Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 25

Bella

— ¿Quién te lo dijo? —Emily se acercó dejando sus manos suspendidas en el aire, sin atreverse a sujetarme de los brazos.

No me moví, no recule en ningún momento. Quizá buscaba que me sujetara, que se atreviera a tocarme para irme sobre ella y desquitar todo el coraje que sentía.

Levanté mi rostro, mirándola. Demostrándole que sabía bien su inexistente relación con Edward y ella lo intuyó al ver mis ojos. Ella sabía que estaba enterada de todo, lo supe porque dio un paso hacia atrás para luego restregar el dorso en su mejilla, estaba llorando de nuevo.

— No sabes todo el odio que siento por ti —susurró— desde que Edward llegó a tu estúpida agencia, él cambió y puedo adivinar que eres la razón. Por eso te odio tanto y no creo que solamente sea yo.

— ¿Acaso crees que ando por la vida pensando cuántos me odian? —Espeté—. No seas idiota.

Emily me fulminó con la mirada como si con eso pudiera aniquilarme. Entonces ladeé mi cabeza y dirigí mis ojos hacia su amiga, la rubia robusta de grandes ojos azules. Ella me vio de la misma forma altanera que lo hacía siempre

— Y tú no vuelvas acercarte a mí —advertí—, deja de provocarme porque la próxima vez, interpondré una demanda en tu contra.

Entornó los ojos y rio.

— Ojalá conserves esa estúpida sonrisa cuando te llegué la cita ante un juez —añadí— porque eres tan imbécil que se te ocurre insultarme en mis redes sociales con tu verdadero perfil.

Mordí mi labio cuando su rostro palideció.

— Hasta para ser la antagonista se debe ser muy inteligente y tú estás muy lejos de serlo —finalicé mi discurso, caminé en medio de ambas empujando ligeramente sus cuerpos al pasar.

Al salir del tocador Liam me esperaba. Se acercó rápidamente a mí tomando mis manos y me escudriñó de pies a cabeza.

— ¿Estás bien? —Inquirió—. Estaba preocupado al ver que esas mujeres te siguieron y entraron tras de ti, pensé que te dañarían.

Estreché mis ojos.

— Liam, sé defenderme —le recordé—. ¿Te puedo pedir un favor? —rodó los ojos de forma graciosa— puedes averiguar cuál es el parte médico de Carmen Uley, es residente del pueblo de Forks y madre del pequeño Sam —sonreí al ver que el niño corría en medio del set.

— ¿Estás pensando cubrir los gastos?

— No. Solo que es muy extraño que si está tan grave y casi muriendo, ¿por qué su único familiar está en la ciudad y no cerca de ella?

Seguí los pasos de Emily cuando salió del tocador con su amiga siendo su fiel escudera, ambas caminaron hacia donde Edward revisaba la computadora portátil, fue entonces que empezaron a discutir acaloradamente. Pues Emily no dejaba de mover sus manos de forma incontrolable mientras Edward se mantenía sereno.

— Estás celosa, ¿verdad?

— Estoy harta de esa mujer. No deja en paz a Edward y estoy segura que lo está manipulado con el accidente de la prima. ¡Tan solo mírala! —señalé— no se preocupa en absoluto por el niño. Solo está obsesionada con él y con su estúpida boda.

Su brazo rodeó mis hombros, tirando de mi cuerpo cerca del suyo.

— Tranquilízate —sentí sus labios besar mi cabeza— porque te creo capaz de irte contra ella.

— No. No voy a tranquilizarme. La quiero fuera de aquí, Liam —caminé algunos pasos y sus brazos me rodearon la cintura— ¡suéltame!

— No lo haré.

— ¿Qué demonios te pasa? —Cuestionó Stefan sujetando mi brazo— no vas a portarte como una psicópata queriendo irte contra cualquiera. Suficiente son los rumores que hay de Edward y tú.

— ¿A ti qué te importa? —Le grité—. ¿Desde cuándo estás interesado en mi vida?, déjame y no vuelvas a dirigirme la palabra.

Stefan miró a Liam y sonrió. Sí. Mi hermano estaba sonriendo, mostrando esos dientes blancos tan perfectos gracias al tratamiento de ortodoncia que tuvo en su adolescencia y era tan extraño ver esa actitud en él. Es como si la máscara de amargura con la que iba por la vida poco a poco fuera descendiendo y mostrando al hombre que aún no conocía.

Y pude comprobarlo cuando se percató de mi mirada y sonrió de nuevo.

— ¿En dónde estabas hace años? —Parecía que se cuestionaba entre sus pensamientos porque su voz era muy baja, luego volvió a mirarme—. ¿Te vas a controlar?

Miré sus dedos alrededor de mi brazo, no había fuerza en su agarre. Así que fácilmente pude zafarme. Él volvió a sonreír con una risa audible, fue extraño cuando adivinó que seguiría caminando porque en un movimiento rápido y sumamente ágil me subió sobre su hombro.

— ¡Stefan! —Grité lo más fuerte que pude—. ¡Bájame!

No lo hizo, tan solo continuó su camino hasta apartarme de todos. Liam no nos siguió, en cambio podía escuchar sus carcajadas a lo lejos.

— Hablemos, Isabella —fue lo primero que dijo Stefan cuando me puso sobre mis pies. Rápidamente acomodé mi largo cabello con las manos—. Debes tener mesura en tu carácter, estamos en medio de un gran proyecto y Witherdale está presenciando lo que pasa a su alrededor. Estamos comprometidos en otorgar un trabajo de calidad y tus celos deben quedar fuera. Habrá tiempo para que puedas resolver tus problemas con Cullen, sin embargo, este no es el momento.

Apreté mis párpados. Detestaba que tuviera razón.

— Siempre has sido demasiado impulsiva —añadió con una sonrisa— te conozco bien.

— Tú no tienes idea de quién soy.

Sonrió de lado mientras llevaba sus manos a los bolsillos del pantalón. Siempre había vestido bien, era un aficionado de la moda y su ropa era confeccionada a su medida, incluso estar en medio de una hacienda y estar rodeado por la naturaleza él seguía luciendo impecable en su vestimenta.

— Te conozco más de lo que imaginas —aseveró dando media vuelta—. ¡Tienes un apetito insaciable, hermana! —gritó— ¡y el exceso de estrés provoca tu gastritis!

Me quedé sin palabras.

¿Qué tanto me conocía?

Edward

No pude acercarme cuando vi que Stefan llevaba a Bella cargada sobre su hombro. Emily no dejaba de gritar y no me permitía concentrarme en qué ocurría entre Bella y su hermano.

— ¿Me estás escuchando? —Preguntó visiblemente enojada— ¿por qué esa mujer sabe algo tan íntimo de nosotros?

— Emily, estoy trabajando, no puedo concentrarme si no dejas de gritar.

— Se atrevió a amenazarme —se entrometió Jane— dijo que me demandaría.

— ¡Basta! Estoy en mi lugar de trabajo y no tienen nada qué hacer aquí —pellizqué mi nariz y suspiré hondo— me pediste que cuidara de Sam y lo hice. Así que ahora pueden marcharse.

— ¿Quiero saber qué relación tienes con esa? —Emily siguió con sus cuestionamientos— merezco una respuesta, Edward.

— Lo que necesitamos es hablar del apartamento, me iré de ahí en cuanto regrese. Tengo pensado ponerlo a la venta.

— ¿Qué dices? Prometiste ayudarme.

— Lo mejor para nosotros es no seguir compartiendo casa —le expliqué— necesitamos poner distancia y que todos sepan que lo nuestro terminó.

Los ojos de Emily se volvieron vidriosos. Era un patán, pero también era mi lugar de trabajo, había cumplido mi parte en cuidar a Sam y lo seguiría haciendo cada vez que se necesitase. Cumpliría mi palabra, ella no tenía derecho a reclamar nada.

— Te vas a arrepentir, Edward —susurró antes de marcharse.

Jane me sostuvo la mirada unos segundos más antes de seguir a su amiga para ir por Sam. No permitieron que el niño se despidiera de mí, lo tomaron en brazos y se marcharon.

Cuando volvimos a retomar las grabaciones Bella siguió esquivando mi mirada lo mejor que pudo, no hubo opción de hablar, nos dedicamos a grabar de manera profesional hasta que la luz diurna no lo permitió.

— Isabella.

Levanté mi vista al escuchar a James. Fue el primero en acercarse al dejar de grabar.

— Lo has hecho excelente —le dijo sonriente— puedo imaginar el éxito del comercial y todo será gracias a ti.

— Ha sido esfuerzo de todos —respondió ella— aunque créeme que no volveré a grabar un comercial, las pruebas de vestuario, maquillaje y fotografía son demasiado para mí. Es admirable el trabajo de las modelos y de quienes están detrás de cámaras.

Witherdale asintió mostrando una sonrisa amable para ella al tiempo que levantaba la mano removiendo un mechón de cabello del rostro de Bella. Ese tipo de acercamiento o confianza fue suficiente para mí, inconscientemente mis pies se habían acercado a ellos.

— Nos permites un momento —articulé entre dientes y sujetando el brazo de Bella con mucha suavidad. Witherdale asintió con una sonrisa genuina antes de dar media vuelta—. ¿Sigues enojada conmigo?

— Te seré honesta, Edward. Detesto que tu ex ande cuidándote, no tolero que esté tras de ti todo el tiempo y no estoy celosa. Solo no la soporto a ella y tampoco a su amiga.

Sonreí. No pude evitar que sus reclamos aliviaran un poco la intranquilidad que sentía al verla molesta conmigo. Me acerqué un paso más y entrelacé nuestros dedos. Ella miró hacia nuestras manos y no me permitió apreciar lo que mostraban sus ojos.

— Te quiero —susurré— y no veo la hora de que todos sepan que eres mi novia.

— Creo que esa parte nunca pasará, Edward —levantó su mirada y supe que había desilusión en sus hermosos ojos color miel— algo me dice que nunca llegaremos ahí —hizo una mueca— terminaremos siendo solo una bonita aventura.

— No lo digas. Ni siquiera pienses que vamos a terminar, confía en mí, nena.

Ella suspiró.

— Es que esas mismas palabras me decía Marcus —reveló—, las tengo grabadas en mi memoria y no te imaginas lo que duele escucharlas repetir de ti.

Sus palabras me desconcertaron. Bella nunca nombraba nada de ese tipo y que me estuviera comparando con él simplemente me dejaba sin palabras.

¿Acaso creía que era igual a ese hombre?

— Bella —acuné su rostro— cree en mí, te quiero en serio. No miento.

Suspiró.

— Debo cambiarme —comentó—, necesito una ducha.

La sujeté por la cintura cuando se giró, aferré mis brazos a ella mientras empezaba a forcejear conmigo.

— Hablemos —pedí.

— Edward, deberías soltarme porque alguno que otro fisgón debe estar viendo como me sujetas y me aprietas a tu cuerpo. No vayan a pensar cosas que no son.

— No me importa, necesitamos hablar.

— Por ahora no —dijo—, necesito descansar. Tal vez hablemos cuando dejes tus miedos al qué dirán, quizá si tengo ganas, hablemos.

La dejé que se fuera porque ya habíamos ganado la atención de nuestros compañeros.

Bella no confiaba en mí y era doloroso saberlo.

.

Después de compartir la cena en la intemperie bajo la luz de la luna y la brisa nocturna que lograba refrescarnos, llegó el tiempo de algunas bebidas. Por supuesto el ambiente cambió de inmediato volviendo los murmullos y las risas más audibles.

Desde mi lugar pude observar a Bella. Ella y James no habían dejado de conversar en lo que iba la noche, no me dedicó ninguna mirada y se portó como si no existiera.

— Edward —la voz de Leah se escuchó algunos lugares lejos de mí. La busqué con la mirada y me di cuenta que estaba al lado de Bella— cuéntanos, ¿por qué se fue tu novia? Tu futura esposa debió quedarse a compartir la cena con nosotros.

Encogí mis hombros y me permití seguir mirando fijamente a Bella. Ella inclinó ligeramente su rostro y miró el reloj de su muñeca, se veía cansada de hecho la había visto bostezar la mayor parte de la cena.

— Emily y yo rompimos nuestro compromiso y por ende ya no somos nada —dije fuerte y claro ganándome la atención de todos los presentes, incluso Bella me veía, le sostuve la mirada como si de esa forma quedáramos atrapados nosotros dos.

— ¿¡Qué!? —chilló Leah más interesada, se incorporó y acomodó el cabello que cubría sus ojos—. Cuéntanos, ¿qué pasó?

— A veces suceden cosas que no te explicas —articulé—, puedes imaginar que compartirás tu vida con esa persona que creías ideal y de la noche a la mañana ya no existe ese sentimiento —revelé sintiendo mi conciencia tranquila.

— ¡Guau! —Exclamó Mike— ¡un brindis por nuestro hermano! Bienvenido a la soltería de nuevo —me dio un guiño que me hizo reír.

— No estoy soltero —aclaré.

Fue que los ojos de nuestros compañeros estuvieron sobre mí mientras yo solo podía verla a ella. Bella mantenía sus ojos muy atentos a lo que fuera a decir.

— Bueno —continué—, espero que ella me dé una oportunidad porque no confía en mí —Bella levantó su mentón en ese gesto retador que solía dar, le sonreí—. Y es que ustedes no saben, compañeros —alcé la voz—, me enamoré de una mujer extraordinaria, hermosa y muy inteligente.

Los murmullos no se hicieron esperar, sin embargo poco pudieron importarme.

— Quizá pensarán que es muy precipitado, pero no es así. Intenté resistirme a este sentimiento, quise apartarme porque sabía que no debía acercarme, sin embargo, no pude porque ya la quería. Y es que nosotros no tenemos la culpa de lo que sentimos, solo que ella no cree en mis sentimientos. ¿Qué creen que deba hacer?

— ¡Pídele que sea tu novia! —Alguien gritó. No distinguí quién fue.

— ¿Creen que ella acepte? —pregunté sin dejar de mirarla.

— Inténtalo —murmuró Ángela, quien estaba al lado mío.

— Entonces… —exhalé, mi corazón estaba latiendo de prisa que retumbaba en mis oídos— ¿quieres ser mi novia, Bella?


Bueno, espero que el capítulo haya sido de su agrado y estén animadas en hacérmelo saber y también si no les gusta es válido. Lamento mucho la demora, realmente no quiero dar días fijos de actualización porque muchas veces mis tiempos no permiten actualizar cuando es, así que a partir de ahora las actualizaciones serán cuando se pueda, ¿están de acuerdo?

Recuerden que participo en martes de adelantos en el grupo de Élite Fanfiction y para quienes gusten echar una mirada a imágenes alusivas respecto a cada capítulo pueden unirse a mi grupo el link está en mi perfil.

Diannita Robles: yo también quisiera volver a esos tiempos donde podía agradecer de una forma especial a cada una, y no es que no quiera hacerlo sino que el poco tiempo del que dispongo me hace todo cada vez más complicado. Aún así me atrevo a decir que guardo en mi memoria a quienes amablemente me dejan sus opiniones, es increíble su apoyo y lo valoro enormemente.

Agradecimientos especiales a quienes comentaron el capítulo anterior: miop, Dreamcatcher97, mony17, Franciscab25, Diannita Robles, Pepita GY, Cary, patito feo(bienvenida), Emma, PaolaValencia, ALBANIDIA, Iza, Jimena, Cinti77, nydiac10, Adriana Molina, Adriu, Lupita Pattinson Cullen, cocoa blizzard, mrs puff, Dulce Carolina, Raque, Smedina, Lu40, terewee, arrobale, NaNYs SANZ, Flor Mcarty, Jade HSos, Cassandra Cantu, quequeta2007, NarMaVeg, Gabby352, Torrespera172, magic love ice 123, Marie, Daniela, Estefania Rivera, Valerials Cullen, Lore562, Lili Cullen-Swan, tocayaloquis, karo29, Antonella Masen, Wenday14, Rosemarie28, Isis Janet, Patty, Gigi, Elizabeth Marie Cullen, Noriitha, Lizdayanna (ay!, ando tan ilusionada que ya tengo varias ideas), saraipineda44, Lily, Peerla Salvatore Swan, Maiisa, rociolujan, Andii, Cinthyvillalobo, EmilyChase y comentarios Guest.

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