Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 24
Edward
— ¡Bella! —Grité asustado cuando la vi desvanecerse en los brazos de Seth.
Corrí lo más rápido que pude, desesperado por saber cómo estaba, me arrodille cuando estuve frente a ella solo pensé en sostenerla en mis brazos, así que de inmediato cargué su cuerpo lazo y me moví con ella en medio de todos.
— ¡Despejen el área! —pidió Stefan cuando la recosté sobre un sofá de patio— desde en la mañana se sentía mal, padece gastritis —me explicó rápidamente y visiblemente preocupado.
— Bella… —moví su mejilla en un acto reflejo porque abriera los ojos—. Nena despierta.
No pude percatarme, ni me interesó saber quién puso en mi mano un pequeño algodón humedecido con alcohol. Sin perder tiempo lo pasé por las fosas nasales de Bella. Ella arrugó la nariz, despertando desorientada.
Apenas pudo abrir los ojos, pestañeó varias veces intentando saber qué pasaba con ella, quiso sentarse y no pudo lograrlo.
— Nena, ¿estás bien? —sostuve su cabeza entre mis manos, ella había apretado sus párpados de nuevo y su rostro seguía sin tener color.
— Estoy… —susurró— muy mareada.
— ¿Hay un médico? —Cuestioné preocupado.
Para grabar se había contratado servicio médico y estaba casi al borde del colapso al darme cuenta que nadie llegaba a auxiliarla.
Witherdale se acercó a nosotros y con la serenidad que lo caracterizaba, me indicó que lo siguiera para que Bella pudiera descansar en una de las habitaciones de la hacienda.
Bella se quejó porque no le permití caminar, pero todo lo contrario que pensé que haría llevó sus brazos a mi cuello, aferrándose a mí mientras la llevaba por los pasillos exteriores rodeados de vegetación.
Me sentí tan mal y al mismo tiempo tan culpable. Si ella no hubiera estado sometida a tanto estrés no hubiera ocurrido nunca su malestar. Dejé un largo beso en su cabeza, disculpándome.
— Perdón —le dije—, siento mucho no haberte dicho mis planes cuando se me ocurrió que tú serías la modelo del comercial. Pensé que recibirías mi sorpresa de otro modo.
Ella asintió con un leve movimiento de cabeza, pero no dijo nada. Había vuelto a cerrar sus ojos.
La deposité con mucho cuidado sobre la amplia cama de edredón esponjoso en color azul, no tardó ni dos minutos para que personal médico entrara tras de nosotros y me pidiera salir.
A regañadientes acepté volviendo a dejar un corto beso en la frente de Bella antes de salir y esperar pacientemente en la puerta. Ahí, James, Liam, Stefan y Seth esperaban.
Exhalé ruidosamente y apoyé mi cabeza en la puerta de madera.
— ¿Podemos hablar? —Me pidió Liam al acercarse, movió su barbilla apuntando hacia unos grandes árboles en la parte izquierda que estaban al bajar el pasillo alto.
Lo seguí sin ánimo. Al darse la vuelta para quedar frente a mí se cruzó de brazos.
— Todos en el set se acaban de dar cuenta de tu excesivo interés en Isabella —comentó y su agrio tono me indicó que estaba molesto— te aseguro que hasta tu prometida lo notó.
Pellizqué el puente de mi nariz.
— No me gusta opinar sobre Isabella —continuó— mucho menos a sus espaldas, sin embargo, no me parece que la expongas de esa forma. Ella no merece más mierda de la que ya ha vivido todos estos años debido a tantas habladurías que se inventan, para que encima empiecen a rumorear sobre la relación que tienen ustedes dos.
— Entiendo tu molestia y quiero asegurarte que muy pronto dejaré saber lo que existe entre Bella y yo. No sé qué tanto sepas pero ella ahora es mi novia.
Los ojos azul claro de Liam se abrieron más de lo normal, me miró sorprendido.
— ¿Qué quieres decir? —Inquirió.
De nuevo volví a exhalar.
— Mi compromiso con Emily se terminó y ahora Bella es mi novia —confié sabiendo que tarde o temprano Bella revelaría lo nuestro a su mejor amigo.
— ¿Tu novia? ¿desde cuándo?
— Desde este fin de semana. El problema es que le pedí un tiempo, antes de revelar lo nuestro y Bella se enojó.
Liam me miró amenazante.
— Espera —le dije tratando de calmar su repentina furia—, estoy intentando proteger a Bella —Liam sonrió burlón—. Tal vez no me crees, menos estando enterado de cómo empezó mi relación con ella. Te juro que mi intención no es exponerla a más chismes y por ello le propuse esperar mientras hago oficial mi rompimiento con Emily, solo que Bella no me cree.
— Yo tampoco te creo.
— Piensa un poco, Liam. Si ahora mismo se sabe o se filtra alguna fotografía de nosotros ¿quién crees que saldrá perjudicada?
— Entonces, habla y puedes aclararlo todo.
Lo miré fijamente y suspiré.
— No crees en mis sentimientos por Bella, cierto —ni siquiera fue una pregunta sino una afirmación a lo que él asintió.
— No voy a darte mi verdadera opinión, solo te diré que si te atreves a hacerle daño, Cullen, me encargaré de que tu trabajo no sea requerido en ninguna agencia del país.
Liam caminó dejándome con las palabras atascadas en mi garganta del inmenso cariño que sentía por Bella. No pude confesar que ahora ella ocupaba mi mente y que sin darme cuenta se había convertido en la persona más importante de mi vida. Que cada minuto que pasaba lejos de ella se volvían una tortura para mí y que no gritar mi amor por ella a los cuatro vientos era dolorosamente agónico y lo más triste que podía sentir.
Quería decirle que aun no entendía cómo en un par de meses pasó a ser mi razón de ser. Y que ni siquiera podía imaginar mi vida sin estar a su lado. Porque simplemente Bella lo era todo para mí.
Bella
— ¿Qué haces?
Rodé los ojos a la pregunta de Stefan, ¿acaso no me miraba? Acomodé mi cabello mientras me miraba en el espejo, estaba lista para empezar a grabar. Los enfermeros dijeron que fue una baja de tensión debido a que no había probado bocado, bien, me alimenté y la grabación debía continuar porque habíamos perdido suficiente tiempo.
— Podemos reanudar las grabaciones mañana —sugirió Stefan— así puedes tomar el resto del día para descansar.
Me volví hacia él y no pude evitar reír burlonamente al ver su cara.
— Pretendes que las grabaciones se detengan para así restregarme en la cara lo inepta que soy —aseguré—, ya puedo imaginarte corriendo para decirle a papá que la zorra de su hija ni un maldito comercial puede grabar. ¡Anda! —aplaudí—. Vete de una vez, no sea que se te queme la lengua por no hablar.
El semblante agrio en su rostro me hizo sentir mejor.
— Está no es una maldita broma, Isabella. Estabas mal y mínimo debes de guardar reposo.
Caminé quedando frente a él. Mirándolo con el mismo desprecio que siempre tenía para mí.
— Grabaré ese estúpido comercial y no me vas a detener.
Apenas di media vuelta y liberé todo el aire que pude al ver a Edward entrando a la habitación. Impidió mi paso.
— ¿Qué haces fuera de la cama? —preguntó, rodeando mi cintura con sus brazos.
— ¡Estoy bien! —me zafé fácilmente de su agarre— ¿podemos empezar a grabar?
Los brazos de Edward volvieron a rodearme sin dejarme seguir mi camino.
— No seas terca, Bella, necesitas descansar —murmuró en mi oído logrando erizar los vellos de mi cuerpo.
— Edward, no podemos perder más tiempo. Retrasar el proyecto implica acumular más trabajo y sabes bien que no podemos permitirlo.
— Nena, eres tan terca —dejó un corto beso en mi cuello— necesito que hablemos de nosotros.
— Edward… —quise impedir que siguiera hablando porque aún me sentía enojada con él y además porque Stefan estaba en la misma habitación.
— Te tengo una propuesta, nena —me hizo voltear hacia él, fue cuando acunó mi rostro y pude apreciar la determinación en su mirada y por un segundo pude sentir miedo de lo que me fuera a proponer.
— ¡Me alegro que estés lista! —Exclamó Jessica con su voz chillona tomando mi mano con demasiada fuerza y llevándome con ella hacia el exterior—. ¿Cómo te sientes? Ya sabes que si tienes alguna molestia podemos esperar, Isabella.
— Oye… —dijo Edward al alcanzar nuestro paso y rodear mis hombros con su brazo— ten más cuidado con mi chica favorita, es la modelo y debemos tratarla como si se tratara de un cristal.
Ellos empezaron a bromear. En cambio, yo solo podía pensar en las palabras de Edward y mi mente empezaba a imaginar cientos de escenarios y uno de ellos era terminar.
Suspiré muy hondo cuando volvimos de nuevo y seguí viendo a Emily en ese mismo lugar con esa mirada asesina.
Me puse de nuevo en el lugar que debía: sentada sobre una banca con flores y de fondo la cascada.
— Haré una prueba de luces y de enfoques —me indicó Edward.
Junté mis cejas al sentir la punta de sus dedos recorrer con suavidad mi cuello y hombros. Elevé mis ojos y fui correspondida por un guiño al enfrentar su mirada esmeralda.
— ¿Qué haces?
— Quiero que te relajes —respondió antes de volver a su lugar frente a la cámara.
Fue muy extraño, aunque eso era solo el principio. Edward no dejaba de grabar mis piernas y hacer acercamientos que sabía bien no eran necesarios, me estaba poniendo nerviosa porque todos eran testigos de su sucio juego, todos, incluyendo a ella.
— Cruza tu pierna izquierda —ordenó.
Suspiré y lo hice de la forma en que me lo pidió.
— Sube un poco el vestido, tienes que mostrar más pierna, Bella —siguió ordenando haciéndome enojar a cada minuto que pasaba al comprender lo que estaba haciendo conmigo—. Cariño, endereza tu espada.
Me puse rígida. Según estaba siguiendo sus indicaciones.
— Bella, ¿qué pasa contigo? —preguntó al acercarse, seguí el recorrido de su mano cuando el mismo fue subiendo el vestido dejando al descubierto mis muslos y logrando a propósito que sus dedos rozaran mi piel, mi corazón empezó a palpitar muy fuerte al darme cuenta que todos nos miraban—. Sigues estando muy tensa —murmuró al acercarse —su mano se deslizó desde mi cadera, apretó mi cintura y fue deslizándose hacia arriba. Apreté rápidamente mis párpados, él no me tocaría, no lo haría—. ¿Qué pasaría si te doy un beso?
— Edward —dije su nombre lo más bajo que pude— no te atrevas.
Lo escuché reírse. Abrí los ojos muy lentamente y vi la más hermosa sonrisa dibujada en sus labios.
— Te quiero —murmuró— y quiero todo contigo.
Tragué saliva.
Edward volvió a su lugar y yo simplemente no sabía qué significado dar a sus palabras.
Quería todo conmigo.
Solo faltaba preguntar qué era todo.
Me tuve que concentrar, así como me había dejado me centré en los enfoques de la cámara, de los acercamientos de las tomas indebidas que estaba haciendo sobre mí.
Al pasar de los minutos me fui sintiendo mejor, me sentí con mayor confianza cuando debía modelar prácticamente para el hombre que tenía frente a mí, grabándome con una maldita cámara profesional.
Fue fácil y sencillo mirar de forma seductora a una cámara porque simplemente podía ignorar la cámara y solo ver a Edward.
— ¡Corte y queda! —Exclamó Edward y fue momento que todos aplaudieron y yo pude sonreír—. Descansa un poco antes de continuar con otro vestuario, ¿de acuerdo?
Asentí.
Caminé hacia al tocador soportando la maldita acidez que me había vuelto a molestar desde hacía minutos y que estaba provocando náuseas en mí.
— Isabella —dijo la chica que me asistía— el vestuario está listo, ¿necesitas ayuda?
— Lo haré yo.
La chica asintió y dio media vuelta.
Entré rápidamente al tocador mientras trataba de cubrir mi boca, apenas pude llegar y vomité violentamente sobre el váter.
Cuando terminé llevé una mano a mi frente y descubrí que transpiraba frío, me sentía mal. Demasiado. Caminé al lavabo y eché suficiente agua en mi rostro y enjuague mi boca.
Cerré mis párpados un breve momento cuando sentí la mirada de alguien.
Emily me miraba extraño, su mirada se había vuelto vidriosa y aún así no podía ocultar su odio hacia mí.
Inspiré, sintiéndome mejor.
Su amiga rubia entró también haciéndome rodar los ojos al cerrar la puerta con suficiente fuerza. Eran patéticas ambas.
— ¿Hasta cuándo te vas a arrastrar delante de Edward? —Espetó Emily en ese tono que solo provocaba risa, pareciera que la llegada de su amiga le dio valor para mover la boca—. ¿No te cansas de humillarte con mi novio?
Reí. No pude evitarlo y su amiga levantó el mentón mirándome intimidante.
— Hablas de arrastrarse, ¿tú? —inquirí— la novia que dejaron plantada a semanas de su boda y sigue detrás del ex. No seas ridícula.
Sus ojos se llenaron de lágrimas al tiempo que sus labios temblaron.
Había sido un golpe bajo, lo sabía, aún así no me disculparía.
Agradezco con mi corazón su entusiasmo, espero que el capítulo haya sido de su agrado. ¿Opiniones?
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