creo que nada sea peor que eso – Dijo Rose con una sonrisa despreocupada.

– En realidad, creo que aún puedes tener problemas – Coincidió Mia mientras no despegaba la mirada del libro – ¿Sigo?

– Sigue – Respondió Rose con poco ánimo.

Abe se echó a reír en voz alta por primera vez. Fue una risa grave y retumbante y de lo más sincera.

"Estás a la altura de tu reputación de bravucona."

Mia se echó a reír mientras intentaba pronunciar el dialogo de Abe, provocando que los demás que se reían la miraran ansiosos por la respuesta.

– Que grosero, yo no soy bravucona – Murmuró Rose desviando la mirada.

"Eres un encanto." Genial. Abe probablemente disponía de un informe entero de mí. Probablemente hasta sabría lo que me gustaba desayunar. "Te ofrezco un trato. Dime qué haces aquí y yo te diré qué hago aquí."

– En realidad no ganaba nada importante con ese trato – Murmuró Rose cuando las risas lograron disiparse.

– ¿Qué quieres decir? – Preguntó Christian intrigado.

– Pongámonos en esa situación. Si hubiese sido uno de ustedes quien envió a este viejo para llevarme de vuelta, y lo diré en el mejor de los sentidos, me valía mierda. No iba a volver – Respondió despreocupada.

"Ya te lo he dicho."

La sonrisa desapareció de inmediato. Dio un paso hacia donde yo estaba sentada y vi que sus guardianes se ponían tensos.

"Y yo ya te he dicho que no me mientas. Tienes una razón para estar aquí, y necesito saber cuál es."

– Debiste investigar más – Rose murmuró despreocupada.

– Era más divertido jugar al gato y al ratón – Se encogió de hombros su padre despreocupado.

"¿Rose? ¿Puedes venir, por favor?"

La voz de Viktoria resonó cristalina en mitad de la noche desde la casa de los Belikov. Miré hacia atrás y la vi en el umbral. De repente, sentí la necesidad imperiosa de alejarme de Abe. Había algo letal bajo esa fachada jovial y llamativa, y no quería pasar ni un minuto más con él. Me puse en pie de un salto y eché a andar hacia la casa. Podría decirse que esperaba que sus guardianes se abalanzasen sobre mí para secuestrarme, a pesar de lo que me había dicho el propio Abe. Los dos individuos se quedaron inmóviles, pero sus ojos me observaron con atención. La sonrisa extravagante del moroi apareció de nuevo.

"Lo siento, pero no puedo quedarme a charlar." Dije.

"No pasa nada." Me respondió él con tono condescendiente. "Ya encontraremos otro momento."

"No lo creo." Contesté. Él se echó a reír de nuevo, y me apresuré a entrar en la casa con Viktoria. No me sentí segura hasta que cerramos la puerta.

– Ni que fuera un monstruo –

– Oh, pero los monstruos de mis pesadillas tienen tu rostro –

– ¿Qué dijiste? –

La muchacha sonrió despreocupada mirando hacia Abe.

"No me gusta nada de nada ese tipo."

"¿Abe? Creía que era amigo tuyo." Me dijo Viktoria.

"Qué va. Es una especie de mafioso, ¿no?"

"Supongo." Se limitó a decir, como si eso tampoco fuese tan importante. "Pero si estás aquí es gracias a él."

"Si, ya sé que fue a por nosotras."

Viktoria me negó con la cabeza.

"No, me refiero a aquí, aquí. Parece que mientras ibas en el coche no parabas de decir: «Belikov, Belikov». Abe supuso que nos conocías. Por eso te trajo a nuestra casa."

– ¿Vamos de nuevo a escuchar un relato empalagoso? – Se quejó Adrian – Ya no me quedan dientes que picar

– Nadie los obligó a escuchar mis preciados pensamientos – Se quejó Rose – Aún están a tiempo de dar la vuelta y marcharse. Ya haré trampa yo y descubriré quién está detrás de esto. Y como sea uno de ustedes, preparase para recibir mi furia y la de mil titanes

– Queremos vivir. No somos tan estúpidos – Christian dijo despreocupado.

Aquello me resultó sorprendente. Estaba soñando con Dimitri, por lo que no era raro que dijese su apellido. Hasta ese momento, no tenía ni idea de cómo había acabado en aquella casa. Pensaba que se debía a que Olena tenía formación médica.

Luego Viktoria añadió algo que fue lo más asombroso de todo.

"Cuando se dio cuenta de que no te conocíamos, se mostró dispuesto a llevarte a otro lado, pero la abuela le dijo que debíamos alijarte en casa. Supuse que habría tenido algún sueño en el que veía que vendrías a nosotras."

"¿Cómo?" ¿La lova e inquietante Yeva que me odiaba? "¿Yeva soñó conmigo?"

– Que escalofrío – Rose se frotó los brazos mientras Dimitri le sonreía.

Viktoria asintió.

"Es un don que tiene. ¿Estás segura de que no conoces a Abe? Es demasiado importante como para estar aquí sin un buen motivo."

"Olena se nos acercó presurosa antes de que tuviera tiempo de contentarle y me agarró del brazo.

"Te hemos estado buscando. ¿Por qué has tardado tanto?" Le preguntó a Viktoria.

"Abe estaba…"

"No importa. Vamos. Todo el mundo está esperando."

– ¿Yo no importo? – Abe parpadeó confundido y algo molestó.

– Supéralo. He escuchado cosas peores sobre mí y no ando llorando – Rose se encogió de hombros.

– No lloras, pero te quejas… y te quejas tanto que me dan ganas de arrancarme las orejas si no fuera porque la lectura es perfecta para burlarme de ti – Christian sonrió despreocupado.

– Cállate –

"¿El qué?" Pregunté mientras la dejaba que me arrastrara por la casa en dirección del jardín.

"Tenía que habértelo dicho yo." Me explicó Viktoria mientras correteaba a mi lado. "Esta es la parte del duelo en el que todo el mundo se sienta y recuerda a Dimitri contando algo sobre él."

"Nadie lo ha visto desde hace mucho. No sabemos lo que fue de él en los últimos tiempos." Añadió Olena. "Necesitamos que tú nos lo cuentes."

– Madre mía… – Adrian dijo.

– Oh, oh – Eddie dijo con sorpresa.

– Definitivamente esto no va a terminar bien – Lissa dijo asintiendo cuando Christian sonrió con burla.

– En mi defensa… no tenía ni idea – Rose miró a Dimitri.

Él suspiró con calma y luego intentó sonreír ignorando los sentimientos oscuros que se arremolinaban en su interior por haber hecho pasar a su familia por aquel momento tan oscuro y frío. Recordaba la conversación que había tenido con la joven guardiana el día anterior y una sonrisa se obligó a dibujarse en los labios, recordándole que si todo esto en realidad lo afectaba entonces no había sanado nada cuando la verdad es que aunque duela, era un sentimiento que no debería volver de donde se encontraba enterrado y superado.

Me sobresalté. ¿Yo? Me resistí a la idea, sobre todo cuando salimos al jardín y vi a todos los presentes alrededor de la hoguera. No conocía a ninguno. ¿Cómo podía hablar de Dimitri? ¿Cómo podía revelar que lo llevara en mi corazón? Todo el mundo pareció fundirse en el mismo borrón, y creí que me iba a desmayar. Durante un segundo, nadie se dio cuenta de mi presencia. Karolina estaba hablando en ese momento, con su bebé en brazos. De vez en cuando se callaba, y los demás se echaban a reír. Viktoria se sentó sobre una manta extendida en el suelo y tiró de mí para que me sentase a su lado. Sydney se unió a nosotras poco después.

"¿Qué es lo que dice?" Pregunté con un susurro.

Viktoria escuchó a su hermana durante unos cuantos segundos y luego se inclinó hacia mí.

"Está hablando de Dimitri, cuando era muy joven, de cómo le pedía a Karolina y a sus amigas que le dejasen jugar con ellas. Él tenía unos seis años, y ellas ocho, así que no querían." Viktoria se calló para escuchar la siguiente parte de la anécdota. "Al final, Karolina le dijo que podría jugar si aceptaba casarse con sus muñecas. Así que Karolina y sus amigas lo vistieron a él y a las muñecas una y otra vez y no dejaron de celebrar bodas. Dimitri se casó por lo menos diez veces."

– Oh, la voz de la experiencia con las chica – Adrian dijo con una sonrisa.

– Los niños hacen cosas como esas cuando están aburridos – Dimitri dijo con una máscara de seriedad en su rostro, causando que algunos sintieran un escalofrío.

No pude evitar echarme a reír al imaginarme al duro y atractivo Dimitri dejando que su hermana mayor lo disfrazase y el mismo estoicismo con el que se tomaba sus deberes como guardián.

Luego habló más gente, y me esforcé en escuchar la traducción. Todo lo que contaron fue sobre la bondad de Dimitri y su carácter tan fuerte. Aun cuando no estaba luchando contra los no muertos, siempre estaba ahí para ayudar a quienes lo necesitaban. Casi todo el mundo era capaz de recordar alguna ocasión en la que Dimitri había decidido aparecido para ayudar a otros, en la que había dejado lo que tenía entre manos para hacer lo que debía hacer, incluso en aquellas situaciones en las que corría peligro. Eso no me sorprendió. Dimitri siempre hacía lo que debía hacer.

Y había sido esa actitud en la vida la que me había hecho amarlo tanto. Yo tenía un carácter parecido: también me lanzaba a ayudar a los demás, incluso en algunas ocasiones en las que no debía hacerlo.

– No, él piensa, tú no – Christian sacudió la cabeza.

– ¿Cuándo fue que ahora el blanco de burlas es que no piense antes de actuar? –

– Quién sabe – Adrian sonrió.

Hay quienes me han llamado loca, pero Dimitri me entendía. Siempre me comprendía, y una parte de la que estuvimos trabajando fue el modo de atemperar con algo de prudencia y sensatez esa necesidad impulsiva de lanzarme de cabeza al peligro. Tenía la sensación de que nadie en este mundo me comprendería jamás como él.

– Ahora es cuando nos sentimos ignorados – Adrian dijo con una sonrisa.

Todos asintieron con pesar.

No me di cuenta de lo mucho que estaba llorando hasta que vi que todo el mundo me miraba. Al principio pensé que me creían una chiflada por llorar, pero luego me percaté de que alguien me había hecho una pregunta.

"Quieren que les hables de los últimos días de Dimitri." Me explicó Viktoria. "Cuéntanos algo. Lo que hizo. Cómo era."

Me sequé las lágrimas con la manga y aparté la mirada para centrarla en la hoguera. No era la primera vez que hablaba en público, pero en esta ocasión era diferente.

– Aquí están los pañuelos, chicas – Dijo Adrian agitando una caja de color morado. Le sonrió a Sydney hablando con suavidad como si se tratase de un secreto – Me asegure de sacarlos antes de comenzar la lectura

– No creo que vayan a llorar – Sydney dijo con una pequeña sonrisa de agradecimiento. Volteó a mirar hacia los demás e hizo una mueca cuando notó a las tres chicas, excluyendo a Rose, apretando con fuerzas los puños. – Tal vez lo hagan

"No… No puedo." Le dije a Viktoria en voz baja, entre jadeos. "No puedo hablar de él."

Ella me apretó la mano.

"Por favor. Necesitan saber cosas de él. Necesitan oír hablar de Dimitri. Cuéntales lo que quieras. ¿Cómo era?"

"Era… era tu hermano. Tú lo sabes muy bien."

"Sí." Me respondió ella con voz amable. "Pero queremos saber cómo era para ti."

– Debí traer algo para las caries – Dijo Adrian con una mueca.

– Muy cierto – Dijo Christian con seriedad – Algo amargo…

– No, será amargo y patoso… – Eddie dijo antes de recibir un golpe de Jill que lo miraba molesta, esperando a que mantuviera silencio para poder escuchar a Mia.

Seguí mirando fijamente la hoguera, viendo cómo bailaban las llamas y cómo cambiaban de color, de naranja a azul.

"Era... era el mejor hombre que he conocido nunca." Me callé un momento para recuperarme, y Viktoria aprovechó para traducir mis palabras al ruso. "Y era uno de los mejores guardianes. Era muy joven comparado con la mayoría, pero todo el mundo lo conocía. Todos estaban al corriente de su reputación, y mucha gente confiaba en él hasta el punto de pedirle consejo. Decían que él era un dios. Y siempre que había algún peligro… o algún combate… él siempre era el primero en arriesgarse. Nunca retrocedía por miedo. Y hace un par de meses, cuando atacaron la academia…

Al llegar aquí, me atraganté un poco. Las Belikov me habían dicho que se habían enterado del ataque, que todo el mundo lo sabía. Por las caras de los presentes, supe que era cierto. No tenía que explicarles lo ocurrido esa noche, ni rememorar los horrores que había visto.

– Que día más oscuro aquel – Murmuró Abe sacudiendo la cabeza.

"Esa noche, Dimitri salió corriendo para enfrentarse a los strigoi." Proseguí. "Estábamos juntos cuando nos dimos cuenta de que nos estaban atacando. Quise quedarme y ayudarle, pero no me dejó. Me ordenó que me fuese corriendo para avisar a los demás, y él se quedó atrás, sin saber a cuántos strigoi tendría que enfrentarse mientras yo buscaba ayuda. Sigo sin saber contra cuántos luchó, pero eran muchos… y acabó con todos sin ayuda de nadie."

Me atreví a levantar la vista para ver las caras que me rodeaban. Todos estaban tan quietos y callados que me pregunté si estarían respirando.

– ¿Es en serio? – Se burló Christian.

– Parecían estatuas – Murmuró Rose como si se tratase de un secreto – No lo creerías aún si lo vieras

"Fue muy difícil." Dije. Sin darme cuenta, había bajado la voz hasta hablar en susurros. Tuve que repetirlo en voz alta. "Fue muy difícil. No quería dejarlo atrás, pero sabía que tenía que hacerlo. Me había enseñado muchas cosas, pero una de las lecciones más importantes que había aprendido era que teníamos que proteger a los demás. Mi deber era avisar a todos, aunque lo que yo quisiera fuese quedarme a su lado. Mi corazón no dejaba de decirme: «¡Date la vuelta, date media vuelta! ¡Vuelve con él!». Pero sabía lo que tenía que hacer, y también sabía que él lo hacía en parte para mantenerme a salvo. Si hubiéramos intercambiado nuestras situaciones… bueno, yo también le habría decho salir corriendo."

– Nada nuevo bajo el sol – Se quejó Christian echando una mirada hacia los ojos acuosos de su novia – ¿Es en serio?

– Cómo puedes ser tan insensible – Lissa bufó.

– No soy insensible, es que me cansa la lectura – Suspiró.

Dejé escapar un suspiro, sorprendida de que hubiera revelado tanto de mis propios sentimientos. Volví a centrarme en lo sucedido.

"Dimitri no retrocedió ni siquiera cuando los demás guardianes se reunieron con él. Acabó con más strigoi que cualquier otro." En realidad habíamos sido Christian y yo quienes más enemigos habíamos matado. "Fue… fue increíble."

Les conté el resto de la historia, que las Belikov ya conocían. Sin embargo, esta vez añadí un par de detalles más. Conté de un modo vívido lo valiente y fiero que había sido. Las palabras me hicieron daño mientras las pronunciaba y, sin embargo… casi fue un alivio. Había mantenido demasiado guardados bajo llave los recuerdos de esa noche. Pero al final, tuve que contarles lo de la cueva, y eso… eso fue lo peor.

"Habíamos acorralado dentro de una cueva a los strigoi que huían. Tenía dos entradas, y atacamos por ambos lados. Algunos de los nuestros quedaron atrapados, y había más strigoi de lo que nos esperábamos. Perdimos a gente… pero habríamos perdido a mucha más si Dimitri no hubiera estado allí. No quiso marcharse hasta que todo el mundo salió. No le importó poner en riesgo su propia vida. Solo sabía que tenía que salvar a los demás…"

– No es tan patoso como creí que sería – Dijo Christian con calma.

– ¿Por quién me tomas? – Rose bufó.

– Eres una chica difícil de entender, solo ten en cuenta eso – Adrian lo apoyó con calma.

– ¡Y ustedes son molestos! –

Había visto en su mirada esa determinación. Nuestro plan había sido retirarnos en cuanto todos estuviéramos fuera, pero yo tenía sensación de que él prefería quedarse a matar a todos los strigoi que pudiera. Pero había seguido las órdenes, y comenzó a retirarse cuando los demás estaban a salvo. Y en esos momentos finales, justo antes de que el strigoi le mordiese, Dimitri me había mirado a los ojos con una expresión tan llena de amor que tuve la sensación de que toda la cueva se llenaba de luz. Su mirada me había dicho lo que habíamos hablado poco antes: «Podemos estar juntos, Rose. Pronto. Casi lo hemos conseguido. Y nada volverá a separarnos jamás…»

– Retiro lo dicho – Christian desvió la mirada molesto.

– ¡Nadie los obligó a leer! Tampoco es un placer para mí leer esos libros – Se cruzó de brazos la chica algo molesta.

– Relájate, solo es una lectura – Dijo Dimitri con calma.

– Una lectura que es real – Dijo Rose mientras en su cabeza los engranajes giraban para imaginar las mil maneras de matar a quién haya invadido sus pensamientos y emociones para crear el libro.

Pero esa parte no la mencioné. Cuando finalicé el resto del relato, las caras de los allí reunidos estaban tristes, pero llenas de asombro y respeto. Vi que Abe y sus guardianes se encontraban en la parte posterior del pequeño grupo, y que también lo habían oído todo. Su expresión era indescifrable: dura, pero no estaba enfadada ni amenazadora. Comenzaron a circular unas pequeñas copas entre los miembros del grupo y alguien me pasó una. Un dhampir al que no conocía, uno de los pocos hombres presentes se puso en pie y alzó la copa. Habló en voz alta y con un tono reverente, y oí que mencionaba el nombre de Dimitri varias veces. Cuando terminó, bebió un sorbo. Todos los demás lo imitaron, así que yo también bebí.

Y casi me asfixié hasta morir.

– Nunca más… – Rose murmuró agachando la cabeza.

Era un fuego en forma de líquido. Tuve que hacer acopio de todas mis fuerzas para tragármelo y no escupirlo sobre los que me rodeaban.

– Eso habría sido digno de ver – Sonrió Eddie alzando la mano hacia el libro.

– Pagaría por verlo – Christian dijo con una sonrisa.

"¿Qué… qué es esto?" Pregunté entre toses.

Viktoria sonrió.

"Vodka."

Miré el vaso.

"No, no es vodka. Ya he bebido vodka antes."

"No era vodka ruso."

Al parecer, no lo era. Me obligué a beberme el resto de la copa por respeto a Dimitri, aunque tenía la sensación de que si hubiese estado allí, me habría mirado y negado con la cabeza en un gesto de desaprobación.

– Hay una diferencia entre ser respetuoso… y ser tonto… – Sydney apuntó a Rose con calma – Creo que todos saben en qué categoría estaba ella

Todos asintieron mientras Rose bufó – En mi defensa, no podía simplemente dejarlo ahí –

– No creo que alguien le habría importado – Dijo Jill con una pequeña sonrisa.

Creía que ya me habría librado de hablar después de contar lo sucedido, pero no fue así. Todo el mundo siguió haciéndome preguntas. Querían saber sobre Dimitri y sobre cómo había sido la última parte de su vida. También querían saber cómo éramos como pareja.

– ¿Ilegal? –

– Patosa –

– Rara –

– Cursi –

– Molesta –

– Okey, ¿ya entendí? ¿Alguien más quiere unirse a la fiesta? – Rose bufó mirando a todos sus amigos. Los únicos que mantuvieron la boca cerrada, aparte de sus padres y el propio Dimitri, habían sido su mejor amiga y unos pocos, pero la mayoría eran respuestas por parte de Christian y Adrian, más que de los demás.

Todos parecían haber llegado a la conclusión de que Dimitri y yo estábamos enamorados, y no les importaba. Me preguntaron cómo nos habíamos conocido, cuánto tiempo habíamos pasado juntos…

Y, durante todo el tiempo, la gente siguió llenándome la copa. Decidí que no quería quedar como una boba de nuevo, así que no dejé de beber, hasta que por fin me pude tomar el vodka sin toser o escupir. Cuanto más bebía, más animado era lo que contaba, y lo hacía en voz más alta.

– Un espectáculo digno de imaginar – Dijo Adrian con una sonrisa.

Comenzaron a hormiguearme las extremidades, y una parte de mí sabía que probablemente aquello era mala idea. Bueno, vale, toda yo lo sabía.

Al final, la gente comenzó a marcharse. No tenía ni idea de qué hora era, pero creo que ya medianoche. Quizá más tarde. Yo también me puse en pie, pero descubrí que era mucho más difícil de lo que me esperaba. El mundo me daba vueltas y mi estómago no estaba muy contento que digamos. Alguien me agarró del brazo y me mantuvo en pie.

– Jamás estuve más contenta de tener un ángel guardián que en ese momento – Rose dijo con una sonrisa – Ni estuve más contenta por conocerte

– ¿Qué quisiste decir? – Sydney frunció el ceño cuando se encontró con la sonrisa de Rose.

– Oh, ya sabes. El comienzo de una verdadera amistad, ¿no? –

– ¿Sabes? Aún dudo de que está amistad sea saludable para ambas –

– Oh, es lo que dicen todos sobre ser mis amigos – Se encogió de hombros despreocupada – Aunque a causa de este libro ya comencé a hacer la lista nueva de amigos, porque es obvio que me quedaré sin ninguno – Esto último lo dijo con una expresión molesta y cruzada de brazos. – ¿Creen que Nina Weber quiera ser mi amiga?

– ¿No le rompiste el pie en el primer año cuando ella dijo que era mucho mejor que tú, y ella no te dijo que no quería que te le acercaras más? – Eddie levantó una ceja con cautela.

Rose torció los labios y resopló – Esto es más difícil de lo que pensé… –

"Tranquila. No te esfuerces demasiado." Me dijo Sydney, quien me llevó poco a poco y con cuidado hacia la casa.

"Dios." Gemí. "¿Es que utilizan ese brebaje para disparar cohetes?"

"Nadie te obligó a seguir bebiendo."

"Eh, no me sermonees. Además, tenía que ser amable."

"Claro." Repuso ella.

– No me miren así. Es verdad – Se encogió de hombros Rose ante las miradas que tenía sobre ella.

Entramos en la casa y luego acometimos la misión imposible de subir las escaleras hasta la habitación que me había preparado Olena. Cada peldaño fue una agonía.

– Dios, no creo haber enfrentado ninguna misión más complicada que esa – Rose murmuró.

– Ya lo creo – Sydney asintió cabizbaja.

"Todos sabían de lo mío con Dimitri." Dije mientras me preguntaba si hubiese dicho aquello estando sobria. "Pero yo nunca le dije a nadie que estábamos juntos."

"No hace falta. Lo llevas escrito en la cara."

"Se comportaron como si yo fuese una viuda o algo así."

"Porque es como si lo fueras." Llegamos a mi habitación y me ayudó a sentarme en la cama. "Por aquí no hay mucha gente que se case. Si llevas con alguien el tiempo suficiente, consideran que es casi lo mismo."

Suspiré y miré a lo lejos sin enfocar nada en concreto.

"Lo echó mucho de menos."

"Lo siento."

"¿Dolerá menos?"

La pregunta pareció pillarla por sorpresa.

"No lo… no lo sé."

"¿Te has enamorado alguna vez?"

"No." Dijo negando con la cabeza.

– ¡PROTESTO! – Adrian alzó la mano con firmeza.

– Eso fue antes, tonto – Sydney dijo con calma, algo sonrojada, pero con evidente calma.

– Aun así… – Murmuró Adrián.

No estaba segura de si aquello era una suerte para ella o no. No estaba segura de sí los días maravillosos con Dimitri merecían la pena frente al dolor que sentía en esos momentos. Un instante después, sabía la verdad.

"Por supuesto que sí."

"¿Cómo?" Me preguntó Sydney.

Me di cuenta de que había dicho en voz alta lo que pensaba.

"Nada. Hablaba sola. Debería echarme a dormir."

"¿Necesitas algo más? ¿Vas a vomitar?"

Comprobé el estado de mi estómago revuelto.

"No, pero gracias."

"Vale."

Y con su típica brusquedad, se marchó tras apagar las luces y cerrar la puerta. Me esperaba desmayarme casi al instante. Sinceramente, quería perder el conocimiento. Mi corazón había dejado al descubierto demasiado de Dimitri esa noche, y quería que ese dolor desapareciera. Quería la negrura y el olvido. Pero quizá porque soy masoquista, mi corazón decidió rematar el asunto y desgarrarse por completo.

Fui a visitar a Lissa.

– Es aquí el final – Sonrió Mia dejando el libro en la mesa.

– Bastante más corto de lo que esperaba – Dijo Christian estirándose – Al fin hemos acabado

– Me preguntó cuántos capítulos tendrá el libro. ¿Creen que vayamos a la mitad? – Preguntó Eddie curioso.

– Ni idea, pero no tiene pinta – Lissa dijo tomando el libro en sus manos – ¿Quién sigue?

– Probablemente necesite un descanso mental para cuando terminen los seis libros al completo – Rose resopló.

Lissa se rió ligeramente.

– Yo lo haré – Dimitri asintió con una sonrisa.

– Oh, esto se pone interesante – Christian dijo con una traviesa sonrisa.

– No, no lo hace – Rose resopló. Gimió cansada y escondió su rostro entre sus manos.

Continuará…


N/A: Bueno eso ha sido todo por hoy. Vamos avanzando bien, el problema es que como solo tengo hasta el 15, no he escrito más capítulos porque estoy escribiendo otro fics y no quiero perder esas ideas, lo siento. Voy a intentar escribir más capítulos de VA, para tener de respaldos para cuando llegue el cap 15, bueno en realidad creo que hasta el 14 porque el 15 está hasta la mitad, pero de todas maneras ustedes saben que siempre les aviso cuando no voy a actualizar. Lo bueno es que aunque ya me acercó al limite de capítulo, igual nos quedan unas cuantas semanas antes del limite.

Si les tengo que ser sincera, la verdad es que lamento mucho todo el problema que este fics ha causado, eso de tener días en los que no puedo actualizar porque no lo he escrito o incluso semanas que no actualizo. Yo sé que eso se puede resolver fácilmente si empiezo a escribir, pero con VA para mí resulta muy fácil distraerme porque primero escribir el fics es pesado, aunque logre encontrar una solución que al menos para este libro me ahorra un montón de tiempo. De hecho en el tiempo en que me tardo usualmente en escribir un capítulo logre escribir uno y medio o dos, lo cual para mí el tiempo es esencial sino me aburro y además tengo otros proyectos en la cabeza y en lo principal como no tengo que hacer comentarios sobre algo que ya he escrito, me resulta más fácil y cómodo escribirlo.

~ Comentarios:

- DaniBelikova16: ¿Reconfortante para quién? Me alegró que te haya gustado, y eso de estar desaparecida no es la gran cosa, los capítulos van a seguir allí, nadie los va a borrar... creo, por lo menos sé que yo no. En cuanto a mi escritura, me alegra que te guste.

- Euda: No tengo ni idea, no recuerdo en qué capítulo sucede, pero creo que aún falta bastante.

- tamij18: Nada de actualizar pronto, todos los lunes. Lunes. Lunes. A ver, tampoco es un graaaan final, pero sí es un salto de calidad en la historia importante. Tenía planeada esta idea hace mucho tiempo, pero no la iba a integrar de la manera en que la hice, sino que iba a ser de otra forma, pero después decidí hacer ese final y digamos que me gusta como va a funcionar. Yo sé cómo se van a tomar lo de Dimitri todos y he de decir... ¿qué todo lo que piensan? No, lo siento, no va a suceder. La idea es continuarla hasta terminar, así que espero poder lograrlo, pero nunca se sabe qué va a suceder, eh.

- Lezly66: Oh oh! Eso del dinero... madre mía la que se viene de poco en poco, no sé si fue en este cao o es en otro, pero habrá revenge! (Eso demuestra que en realidad no releo VA para revisar los errores).

Ahora sí hemos terminado, espero que les haya gustado el capítulo. Como siempre debería invitarlos a leer las historias que estoy escribiendo, pero todo el mundo sabe que no lo harán e incluso yo, así que vamos a pasar de ello. Nos veremos la otra semana con otro nuevo capítulo.

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Se despide Lira12.