Disclaimer, todos los personajes son de JK Rowling y con las personalidades de la maravillosa Alejandra Delgado. Solo la historia y los niños si vienen de mi imaginación. Este capitulo va para tres personas: Para Brunella, que pidió una Historia, para María Rodríguez, mi San Valentín y para Celeste, que es mi apoyo con esto de ser ficker.
Nosotros, Los Weasley.
La madriguera seguía siendo un cálido lugar donde se reunían la familia Weasley, en cálidos encuentros, discusiones, cosas serias, para limpiar lágrimas de alegría, tristeza, para pasar ratos agradables, para ser precisamente eso, una familia; la cual había crecido, aumentando el número de risas y problemas. Fred Weasley II miraba distraído por la ventana mientras ignoraba el escándalo en la casa familiar, su pelirrojo cabello lucía unos rizos desordenados, que le daban un aire informal al traje de gala que vestía apropiadamente para la boda de su hermana. Un rubio se le acercó y le alborotó el cabello.
- ¿Por qué no te peinas más seguido primito? - Louis Weasley le extendió un par de bocadillos que había robado de la cocina, el pelirrojo los tomó y se los metió a la boca rápidamente cuando oyeron unos gritos.
- ¿QUIEN SE LLEVÓ LOS CANAPÉS DE MI MESA? - la voz de Molly Weasley se dejó oír por toda la casa, Fred tragó rápidamente, ocultando la evidencia.
-Fue el tío Louis – dijo una vocecita pequeña. Ambos chicos voltearon a ver al pequeño de cabello tornasol que los había delatado- Yo lo vi, abuelita Molly, él y el tío Fred se los comieron todos.
La señora Weasley, ya envejecida, pero aun fuerte e intimidante, se acercó a sus nietos y les dio un golpe en la cabeza a cada uno.
-No los quiero cerca de mi cocina, A NINGUNO- enfatizó a gritos- O les coseré la boca para que no prueben nada en la boda, tragones.
-Pero abuela, ¡Eso no es cierto! - miró al pequeño que lo miraba con sus mismos ojos azules- ese pequeño bribón está mintiendo…
Victoire Lupin apareció de la nada y levantó al niño que miraba a su tío y sonreía.
-Deja en paz a Remy, Louis – la chica se acercó a su hermano y le dio un beso fugaz en la mejilla – Sé un buen tío y da un buen ejemplo.
La rubia salió con su hijo en brazos detrás de su abuela, dejándolos solos.
-Remy es el diablo, Fred, te lo juro, es como si en lugar de ser hijo de Vic, su madre fuera Lily – volteó los ojos y miró a lo lejos por la ventana - ¿Esperas a Valerie?
Fred asintió divertido. Remy era uno de los gemelos metamorfomagos de Victoire y Teddy, mientras Dennis era de cabellos azul eléctrico y ojos habitualmente marrones, Remy era de ojos azules y cabello tornasol y era el dolor de cabeza de la familia, todo lo contrario a su hermano, que era tranquilo y reservado, Remy era voluntarioso, bromista, un huracán, según palabras de su padre.
- Si, quedamos de vernos aquí, quiso darme espacio con mi familia – Fred sonrió al recordar a Valerie McMillan. Ella había sido su primer y única novia, la conoció en su sexto año de Hogwarts mientras él ayudaba a Lysander a cumplir uno de los puntos de la ridícula lista de su hermana, prácticamente los había salvado de Peeves y ahí había surgido una amistad que culminó en romance - ¿Recuerdas cuando Roxanne la odiaba porque creía que ella tenía algo con Lysander? Valerie jura que aún ahora puede sentir el odio de mi hermana cada vez que lo saluda.
- ¿Puedes creer que ya se casarán? Ocho años hermano, ya ocho años de la prueba de la Orden de Merlín, la Guerra…- Louis se detuvo, era un tema que aún dolía, las cicatrices de esa última guerra seguían quemándolos, cada uno cargaba su propio infierno – pero al parecer todos están empezando a tener sus finales felices.
-Unos empezaron antes, otros después, pero ahí vamos – Fred se detuvo y se aclaró la garganta – Me siento mal por Roxanne, porque tengo que ser yo y no papá quien la entregue en el altar.
Louis guardó silencio. Fred y Roxanne habían perdido a sus padres en la guerra, ahora solo se tenían el uno al otro, al menos técnicamente, porque la familia jamás los dejaría solos. No supo que responder, así que ambos chicos miraron por la ventana, al fondo apareció una familia completa, Louis sonrió.
-Otros la gozan más, ahí está la prueba de lo que digo. Aún no puedo creer la decisión que tomaron…
Nosotros, Los Malfoy.
-Papi, quiero hot cakes…
Una voz infantil entró por los oídos de Scorpius Malfoy, que dormía profundamente, pero el solo oírla lo puso alerta.
-Dile a mami – murmuró amodorrado.
-Me gustan más los hot cakes cuando los haces tú – la vocecilla se oyó más bajo y Scorpius supo que estaba siendo cruelmente manipulado por una niña de tres años. No abrió los ojos, pero la sintió subirse y sentarse a un lado de él sobre la cama. Abrió un ojo con dificultad y la miró, la criatura más hermosa que podía existir, la piel blanca como el mármol, las mejillas arreboladas, una cascada de rizos color fuego a la altura de los hombros y unos ojos grises idénticos a los suyos. Vestía un pijama de cerdito y abrazaba un cerdito de felpa, la niña lo miró con sus grandes ojos, el rubio sonrió y la atrajo hacia él, la raspó con su barba naciente, la niña rió - ¡No papi, me raspas, suéltame!
Scorpius la apretó más fuerte y le pasó la barbilla por las mejillas mientras la niña gritaba "¡Papi, me picas, no!", Scorpius la besó y se levantó a asearse para darle el desayuno a su pequeña. Buscó a su esposa, la encontró en el cuarto del bebé, enfundada en unas de sus camisas, amamantando a la pequeña Hope, de 5 meses de edad. Rose le cantaba una cancioncilla mientras la bebé rubia y de ojos de un azul profundo se alimentaba y miraba a su madre. No la culpaba, él tampoco podía dejar de mirarla, era una mujer perfecta, el fuego de su cabello se encendía a contra luz, dándole esa imagen etérea y poderosa, lo que la había consumado como la salvadora del mundo mágico hace ocho años y lo que aun ahora la hacía tener pesadillas, mismas que se calmaban cuando compartían sus sueños. El efecto de los anillos prevalecía y había creado entre ellos un lazo indestructible que permanecía y se fortalecía con los años.
-Deja de espiarme, Scorpius Hyperion Malfoy – la voz de Rose salió gutural, siguió haciéndole mimos a la bebé que la miraba atentamente - ¿Sabes que es aterrador lo que haces?
Scorpius no hizo ningún movimiento, siguió disfrutando del dulce placer de mirarla ser madre, de ser Rose simplemente, estuvo así un par de minutos, Rose se levantó de la mecedora y acostó a la chiquilla que dormía con un dedo en la boca, el rubio se acercó a ella y la abrazó por detrás.
- ¿Sabes que no debes vestirte así o estarás en trabajo de parto de nuevo en 9 meses, Weasley?
Rose se aguantó una carcajada, se volteó y miró a su esposo, divertida, sus ojos azules se clavaron en los de Scorpius, que la miraba con deseo.
- ¿En qué parte del acta matrimonial dice que debo estar embarazada cada año, Malfoy? – Rose lo besó con dulzura en la barbilla, él la apretó contra sí, levantándole la camisa, lo que hizo que parte de su trasero quedara al aire, él lo notó y ella sintió la fuerza de su erección en el vientre, la besó con fuerza, ella jadeó cuando sintió la lengua de Scorpius dentro de su boca, ambos profundizaron el beso cuando una vocecita quejumbrosa llegó a sus oídos.
- ¡Papaaaaaá, quiero comeeeer!
Se separaron renuentes, ella se acomodó la camisa, él respiró profundo y se mordió el labio al verla, suspiró.
- ¡Ya voy cariño! – respondió ante la mirada traviesa de su mujer.
- Con Caelum despierta, dudo que tengamos otro bebé, no sé como llegó Hope a este mundo – Rose rió y besó a su esposo – Iré yo primero, calma a tu "bestia" antes de ir a la cocina, Malfoy.
Rose echó una mirada pícara al bulto que se asomaba por sus pantalones y salió a la cocina donde su hija esperaba, Scorpius movió la cabeza, regresó al baño, se lavó la cara y fue a la cocina, donde Caeli bebía un vaso con leche mientras Rose sacaba los ingredientes para hacer el desayuno. El rubio se dispuso a cocinar hot cakes para su hija con formas divertidas, la niña comía feliz oyendo las historias fantásticas que su padre le contaba sobre su desayuno. Rose bebía una taza de café y miraba al hombre rubio que jugaba con la pequeña pelirroja ¡Merlín! ¡Cuánto lo amaba! Nunca existió nadie más para ella que Scorpius Malfoy y sabía que así sería hasta el fin de su vida. Enjuagó su taza y lo abrazó por la espalda, le dio un beso en el hombro.
- No olvides que hoy es la boda de Roxanne y Lysander y debemos ir a La Madriguera antes de ir a casa de tía Luna.
- ¡Siii! – la voz de Caeli se elevó aguda en un grito de felicidad - ¡Vamos a casa de abuelita Molly!
Scorpius entornó los ojos, no se acoplaba del todo a las costumbres de los Weasley, miró a Rose que ya se iba hacia la regadera, con la varita limpió la cocina en un santiamén y levantó a su hija que brincaba de emoción en su silla.
-¡Ven acá! – Scorpius siguió a Rose al baño y le entregó a la niña – Rose ¿Por qué no podemos irnos desde aquí como una familia normal? ¿Por qué hay que hacer escala en casa de tus abuelos?
-Porque es una tradición familiar y se respeta, Scorpius, ahora ve y báñate, nos vamos en una hora – Rose tomó a la pequeña Caelum en sus manos y besó a su esposo en la mandíbula – Te amo, no te rasures, me gusta tu barba.
Scorpius salió y fue a ver a la bebé que dormía plácidamente chupándose el pulgar. Sonrió ante esa visión, su vida era buena, bastante, pero tuvo que pagar un precio muy alto por ella. Aún recordaba los gritos, el miedo, las lágrimas, el dolor. Ahora comprendía a su padre, toda la confusión que genera una situación de peligro y angustia como lo es una guerra. Esa vez, no hubo Elegidos, no hubo magia negra, solo eran dos adolescentes con poderes mágicos legendarios luchando una guerra que venía desde el principio del tiempo, una lucha contra la ambición, la ignorancia, los prejuicios y el miedo más básico y arraigado en los seres humanos, el miedo a lo desconocido. Esa noche, la última de la guerra, todo parecía perdido, pero Rose y él tomaron una decisión que cambió el rumbo de la historia y luego él pagó el precio, pero lo pagaría todas las veces que fuera necesario; pensó todo eso mientras se bañaba y se vestía de gala. Terminó de arreglarse justo a tiempo, Hope despertó y lloraba exigendo atención, la voz grave de Scorpius se volvió un arrullo dulce al levantar a la bebé, que dejó de llorar al oírlo.
-No llores bebé, papá está aquí – canturreó el rubio – No llores Hope, tranquila…
Scorpius besó a su hija mientras le cantaba una tonadilla muggle, la niña se calmó y acariciaba la barba de su padre como si fuera el más fascinante de los juguetes, él sonrió, empezó a asearla y a vestirla con la ropa que su madre había dejado para ella en la habitación. Rose y él decidieron llamarla Hope porque era eso precisamente, era una esperanza de que todo seguiría siendo bueno, que el mundo seguiría siendo un lugar seguro para los magos, que la vida continua.
-Hope, algún día te contaré como papá no se enamoró de la reina del baile, sino que se enamoró de un ángel de fuego – la vistió con destreza – Y como tu abuelo Ronald casi me mata cuando le dije que amaba a tu madre… O te contaré como el abuelo Draco casi muere pero de risa al saber que amaba a la hija de Ronald Weasley y Hermione Granger. Eres una niña muy querida, Hope, tú y tu hermana, sus abuelos las adoran, sus tíos y toda la tribu Weasley, pero lo mas importante, es que yo las amo con todo mi corazón – la niña lo miraba quietecita y con atención mientras hablaba, los ojos azules miraban a su padre, quien le colocó una diadema en la cabecita cubierta por una fina pelusa rubia, Scorpius la levantó y la besó en la punta de la nariz – No olvides eso nunca, Hope, Papá te ama.
Scorpius bajó las escaleras con Hope en brazos hacia la sala de la casa, donde dos pelirrojas enfundadas en vestidos de un suave color dorado los esperaban, Rose arreglaba los rizos de Caeli, levantó la vista y miró a sus rubios, se levantó y extendió la mano a su esposo, él la atrajo hacia él, completamente deslumbrado por su belleza, la besó sin hacer caso de los pucheros de su hija mayor.
-Estas hermosa, Weasley, me gusta cuando ordenas ese arbusto que tienes por cabello – la miraba sin hacer caso de Hope que pedía los brazos de su madre, Rose tomó a la inquieta bebé y le hizo una mueca.
-¿Nunca dejarás de molestarme con eso? – respondió la pelirroja – supéralo, fue hace mucho.
-No me gusta que te miren como solo puedo hacerlo yo, Weasley – la voz de Scorpius sonó como un gruñido agresivo, casi territorial. Cargó a Caeli y tomó a su esposa de la mano, apretando a sus hijas, hicieron una Aparición Conjunta en la Madriguera, tocaron suelo y al abrir los ojos, un rubio se acercaba a ellos a grandes zancadas.
Nosotros, los Weasley Lupin Malfoy
Louis y Fred Weasley salieron a recibir a los Malfoy con una sonrisa, abrazaron a su prima y saludaron a Scorpius, Louis tomó en brazos a Hope mientras Fred alzaba a Caelum, que lucía molesta.
-¿Qué te sucede Caeli? – Fred miró a la pequeña pelirroja que no lo miraba.
-No me gusta hacer eso, siento que se me salen los ojos – la niña hizo un puchero y se revolvió para bajarse cuando vio a lo lejos a una mujer de grandes ojos castaños que le sonreía, Fred la bajó y la niña corrió en dirección a Hermione Granger - ¡Abuelita!
Hermione la abrazó y la levantó en brazos cuando un hombre enorme y pelirrojo salió de la casa, sonriente.
-¿Cómo esta mi princesa? – Ron Weasley extendió los brazos y Caeli se abalanzó en el pecho masculino, Ron abrazó a su nieta - ¿No le darás un beso a tu abuelo favorito?
Rose entornó los ojos y saludó a su madre, se acercó a Ron Weasley, que le dio un beso torpe en la coronilla.
-Papá, no empieces, las niñas no tienen abuelo favorito.
-¿Cómo lo sabes? – refunfuñó Ron – Mira Rose, no me digas que ese palo estirado llamado Draco Malfoy es divertido, porque no es así, él no reconocería la diversión aunque le bailara desnuda enfrente; Caeli, dile a tu madre quien es tu abuelo favorito.
-¡Ronald!- Hermione cargaba a la pequeña Hope y miró escandalizada a su marido – Ya deja de competir con Draco, por Merlín. Scorpius, disculpa a mi esposo, es un poco sensible con el tema de sus nietas.
Scorpius movió la cabeza, como disculpando la actitud de su suegro, detrás de él, Fred y Louis aguantaban la risa. Siempre era lo mismo, el tío Ron no toleraba que sus nietas quisieran mas a su abuelo paterno y las escenas eran comunes cada reunión familiar. Ron levantó la mirada y la posó en Scorpius, quien la sostuvo con frialdad.
-Así que aquí estas – murmuró Ron – Mínimo cuidas a mis niñas como se debe.
-Así es, Señor Weasley, yo vivo para cuidar a mis mujeres, lo que todo esposo y padre hace.
-Papá, basta… - la voz de Rose sonó molesta, miró a su padre – Tengo 4 años de matrimonio, una hija de tres años y una bebé de cinco meses, ya es hora que aceptes que soy una Malfoy ahora y que soy muy feliz con el hombre que amo.
Ron no dijo nada, miró a su hija y a Scorpius, que estaba tomados de la mano, dirigió su vista a Caeli.
-Princesa ¿Quieres ver el regalo que te trajo el abuelo Weasley directo de la tienda de tu tio Freddie?
La niña asintió con energía y salió con su abuelo al patio de la casa, donde momentos después se unieron Remy y Dennis Lupin a jugar con burbujas mágicas. Victoire y Molly llegaron a saludar a los recién llegados. La casa apenas comenzaba a llenarse, la familia se saludaba con afecto y se ponían al día. Victoire estaba embarazada de tres meses apenas, Teddy estaba feliz y gritó la noticia por los cuatro vientos, incluso hizo un desayuno para darles la noticia en la casa que tenía con Victoire en el Valle de Godric, todos estaban contentos menos Remy, que se había puesto aún mas rebelde y tuvo días enteros con el cabello rosa, Fleur decía que le recordaba a "Esa Tonks", lo cual era aceptado por todos los que la conocieron. Scorpius miraba a sus hijas con su suegro reír con deleite, suspiró y dio la vuelta cuando una voz femenina lo llamó.
-No hagas caso a mi hijo, Scorpius. Tiene un corazón enorme y una cabeza muy dura, pero tú ya eres parte de esta familia, jovencito.
La abuela Weasley le dio un apretón en la mano y fue a saludar a Rose, que admiraba el vestido de su madre, Scorpius sonrió, porque él se sentía como en casa, fue hacia la sala, donde Teddy, Louis y Fred reían recordando una anécdota de la boda de Albus con Megara, lo miraron y estallaron en carcajadas.
-Pobre Scorp, salvó a Rose, al mundo mágico… - dijo Louis.
-Es multimillonario y rubio platinado natural – completó Fred
-Y tu suegro no termina de quererte – se burló Teddy.
El rubio no dijo nada, solo se sentó en la sala y compartió la broma, suspiró renuente, la voz de Louis Weasley fue la que rompió el silencio.
-Se acabó la paz, caballeros, acaba de aterrizar la nave Potter en el patio.
